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La negociación de Adepa con la Junta sobre las Atarazanas, en el aire

CRITICOS

Tres cuartas partes de la Directiva de la entidad conservacionista se oponen a ceder ante Cultura

REUNION

Forzarán una reunión extraordinaria esta semana para paralizar las conversaciones que mantiene Egea

REPROCHES

Destacan que Adepa ha pasado de pedir la excavación integral a conformarse con que se excaven dos naves

Miembros de la Junta Directiva de la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) forzarán esta misma semana una reunión extraordinaria del organismo de gobierno de la entidad para analizar en profundidad las negociaciones que se mantienen con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y, casi con toda probabilidad, suspenderlas.

El abogado ecologista y conservacionista Jesús Vozmediano, que durante una veintena de años ha formado parte del Patronato del Parque Nacional de Doñana, ha logrado apoyos suficientes dentro de la Junta Directiva de Adepa para convocar una reunión extraordinaria esta semana en que se aborde la negociación emprendida por el presidente, Joaquín Egea, con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía sobre las Atarazanas y se paralicen los acuerdos a que se hubiera llegado hasta ahora. En esas negociaciones, Egea habría contado con el asesoramiento técnico de los arquitectos José García Tapial y Fernando Mendoza.

Vozmediano se ha mostrado muy crítico con el secretismo de Egea y con la deriva de Adepa, de la que ha destacado que pasó de emitir comunicados contrarios totalmente al proyecto de reforma de las Atarazanas redactado por Guillermo Vázquez Consuegra y de exigir la excavación de las cinco naves de los antiguos astilleros medievales hasta la cota cero a admitir la ejecución de buena parte del proyecto del arquitecto sevillano y a que se excave tan sólo una o dos naves, a título de muestra.

El abogado ecologista y conservacionista tampoco sabe, habida cuenta del oscurantismo que achaca a Egea, qué más concesiones estaría realizando Adepa a la Junta en la nueva ronda de negociaciones abiertas y reconocidas por la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, tras haberlas revelado Viva Sevilla.

Vozmediano, que se opone ya abiertamente a la negociación con la Junta de Andalucía, critica que Egea no comunique al resto de los miembros de la asociación el alcance de los pactos a que está llegando de una forma que aquél califica de unilateral y a espaldas de los asociados.

El abogado habría logrado el apoyo a su posición de cuatro de los miembros de la Junta Directiva, aparte de él mismo, para forzar una reunión extraordinaria: el profesor Javier Pérez Embid, la investigadora Teresa Lafita, el periodista experto en temas patrimoniales Pablo Ferrand y el ecologista y conservacionista David Gómez. Los otros dos miembros de la Junta Directiva son Joaquín Egea y el farmacéutico Enrique Carmona.

PREACUERDOS

Tal como publicó Viva Sevilla, la Junta de Andalucía, propietaria de las Reales Atarazanas, se ha mostrado dispuesta a realizar una serie de modificaciones sustanciales en el proyecto de restauración del monumento ideado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra a cambio de que Adepa retire el recurso interpuesto ante los juzgados contra la licencia de obras concedida por el Ayuntamiento precisamente para acometer dicha rehabilitación y adaptación de los antiguos astilleros medievales como nuevo centro cultural.

La primera de esas tres “concesiones” que Cultura puso encima de la mesa a Adepa, y la más importante, fue la de cambiar el sistema de cimentación de los micropilotes contemplado en el actual proyecto para evitar así las perforaciones denunciadas por Adepa. La entidad, en su recurso ante los juzgados, señaló la “irreversibilidad” de las obras ya en su primera fase de cimentación al contemplarse la introducción de micropilotes de hormigón “que no salvaguardan el patrimonio arqueológico del monumento”. En este sentido, el juez, en una pieza separada del proceso judicial, ordenó la suspensión cautelar de las obras, auto que ya ha sido recurrido tanto por el Ayuntamiento como por la propia Junta.

