Si cada uno cuenta la feria según le va, tras contar en los informes ‘Métodos para el blanqueo de las ilegalidades urbanísticas’ cómo me ha ido en el trato con el Defensor del Pueblo es fácilmente deducible que después de la confianza inicial me he convertido en un escéptico, en tanto no vea, como santo Tomás, que ocurre:
1) Que el Defensor lleva ante la Justicia a algún alcalde, consejero, gobernante o político, por corrupción o infracción de las leyes.
2) Que, al igual que dicen ocurre en Suecia con la institución equivalente del Ombudsman, todo político o funcionario condenado por el Defensor en su informe al Parlamento, ya sea por acción u omisión, se va ‘ipso facto’ a su casa porque si no, sabe que va a ser fulminantemente destituido por su partido o por su Administración.
Pero si la sociedad, las Administraciones, los partidos y hasta el propio Defensor creen y aceptan que las condenas de éste son meramente morales y carentes de efecto porque su rol es el de mero florero del sistema, entonces huelga su existencia.
Tras este introito, y aunque no creo que sirva para mucho, hay que destacar el informe elevado al Pleno municipal por el denominado ‘Defensor del ciudadano’, José Barranca, por constituir una radiografía de la Sevilla actual. Por más que la oposición, que persiste en el boicot que le organizó desde el principio, diga que Barranca es el Defensor de Zoido en vez de los sevillanos, se sobreentiende que aquél no habla a título personal, sino que actúa como portavoz y altavoz de los ciudadanos y a partir de los 234 expedientes de queja tramitados durante el último año (con pocas llamadas telefónicas más se permiten algunos medios publicar sondeos de opinión sobre el estado de la ciudad).
Otra cosa es que luego Barranca les dé su impronta a la hora de redactar el informe final y de exponerlo. El Defensor ha subrayado de entre las denuncias de los ciudadanos conductas que están a la vista de todos pero que nadie hasta ahora se había atrevido a colocar con tanta crudeza ante los focos de la opinión pública:
1) Matonismo entre los taxistas: Siempre sin generalizar, pero es de dominio público desde hace años -recuérdense las broncas con delegados municipales como Blas Ballesteros y Francisco Fernández- que hay una minoría que tomando el aeropuerto como base de sus actuaciones trata de monopolizar el transporte de turistas, incurre en abusos, no atiende la petición de entrega de facturas por la carrera realizada, dicen habitualmente tener estropeada la climatización y, en resumen, adoptan una actitud prepotente e intimidatoria que, como refleja la Memoria del Defensor, daña la imagen de todo el gremio y la de Sevilla, por cuanto constituyen la primera impresión que recibe el turista apenas aterrizar en la ciudad.
2) Trato inadecuado de la Policía Local a los ciudadanos: Muy diplomáticamente, Barranca
trata de explicar esta actitud chulesca con el argumento de la falta de formación y de destrezas sociales, por no decir lisa y llanamente falta elemental de educación, pero lo cierto es que hay agentes de la autoridad que se creen, a su manera, la autoridad misma y exhiben unos modales totalitarios inadmisibles en una Democracia.
El presidente de la sección sevillana del Sindicato Profesional de Policías Municipales de España, Manuel Bustelo, ha reaccionado al informe diciendo que los policías no son, ni más ni menos, que un reflejo de la sociedad actual, pero esa sociedad no se reconoce en ellos, pues en tal caso no habría denunciado su comportamiento ante el Defensor.
3) Dueños de bares que se saltan la normativa: Una de mis primeras colaboraciones en El Mundo llevaba por título ‘La calle es suya’ y versaba sobre cómo cierto restaurador copaba hasta las aceras con los veladores y forzaba a los viandantes a caminar por la calzada, el espacio reservado a los automóviles. Aquella tendencia de colmatar todo el espacio posible con veladores se ha extendido por doquier con la vista gorda del Ayuntamiento, más interesado en hacer caja que en vigilar el cumplimiento de la norma sobre veladores, ruidos y horarios de cierre, tal como recoge Barranca en su informe.
