De museo a mercado gourmet

 

El gobierno municipal ha culminado el proceso de adjudicación del antiguo mercado de la Puerta de la Carne a unión temporal (UTE) compuesta por varias empresas sin experiencia previa en la gestión cultural y sí en el sector del ocio y la hostelería y lideradas por Inversport 2010, sociedad de Jesús León, el empresario cordobés conocido por haberle comprado su paquete de acciones a José María del Nido antes de que éste ingresara en la cárcel por el caso Minutas.

Pomposamente rebautizado como ‘Centro de cultura, ocio y gastronomía’, el orden de esos factores no responde al del producto que se va a instalar allí y al que se espera obtener del mismo, ya que en realidad se trata de un mercado gourmet con un pequeño o mediano espacio acotado para actividades culturales, como demuestra la distribución de la zona de la antigua plaza de abastos realizada sobre el papel por los promotores: restaurantes, locales con veladores y puestos para la venta de productos ‘gourmet’ en la planta baja, y más restaurantes, terrazas y una sala multiusos en la planta superior. En medio de la planta inferior se reservaría un espacio para uso cultural, que los promotores han ofrecido al Ayuntamiento para la quinta parte del año.

PROMESA ESTRELLA

Recuérdese que la conversión de este edificio, un Bien de Interés Cultural protegido patrimonialmente, en el equivalente a un Centro Pompidou como, salvando las distancias de todo tipo, el de París fue una de las promesas estrella de Zoido durante su campaña electoral, en la que habló de habilitar allí “un nuevo espacio para creadores de arte contemporáneo andaluces, con talleres de formación, becas, seminarios y centros de estudios”.

“Aspiro -dijo Zoido el 27 de enero de 2011- a que, con el tiempo, Puerta de la Carne se convierta en el Centro de Arte Contemporáneo, con la misma filosofía que el centro Pompidou de París, porque tiene unas posibilidades de espacio y de ubicación increíble para la cultura más emergente y vanguardista de Sevilla”.

Lo que iba a ser el Pompidou sevillano ha acabado convertido en otro mercado gourmet más, a imagen y semejanza del proyectado en tiempos de Monteseirín como alcalde para el antiguo mercado del Barranco, con la única diferencia de que ese espacio/sala multiusos con capacidad para albergar 300 personas donde celebrar alguna actividad cultural que justifique su nueva denominación como ‘Centro de cultura, ocio y gastronomía’, cuando en realidad la palabra cultura debería ser la última de la triada, en proporción al número de m2 que se le reserva en el nuevo proyecto, cuyo encaje en el PGOU también es cuestionable (figura como un equipamiento público al 100%).

MÁXIMO Y MÍNIMO

De lo que iba a ser a lo que ha sido o será el mercado de la Puerta de la Carne es toda una metáfora del mandato de Zoido, que ilusionó a los sevillanos con un programa de máximos en todos los aspectos (de ahí, en parte, los 20 concejales que los electores le dieron en las municipales de mayo de 2011) pero que ha acabado convertido en un programa de mínimos.

La gran excusa invocada para acabar haciendo algo parecido a lo de Monteseirín en el Barranco en vez de materializar las ideas propias con el Pompidou sevillano ha sido la crisis económica y los recortes presupuestarios para reducir el déficit público. Sin embargo, este pretexto no se compadece con los informes de la Intervención municipal, tanto referidos al conjunto del Ayuntamiento como específicamente a la adjudicación del mercado de la Puerta de la Carne, que dejan en el aire la duda de por qué Zoido no acometió desde el Consistorio la recuperación para usos museísticos de la plaza de abastos en vez de entregarla a una UTE para su transformación en mercado gourmet para los próximos 35 años.

Por una parte, siempre según la Intervención municipal, el Ayuntamiento cerró el ejercicio de 2013 con un superávit de 61,2 millones de euros y una mejoría general en todos los parámetros económicos que permitiría incluso volver a disponer del crédito bancario en caso de necesidad. Por otra parte, merced al informe emitido por el interventor el pasado 28 de abril, en el que cuestiona que las empresas que componen la UTE de la Puerta de la Carne hayan acreditado su solvencia para ser adjudicatarias de su gestión y explotación, se ha sabido que para restaurar el inmueble cuentan con 1,48 millones de euros de fondos propios y que esperan beneficiarse de una ayuda de 3,5 millones de euros (aún no concedida) de la Unión Europea con cargo al programa Jessica.

