El vaso vacío de Rus

Cada vez que habla del dragado, el presidente de la CES hace un discurso catastrofista sobre Sevilla

Los datos de Espadas, del Puerto y de nuestra economía dejan en evidencia las palabras del presidente de la patronal

 

El presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), Miguel Rus, reivindicó en el II Foro Conversa (Coria del Río) la “necesidad” de mejorar la navegabilidad del Guadalquivir “para atraer inversiones” y lamentó “las consecuencias que ya está teniendo en la economía sevillana la no realización del dragado del río”.

Como todos sabemos, el proyecto del dragado está suspendido hasta que los científicos no determinen en su auténtica magnitud su impacto ecológico (Doñana, salinidad del estuario, fauna acuática…) y económico (arrozales, otros cultivos, sector pesquero…). Entre tanto, Rus tiene todo el derecho del mundo a pedir que se ejecute, pero lo que no es admisible, máxime en un cargo institucional como él que debe tener una visión global de la economía sevillana y representar a todos los sectores y no sólo al de la construcción del que procede, es que en esa reivindicación deslice medias verdades, omita datos o deforme la realidad. Analicemos su discurso:

-Las consecuencias que ya está teniendo en la economía sevillana la no realización del dragado: Basta contraponer el discurso de Rus al casi simultáneo del alcalde, Juan Espadas, que con datos y no con palabrería sostiene que Sevilla está en “su mejor momento económico de los últimos seis años, mejorando notablemente el posicionamiento para el desarrollo de nuevos proyectos y la atracción de inversores”. Ha recordado el alcalde que tenemos la menor cifra de parados desde 2011; que las 1.638 licencias de obra pedidas hasta el 25 de octubre movilizarán una inversión de 222 millones de euros (el doble que en 2016), como en la época previa a la crisis y en proyectos como Puerto Triana, Palmas Altas, Astilleros, el centro logístico de Amazon y Cartuja; que hay en marcha 837 nuevas viviendas (más que entre 2011 y 2013) y próximos a desarrollarse Cisneo Alto, Hacienda del Rosario y Palmas Altas Sur, entre otras; que el tráfico del aeropuerto ha crecido en un 6,3%; que Fibes cerrará 2017 con 200 congresos (un 10% más) y su impacto económico en la ciudad será de 100 millones; que los proyectos hoteleros se han duplicado en sólo un año, al pasar de 28 a 44 y que la ciudad recibió 2,5 millones de turistas (se baten récord mes tras mes) y ha sido calificada por Lonely Planet como el mejor destino del mundo para 2018.

-Desde el año 2000 son numerosas las empresas que han tomado sus decisiones de traslado de sedes: Palabras que no pueden ser más inoportunas al establecer, siquiera inconscientemente, un paralelismo con Cataluña, donde hasta la fecha se han ido 2.540 compañías por causa del independentismo. El presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Gracia, no dijo hasta el 16 de marzo pasado que hasta 2020 no se volverá a plantear el dragado y que mientras tanto la estrategia será la de la mejora general del estuario y la de la competitividad del puerto mediante el enlace ferroviario con la Salud y cuantas otras medidas puedan acometerse. Por tanto, la supuesta relación causa-efecto entre la renuncia (temporal) al dragado y al también supuesto abandono de empresas debería establecerse a partir de marzo de 2017 y no (mediando la gravísima crisis económica a partir de 2008) remontándose hasta el año 2000. Para empezar, Rus no especifica ni número real (¿10, 15, 20 ó 3?) ni el nombre concreto de esas supuestas empresas en fuga. De las que tuvimos noticia que se fueron, por ser las más conocidas, o no tuvieron jamás su sede aquí o lo hicieron por razones ajenas al no-dragado, por concentración empresarial o caída de su mercado en Andalucía, casos de Cargill, Yoplait, Danone o Panrico.

 

-En algunos casos han expresado a la CES su preocupación al estar vinculada la continuidad de sus planes industriales a las mejoras de la navegabilidad del río: Que diga Rus el nombre de esas supuestas empresas, porque nunca lo dice. A ver si va a pasar como con las más de cien que según Zoido estaban en lista de espera para instalarse en la Zona Franca apenas se aprobara ésta y todavía las estamos esperando. Enlazando con lo anterior, Rus siempre omite las compañías que han venido desde el año 2000 y siguen viniendo, como Amazon, y que nuestro puerto es cada vez más importante como área logística e industrial que como comercial, de ahí el menor impacto y trascendencia del no-dragado.

 

Si le hubiera preguntado a la Autoridad Portuaria, ésta le habría respondido que, por ejemplo, el año pasado se produjo un hito en la historia del puerto cual fue la instalación de GRI Towers y la ampliación de Tecade en Astilleros. La concesión de GRI Towers es la de mayor superficie otorgada en los últimos 50 años e incluye las gradas uno y dos de la antigua factoría naval, así  como varios edificios en el polígono y en su entorno. Esta compañía fabricará y expedirá desde Sevilla río abajo las estructuras metálicas y torres eólicas “off shore” para instalar aerogeneradores en el mar. Con una inversión de 54 millones de euros en el puerto, empleará a casi 400 personas y fabricará más de un centenar de torres al año.