4) Ciclistas que toman el carril-bici, las calles y las aceras: Añado más, porque mi última experiencia en este sentido ha sido ver a ciclistas pasando por encima de la parada elevada del
tranvía sita frente al hotel Alfonso XIII, en la calle San Fernando, y a escasos centímetros de quienes estaban esperando la llegada del ‘Metrocentro’. Desgraciadamente, si antes eran los ciclistas los acosados por los conductores cuando pretendían circular junto a ellos en la época sin carril-bici, ahora, con la novelería de la bicicleta y como denuncia el Defensor, son los peatones quienes se sienten amenazados porque demasiados usuarios de las dos ruedas apenas respetan las normas de circulación y consideran que todo el espacio es suyo: carriles-bici, calle y aceras.
El informe se extiende por muchos otros temas, como el de los propietarios de perros que no recogen las heces de sus canes; los vándalos que destruyen el mobiliario urbano y llenan de pintadas edificios y estatuas; cocheros de caballos que aparcan bajo los árboles y en función de los rayos del sol en vez de en sus paradas establecidas…..
Al igual que los Diez Mandamientos podrían resumirse en uno, el informe del Defensor del Ciudadano -que de paso es una enmienda a la pasividad de Zoido- sobre el estado de Sevilla puede resumirse en una sola palabra: incivismo. Nos falta urbanidad y educación.
La sociología acuñó el término ‘nimby’, derivado de la expresión inglesa “not in my back yard” (“no en mi patio trasero”) para definir a quienes muestran comprensión por lo que ocurre en otra parte pero no cuando les concierne a ellos. La consejera de Educación, Mar Moreno, se solidarizó con el ministro Wert cuando los intolerantes le impidieron hablar en un foro ajeno a sus competencias como el de El Mundo en Los Lebreros. Ahora bien, cuando la foto de ese mismo ministro aparece tiroteada y ensangrentada en la sala de profesores de un instituto de Alcalá de Guadaíra, cuya jefa de Estudios y a la par delegada municipal de Educación es de su mismo partido y se niega a retirarla porque dice que es fruto de la libertad de expresión, se alinea con esta última y alega que calificarla como apología de la violencia es una “cortina de humo del PP”. El humo ciega los ojos, como en la canción de los Platters, de Mar Moreno cuando el PSOE y su ámbito competencial están por medio. La consejera ‘nimby’ practica una solidaridad selectiva, ella, tan opuesta a la Selectividad.
Preciosa la historia de la periodista Giovanna Chirri, de la agencia italiana Ansa, que el lunes 11 de febrero dio la primicia mundial de la dimisión del Papa. Se encontraba, como en tantas otras ocasiones y junto a otros colegas, cubriendo dentro de la aburrida información sobre el Vaticano la reunión del Sumo Pontífice con la Curia -que para colmo se desarrollaba en latín, como en la época preconciliar- cuando de pronto dio un respingo en la silla al escuchar que Benedicto XVI estaba anunciando su renuncia como sucesor de Pedro. Entre todos los periodistas allí presentes fue la única que se enteró del mensaje papal porque, como estudiante de Lenguas Clásicas en sus años en el instituto, sólo ella sabía o comprendía latín.
José Ignacio Wert, que por ende es polígloto y habla por lo menos siete idiomas, ha ido aún más lejos al declarar recientemente que los universitarios no deberían estudiar conforme a su vocación sino en función de la ‘empleabilidad’ de las carreras, con lo cual nos enfrenta al concepto mismo de la educación. ¿Es la universidad el alma mater del saber o una mera agencia de colocación? Otra herejía.
