Setas hinchables

Julián Sobrino, profesor de Arquitectura, ha definido así las setas de la Encarnación: “Un proyecto que no es ni rehabilitación ni restauración;  que no es ni regeneración ni remodelación;  que no es ni intervención ni conservación; que no siendo nada lo es todo, porque, ante todo, este proyecto es confusión, el signo de los tiempos, zeitgeist de la modernidad transmoderna de los que sin saber qué fueron las vanguardias hablan desde la retaguardia de la vanguardia;  de los que sin saber qué es la ética hablan de política;  de los que sin haber puesto, ni tener que poner, un euro eligieron este proyecto…”. Pues para aclararnos en la confusión, podríamos haber recurrido a una empresa de las que reproducen a escala natural mediante gomas hinchables desde castillos a cualquier figura para los parques de atracciones. Haber colocado las setas hinchables en la Encarnación para que los sevillanos se hicieran una idea de su efecto antes de que hubiera sido demasiado tarde habría costado 600.000 euros. Barato si se considera que la factura ya va por los 116 millones.

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