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Sevilla versus Estocolmo

La capital sueca ha renunciado a un cubo de cristal con coste equivalente al de las Setas

También a un proyecto privatizador de jardines públicos de Apple y a la candidatura olímpica

Año nuevo, vida vieja. Espadas estrenó 2019 con una entrevista radiofónica en la que siguió respirando por la herida de que toda la oposición (PP, CS, Participa e IU) le tumbara en  diciembre el proyecto estrella con el que pensaba presentarse a las municipales: la ampliación del tranvía.

El alcalde reprochó especialmente al líder del PP y candidato a la Alcaldía, Beltrán Pérez, que haya “renegado” del tranvía y le imploró que reflexione y escuche “las voces ciudadanas y vecinales que apuestan por este proyecto”.

¿Qué voces? A Espadas le tumbaron el tranvía el mes pasado y en el tiempo transcurrido no se ha oído ningún clamor popular ni  organizado ninguna manifestación de protesta, por más que él esté incitando a que alguien lidere una nonata rebelión por negarse a aceptar el veredicto del pueblo soberano, expresado a través de los representantes que eligió en las urnas.

Lo  cierto es que los cuatro grupos municipales que se niegan a que el Ayuntamiento se gaste 49 millones de euros (8.153 millones de pesetas) en una redundante ampliación del tranvía representan a 184.229 sevillanos, frente a los 103.238 que apoyaron a Espadas y al PSOE. Conclusión: el alcalde está en minoría y no puede imponer su voluntad.

Para que vea Espadas que en todos sitios cuecen habas, también ha habido un vuelco espectacular en una ciudad sita a 3.000 kilómetros de Sevilla y en cuestiones que tienen paralelismo con otras suscitadas en nuestra ciudad desde los tiempos de Monteserín: Estocolmo.

LA CAPITAL VERDE

Al oír o leer el nombre de la bellísima ciudad nórdica, la Venecia del Norte, ¿qué imagen nos viene a la mente? ¿Moderna o tradicional? Además de ser capital de Suecia, país de referencia para la socialdemocracia y paradigma del Estado del Bienestar (allí, por ejemplo, el permiso de paternidad es de  ¡ 480 días !), fue designada en 2010 como la primera capital verde de Europa, el mismo título al que ha aspirado Sevilla sin conseguirlo. Y es que, entre otros muchísimos méritos para ello, Estocolmo cuenta con el primer parque nacional urbano del mundo (como si estuviera en medio de Doñana), compuesto por tres parques reales y cuatro islas de un archipiélago de 24.000.

A pesar de que el 95% de los holmienses vive a sólo 300 metros de una zona verde, en la ciudad se siguen creando nuevos parques, jardines y paseos dentro del periodo 2017-2020.

Hace cuatro años ya consiguió cumplir todos los requisitos de la Unión Europea sobre calidad del agua. Las emisiones de gases de efecto invernadero por persona se han reducido en un 25% desde 1990. Antes de 2040 se dejará de consumir allí combustibles fósiles, y el transporte público hace tiempo que sólo funciona con energías renovables. Sólo en potenciar la bicicleta se han invertido más de 100 millones de euros.

Se está construyendo un túnel para canalizar los vertidos hacia una nueva depuradora entre las más modernas del mundo, con el fin de reducir a la mitad el nitrógeno y fósforo que acaban en el Báltico y minimizar los microplásticos. Sólo en 2017 se edificaron en Estocolmo  7.154 viviendas calificadas como ecológicamente sostenibles y en su Plan de la Vivienda hasta 2030 se prevé erigir 140.000.

EL NOBEL CENTER

Estocolmo y Suecia son conocidos en todo el mundo por los premios Nobel, que concede la Academia Sueca y cuya dotación económica decide la Fundación Nobel, administradora de la  herencia de Alfred Nobel y cuyos fondos ascendían en 2010 a 465 millones de dólares.

Con el pretexto de concentrar en un solo y moderno edificio todas las actividades vinculadas a los premios y con la anuencia del Ayuntamiento, la Fundación Nobel hizo en junio de 2013 lo mismo que años antes Monteseirín aquí para la Encarnación: convocar un concurso internacional de arquitectura. Si el de Sevilla lo ganó con el proyecto del Metropol Parasol (vulgo Setas) el arquitecto alemán Jürgen Mayer, el de Estocolmo se lo adjudicó en abril de 2014 otro arquitecto germano, David Chipperfield.

La Fundación y el Ayuntamiento pensaban derruir unas antiguas instalaciones portuarias en la península de Blasieholmen, que datan de 1876, para alzar en su lugar el diseño de Chipperfield: un edificio acristalado de 18.000 m2 compuesto por el equivalente a dos enormes cajas apiladas con persianas de bronce frente al señorial paseo marítimo de Strandvägen y la bahía de Nybroviken. El coste estimado, 132 millones de dólares, en línea con la factura ¿final? de las Setas de la Encarnación.

REBELIÓN

Conservacionistas, ecologistas y colectivos ciudadanos se movilizaron contra el cubo de cristal (véase un vídeo en Youtube https://www.youtube.com/watch?v=WpigW2zkZKA ) que la Fundación Nobel, el Ayuntamiento y algunas de las empresas más potentes de Estocolmo querían empotrar como fuera en los antiguos muelles de Nybrokajen. El Consistorio abrió una consulta y de las 830 respuestas recibidas, 800 fueron contrarias a sus planes.

Ante la polémica suscitada, se pidió al arquitecto alemán que rebajara la altura y el volumen del proyecto, en un proceso parecido de alguna manera a lo hecho por Vázquez Consuegra en las Atarazanas, cosa que aquél hizo en 2016. No fue suficiente. Hasta el comedido rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, declaró al periódico Dagens Nyheter que el edificio de cristal en aquel entorno le parecía gigantesco y “demasiado dominante”.

El equivalente a los Adepa de Estocolmo denunciaron el proyecto del Nobel Center ante los tribunales y, para sorpresa de los poderes fácticos suecos que lo respaldaban, aquéllos fallaron en contra de la Fundación y del Ayuntamiento con el argumento de que el edificio “afectaría la legibilidad del desarrollo histórico de Estocolmo como una ciudad portuaria, marítima y comercial y causaría importantes daños a la preservación del antiguo sitio del puerto”.

El gobierno local no aceptó la sentencia y decidió presentar un recurso. En esas se estaba cuando el pasado mes de septiembre hubo elecciones en Suecia. Ningún partido obtuvo mayoría absoluta en el Ayuntamiento por lo que hasta bien entrado octubre no se pudo formar un nuevo gobierno municipal, el cual decidió en diciembre retirar el recurso ante los tribunales con el fin de preservar el perfil histórico de Blasieholmen y por tanto desechar allí la construcción del voluminoso edificio de cristal de Chipperfield para la Fundación Nobel con su presupuesto de 130 millones de dólares.

Y APPLE, TAMBIÉN

No quedó aquí la cosa. La multinacional Apple se había hecho con los derechos para sustituir al fondo del precioso paseo ajardinado de Kungsträdgarden el espacio actualmente ocupado por una hamburguesería de la cadena también americana TGJ Fridays (salvando las distancias, un local parecido a los existentes en el Paseo de Europa de Los Bermejales) por un diseño futurista de otro arquitecto-estrella, el británico Norman Foster. Este fue uno de los cuatro que hace años se trajo Monteseirín para que desarrrollara los suelos de la Cruzcampo y junto a los que se hizo la foto en el balcón del Ayuntamiento.

Otrosí, la compañía de la manzana pretendía anexionarse 375 m2 más del espacio público del parque, en un plan similar a lo ocurrido en Sevilla con la biblioteca universitaria que diseñó otra arquitecta estelar, la anglo iraquí Zaha Hadid, en los jardines del Prado de San Sebastián.

El proyecto de Apple, que había presentado otro parecido en Melbourne, era el exponente de la nueva estrategia de la compañía de evolucionar de ubicarse en el centro de las urbes  a ocupar un lateral de una gran plaza o paseo y denominarlo “plaza de la ciudad”, aunque “de facto” lo convierte en su plaza particular.

Para Arkitektur, la principal revista de arquitectura de Suecia, el proyecto de Apple “toma toda su energía y toda su aura del espacio público y no agrega nada; es como un parásito”.

MOVILIZACIÓN

De nuevo los Amigos de la Tierra y conservacionistas de Estocolmo se movilizaron contra este otro proyecto de Apple y Norman Foster, con carteles de protesta pegados hasta en los troncos de los árboles.

El nuevo gobierno local ha saludado que Apple quiera establecerse en Estocolmo, pero no en el paseo ajardinado de Kungsträdgarden, “el lugar equivocado”, y por consiguiente ha anunciado que bloquea su proyecto, La decisión se ha celebrado con actuaciones de cantautores y recitales poéticos en el emblemático parque holmiense.

Y como no hay dos sin tres, el Consistorio también anunció el mes pasado la retirada de la candidatura de la ciudad a organizar los Juegos Olímpicos de 2026, mientras que Sevilla se empecinó en mantener la suya sin éxito durante tres periodos consecutivos.

Estocolmo, pues, ha apostado por preservar sus antiguos muelles y su paseo más emblemático (como si fuera su Alameda de Hércules) y quedarse sin Olimpiadas y sin los diseños de arquitectos-estrella, decisiones que aquí los adalides de la torre Pelli, las Setas de la Encarnación y la biblioteca en los jardines del Prado calificarían de sacrílegas y de rancias, pero ¿es acaso por ello la capital sueca menos moderna que Sevilla?

Cuentas verdes

Para cumplir el mandato del PGOU harían falta 41.485 árboles

La mitad de los alcorques que se prometió plantar quedarán vacíos

 

El delegado de Parques y Jardines, David Guevara, anunció a mitad de noviembre el inicio de lo que calificó como “el mayor esfuerzo realizado nunca y un gran precedente para el futuro”, la plantación de un total de 5.100 árboles y 4.567 arbustos hasta el mes de abril de 2019 (casualmente, en la antesala de las próximas elecciones municipales), con una inversión de medio millón de euros.

Guevara recordó a los periodistas allí presentes que la ciudad cuenta actualmente con 200.000 árboles y 9 millones de m2 de zonas verdes. Remito al señor delegado al blog ‘Jardines sin fronteras’, del funcionario municipal jubilado, otrora adjunto a la Jefatura del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento y reconocido experto en la jardinería local, José Elías Bonells. Éste, en una entrada titulada ‘Inventario actualizado de las zonas verdes de la ciudad. Sevilla 2017’, demuestra metro a metro y parque por parque que contamos “con una superficie de zonas verdes, tanto de conservación municipal como privada, de 12.820.586 m2, con una distribución por distritos irregular”.

Así pues, si de entrada el delegado municipal de nuestros parques, jardines, zonas verdes y árboles en general reduce la superficie existente  en un 42,45%, es para alarmarse porque puede indicar desconocimiento, desfase estadístico o, peor aún, que el gobierno se ha olvidado de la existencia de casi 4 millones de m2 de zonas verdes a la hora de su cuidado o de su inclusión en el famoso macrocontrato externalizado y han quedado abandonadas a su suerte.

Habrá que proclamar que esos 4 millones también existen y son de Sevilla, aunque sólo sea a efectos estadísticos. La primera misión del delegado consiste en enterarse de qué tiene exactamente bajo su responsabilidad, ya que en caso contrario empieza a perder el crédito ajeno.

 

EL INVENTARIO DE 2015

 

El 1 de octubre de 2015, si mal no recuerdo, su predecesor y delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, presentó el Inventario elaborado por el Servicio de Parques y Jardines a raíz de que unos meses antes la caída de una rama de gran tamaño causara graves heridas a un viandante que caminaba cerca del hospital Virgen Macarena y saltaran todas las alarmas sobre el verdadero estado de los, durante años, abandonados árboles de nuestra ciudad.

Según dijo entonces Muñoz, se habían contabilizado 178.000 árboles en números redondos. Tres años después, David Guevara dice que hay 200.000, para lo cual tendrían que haberse plantado en este trienio 22.000 ejemplares. No salen las cuentas de ninguna manera porque según dijo el actual delegado, en lo que va de mandato (hasta antes del inicio de la campaña de este otoño) se han sembrado 3.360.

