Paradojas en la Casa Grande

Los 5.459 funcionarios municipales o miembros del personal laboral del Ayuntamiento observarán a partir de este mes la paradoja de que mientras sus emolumentos brutos serán reducidos en 6.500 euros/año en el caso de los sueldos más altos y en 81 euros en los más bajos, pero todos entre un 0,06% y un 10,55%, los 4.000 empleados de las empresas municipales -y entre ellas las sostenidas artificialmente con sus propios impuestos y los del resto de sevillanos, como Tussam y Lipasam- escapan al tijeretazo general.

Mucho antes de que lo dijeran el secretario y el interventor municipales en un dictamen jurídico, los comités de empresa de las ruinosas Lipasam y Tussam ya advirtieron de que sus convenios colectivos les blindaban ante cualquier intento de recorte, de ahí que ni siquiera respaldaran la convocatoria de huelga de los funcionarios en protesta por el Real Decreto sobre rebajas salariales para reducir el déficit de las Administraciones.

INSOLIDARIOS

El secretario y el interventor no han podido dictaminar otra cosa porque el artículo 37 de la Constitución es la garantía legal del derecho a la negociación colectiva y de la fuerza vinculante de los convenios, pero, tal como ha dicho Duran i Lleida, existen mecanismos para aplicar una flexibilidad sin caer en la inconstitucionalidad. La Junta también se ha encontrado con este problema e intentó consensuar con los sindicatos una modificación de los convenios para que todos compartan solidariamente los sacrificios de la crisis.

Ante el rechazo sindical a apretarse el cinturón en las empresas públicas, Griñán ha anunciado una reducción en las transferencias,  para que aquéllas se vean obligadas a recortar las nóminas y, además, la desaparición de la mitad de las sociedades de la Junta.

La insensibilidad sindical en las empresas del Ayuntamiento no puede justificarse con el argumento de la defensa del poder adquisitivo -esgrimido por el comité de empresa de Tussam- para seguir parapetándose en el blindaje de los convenios y no compartir los recortes aplicados a funcionarios y  personal laboral.

NUEVE AÑOS DE VACAS GORDAS

Un estudio comparativo de la evolución del coste medio por empleado de Tussam y del IPC desde el año 2000 (primero en que se aplica la política de Monteseirín, que accedió a la Alcaldía en el verano de 1999) al 2009 revela que sistemáticamente los sueldos en Tussam suben más que la inflación, luego no ha habido pérdida de poder adquisitivo, sino todo lo contrario.

Si se toma el año 2000 como base 100, en 2003 el IPC era 110 y los sueldos de Tussam, 120. Tres años más tarde, en 2006, el IPC acumulaba una subida del 20% (base 120), y los salarios cerca del 40%. Y el año pasado, el IPC rozaba el 128 y los emolumentos en la empresa de autobuses el 157. La conclusión es obvia: en Tussam los sueldos han subido un 29% más que la inflación en nueve años.

Este factor ha sido la causa/consecuencia de la ruina de la empresa, que acumula 136 millones de déficit y ha cerrado 2009 con una pérdidas de 52,2 millones de euros, tras gastar más de 65 en personal. Si en el año 2000 el Ayuntamiento inyectaba 25 millones para salarios, ahora aporta 61 millones. Tres cuartas partes de los costes de Tussam son salariales y la empresa está en la quiebra, pero ni aun así, ‘motu proprio’, los sindicatos aceptan ningún tipo de sacrificio y siguen exigiendo que los contribuyentes sevillanos afectados por el ‘tijeretazo’ general y con sus sueldos menguados a fin de mes les mantengan su estatus. Es la paradoja de Tussam.

LAS TRES ‘MARÍAS’

“Desgraciadamente tenemos que afrontar los recortes, los mismos que están afectando a todos los teatros, pero las rebajas sólo afectarán al número de espectáculos, nunca a su calidad”. Con estas palabras, la directora gerente del teatro de la Maestranza, Remedios Navarro, presentó hace unos días la próxima temporada lírico-musical en Sevilla, donde se ha pasado de programar 129 representaciones en el escenario del Paseo de Colón a tan sólo 88, y donde el teatro y la Real Orquesta Sinfónica verán reducidos sus presupuestos en un 18% y en un 20%, respectivamente.

La estimación es que la Sinfónica pasa de disponer de un millón de euros anuales a 800.000 –el Ayuntamiento aporta el 50%- , y que el Maestranza tenía un presupuesto de unos 4.900.000 euros y se queda con 4 millones –aquí la aportación municipal es del 25%-. El tijeretazo municipal a la cultura  de la ciudad ha seguido por el Lope de Vega, al que pasa de aportar 500.000 euros anuales a 400.000 (un -20%). Sus programadores confían ahora en la respuesta del público para equilibrar gastos.

CON PÓLVORA CIUDADANA

Así pues, estos tres grandes símbolos de la cultura en Sevilla exigen en conjunto una aportación de dineros públicos de 1,2 millones de euros. A los pocos días de darse a conocer esta merma en el apoyo municipal a estas instituciones, la Junta General de DeSevilla Uno Televisión, la sociedad del Ayuntamiento que gestiona Giralda televisión, acordó solicitar al Consistorio una aportación de otros dos millones de euros de dinero público para compensar las pérdidas de explotación de los primeros meses del canal propagandístico de Monteseirín, que arrancó con 5,5 millones de euros.

Osea, que de momento el coste del canal municipal para el año en curso asciende ya a 7,5 millones de euros, 6,25 veces más de lo que suponen al erario público la ROSS, el Maestranza y el Lope de Vega juntos.

No hay tijeras para la ‘caja tonta’ del alcalde.

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