Segundo vistazo al sondeo de la Cámara de Comercio y EUSA. El 20% de los jóvenes creen que cuando acaben la carrera su salario superará los 2.000 euros. El 25% piensa que oscilará entre 1.500 y 2.000 euros/mes. El 35% espera cobrar entre 1.000 y 1.500 euros. El 17,5% afirma que su retribución será de entre 700 y 1.000. Y el 2,5%, que será de menos de 700 euros. La Cámara y EUNSA concluyen que el 80% de los encuestados desconoce el mercado laboral. Y yo me pregunto: ¿qué 20% acierta para la Cámara, el que cree que lo suyo sería percibir una soldada superior a los 2.000 euros o la suma de ese otro 20% que se imagina que va a cobrar a final de mes entre 700 y 1.000? Teniendo en cuenta que los reponedores y cajeras de una conocida marca de supermercados cobran más de 1.000 euros/mes por 8 horas de trabajo -y con numerosas ventajas sociales- sin tener en su mayoría estudios universitarios, ¿no daría que pensar que estuvieran en lo cierto quienes tras cinco años de sacrificio para lograr un título superior creen que con suerte alcanzarán la condición de mileuristas?
Philip K. Dick, uno de los autores clásicos de la ciencia-ficción, se planteó una pregunta que dio título a una de sus obras, ya famosa en el género, y que inspiró la película de culto ‘Blade Runner’, protagonizada entre otros por quien luego encarnaría al arqueólogo aventurero Indiana Jones, el actor Harrison Ford: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”. La Cámara de Comercio de Sevilla y el campus universitario EUSA han preguntado en una encuesta en plan albertiano qué sueñan los jóvenes sevillanos de ahora y, según coligen por sus respuestas, sus ilusiones son de ciencia-ficción como la novela de Dick porque están totalmente desconectados de la realidad. El onírico deseo de buena parte (un 40%) de la juventud que, por teórica rebeldía generacional, debe estar destinada a cambiar el imperfecto mundo que le vamos a legar es convertirse en funcionarios. Vaya por Dios lo que va de los abuelos revolucionarios a sus nietos, como en la canción del trovador chileno Víctor Jara. Ignoran los muy ingenuos (eso pasa por no leer los periódicos, que alguna ventaja deberían tener, aparte de para papel de envolver) que según los planes de ajuste enviados por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la Unión Europea aquí no va a haber oferta pública de empleo en unos cuantos años. Y ahora, ¿qué hacemos?
El rector de la Hispalense ha mostrado algunas dudas sobre “la longitud del paro” (sic) convocado por el Cadus (dos semanas). Todo un catedrático de Física de la Materia Condensada confunde distancia con tiempo, al hablar de la “longitud” en vez de la “duración” del paro académico. Si la máxima autoridad universitaria se hace un lío con los sistemas de medidas, ¿qué nivel puede esperarse de la díscola grey estudiantil? ¿Comprenden ahora la obra de caridad que suponía permitir que los alumnos copiaran? Quizás Arellano ha resuelto la dualidad espacio/tiempo o ha inventado un nuevo sistema combinado, como el Triatlón, que mezcla natación, ciclismo y atletismo. O se ha inspirado en las inmobiliarias, que anuncian los pisos no por su distancia en kilómetros a un punto determinado, sino si están a cinco o diez minutos del Centro o de una parada del Metro, lo mismo que cuando en el 92 la Expo hablaba de las isocronas respecto de la Cartuja y no de los kilómetros. Arellano es el primer rector capaz de medir el tiempo en metros en lugar de en horas, minutos y segundos.
Al contrario que el PNV, cuya máxima frente al Gobierno era “se acata pero no se cumple”, el nuevo rector de la Hispalense, Antonio Ramírez de Arellano, ha declarado estar dispuesto a “acatar y cumplir” la demoledora sentencia del TSJA y del Supremo sobre la ilegal biblioteca de inspiración marchenera y monteseirinesca erigida en mala hora en el Prado por la Universidad que debe dar ejemplo. Pero a continuación añadió que trabaja en las alegaciones a la demanda vecinal de que se ejecuten ya los doce o no sé cuántos fallos judiciales a su favor en estos años de lucha. O sea, que el nuevo rector, compadre con Luque de la criatura concebida por la arquitecta Zaha Hadid en una zona verde, que te quiero verde, del Prado de todos hace lo contrario de lo que dice, pues si prepara alegaciones significa que no tiene intención de tirar ese esqueleto de cemento que cada día que pasa le cuesta un pico en vigilancia a los contribuyentes. Total, como dijo un día que ese dinero era de la Junta y no de la US…. Con Arellano nos ha salido un rector ni-ni: ni acata ni cumple.