Además, el espacio logístico e intermodal ubicado en la dársena del Batán recibió en 2016 un fuerte impulso gracias a tres empresas: OPDR (filial de la tercera naviera mayor del mundo, CMA CGM), Boluda (que gestiona la terminal de contenedores) y la socimi Merlin Properties (100% de acciones de Sevisur Logística, la sociedad gestora de la ZAL).

 

Otrosí, empresas ya instaladas en el puerto han pedido la ampliación de sus concesiones, como Sevitrade, para 19.000 m2 en la Zona Franca, donde ha construido una nave de 10.000 m2; Estibadora Sevillana, 5.200 m2; Almacenes y Depósitos Portuarios, que está terminando una nave de 5.000 m2 para cereal; Carbón Puerto, con 20.000 m2 para seis naves; Rocket Logística, que ocupará una parcela de 11.300 m2; Servicios Ambientales Llopis, que ampliará su superficie con 3.697 m2, y Tecade, que usará 2.994 m2 más. Y todo ello es inversión privada sin necesidad del dragado, pese a lo dicho por Rus.

 

-En la actualidad sólo vienen flotas obsoletas y barcos pequeños; hay que acaparar el transporte mediano e internacional, algo que sólo será posible con el dragado: Cuando en noviembre de 2010 se inauguró la nueva esclusa se comunicó oficialmente que permite pasar al 90% de la flota mercante del mundo y que con la misma el puerto aumentaría de forma considerable el transporte marítimo hasta pasar de los 5 millones de toneladas actuales hasta 12 millones, incrementar la actividad económica y crear 15.000 empleos. Que se sepa, entonces Rus no cuestionó ni los datos ni las expectativas.

 

-Airbus tiene una parcela en el puerto que no utiliza; Renault podría fabricar cajas de cambio para todo el mundo y la industria agroalimentaria empezaría a usar grandes barcos congeladores en detrimento del transporte por carretera, que es más costoso y contaminante: Sin abundar más en que nuestro puerto es cada vez más un área logística e industrial que una vía de transporte, la batalla del sector agroalimentario no es el congelado, sino la rápida distribución del producto en fresco, como demuestra Amazon hasta con el uso de drones para el reparto aéreo a domicilio y sus servicios exprés, que están obligando a reaccionar en la misma línea a todas las grandes cadenas comerciales.

 

Y si Airbus tiene una parcela en desuso, ya hemos visto ejemplos de otras empresas que cada vez piden y utilizan más superficie (hay 463.000 m2 de superficie en concesión). En cuanto al aserto de que Renault podría fabricar cajas de cambio para todo el mundo, no cabe mayor grado de ignorancia por parte del presidente de la CES. Este mismo verano, Renault celebró que en su factoría de San Jerónimo se habían fabricado ya 27 millones de cajas. La firma francesa destacó entonces que aquélla produce un tercio de todas las cajas de velocidad del Grupo Renault en el mundo y que exporta el 80% a más de 30 fábricas en distintos países.

-Lo más importante es el transporte de mercancías y no tanto el de cruceros, pues en su mayor parte se trata de turismo “low-cost”: Insisto: nuestro puerto es cada vez más logístico e industrial y menos mercantil (pese a lo cual en 2016 se movieron en el mismo 4,7 millones de toneladas de mercancías, el quinto mejor registro de su historia), pero en materia turística, ¿acaso cree Rus que de los 2,5 millones de visitantes de Sevilla y de los 75,3 millones de España son mayoría los turistas de lujo, o más bien usan vuelos de bajo coste para venir? En el caso de los cruceros a nuestro puerto (76 escalas previstas en 2017), los viajeros parece que tienen más poder adquisitivo que el resto y también vienen cruceros de lujo, como el “Sirena”, que con 635 pasajeros a bordo atracó en el muelle de las Delicias el 24 de julio pasado.

 

A Miguel Rus le puede pasar como a aquellos soldados japoneses perdidos durante 40 años en la selva y que no se habían enterado de que la guerra se había acabado. Aquí, la “guerra” por el dragado se ha terminado por una larga temporada, por mucho que el presidente de la patronal se empeñe en mantenerla viva con unos argumentos que no se ajustan a la realidad y con los que se desprestigia él al tiempo que la institución a la que representa. Rus debería reflexionar al respecto y comparar este discurso catastrofista sobre Sevilla con el esperanzador y totalmente opuesto que aún en plena crisis hizo el 17 de diciembre de 2014 y que figura en la página web de la CES: “Confianza en nuestras posibilidades”.

 

Ese Rus era muy distinto a éste, que cuando habla sobre el dragado no ve el vaso medio lleno, sino por completo vacío y al que cabría aplicarle la frase de aquel entrenador del F.C.  Barcelona, Louis Van Gaal: “¡Siempre negativo, nunca positivo!”.

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