El segundo de los puntos planteado por la Junta a Adepa fue el de eliminar del proyecto la cafetería de la planta superior para no sobrecargar de peso la zona y así no tener que utilizar los mencionados micropilotes. De llegar a un acuerdo, la Junta accedería a prescindir de la zona de restauración, pero no de la terraza mirador con suelo de madera que hay proyectada.

Por último, también se eliminaría del proyecto de Vázquez Consuegra el acceso principal al nuevo centro cultural de Atarazanas por la calle Dos de Mayo tal y como pide Adepa y situar la entrada por la parte oeste del monumento. En su lugar, en la zona de Dos de Mayo se habilitarían grandes ventanales hasta el suelo y se trasladaría la entrada del complejo cultural a la calle Temprado.

 

La Real Academia de San Fernando califica de “ilegal” el proyecto de Vázquez Consuegra para las Atarazanas

Dos entidades culturales de renombre en la lucha por la conservación del patrimonio histórico artístico, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la asociación Hispania Nostra, se han pronunciado por separado en contra del proyecto de Vázquez Consuegra para las Atarazanas al tacharlo directamente de “ilegal” o de atentar contra la integridad del monumento nacional.

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a propuesta de su Comisión de Monumentos, ha remitido al alcalde de Sevilla, Juan Espadas; a la Real Academia de la Historia y a las Academias sevillanas de Buenas Letras y de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría una carta en la que califica de “ilegal” el proyecto de intervención del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra en las Atarazanas y pide que cualquier actuación se haga dentro de la legalidad y dirigida a su estudio y conservación.

En su misiva, la Real Academia incurre en un error de bulto, ya que considera en todo momento al Ayuntamiento como el propietario del edificio y promotor del proyecto, en vez de a la Junta de Andalucía, hasta el punto de decir que fue el Consistorio el que cedió las Atarazanas a la Fundación La Caixa y el que pretende convertir el monumento en un centro cultural.

El acuerdo académico contrario al proyecto se ha producido a raíz de un informe presentado ante la Comisión de Monumentos y Patrimonio Histórico por Rafael Manzano, arquitecto y exconservador del Real Alcázar. Manzano expuso las vicisitudes acaecidas tras la renuncia de La Caixa a instalar en los antiguos astilleros el Caixaforum, tras lo cual dijo que se ha acordado realizar un proyecto menor, “incorporando un añadido al edificio para utilizarlo como cafetería, pero sin plantear ni el estudio arqueológico ni la restauración de las bóvedas, que se encuentran actualmente rellenas hasta una altura de cinco metros sobre el nivel inicial!

Según el ponente, ha habido foros de debate en Sevilla y en el momento actual se pretende hacer una intervención de un coste menor del inicial “pero muy agresivo con el edificio y su conservación”. Manzano propuso, y consiguió, que la Comisión de la Real Academia se pronunciara a favor de una intervención que tenga en cuenta la preservación del edificio y su estudio. Por su parte, el presidente de la Comisión, señor Gallego, añadió que las Atarazanas están declaradas monumento nacional desde 1969 y protegidas también por su calificación como Bien de Interés Cultural.

Puede decirse que la Real Academia de San Fernando equivale en el ámbito patrimonial a lo que para nuestro idioma representa la Real Academia de la Lengua. Se fundó hace 264 años, forma parte del Instituto de España y su museo es uno de los más importantes del país: alberga más de 1.400 pinturas, 1.300 esculturas, 15.000 dibujos y la Calcografía nacional.

A LA LISTA ROJA

Por su parte, la asociación Hispania Nostra ha incluido las Atarazanas en su lista roja de patrimonio en peligro. A juicio de esta entidad, el proyecto de intervención redactado por Vázquez Consuegra, actualmente en exposición pública en el Colegio de Arquitectos de Sevilla, “atenta gravemente contra la integridad del extraordinario monumento, no contempla lo más esencial que es extraer los escombros y devolver las naves a su altura original y, peor aún, imposibilitará hacerlo en el futuro”.

