El íntimo amigo del alcalde se puso dos coches a su servicio tras desembarcar en Emasesa
Las dietas a conductores pasaron de 194 a 3.500 euros de un año para otro
Los gastos de viaje fuera de Sevilla más que se duplicaron en su primer año como gerente
Las dietas por servicios extraordinarios pagadas por Emasesa a sus conductores crecieron un 1704% entre el años 2007 y 2008, tras nombrar Monteseirín a su íntimo amigo, Manuel Marchena, gerente de la empresa municipal de aguas, la ‘joya de la corona’ de la corporación hispalense. Asimismo, los gastos en viaje sfuera de Sevilla de directivos se incrementaron en un 116% de un año para otro tras la llegada de Marchena, que acaparó la mayor parte de los desplazamiento, en una muestra de lo que haría a lo largo de los años siguientes hasta que salió de la compañía con la marcha del Ayuntamiento de su gran valedor y protector, tras ganar Zoido las elecciones municipales en mayo de 2011.
Manuel Marchena, que actuaba en la práctica como el valido del entonces alcalde y ha sido cuadruplemente imputado por la juez Mercedes Alaya en el caso Mercasevilla, no tenía por aquellas fechas carné de conducir, pero alardeaba de que no lo necesitaba porque siempre se desplazaba en un coche oficial que, por los cargos para los que lo nombraba Monteseirín, ponía a su disposición el Ayuntamiento a través de sus organismos o empresas. Así ocurrió cuando hubo que comprar un vehículo que se asignó al Plan Estratégico, sin sentido alguno pero como tapadera para poder acabar poniéndolo a su servicio.
Donde Marchena batió todos los records fue a su paso por Emasesa como gerente. Allí desembarcó en el año 2008. El directivo que llegó a cobrar anualmente 168.392 euros de sueldo, unos emolumentos que Monteseirín calificó de baratos dada su valía profesional, puso a su servicio dos coches y otros tantos conductores, para cubrir el turno de mañana y el de tarde. En concreto se asignó un Renault Megane y un Opel Insignia.
AGITADA VIDA SOCIAL
Sólo en sueldos, los dos conductores dedicados en exclusiva a Marchena entre 2008 y 2011 le costaron a Emasesa 406.000 euros en números redondos. El gerente era un hombre de agitada vida social, que lo mismo decía que trabajaba en pro del Ayuntamiento en el estadio Sánchez Pizjuán que cenando en los reservados de los restaurantes de cinco tenedores, de ahí que en muchas ocasiones los conductores tuvieran que transportarlo o ir a recogerlo a horas poco habituales. Esos servicios extraordinarios se acababan traduciendo en el abono de dietas.
En el año anterior al nombramiento de Marchena como gerente, Emasesa había gastado en dietas para sus conductores tan sólo 194 euros. En 2008, con Marchena al mando, la cifra se disparó hasta los 3.500, y fue creciendo ejercicio tras ejercicio. Todavía en 2011, con menos de medio año en el cargo debido al triunfo de Zoido en las elecciones municipales de mayo, el desembolso por este concepto fue de 3.800 euros. En total, los conductores al servicio de Marchena facturaron por dietas a Emasesa 17.300 euros durante el periodo que aquél estuvo al frente de la empresa.
VIAJES FUERA DE SEVILLA
El tercer capítulo de los gastos imputables a los viajes de Marchena y que tuvo que soportar Emasesa durante su período como gerente fue el de los desplazamientos fuera de Sevilla, para lo que recurría a los servicios de una agencia muy conocida en la ciudad y fuera de ella. Antes del desembarco del íntimo amigo de Monteseirín en la empresa de aguas, el conjunto de los directivos sólo gastaron 67.000 euros en todo el año 2007 en salir extramuros de Sevilla.
Al primer año con Marchena en el cargo de gerente, los gastos por este concepto se dispararon hasta los 145.000 euros, un 116% más. En 2009, las facturas ascendieron a 237.000 euros, y todavía a en el medio año final de su mandato en 2011 se elevaron hasta 43.000 euros, cantidad que duplica los gastos totales por este concepto en un año normal en la compañía.