Y ahora volvamos de nuevo a Muñoz, a ver si somos capaces de enterarnos de las matemáticas municipales. El otro delegado declaró entonces que había casi 2.500 árboles (en concreto, 2.477) en nivel 4, o sea que entrañaban un serio riesgo para la seguridad de los transeúntes debido a un estado morfológico o estructural muy grave que podía provocar la caída de ramas y del propio árbol, por lo que requerían una actuación urgente. Traducido a román paladino, cortarlos. Eufemísticamente, apearlos, por más que se hayan escandalizado y sublevado mis amigos ecologistas.

 

TAMBIÉN MUEREN

 

Sin embargo, no soy un purista en tales cuestiones. Aprendí de mis mayores, que eran campesinos de toda la vida y hasta les hablaban con devoción a los árboles por considerarlos nutricios seres vivos, que a ellos también les llega su hora porque -afirmaban- son como las personas: nacen, crecen, dan fruto, envejecen y mueren. Sí, pese a que muchos urbanitas no quieran comprenderlo, los olvidados y maltratados árboles de nuestras calles y jardines también se hacen viejos, enferman y mueren; y se desploman cuando no pueden sostenerse en pie, con riesgo de que hieran o maten a alguien al perder sus ramas o caerse por entero, como desgraciadamente ya ha sucedido en Sevilla. Por eso no critico al gobierno, e incluso no descarto que  se haya quedado corto eliminando esos 2.500 en situación de riesgo 4, porque es probable que haya aún más en tal situación y no hayan sido todavía detectados.

Ahora Guevara ha declarado que tras el controvertido saneamiento realizado por el gobierno de Espadas como consecuencia de la penosa herencia arbórea recibida de Zoido y Monteseirín (éstos cortaron árboles no porque estuvieran podridos, sino para ejecutar, nunca mejor dicho, proyectos urbanísticos, algunos de ellos megalómanos y llevándose por delante además del dinero de los barrios cualquier obstáculo vegetal), ya no queda ningún ejemplar en riesgo 4.

De ello se colige que han sido cortados los 2.477 calificados en tal nivel. Como según Guevara se han plantado 3.360, el balance de Espadas hasta noviembre ha sido de 883 árboles a su favor, por lo que si nos remitimos al Inventario presentado hace tres años por Antonio Muñoz ahora habría 179.000 árboles en números redondos en toda la ciudad y no los 200.000 que dice Guevara.

LOS ALCORQUES

Volvamos a la rueda de prensa de Muñoz en 2015. Dijo entonces que además de los árboles en riesgo de desplome había 9.180 alcorques vacíos, en los cuales se sembrarían otros tantos ejemplares para que todos estuvieran ocupados y que se usarían los árboles para acabar con la falta de sombra en los barrios y en el centro, como ocurría con la deforestada Avenida de la Constitución.

Si había 9.180 alcorques vacíos y el balance de Espadas es de + 883 árboles, ello significa que para que no quede ninguno vacío Guevara debería plantar 8.297 ejemplares, sólo para cumplir la promesa de Muñoz. Pero si nos remitimos al PGOU de 2006, redactado en tiempos del arboricida Monteseirín, el texto estipula que por cada árbol cortado o perdido hay que sembrar cinco más. Una medida debida probablemente a la mala conciencia del exalcalde. Pues en tal caso y para cumplir ese mandato serían necesarios 41.485 árboles nuevos.

¿Y qué nos anuncia Guevara? Su plan consiste en 5.100 árboles y 4.567 arbustos. En total, 9.667. Pero un arbusto no es lo mismo que un árbol, por mucho que traten de convencernos de que son equivalentes. Como dice un jardinero, el árbol es la estructura/arquitectura del parque o jardín; el arbusto, el complemento. No es ya que se vaya a cumplir el mandato del PGOU de 5 x 1 (cinco árboles por cada uno perdido), sino que el 47% de lo que va a sembrarse ni siquiera son árboles, sino arbustos, supongo que más baratos de precio en los viveros, de menor esperanza de vida y que al ser por lo general menos frondosos darán menos sombra. Sombra, el objetivo pretendido en la soleada y calurosa Sevilla, según proclamó Muñoz hace tres años.

 

Que yo sepa, en los parques la mayor parte de los árboles no crecen en alcorques. Estos suelen hacerse en las aceras para los ejemplares que se siembran en calles y avenidas, con el fin de reservarles un mínimo (nunca mejor dicho lo de mínimo) espacio vital. Deduzco que cuando un urbanita como Antonio Muñoz hablaba de 9.180 alcorques vacíos se refería a huecos en las aceras faltos de árboles. En la lista de David Guevara, de sus 5.100 árboles (ojo, arbolitos en comparación con los perdidos o cortados y que tardarán bastantes años en alcanzar su porte) y 4.567 arbustos, en las calles se van a sembrar 3.117 árboles y 517 arbustos. El resto se destinará a parques, colegios y otros.

 

La suma arroja la cifra de 3.634 ejemplares, por lo que según mis cuentas todavía quedarían 4.663 alcorques vacíos en la vía pública, prácticamente la mitad de los que Muñoz prometió llenar de árboles, no de arbustos.

Tres ruinas

Santa Clara, Artillería y la Gavidia, lastres económicos para la ciudad

Monteseirín compró los tres edificios sin saber para qué

 

Es un principio universalmente aceptado la obligación de los propietarios de conservar sus bienes inmuebles y de que en caso de incumplimiento de tal deber las Administraciones Públicas pueden ejecutar de forma subsidiaria las labores de conservación y cargar luego su coste a la propiedad. Ese deber fue ratificado, en lo que a los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español se refiere, por la ley de Patrimonio de 1985 (artículo 36 y siguientes).

Sin embargo, la política del Ayuntamiento en este sentido -y especialmente en los mandatos de Monteseirín- ha consistido no en exigir que los propietarios de bienes patrimoniales los conserven, mantengan y custodien conforme a la ley, sino en asumir él mismo esas obligaciones, al comprarlos sin ton ni son con dinero público para a la postre traspasar a los contribuyentes sevillanos unos deberes que no les correspondían. Dicho de otro modo, Monteseirín compró tres ruinas patrimoniales a costa de los sevillanos y, peor aún, sin saber para qué, hecho demostrativo de su falta de modelo de ciudad pese a que él mismo y sus adláteres pregonan lo contrario.

SANTA CLARA

Empecemos por un bien de interés cultural que está de plena actualidad: el convento de Santa Clara. En una carta al Papa, el entonces arzobispo, monseñor Amigo, le informaba de que la Archidiócesis había recibido en donación en 1996 el antiguo monasterio, con una superficie construida de 11.300 m2; que su estado de conservación era “muy malo” y que el coste de la rehabilitación ascendería a 1.500 millones de pesetas (algo más de 9 millones de euros).

Con el pretexto de convertirlo en museo de la ciudad, el gobierno de Monteseirín le compró a monseñor Amigo el ruinoso monasterio por el equivalente a 2.097.683 euros, más la entrega del antiguo cine Ideal (2.214 m2 de superficie en pleno centro) y, presumiblemente según el testimonio escrito del arzobispo, dos solares más, de los que no habría quedado constancia por escrito. No se dieron valoraciones de los terrenos pero en su carta monseñor Amigo estimaba la contraprestación municipal en un total equivalente a 3.261.11 euros.

El contrato de compraventa se firmó el 9 de noviembre de 2001. ¿Y qué pasó con la creación allí del museo de la ciudad? Nada de nada. Diecisiete años después no existe museo de tal naturaleza. Tuvieron que pasar cuatro años (2005) para que se iniciara la rehabilitación de tan sólo una cuarta parte del antiguo convento. Se anunció que estaría terminada en 2007. Realmente no se acabó hasta diciembre de 2010, cinco años después del plazo inicial.

BANDAZOS

En el ínterin continuaron los bandazos del gobierno local. De museo de la ciudad se anunció que albergaría la Casa de los Poetas, con el fin de difundir y promocionar el legado literario de Sevilla y convertir la capital andaluza en centro mundial de encuentros poéticos. Además, acogería los manuscritos de los hermanos Machado, que Unicaja había comprado en una subasta. Lejos de aquel anuncio municipal, la entidad malagueña proyecta convertirlos en el principal atractivo del Centro Unicaja de Cultura, que abrirá en el número 45 de la avenida de la Palmera: la denominada Casa Castillo, diseñada en 1914 por el arquitecto jerezano Hernández Rubio para Francisco Castillo y que fue sede de la inmobiliaria Prasa.

Posteriormente Monteseirín ofreció el convento para acoger la colección de pintura andaluza de la baronesa Thyssen, pero ésta prefirió llevársela a Málaga. En julio de 2009, el entonces alcalde presentó un plan de usos para el monasterio. Según dijo iba a ser para cualquier cosa menos para lo que lo compró: acogería un centro de músicas históricas, el servicio de bibliotecas, una nueva biblioteca municipal con 45.000 libros, una fábrica de arte, la Orquesta Barroca, el Coro Barroco, la Orquesta Bética Filarmónica, el Archivo Cansinos Assens, la Fundación Mario Maya, el legado de Manuel Castillo….

Repasen si algo de esto se materializó finalmente. Por su parte,  el hoy alcalde y entonces candidato socialista, Juan Espadas, propuso en 2011 convertir Santa Clara en el “gran centro de referencia y ensayo de las bandas de música”. Hoy, el convento, rebautizado como Espacio Santa Clara, lo mismo acoge una exposición sobre Murillo que cualquier otro evento, tras un gasto municipal de casi 10 millones de euros y quedando aún pendiente la rehabilitación de medio convento, más en ruina que antes.

FÁBRICA DE ARTILLERÍA

En marzo de 2007, el Consejo de Ministros autorizó al Ministerio de Defensa a enajenar el cuartel de San Fernando (hoy cocheras de Tussam) y la Fábrica de Artillería al Ayuntamiento de Sevilla. Previamente, Monteseirín había anunciado que merced a este acuerdo Defensa obtendría edificabilidad lucrativa para la construcción de hasta 900 viviendas en suelos de su propiedad en la ciudad (antiguos cuarteles) y que el Ministerio entregaría libre de cargas el cuartel citado, valorado en libros en 12 millones de euros, y Artillería, en 8,5 millones. Compárense los beneficiosos términos de la operación para el Ministerio: dar un pelotazo inmobiliario con un permiso para 900 viviendas y liberarse además del mantenimiento de esas dos instalaciones militares, especialmente de la Fábrica de Artillería, con nada menos que 20.064 m2, que a través del generoso Ayuntamiento gobernado por Monteseirín  le endosaba a los sufridos contribuyentes sevillanos.

El entonces alcalde anunció su propósito de ceder Artillería a la Junta de Andalucía para que la convirtiera en sede del Archivo General de la comunidad autónoma y en museo de Andalucía. Sin embargo, el Gobierno andaluz no picó y no aceptó lo que el ex comisario de la Expo, Emilio Cassinello, calificaba como “regalos envenenados”: quedarse con la propiedad de pabellones o inmuebles para luego tener que pagar las facturas de la rehabilitación y mantenimiento. Once años después, en Artillería no hay ni el Archivo de la Junta (ésta ha habilitado el Pabellón del Futuro de la Expo 92, de su propiedad, para tal fin) ni museo de Andalucía.

DINERO SIN CESAR

Tres años y medio después de aquel acuerdo de enajenación autorizado por el Consejo de Ministros, el diario El País decía sobre la Fábrica de Artillería: “Sevilla tiene un tesoro y todavía no sabe qué hacer con él”. O sea, que Monteseirín se había quedado con un inmenso inmueble sin idea sobre su uso y teniendo que pagar todo lo que hubiera que hacer allí. La entonces delegada de Cultura, Maribel Montaño, declaraba: “Es muy importante que el edificio no se quede ni un solo día desocupado; queremos evitar el expolio”. Y añadía: “Creemos que se convertirá en el mejor espacio cultural de la ciudad con una inversión muy ajustada, entre 20 y 30 millones de euros”.