Antonio Ramírez de Arellano, futuro rector de la Universidad Hispalense y aún mano derecha de Joaquín Luque, que tan poca mano izquierda ha tenido con la ilegal biblioteca en el Prado de San Serbastián, presentó su equipo de gobierno, continuista de la actual etapa. De sus catorce componentes –incluido el rector en ciernes-, nueve (el 64%) ya están gobernando la universidad con Joaquín Luque. Segundo rasgo característico: la mayoría de sus miembros proceden de carreras científicas y técnicas. Y es que son malos tiempos para la lírica. Y el tercer aspecto subrayable: hay el doble de mujeres (nueve) que de hombres (cinco), sin que nadie haya abogado por las listas-cremallera o hable de discriminación feminista, al contrario de lo que, con la demagogia habitual, habría hecho la clase política en esas circunstancias. Esta mayoría refleja el creciente poder y la valía de las féminas universitarias. Por cierto: el Vicerrectorado de Infraestructuras lo ocupa una mujer, de lo que se infiere, conforme a la tradición de esta universidad, que más pronto que tarde habrá por fin una rectora pastoreando el rebaño de la Hispalense.
Cuenta la leyenda que antes de Miguel Florencio hubo otros rectores en la Universidad Hispalense, y que también hubo alcaldes en Dos Hermanas antes de Kiko Toscano. Quizá Miguel Florencio fue vicerrector de Infraestructuras antes que rector, si no es que nació ya con este título bajo el brazo en vez de con un pan. Infraestructuras es a la Hispalense lo que Urbanismo al Ayuntamiento: la clave de bóveda del poder. Por eso, cuando Monteseirín ganó sus únicas elecciones por minoría mayoritaria y se quitó del medio a los andalucistas del PA, los sociatas, y especialmente Manuel Marchena, daban saltos de alegría gritando aquello de “¡Urbanismo, Urbanismo!”. Joaquín Luque, actual rector, fue vicerrector de Infraestructuras con Florencio antes de que éste abdicara en él de su cargo perpetuo. Antonio Ramírez de Arellano es el vicerrector de Infraestructuras de Luque y, ahora, como candidato único, va a ser rector. Pero ésto no es noticia. La noticia saltará cuando nombre al vicerrector de Infraestructuras. Entonces ya sabremos quién será el rector en el año 2016.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, para defender que los alumnos catalanes sacan notas similares en castellano que los de otras comunidades autónomas, ha colocado a los andaluces y sevillanos a la cola en la escala de la evolución lingüística, al decir: “Y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de (A) Coruña, etcétera, porque allí hablan castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende”. Antes que el nacionalista Artur Mas, también desde Cataluña la entonces líder del PP Montserrat Nebrera despreció la forma de expresarse de los andaluces, personificada en la ministra Magdalena Alvarez, de la que dijo: “Tiene un acento que parece un chiste”. Y desde Madrid, el diputado popular Juan Soler descalificó a Trinidad Jiménez igualmente por su acento andaluz, “que la hace más apta -dijo- para Dos Hermanas o Vélez Málaga”. El problema no es que no se nos entienda a nosotros, sino que a Artur Mas, el que ahora exige un concierto como los vascos para no pagar, pagar cada vez menos o trincar cada vez más (como su propio nombre indica), se le entiende todo porque no habla con el poético acento de Bécquer, Cernuda, los Machado y el nobel Aleixandre, sino con el universal lenguaje del dinero.