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Adepa recurre la licencia de obras a Vázquez Consuegra para las Atarazanas

 

La asociación conservacionista Adepa ha presentado un recurso de alzada ante el Ayuntamiento y otro ante la Consejería de Cultura en los que impugna la resolución de la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo con fecha 10 de diciembre de 2015, en virtud de la cual se otorgó licencia de obras de acondicionamiento y restauración de las Reales Atarazanas de Sevilla, conforme al proyecto redactado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra para un centro cultural promovido por la Caixa.

La asociación conservacionista afirma que las Atarazanas están englobadas en el Plan Especial de Protección del sector 13 “Arenal” de Sevilla con un nivel de protección “A” junto a, entre otros, la muralla islámica, y que ambos bienes están afectados por el proyecto de Vázquez Consuegra donde “se habla -expone- de una plaza abierta al público sin definición de los usos, y de una cafetería con una terraza de una superficie de en torno a los 1.000 m2. A juicio de Adepa, ello implica, junto a una indefinición de los usos de algunas zonas, uno, relevante, por las medidas de hostelería, “claramente prohibido por el artículo 18 del Plan Especial de Protección” (que estipula protección integral sin cambio de uso de parte o la totalidad del edificio).

Asimismo, para Adepa el proyecto incumple el artículo 20 del Plan, que especifica que deberá conservarse el edificio íntegro en todos sus aspectos arquitectónicos originales, cuando el proyecto de Consuegra “no preserva en absoluto las características arquitectónicas del edificio, al no respetarse la escala, las dimensiones ni la totalidad de sus elementos arquitectónicos (pilastras, cubiertas, etc…).

La asociación subraya también que en el proyecto se reforman y se reconstruyen dos cuerpos edificados sobre las naves 2 y 4 de los primitivos arsenales mudéjares, modificando sus cubiertas, cerramientos y distribución interior. A ello hay que añadir la incorporación de varias escaleras mecánicas así como la construcción de un nuevo forjado de 984,87 m2 para ubicar una cafetería y una terraza. Según Adepa, todas estas obras no pueden ser consideradas, en ningún caso, como tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado, sino que suponen obras de ampliación sobre las cubiertas actuales y construcción de nuevas entreplantas, con un aumento de la superficie construida original y, por tanto, de volumetría, que prohibirían los artículos 20 y 21 de la ley de Protección del Patrimonio.

LA COTA ORIGINAL

Adepa alega que incluso se colmata algún patio y se modifican alineaciones al abrirse nuevas puertas al conjunto y convertir en plaza pública el espacio anterior privado de las Atarazanas, con la cual se niega la finalidad de las obras, que, conforme al artículo 20 del Plan Especial del Arenal, debería ser la recuperación del estado original del edificio, o sea, su cota original, situada a -5 metros.

Destaca también la asociación que la propuesta del arquitecto de adherir micropilotes de hormigón a los pilares originales y volver a cementar (sic) la excavación anterior es contraria al sentido de la norma de recuperar el estado original del inmueble e ignora las investigaciones previas realizadas en el mismo.

Adepa asegura que las Atarazanas son también un patrimonio arqueológico subyacente y como tal se rige por una serie de normas, por lo que las intervenciones que se pretendan  realizar en las mismas están obligadas a salvaguardar el patrimonio arqueológico existente garantizando su protección, documentación y conservación. Sin embargo, a su juicio la intervención proyectada sobre los pilares a fin de sostener el aumento de peso que supone la ampliación de espacios en la cubierta no salvaguarda el patrimonio arqueológico ni garantiza su protección, ya que al aplicarse hormigón a las pilastras mudéjares originales se destruye sin documentación previa el espacio en torno a los mismos, lo que suscita dudas sobre su reversibilidad.

EL PGOU

Asimismo, sostiene que el edificio es suelo “cautelado” con un grado de protección máximo pero que el proyecto de Vázquez Consuegra no plantea ninguna excavación en extensión cuando debería ser de obligado cumplimiento. También alega que aun partiendo de un concepto erróneo de aplicación del PGOU, vulneraría éste, ya que no preserva las características arquitectónicas del edificio al no respetar la escala, las dimensiones, ni la totalidad de sus elementos, y porque las obras exceden ampliamente las definidas como de conservación y mantenimiento, consolidación, acondicionamiento  o restauración al no estar orientadas a la recuperación del estado original del edificio.

 

 

 

 

 

 

 

Según Adepa, al construirse y reformarse dos cuerpos sobre las naves 2 y 4, las obras podrían considerarse como de “reforma general” o incluso como “obras de sustitución”, con lo que se excedería de lo permitido. A ello habría que añadir las escaleras mecánicas y la cafetería, que supondrían un aumento de la superficie construida original, o sea, una obra “de nueva edificación” que contravendría el artículo 10 de las Normas Urbanísticas del PGOU, el cual sólo permite trabajos tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En resumen, a juicio de esta entidad Vázquez Consuegra concibe por completo un nuevo edificio alejado de sus orígenes, usos y estética, y además altera su acceso original al abrir un nuevo frente a la calle Dos de Mayo a base de transformar sus actuales ventanas.
TREINTA INTELECTUALES APOYAN EL RECURSO
Adepa acompaña sus recursos con un escrito de apoyo de su Consejo Asesor, compuesto por una treintena de personas independientes de los campos de la cultura, la universidad y la sociedad en general y que dicen haber visto con preocupación el desarrollo, “poco transparente y nada participativo”, del proyecto de intervención sobre las Atarazanas, el edificio industrial más antiguo que subsiste en Sevilla.

Forman parte de este Consejo Asesor, entre otros,  el catedrático de Antropología de la Universidad Hispalense y presidente de la Asociación Andaluza de Antropología, Isidoro Moreno; el premio nacional de Narrativa Aquilino Duque;  el catedrático de Filología Árabe y presidente de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, Rafael Valencia; el arquitecto exconservador de la Catedral, Alfonso Jiménez; el catedrático emérito de Ingeniería del Terreno y presidente de la Real Academia Sevillana de Ciencias, José Luis de Justo Alpañés; Enriqueta Vila, doctora en Historia y académica de Real Academia de Historia de Madrid;  Jesús Vozmediano, abogado y miembro del C.E. del Club de Roma, y  el premio nacional de Conservación y Restauración José María Cabeza.

 

Un convenio que chirría

El Ayuntamiento se ha gastado en números redondos un millón de euros durante el mandato de Monteseirín en restaurar los Baños de la Reina Mora debido al estado de ruina y abandono en el que los tenían sumidos sus propietarios, y 380.475 euros durante el mandato de Zoido en expropiarlos a sus dueños, entre los que se encontraba la hermandad de la Vera Cruz, para tan sólo ocho meses después de la expropiación cederlos durante un mínimo de 25 años a esta última. ¿Tiene sentido esta reprivatización tras los casi 1,4 millones de euros de dinero público invertidos? ¿Se debe otorgar el uso privativo de un Bien declarado de Interés Cultural con nivel de protección ‘A’ a los mismos que no supieron o no pudieron mantenerlo en condiciones cuando eran sus titulares?

El hermano mayor de la Vera Cruz, José Cristóbal, ha declarado que la operación no supone un beneficio económico para la hermandad, que lo único que quiere es reabrir los Baños al público (no lo hizo cuando era su propietaria), y ha dado a entender que esta cesión compensaría de algún modo la renuncia de la hermandad a recurrir por la vía contenciosa-administrativa el precio que les abonó el Ayuntamiento para la expropiación, 193.652,56 euros, cuando según un estudio especializado contratado por la propia hermandad el valor de lo expropiado sería superior al millón de euros.

DOS PROPIETARIOS

Hay que aclarar que la hermandad de la Vera Cruz no era la única ni la mayor propietaria de los Baños Arabes de la Reina Mora, ya que compartía la propiedad con la intercomunidad de vecinos que viven en el conjunto de edificios construidos sobre el solar que circunda su capilla. Según la documentación que obra en poder de la Gerencia de Urbanismo, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó la expropiación de los Baños el 3 de febrero de 2011, tan sólo cuatro meses antes de la toma de posesión de Zoido como alcalde, el cual podría haber paralizado el proceso recién iniciado por entonces, pero no lo hizo y siguió adelante con el mismo.

La intercomunidad de propietarios del conjunto denominado ‘Jesús’ era la propietaria del 91,13% de la superficie a expropiar, por la que se acordó un justiprecio de 186.822 euros, mientras que la hermandad de la Vera Cruz sólo era titular del 8,86% de los derechos, probablemente los más valiosos en proporción, ya que la Comisión Provincial de Valoraciones, en sesión celebrada el 21 de febrero de 2014, determinó un justiprecio por la expropiación coincidente con la valoración dada por los técnicos municipales: 193.652 euros.

Así pues, el 8% en posesión de la hermandad fue más valorado que el 91% en posesión de los vecinos, pero de ahí a que valieran más de un millón de euros en plena crisis económica, con el mercado inmobiliario hundido, tratándose de un BIC con protección de tipo ‘A’, sometido a la vigilancia de la Comisión de Patrimonio y prácticamente intocable para ejecutar cualquier proyecto inmobiliario media un abismo.

ABANDONADOS

De hecho, el Ayuntamiento le dio un plazo a la hermandad para que acreditara la titularidad de su parte de los Baños y así le pudiera pagar, pero como no aportó la documentación, le ingresó el dinero en la Caja General de Depósitos el 25 de junio de 2014, la misma fecha en que el Consistorio procedió a la ocupación del inmueble, tras lo cual lo adscribió al Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), el 12 de septiembre de 2014.

¿Y por qué se expropiaron? Por el abandono al que estaban sometidos los Baños y como una consecuencia lógica tras el dinero público invertido (un millón de euros en números redondos) en su restauración a lo largo de los años con la finalidad de devolverles su aspecto original y abrirlos a las visitas como un nuevo atractivo para la oferta turística y cultural de Sevilla.

