El PP y el Metro

Virginia Pérez se atribuyó el pacto sobre el Metro tras su visita a Madrid, hasta que el PP cambió de estrategia

No son centenares de miles ni 70.000 los excluidos de la otra mitad de la línea 3, sino tan sólo 20.000

 

Apenas conocido el principio de acuerdo en Madrid entre el Ministerio de Fomento, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla de creación de una mesa técnica que estudie la posible construcción del tramo de la línea 3 del Metro Pino Montano-Prado de San Sebastián, valorado en unos 720 millones de euros y que aportarían a partes iguales las tres Administraciones Públicas, el portavoz municipal del PP, Beltrán Pérez, se ha dedicado a agitar a las asociaciones de vecinos afines a su partido o de barrios que quedarían fuera del radio de influencia de la futura línea del suburbano.

Pérez convocó el día 31 de enero a representantes de asociaciones del Casco Antiguo, San Pablo, San Jerónimo, Triana, Los Bermejales, Bellavista, Palmete…, tras lo cual declaró a los medios de comunicación que el proyecto que sarcásticamente calificó de “medio” Metro acordado en Madrid nace “amputado” porque al llegar sólo hasta el Prado de San Sebastián excluye el tramo que continúa hasta Heliópolis y Los Bermejales.

A juicio de Beltrán Pérez, el pacto por la mitad de la línea 3 deja fuera a cientos de miles de vecinos del ámbito de influencia del Metro, razón por la cual ha propuesto un pacto por la red completa, con prioridad para las líneas 2 y 3.

 

“AMPUTADO”

 

El portavoz del PP insistió en que el acuerdo de Madrid es “un proyecto amputado de la línea 3 del Metro, que excluye a los barrios de Los Bermejales, Jardines de Hércules o Bellavista, es decir 60.000 ó 70.000 vecinos que esperaban que el Metro llegase a su barrio y que, por la decisión del propio alcalde de la ciudad y de la Junta de Andalucía, se queda en el Prado de San Sebastián”.

Estas declaraciones no se ajustan a la realidad y tienen el claro propósito de soliviantar a los vecinos y lanzarlos como arma arrojadiza contra únicamente dos de los protagonistas del acuerdo de Madrid sobre el Metro sevillano, el alcalde Espadas y el consejero López, ambos socialistas, ya que curiosamente, y no parece casualidad, el portavoz del PP se olvida del tercer interviniente en la decisión de que el Metro se quede en el Prado: su correligionario en las filas del PP y ministro de Fomento, Iñigo de la Serna.

Beltrán Pérez habla de que el acuerdo sobre el Metro excluye a, entre otros, el barrio de Bellavista, cuando el proyecto que se redactó sobre la línea 3 termina oficialmente desde siempre en Los Bermejales y nunca estuvo incluida Bellavista. Lo lógico sería que Bellavista sea el destino de la prolongación de esa línea a partir de Los Bermejales, y de hecho se ha hablado de que esa prolongación está en mente o en estudio por la Junta de Andalucía, pero desde que hace años se redactó el proyecto técnico para esa tercera línea de Metro, como no se incluyó Bellavista, no cabe decir con propiedad alguna, como ahora dice Pérez, que el pacto de Madrid excluye a este barrio. Y es que ya estaba excluido o nunca fue incluido. ¿Por qué no reprochó el portavoz popular esa supuesta exclusión cuando años ha se dio a conocer la línea si que llegara a Bellavista?

 

PADRÓN

 

Beltrán Pérez se dedica también a hinchar el número de vecinos afectados por la no ejecución en principio del tramo entre el Prado y Los Bermejales con tal de desgastar políticamente a los gobiernos socialistas de Espadas y de Susana Díaz y olvidándose, de manera significativa, del ministro de Fomento, de su mismo partido.

Obsérvese que el tramo que se deja para una segunda fase es el que discurre entre el Prado de San Sebastián, la Plaza de España, la avenida de la Palmera, Reina Mercedes, Pineda y Los Bermejales. No llega, pese a lo que ahora diga Beltrán Pérez y porque no se incluyeron desde el principio en el proyecto técnico, ni a los Jardines de Hércules ni a Bellavista, a los que de forma intencionada incluye el portavoz popular entre los barrios agraviados.

No son, pues, centenares de miles los vecinos dejados fuera de la línea 3, ni siquiera esos 60.000 ó 70.000 a los que luego se refiere el portavoz del PP citando los barrios más al Sur de Sevilla. Tal como hemos visto, el segundo tramo de la línea 3 del Metro que se deja para una futura fase (Prado de San Sebastián-Los Bermejales) discurre prácticamente entero por el distrito Bellavista-La Palmera. Pues bien, todo el distrito tiene 41.000 habitantes en números redondos: no son ni cientos de miles ni 60.000 ni 70.000, esas cifras que lanza el portavoz del PP. Y como los Jardines de Hércules ni Bellavista estuvieron incluidos nunca en la línea 3, si restamos la población de estos barrios a la de todo el distrito, la no ejecución inicial del segundo tramo de la línea afectaría realmente a unas 20.000 personas, al margen de los usuarios potenciales.