“La recuperación de la cota original es imprescindible para que las Atarazanas retornen a su grandiosidad y significado histórico. Imposibilitar definitivamente una futura recuperación de su dimensión real significaría un injustificable y grave atentado al monumento”, añade la organización.

Los grupos conservacionistas de la propia Sevilla afirman que sobre el monumento pesa el Plan Especial de Protección del sector Arenal del Conjunto Histórico Artístico de Sevilla y aunque el mismo “prohíbe” los usos de hostelería en los monumentos protegidos, en el proyecto de Consuegra se contempla “una cafetería con una terraza de unos 1.000 metros cuadrados”. Además, denuncian que no se respeta la escala, las dimensiones ni la totalidad de sus elementos, como las pilastras o las cubiertas”, pues en el nuevo diseño “se reforman y reconstruyen dos cuerpos edificados sobre las naves dos y cuatro”.

 

Adepa recurre la licencia de obras a Vázquez Consuegra para las Atarazanas

 

La asociación conservacionista Adepa ha presentado un recurso de alzada ante el Ayuntamiento y otro ante la Consejería de Cultura en los que impugna la resolución de la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo con fecha 10 de diciembre de 2015, en virtud de la cual se otorgó licencia de obras de acondicionamiento y restauración de las Reales Atarazanas de Sevilla, conforme al proyecto redactado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra para un centro cultural promovido por la Caixa.

La asociación conservacionista afirma que las Atarazanas están englobadas en el Plan Especial de Protección del sector 13 “Arenal” de Sevilla con un nivel de protección “A” junto a, entre otros, la muralla islámica, y que ambos bienes están afectados por el proyecto de Vázquez Consuegra donde “se habla -expone- de una plaza abierta al público sin definición de los usos, y de una cafetería con una terraza de una superficie de en torno a los 1.000 m2. A juicio de Adepa, ello implica, junto a una indefinición de los usos de algunas zonas, uno, relevante, por las medidas de hostelería, “claramente prohibido por el artículo 18 del Plan Especial de Protección” (que estipula protección integral sin cambio de uso de parte o la totalidad del edificio).

Asimismo, para Adepa el proyecto incumple el artículo 20 del Plan, que especifica que deberá conservarse el edificio íntegro en todos sus aspectos arquitectónicos originales, cuando el proyecto de Consuegra “no preserva en absoluto las características arquitectónicas del edificio, al no respetarse la escala, las dimensiones ni la totalidad de sus elementos arquitectónicos (pilastras, cubiertas, etc…).

La asociación subraya también que en el proyecto se reforman y se reconstruyen dos cuerpos edificados sobre las naves 2 y 4 de los primitivos arsenales mudéjares, modificando sus cubiertas, cerramientos y distribución interior. A ello hay que añadir la incorporación de varias escaleras mecánicas así como la construcción de un nuevo forjado de 984,87 m2 para ubicar una cafetería y una terraza. Según Adepa, todas estas obras no pueden ser consideradas, en ningún caso, como tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado, sino que suponen obras de ampliación sobre las cubiertas actuales y construcción de nuevas entreplantas, con un aumento de la superficie construida original y, por tanto, de volumetría, que prohibirían los artículos 20 y 21 de la ley de Protección del Patrimonio.

LA COTA ORIGINAL

Adepa alega que incluso se colmata algún patio y se modifican alineaciones al abrirse nuevas puertas al conjunto y convertir en plaza pública el espacio anterior privado de las Atarazanas, con la cual se niega la finalidad de las obras, que, conforme al artículo 20 del Plan Especial del Arenal, debería ser la recuperación del estado original del edificio, o sea, su cota original, situada a -5 metros.

Destaca también la asociación que la propuesta del arquitecto de adherir micropilotes de hormigón a los pilares originales y volver a cementar (sic) la excavación anterior es contraria al sentido de la norma de recuperar el estado original del inmueble e ignora las investigaciones previas realizadas en el mismo.