El hermano mayor de la Vera Cruz ha declarado respecto de los Baños lo siguiente: “Llevamos viendo eso 40 años abandonado y lo que queremos es poder sacar a la luz un bien público mediante una fórmula conjunta, que es novedosa, de colaboración entre el Ayuntamiento y la hermandad”.

Lo curioso de estas declaraciones es que el hermano mayor habla del abandono de los Baños desde hace 40 años como si fuera un espectador ajeno o neutral a los mismos en vez de como su copropietario durante gran parte de ese tiempo, ya que la hermandad los habría comprado en 1985 con la idea de conectar la casa hermandad con la capilla a través de los mismos, y sabido es que, por ley, el deber de conservación corresponde a los propietarios. Por tanto, la hermandad, en cuanto dueña, era corresponsable del abandono que critica, pese a lo cual el Ayuntamiento no ha tenido el menor empacho en otorgarle la cesión privativa de su uso para los próximos 25 años, con opción a 75.

DECLARADOS BIC

Si se consulta la hemeroteca, se comprueba que el hilo conductor de las informaciones que datan de principios de siglo sobre los Baños de la Reina Mora es la denuncia del estado de abandono en que se encontraban, un abandono ratificado estos días por el Colegio de Doctores y Licenciados. Incluso puede leerse que su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) fue un intento de frenar su alarmante deterioro con la ejecución de obras puntuales, en espera de poder acometer una recuperación posterior que finaciarían al 50% el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura.

En 2002, los expertos que participaron en una serie de excavaciones certificaron que su situación era de “avanzado estado de ruina”. Gracias a aquellas excavaciones, realizadas a partir de 1997, se pudo hacer una reconstrucción virtual de los Baños (trabajo editado por la Universidad Hispalense y la Fundación El Monte) que puso de manifiesto el valor de un legado almohade (siglo XII) y del que al menos se seguía conservando la estructura básica de la edificación original y de las salas que lo componían.

OBRAS MENORES

Cuando en septiembre de 2014 la Junta de Gobierno del Ayuntamiento informó sobre la inscripción de los Baños en el Inventario Municipal de Bienes tras haber formalizado en junio las actas de pago de la expropiación (a los vecinos y a la hermandad), se dijo que la Gerencia de Urbanismo quedaba ya en condiciones de iniciar la redacción y posterior contratación de un proyecto de obras destinado a completar su recuperación, con la fijación de la cimentación y las estructuras. También, que sólo quedarían pendientes algunos trabajos de carácter menor (subráyese la expresión menor), tales como la pavimentación, la bóveda de madera del espacio central, la iluminación y la construcción de un pequeño edificio que cerraría la fachada a la calle Baños para permitir el acceso al monumento y servir de centro de interpretación.

Esto es lo que se decía en septiembre, pero en octubre ya se estaba negociando con la hermandad, ¡después de haberle expropiado los Baños en junio!, la cesión del inmueble por 25 años, que serán 25 más si realiza la mitad de las obras menores pendientes, y otros 25 añadidos (hasta un total de 75) si ejecuta los trabajos (solería y demás) que debía rematar el Ayuntamiento.

RESERVA DE USO

El alcalde ha tratado de presentar este convenio como “un buen acuerdo”, con la tesis de que pone en valor los Baños (lo que no dice es que esa puesta en valor se ha hecho con el dinero de los contribuyentes previamente); que el Ayuntamiento podrá programar allí actividades durante 180 días al año sin afrontar los costes de mantenimiento y que este verano ya habrá allí iniciativas culturales. El anuncio ha sido desmentido por el hermano mayor, que se ha remitido a, como mínimo, el verano de 2016.

Si se analiza el convenio se comprueba que la hermandad se reserva el uso del edificio durante los mejores meses del año (de enero a mayo y en diciembre), y que le deja al Ayuntamiento los meses del calor de verano y la temporada baja otoñal, a cambio de lo mínimo exigible: el mantenimiento y los gastos de luz, agua, teléfono y vigilancia (¿?), que suponen el chocolate del loro tras recibir un inmueble en que se han gastado casi 1,4 millones de euros públicos, de los que 193.652 han ido directamente a su Tesorería y con los que puede financiar todas esas actuaciones que pretendidamente le salen gratis a la ciudad.

Como diría el clásico latino: ‘Cui prodest?’. Cabe preguntarse a quién beneficia este acuerdo, si a la hermandad de la Vera Cruz o a Sevilla.

Tesoro del Carambolo: Arma arrojadiza

El Ayuntamiento y la Junta están protagonizando un enfrentamiento político a cuenta del tesoro del Carambolo que no es nuevo, ya que nos hallamos ante la reedición del mismo conflicto con algunos protagonistas distintos y similares argumentos pero que se interpretan en función de la ideología de cada uno y del rol ocupado, según se estuviera en la oposición o en el  gobierno. Al final, la impresión que queda en la opinión pública es que lo que menos importa es el propio tesoro, convertido en un arma arrojadiza con tal de erosionar al adversario.

Hagamos memoria. En febrero de 2010, siendo Monteseirín (PSOE) aún alcalde, su entonces delegada de Cultura, Maribel Montaño, anunció de forma sorprendente que el Ayuntamiento había llegado a un acuerdo con la Consejería de Cultura para que el tesoro quedara expuesto en las Casas Consistoriales durante el tiempo en que se hicieran las obras de reforma en el Museo Arqueológico y con el objetivo de que las joyas no siguieran guardadas en la caja fuerte de un banco, como en los últimos treinta años.

Montaño, al igual que otros responsables de Cultura, pensaba en las que parecían inminentes obras de rehabilitación del Museo Arqueológico, unos trabajos que, al igual que los previstos en el Museo de Bellas Artes, se prometen dotar económicamente en los siguientes Presupuestos Generales pero que, como el Godot de la obra teatral de Samuel Beckett, nunca se financian porque nunca hay partidas presupuestarias o son ínfimas.

DESAUTORIZADA

Aquel anuncio de exposición del tesoro en la sede del Ayuntamiento fue de inmediato desautorizado por su correligionario y entonces homólogo en la Junta de Andalucía, Bernardo Bueno, que negó la firma de convenio alguno. En el Gobierno autónomo se interpretó el aserto de Montaño como un intento de provocar en la opinión pública un movimiento favorable a la pretensión de Monteseirín.

Recuérdese que el exalcalde ya protagonizó un polémico episodio cuando, de forma impulsiva y para horror de los técnicos, cogió con las manos y sin precaución alguna joyas del delicado y valioso tesoro, tanto que a efectos de las compañías de seguros su póliza tendría una cuantía de 16 millones de euros.

Monteseirín le había echado un ojo al tesoro y quería rentabilizarlo como fuera sustrayéndolo de su ámbito natural y legal de exhibición, el Museo Arqueológico (de titularidad estatal pero de gestión autonómica), para acogerlo en unas dependencias municipales. Si no podía ser en el Ayuntamiento, en la Plaza Nueva, por tratarse de una sede administrativa no preparada para usos museísticos, la alternativa debía ser el Antiquarium bajo las Setas de la Encarnación, con lo que de paso atraería público al icono de su mandato.

Aquel proyecto también fue rechazado, en este caso por el Ministerio de Cultura, y los ecos de su decisión llegaron hasta el recién constituido por entonces nuevo gobierno local de Sevilla, con Zoido al frente, el cual nombró como delegada del ramo a Mar Sánchez Estrella.

APLAUSO MUNICIPAL

Preguntada sobre el tema con motivo de la presentación de los conciertos del Día de la Música, la delegada declaró en junio de 2011 que el Ayuntamiento no podía hacer otra cosa que “aceptar” la resolución de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales.

Mar Sánchez Estrella destacó que había sido un comité de expertos del Ministerio, formado por científicos y profesionales de gran nivel, el que había denegado el permiso para exponer el tesoro en el Antiquarium. Este comité se había basado en informes de la Comisión Andaluza de Bienes Muebles, el Museo Arqueológico de Sevilla y la Dirección General de Museos de la Junta de Andalucía, todos contrarios al traslado propuesto por Monteseirín, entre otros motivos, por razones de seguridad y porque el Carambolo es de una época histórica que nada que tenía que ver con los restos romanos del Antiquarium.

Y, atención a este punto. La delegada de Cultura del actual Ayuntamiento recalcó que el nuevo gobierno municipal “siempre ha pensado” que el tesoro, cuya titularidad es del Consistorio, “tiene que estar donde siempre debió estar, en el Museo Arqueológico de Sevilla; y no una copia, sino el original”.

Para ello, según Sánchez Estrella, era necesario avanzar en las obras de restauración del museo, por lo que anunció que iba a luchar para que el Arqueológico estuviera perfectamente restaurado lo antes posible y que iba a hablar con el Ministerio cuanto antes para aportarle soluciones y planes plurianuales de inversión.

Por otra parte, fuentes del Ministerio de Cultura reconocieron a la agencia Europa Press que la valoración negativa realizada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía al traslado de las piezas del tesoro al Antiquarium había sido clave para la denegación de la autorización.

LA HISTORIA SE REPITE

Las vueltas que da la vida, y la política. Cuatro años después se han invertido las tornas. Ahora es Zoido el alcalde que emula a Monteseirín en el afán de exponer el tesoro del Carambolo en el Ayuntamiento, en vísperas de las elecciones municipales, para conmemorar el L aniversario de su adquisición por el Consistorio, pese a que, según su delegada de Cultura, Mar Sánchez Estrella, este gobierno local siempre había pensado que las joyas deben estar en el Museo Arqueológico. Justamente esa era la sede que se acordó oficialmente hace medio siglo entre el Ayuntamiento y el Gobierno franquista a cambio de permitir que el tesoro se quedara en Sevilla y no pasara a engrosar los fondos del Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.

