Polígono (Sur) sin comisaría

Zoido impuso cuando era alcalde una comisaría para turistas en el Patio de Banderas por criterios políticos y no técnicos ni policiales

Beltrán Pérez dice que una recalificación en el Polígono Sur retrasaría la comisaría 7 años mientras impone la de la Gavidia “ipso facto”

 

El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, ha defendido que la ubicación final de la comisaría de Policía fuera del Polígono Sur -en un solar entre la Ciudad Sanitaria Virgen del Rocío y el parque Celestino Mutis- no responde “a una decisión política, sino a criterios policiales y técnicos”.

Sanz considera una paradoja el rechazo de la comisionada (“no sabía que tuviera competencias en materia de seguridad”, ha dicho de ella) y del Ayuntamiento de Sevilla a que la comisaría se erija en el solar que, según el delegado, se estableció en un convenio firmado en 2005 y en el que se fijó la cesión de ese terreno municipal al Estado con tal finalidad.

Según el delegado, “es conveniente que nadie juegue a lo que no es y dejar a la Policía que decida la instalación de sus comisarías por criterios técnicos, de seguridad, de accesibilidad y de agilidad para que se tenga lo antes posible”.

 

UN PRECEDENTE

 

Veamos un ejemplo protagonizado por el actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en que no se decide la instalación de una comisaría por la Policía, ni por criterios técnicos, sino políticos. Cuando aún era el líder de la oposición municipal, Zoido presentó el 13 de julio de 2006 una moción en el Pleno instando a que se abriera una comisaría de Policía en el Patio de Banderas por considerarlo “un punto estratégico en lo que a posibles delitos contra los turistas se refiere”.

Zoido dijo entonces que “independientemente de la inauguración de la comisaría de la Alameda de Hércules (la inauguró  el entonces ministro Rubalcaba, en mayo de aquel año; instalaciones que sustituían a las de la Gavidia y a las provisionales del Patio de Banderas tras el cierre de aquéllas) su apertura es absolutamente necesaria porque Sevilla necesita la aplicación de medidas de seguridad inminentes…”.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, inaugura junto al ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, el Servicio de Atención al Turista Extranjero (SATE) del Patio de Banderas.

 

Y ya siendo Zoido alcalde, a finales de julio de 2014 se inauguró en el Patio de Banderas una comisaría conjunta de la Policía Nacional y de la Local que fue denominada “Servicio de Atención al Turista Extranjero”. Los agentes de ambos cuerpos se iban a encargar de recabar las denuncias de los extranjeros y de facilitarles el catálogo de gestiones disponibles, como la cancelación de las tarjetas de crédito o los trámites con el Consulado de su país y la agencia de viajes.

En crónicas periodísticas de la época pudo leerse lo siguiente: “Todas estas gestiones ya las hacía la Policía desde sus actuales sedes, pero las autoridades creen que ubicar una oficina en la zona monumental supondrá una ventaja para los visitantes. Otras fuentes policiales consultadas entienden que puede producirse una duplicidad de funciones y que la nueva comisaría obligará a restar agentes de servicio en la calle para meterlos en una oficina”.

Queda por tanto claro, pese a lo que ahora diga Sanz y que también con Zoido al mando, (en aquel entonces como alcalde de Sevilla), que no fue la Policía la que decidió que se abriera una comisaría para turistas en el Patio de Banderas, ya que esa atención se les prestaba desde las instalaciones policiales en la Alameda, Betis y Blas Infante, sino que esa apertura obedeció a designios políticos para proyectar una imagen ante los visitantes y los propios sevillanos, conforme al planteamiento que tenía el entonces alcalde desde ocho años antes.

EN CLAVE POLÍTICA

Por tanto, la comisaría de la polémica podría, y debería, haberse ubicado en el Polígono Sur por una conveniente decisión política y al margen de los criterios técnicos y policiales. ¿Desde cuándo se imponen los criterios profesionales a los políticos? Zoido -y el PP- ha perdido el olfato populista con que ganó aquellas elecciones con 20 concejales, simbolizado justamente en el frutero del Polígono Sur que le dio su apoyo público e hizo campaña por él en el barrio.