El diario ABC, por su parte, publicó que cuando el edificio fue cedido al Ayuntamiento de Sevilla “se cifró en 70 millones de euros el desembolso económico necesario para restaurar el monumento”. Desde 2007 la antigua fábrica ha permanecido vacía o usada como almacén de trastos viejos y con los gobiernos posteriores inyectando dinero.

El de Zoido tuvo que realizar en 2014 obras urgentes de consolidación y resanado de cubiertas y fachadas por valor de 150.000 euros. Al año siguiente tuvo que actuar de nuevo porque en el 80% de las dependencias interiores se habían registrado desprendimientos de revestimientos de paramentos  y cornisas e incluso de la cubierta. Hubo que habilitar primero una partida de 449.812 euros y luego otra de 1.495.215 euros.

Cuando Espadas llegó a la Alcaldía tuvo que ordenar retirar más de 46 toneladas de trastos y residuos aún existentes, y no ha dejado de echarle dinero a la antigua fábrica. De los 100 millones gastados este año en obras por el Ayuntamiento, 1.162.518 se han presupuestado para este inmueble. Ahora el gobierno local ha pedido a Bruselas una subvención de 18,5 millones de euros para Artillería adobando la solicitud con el proyecto de crear allí el Centro Magallanes de Emprendimiento de Industrias Culturales. Así pues, suma y sigue.

LA GAVIDIA

La tercera ruina endosada por Monteseirín al Ayuntamiento y a los contribuyentes sevillanos ha sido la comisaría de la Gavidia, que había sido abandonada por el Ministerio del Interior y que él compró en diciembre de 2006 por 9,9 millones de euros más cinco solares valorados en 2,3 millones. ¿Y para qué la compró? Misterio. Calificada en el PGOU de aquel mismo año como suelo de interés público y social y por lo tanto para equipamiento del Casco Antiguo, doce años después sigue tan abandonada a su suerte como al principio.

Espadas, al igual que antes Zoido, trata de librarse de esta ruina que Monteseirín les legó a sus gobiernos y a Sevilla. Así pues, tres pozos sin fondo para tragarse cuanto dinero público se les eche y de los que en buena hora para ellos el entonces alcalde liberó a la Iglesia, a Defensa y a Interior. Nunca le estarán lo suficientemente agradecidos.

2

El tranvía millonario

El kilómetro de tranvía prolongado a Santa Justa va a acabar costando casi tanto como el del Metro

Los autobuses que cubren el mismo tramo transportan el doble de viajeros que los previstos para el tranvía

Espadas se ha empecinado en gastarse 48 millones de euros en prolongar el tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa en dos fases y con el único argumento tras su lapsus inicial (cuando dijo que algo habría que hacer de cara a las elecciones municipales, sin pensar en la necesidad o en su coste) de que cuando se ejecute al completo la ampliación se podrá dar servicio a 3,5 millones de pasajeros más, con lo que toda la línea (Plaza Nueva-Santa Justa) tendría 8 millones de usuarios al año.

Viajemos en el tiempo al 25 de marzo de 2011. Aquel día, el entonces alcalde, Monteseirín, anunció la entrada en servicio para el Viernes de Dolores de la ampliación de la línea del tranvía en 885 metros más, desde el Prado hasta San Bernardo. Esgrimió unos estudios de demanda encargados por Tussam, la empresa municipal gestora de este medio de transporte, según los cuales con la ampliación la demanda se iba a incrementar en un 15%, de modo que se pasaría de 16.000 viajeros diarios a 18.400, con un incremento anual de 600.000 hasta un total de 5,1 millones.

Que tome nota Espadas. Las previsiones anunciadas entonces por Monteseirín nunca se han cumplido en el septenio transcurrido. No sólo no se han alcanzado los 5,1 millones de viajeros, sino que la demanda fue cayendo prácticamente año tras año a partir del pico de 4,77 millones alcanzado en 2011.

INCUMPLIMIENTO

Esta ha sido la evolución: año 2011 (el de la ampliación a partir del segundo trimestre a San Bernardo), 4,77 millones de pasajeros; año 2012, 4,54 millones; año 2013, 4,30 millones; año 2014, 4,15 millones; año 2015, 3,93 millones; año 2016, 4,03 millones, y año 2017, 3,97 millones de viajeros.

Si tomamos como referencia los 4,70 millones transportados durante el año anterior a la ampliación, esto es en 2010, los 3,97 millones del año pasado suponen 730.000 menos (Monteseirín anunció 600.000 más); una caída del 15,53% (Monteseirín anunció justamente lo contrario: un incremento del 15%), y una media de 10.876 viajeros diarios (Monteseirín anunció una media de 18.400).

Así pues, han fallado todas las previsiones de Monteseirín y de Tussam, pero como parece que aquí da todo igual se emprende una huida hacia adelante, a ver si prolongando cada vez más el tranvía, enterrando más millones en el mismo y eliminado las líneas de autobuses que prestaban o prestan aún servicio antes que aquél, se logra algún día justificar un proyecto que en su origen sólo tuvo una motivación electoralista, casualmente la misma que inconscientemente se le escapó a Espadas: Monteseirín también necesitaba presentarse con algo a las elecciones municipales y concibió el tranvía como sucedáneo del Metro que no llegaba al Centro (de ahí su denominación de Metrocentro) a costa de los contribuyentes sevillanos. Total, como él no iba a poner el dinero de su bolsillo.

El ingeniero al que le encargó el proyecto, Miguel Vidal, confesó en 2013, en unas Jornadas celebradas en Málaga, que por petición municipal la obra del tranvía tenía que realizarse en un año, “lo que requería -dejó escrito- trabajar a tres turnos todos los días del año”. Los trabajos empezaron en marzo de 2006 y las elecciones municipales estaban previstas para el 27 de mayo de 2007, pero Monteseirín, a pesar de sus prisas electoralistas, no pudo inaugurar su tranvía hasta el 28 de octubre, ya pasados los comicios.

CUATRO FASES

Confome a lo acaecido hasta ahora y a los planes anunciados, ésta va a ser la historia del tranvía, por fases:

– Entrada en servicio el 28 de octubre de 2007 a lo largo de entre 1.115 y 1.368 metros (el baile de cifras es una constante en cualquier concepto; aquí, según se compute o no el ramal a las cocheras) entre la Plaza Nueva y el Prado de San Sebastián, a un coste (otra vez versiones dispares) de entre 80 y 83 millones de euros. Como el tranvía no cumplió las expectativas (en tres años la demanda de viajeros sólo se incrementó en 240.000), porque numerosos usuarios potenciales preferían ir andando desde el Prado o la Puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva, Monteseirín decidió quitar el mayor número posible de autobuses del Prado y prolongar el tranvía hasta San Bernardo, para forzar su mayor utilización.

– Segunda fase: 15 de abril de 2011. Entra en servicio la prolongación en 885 metros hasta San Bernardo, a un coste de entre 10 y 13 millones de euros.

Balance a los diez años del tranvía (2007-2017): La media diaria de viajeros transportados ha sido de 11.660. La media diaria de las once líneas de autobuses a los que sustituyó: 53.097. Conclusión: Monteseirín se gastó unos 93 millones en un tranvía que transporta al Centro 41.437 viajeros menos cada día que los antiguos autobuses de Tussam que rendían viaje en la Plaza Nueva.

-Tercera fase: Años 2019-2020. Espadas anuncia para entonces la prolongación en 1.440 metros más desde San Bernardo hasta la confluencia de Luis de Morales con Luis Montoto, a un coste de 35 millones de euros.

-Cuarta fase: Año 2021. Prolongación en 720 metros más hasta Santa Justa, con un coste de 13 millones de euros.

141 MILLONES DE EUROS

Por tanto, si no hay desviaciones presupuestarias, el coste acumulado por el tranvía será de entre 138/141 millones de euros para salvar una distancia de entre 4.160/4.413 metros, a razón de 34 millones de euros en números redondos el kilómetro, casi tanto como el Metro (658.020.037 euros para 18,1 kilómetros), con un coste promedio éste por kilómetro de 36,5 millones de euros.

Al final va a tener razón Monteseirín en bautizar su tranvía como Metrocentro, porque es casi tan caro como el Metro de la Junta de Andalucía.

Para hacer más digerible la ampliación a Santa Justa, Espadas nos cuenta que el tranvía, gracias a que se van a cortar los más de 200 árboles y arbustos (¿les suena?; qué gran aval para la candidatura de Sevilla a Capital Verde de Europa) existentes en la mediana de las avenidas para que aquél corra a sus anchas, circulará a una media de 21,6 Kms/hora, por lo que los pasajeros sólo tardarán 5 minutos entre San Bernardo y la estación del AVE. Lo dudo: a esa media de velocidad y para esa distancia no resultan 5, sino 6 minutos, a los que habrá que añadir el tiempo de carga y descarga de pasajeros en las cuatro paradas proyectadas.

¿Hace falta gastarse 48 millones en prolongar el tranvía 2.160 metros hasta Santa Justa? ¿Tiene Sevilla un problema de conexión entre San Bernardo y Santa Justa? La respuesta es un no rotundo.

POR ABAJO Y POR ARRIBA

Bajo la superficie, al igual que el Metro, en un día laborable circulan entre ambas estaciones 140 trenes de Cercanías de Renfe (líneas C-1, C-4 y C-5), a una media de un tren pasando cada 10 minutos y con un tiempo de viaje de 5 minutos, inferior por tanto al que tardará el tranvía. El primer tren parte a las 5:08 horas y el último, en función de la línea, circula a las 23:30 horas.

El año pasado, sólo en Santa Justa se subieron a los trenes de Cercanías 1,3 millones de  viajeros, y 1,4 millones en San Bernardo, por lo que el trasiego entre ambas estaciones es de 2,7 millones de viajeros.

En superficie cubren el mismo itinerario que el futuro tranvía tres líneas de autobuses, con el siguiente número de pasajeros transportados en 2016 (datos de la Memoria de Tussam): la número 28, Prado-Alcosa (2.384.920 viajeros); la Circular 2 (3.789.341) y el autobús especial al aeropuerto (769.017). En total, 6.943.278 viajeros, casi el doble que esos 3.500.000 que dice Espadas transportará el futuro tranvía en ese mismo tramo.

¿Habrá que suprimir entonces las líneas de autobús  para trasvasar los pasajeros al tranvía y así justificar el gasto de 48 millones de euros en su prolongación? Pero como el tranvía y los autobuses los gestiona Tussam, ello equivaldría a hacerse trampas en el solitario. ¿O pasará como ahora con el tranvía de Monteserín, que transporta cinco veces menos pasajeros que los antiguos autobuses?

Gobernar es también establecer un orden de prioridades y no parece que en la Sevilla de los casi 74.000 parados, con siete de los barrios más pobres de España y con decenas de miles de bloques sin siquiera ascensor sea una prioridad gastarse 48 millones en construir una redundante línea de tranvía en un tramo servido con creces por los trenes de Cercanías y los autobuses de Tussam.

El ‘retroscopio’

Monteseirín trata de convencernos de que no lo quitó el PSOE sino que él se fue

Espadas tendrá que pagar 45,5 millones por sus facturas pendientes y litigios

(Retroscopio: Una vez que ya sabemos cuál es la situación del paciente se dice lo que se tenía que haber hecho. Alfredo Sánchez Monteseirín)

Para confirmar la operación de blanqueo de la imagen de Monteseirín que hace tiempo emprendieron los sectores y medios más beneficiados por su generosa derrama de fondos públicos durante su mandato para silenciar voces críticas a su gestión, el mismísimo ex-alcalde socialista, cobrándose favores pasados, ha pedido que le hicieran una amplia entrevista en la que incluso plantea que cree llegada la hora de que le pongan una calle en Sevilla. Modesto que es el personaje.

Nos hallamos, pues, ante otro intento más de reescribir la historia reciente de la ciudad, una reescritura que se inicia con el propósito de Monteseirín de convencer a los sevillanos de que él no se presentó a las elecciones municipales de 2011 porque no quiso y no porque el PSOE no lo dejara.  Monteseirín, tal como escribí en su día,  sigue tratando de aparentar que fue él y no Griñán quien decidió su marcha del Ayuntamiento, cuando su estrategia desde su clamorosa derrota (se parapetó tras el denominado ‘sector crítico’, ya que no tuvo el valor de presentarse él mismo) frente a Viera en el congreso socialista de julio de 2008 fue la de una numantina resistencia para evitar que el PSOE lo defenestrara antes de tiempo.