Por dos veces, la última evaluando nueva documentación y nuevos planes enviados por el Consistorio, la Comisión de Bienes Muebles de la Junta de Andalucía (integrada exclusivamente por técnicos y de la que en esa segunda reunión se ausentaron los expertos vinculados de alguna manera tanto al Ayuntamiento como al Gobierno autónomo para evitar cualquier tipo de condicionamiento político en las votaciones) ha dictaminado en contra de la pretensión de Zoido, como en su día se pronunció en contra de los deseos de Monteseirín.

En aquella época, tanto el recién constituido gobierno local como el Ministerio de Cultura alabaron, y jamás cuestionaron, el dictamen de los expertos de la Junta de Andalucía contrario a Monteseirín, pese a ser el alcalde del mismo signo ideológico (PSOE) que el partido gobernante en la comunidad autónoma.

RECHAZO

Ahora, sin embargo, ha ocurrido todo lo contrario: desde el Ayuntamiento y el Ministerio de Cultura se niega incluso la competencia legal de la Comisión de Bienes Muebles para oponerse al proyecto de Zoido, y se presentan los dictámenes negativos como un boicot más de la Junta de Andalucía a Sevilla, por más que el argumento de fondo es el mismo que en la época de Monteseirín: las Casas Consistoriales es un edificio administrativo que no reúne las condiciones de seguridad para exponer el tesoro. Los técnicos, no obstante, no ponen objeciones a que el original se muestre en el Arqueológico, o la réplica que hizo el orfebre Fernando Marmolejo se exhiba en el Ayuntamiento. Obviamente, si le ocurre algo a la copia no es lo mismo que si le pasara al original.

Tras estos dos dictámenes negativos pero que incluyen el permiso para la exposición en el Museo Arqueológico, el Ayuntamiento se queda sin el argumento de que la Junta se niega a que los sevillanos puedan ver su tesoro en su ciudad. Por tanto, insistir una y otra vez en el todo o nada de que la muestra debe celebrarse en las Casas Consistoriales pese a su falta de seguridad contribuye a cimentar la imagen de un uso electoralista del tesoro aun a costa de ponerlo en situación de riesgo.

Al parecer, el Ayuntamiento estaba dispuesto a gastar más de 50.000 euros en la contratación de vigilantes privados, vitrinas especiales, alarmas y demás para organizar esta exposición efímera, cuando un servicio complementario de vigilancia para su exposición permanente en el Arqueológico durante todo el año podría costar entre 100.000 y 150.000 euros, pero el Consistorio y la Consejería de Cultura no se avienen a negociar: una, porque quiere que los gastos sean compartidos; y otro,  porque alega que no tiene por qué aportar para una cuestión que no es de su competencia.

De lo que se colige que lo importante no es el qué (el tesoro, la ciudad de Sevilla), sino el quién (protagonismo de la Junta o del Ayuntamiento).

 

Exprimir el Alcázar

El alcaldable del PSOE, Juan Espadas, ha presentado en esta precampaña electoral su programa para el Alcázar, algo destacable porque es raro hallar precedentes de que nuestros políticos hayan pensado en un plan específico para el primer monumento civil de Sevilla: patrimonio de la Humanidad, palacio real en uso más antiguo de Europa, impresionante conjunto monumental -14.000 m2 construidos y casi 70.000 m2 de jardines- y un maná turístico para la ciudad junto con la Catedral.

De las muchas propuestas del actual líder de la oposición destacan dos en especial:

  1. Revisar acuerdos y/o normas que obligan a desviar el superávit que consiga el Alcázar cada año al Ayuntamiento, para sufragar gastos corrientes. Muy gráficamente, ha declarado que no se pueden dedicar los fondos que genere el monumento a pagarle la factura de la luz al Consistorio y que hay que destinar al menos una parte a inversiones de mejora del propio Alcázar.

    2)   Adelantar el horario de apertura a las 9 de la mañana, implantar el horario de verano (de 9:30 a 19 horas) ya desde el mes de marzo y hasta octubre, e iniciar un día semanal de visitas nocturnas.

CONTROVERSIA ECONÓMICA

El uso del dinero del Alcázar para fines distintos a los patrimoniales o para espacios distintos al propio conjunto monumental ha provocado controversias desde que, hace unos diez años, Monteseirín impuso una reforma de los estatutos del Patronato que lo gestiona para que incluyera entre sus fines la conservación de las Casas Consistoriales, a la que se uniría años después también la gestión del Antiquarium de las ‘Setas’ de la Encarnación.

Aquella primera medida provocó la dimisión como patronos de la exalcaldesa Soledad Becerril y de Vicente Lleó, catedrático de la Hispalense, casi más por las formas -la decisión no llegó a someterse a votación en el Patronato, que se limitó a hacer una especie de asentimiento- que por el fondo, aun cuando ambos eran partidarios de no alterar el ‘statu quo’ y de que los fondos recaudados por las visitas turísticas (recuérdese que los vecinos de Sevilla capital entran gratis) revertieran única y exclusivamente en el propio monumento.

Frente a esta corriente, digamos purista, existe otra digamos ecléctica, partidaria de que parte del dinero recaudado, pero no todo,  en el Alcázar sirva para restaurar y poner en valor como activos patrimoniales y económicos de la ciudad los bienes inmuebles y muebles de propiedad exclusivamente municipal. No incluyen los eclesiásticos, universitarios y de otras Administraciones Públicas, sobre todo teniendo en cuenta que el Ayuntamiento de Sevilla es, tras la Iglesia, el segundo mayor propietario de bienes inmuebles de Andalucía, buena parte de ellos con gran valor histórico-artístico.

RICOS Y POBRES

Al antiguo director-conservador del Alcázar, José María Cabeza, distinguido con el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales por, especialmente, los 18 años de modélica labor al frente del palacio sevillano, cabría englobarlo en esta tendencia por su teoría del ‘monumento rico, monumento pobre’.

Cabeza abogaba, y sigue abogando, por que el dinero del ‘monumento rico’ llamado Alcázar contribuya a rehabilitar el resto del patrimonio municipal, desde las Casas Consistoriales (este año financia con 181.987 euros la tercera fase de la restauración de la fachada) hasta la Fábrica de Artillería, pasando por el monumento a Bécquer del parque de María Luisa.

Parece un contrasentido que mientras en las cuentas bancarias del Patronato del Alcázar se acumulan de 9 a 10 millones de euros de superávit, que le generan bastantes miles de euros de intereses cada mes, haya desde edificios a bienes muebles municipales deteriorándose por falta de dinero o que por una pugna entre el Ayuntamiento y la Junta por 100.000 euros para una cámara acorazada en el Museo Arqueológico los sevillanos lleven más de medio siglo sin poder ver el Tesoro del Carambolo.

ACUERDO PLENARIO

Y al Patronato del Alcázar todavía le quedan 9 ó 10 millones de euros en los bancos después de que el Ayuntamiento aprobara durante el mandato de Monteseirín un plan económico-financiero de reequilibrio, en virtud del cual se transferirían 6,8 millones de euros del monumento a la tesorería municipal.

A este dinero se le sumaron más tarde otras dos partidas, de forma que todos los grupos políticos (PP, PSOE e IU) aprobaron ya durante el mandato de Zoido sacar un total de 7.567.078 euros del Alcázar para la Hacienda municipal, siendo entonces (septiembre de 2012) sólo una parte mínima (300.000 euros) para la rehabilitación de la fachada de las Casas Consistoriales.

Y hay más. El Patronato del Alcázar, por las normas antidéficit de la Administración de Rajoy, no puede destinar ahora el superávit que aún genera cada año, ni el acumulado,  a acometer nuevas rehabilitaciones en el monumento patrimonio de la Humanidad más allá de las obras previstas en su plan anual, con lo cual se está dando la paradoja de que el conjunto palaciego genera cada vez más caja por el incremento de las visitas, pero esa mayor presión turística provoca un ‘estrés’ al edificio, que no se puede paliar por la imposibilidad de mover el dinero.

Por tanto, para evitar el superávit del palacio, que acaba en la caja del Ayuntamiento, la primera medida que habría que adoptar sería incrementar los presupuestos de restauración en el Alcázar, con lo cual el dinero no saldría de allí.

MONUMENTO FRÁGIL

El conjunto monumental, por la calidad de sus materiales -peor que los de la Catedral-, su propia configuración con patios abiertos y casi siete ha. de jardines es muy frágil y precisa de cuidados y atención permanentes.

José María Cabeza acuñó la metáfora del palacio como un viejecito achacoso al que hay que administrar cada día una cucharadita de jarabe pero al que no hay que someter a grandes intervenciones quirúrgicas porque por su delicado estado de salud no las soportaría.

Sin embargo, esa fragilidad se está obviando por el afán de abrir el Alcázar cada vez más horas y de captar cada vez más turistas. Zoido destacó a principios de año que en 2014 se batió el récord histórico de visitas, con 1.350.000 en números redondos. A ello ha contribuido su apertura los siete días de la semana. Por presión de las empresas organizadoras de cruceros se empezó a abrir excepcionalmente a las 9 en vez de a las 10:30 los días de arribada de cruceristas. Ahora, Espadas quiere convertir la excepción en norma y, además, empezar a abrir por las noches, porque interesa al sector hotelero usar el Alcázar como gancho para que los turistas se queden a pernoctar en sus establecimientos.

Pero, ¡cuidado!. Los siete días de apertura a la semana actuales, más el adelanto horario y las visitas nocturnas van contra la conservación de un monumento tan frágil y la práctica habitual en los grandes conjuntos patrimoniales y museos internacionales de cerrar un día a la semana para dejar que ‘respiren’ y acometer con tranquilidad las labores de conservación que siempre precisan.