Dado que allí la demanda de la comisaría es un clamor popular, además de una reivindicación histórica y una cuestión de justicia y hasta de lógica policial por tratarse de la zona más conflictiva y con mayor tasa de delincuencia de la ciudad, el ministro se habría ganado a sus 50.000 habitantes si hubiera lanzado el mensaje de que a pesar de que la Policía aconseje (el único criterio aceptable sería el de una mejor comunicación) instalarla a espaldas del hospital, él había decidido atender los deseos de los vecinos construyendo las instalaciones dentro del Polígono Sur.

En vez de eso, se insiste machaconamente en que está a tan sólo 200 metros de distancia (del límite del barrio, que no del centro del mismo), con lo cual la lectura puede hacerse justamente a la inversa: por ahorrarse 200 metros, el PP se ha malquistado a 50.000 votantes potenciales del Polígono Sur.

RECALIFICACIONES

Antonio Sanz se remonta a un convenio firmado en 2005 y Beltrán Pérez, para congraciarse públicamente con el sector zoidista al que en privado acusa de torpedear su candidatura a la Alcaldía de Sevilla, defiende el sitio elegido en vez de otra parcela estatal en la calle Padre José Sebastián Bandarán (sita en el interior del Polígono Sur) con el argumento de que para ésta se necesitaría una recalificación urbanística que retrasaría el proyecto hasta el año 2025.

Hay que preguntarle entonces al portavoz municipal del PP cómo es posible que él haya conseguido imponerle a Espadas en el pacto para los Presupuestos municipales que recalifique la antigua comisaría de la Gavidia y la ponga a la venta en tan sólo los nueve meses que faltan para que acabe el año en curso mientras dice que para recalificar un solar en el barrio más degradado de Sevilla, donde justamente cabría aplicar la mayor celeridad administrativa, se necesitan siete años. A ver cómo lo explica, porque es difícilmente entendible.

La construcción de la comisaría estuvo prevista desde el principio en el Polígono Sur y así ha sido reclamada desde hace 34 años por sus vecinos, como se pone de manifiesto a lo largo del tiempo cuando se tira de hemeroteca.

DEMANDA HISTÓRICA

El 3 de marzo de 1984, ABC publicó una noticia con el título “Ayer volvieron a cerrar los comercios del Polígono Sur y alrededores”, un cierre de “la práctica totalidad de establecimientos, quioscos, tiendas, bares y supermercados”, en dos jornadas consecutivas de protestas por la inseguridad ciudadana. “Los comerciantes del Polígono Sur solicitan -podía leerse- la instalación en el barrio de una comisaría de Policía prevista desde la construcción de la zona pero aún inexistente por la falta de medios económicos en el Gobierno Civil”.

El 20 de septiembre de 1988, el mismo diario publica otra información al respecto que es toda una premonición de lo que finalmente ha acabado pasando: “En su afán de no perder la comisaría de Policía, los vecinos han ofrecido unos locales donde, de forma provisional, se podría ubicar las dependencias policiales. “Sabemos -añadió (Manuel de los Reyes, representante vecinal)- que está previsto construir la comisaría, pero tememos que por la extensión del Distrito V, que abarca desde el Parque (de María Luisa) hasta Bellavista, las dependencias policiales no estén cerca de los barrios donde vivimos. Ello nos ha llevado a movilizarnos y a recoger las firmas que hemos entregado refrendando nuestra petición”.

Y así puede rastrearse en la prensa esta reiterada reivindicación desde hace 34 años: los vecinos del Polígono Sur han demandado unas instalaciones policiales previstas en el barrio desde el principio y para sentirse además arropados por el Gobierno frente al imperio de la delincuencia. Pese a tantos años de espera y de peticiones, el Ministerio del Interior la construirá fuera de la zona (barriadas de Paz y Amistad, la Oliva, Antonio Machado, Martínez Montañés, las Letanías y Murillo) alegando que distan tan sólo 200 metros y criterios técnicos.

No cabe mayor error, cuando justamente era el momento de tomar decisiones por razones políticas y porque no es cuestión de geografía, sino de psicología. Con esta decisión los vecinos se han sentido preteridos una vez más y abandonados por el Gobierno y se acrecienta su sensación de que ellos no forman parte de Sevilla. Se pudo construir una comisaría para los turistas en el Patio de Banderas, pero no en el interior del Polígono Sur para los 50.000 habitantes de esos barrios marginados y que ahora se creen aún más marginados de lo que ya están.

 

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