En segundo lugar, para evitar también que cuajara la alternativa interna (Emilio Carrillo) preparada por el partido con la antelación suficiente y dado el derrumbamiento de su figura en las encuestas y el rechazo que generaba en la opinión pública (el 20% de los sevillanos que declaraban conocer al alcalde  lo calificaban directamente con un cero y jamás fue aprobado en una encuesta durante sus 12 años de mandato, sin contar el demoledor resultado para él de la encuesta encargada por el PSOE a Julián Santamaría).

 AMAGO DE DIMISIÓN

 En tercer lugar y una vez emigrado Chaves (su gran valedor, no tanto por estima como por temer que abrir el melón sucesorio en Sevilla en mitad de un mandato equivalía a abrir la veda para que se hiciera lo mismo en la Junta de Andalucía en mitad de una legislatura, como así le acabó ocurriendo a él: Chaves se veía en el espejo de Monteseirín), una vez ido Chaves, decía  amagar con su dimisión a finales de 2009 ante Griñán al comprobar que no gozaba del favor del por entonces nuevo presidente de la Junta y luego también secretario general andaluz , pero con un doble objetivo:

1)      Forzar su ratificación ante la supuesta falta de tiempo (17 meses por entonces) para que el PSOE buscase un candidato alternativo fuera del Ayuntamiento.

2)      En caso contrario, dejar colocado como sucesor  a Celis, el hombre encargado de convertir Sevilla capital en el califato del sector crítico frente a  la Ejecutiva Provincial liderada entonces por Viera y pese a haber contado éste con  el 88,6% de los votos en el previo  congreso provincial socialista.

Monteseirín trató de asaltar el PSOE de Sevilla desde la trinchera de la capital, parapetado en su condición de único alcalde socialista de una capital de provincia y de Sevilla como capital de Andalucía. Trató deliberadamente de dividir el partido al sentirse ‘intocable’ por ser alcalde de Sevilla, desafiando de forma permanente la autoridad del secretario provincial  y confiado en el manto protector de Chaves.

 MANIOBRAS

 Monteseirín siempre jugó manejando los tiempos políticos para que el tiempo acabara jugando a su favor. Contaba con que su amago de dimisión nunca sería aceptada por Griñán a tan sólo año y medio de las elecciones y que ese año y medio le daría margen de maniobra para tratar de ganarse al nuevo presidente de la Junta, por una parte, y de invertir los sondeos contrarios a su persona mediante una intensa campaña mediática (puesta en marcha de Giralda Tv, compra de favores periodísticos a través de Manuel  Marchena y del dinero de la publicidad institucional o de las empresas municipales; buzoneo de publicaciones laudatorias en los barrios…) y de captación de apoyo social.

Así, el entonces  alcalde habría intentado que Griñán hubiera actuado de presentador suyo en una conferencia que iba a pronunciar después de la festividad Reyes. Al no conseguir su propósito de que el presidente de la Junta le hiciera su loa política y  que ésta se interpretara como un aval a su persona, dentro y fuera del partido, pospuso la  conferencia ‘sine die’.

Más ejemplos de la estrategia del alcalde de ganarse apoyos sociales para que fueran valorados en la Presidencia de la Junta: intentó que le otorgaran la medalla de oro del Ateneo (a lo que se ve, siempre tan humilde) como agradecimiento por los favores municipales –ahí se vio que no eran gratuitos- a la entidad de la calle Orfila.

Todas estas maniobras no cuadran con su aserto de que en realidad lo que él quería era dejar la Alcaldía porque consideraba suficientes diez años en total y al final de su tercer mandato habría acumulado doce. Todo lo contrario: él y su círculo de confianza tenían como referentes a alcaldes que casi se habían perpetuado en el Poder, como su correligionario Francisco Vázquez en La Coruña, que fue regidor durante 23 años seguidos, y el andalucista Pedro Pacheco, alcalde de Jerez durante 24.

 LA DEUDA

 Monteseirín trata también de convencernos de que durante sus mandatos no hubo ni ruina ni despilfarro y que así lo certifica el Banco de España. “Estoy harto de poner sobre la mesa una y mil veces -ha afirmado- los datos que demuestran que esa denuncia (de Zoido) es una gran falacia. El propio Espadas -ha añadido- lo ha dicho más de una vez. El Banco de España establece la verdad del Ayuntamiento de Sevilla en 2011, pero se repitió esa gran mentira. El déficit de Sevilla era por entonces de 446 millones de euros….”.

 En puridad el Banco de España atribuye al Ayuntamiento una deuda de 454 millones al finalizar 2010, último año completo de Monteseirín al frente del Ayuntamiento, y de 452 millones en 2011, año a medias con Zoido. Monteseirín omite la deuda con que dejó a las empresas municipales, desde Tussam a Sevilla Global, por lo que la suma de todas ascendía a al menos 646 millones de euros. (Sólo durante su mandato Tussam acumuló 384 millones en pérdidas, cuando Soledad Becerril la había dejado completamente saneada, con el contador a cero). Al año siguiente de su llegada a la Alcaldía (año 2000), el Consistorio debía poco más de 300 millones y él lo dejó con, supuestamente, una deuda de  454 millones.

Y hay que emplear el término supuestamente porque en las estadísticas de Monteseirín no aparecen, por ejemplo, las facturas que dejó de reconocer y por tanto de pagar a Emasesa a partir del año 2003 por el agua consumida y otros conceptos (como la red de radio Secora) y que ahora tiene que pagar Espadas: 11,87 millones de euros. ¿Le imputamos la deuda a Espadas o a él?

CONDENAS JUDICIALES

Ni tampoco aparecieron durante su mandato los pagos que ahora Espadas debe hacer por condenas judiciales debido a la pésima gestión de aquél en conflictos como:

-Mercasevilla con Sando: 14 millones de euros, de los que el gobierno actual ha tenido que provisionar 5,3 millones.

-Por las expropiaciones infravaloradas al Colegio Portaceli: 3,05 millones.

-Con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a cuenta del Plan de Restauración Hidrológico Forestal:  5,4 millones.

-Por trabajos en barrios degradados y otros: 3 millones.

-Por Palmas Altas Norte (pendiente de cuantificación).

-Por el aparcamiento de Bami: 7,4 millones.

-Por el aparcamiento del Arenal: 521.501 euros

-Por Telvent: 122.448 euros.

-Por Telefónica: 173.043 euros

Todos estos impagos y condenas judiciales derivadas de su época y que ahora recaen en Espadas suman más de 45,5 millones, que habría que añadir a su Debe, al igual que el millón de euros gastados en la vigilancia de la Gavidia, que compró sin saber para qué y dejó abandonada para que ahora Espadas se coma ese “marrón”.

EL QUE VENGA DETRÁS

La estrategia de Monteseirín consistió en suscribir créditos o luego renegociarlos a largo plazo para que fueran otros y no él quien pagara las deudas. Así, tomando como referencia el 31 de diciembre de 2015, fecha de cierre del ejercicio anterior y del último Presupuesto del mandato de Zoido, se comprobó que aún quedaban pendientes de pagar 346,8 millones de euros de dieciséis créditos bancarios suscritos por Monteseirín por un total de 584,6 millones de euros. De esa cifra se colige que Zoido tuvo que hacerse cargo al menos del pago de 237,7 millones de deuda de su antecesor.

La cifra, sin embargo, sería muy superior. En puridad, puede decirse que todos los préstamos que aparecen en la lista general del Ayuntamiento suscritos durante el mandato de Zoido fueron para abonar deudas de Monteseirín, bien para pagar facturas pendientes desde hacía años con los proveedores del Ayuntamiento (56,7 millones pedidos a los bancos con tal propósito), bien por la deuda de Emvisesa por haber asumido en tiempos de Monteseirín el pago de la faraónica obra del nuevo Palacio de Congresos de Fibes (préstamo de 52,5 millones de euros).

 Y a todo esto hay que añadir los 138 millones de euros que estaban destinados a los futuros barrios de la ciudad, aportados por los promotores de los suelos, y que él se gastó en las Setas. Si ahora, una vez superada la crisis, los promotores o sus sucesores se disponen a edificar y exigen que se ejecuten las infraestructuras por las que ya pagaron al Ayuntamiento, ¿quién haría frente al pago, Monteseirín o Espadas? ¿A quién se le imputaría la deuda?

 

El remate de las peregrinas teorías del antiguo alcalde es que el incremento de coste de las Setas no fue un sobrecoste porque se sustituyó un material por otro, siendo el material sustitutivo, la madera, mucho más barato que el metal que se dijo se iba a emplear. Y sostiene Monteseirín que había que hacer algo para dinamizar la zona Norte de la ciudad (las Setas) y que ese algo hiciera de locomotora de su desarrollo.

 Por eso mismo, como la supuesta locomotora no ha funcionado, el gobierno local (Antonio Muñoz dixit) habla de la necesidad de extender el turismo al sector Norte del Casco Antiguo al cabo de siete años más y de 138 millones de euros menos para los futuros desarrollos de
Sevilla.

NOTA.- Después de publicado este artículo se han ido conociendo otros casos que han ido incrementando las deudas legadas por Monteseirín a sus sucesores:

Condenan al Alcázar a pagar 170.000 euros por obras sin licencia en la etapa de Monteseirín

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-condenan-alcazar-pagar-170000-euros-obras-sin-licencia-etapa-monteseirin-201801312304_noticia.html

Otra factura de Monteseirín: 3,3 millones por una expropiación en Sevilla que no pagó en 2007

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-otra-factura-monteseirin-33-millones-expropiacion-no-pago-2007-201802122339_noticia.html

El Supremo rechaza el recurso de Mercasevilla contra la sentencia que le condena a indemnizar a Sando

Tendrá que abonar cerca de 14 millones de euros por no entregar un suelo con suministro eléctrico

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-supremo-rechaza-recurso-mercasevilla-contra-sentencia-condena-indemnizar-sando-201802162207_noticia.html

La Gerencia abona 39.000 euros por una reforma en la Plaza de España

  • Una sentencia obliga a pagar intereses a Tragsa por reconstruir la balaustrada en 2009http://www.diariodesevilla.es/sevilla/Gerencia-abona-reforma-Plaza-Espana_0_1220278527.html

 

Sevilla baja de los 400 millones de deuda por primera vez en este siglo

(….)

Actualmente el Ayuntamiento está pagando 21 préstamos bancarios. De ellos, 14 son todavía de la etapa de Monteseirín y Torrijos. Del año 2003 quedan todavía por pagar 7,4 millones a Unicaja y Caja Madrid, mientras que del tranvía quedan pendientes 5,3 millones y del edificio Arte Sacro que impulsó el gobierno socialista para reunir a los artesanos de la Semana Santa y que IU quiso reconvertir en oficinas municipales aún hay que abonar 9,7 millones.

Refinanciar la deuda

En todo caso, el principal agujero que tiene el Ayuntamiento es el préstamo con BBVA, Dexia y Sabadell que firmó Monteseirín en el año 2010, justo antes de marcharse, para refinanciar de nuevo toda su deuda hata 2022. De esa operación todavía quedan por pagar 185,2 millones, prácticamente la mitad de todo lo que se debe. En concreto, de aquel periodo hay todavía en fase de amortización hasta el año 2031 préstamos cuyo capital pendiente asciende a 283,8 millones. Y a esto hay que sumar las facturas que siguen llegando al Ayuntamiento desde los juzgados porque no se pagaron en su día y ahora se están dictando condenas contra la administración pública obligando a abonarlas….