Piénsese, por ejemplo, en la dificultad de aplicar tratamientos fitosanitarios con sustancias peligrosas a las plantas de los jardines con los turistas por medio a casi todas horas, o cómo su presencia condiciona o impide las labores de restauración, fontanería, carpintería, limpieza, traslados….

El Alcázar ha sido tomado tan en vano que un turoperador se permitió la osadía de organizar un sorteo de un lote de champán entre los turistas en el Salón de los Tapices. Se están confundiendo e invirtiendo los términos: una cosa es que el Alcázar tenga su programa de actividades culturales de nivel y que éste redunde en beneficio del sector turístico y otra muy distinta que el sector turístico lo quiera convertir en una prolongación de sus hoteles y restaurantes poniéndolo al servicio de sus intereses.

De tanto exprimir el Alcázar se corre el riesgo de matar la gallina de los huevos de oro.

Bicefalia

Las Administraciones Públicas han dado una solución salomónica y de carácter puramente político al conflicto existente en el seno de los Consejos de Administración del Teatro de la Maestranza y de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), que había provocado que ambas instituciones estuvieran huérfanas de dirección desde que en el mes de julio expiró el contrato de Pedro Halffter como director artístico del Teatro y musical de la ROSS y de Remedios Navarro como gerente de uno y otra.

Casi cuatro meses sin cabeza visible en el mundo de la élite cultural y musical, donde las programaciones de los teatros y las agendas de los artistas se cierran incluso con años de antelación, han supuesto un vacío que ha provocado la pérdida de oportunidades de contratación de figuras culturales y ha degradado la imagen del Teatro y de la Orquesta, por la polémica en que se han visto envueltos.

 

El esperpento llegó a su máxima expresión el pasado 10 de octubre, cuando sobre la marcha hubo que suspender la rueda de prensa convocada para anunciar el resultado del concurso internacional del que iba a resultar elegido el máximo responsable de los buques insignia de la cultura sevillana, una vez que quedó ratificada por unanimidad la continuidad de Remedios Navarro como gerente tras la fructífera labor realizada en el último decenio.

PACTO ROTO

Previamente se había alcanzado un principio de acuerdo para conciliar dos posturas opuestas. El Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento, ambos regidos por el PP,  eran partidarios de la continuidad de Pedro Halffter al frente del Maestranza y de la ROSS, pese a que había venido de la mano del PSOE en tiempos de Juan Carlos Marset como delegado de Cultura de Monteseirín. Por el contrario, el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, con el apoyo de los músicos de la ROSS, había apostado públicamente por el relevo de Halffter al considerar que su proyecto estaba agotado tras diez años en ambos cargos y que se necesitaba una renovación de personas y de ideas.

Tras casi tres meses sin que nadie diera su brazo a torcer y ante el peligro de una situación enquistada para el futuro del teatro y de la orquesta se llegó al acuerdo de que Halffter continuaría en sus puestos pero con la abstención de la Junta de Andalucía para no reflejar la división que supondría la expresión de un voto negativo. Cuando se iba a hacer público el anuncio, la Consejería de Cultura dio marcha atrás por un cambio de estrategia: la gerente, Remedios Navarro, garantizaría la continuidad operativa de ambas instituciones y la ROSS no tendría un director titular, sino directores invitados a dirigir los distintos conciertos de un programa que ya estaba cerrado para la temporada 2014-2015 por el propio Halffter, y a ver quién cedía en sus posiciones.

DOS DIRECTORES

Finalmente, la mediación del Ministerio de Cultura entre Ayuntamiento y Junta ha permitido al cabo de casi mes y medio una solución salomónica que satisface a medias a todas las partes enfrentadas:

Halffter abandona la dirección de la ROSS, para satisfacción de Luciano Alonso y de unos músicos que habían expresado su repudio hacia el director tocando bajo su batuta hasta con lazos verdes de rechazo en sus indumentarias, pero continúa como director del Teatro de la Maestranza, en línea con los deseos del Ayuntamiento.

Su sustituto al frente de la ROSS será el director tejano John Axelrod, en un guiño a los músicos, de los que era el candidato preferido, aunque como Halffter ha dejado cerrada la programación de la temporada, aquél no debutará, salvo cambio de planes, al frente de la Sinfónica hasta el otoño de 2015. Sí asume desde este momento la responsabilidad de programar la temporada 2015-2016.

Para evaluar el funcionamiento de esta bicefalia artística, los contratos de ambos directores tendrán sólo dos años de duración en lugar de los cuatro inicialmente previstos y no supondrán un sobre coste para el teatro y la ROSS, ya que ascenderán a unos 35.000 euros anuales cada uno. Los emolumentos podrán incrementarse por la dirección de espectáculos y conciertos al margen de esta cantidad fija.

VUELTA AL ORIGEN

Así pues, la permanente confrontación política entre el Ayuntamiento y la Junta en Sevilla se ha trasladado al seno del Maestranza y de la Sinfónica hasta provocar esta bicefalia directiva que rompe el modelo unificado establecido hace un decenio y que en aquel momento se presentó en aras de una mayor eficacia. Sin embargo, esta dualidad de cargos no es nueva en la agitada historia de ambas instituciones y supone casi una vuelta a los orígenes, ya que aquí ha pasado prácticamente de todo.

Recuérdese que tras la Expo 92 el teatro de la Maestranza pudo funcionar gracias a los fondos de la Sinfónica y ello pese a que seis meses después de clausurada la Muestra Universal el Ayuntamiento acumulaba una deuda de 320 millones de pesetas con la orquesta, hasta el punto de que en lugar de programas de mano en los conciertos se repartían fotocopias, para ahorrar gastos. Francisco Senra, gerente único de ambas instituciones, explicaba entonces que cuando hubiera dinero se dividirían los gastos acumulados para discernir un presupuesto separado para el teatro y la ROSS, la cual tenía como director artístico a su primer titular y fundador, el maestro Sutej.

Esta bicefalia se mantuvo hasta 2004, con José Luis Castro como director del teatro desde 1994, y la Sinfónica con su propio director artístico (Klaus Weisse después de Sutej, y Alain Lombard a continuación) y su propio gerente, caso de Luis Miguel Rufino, que dejó el cargo año y medio después por diferencias con Lombard.

VARIACIONES

Así pues, en la evolución del modelo hemos pasado de directores artísticos y gerentes diferenciados para el teatro y la orquesta en una primera etapa a un binomio único director/gerente (Halffter/Navarro) durante diez años y, a partir de ahora, una gerente para las dos instituciones (la propia Remedios Navarro) y dos directores artísticos diferentes para el teatro y la orquesta pero con un denominador común: los dos, Halffter y Axelrod, son directores de agrupaciones sinfónicas. Vamos al más difícil todavía.

¿Qué saldrá del experimento? El tiempo lo dirá, ya que el árbol se mide por sus frutos, pero ambos directores son lo suficientemente inteligentes y experimentados como para saber que lo más conveniente para sus intereses personales y profesionales es una estrategia de coexistencia pacífica, alejada de divismos y enfrentamientos personales, y de hecho si Axelrod dirigió anteriormente a la Sinfónica y se ganó a sus músicos hasta el punto de ser su preferido como sucesor de Halffter fue porque éste lo llamó como director invitado. El reto es lograr una sinergia artística, en la que uno más uno sumen más que dos.

EFEMÉRIDES EN LONTANANZA

De momento todo son buenas intenciones. Halffter parece haber aprendido de sus errores, indudables aciertos aparte, en su decenio en Sevilla con propuestas que suponen un mayor acercamiento a la ciudad, como llegar a acuerdos de colaboración con la Orquesta Barroca, la Orquesta Joven y la de la Hispalense y el Conservatorio; la retransmisión de óperas en espacios públicos mediante pantallas gigantescas y la creación de un festival de ópera en verano con títulos vinculados a Sevilla, algo elemental para una ciudad turística como la nuestra y que organizan otras urbes europeas que no tienen la suerte de aparecer en 150 óperas en la historia de la música, algunas tan esenciales como Don Giovanni, Las bodas de Fígaro, Carmen y Fidelio.

Por su parte, Axelrod deberá demostrar que está a las alturas de las exigencias del cargo, ya que no es lo mismo venir de director invitado para un concierto que fajarse con los músicos en el día a día y obligarlos a ensayar las mismas horas que Halffter. Sus ideas de combinar la gran música sinfónica con músicas populares y de cine puede ser un gancho para atraer un público más joven (el actual lo componen sobre todo personas mayores de 55 años), pero sus propuestas de giras internacionales y de grabaciones discográficas dependerán más de los medios económicos en un contexto de crisis y de voluntades ajenas que de sus deseos.

En el horizonte de Halffter y Axelrod está la temporada de 2015-2016, cuando se cumplirá el XXV aniversario tanto del Maestranza como de la ROSS, una efemérides que debe servir para un relanzamiento de ambas entidades y para dar por saldada la evidente fractura de los últimos tiempos.  

 

El derecho a decidir

Un acuerdo de mínimos, que abundaba en lo ya decidido por los órganos rectores del teatro de la Maestranza y de la Real Orquesta Sinfónica (ROSS) en el sentido de dar participación a los músicos en el comité técnico que debe elevar su propuesta a los consejos de administración para la designación del nuevo gerente del teatro y director de la Sinfónica, permitió la desconvocatoria de la huelga anunciada por los miembros de la orquesta y el estreno el pasado fin de semana de la ópera de Wagner ‘El ocaso de los dioses’.

Los músicos comprendieron que tenían a la opinión pública y publicada en contra, como demostró el comunicado emitido por las tres grandes asociaciones de melómanos de la ciudad (Amigos de la ROSS, Amigos de la Ópera, Amigos de Wagner), en que se les invitaba a hacer una reflexión de urgencia que les llevara a reconsiderar, con plena libertad, su decisión de seguir adelante con el paro.

