En clave de sol

El Ayuntamiento y la Junta se pelean por quién pone o deja de poner 700.000 euros para afrontar el coste (3 millones) de organizar en Sevilla la final de la Copa Davis, un evento que, dicen, producirá un retorno valorable en 30 millones de euros por la promoción que supondrán las noticias sobre el tenis en los medios, más la afluencia de visitantes.
Ante esta disputa política, me pregunto en cuánto valorarían el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta un evento que:
1)    No costara ni un solo euro traerlo, sino al contrario: que aportara una inversión de 240 millones.
2)    Que durante sus preparativos creara 1.800 empleos y que posteriormente mantuviera unos 30 de forma permanente.
3)    Que redujera el déficit de la balanza de pagos de España en 25 millones de dólares anualmente.
4)    Que saliera en todos los medios de España y en buena parte del extranjero, en especial en los países árabes.
5)    Que permitiera tener como socios de Sevilla a unos magnates del petróleo que han comprado Cepsa (refinerías de Huelva y Algeciras), tienen un fondo de 10.000 millones de euros para inversiones y poseen el 9% de la reservas de petróleo del planeta y el 5% de las de gas natural.
6)    Que gracias a este evento, Sevilla, Andalucía y España proyectaran una imagen de liderazgo mundial por encima incluso de los EEUU de Obama.
Este evento gratuito existe: ha sido la inauguración por el Rey y el príncipe heredero de Abu Dabi (socio del proyecto) de la central termosolar ‘Gemasolar’, ubicada en el municipio sevillano de Fuentes de Andalucía.
En realidad la planta llevaba meses operativa y en julio logró un hito histórico que ya es rutinario y que entonces fue ignorado o minimizado en los medios de comunicación, lo cual dice poco de nosotros: generó electricidad de origen solar durante 24 horas sin interrupción, osea, incluso de noche y en ausencia de sol, gracias a que de día acumulaba la energía en un gigantesco tanque de sales fundidas. ‘Gemasolar’ ha ratificado ante el mundo el liderazgo de Sevilla en energía termosolar, ya que la provincia cuenta con siete centrales operativas y cuatro más en construcción o tramitación.
En unos momentos en que la marca España no inspira confianza en los mercados y se dispara nuestra prima de riesgo, grandes fondos de inversión internacionales y capital árabe, alemán, japonés y norteamericano están apostando por las termosolares andaluzas, hoy posibles gracias a la I+D+i desarrollada en la Plataforma Solar de Almería y en la Escuela de Ingenieros de la Universidad Hispalense (profesor Valeriano Ruiz), hasta el punto de que la patronal del sector está aquí y no en Madrid y de que Sevilla volverá a acoger a finales de noviembre a mil expertos de todo el mundo en el congreso termosolar ‘CSP Today’.

ECONOMÍA SOLAR

Ahora que el Ayuntamiento y los agentes sociales han creado unas Mesas por el Empleo, teniendo en cuenta que buena parte del ‘Know how’ energético solar se está creando en la ciudad y de que el sol y el calor son parte de nuestras señas de identidad, es inconcebible que no aunemos esfuerzos e incentivos en avanzar hacia una ‘economía solar’ en todos los campos y no sólo en el de las grandes centrales termoeléctricas (quien puede lo grande, puede lo pequeño), para convertir Sevilla en un emporio de la industria solar.
Actualmente  se están desarrollando infinidad de aplicaciones basadas en la energía solar, desde la moda (bolsos, gorros, guantes y ropa con células solares flexibles y lavables que generan energía para recargar el móvil, el iPad y demás) hasta la informática (ordenadores solares que no necesitan ser enchufados); desde la sanidad (hospitales móviles abastecidos por el sol) hasta la agricultura (minietiquetas solares para el seguimiento del ganado mediante radiofrecuencia) y el transporte, ámbitos en que las noticias, al margen de las termosolares, se producen fuera de Sevilla y donde no es que estemos perdiendo terreno, es que no hemos entrado aún en ellos.
Mientras que aquí se proyectó para el AVE un simple túnel que ni se sabe cuándo se construirá para unir la estación de Santa Justa con el aeropuerto, en Bélgica, a pesar de no tenerlo apenas, ya piensan en clave de sol antes que nosotros, quizás porque  nos sobra: los trenes que cubren la ruta Amberes-Amsterdam realizan la décima parte de su recorrido alimentados por energía solar gracias a un túnel de casi 4 kilómetros recubierto de placas fotovoltaicas.

BARCOS Y AVIONES

Más aún en clave de sol piensan en Suiza. Mientras que los astilleros sevillanos se ven abocados al cierre, un suizo ha promovido la construcción en Kiel del ‘Planet Solar’, el barco solar más grande conocido, con todo tipo de innovaciones técnicas para demostrar que es posible dar la vuelta al mundo (ya ha recorrido 35.000 kilómetros) impulsado sólo por el sol y aunque el astro rey no lo ilumine en cinco días. La multinacional helvética Schindler (la de la torre de la Cartuja), Omega, Deutsche Bank, Solvay, Altran, Dassault y Primo Spire, entre otras grandes compañías, financian el maravilloso avión ‘Solar Impulse’, un planeador con la envergadura de un Jumbo y el peso de un coche,  capaz de volar día y noche sólo con la energía del sol merced a su avanzada tecnología y con el que se pretende dar la vuelta al mundo sin escalas dentro de unos años. ¡Qué mejor homenaje a Elcano en el V centenario de la primera circunnavegación de la Tierra que el ‘Solar Impulse’ despegara y aterrizara desde Sevilla!.
Si esto se hace en Bélgica, Alemania y Suiza, ¿por qué no aquí? Sevilla debe de ligar su futuro al sol y ser la Heliópolis del siglo XXI.

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