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-sevilla-baja-400-millones-deuda-primera-este-siglo-201802142332_noticia.html

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El Ayuntamiento de Sevilla, condenado a pagar otros 500.000 euros de la era Monteseirín

 

 

El exalcalde, recién nombrado director de la Zona Franca y comisario de los actos de Magallanes, dejó sin pagar otra obra de 762.000 euros en Rochelambert

 

https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-ayuntamiento-sevilla-condenado-pagar-otros-500000-euros-monteseirin-201811212337_noticia.html

 

 

 

Debate sobre la Gavidia: o economía digital, o equipamiento público

El martes 30 de enero de 2018 fue invitado por el sindicato Comisiones Obreras a participar en el Teatro Duque en el acto titulado ‘La Gavidia a debate. Titularidad pública para las necesidades ciudadanas’, en unión de la decana del Colegio de Arquitectos de Sevilla, Cristina Murillo; Julián Sobrino, profesor de la Universidad Hispalense, y el periodista Carlos Mármol, que formó parte del equipo fundacional de Diario de Sevilla y fue mi subdirector en dicho rotativo.

He aquí un resumen de mi intervención en esta mesa redonda, que inicié tras unas palabras de gratitud a la central sindical por la invitación y un emocionado recuerdo a Alberto Jiménez Becerril y a su esposa, Ascensión García Ortiz, al cumplirse en esa misma fecha el vigésimo aniversario de su vil asesinato a manos de la banda terrorista ETA.

Voy a tirar de hemeroteca para hacer una cronología de los hitos más significativos acaecidos en la reciente historia de la antigua comisaría de la Gavidia porque creo que nos será útil para enmarcar el tema y tener una cierta visión global de cara al posterior coloquio.

Hay que recordar que el edificio fue comprado en diciembre de 2006 por el gobierno local que presidía Monteseirín al Ministerio del Interior por 9,9 millones de euros más la cesión de cinco solares, valorados en 2,3 millones de euros, para la futurible construcción de otras tantas comisarías.

En junio de 2010, la entonces delegada municipal de Hacienda, Nieves Hernández, se felicitaba por haber cuadrado las cuentas del Ayuntamiento al incluir en el Presupuesto la previsión de venta del mercado del Arenal y de la Gavidia, a la que daba una valoración de 12 millones de euros.

Por aquella época, el gobierno de coalición PSOE-IU / Monteseirín-Torrijos sostenía que los suelos de Mercasevilla no se podían adjudicar a la oferta más elevada económicamente porque ello contribuía a la especulación. Pues bien, ¿cómo puede calificarse que elevara en más de un 20% el valor de la Gavidia sobre el precio de compra unos años antes?

El 18 de marzo de 2011, Nieves Hernández, que continuaba de delegada de Hacienda, anunció la redacción de unos nuevos pliegos de condiciones para convocar un nuevo concurso (de lo cual cabía colegir que habría habido al menos un concurso anterior, se supone que declarado desierto) para la enajenación de la Gavidia. Se introducía como novedad la posibilidad de realizar una permuta: el comprador podría destinar la totalidad de la antigua comisaría a superficie comercial siempre que aportara el mismo número de metros cuadrados para equipamientos públicos dentro del Casco Histórico, para la cual habría una doble recalificación: se pasaría a terciario la Gavidia y a suelo de interés público y social (SIPS) el terreno del privado. Se mantenía la tasación de 12 millones de euros de la antigua comisaría.

Declaró por entonces la delegada municipal de Hacienda que al gobierno local le parecía interesante la actividad comercial en la Gavidia y su entorno en tanto que supondría una rehabilitación en el Casco Histórico Norte y generaría puestos de trabajo conforme a la posibilidad anunciada por el alcalde (Monteseirín) de realizar modificaciones puntuales del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

Así pues, esta solución de convertir la antigua comisaría en un centro comercial ideada por el gobierno de coalición PSOE-IU / Monteseirín-Torrijos acabaría siendo coincidente con la que posteriormente planteó y tramitó Zoido desde el gobierno municipal del PP y que tan denostada fue por la izquierda cuando ésta ya se hallaba en la oposición. El factor agravante de Zoido fue su intento de construir un aparcamiento rotatorio subterráneo en la cercana Alameda que prestara servicio al futurible centro comercial pese a que el PGOU vetaba este tipo de parkings en el Casco Histórico.

Siguiente hito: Espadas llega a la Alcaldía de Sevilla en junio de 2015 y tan sólo tres meses más tarde, en septiembre, lanza el debate sobre una posible demolición de la Gavidia aludiendo a:

 

1.- Que el edificio había tenido históricamente muy escaso interés (entre los empresarios para su adquisición).

2.- Que tenía unas calidades (arquitectónicas) bastante discutibles.

3.- El coste que para el Ayuntamiento suponía su vigilancia (que no su conservación) para evitar el vandalismo.

Esta idea o globo-sonda atentaba contra la ley del Patrimonio, que obliga a proteger los Bienes de Interés Cultural (y la Gavidia está declarada BIC), y con la misma se trataba de exonerar al Ayuntamiento de su deber legal de conservación del edificio en cuanto su propietario.

Por cierto que en aquel entonces traté de verificar informáticamente a través de la página web municipal si el gobierno local había sometido la antigua comisaría a la obligatoria Inspección Técnica de Edificios (ITE) para conocer su estado de conservación y obrar en consecuencia, pero no tuve éxito alguno en el empeño, por impericia o la falta de información. Hay que recordar que la Ordenanza de la ITE estipula una sanción de 6.000 euros en caso de omisión del deber de pasarla. ¿Podría acreditar el Ayuntamiento que la ha cumplido en el caso de la Gavidia?

Nuestro siguiente hito cronológico es el 27 de noviembre de 2015, fecha de celebración de un Pleno municipal en el que todos los partidos, salvo el PP -se abstuvo-, aprobaron una moción de IU en virtud de la cual el Ayuntamiento desistió de la modificación del PGOU promovida por Zoido para recalificar la Gavidia para centro comercial y decidió mantener la calificación que tenía en el Plan General de 2006 para garantizar así su uso público y social.

Titulares de prensa de entonces: “El Ayuntamiento blinda el uso público y social de la Gavidia”.

Declaraciones tras el Pleno del delegado de Hábitat Urbano, Antonio Muñoz: “Ahora se abrirá un periodo de reflexión para debatir entre todos el tipo de equipamiento que se quiera llevar allí”.  

Un año más tarde, el alcalde Espadas plantea al Pleno, que se la rechaza, la operación de comprar a la Junta de Andalucía la sede de la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva, que mide 8.838 m2, por los 7.462,59 m2 de la Gavidia (921 menos). Argumenta que así se podrían concentrar los funcionarios dispersos por distintas sedes de la ciudad, algunas de ellas de titularidad privada y por las que se pagaban cerca de 650.000 euros en alquileres.

La primera fase de la operación habría consistido en comprarle a la Junta el 35% de la Consejería (2.934 m2) por 6.080.000 euros, y alquilarle con opción a compra los dos tercios restantes para ir adquiriendo progresivamente la totalidad del inmueble a lo largo de nueve años a un total, conforme a la valoración del m2, de 17.331.428 euros, según mis cálculos. A título comparativo, se habían dado con motivo de la polémica sobre la posible demolición de la Gavidia diversas estimaciones sobre el coste de su restauración, de entre un mínimo de 8,5 millones de euros y un máximo de 10 millones. Dicho de otro modo, por la mitad del coste de la operación de compra de la sede de la Consejería de Gobernación se podría haber rehabilitado la antigua comisaría, pero parece que para aquélla sí había dinero y no para esta última.

Y en nuestro viaje por el tiempo llegamos a diciembre de 2017 e incluso los primeros días de enero de 2018, a las negociaciones PSOE/PP sobre el frustrado pacto para los Presupuestos del Ayuntamiento y que incluyeron un acuerdo de venta de la Gavidia por 10 millones de euros.

Este pacto no nato  habría supuesto el incumplimiento del acuerdo plenario de noviembre de 2015 sobre el mantenimiento del uso público y social del edificio.

Y, por otra parte, si se quisiera vender la Gavidia, ¿cuál debería ser el precio para que la ciudad no perdiera dinero con la operación? Habría que tener en cuenta:

-El precio de adquisición (sin contar el de los solares entregados), que fue de 9,9 millones de euros.

-El coste de la vigilancia durante todos estos años, que ha sido de 1 millón en números redondos.

-El Indice de Precios al Consumo (IPC) acumulado a lo largo de once años y que ha sido del 16,8%, lo cual supondría una repercusión de 1.680.000 euros.

Por tanto, según mi estimación, el de precio de venta debería ser de 12,58 millones de euros.

Llegados a este punto, Espadas ha trasladado a los grupos municipales la existencia de cinco ofertas  por la Gavidia, en su mayor parte para convertirla en hotel/comercio o centro deportivo, y que hay tres opciones:

1.- Vender el edificio

2.- Hacer una concesión

3.- Desarrollarlo desde la titularidad pública

 

En el caso de que se planteara la enajenación de la antigua comisaría, ¿qué uso interesaría no desde la óptica de un empresario privado, que es muy libre de jugarse su dinero conforme a la economía de libre mercado que reconoce nuestra Constitución, sino desde la óptica de la ciudad, como estrategia de ciudad?

¿Para establecer un centro comercial? No. Si ya antes de los actuales desarrollos comerciales en curso o en proyecto Sevilla y su área metropolitana tenían en mayor número de grandes superficies comerciales de Andalucía, hay que unir la construcción del complejo comercial en los edificios Podio de la Torre Pelli; la zona comercial que quería conceder Zoido (y que en parte también empieza reconociendo Espadas) a Altadis; el complejo Sevilla Park en el puerto con el argumento de la integración puerto-ciudad; el centro Palmas Altas, junto a Los Bermejales, que será el mayor de Andalucía, y siguiendo adelante, ya en término de Dos Hermanas, el futurible Megapark.

¿Para convertirla en un hotel? No. Teníamos al acabar noviembre 208 hoteles, no hay día en que no se anuncie la construcción de uno nuevo, y pese a todo el ‘boom’ turístico del año pasado se ha quedado sin ocupar el 35% de la capacidad hotelera de la ciudad:

http://andaluciainformacion.es/m/?a=732058&friendly_url=sevilla&t=big-data-turistico

¿Para un centro deportivo? No. No parece que la ciudad esté falta de gimnasios e infraestructuras donde practicar deporte. Sin ir más lejos, en la antigua Estación de Cádiz Espadas inauguró no hace mucho un complejo deportivo.

Mi planteamiento es que no debemos apostar, como estrategia de ciudad, por un monocultivo económico ni poner todos los huevos en la misma cesta con el riesgo que supondría que estallara la potencial burbuja turística que se estaría formando en Sevilla. ¿Cuántos de nuestros turistas son prestados por crisis en otros países de la Cuenca Mediterránea? Aunque las previsiones de la Organización Mundial de Turismo (OMT) son optimistas para el año actual y siguientes, Egipto, Túnez y Turquía están ofreciendo hoteles de cuatro estrellas con todo incluido al precio de 36 euros la noche y gracias a esta agresiva política comercial ya han recuperado este verano 3,5 millones de turistas que habían perdido.

Si se planteara la enajenación de la Gavidia a un privado, como estrategia de ciudad para la diversificación económica yo apostaría por un uso ligado a la economía digital 4.0 o la instalación de una aceleradora de start-up.

Miren, Ciudadanos ponía de ejemplo a Bilbao, ciudad que tuvo primero claro qué quería hacer y por eso se fue en busca de Digipen, una especie de universidad privada de videojuegos de la que prácticamente todos sus alumnos salen ya colocados por la alta demanda del mercado; y los videojuegos no son una tontería, sino todo lo contrario: mueven más dinero en el mundo que todo el sector del automóvil.

En Madrid, recientemente, el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma y hasta la Fundación Universidad-Empresa acudieron en busca de TechShop, una cadena de centros tecnológicos que tiene 10.000 asociados en todo el mundo y que firmó acuerdos en Francia con Leroy Merlín.

En resumen, se trata de gobiernos que tienen previamente un modelo de ciudad en mente y en función de ese modelo actúan, y no en función del mercado o de los proyectos que les vengan sin selección previa por ellos mismos.

Naturalmente, en la hipotética enajenación de la Gavidia habría que preservar un espacio para la Memoria Democrática e Histórica en homenaje de quienes allí fueron torturados. Como ha dicho una de las personas que han aparecido en el vídeo proyectado antes de este acto,

llama la atención la desmemoria en España sobre nuestro pasado inmediato, al contrario de países como Francia o Italia, donde se pueden encontrar numerosas referencias y espacios dedicados a quienes lucharon contra el nazismo o el fascismo, como en el caso de Turín, al que me referiré más adelante.