Adepa asegura que las Atarazanas son también un patrimonio arqueológico subyacente y como tal se rige por una serie de normas, por lo que las intervenciones que se pretendan  realizar en las mismas están obligadas a salvaguardar el patrimonio arqueológico existente garantizando su protección, documentación y conservación. Sin embargo, a su juicio la intervención proyectada sobre los pilares a fin de sostener el aumento de peso que supone la ampliación de espacios en la cubierta no salvaguarda el patrimonio arqueológico ni garantiza su protección, ya que al aplicarse hormigón a las pilastras mudéjares originales se destruye sin documentación previa el espacio en torno a los mismos, lo que suscita dudas sobre su reversibilidad.

EL PGOU

Asimismo, sostiene que el edificio es suelo “cautelado” con un grado de protección máximo pero que el proyecto de Vázquez Consuegra no plantea ninguna excavación en extensión cuando debería ser de obligado cumplimiento. También alega que aun partiendo de un concepto erróneo de aplicación del PGOU, vulneraría éste, ya que no preserva las características arquitectónicas del edificio al no respetar la escala, las dimensiones, ni la totalidad de sus elementos, y porque las obras exceden ampliamente las definidas como de conservación y mantenimiento, consolidación, acondicionamiento  o restauración al no estar orientadas a la recuperación del estado original del edificio.

 

 

 

 

 

 

 

Según Adepa, al construirse y reformarse dos cuerpos sobre las naves 2 y 4, las obras podrían considerarse como de “reforma general” o incluso como “obras de sustitución”, con lo que se excedería de lo permitido. A ello habría que añadir las escaleras mecánicas y la cafetería, que supondrían un aumento de la superficie construida original, o sea, una obra “de nueva edificación” que contravendría el artículo 10 de las Normas Urbanísticas del PGOU, el cual sólo permite trabajos tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En resumen, a juicio de esta entidad Vázquez Consuegra concibe por completo un nuevo edificio alejado de sus orígenes, usos y estética, y además altera su acceso original al abrir un nuevo frente a la calle Dos de Mayo a base de transformar sus actuales ventanas.
TREINTA INTELECTUALES APOYAN EL RECURSO
Adepa acompaña sus recursos con un escrito de apoyo de su Consejo Asesor, compuesto por una treintena de personas independientes de los campos de la cultura, la universidad y la sociedad en general y que dicen haber visto con preocupación el desarrollo, “poco transparente y nada participativo”, del proyecto de intervención sobre las Atarazanas, el edificio industrial más antiguo que subsiste en Sevilla.

Forman parte de este Consejo Asesor, entre otros,  el catedrático de Antropología de la Universidad Hispalense y presidente de la Asociación Andaluza de Antropología, Isidoro Moreno; el premio nacional de Narrativa Aquilino Duque;  el catedrático de Filología Árabe y presidente de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, Rafael Valencia; el arquitecto exconservador de la Catedral, Alfonso Jiménez; el catedrático emérito de Ingeniería del Terreno y presidente de la Real Academia Sevillana de Ciencias, José Luis de Justo Alpañés; Enriqueta Vila, doctora en Historia y académica de Real Academia de Historia de Madrid;  Jesús Vozmediano, abogado y miembro del C.E. del Club de Roma, y  el premio nacional de Conservación y Restauración José María Cabeza.

