La ley

En la polémica entre el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, y el consejero de Cultura, Luciano Alonso, sobre el cobro de la entrada a los templos restaurados con dinero público yo me daría con un canto en los dientes con tal de que se cumpliera lo dispuesto en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre del Patrimonio Histórico de Andalucía, cuyo artículo 14.3 reza (nunca mejor dicho) así: “Cuando se trate de Bienes de Interés Cultural, además se permitirá la visita pública gratuita al menos cuatro días al mes, constando esta información de manera accesible y pública a los ciudadanos en lugar adecuado del Bien de Interés Cultural’. Mientras en cualquier obra de medio pelo de la Junta hay un cartelón indicando desde el arquitecto del proyecto hasta los millones invertidos, todavía no he visto que en ningún BIC figure la más mínima alusión a este precepto legal, con lo cual se burla el derecho de los contribuyentes a disfrutar de la cultura a cuya conservación ayudan con sus impuestos. La ley obliga a todos, incluida la Iglesia y aunque su Reino no sea de este mundo.

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