Afortunadamente, se impuso el sentido común para evitar revivir la pesadilla de años atrás con la huelga durante la representación de la ópera ‘Otelo’, en que la ROSS tuvo que ser sustituida por un pianista, y la agrupación fue parte esencial el pasado sábado del éxito que la crítica especializada ha otorgado (cuatro estrellas) al estreno de ‘El ocaso de los dioses’, con el que la Sinfónica y el teatro de la Maestranza han culminado la tetralogía wagneriana ‘El anillo del nibelungo’. Se trata de una obra que sólo está al alcance de agrupaciones y escenarios de primer nivel artístico, como son ya considerados la orquesta y el teatro sevillanos.

ÉXITO ARTÍSTICO

Si bien está lo que bien acaba, habremos de felicitarnos todos por que en vez de estar lamentándonos a estas horas del golpe económico (pérdidas de 500.000 euros) que habría supuesto la cancelación de la ópera para el teatro y, por extensión en cuanto responsable, la ROSS, amén de para la imagen y el prestigio  de ambos y la marca ‘Sevilla’, estemos alegrándonos del éxito de haber superado con nota un desafío artístico y técnico de altura, en el que han participado unos 300 especialistas, de los que la inmensa mayoría (unos 270) están asentados en la ciudad: los propios músicos de la orquesta, cantantes del coro, figurantes, bailarines, acróbatas, técnicos audiovisuales, técnicos de iluminación, técnicos de maquinaria escénica, sastrería, regidores, maquilladores….

La culminación de la tetralogía de Wagner, que casi ha coincidido con el inicio del programa de visitas guiadas (Tras el telón) al Maestranza y en cuya elaboración también han participado consultores y empresas locales especializados en la gestión cultural y en montajes audiovisuales, ha sido la mejor demostración de que gracias a la mayoría de edad alcanzada por el teatro y la orquesta ha surgido y se ha consolidado en sus entornos una industria cultural de calidad, capaz no sólo de alcanzar casi la autosuficiencia en montajes complicados, sino también de exportar su ‘Know how’ desde Sevilla y, por tanto, de generar riqueza a partir de la cultura, en línea con lo preconizado por, entre otros, Benito Navarrete.

MENOR APORTACIÓN

De esta manera, la Sinfónica y el Maestranza revierten a la sociedad parte del apoyo público que reciben de los presupuestos del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, aunque en el caso específico de la ROSS el del Gobierno autónomo es, desgraciadamente, cada vez menor desde el estallido de la crisis (temporada 2008/2009), en que progresivamente ha pasado de 3,48 millones de euros a 3,39; 3,05; 2,61; 2,34 y 2,18 millones. La aportación del Ayuntamiento también menguó desde 2008, pero aun cuando no ha alcanzado el nivel anterior al menos se ha estabilizado en el mandato actual: 3,46 millones; 2,77; 2,77 y 3,05 millones en cada uno de los tres últimos años.

El conflicto de la Sinfónica ha permitido constatar cómo el comité de empresa ha proyectado la idea de que como los músicos son quienes más saben de música deben ser ellos y no el Consejo de Administración quienes elijan a su director, un argumento sin paralelismo para justificar su pretensión de tener también capacidad decisoria en cuestiones gerenciales.

Sin embargo, a la hora de la verdad esa supuesta lógica no se la han aplicado ellos mismos. No han elegido como representante para formar parte de la comisión de selección de candidatos a la dirección de la ROSS y de la Gerencia al intérprete con mejor currículum profesional y experiencia previa en la dirección (alguno hay), ya que se trata de proponer a una nueva batuta, sino a un miembro del comité de empresa. Dicho de otro modo, el comité de empresa que provoca la amenaza de conflicto por criterios supuestamente artísticos acaba eligiéndose a sí mismo y no por criterios artísticos precisamente. ¿Qué credibilidad puede otorgársele a ese comité de selección, en el que sus restantes miembros son o están avalados por la clase política?

AUSENCIA DEL PÚBLICO

Y cabe preguntarse por qué no forman parte del mismo representantes de los patrocinadores del teatro y/o de la orquesta y del público que pasando por taquilla y con sus impuestos los mantiene. El comunicado conjunto de la Asociación de Amigos de la ROSS, Amigos de la Ópera y Amigos de Wagner concluía con una frase plena de acierto: “No (se) debe olvidar que no hay orquesta buena ni mala sin público”.

Una gran verdad pero que no ha servido para que las instituciones les hayan dado a los representantes del público que acude a los conciertos de la ROSS (casi el 90% de ocupación media en toda su historia) voto en el comité de selección, máxime en una etapa en que no deja de hablarse de fomentar la participación ciudadana en los asuntos públicos para superar la desafección hacia la política y la clase política.

Pero si esa razón no fuera ya suficiente, los melómanos sevillanos pueden acreditar conocimientos musicales, sensibilidad y apoyo sin fisuras a su orquesta y su teatro y, por tanto, tienen títulos de sobra para hacerse acreedores de ese derecho. Basta con consultar las respectivas páginas web de algunos de estos colectivos para comprobar la ingente tarea realizada en proporción a sus escasos medios para la consolidación de la ROSS y el Maestranza en la ciudad a lo largo de casi un cuarto de siglo, en que no todo han sido días de vino y rosas como durante la Expo-92.

LABOR ALTRUISTA

La Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera se fundó en 1990 por entusiastas de la lírica en la ciudad que ha inspirado un centenar largo de títulos operísticos. En estos años han colaborado con el teatro en la organización del ciclo de conferencias-concierto en la víspera del estreno de cada ópera. Creó el concurso de nuevas voces ‘Ciudad de Sevilla’. Otras actividades: edición del boletín semestral ‘Fígaro’. Ciclo de conferencias de divulgación sobre la historia de la ópera en el Labradores y sobre ‘mi ópera favorita’ con el Colegio de Médicos. Colaboración con las publicaciones del teatro. Envío de información a los asociados. Adquisición de entradas y organización de desplazamientos a eventos operísticos fuera de Sevilla.

En cuanto a los Amigos de la ROSS, unos 400 indesmayables desde el año 1993, han sido los ángeles de la guarda para muchos músicos extranjeros (la orquesta se fundó con componentes de quince países distintos) llegados a Sevilla sin idea de la ciudad ni de nuestro idioma y les han ayudado a resolver hasta cuestiones puramente domésticas.

Organizan o han organizado charlas preconcierto y cenas musicales. Han contribuido a la decoración floral del escenario para los conciertos de la ROSS. Han sufragado la edición de dos discos de miembros de la orquesta y de becas de formación impartidas por músicos de la Sinfónica. Han organizado el ciclo de música de cámara, un programa de hasta diez conciertos por temporada. Editan el boletín informativo ‘Paraíso’ y otorgan el premio musical del mismo nombre.

SÓLO VOZ

Cierto es que como deferencia a esta encomiable labor, el presidente de la asociación suele ser invitado a las reuniones del Consejo de Administración de la ROSS, donde se le da voz, pero no voto. Si se va a iniciar una nueva etapa en el teatro y la orquesta, se ha cumplido con creces el tiempo para cambiar esta situación. Entre los Amigos de la Ópera, de la ROSS y de Wagner  hay personas con un grado de conocimiento musical y escénico muy superior al de los políticos que circunstancialmente ocupan los puestos decisorios, personas que no sólo asisten regularmente a los conciertos de la ROSS y las actividades del Maestranza, sino que también han cultivado su afición musical en grandes templos internacionales de la música y que han visto y escuchado interpretar a Wagner en Bayreuth.

Los melómanos sevillanos, pues, también deben tener derecho a, como dicen los músicos, “influir de forma decisoria” en la elección de quienes rijan los destinos de la Sinfónica y el Maestranza.

La ROSS desafina

Imaginen por un momento que los jugadores del Betis convocaran una huelga para los tres primeros partidos de Liga en caso de que la entidad verdiblanca no les deje “participar de forma decisoria” en la elección del próximo entrenador y tras haber difundido a través de la prensa deportiva su veto al regreso de Pepe Mel más, como segunda reivindicación, tener también poder decisorio en el fichaje de un nuevo director económico-financiero para llevar las cuentas del club.

Salvando las distancias, esto es lo que han hecho los músicos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) al convocar una huelga para las tres representaciones de la ópera ‘El ocaso de los dioses’, de Wagner, con la que el teatro de la Maestranza tiene previsto cerrar no sólo la temporada lírica los días 14, 17 y 20 de junio, sino también la tetralogía wagneriana ‘El anillo del nibelungo’, ya que en las tres temporadas anteriores ofreció el resto de los títulos de esta monumental composición.

Se trata de una ópera de larga duración (está programada a partir de las 18 horas), que exige un montaje técnico muy complicado (hay que representar un desbordamiento del río Rin, un gigantesco incendio, doncellas nadando y portando el anillo…) que ha sido encargado a Carlos Padrissa (‘La Fura dels Baus’) y que cuenta con la participación de cantantes wagnerianos extranjeros y del coro de la Asociación de Amigos del Maestranza, todos los cuales llevan semanas de ensayos para estas tres funciones de alto nivel y poder de atracción para el turismo cultural.

HUELGA EN CASA AJENA

De consumarse la huelga y obligar a cancelar las representaciones, devolver el dinero a los espectadores que han comprado sus entradas y tener que pagar a todos cuantos intervienen en las mismas, el daño a la marca Sevilla sería considerable, ya que trascendería a todo el orbe operístico, al igual que a las cuentas del Maestranza, cuyo presupuesto ha pasado de los 13,3 millones de euros de 2009 a 8,9 millones de 2014 tras continuos recortes de la aportación de las Administraciones (Ministerio de Cultura, Junta, Ayuntamiento y Diputación), por lo que por primera vez en su historia este año los ingresos por taquilla y otros conceptos y los patrocinios privados han superado (53%) a la financiación pública (47%).