 

Si no se enajena la antigua comisaría y se opta por mantener la titularidad pública, ¿qué usos preconizo?

 

Por ejemplo, para la reubicación de todos los funcionarios municipales dispersos por distintas sedes. Sería el equivalente a la frustrada operación de compra de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía pero invirtiendo en la Gavidia el dinero (o más bien la mitad) que la ciudad estaba dispuesta a pagarle al Gobierno autónomo.

 

Una variante de esa posibilidad sería aprovecharla para ampliación de la vecina Consejería de Justicia previa permuta y/o compensación económica con la Junta de Andalucía, terreno y/o dinero que podría dedicar el Ayuntamiento a dotaciones para el Casco Antiguo. Esta variante se parecería, salvando las distancias, a lo que se hizo en Turín con la cárcel de La Nuove, donde se torturó a los demócratas, los antifascistas y los judíos durante la época de Mussolini y la II Guerra Mundial, y que ha sido preservada como museo de la Memoria y en parte alberga dependencias de la Justicia.

(Aportaré más información al final).

Otra posibilidad que me gusta es la propuesta de Participa Sevilla de crear allí un centro polivalente de cuidados porque -dice- la población de mayores de 65 años de Sevilla supone el 16% del total y sólo hay una residencia pública de mayores y grandes dependientes y que no llega a 300 plazas. En realidad, la proporción de mayores de 64 años en nuestra ciudad es del 18,8%, y la del Casco Antiguo, del 19,52%. Es el séptimo distrito con más personas mayores de la ciudad pero, ojo, el primero en menor número de jóvenes: sólo el 15% de su población tiene menos de 18 años, con lo que la proyección indica que en el futuro será el distrito más envejecido, aunque ahora lo sea Triana.

 

http://andaluciainformacion.es/sevilla/732062/uno-de-cada-cuatro-vecinos-de-triana-tiene-mas-de-64-anos/

 

Cuarta posibilidad: una especie de Fab Lab turístico como el que en Lyon han proyectado en la Casa del Chamarier (intendente de finanzas del Obispado), que forma parte del conglomerado en torno a la Catedral de San Juan, pasado el río Saona. Sería el equivalente a nuestro Palacio Arzobispal, sólo que aquí se decidió construir, como no podía ser de otra manera en esta ciudad, un hotel más, el hotel Los Seises, mientras que en Lyon quieren fomentar todas las nuevas tecnologías aplicadas al turismo: la impresión 3D, la realidad aumentada, la robótica, la geolocalización, aplicaciones para móviles….y dar cobijo también allí a start-up como ésta que tenemos en Sevilla, Past View, la que ofrece esas gafas de realidad virtual con las que puedes ver cómo habría sido Itálica en tiempos de los romanos.

 

http://imprimalia3d.com/noticias/2017/01/19/008647/lyon-crear-fab-lab-tur-stico-impresoras-3d-casa-del-chamarier-junto

 

Una variante podría ser una biblioteca especializada en cultura “maker” y centro de fabricación digital como la que en Barcelona se inauguró el pasado viernes, 26 de enero, en una antigua fábrica textil a la que han dado el nombre de la poetisa Montserrat Abelló, en el barrio de Les Corts.

http://imprimalia3d.com/noticias/2018/01/24/009696/barcelona-tendr-una-biblioteca-especializada-cultura-maker

 

Esta es una de las tres que el Ayuntamiento ya ha construido en otros tantos distritos y su objetivo es que cada uno de la ciudad tenga la suya

El Consistorio barcelonés ha invertido en la restauración de la antigua fábrica textil, que mide 3.300 m2 (la mitad de la Gavidia), casi la misma cantidad por la que el nuestro adquirió al Ministerio del Interior la comisaría de la Gavidia: 9,6 millones de euros.

La gran diferencia es que Barcelona sí sabía qué hacer en la antigua nave textil y Sevilla, once años después aún no sabe para qué compró la comisaría de la Gavidia ni qué hacer con ella.

 

Museo del Carcere “Le Nuove” (Museo de la Cárcel “Le Nuove”), Turín

(De mi libro ‘Mi Guía práctica de Turín para ahorrar tiempo y dinero’, amazon 2018)

Se encuentra radicado en esta antigua cárcel de Turín, que fue construida en la segunda mitad del siglo XIX e inaugurada en el reinado de Vittorio Emanuele II. Permaneció en funcionamiento hasta 1986, cuando fue sustituida por otro penal más moderno. En los años veinte del pasado siglo, bajo el régimen fascista imperante en Italia, albergó muchos presos políticos y judíos. Dentro de los muros de la prisión funcionó en la II Guerra Mundial una unidad dirigida por las SS del Ejército nazi alemán, que se encargó de torturar a los presos.

Este museo erigido en la antigua cárcel tiene por objetivo preservar la memoria de aquellos que sufrieron en sus carnes los horrores del nazismo o cayeron en su lucha contra el totalitarismo y la afirmación de una Italia libre y democrática.

Mediante visitas guiadas por voluntarios es posible acceder a las distintas partes del antiguo penal y ver los lugares donde los detenidos fueron confinados, las celdas de castigo y los sistemas de tortura. Dentro de la prisión también hay un búnker antiaéreo excavado hasta los 18 metros de profundidad, hallado accidentalmente en el año 2010 y habilitado tras diversos trabajos de conservación.

La dirección del museo previene a los visitantes de que hay que pasar por pasajes muy angostos y subir numerosas escaleras, por lo que la visita no es recomendable para personas que sufran problemas cardiovasculares o tengan dificultades para caminar, y a quienes realicen la visita, que utilicen un calzado adecuado a las características de este antiguo presidio donde tantos antifascistas acabaron encerrados.

Dirección: Via Paolo Borsellino 3

Teléfono: 00 39 011 76 04 881

Correo electrónico: segreteria@museolenuove.it

Autobús: Líneas 9-55-68

https://www.museolenuove.it/index.php

https://www.youtube.com/watch?v=PbrUh8I48V0

Espadas ha reducido la deuda de Sevilla en 101 millones de euros

EVOLUCIÓN

Durante su mandato la deuda del Ayuntamiento ha pasado de 419 a 318 millones de euros

RITMO

En dos años y tres meses ha reducido tres veces más deuda que Zoido a lo largo de sus cuatro años

COMPARACIÓN

Sevilla es la ciudad con menor deuda entre las urbes españolas con más de medio millón de habitantes

El Ayuntamiento de Sevilla ha reducido su deuda en algo más del 24% desde que Espadas tomó posesión como alcalde en junio de 2015 hasta el final del tercer trimestre del año pasado, según los datos oficiales recabados por el Banco de España en virtud del Protocolo de Déficit Excesivo.

El máximo órgano supervisor bancario de nuestro país ha realizado un estudio comparativo de la deuda de los ayuntamientos de las trece ciudades españolas con más de 300.000 habitantes desde el año 2007 hasta el tercer trimestre de 2017 y verificado que en el caso de Sevilla ha pasado de los 384 millones de euros existentes al finalizar 2007, el año previo al estallido de la crisis económica, a 318 millones de euros a final de septiembre pasado.

Los datos del Banco de España revelan que al finalizar 2010, último completo del mandato de Monteseirín como alcalde, la deuda municipal ascendía a 454 millones de euros, aunque esta  cifra no refleja la auténtica realidad, ya que el alcalde socialista dejó deudas millonarias larvadas en forma de pleitos judiciales que se han sustanciado en condenas contrarias al Ayuntamiento y que han tenido que pagar luego Zoido y, muy especialmente, su correligionario Espadas. Sin ir más lejos, en un Pleno extraordinario celebrado el pasado mes de noviembre se tuvo que aprobar “por sentido de la responsabilidad” de los grupos políticos municipales una modificación presupuestaria por valor de 5 millones de euros para afrontar condenas judiciales, la mayoría de ellas de la etapa de Monteseirín, y no tener que seguir acumulando intereses de demora.

Zoido tomó posesión a mitad del año 2011, ejercicio que acabó con una deuda de 452 millones de euros, inferior en tan sólo dos millones a la que había un año antes con Monteseirín, siempre según el informe del Banco de España. Esta entidad baja al detalle de los trimestres a partir del tercero de 2014, lo que nos permite afinar el dato de que Espadas (tomó posesión a mitad de junio de 2015) heredó de Zoido una deuda de 419 millones de euros.

Así pues, Zoido logró en sus cuatro años al frente del Ayuntamiento que la deuda municipal pasara de los 454 millones del último año de Monteseirín (2010) a 419 millones al acabar su mandato, lo que supuso una reducción de 35 millones de euros y de un 7,70%.

CASI DOS AÑOS Y MEDIO DESPUÉS

Desde el segundo trimestre de 2015, ya con Juan Espadas como alcalde, hasta la finalización del tercer trimestre del año pasado, último dato oficial disponible del Banco de España, la deuda del Ayuntamiento de Sevilla ha pasado de 419 millones de euros a 318 millones, es decir 101 millones menos (-24,10%). Dicho de otro modo, Espadas ha rebajado en números redondos tres veces más deudas en dos años y tres meses que Zoido en cuatro años.

En términos absolutos sólo han reducido más deuda que el de Sevilla entre las grandes urbes españolas Madrid (nada menos que 2.126 millones de euros), Valencia (139 millones) y Málaga (114 millones), pero como partían de niveles de endeudamiento muy superiores, Sevilla es la que menos debe de entre las ciudades que superan el medio millón de habitantes.

Entre las restantes sólo están en mejor situación la gran excepción de Bilbao, en una situación envidiable con una deuda de tan sólo un millón de euros, Las Palmas (44 millones), Alicante (83 millones) y Córdoba (203 millones).

Encabezan el ranking de ciudades endeudadas Madrid, que pese a quitarse más de dos mil millones de la etapa de Gallardón y Botella aún debe 3.511 millones de euros, Zaragoza (995), Barcelona (799), Valencia (597) y Málaga (502).

Y pese a la Ley de Estabilidad y las exigencias de Montoro, en lo que va de mandato municipal ha habido tres grandes ayuntamientos que en vez de reducir han incrementado todavía más su endeudamiento: Zaragoza (174 millones más), Murcia (136) y Barcelona (83 millones).

EVOLUCIÓN DEUDA AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

AÑO                           MILLONES

 

2007                          384

 

2008                          422

 

2009                          522

 

2010                          454 (Monteseirín)

 

2011                          452

 

2012                          482

 

2013                          439

 

2014                          443

 

1 T 2015                   432

 

2 T 2015                   419 (Zoido)

 

3 T 2015                   405

 

2015                          394

 

2016                          347

 

3 T 2017                   318 (Espadas)

 

CUADRO EVOLUCIÓN DEUDA GRANDES URBES ACTUAL MANDATO

(Junio 2015-Septiembre 2017)

 

Ciudad                       Jun 2015       Sept 2017     Balance             %

 

Alicante                     140                   83                -57                 -40,70

 

Barcelona                  716                799                +83                +11,59

 

Bilbao                             9                     1                – 8                  -89,00

 

Córdoba                    253                203                -50                  -19,76

 

Madrid                    5.637            3.511          -2.126                -37,71

 

Málaga                       616                502                -114                -18,50

 

Murcia                       183                319                +136               +74,31

 

Palma Mallorca         331                319                -12                 – 3,62

 

Las Palmas                99                 44                 -55                 -55,55

 

Sevilla                        419                318                -101                -24,10

 

Valencia                     736                597                -139                -18,88

 

Valladolid                  122                101                  -21                -17,21

 

Zaragoza                    821                995              +174                +21,19

 

 

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España

Cifras, en millones de euros

 

 

Reescribir la historia

Monteseirín oculta que votó cinco veces a favor del plan del PA para la Encarnación que según él destruía los restos arqueológicos

En su megalomanía califica a las Setas como la entrada de Sevilla en el siglo XXI y obvia a la Exposición Universal de 1992

 

Monteseirín considera que los casi siete años transcurridos desde que su partido, el PSOE, lo apartó de la carrera por la reelección como alcalde debido a su nefasta gestión y a los escándalos en sus mandatos, es tiempo suficiente para que se haya olvidado su ruinoso legado en forma de deudas y, con la complicidad de algunos medios que le sirven de altavoz, trata de lavar su imagen y de recuperar protagonismo político haciendo sombra a Espadas a base de reescribir la historia reciente de la ciudad.

