Alameda

Zoido ha dicho que “a la Alameda no vienen los turistas”, de lo que se infiere la conclusión de su silogismo en bárbaro (con o y no con a): luego por eso promueve allí el parking subterráneo y rotatorio que no iba en su programa y que pondrá patas arriba ‘ad calendas graecas’ el bulevar más antiguo de Europa. El alcalde muestra un preocupante desconocimiento de su ciudad, ya que sin salir del paseo hay ocho residencias para turistas, hoteles para jóvenes y hasta apartoteles de lujo. Además, ha cantado la gallina, porque si a la Alameda no van los turistas, ¿qué tipo de visitantes entonces está yendo a ver la exposición de ‘Las Santas de Zurbarán. Devoción y Persuasión’ en el colindante Espacio Santa Clara, forasteros o sólo escolares como los de las excursiones a Isla Mágica? Al contrario que los alcaldes playeros, que tienen clarísimo que deben privilegiar a los nativos de sus pueblos y esquilmar todo lo que puedan y más a los veraneantes, Zoido gobierna para los turistas y fastidia a los vecinos de la Alameda y su entorno. Y, que se sepa, los turistas no votan.

 

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