 

INCONGRUENCIA

 

A partir del 1 de febrero, los medios de comunicación sevillanos se fueron haciendo eco prácticamente a diario de la protesta, alimentada por el PP, de distintos barrios contra el acuerdo de Madrid sobre la línea 3 del Metro.

Por lo que veremos posteriormente, es llamativa la página 10 de la edición de El Correo de Andalucía del 2 de febrero, íntegramente dedicada al asunto. En la parte superior podían leerse los siguientes titulares: “Frente común vecinal para exigir la construcción completa de la línea 3. Los Bermejales, Bellavista, Jardines de Hércules, Pedro Salvador y Reina Mercedes piden ampliar el preacuerdo al segundo tramo que va del Prado a estos barrios”. Y en la parte inferior: “Sevilla Este recoge 4.000 firmas en solo cuatro días. Los vecinos han iniciado una campaña de protesta para que se hagan a la vez las líneas 2 y 3 del Metro”.

Esto en la página 10. En la 12 se publicó una entrevista a toda plana con la presidenta del PP de Sevilla, Virginia Pérez, que declaró lo siguiente, según se destaca en un sumario: “Mi visita y la de Beltrán Pérez al Ministerio de Fomento se han reflejado en el pacto por el Metro”.

Atención: se refiere a la entrevista que mantuvo en Madrid con el ministro de Fomento a principios de septiembre de 2017 el portavoz municipal del PP, Beltrán Pérez.

He aquí la enorme incongruencia del PP sevillano: si Virginia y Beltrán se atribuyen a sí mismos el mérito por el pacto alcanzado sobre el Metro, ¿cómo es que ahora lanzan una campaña contra su propio logro, lo denuestan reduciéndolo a un mero “medio” Metro y se dedican a soliviantar a asociaciones vecinales poniéndolas en su contra?

DIVISIÓN

Si reniegan del pacto por el Metro a ellos supuestamente debido, cabe pensar que en realidad carecieron de la más mínima influencia en su partido y en Madrid para haberlo alcanzado, ya que realmente quienes lo han logrado han sido el alcalde Espadas y el consejero López (si los dos Pérez, Virginia y Beltrán, hubieran sido los artífices tras la visita de este último a Madrid el pasado septiembre, ¿acaso no lo habrían anunciado a bombo y platillo?); o, en su defecto, que ellos ni lograron pacto alguno o en tal supuesto tampoco lograron del ministro su aquiescencia a la construcción completa de la línea 3, pero trataron de apuntarse la reanudación de las obras, aunque sólo fuera hasta el Prado, hasta que por intereses políticos de confrontación con Espadas cambiaron de estrategia y empezaron la campaña del “medio” Metro y a agitar a los vecinos.

El resultado ha sido que como las asociaciones de los barrios beneficiados por el primer tramo de la línea 3 se han movilizado (63 han firmado su apoyo) en favor del acuerdo tripartito, el PP local ha cosechado el dudoso éxito de enfrentar a unos barrios con otros y de dividir a los sevillanos.

 

INVIABLE

¿Quién no apoya la construcción de la red completa de Metro con su ampliación a las líneas 2, 3 y 4? Ese es un objetivo irrenunciable de la ciudad que comparten los sevillanos, por más que trate de monopolizarlo Beltrán Pérez. Lo que no dice el portavoz del PP es que esas nuevas líneas costarían un mínimo de 3.700 millones de euros y que técnicamente sería inviable su construcción simultánea, porque para ello habría que poner patas arriba la ciudad, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Si cuando Zoido fue alcalde con mayoría absolutísima durante cuatro años el PP no exigió nada al Ministerio de Fomento, ¿cómo se rasga ahora la vestiduras por que Espadas le arranque al menos el compromiso de estudiar la construcción siquiera del primer tramo de la línea 3, que sólo le supondría al Gobierno de Rajoy la aportación de 240 millones de euros?

Dicho de otro modo: si ya está costando Dios y ayuda que el Gobierno estudie su posible aportación de 240 millones de euros para ese “medio” Metro, como lo califica o descalifica Beltrán Pérez, ¿cómo aportaría el Ministerio 1.233 millones para la construcción simultánea de todas las líneas pendientes? ¿No será mejor empezar construyendo esa medio línea que seguir como hasta ahora, con ninguna más? ¿No será mejor tener la mitad de la línea para poder continuarla después hasta Los Bermejales e incluso hasta Bellavista? ¿No será mejor la política realista, por razones de contención presupuestaria y de mayor demanda potencial de usuarios, del “medio” Metro de Espadas que la política del todo (coste de 3.700 millones de euros) de Beltrán Pérez, que seguiría siendo nada como hasta ahora?

Espadas le ha respondido al portavoz del PP que no tiene inconveniente alguno en firmar un acuerdo sobre la red completa del Metro con tal de que aquél salga en la foto y en tal caso poder decir, como pregonaba Virginia Pérez, que ellos fueron artífices del pacto sobre el suburbano. Es la mejor prueba de que la posible construcción del “medio” Metro hasta el Prado no supone la renuncia a la ejecución completa de la línea 3 ni del resto de líneas pendientes, al contrario de la leyenda negra que, con los vecinos como arietes, trata de alimentar el partido de Beltrán Pérez, el mismo que estuvo cuatro años callado y sin molestar al Gobierno de Madrid durante el mandato de Zoido.

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