La metáfora futbolística empleada anteriormente se queda corta, ya que los músicos de la Sinfónica nunca convocan una huelga en los conciertos que programa su empresa, la Orquesta Sinfónica de Sevilla S. A., sino en los espectáculos de otra que los acoge y en cuya sede actúan, Teatro de la Maestranza S. A., con el fin de que las consecuencias económicas del conflicto laboral no repercutan en las cuentas propias, sino en las ajenas.

TRASFONDO ECONÓMICO

La huelga, por supuestos motivos artísticos y organizativos, se convoca en unos momentos en que los músicos de la ROSS deben sufrir un recorte del 5% en sus retribuciones, en línea con lo acordado por la Junta de Andalucía para todos los músicos de las cuatro grandes orquestas andaluzas como consecuencia de la crisis económica, un sacrificio que también han tenido que realizar los trabajadores de la función pública, que al menos conservan sus empleos mientras que millones de empleados del sector privado han acabado en el paro y el sector privado cultural ha quedado prácticamente devastado tras la retirada de la mayoría de ayudas oficiales.

Esta motivación económica de fondo se trasluce en el argumentario de la huelga difundido en Internet en páginas como ‘salvemoslaross’. Sobre el director de la Sinfónica, Pedro Halffter, dicen que su forma de trabajo “lastra el resultado artístico”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sus mayores dardos van dirigidos contra la gerente del teatro y de la orquesta, Remedios Navarro, a la que se refieren en estos términos: “Cada año fracasa en su búsqueda de fondos y como no hay plan, el dinero que falta se busca en los bolsillos de la plantilla. Necesitamos una gerencia a tiempo completo, comprometida con nuestra empresa, que diseñe un plan para equilibrar la constante reducción en las aportaciones de los socios, especialmente de la Junta de Andalucía. No estamos dispuestos a pagar otra vez la falta de nivel de nuestra dirección y gerencia”.

LICEO Y PALAU

Los músicos lo dejan meridianamente claro: no están dispuestos a pagar el coste de la crisis y la atribuyen a su gerente por ocuparse también del teatro de la Maestranza y no conseguir que la Junta de Andalucía no les haya exonerado de los recortes que también sufren los funcionarios y el resto de trabajadores que aún conservan su empleo, sin reparar en que el Gobierno andaluz, que ha tenido también que recortar en sanidad, enseñanza y obra pública, aporta hoy a la orquesta 1,21 millones de euros menos que hace cinco años y que el fichaje de un gerente exclusivo para la formación musical incrementaría sus costes en al menos 60.000 euros que habría que detraer de los presupuestos de la orquesta.

Tampoco quieren percatarse los músicos de la ROSS de que pese o gracias a la gestión compartida de Remedios Navarro ni la Sinfónica ni el Maestranza han sufrido situaciones como la del Liceo de Barcelona (15 millones de euros de déficit, dos meses sin programación y veintidós trabajadores despedidos en un ajuste traumático) y como la del Palau de les Arts de Valencia, del que se va Zubin Mehta porque el dinero del grifo se ha cerrado incluso después de que él y sus músicos se bajaran las remuneraciones en un 25% y donde la directora-gerente del teatro y la orquesta (modelo de gestión compartido similar al de Sevilla), la alemana Helga Schmidt, se ha tenido que bajar el sueldo en un 60% tras ser acusada por parlamentarios valencianos de endosarle al erario público unos gastos personales calificados de “brutales y desproporcionados”.

PRECEDENTE LOMBARD

Los músicos han convocado la huelga incluso antes de la reunión del Consejo de Administración de la Sinfónica, que el pasado jueves decidió incluir la participación de aquéllos en el comité técnico que debatirá sobre la elección del nuevo director musical y artístico, mientras que se ha acordado convocar un concurso abierto para seleccionar al gerente de la orquesta y del teatro. Los integrantes de la Sinfónica se presentan ante la opinión pública como si no participaran de la vida de la misma, cuando no sólo tienen cauce abierto con el Consejo de Administración, sino que tienen entre los miembros de éste a una persona afín, Antonio Muñoz Lobatón, que es consejero en representación de Izquierda Unida.

Además, ya existe un precedente de contratación de un director de la ROSS conforme a la predilección y presiones de los músicos: el francés Alain Lombard, hace más de un decenio, con resultados pésimos para la Sinfónica. Fue votado como el candidato preferido por los integrantes de la orquesta pese a que perfil no parecía el más adecuado, ni mucho menos. El diario izquierdista francés Libération informó seis años antes de que Lombard había sido despedido en su país por Alain Juppé (varias veces alcalde de Burdeos y exprimer ministro de Francia) del cargo de director de la orquesta de Bodeaux Aquitaine (ONBA) después de que una auditoría revelara un desfase de 23 millones de francos en las cuentas por “disfunciones graves, ausencia de control y un cúmulo de remuneraciones preocupantes”.

Lombard llegó a Sevilla en septiembre de 2003, una semana después del plazo acordado para iniciar su trabajo como director de la ROSS. Alegó estar enfermo y envió por fax un parte de baja, cuando realmente estaba ensayando y dirigiendo en la Arena de Verona (hay un DVD grabado de aquellas funciones), un fraude laboral del que se escapó de rositas y pese al cual se embolsó 40.000 euros de indemnización por rescisión de su contrato. Además, omitía en su currículum que era el director de la Sinfónica de Sevilla, en un manifiesto desprecio a los músicos que habían participado, de la misma forma decisoria que exigen ahora, en su elección y a la ciudad. Y es que no es lo mismo ser director invitado que dirigir el día a día de la orquesta además de sus conciertos, pero los músicos quieren asumir el rol del Consejo de Administración.

‘OTELO’ EN EL RECUERDO

No hay, pues, razones artísticas u organizativas objetivas para esta huelga, una situación extrema que recuerda a la que también protagonizaron hace doce años los músicos cuando la ópera ‘Otelo’, en que la ROSS tuvo que ser sustituida por un pianista y sufrió un enorme desprestigio entre los melómanos sevillanos, que son a la postres quienes la financian por una triple vía: sus impuestos, la taquilla y los patrocinios en la medida de sus posibilidades y también a través de sus empresas, pese a que sufren la crisis económica en mucha mayor medida que los músicos porque muchos de ellos no tienen sus mismas posibilidades de ingresos complementarios con los que paliar los recortes (conciertos en Gibraltar, clases particulares… muy lícitos, por otra parte).

Pero esta vez no habrá pianista. El Consejo de Administración ha ordenado que la ópera de Wagner se represente con la Sinfónica o sin la Sinfónica. De tener que traer otra orquesta de fuera, habría un antes y un después en la relación de la ciudad con unos músicos, en buena parte extranjeros, que parecen no enterarse del contexto de crisis en que nos hallamos y de los casi 90.000 sevillanos en el paro.

La batalla de las Atarazanas

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha calificado el acuerdo al que ha llegado el consejero de Cultura, Luciano Alonso, con La Caixa y con la Fundación Cajasol sobre las Atarazanas como “una falta de respeto” hacia la ciudad de Sevilla, por haberse cerrado “sin que el Ayuntamiento haya tenido ninguna participación”.  No obstante, ha aplaudido cualquier actuación “que pueda beneficiar los intereses de Sevilla, tanto por la rehabilitación y recuperación de este espacio como por su incorporación como área museística, constituyéndose en motor de atracción turística”.

¿En qué quedamos? Zoido, que parece haber desarrollado una fijación por los antiguos astilleros medievales, no se percata de que incurre en una contradicción cuando, por una parte, critica el abandono al que tiene sometido desde hace años la Junta de Andalucía el monumento al ser de su exclusiva competencia (hasta el punto de enviarle inspectores de la Gerencia de Urbanismo a examinar su estado por no someterse a la ITE desde el año 2009), y, por otra, le reprocha que cierre por fin un acuerdo para su rehabilitación y puesta en valor para la ciudad en el ejercicio de esas mismas competencias exclusivas, en virtud de las cuales al Ayuntamiento no le corresponde papel alguno más allá del que por lealtad o cortesía institucionales quiera otorgarle la Consejería de Cultura.

MISIÓN CUMPLIDA

Curiosamente, el alcalde olvida que el consejero de Cultura no ha hecho más que cumplir con un emplazamiento del propio Zoido, aunque con 16 meses de retraso. Y es que cuando en

noviembre de 2012 el alcalde se hizo aquella polémica foto con los directivos de La Caixa, en que bendecía la decisión de la entidad financiera de abandonar las Atarazanas y trasladar su proyecto de Caixaforum a la torre Pelli, hizo unas declaraciones en las que instó al consejero de Cultura a que buscara una rápida alternativa, como responsable del monumento, para que el edificio no siguiera cerrado y deteriorándose.

Luciano Alonso podría contestarle al alcalde que ha cumplido el encargo que aquél le hizo a través de los medios de comunicación y solucionado el problema de la huida de La Caixa a la torre Pelli que provocó el mismo Ayuntamiento con su bloque urbanístico al proyecto arquitectónico redactado por el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra.

El acuerdo ahora cerrado consiste en la ratificación de la aportación de 10 millones de euros por parte de La Caixa para la restauración del inmueble, como compensación por la retirada del proyecto inicial redactado por Vázquez Consuegra; el libramiento anual de al menos 1,2 millones de euros anuales por parte de la Consejería de Cultura, y la consignación de 200.000 euros anuales por la Fundación Cajasol para la organización de actividades en un espacio que tendrá un contenido americanista, acorde con la historia de Sevilla como puerto y puerta del Nuevo Mundo.

