2012

Con la entrada del nuevo año capicúa y bisiesto, Zoido cumplía 206 días como alcalde, equivalentes a casi siete meses. Ha cruzado, pues, el Rubicón del medio año, la raya divisoria que los americanos trazan para que una Administración deje de culpar de todos los males a la herencia recibida de la anterior. Zoido, en su escala, podría seguir diciendo ‘ad calendas graecas’ de Monteseirín lo mismo que Fátima Báñez del Gobierno de Zapatero: “nos ha dejado una ciudad en la ruina económica y en la ruina social”. La diferencia es que Fátima aterrizó en el Ministerio que fue de Griñán, Arenas y Pimentel  antier por la tarde y que el alcalde ya lleva más de 200 días. Por eso, sus lamentaciones sobre los cajones llenos de facturas impagadas y las alfombras ocultando el polvo de los escándalos ya han sido descontadas por esos otros mercados que son la opinión públicana sevillana. El reto de Zoido en una ciudad con más de 81.000 parados no es ya aclarar el pasado, sino vislumbrar el futuro. No debe afrontar con un viejo discurso el tiempo nuevo que a partir de ahora se abre.

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