Un fondo de inversión con el IBI

Zoido anuncia la rebaja en 2014 del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) en un 13,41% y alardea de que con esta primera bajada de impuestos en 30 años deja 34 millones de euros en los bolsillos de los sevillanos -a una media de 52 euros – “para que ellos elijan en qué se lo quieren gastar y puedan crearse nuevos puestos de trabajo”.

Voy a obviar que previamente subió el IBI en un 10%, con lo cual la cuantía de la rebaja se reduce a un 3,41%, para darle la vuelta a la frase. Su decisión, coherente con su promesa electoral de bajar impuestos (ojo, sólo algunos), se produce con 89.000 parados en la ciudad, marco presupuestario que prevé una caída de la inversión municipal en un 40% hasta 2016, paralización o ausencia de grandes y medianos proyectos de inversión privada, cierre del grifo del crédito a empresas y emprendedores por la banca y creciente descapitalización humana por la emigración de personas con talento que aquí se ven en el paro y sin incentivos ni financiación para emprender.

ESCENARIO ECONÓMICO

En esta situación, que el Ayuntamiento deje de cobrarnos 52 euros/año, individualmente nos resuelve poco, por más que incremente, como subraya el alcalde, la capacidad de gasto colectivo en 34 millones. Así que planteo: ¿y si en vez de aceptar la ‘devolución’ de ese dinero para tener 52 euros más mandatamos al Ayuntamiento para que los transfiera en nuestro nombre a un fondo de inversión digamos ‘soberano’ de Sevilla, gestionado de forma profesional e independiente de políticos y sindicalistas y destinado a financiar con criterios de rentabilidad proyectos empresariales de sevillanos y en Sevilla?

Esta opción significaría reconvertir la frase de Zoido en esta otra: “para que ellos elijan en qué lo quieren invertir y puedan crearse nuevos puestos de trabajo”. Cambiar la palabra “gastar”, que significa emplear el dinero sin más propósito que el de consumir, por “invertir”, que consiste en emplear el dinero con un propósito de rentabilidad.

Porque no se trataría de aportar esos 52 euros de cada uno a fondo perdido sólo por la samaritana buena intención de tratar de crear empleo en cualquier proyecto que surja del seno de la ciudad, sino del equivalente a participaciones en un fondo de inversión de cåpital-riesgo o ‘business angels’ regido por estrictos criterios de profesionalidad en la selección de los proyectos y procurando que sean mayores los éxitos que los fracasos (algunos serán inevitables), como en la parábola bíblica del trigo.

LAS ‘SPIN-OFF’

Imaginemos el efecto multiplicador que podría tener para nuestra economía la aparición de un fondo con los 34 millones de euros de la (no) rebaja del IBI y que invirtiera en ‘spin-off’ o empresas emanadas de nuestras universidades, al modo de las exitosas Inerco, Indisys e Icinetic, por poner sólo tres ejemplos.

Como botón de muestra, la última de las citadas ha consolidado 25 empleos en las tecnologías de la información en tan sólo siete años y ya ha abierto delegaciones en Cataluña, País Vasco y Estados Unidos. ¿Cuántas Icinetic más podrían crearse en Sevilla, con la subsiguiente generación de empleo de calidad, si otros jóvenes con talento como sus promotores pudieran disponer de la financiación para su arranque, un crédito que ahora no encuentran en la banca?

Y no sólo en las cuatro universidades con sede en Sevilla (Hispalense, Pablo de Olavide, Internacional de Andalucía y la privada Loyola) se encontrarían canteras de emprendedores por una parte y analistas de inversiones por otra (ya que  en este caso se podría recurrir a profesionales del sector privado retirados de la primera línea pero con experiencia -tipo Secot- para gestionar altruistamente y por amor a la ciudad el fondo con el capital del IBI) sino también en cualquier sector, siempre que los estudios previos apuntaran una razonable rentabilidad.

Recuérdese que aunque tenían pedidos previos para haber arrancado, la falta de crédito fue la causa del fracaso de la sociedad laboral creada por los extrabajadores de Hytasa para haber mantenido la actividad textil en Sevilla, personas que ahora lo vuelven a intentar en número de 30 para, aportando 140.000 euros del resto de sus indemnizaciones, reconvertirse en cultivadores de setas, champiñones y otros productos ecológicos. Con los 34 millones de euros del IBI aplicados a la inversión en economía productiva en vez de al simple gasto podrían arrancar en Sevilla 242 empresas como la nueva Hytasal.

LOS SECTORES DEL FUTURO

Al igual que ha obtenido la cesión de los derechos de crédito de los afectados por los parkings de Resipark, el Ayuntamiento podría sondear a todos los sevillanos para ver cuántos querrían cambiar la rebaja del IBI por su congelación y destinar ese dinero a constituir un fondo de inversión que sirva para la creación de empresas como paso previo para la generación de empleo en sectores como los que, según la consultora McKinsey, marcarán la economía en los próximos decenios, afectarán a millones de trabajadores y consumidores y propiciarán un negocio billonario: Internet móvil, programas informáticos ‘inteligentes’ (como los desarrollados en Sevilla por Indisys), Internet de las cosas, tecnología en la ‘nube’, robótica, vehículos autodirigidos, genómica, almacenamiento de energía (como hacen nuestras termosolares en Fuentes de Andalucía y Sanlúcar), impresión tridimensional, nuevos materiales, nuevas técnicas para extracción de gas y petróleo y energías renovables.

Pongo mis 52 euros del IBI a disposición de Zoido, por si quiere capitanear un proyecto de inversión colectiva en Sevilla.

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