De momento se ha cerrado sólo la financiación, pero el proyecto de restauración y de contenidos del edificio no se ha cerrado aún y no se espera que esté listo hasta finales de primavera o inicios del verano. Será entonces el momento, según el consejero de Cultura, en que la Junta de Andalucía se lo explique a todos los grupos políticos del Ayuntamiento, porque todavía no hay nada que mostrar.

PROPUESTA DE LA OPOSICIÓN

Zoido también ha olvidado que la petición de protagonismo municipal en las Atarazanas que ahora exige, cuando antes subrayaba que toda la responsabilidad sobre el monumento correspondía a la Consejería de Cultura, no radica originariamente en el gobierno local, sino que obedece a una enmienda adicional socialista a una propuesta presentada por el PP en el Pleno a finales de octubre de 2013. En virtud de aquella enmienda y de aquella propuesta, aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos, se instaba a un acuerdo tripartito Junta-Ayuntamiento-La Caixa “para la colaboración que se estime conveniente, de acuerdo con las competencias de cada uno para el desarrollo del proyecto”.

Sin embargo, esa colaboración sigue brillando por su ausencia. 

Apenas trascender el acuerdo de financiación cerrado por Cultura, La Caixa y la Fundación Cajasol, el alcalde ha vuelto a las andadas al recordar la misma exigencia urbanística que acabó provocando hace casi dos años la ‘espantá’ de la entidad financiera catalana de los antiguos astilleros medievales: la redacción de un Plan Especial, que puede llevar bastante tiempo y sobre cuya necesidad no existe opinión unánime entre los expertos.

Zoido afirma que “un bien protegido de 800 años y a 200 metros de tres edificios declarados Patrimonio de la Humanidad, como la Catedral, el Archivo de Indias y los Reales Alcázares, qué menos que tenga un Plan Especial”. En esta línea, insta al consejero de Cultura a “sentarnos juntos, hacer el Plan Especial y urbanizar el entorno, quitando por ejemplo el asfalto para completar la actuación en la zona”.

EL ASFALTO NO PRECISA PLAN

¿Hace falta acaso un Plan Especial para quitar el asfalto de las calles que rodean a las Atarazanas? El Ayuntamiento tiene la competencia urbanística para reponer o, en su caso, descubrir los adoquines cuando quiera, pero no lo hace. Mientras Zoido aparenta una exagerada preocupación por el entorno de las Atarazanas en su cercanía a los bienes Patrimonio de la Humanidad, lo cierto es que mantiene el asfalto en la calle Dos de Mayo mientras aprueba un gasto de 1,2 millones de euros en retirarlo de la casi paralela calle Almirante Lobo.

El Consistorio está manteniendo una errática y a veces contradictoria política en relación con las Atarazanas: puso tantas trabas urbanísticas al proyecto de Vázquez Consuegra que acabó provocando la marcha de La Caixa a la torre Pelli; Zoido saludó la decisión de la entidad financiera para, quince días después, apoyar en el Pleno una moción socialista en la que se pedía a aquélla  que reconsiderara su decisión; instó a la Junta, a la que había dejado sin el proyecto firmado previamente con La Caixa, a que buscara una solución alternativa cuanto antes, y cuando Cultura lo logra, la acusa de haber actuado a sus espaldas; y tras haber propiciado la marcha de La Caixa y dejado sin financiación las Atarazanas, le pide en el último Pleno municipal una encomienda de gestión del monumento con el argumento de que buscaría patrocinadores para iniciar su rehabilitación.

PATRIMONIO OLVIDADO

Teniendo como tiene el Ayuntamiento numerosos edificios de gran valor patrimonial en la ciudad y asegurado ya al menos un proyecto para los antiguos astilleros por parte de la Junta, lo lógico sería que el gobierno local centrara sus esfuerzos no en convertir las Atarazanas en un permanente ‘casus belli’ político con el Gobierno autónomo, sino en conseguir esos patrocinios a los que ha apuntado para la rehabilitación de otros monumentos como, sin ir más lejos, la antigua Fábrica de Artillería, de propiedad municipal.

Zoido necesita de un gran proyecto que sea el símbolo de su mandato y acorde con lo que él trata de representar, y en este sentido nada mejor que la restauración de la Fábrica de Artillería, que por su inmensidad permitiría a Sevilla disponer de un gran contenedor para todo tipo de usos culturales y con rentabilidad turística. Salvando las distancias, en la recuperación del monumental edificio del barrio de San Bernardo el alcalde podría tener sus propias Atarazanas, el icono de su Alcaldía.

La paja y la viga

La Junta de Andalucía remitió el pasado fin de semana una carta al Ayuntamiento de Sevilla en la que le instaba a que fijara una fecha para la inauguración oficial del Centro de Cerámica de Triana, un proyecto incluido en el Plan Turístico de Sevilla que, dotado con 22 millones de euros (el 60% lo financia el Gobierno autónomo), fue acordado durante el mandato de Monteseirín por la Consejería de Turismo, el Consistorio y los empresarios sevillanos. Hasta ahora este convenio se había considerado como un modelo exitoso de cooperación, ya que parecía haber quedado al margen de la habitual confrontación política entre la Plaza Nueva y San Telmo.

En virtud de ese acuerdo, la Junta ha aportado el citado 60% de los 4,2 millones de euros en que se presupuestó la reconversión de las antiguas instalaciones de Cerámicas Santa Ana en un museo, el denominado Centro de Cerámica de Triana, para potenciar así turísticamente el arrabal en torno al eje del río Guadalquivir (centro de interpretación en el castillo de San Jorge, montaje de pantalanes en la lámina de agua…).

 

VISITA INSTITUCIONAL

El 16 de enero, el consejero de Turismo, Rafael Rodríguez; la delegada municipal de Cultura, Mar Sánchez Estrella, y el presidente de la Comisión de Turismo de la CES, Pedro Sánchez Cuerda, cursaron una visita a los trabajos de adecuación para el Centro de Cerámica trianero, que por entonces ya acumulaba un año de retraso sobre los plazos inicialmente previstos.

En la carta ahora remitida al Ayuntamiento en nombre de la Junta de Andalucía por la delegada provincial de Turismo y Comercio, Granada Santos, ésta hacía referencia a aquella visita tripartita, fruto de la cual se constató, según el Gobierno autónomo, que los trabajos estaban “casi culminados” y tan sólo a falta del traslado y restauración, en su caso, “de las piezas propiedad de la Junta o estatal”; y que la delegada municipal de Cultura había expresado que la apertura se produciría “en el mes siguiente” (por febrero).

Finalizado ya el mes de febrero y entrados en marzo, ésto es lo que recordaba la representante  de la Junta en Sevilla para justificar su petición de que se fije una fecha de apertura del Centro: “Creemos necesario -exponía- que desaparezca cualquier incertidumbre sobre su fecha de apertura, con retrasos ajenos a la gestión de la Consejería de Comercio y Turismo”.

FIN DE LA LUNA DE MIEL

La petición parecía razonable, por cuanto se acumula un retraso de casi catorce meses sobre el último calendario previsto y sabido es que los agentes turísticos y culturales necesitan conocer con bastante antelación la oferta existente, para poder elaborar sus programaciones, rutas y recomendaciones a sus clientes, máxime si con la llegada de la primavera en menos de tres semanas entramos en la temporada turística alta de Sevilla.

Por otra parte, la carta de la Junta de Andalucía llegaba tan sólo cuatro días después de que Zoido y su delegada de Cultura, Mar Sánchez Estrella, incluyeran el Centro de Cerámica de Triana entre las once sedes con que el Ayuntamiento piensa configurar el museo de la ciudad, proyecto en el que, tal como ha reconocido públicamente el propio alcalde, la Junta ha colaborado con una rapidez inusitada al apresurarse a otorgar la declaración de Colección Museográfica de Andalucía a los fondos patrimoniales municipales.

La misiva de Granada Santos, sin embargo, ha roto esta esperanzadora luna de miel turística y cultural que mantenían la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento y dejado en evidencia la excesiva premura con que este último había incluido el Centro de Cerámica de Triana en el museo de Sevilla, ya que ha obtenido una desabrida respuesta por parte del hombre de confianza de Zoido y delegado de Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores, Gregorio Serrano.

LA PROMESA FUE MUNICIPAL

En vez de avanzar un calendario estimativo o de decir simplemente que el Ayuntamiento no está aún en condiciones de fijar una fecha para la inauguración oficial por imponderables de última hora, razones ajenas a su voluntad o cualquier otra fórmula diplomática o de cortesía, el delegado municipal de Turismo ha aprovechado la ocasión para volver a la senda de la confrontación y hacer política de brocha gorda: hundir puentes en vez de tenderlos o de mantenerlos.

Serrano ha tachado la petición de la Junta de Andalucía de “obsesión por hacerse una foto y por abrir un museo sin las garantías adecuadas”, obviando que la foto ya se la hizo el consejero de Turismo, Rafael Rodríguez, el 16 de enero durante su visita al Centro de Cerámica de Triana y que quien entonces prometió su apertura en febrero y por tanto sin esas “garantías adecuadas” a las que alude el delegado de Empleo, ya que no ha estado listo para el pasado mes tampoco, fue su compañera en el gobierno municipal, María del Mar Sánchez Estrella.

El Ayuntamiento, pues, es el que ha incumplido su propia previsión (una más en relación con este museo), pero ahora se trata de construir un discurso del agravio o de la ofensa para poner la pelota en el tejado del Gobierno autónomo y dale la vuelta a la tortilla: “Nosotros no compartimos la forma de actuar de la Junta de Andalucía -ha afirmado Gregorio Serrano- de inaugurar espacios y cerrarlos al día siguiente (no aportó ninguna prueba demostrativa de tal aserto). Hay que ser serios -añadió- y abrir los espacios cuando estén dotados de servicios y personal”.