La penúltima muestra la hemos tenido en su escrito “Casi tres mil días de S.E.T.A.S”, en el que trata de reivindicarse a sí mismo a través de las Setas de la Encarnación, en las que enterró del orden de 138 millones de euros. Analicemos los argumentos por los que en su opinión cada vez más sevillanos se sienten supuestamente orgullosos de tal dispendio en la ciudad que tiene siete de los quince barrios más pobres de España y más de 74.000 parados.

En mi primer mandato decidimos afrontar una solución definitiva (al solar del antiguo mercado de la Encarnación), pero las alternativas aportadas en aquel entonces no eran satisfactorias, ni a la altura de Sevilla: Para empezar, Monteseirín, no decidió nada al respecto, al igual que con el Metro, que fue una condición del PA a Chaves para darle a él la Alcaldía en detrimento de Soledad Becerril. Fueron también los andalucistas, que se quedaron con Urbanismo en aquel pacto de gobierno con el PSOE (1999-2003), quienes decidieron acabar con aquel espacio vacío (más de 30 años por entonces) del antiguo mercado. A tal efecto encargaron un proyecto al arquitecto Carbajal (premio nacional de arquitectura por el Seminario en la Avenida de la Palmera), el cual diseñó dos plantas de aparcamiento subterráneo, un mercado en sótano y semisótano, un área comercial en superficie y una plaza pública.

Los restos arqueológicos que se hallaran durante las excavaciones se conservarían en el propio mercado. La Comisión Provincial de Patrimonio aprobó el proyecto, si bien pidió alguna mejora en la parte en superficie. Si, según Monteseirín, no estaba a la altura de Sevilla ni era satisfactorio, ¿cómo él votó cinco veces a favor de su ejecución en otras tantas ocasiones en que se fue tramitando en los organismos municipales?

Concurrí a las elecciones de 2003 comprometiendo expresamente que se respetarían los restos arqueológicos (…) Nuestra opción fue la respaldada mayoritariamente por la ciudadanía: Como vimos anteriormente, la idea de Carbajal y de la Delegación de Urbanismo era respetar e integrar los restos arqueológicos en el nuevo mercado, aunque por entonces se ignoraban su extensión e importancia porque no se habían completado las excavaciones. Ocurrió que el PA se dio un batacazo en las elecciones municipales de 2003, por lo que Monteseirín pudo cambiar de pareja política y coligarse con IU para mantenerse en la Alcaldía.

Había que laminar a partir de entonces todo lo que recordara al PA y a su asociación con este partido y crearle una leyenda negra para así poder hacer borrón y cuenta nueva; había que eliminar el proyecto de Carbajal y partir de cero para así aparentar que el artífice de la solución al “vacío” de la Encarnación era él. Monteseirín oculta que con el dinero de los sevillanos tuvo que pagar al menos 7 millones de euros en indemnizaciones a las empresas Martín Casillas y Ficoan por el descarte del proyecto de Carbajal, ése que él había ratificado cinco veces durante su primer mandato.

Y es falso que se hayan respetado con él los restos arqueológicos. Con la complicidad de la Comisión de Patrimonio, en manos del PSOE, al menos el 10% de los hallazgos fueron destruidos para cimentar los “pies” de las Setas, una actuación que habría sido un escándalo bajo el PA si la Comisión la hubiera consentido siquiera, pero como el proyecto ya se lo había apropiado el alcalde socialista…..

-Y la financiación no estaba supeditada a un parking privado subterráneo, sino a fórmulas de cooperación público-privada de gran ambición: El proyecto diseñado por el arquitecto Carbajal habría tenido un coste estimado de 30 millones de euros y no habría costado nada a los sevillanos porque se iba a autofinanciar con la explotación de las distintas zonas del mismo. La fórmula de “gran ambición” ideada por Monteseirín para convencer a la empresa Sacyr de que se encargara de la construcción y explotación de la Setas, privatizando todos los espacios públicos durante 40 años, consistió en empezar poniéndole encima de la mesa 25 millones de euros de todos los sevillanos. Al final la factura se elevó a 138 millones (aunque ya se ha perdido la cuenta entre tantos pleitos e indemnizaciones a pagar a Sacyr).

Vino el concurso de ideas… donde premiaron la ensoñación de Jürgen Mayer: En efecto, una ensoñación. El diseño del arquitecto alemán (junio de 2004) supuestamente iba a costar 33 millones de euros (sólo 3 millones más que el de Carbajal) y acabó costando cuatro veces más. Monteseirín y su gobierno ocultaron durante dos años y medio un informe técnico de la consultora de ingeniería Ove Arup según el cual “la estructura del proyecto, tal y como está concebido, no es realizable”.

Al final, hubo que pegar con una cola especial desarrollada en Alemania las uniones de las piezas de madera del Parasol para que la estructura no se desplomase por exceso de peso y pudiera ser soportada por unos cimientos en los que no se había tenido en cuenta tal sobrecarga. Y es que, con las habituales prisas electoralistas de Monteseirín, las obras del Parasol se iniciaron con un mero proyecto básico, sin haberse verificado técnicamente de forma previa.

-Los fondos se tomaron principalmente de las partidas de inversión nutridas de los nuevos desarrollos urbanísticos que la ley permite aplicar a la ciudad consolidada y no de los Presupuestos municipales: ¿Y por qué un alcalde supuestamente socialista no aplicó el dinero aportado por los promotores inmobiliarios a los barrios pobres de la ciudad en vez de a las Setas de los 138 millones en el Centro, a modo de icono faraónico de su mandato? Monteseirín tuvo la suerte de que en el literal de cada convenio urbanístico se adscribía el dinero desembolsado por los promotores a la ejecución de sistemas generales del PGOU, sin especificarse ni asignarlos a los suelos de aquéllos.

Su segundo golpe de fortuna, casi siempre tan aliada con él, fue que estalló la crisis económica en 2008 y se paralizaron los nuevos desarrollos urbanísticos en la ciudad, para los cuales se había aportado el dinero. Aprovechó la coyuntura para acabar de erigir las Setas. Tercer golpe de fortuna: la mayor parte de los promotores que en su día pagaron las cantidades estipuladas ya no son propietarios de los suelos porque los tuvieron que entregar en dación de pago a los bancos.

Cuando se reactive el mercado inmobiliario y haya que desarrollar esos suelos, los nuevos promotores podrán decirle al Ayuntamiento que ya se pagó para que se ejecutaran las infraestructuras que precisan, pero en tal caso el problema será para Espadas, el mismo que está pagando las deudas y los pleitos perdidos por la gestión de Monteseirín, que entre tanto se presenta (y lo presentan sus voceros) como el alcalde  que transformó Sevilla ( y el o los que vengan detrás, que arreen con las facturas de la transformación).

Un magnífico espacio en el centro histórico que abre las puertas al progreso económico y al desarrollo de un sector de la ciudad que estaba en franca decadencia: Casi siete años después, el ex alcalde sigue con el mismo discurso que hizo cuando inauguró las Setas antes de que se acabaran (27 de marzo de 2011) con tal de hacerse la foto. Dijo: “Los beneficios económicos que el Metropol Parasol va a traer a la ciudad superarán en un solo año la inversión acometida”. Como han pasado seis años y nueve meses, las Setas deberían haber generado 952 millones de euros. El cuento de la lechera, superado por la versión de su delegado de Urbanismo, Manuel Rey, según el cual el impacto en un solo año sería de 369 millones (deberíamos ir ya por 2.546 millones acumulados).

Si las Setas iban a ser tan rentables, ¿cómo es que la empresa Sacyr demandó al Ayuntamiento y planteó devolvérselas por, entre otras razones, haberse incumplido sus expectativas de retorno económico, cifradas en al menos un 8% anual y que no llegaban ni al 3%? Item más, pese a lo escrito por Monteseirín, el Casco Antiguo sigue en franca decadencia, como señal de que las Setas no han sido ese revulsivo económico que él defiende. Nueve meses después de su inauguración, el Distrito tenía 60.437 habitantes según el Servicio de Estadística del Ayuntamiento. Año tras año ha seguido perdiendo población, un indicador de declive económico. Ahora tiene 58.951 vecinos: 1.486 menos.

Las Setas ni siquiera han contenido la pérdida de población de sus barrios más cercanos. El de la Encarnación propiamente dicho ha pasado de 4.434 habitantes a 4.277; el de Feria, de 6.743 a 6.665, y el de Santa Catalina, de 4.468 a 4.456.

Tuvimos el privilegio de acompañar la entrada de nuestra ciudad en el siglo XXI: La megalomanía de Monteseirín no tiene límites. Se erige él mismo, por asociación con las Setas, en el artífice de la modernización de Sevilla, como si ésta dependiera de que se alce un rascacielos en la Cartuja o el Parasol de los 138 millones en la Encarnación en vez del nivel y calidad de vida de los sevillanos, de los servicios públicos y de su desarrollo socioeconómico.

Y no, Sevilla no entró en el siglo XXI cuando Monteseirín inauguró las Setas en marzo de 2011, sino con un adelanto de ocho años cuando el Rey inauguró el 20 de abril de 1992 la Exposición Universal, que la transformó de cabo a rabo.

Acabamos tomando el mismo argumento de Monteseirín. Según él, como los sevillanos lo votaron masivamente en las elecciones municipales de 2003, le dieron su aval para las Setas de la Encarnación. Pues bien, tan sólo dos meses después de que las inaugurara, en las elecciones locales de 2011 el PSOE cosechó su peor resultado en veintidós años y los sevillanos le dieron a Zoido la mayoría más absoluta de la Democracia, con 166.040 votos (66.872 más que los socialistas) y 20 concejales.

Fue un voto de castigo en toda regla por la gestión de Monteseirín, el de los 138 millones de euros despilfarrados en las Setas de la Encarnación.

El tranvía, las Setas bis

El “Metrocentro” costó 93 millones de euros, equivalentes al 67% del coste de las Setas de la Encarnación

El tranvía transporta al día 41.437 viajeros menos que los autobuses a los que sustituyó

 

Portavoces de grupos que más se beneficiaron de las derramas de Monteseirín para comprar el favor de la opinión pública (al final no le sirvió de nada porque fue defenestrado por Griñán mediante aquel teletipo de Europa Press) han tratado de aprovechar el décimo aniversario del tranvía para presentar a aquél como el gran transformador de Sevilla, gracias al cual se acabó con la contaminación que ennegrecía la fachada de la catedral, en contraste, claro está, con Espadas, y reduciendo su ruinosa herencia por sus despilfarros faraónicos a “algunas trampas”.

Algunos todavía piensan que la transformación de una ciudad sólo consiste en destrozar su histórico paisaje con un rascacielos de 178 metros de altura en la Cartuja;

cargarse los jardines del Prado con una ilegal biblioteca de diseño copia-pega salida en serie del estudio de un arquitecto/a-estrella (al igual que ocurre con la torre Pelli);

gastar 138 millones de euros (o más, porque ya se ha perdido la cuenta tras las diversas condenas al Ayuntamiento) en la inutilidad funcional de las Setas

y  93 millones en el tranvía, sin pararse a pensar en la relación coste/oportunidad  de esas decisiones y en la rentabilidad económica y social que habría tenido ese dinero dedicado a otros fines.

Lo triste es comprobar cómo el propio Espadas, contra quien van dirigidos los elogios a Monteseirín, cae en esa trampa al plantearse la ampliación del tranvía a Santa Justa sólo porque “algo habrá que presentar para las elecciones”, sin reflexionar sobre su necesidad o duplicidad (al artículo “Tranvía al cubo” me remito:

Tranvía al cubo

) o sobre que ese dinero podría tener un mayor efecto transformador dotando, por ejemplo, de ascensores a las decenas de miles de viviendas sin ellos, acabando con la infravivienda en Los Pajaritos y otros barrios marginados de la ciudad y creando las condiciones para que salgan de la pobreza (tenemos 7 de los 15 barrios más pobres de España).