FONDOS EUROPEOS

Jessica es el acrónimo de ‘Ayuda europea conjunta en apoyo de inversiones sostenibles en zonas urbanas’, un programa conjunto de la Comisión Europea, el Banco Europeo de Inversiones y el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa, mediante el cual los países de la UE pueden optar por invertir parte de sus asignaciones de fondos estructurales en fondos reembolsables que permitan acelerar las inversiones en, entre otros capítulos, infraestructuras urbanas, patrimonio histórico o cultural para fines turísticos u otros usos sostenibles (donde podría haberse englobado el Pompidou sevillano) y reconversión de terrenos industriales abandonados (aquí habría cabido la recuperación de la fábrica de tabacos de Altadis).

Si los promotores privados tramitan la concesión de una subvención europea de 3,5 millones de euros para reconvertir el antiguo y abandonado mercado de la Puerta de la Carne (lleva dieciséis años sin uso) en un mercado gourmet, cabe preguntarse por qué no pudo solicitar el Ayuntamiento esa misma subvención para su transformación en un centro cultural de vanguardia tal como preconizaba Zoido. Aunque hubieran quedado 1,5 millones de euros por financiar, habría sido una cifra asequible para los presupuestos municipales, máxime prorrateada a lo largo de un par de ejercicios.

CÁNONES DIFERENTES

La operación económica por parte de la UTE adjudicataria del inmueble es sobre el papel magnífica, ya que sólo se le impone por parte del Ayuntamiento el pago de un canon inicial de 18.000 euros anuales a partir del cuarto año (gozará de tres de carencia), y aunque la cantidad irá subiendo progresivamente más tarde hasta pasar de 25.000 euros a 100.000 y se estabilizará en 150.000 euros más IPC a partir del vigésimo ejercicio, nunca llegará a los 230.000 euros/año que deben pagar los concesionarios de las naves del Barranco para otro mercado gourmet.

Si estas cifras bastante menores se han aprobado para la Puerta de la Carne era en consideración a que su rehabilitación por parte de la UTE costará 5 millones de euros (más de 2 millones costará restaurar el mercado del Barranco), pero hasta el informe del interventor no había trascendido que el plan de los empresarios consiste en que el 70% del dinero necesario para esa rehabilitación lo aporte la UE con cargo al programa Jessica.

En tal caso sólo tendrían que desembolsar 1,5 millones de euros, cuando según las condiciones del pliego la UTE podrían cobrar hasta un máximo de 918.820 euros/año a sus concesionarios de bares, restaurantes, kioscos….Así pues, en caso de lograr una plena ocupación podrían amortizar la inversión inicial en poco más de año y medio y todavía les quedarían 33 años y medio para seguir explotando el edificio, aunque también podría ocurrir lo contrario, ya que la oposición municipal ha mostrado sus dudas sobre la capacidad de la ciudad de absorber con el mercado gourmet en la Puerta de la Carne otro espacio más de gran superficie comercial y hostelería justo cuando se están poniendo en carga más de 150.000 metros cuadrados en distintos proyectos como Altadis, Estación de Cádiz, Naves del Barranco y Sevilla Park.

SATURACIÓN

Si hay tal saturación en ciernes, cabe preguntarse también cómo la oposición incurre en la contradicción de cuestionar el mercado gourmet en este inmueble mientras apoya Sevilla Park en el puerto, pese a ser inmensamente más grande.

Y si el Ayuntamiento acepta el ofrecimiento de la UTE de que el ICAS se quede durante el 20% del tiempo con la zona habilitada para usos culturales, aquélla conseguiría ahorrarse por añadidura la quinta parte del gasto que debería asumir para una realizar una programación de actividades culturales.

Ese ofrecimiento, que supondría trasvasarle el gasto a las arcas municipales, es lo que el excomisario general de la Expo-92, Emilio Cassinello, calificaba de ‘regalo envenenado’.

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