Visiones de Sevilla


El gobierno local tacha las foto-denuncias de Beltrán Pérez de “Sevilla inventada”

Pérez acusa al alcalde de vivir en una “realidad paralela” de grandes eventos


El delegado de Urbanismo, Antonio Muñoz, espetó al portavoz del PP, Beltrán Pérez, lo siguiente en el último Pleno municipal: “ni Sevilla tiene tintes apocalípticos ni necesita un Supermán, porque lo mismo vemos a Pérez como míster Proper limpiando suelos imposibles que como un agente 007 cogiendo un ladrón. Cualquier día lo vemos interceptando un meteorito que se acerque a la Tierra. Sigan con su ciudad inventada”.

Fue la explicación al voto negativo, sumado al de Adelante Sevilla, a la propuesta del PP de que se aprobara un plan de reparación urgente de los desperfectos detectados por Beltrán Pérez y su equipo de colaboradores en las inspecciones de calles realizada dentro del denominado ‘Mes de la vía pública y del entorno urbano’.

El portavoz del principal partido de la oposición dijo en el Pleno que en las semanas previas había tomado unas mil fotografías de baches, agujeros, grietas y desperfectos en la calzada; 2.500 de aceras y pavimentos deteriorados; 500 de pasos de cebra prácticamente sin pintura y otras tantas de losetas y cables sueltos en la Avenida de la Constitución, amén de imágenes o conteo de 1.300 placas de señalización del carril bici y del tranvía sueltas o sin reparar. Beltrán Pérez hasta se ha permitido mostrar en sus manos tachuelas del carril-bici desprendidas y recogidas del suelo en paralelo a las vías del tranvía. 

RESPUESTA

La respuesta del gobierno de Espadas a esta catarata de fotos de desperfectos con las que el líder de la oposición ha inaugurado su estrategia para este nuevo curso político, en lo que parece ser un mes, una campaña de denuncia, ha consistido a su vez en esgrimir una catarata de números económicos para demostrar que no se ha inhibido o permanecido de brazos cruzados. 

Así, ha sacado a colación la estadística de los millones de euros invertidos en actuaciones en la vía pública, en reurbanizaciones de calles o en señalización de la calzada, lo cual no parece haber servido para dejarle de dar motivos a Beltrán Pérez para sus fotografías del estado de la ciudad.

La segunda línea de defensa de los delegados de Espadas ha consistido en descalificar al líder del PP por el mero hecho de haber perdido las elecciones municipales del pasado 26 de mayo, aunque hayan pasado ya cinco meses desde entonces y no parezca que haya una relación causa-efecto entre la cita con las urnas y el deterioro que muestran las aceras, el asfalto y los pasos de peatones.

Y en esta tercera fase del contrataque hay hasta una coincidencia con el argumentario del PP tras decir Muñoz que Beltrán Pérez se ha instalado en “su ciudad inventada”, como si sus denuncias nada tuvieran que ver con la realidad. Mientras el PSOE habla de una Sevilla “inventada” por el PP, Beltrán Pérez remata una y otra vez sus denuncias sobre la situación de la capital de Andalucía diciendo que Espadas vive en una “realidad paralela” al margen de la ciudad: “un alcalde -suele afirmar- que está siempre montado en aviones, escenarios, tribunas de congresos, galas y festivales es un alcalde que ha perdido el sentido de la realidad; que ha levantado los pies del suelo que pisan sus vecinos y que no tiene la predisposición de arreglar sus problemas”. 

GRANDES EVENTOS

Salvando las enormes distancias y el orden de magnitudes, este ambiente político y dispar visión de la ciudad recuerda al de los años previos a la Exposición Universal de 1992, el del último mandato del también socialista Manuel Del Valle (1987-1991), ahora recuperado por Espadas como alcaide del Alcázar.

Por aquel entonces se destacaba la dimensión internacional que estaba adquiriendo Sevilla tras haber sido designada sede de la futura Muestra Universal y se rememoraba la época en que como puerto y puerta de América había sido la capital del mundo, la Nueva York de la época dorada que siguió al Descubrimiento colombino. 