Los propagandistas de Monteseirín alardean de que gracias a su supuesta política transformadora peatonalizó el Centro y permitió a los sevillanos disfrutar de una calle San Fernando y de una Avenida de la Constitución sin tráfico.

 

EN CLAVE POLÍTICA

 

Hay que retrotraerse a aquellos años para analizar la actuación con objetividad. Recuérdese que el PP de Soledad Becerril había ganado las elecciones municipales de 1999 con una diferencia de 2.104 votos (118.072 frente a 115.968) y de un concejal (13 frente a 12) sobre el PSOE pero que por su incompatibilidad personal con Rojas Marcos (y viceversa) el PA de éste prefirió entregarle la Alcaldía al PSOE de Monteseirín después de que en las negociaciones dirigidas por Chaves (Monteseirín no pintó nada) los socialistas aceptaran la exigencia andalucista de terminar la abandonada línea 1 del Metro.

Las obras no se reanudaron hasta septiembre de 2003 y sufrieron numerosas incidencias (desde la caída de la viga de un paso elevado sobre la SE-30, que podría haber causado una catástrofe entre los automovilistas, hasta el hundimiento del suelo en la Puerta de Jerez, que se tragó el kiosco existente)

y acentuadas protestas, especialmente de los comerciantes, porque no penetraban hasta el Centro y se limitaban a bordearlo en el tramo Puerta de Jerez-Prado de San Sebastián.

 

Temiendo que la polémica y la mala imagen del Metro y las críticas hacia él por no plantarse ante la Junta (en manos de su mismo partido) y exigirle que el suburbano llegara hasta la Plaza Nueva se la hicieran pagar los sevillanos en las urnas, Monteseirín concibió su particular línea al Centro, pero no como un Metro subterráneo, entre otras razones porque ya no le daba tiempo a tenerlo para las elecciones de mayo de 2007, sino en superficie, de ahí su engañosa denominación de “Metrocentro”. Quería instalar en la mente de los votantes la idea de que era él y no la Junta ni nadie más quien les había logrado una línea de Metro hasta el corazón de Sevilla.

Ese fue el origen y el motivo del proyecto, meramente electoralista y sin pensar en su utilidad, coste y alternativas más baratas. El entonces alcalde no pensó ni en la contaminación del tráfico sobre la catedral, ni en los peatones, pero como había que “vestir” la idea se publicitaron las posibles consecuencias positivas como la génesis del proyecto: un transporte ecológico que permitiría peatonalizar dos calles (San Fernando y la Avenida) , con lo que se daba fundamento al lema de “la ciudad de las personas”.

 

NO LLEGÓ A TIEMPO

Las obras se iniciaron en junio de 2006, once meses antes de las elecciones municipales de mayo de 2007, con el indisimulado objetivo de Monteseirín de presentarse a las mismas con el tranvía como principal activo de su gestión.

Hasta entonces, según la Memoria de Sostenibilidad de Tussam de 2005 (véase el capítulo IV) llegaban hasta la Plaza Nueva once líneas, servidas por 83 autobuses y que transportaron aquel año un total de 19.380.638 viajeros, a una media de 53.097 diarios.

Monteseirín abrió en canal el itinerario entre el Prado y la Plaza Nueva durante casi año y medio, por lo que no llegó a tiempo a las elecciones de mayo de 2007 (el tranvía se inauguró el 28 de octubre), y aunque se mantuvo en el poder cuatro años más gracias al pacto con la IU de Torrijos y hasta consiguió un edil más, por la ley D’ Hont, perdió aquellos comicios, que supusieron el principio de su final político a manos del PP de Zoido  (el PSOE perdió 6.424 votos y el PP ganó 9.381 y tres ediles).

El tranvía cubría únicamente los 1.200 metros entre el Prado y la Plaza Nueva y en la mitad de su trayecto se superponía en superficie con el mismo recorrido subterráneo del Metro (desde la Puerta de Jerez hasta el Prado), con lo que el único tramo que quedaba sin servicio de transporte no duplicado eran los 600 metros y pico a partir de la Puerta de Jerez. Esa mínima distancia suponía un simple paseo a pie de entre 7 y 10 minutos.

 

RENUNCIA A LA FINANCIACIÓN

 

En este sentido, el edil Celis declaró que no hacía falta prolongar la línea 1 del Metro hasta la Plaza Nueva porque la distancia desde la Puerta de Jerez era tan corta que se podía ir perfectamente andando. De esta manera, inconscientemente, confirmó la inutilidad del tranvía, porque su argumento era perfectamente aplicable al denominado “Metrocentro” en superficie, cuya construcción solapándose en un 50% con el Metro se la habrían podido ahorrar, más las molestias añadidas, los contribuyentes sevillanos.

Un ahorro cierto porque la entonces consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez del Castillo, con tal de hacerle un favor político a su correligionario Monteseirín, se mostró dispuesta a calificar el tranvía en superficie proyectado por éste como una extensión del Metro de la Junta que prestaría un servicio metropolitano y por lo tanto podría ser costeado por el Gobierno andaluz y gestionado por el consorcio de empresas privadas adjudicatario del Metro.

Temerosos de tal posibilidad y de las exigencias y condiciones de las empresas privadas frente a las laxas que tenían en el Ayuntamiento, sindicalistas radicales de Tussam fueron unas cuantas noches a protestar frente a la casa del entonces alcalde, el cual prefirió plegarse ante aquéllos antes que ahorrarle millones a los sevillanos. Pudiendo salir gratis a Sevilla (aunque el concepto es relativo, dado que el dinero es al fin y al cabo público), como Monteseirín, en su falta de coraje, se negó a adscribirlo al Metro, el tranvía le costó al Ayuntamiento unos 53 millones de euros (la Junta habría acabado financiando sólo unos 30 millones).

 

LA LANZADERA

 

Durante la construcción del tranvía, las líneas de autobuses que rendían en la Plaza Nueva lo hicieron en la Avenida de Roma (entre el hotel Alfonso XIII y el Palacio de San Telmo y los jardines de Cristina), desde donde cada pocos minutos partía una lanzadera que a través del Paseo de Colón y de la calle Reyes Católicos llegaba hasta la Magdalena. Se demostró así que habría sido posible peatonalizar de forma real, con todo el espacio para los transeúntes, San Fernando y la Avenida, poniendo en servicio una lanzadera servida por autobuses no contaminantes, a gas o eléctricos, como los que ya existían en aquella época.

No hace falta irse a Londres, Ginebra u otras ciudades europeas con líneas de autobuses ecológicos. Una semana antes de la inauguración del tranvía de Sevilla, el alcalde de Málaga presentó once autobuses eléctricos-híbridos no contaminantes (reducción del 98,34% de las emisiones) de la marca Iveco y con placas fotovoltaicas en el techo para las líneas circulares malagueñas.

Con tal de tener el tranvía para las elecciones, Monteseirín cortó todos los árboles desde el Prado hasta la Plaza Nueva y destruyó los hornos almohades que había en la Puerta de Jerez. Hoy, los peatones disponen de menos espacio que antes de la supuesta peatonalización, ya que al tranvía por en medio se unen bicicletas, coches de caballo, patinadores y ocupantes de patinetes eléctricos (los Segway), más veladores por doquier.

Como muchos usuarios de Tussam no tomaban el tranvía en el Prado y se iban andando hasta la Plaza Nueva (mejorando el aserto de Celis de que se podía suplir el Metro con un paseo; en este caso, todo el tranvía), para tratar de justificar la necesidad del tranvía que iba, según la expresión popular, “de ningún sitio a ninguna parte”, el gobierno de Monteseirín lo prolongó hasta San Bernardo (con nuevo gasto, hasta un total de 93 millones para toda la línea) a partir del 15 de abril de 2011 (2,2 kilómetros de recorrido).

La paradoja es que desde entonces nunca se han alcanzado los 4,78 millones de viajeros del tranvía en aquel año, con una caída acentuada hasta 2015. En este decenio, el tranvía ha transportado un total de 42,6 millones de viajeros en números redondos, a una media diaria de 11.660, frente a los 53.097 de media de las once líneas de autobuses que rendían en Plaza Nueva.

Conclusión: Monteseirín se gastó 93 millones de euros (el equivalente al 67% del coste de las Setas) en un “Metrocentro” que diez años después transporta 41.437 viajeros menos al Centro que los autobuses.

Espadas debe pagar más de un millón de euros por las Setas de la Encarnación

SENTENCIA

Es la consecuencia de uno de los pleitos perdidos por el Ayuntamiento frente a la constructora Sacyr

DE 2009

Y más de medio millón por el parking de Aussa, filial de Tussam, bajo el mercado del Arenal

DEMORA

Los intereses por no haber pagado a tiempo otras sentencias negativas ascienden a 890.651 euros

 

El gobierno local ha planteado una serie de modificaciones presupuestarias antes de que finalice el año 2017 y por un valor cercano a los 4 millones de euros para poder hacer frente al pago de varias sentencias condenatorias que se arrastran en un caso desde hace ocho años y entre las que figura una sobre las Setas de la Encarnación.

La sombra del Metropol-Parasol, popularmente conocido como las Setas de la Encarnación, sigue siendo alargada y no deja de proyectarse sobre la tesorería del Ayuntamiento, que se ve obligada a liberar fondos para atender pagos derivados de pleitos con la constructora Sacyr a cuenta del coste de la obra y de a quién sería imputable.

Ahora, el equipo de Espadas ha de hacer una modificación en los Presupuestos de la ciudad antes de que acabe el año en curso para abonar a Sacyr 1.115.494 euros como consecuencia de un fallo judicial favorable a la empresa por la construcción y/o explotación de las Setas.

No acaba aquí, ni mucho menos, el rosario de litigios judiciales heredados de mandatos anteriores y que ahora ha de afrontar el gobierno de Espadas, el cual ha de incluir en las modificaciones del Presupuesto otra partida por valor de 521.501 euros como consecuencia de un pleito por el parking de Aussa (sociedad de aparcamientos filial de Tussam) en el Arenal y que se viene arrastrando desde el año 2009.

La lista se engrosa con 890.651 euros en concepto de intereses de demora por la tardanza del Ayuntamiento en abonar las cantidades a que ha sido condenado por los tribunales de Justicia (por ejemplo, en el caso de los aparcamientos de Resipark), y en ese mismo capítulo de pleitos perdidos hay que incluir 38.200 euros por un despido realizado durante el mandato de Zoido y declarado nulo.

Así pues, sólo por condenas judiciales heredadas de alcaldes anteriores Espadas deberá pagar antes del 31 de diciembre 2.565.846 euros.

 

PRESUPUESTO NO HIPOTECADO

El resto del dinero que ha de salir de las modificaciones presupuestarias se destinará a saldar un reconocimiento de deuda del periodo 2002-2009 con el Teatro de la Maestranza por valor de 368.493 euros; a equilibrar el presupuesto de Fibes con 353.541 euros, complementarios de otros 700.000 anteriores y tras demostrarse que hacían falta los dos millones presupuestados inicialmente (por una enmienda se la privó del millón que luego ha habido que reponer en estos dos plazos); y, finalmente, se asignan 530.000 euros a la adquisición de viviendas para poder ejecutar la inversión a través de Emvisesa pero mediante un simple reajuste interno (el dinero no viene de otro sitio sino que se pasa del capítulo IV al VII del Presupuesto por indicación de la Intervención municipal).

El objetivo del gobierno es afrontar todos estos pagos antes de que finalice el actual ejercicio para que no quede condicionado el Presupuesto de 2018, que en caso contrario tendría que arrancar con más de tres millones de euros ya comprometidos.

El dinero para estos abonos saldrá del ahorro en distintas partidas, siendo una de las principales 900.000 euros del macrocontrato de jardinería, cuya ejecución no se iniciará hasta enero próximo. Asimismo, se aplicarán las cantidades reservadas para los intereses del préstamo de 18 millones de euros firmado con el Banco Sabadell y que no se han empleado porque en vez de contratarse a principios de año se acordó el pasado mes de octubre.