En total, bajo el mandato de Marchena, el coste en viajes fuera de Sevilla para Emasesa ascendió a 580.000 euros.
‘Agua de Sevilla’ como coartada viajera
Zaragoza, coincidiendo con los preparativos o el periodo de celebración de la Exposición Mundial del Agua; Nueva York, en casual coincidencia con la maratón -una prueba atlética a la que Manuel Marchena tiene en un aprecio tan grande que incluso se calza las botas para correrla- de la ‘Gran Manzana’; China, Londres…. fueron algunos de los escenarios, nacionales e internacionales, a los que viajó Manuel Marchena como gerente de Emasesa con la excusa de presentar en el mercado el agua embotellada y saborizada bajo la denominación de ‘Agua de Sevilla’.
Dado que este nombre coincidía con el de una marca sevillana de perfumería registrada desde los tiempos previos a la Expo, este lanzamiento y la utilización de una marca protegida y propiedad de otra empresa estuvo a punto de provocarle un conflicto judicial al Ayuntamiento, que finalmente no se llegó a plantear debido al fracaso de la iniciativa, pero prueba la falta de seriedad y el desparpajo con que obraba Marchena.
Apenas nombrado gerente de Emasesa por Monteseirín, Marchena emprendió el negocio del agua embotellada, ajeno por completo al objetivo social y a la tradición de la empresa municipal de abastecimiento y sin que exista constancia en la misma de que se hiciera previamente un estudio de mercado y de viabilidad. Al contrario, en el proceso de contratación hay ausencia de documentos oficiales, no consta que se debatiera previamente por la comisión correspondiente, y sí se ha comprobado el fraccionamiento de contratos para llevar a cabo las adjudicaciones y el continuo uso del procedimiento de urgencia con la excusa de que había que ejecutar cuanto antes el proyecto.
Pese a que, según Monteseirín, los 168.392 euros de sueldo que cobró Marchena era poco para su valía profesional, con el proyecto ‘Agua de Sevilla’ dio prueba fehaciente de cuál era su auténtica talla como gestor. En fabricar las botellas se gastó 284.000 euros. Destinó 261.000 a patrocinar eventos con la marca ‘Agua de Sevilla’ (en publicidad y propaganda, Emasesa gastó sólo en el primer año de Marchena como gerente 2,9 millones de euros). En otros gastos de promoción empleó 611.000 euros.
En enero de 2010 rescindió el contrato a la empresa distribuidora, con lo cual no había agua que vender en el mercado, pero Marchena siguió viajando y promocionando las botellas, que se fabricaron a decenas de millares pero de las que sólo se han vendido unas 2.000. La operación ‘Agua de Sevilla’ se ha saldado con las siguientes magnitudes: 10.771,92 euros ingresados por la venta de botellas; 1.156.000 euros gastados. Total de pérdidas para Emasesa y los sevillanos: 1.145.229 euros.
SUELDOS DE LOS CONDUCTORES
DESTINADOS A MARCHENA
AÑO CANTIDAD
2008 105.000
2009 97.000
2010 101.000
2011 103.000
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DIETAS ABONADAS A LOS CONDUCTORES
AÑO DIETAS
2007 194
2008 3.500
2009 4.700
2010 5.300
2011 3.800
NOTAS.- La cifra de 2007 corresponde al año anterior a la llegada de Marchena y la de 2011 está referida al primer semestre de 2011, al final del cual dejó el cargo.
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GASTOS DE VIAJE FUERA DE SEVILLA
AÑO GASTO
2007 67.000
2008 145.000
2009 237.000
2010 155.000
2011 43.000
NOTA.- La cifra de 2007 corresponde al año anterior a la llegada de Marchena y la de 2011 está referida al primer semestre de 2011, al final del cual dejó el cargo. Engloban a todos los directivos, si bien gran parte de los gastos son imputables al antiguo gerente.
