El perro del…

…hortelano, que ni come ni deja comer. A esa figura se asemeja ahora Espadas con lo del túnel bajo la confluencia de la Avenida de Andalucía y la ronda del Tamarguillo. Juan lleva desde el regreso de las vacaciones machacando como un martillo pilón sobre las dos mismas piedras. “¡Metro por Pino Montano y túnel del Tamarguillo YA!”. Zoido, harto de que le zumben los oídos por idéntica cantinela día tras día, le ha concedido al fin uno de sus dos deseos y decretado que le abran el paso subterráneo, a ver si se calla. Pero, en vez de alegrarse y de festejarlo, el portavoz del grupo municipal socialista brama contra el alcalde: “¡Cinco meses tarde y a tres días de las elecciones!”. Si, tal como insinúa Espadas, abrir un túnel acabado una vez subsanadas las chapuzas y omisiones de Monteseirín es electoralismo, la puesta en servicio de un solo tramo de la ronda SE-40, a la que le faltan por rematar diez más y 66 kilómetros de asfalto, ¿qué es entonces? Pues la adaptación al siglo XXI y a Sevilla de la parábola bíblica de la paja (el túnel) y la viga (la SE-40).

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