Treinta años después, el gobierno de Espadas presume de los eventos internacionales que logra y que organiza en Sevilla gracias a su gestión. Anteriormente, entre otros, la Cumbre Mundial del Turismo y la entrega de los premios de la Academia Europea del Cine. Ahora, de manera inminente, la XXVI edición de los MTV EMA, los premios a los éxitos musicales del año, con actuaciones de artistas famosos que podrán verse en directo a través de los 180 canales de la cadena MTV y de sus plataformas digitales. Y a este evento seguirá, también en el Palacio de Congresos y Exposiciones, la quinta Cumbre Mundial de las Agencias de Viaje, en la que se darán cita unos 150 ejecutivos de más de 60 países.

Beltrán Pérez trata de utilizar en beneficio de su estrategia esta política de obtención de  eventos por parte de Espadas, al que ha acusado de pretender que se vea su gestión “con unas gafas de realidad aumentada a través de grandes certámenes y proyectos de cartón piedra”. 

MACRO Y MICRO

El líder de la oposición trata de proyectar la idea de que mientras el alcalde dedica su tiempo y  sus energías a esa “realidad paralela” de cumbres mundiales y entrega de premios cinematográficos, musicales o de cualquier índole que sobrevuelan la vida cotidiana de los sevillanos sin tocarles,  no da respuesta a los problemas que él califica como “reales e importantes” de la ciudad, desde la suciedad (de ahí su gesto de limpiar losetas de la Plaza Nueva con un bote de Argerul) a los desperfectos en aceras, calzadas y pasos de cebra. 

Su mensaje está claro: mientras, conforme a sus declaraciones,  Espadas vive instalado en la nube de la macropolítica, él tiene los pies en el suelo de la micropolítica. La macropolítica, en esta visión de Pérez, no beneficia a los sevillanos normales y corrientes y no les cambia la vida,  ya que sus grandes eventos discurren en otro plano por encima de sus cabezas. Por el contrario, la micropolítica, por él encarnada, se preocupa de resolver los problemas ordinarios de los ciudadanos y de hacerles la vida más fácil. 

En la línea del líder del PP, con la macropolítica de los grandes eventos no sólo se dejan de arreglar las aceras, las calzadas y los pasos de peatones, sino que hay que financiarla  con 1,6 millones de euros, como en el caso de la Cumbre Mundial del Turismo, y desviarle incluso partidas que en el Presupuesto municipal estaban destinadas a otros fines más domésticos: por ejemplo, 195.000 euros para mantenimiento de los barrios y 300.000 euros para programas de la mujer acabaron en dicho evento.

TIEMPOS PRETÉRITOS

En los años 90 del siglo pasado, mientras la Sevilla oficial preparaba los fastos de la Exposición Universal, la Sevilla real se irritaba al ver cómo frente al enorme esfuerzo inversor de todas las Administraciones en la isla de la Cartuja, aquende el río Guadalquivir la ciudad quedaba abandonada a su suerte, sin apenas mantenimiento de sus infraestructuras, hasta el punto de que hizo fortuna entre los sevillanos un sobrenombre que le pusieron al entonces alcalde: el socialista Manuel Del Valle pasó a ser apodado Manuel Del Bache.

Manuel Del Valle Arévalo

Del Valle no fue presentado a la reelección por el PSOE (el cabeza de lista en 1991 fue Luis Yáñez) y aunque los socialistas ganaron también aquellas  elecciones municipales, por el camino se dejaron seis concejales pese a haber organizado la Expo y acabaron perdiendo la Alcaldía tras un pacto PP-PA que la puso en manos de Rojas Marcos. Cuenta la leyenda, que aparte de los baches en las calles el nuevo gobierno municipal se encontró en tal estado el parque de María Luisa que sacó del mismo decenas de camiones cargados de basura y de residuos vegetales. El parque en tal abandono era el que veían las familias sevillanas en sus paseos dominicales, cuando aún no existían los grandes que se construyeron en la periferia, como el del Alamillo y el del Guadaíra.

Esos sevillanos que entonces sufrieron por los baches en el asfalto y el abandono del parque son los mismos que hoy circulan o caminan por los escenarios urbanos que fotografía Beltrán Pérez para demostrar los desperfectos en aceras, calzada y pasos de cebra, y pocos de ellos asisten a una de esas cumbres mundiales o galas artísticas que acoge Sevilla y de las que presume el gobierno municipal. 

Decía Santayana que quien olvida la historia está condenado a repetirla.

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