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Juan Espadas anunció la presentación en el próximo Pleno de una moción para que se regulen los “elevados sueldos” de los 33 directivos y/o gerentes de las empresas municipales, y puso como ejemplo al director-gerente de Fibes, al que “irresponsablemente” –dijo el portavoz socialista – Zoido le mantiene una retribución de 150.000 euros/año. Pues bien, ese mismo día se conocía la sentencia que obliga al Consistorio a pagarle a Felipe Luis Maestro, antecesor de Gaspar Sanz en la Feria de Muestras, una indemnización de 218.256 euros estipulada en su contrato para caso de ruptura, que graciablemente le había aprobado Monteseirín y que hasta la propia juez que ha fallado a su favor (un contrato es un contrato) ha calificado de escandalosa para los tiempos que corren. Y a ello hay que unirle los 270.000 euros anuales que cobraba entre fijo y variables, por lo que Espadas se lo ha puesto a huevo a Zoido para el próximo Pleno, si es que aún piensa en presentar la moción. Hay días en que las noticias las carga el diablo para dejar a algún político con el culo al aire.
La política de Monteseirín y Marchena durante los 12 años de mandato socialista consistió en ‘comprar’ la paz social firmando unos convenios colectivos al margen de la crisis económica y que han contribuido a agravar el balance global del Consistorio, hasta el punto de que la propia Emasesa, la joya de la corona del ‘holding’ municipal, tenía una previsión de pérdidas de 4 millones de euros cuando Jesús Maza tomó el timón de la misma a mitad de 2011. Gracias a que adoptó medidas de recorte de gastos para paliar los excesos de Marchena, los números rojos quedaron finalmente reducidos a dos millones.
Otra retribución que llamó poderosamente la atención de Jesús Maza y su equipo ha sido el premio contra el absentismo. Otra vez con el declarado fin de mejorar la productividad y de luchar contra la apatía laboral, Marchena autorizó un premio bimestral (cada dos meses) consistente en el abono de siete sueldos/base diarios en las nóminas de febrero, abril, julio, agosto, octubre y diciembre. La suma de estos siete días de sueldo cada dos meses se acababan convirtiendo a final de año en 42 días, casi una paga y media extra más que añadir a las cuatro anteriores. Y según la cláusula negociada por Domingo Vera en nombre de Marchena, como mínimo cada empleado debía percibir el 66% de un sueldo base en cada bimestre.
De la polémica sobre el nombramiento de varios funcionarios como altos cargos y la morterada que van a cobrar, más aún que con Monteseirín (a quien Juan Ignacio se la dé, Asunción Fley se la bendiga), me llama la atención hasta el lenguaje administrativo para estas designaciones: “Excepcionar, en base a la ley, los siguientes puestos…”. ‘En base a’ es uno de esos latiguillos copiados por los tecnócratas del inglés. ‘Excepcionar’, aunque admitido por la Academia, es un palabro jurídico que viene a significar que se alega una excepción legal durante un juicio, pero lo suyo habría sido el verbo ‘exceptuar’. ¿Qué está denotando el uso de esta terminología en la nueva corporación dominada por abogados y presidida por un juez? La traslación del argot jurídico al lenguaje oficial, de lo que se infiere la ‘judicialización’ de la vida política municipal. Yo creo que en la RPT de los altos cargos de Zoido falta, como en las modernas Redacciones de los periódicos, un corrector de estilo, si se me permite ‘excepcionar en base a’ nuestra lengua la justificación del puesto.
El (sin) alcalde saliente se ha revestido de su habitual piel de cordero para pasar por buena gente y en la hora del adiós pedir perdón de forma farisea por sus muchos errores. Son palabras nada más porque, como expresó Juan Pablo II, previa al perdón debe ser la reparación del daño causado, un daño que Alfredo, el de la doble moral, nunca resarcirá. Por ende, ha tomado el nombre de Machado en vano al cogerle prestados sus versos de que se va “ligero de equipaje, como los hombres de la mar”. Nada más lejos de la realidad, ni en el sentido estricto, por haber sido el alcalde que más equipajes ha cargado para sus numerosos viajes por todo el mundo a costa de los contribuyentes sevillanos, ni en el sentido metafórico del poema, ya que su primera decisión al llegar a la Alcaldía fue subirse el sueldo en lo que significó un escándalo nacional y, luego, cobrar todas las dietas de las empresas municipales para al menos duplicarlo. Al discurso de Monteseirín sólo cabe responderle con otro verso de Machado, aquel que dice: “Desdeño las romanzas de los tenores huecos”.