CARENCIAS MUNICIPALES

¿Dotados de servicios y de personal? Parece que siempre habla quien más razones tiene para permanecer en silencio. El delegado de Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla alardea por tanto de mantener o de dotar de personal las instalaciones municipales en contraste con las de la Junta de Andalucía justo en el peor momento posible para sostener sus tesis, ya que en los últimos días se han producido varias circunstancias que lo dejan sin argumentario al respecto:

1) El informe de la gerente del Instituto Municipal de Deportes (IMD), María José Pedrosa, en el que reconoce que la política municipal aplicada en los últimos años ha supuesto una importante disminución de efectivos en la plantilla del Instituto y provocado, en algunas unidades, “un grave deterioro en la prestación de determinados servicios considerados prioritarios por la ciudadanía”.

2) El informe del interventor municipal, José Miguel Braojos, en el que pone cifras al ahorro en personal que ha hecho el Ayuntamiento (en detrimento de la prestación de servicios públicos) como consecuencia del Plan de Ajuste: 31,4 millones de euros, cinco millones más que su previsión inicial de 26,4 millones de euros.

3) Cuando el líder de la oposición municipal, Juan Espadas,  venía de denunciar que, como consecuencia de las más de 800 plazas municipales sin cubrir, los alumnos del Centro de Educación de Mayores Sánchez Roca no pueden recibir clases con normalidad en el turno de tarde porque el IES San Jerónimo, que utilizan para ello, sólo tiene un conserje en turno de mañana y tarde, el cual es trasladado según las demandas de otros centros para los que no hay personal.

De aplicarse las teorías de Serrano sobre la seriedad para mantener los espacios sólo si están dotados de servicios y personal, habría que preguntarse entonces si debería procederse a cerrar el IMD, el IES San Jerónimo y tantos otros centros que carecen de suficiente plantilla.

Una vez más, con la respuesta de Gregorio Serrano a Granada Santos se cumple la parábola bíblica de quien sólo ve la paja en el ojo ajeno sin reparar en la viga en el propio.

 

Cerámica maldita

Definitivamente, el Ayuntamiento gobernado por Zoido tiene gafe para la cerámica, a la luz de los acontecimientos ocurridos durante su mandato con todo lo relacionado con un azulejo, un mural o un plato, como de nuevo ha vuelto a ponerse de manifiesto en los últimos días al descubrirse la gran cantidad de erratas, faltas de ortografía y nombres geográficos incorrectos en el mural sobre la cuenca del Guadalquivir instalado en el muelle de Nueva York y el anuncio de un nuevo retraso en la inauguración del Centro Cerámico Triana.

El museo sobre la cerámica sevillana, cuyos principales alfares se ubicaron históricamente en el antiguo arrabal, es un proyecto inserto en el Plan Turístico de la ciudad, uno de los pocos ámbitos, por no decir el único, donde el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía han sido capaces de hallar un espacio de cooperación en vez de confrontación, quizás por la participación en el mismo de la Confederación de Empresarios como tercer socio. La Junta financia las actuaciones al 60% y el Consistorio en el 40% restante. El eje articulador del mismo es la revalorización del entorno del río: muelle de Nueva York, centro de recepción de visitantes en los bajos del Paseo Alcalde Marqués del Contadero, pantalanes en la dársena…..

NUEVO RETRASO

El denominado Centro Cerámico Triana se iba a inaugurar, ya por entonces con un retraso acumulado de un año conforme a las previsiones, en el verano de 2012, al completarse el primer ejercicio de Zoido como alcalde. Desde entonces ha pasado año y medio y se han aventurado otras posibles fechas para la apertura, anuncios todos incumplidos; la semana pasada, tras la visita a las instalaciones en la antigua fábrica de Cerámica Santa Ana del consejero de Turismo, Rafael Rodríguez; de la delegada municipal de Cultura, Mar Sánchez Estrella, y del presidente de la Comisión de Turismo de la CES, Pedro Sánchez Cuerda, se ha retrasado un mes más la apertura de unas instalaciones que han costado hasta la fecha 4,2 millones de euros y que la ciudad lleva ya casi dos años sin rentabilizar.

El nuevo pretexto oficial es que los técnicos municipales necesitan más tiempo para restaurar piezas procedentes del museo de Artes y Costumbres Populares y del convento de Santa Clara que el Ayuntamiento quiere exponer al público junto a piezas cedidas por la Junta de Andalucía, el Gobierno y el ceramófilo Vicente Carranza, un gran mecenas que ya donó la colección que se exhibe en los cuartos altos del Alcázar pero que ahora se siente tan dolido por el trato recibido de la actual corporación que anunció la práctica ruptura de relaciones con el Consistorio y su ausencia en la inauguración del museo trianero.

SITUACIONES INSÓLITAS

Las tribulaciones de Vicente Carranza con Sevilla son similares a las que sufre otro mecenas cultural, Mariano Bellver, en su intento de años de donar su colección de pintura, para la que la ciudad de numerosos inmuebles históricos vacíos no halla un sitio adecuado, algo que parece increíble y que parece sólo puede ocurrir en una urbe como la nuestra.

Uno de los más importantes, por no decir el principal, coleccionistas de cerámica de España logró, tras años y años de espera y numerosas promesas incumplidas e intrigas hasta de película (hubo que organizar un viaje relámpago en AVE a Córdoba, como terreno neutral, para sofocar uno de tantos escándalos al respecto en la era Monteseirín) que por fin, y en nombre de su fallecido hijo, el Ayuntamiento anterior aceptara la donación de los fondos sevillanos de su gran colección de cerámica, acumulada a lo largo de su vida (es un hombre casi nonagenario).

BOICOT

Pero hasta el último minuto fue la ciudad cicatera con tan valioso legado, ya que las cuatro salas del Alcázar prometidas para albergarlo y exhibirlo de forma permanente fueron reducidas a tres  por el boicot del entonces alcaide del Alcázar, Rodríguez Galindo, a la palabra dada por Monteseirín. Mientras que la cuarta estancia ha quedado sin un uso mejor y Zoido tampoco ha cumplido su promesa de abrirla cuando llegara a la Alcaldía, se trató de contentar al mecenas con otra promesa: que parte de los fondos que allí supuestamente no cabían se mostrarían en el futuro museo de la cerámica de Triana.

Vicente Carranza, por amor a Sevilla pese a su nascencia manchega y fidelidad a la memoria de su hijo, volvió a confiar en los políticos y en que unas 70 piezas de su colección serían contempladas por los visitantes en el Centro Cerámico Triana.

Sin embargo, en otro cambio de criterio municipal sobre la marcha, de aquellas 70 piezas excepcionales sólo se van a exponer 21. La gota que ha colmado el vaso de la paciencia del mecenas artístico es que el Ayuntamiento ha ignorado tres valiosas piezas de sus fondos, como la decena de paneles cerámicos de un metro cuadrado del siglo XVI, para exhibir en su lugar productos de la fábrica de Pickman, que a su juicio de experto ni son tan valiosas ni guardan vinculación con Triana.

MONTAÑO AL RESCATE

Vicente Carranza, pues, se siente preterido y humillado por la Delegación municipal de Cultura pese a haber legado a la ciudad unos fondos de valor incalculable, una circunstancia que no ha pasado inadvertida para la oposición municipal. Paradójicamente, la antecesora de Mar Sánchez Estrella como delegada de Cultura, Maribel Montaño, ha retomado las relaciones con el gran mecenas, pese a los desencuentros de antaño, y podría ser la persona clave para lograr la presencia de un coleccionista que se disputarían otras ciudades de España en la inauguración del museo trianero y que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz tenga con él algún gesto de reconocimiento y especial gratitud. Susana no sólo haría honor a sus orígenes y vecindad en Triana, donde se alza el museo, sino también saldría al quite para paliar la falta de tacto del Ayuntamiento.

Al menosprecio de la figura del gran mecenas ceramófilo ha unido el Ayuntamiento, en este caso de forma compartida con la Junta de Andalucía en cuanto signatarios los dos del Plan Turístico, la falta de supervisión del gran mosaico de cerámica (20 x 6,4 metros de azulejos) sobre la cuenca del Guadalquivir montado sobre el suelo del muelle de Nueva York e inaugurado a finales de 2013 tras un gasto de 51.000 euros. Ni los técnicos municipales ni los autonómicos, sino ciudadanos anónimos y la asociación Sevillasemueve, se percataron de la gran cantidad de errores de todo tipo contenidos en un mosaico destinado a resaltar ante nativos y turistas la vinculación de Sevilla con el río que vertebra Andalucía.

UN ERROR TRAS OTRO

Causa rubor ver en el mosaico términos como Dos Hernanas, Pílas, Guadaimar, Bembezar, Coria del Rio (sin acento al igual que Benacazon) y Canal del Valle Inferior del Bajo Guadalquivir (unidos dos en uno), máxime cuando en su día se concibió con una proclamada finalidad ‘didáctica’.

A ese descubrimiento de los defectos del mosaico hay que unir días antes la demolición sin previo aviso y para indignación de los vecinos por parte del Ayuntamiento del mural de cerámica sito a la entrada de la urbanización de Santa Clara y que desde hacía más de 60 años constituía el símbolo con el que se identificaban los residentes.

Y todavía resuenan los ecos de la polémica por el intento, frustrado gracias a la oposición de numerosos colectivos de ciudadanos, del Consistorio de alicatar con azulejos, fabricados para colmo en Valencia, la zapata de Triana con un mural indicativo de la existencia del arrabal, como si precisara de un mosaico de gran tamaño ( 3,5 x 12 metros) que adultera la imagen típica del Altozano para situar esa histórica collación.