¿Dónde van los chinos….

…..cuando mueren? A esta pregunta tópica que se hacen los españoles y basada en falsas creencias derivadas del desconocimiento más absoluto ha tratado de dar respuesta, así como a muchas otras cuestiones relacionadas con la comunidad oriental en nuestro país, el periodista Ángel Villarino, corresponsal de varios medios en Pekín, con un libro del mismo título y subtitulado ‘Vida y negocios de la comunidad china en España’.

Si no se sabe qué ocurre con los cuerpos de los chinos que fallecen es, en primer lugar, porque aunque éstos se mueren, como todo el mundo, tardan generalmente más que nosotros debido a que se trata de una población joven (la edad media de la comunidad china radicada en Andalucía es de 34,5 años), al margen de que una parte considerable de los fallecidos son repatriados a su país de origen para su descanso eterno.

Como se dice y practica ahora, leí en diagonal el libro de Villarino, que es absolutamente recomendable, por cumplir el objetivo que el autor se marca en el prólogo de “saltar por encima de las leyendas urbanas y los clichés para conocer quiénes son, por qué han venido y cómo consiguen prosperar tan rápido en nuestro país”.

OBJETIVO, FUNCIONARIOS

Me vino a la memoria la obra del corresponsal en Pekín tras la reciente difusión, con pocos días de diferencia, de sendos estudios: uno, de la Cámara de Comercio de Sevilla, y otro, del doctor Zhikun Yu bajo la dirección del profesor de Economía Aplicada de la Universidad Hispalense, Isidoro Romero.

La encuesta sobre empleabilidad de la Cámara de Comercio revela que cuatro de cada diez de nuestros adolescentes que aún estudian en los institutos quieren en el futuro ser funcionarios. La proporción se ha incrementado en relación con un estudio similar realizado el año anterior y denota, aparte del espíritu conformista de nuestra aparentemente rebelde juventud, su falta de orientación laboral y su desconocimiento de la realidad, ya que  su aspiración funcionarial choca de frente con la política de congelación de contrataciones por las Administraciones Públicas, la tasa cero de reposición de funcionarios salvo en casos excepcionales (Defensa nacional, Seguridad, Salud…).

Mientras los políticos bombardean a la juventud con mensajes sobre la necesidad del emprendimiento para salir de la crisis y del paro, nuestros jóvenes hacen oídos sordos y buscan el cómodo refugio de la Administración para asegurarse la soldada a fin de mes, que en la calle hace excesivo frío o excesivo calor. Sólo el 31,8% de los estudiantes de los institutos del cuadrante occidental de la Península aspira a montar un negocio o crear su propia empresa, mientras que el 27,5% confía en trabajar por cuenta ajena en, paradójicamente,  dos de las comunidades autónomas con más parados de España, Andalucía y Extremadura.

INICIATIVA PRIVADA

Así pues, parafraseando a Miguel de Unamuno, que emprendan ellos. ¿Y quiénes están a la cabeza de la iniciativa privada en Andalucía? Pues esa comunidad que, según el tópico, trabaja tanto que no tiene tiempo ni de morirse: los chinos. El estudio de Zhikun Yu bajo la dirección del profesor Isidoro  Romero revela que el 35% de los chinos en edad de trabajar que viven entre nosotros los andaluces son empresarios; que el 97,5% de los inmigrantes chinos que aún no lo son declaran tener el proyecto vital de convertirse en empresarios en el futuro y que el 42% de los chinos que se dan de alta en la Seguridad Social lo hacen como empresarios.

Estos datos coinciden con los obtenidos globalmente para el conjunto de España. Así, de las 3.159 altas de inmigrantes en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en el mes de mayo, 418, el mayor colectivo, era de nacionalidad china. El dueño de un restaurante que por haberse casado con una mujer china ha contratado a numerosos trabajadores orientales habla de la obsesión de los chinos por independizarse y establecerse por su cuenta a los pocos meses de su llegada a nuestro país.

RED SOLIDARIA

En su inmensa mayoría (el 80%) proceden de la provincia de Zhejiang, y más concretamente de los municipios de Whenzou y Qingtian, y dos tercios de los asentados en Andalucía han elegido las provincias de Sevilla y Málaga.

Para establecerse como empresarios no recurren a pedir créditos a la banca en España, sino a la red de solidaridad que forman sus compatriotas, los cuales los financian con préstamos personales desde sus pueblos de origen, un dinero que para ellos es cuestión de honor devolver religiosamente cuanto antes, de ahí que estén al pie de sus negocios el máximo número de horas posible.

Tanto por la intensidad de su motivación empresarial, más alta que la de los andaluces, como por una actitud más favorable frente a la asunción de riesgos que los empresarios locales, los negocios de los chinos en Sevilla y en Andalucía experimentan un mayor crecimiento en ventas en los últimos cinco años que los demás.

REFERENTES PARA MERCADONA

Justo desde que estalló la crisis económica, la facturación de los negocios chinos en nuestra tierra ha subido un 8,04%, mientras que la de los andaluces ha caído una media del 17,53%, y ello pese a que la inmensa mayoría de los emprendedores chinos sólo tienen estudios primarios o secundarios y un bajo dominio del idioma español, pero ya ha dicho el dueño de Mercadona, Juan Roig, lo mucho que tenemos que aprender de ellos.

Mientras que la mayoría de nuestros estudiantes sólo aspiran a ser funcionarios cuando acaben la carrera, los chinos sueñan con ser empresarios. ¿Quién acabará pidiendo trabajo a quién?

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