 

El Ayuntamiento no pasa la ITE pero multa con 4.500 euros a los demás

De ocho edificios municipales elegidos al azar sólo consta con la ITE el mercado del Arenal

Figuran con la ficha en blanco la sede de Plaza Nueva y el edificio de Los Pajaritos

La situación es similar a la de las Atarazanas, a la que Urbanismo envió sus inspectores

 

El Ayuntamiento de Sevilla envió el 5 de febrero inspectores de Urbanismo a las Atarazanas, propiedad de la Junta de Andalucía, tras comprobar en su Registro que no había pasado la ITE en el plazo límite de noviembre de 2009, por lo cual puede imponerle una sanción de 6.000 euros si califica la infracción como muy grave. Además de a la Junta, está incoando expedientes sancionadores a propietarios de otros edificios sin ITE, a los que estaría proponiendo multas de unos 4.500 euros. Paradójicamente, hay edificios municipales cuya ficha en Urbanismo figura en blanco como muestra de que no han sido sometidos o no han superado la inspección técnica.

La Ordenanza sobre Inspección Técnica de Edificios (ITE) fue aprobada por el Pleno municipal el 25 de mayo de 2000. En su artículo 6º obliga a la constitución de un Registro Informatizado de la misma en la Gerencia de Urbanismo con carácter público y en el que deben constar, como mínimo, la identificación de cada inmueble mediante su referencia catastral, dirección y número de gobierno; año de construcción; protección asignada en el planeamiento; número de expediente asignado e informe de la ITE presentado con una serie de parámetros.

Al ser de acceso público, cualquier ciudadano puede verificar la ITE de cualquier edificio de Sevilla desde el siguiente enlace a la página web de la Gerencia de Urbanismo:

http://www.sevilla.org/urbanismo/test2012/Menu08.asp

Hemos buscado los datos de inspección de ocho edificios municipales de distinta naturaleza y ubicación a modo de sondeo sobre el grado de cumplimiento por parte del Ayuntamiento de su propia Ordenanza: la sede del Consistorio en la Plaza Nueva, el edificio municipal de la calle Pajaritos, la sede del Distrito de Triana, el antiguo mercado de la Puerta de la Carne, el teatro Lope de Vega, el mercado del Arenal, la sede del Servicio de Estadística (calle El Jobo) y la estación de autobuses del Prado de San Sebastián.

La fecha límite de la presentación de la ITE en seis de estos inmuebles, conforme al dato que aparece en sus fichas, era el 6 de noviembre de 2009, acorde con los plazos establecidos en la Disposición Transitoria Única de la Ordenanza: edificios protegidos o cuyo año de construcción sea anterior o hasta 1929. Pue bien, el apartado del estado de tramitación de la ITE en la ficha de estos seis inmuebles está en blanco salvo en el caso del mercado del Arenal, para el que se acredita la realización de la inspección el 26 de abril de 2013, con casi cuatro años de retraso sobre el plazo establecido. Se le da como fecha de renovación para la siguiente ITE el 31 de diciembre de 20120.

La ficha del mercado del Arenal demuestra que todos los edificios de Sevilla sin excepción, aunque sean de titularidad pública, deben pasar y superar la ITE, pero no aclara la sanción que Urbanismo habría debido imponer al gobierno municipal por estos cuatro años de demora, en línea que la que podría aplicar a la Junta de Andalucía por su dejación en las Atarazanas y a todos los sevillanos a los que se ha expedientado por no cumplimentar este trámite.

Dos edificios municipales de los consultados en la página web, el antiguo mercado de la Puerta de la Carne y la estación de autobuses del Prado de San Sebastián, tienen fijada como fecha límite para la ITE el 6 de julio de 2012, dado que conforme a lo establecido en la Ordenanza su fecha de construcción está comprendida entre 1930 y 1954.

Las fichas de ambos también figuran en blanco. Más significativo aún en el caso del antiguo mercado es que el Ayuntamiento convocó un concurso público para su adjudicación a una empresa privada pese a que no ha pasado la Inspección Técnica. Igualmente, el Consistorio ha alegado el mal estado de la estación de autobuses del Prado de San Sebastián en su conflicto con la Junta por cambiarla de uso, pero tampoco consta que pasara la ITE, cuya consecuencia debería ser la reparación inmediata de los desperfectos detectados. En ninguno de los siete casos en que la ficha aparece en blanco como no realizada la inspección pese a los años transcurridos desde la fecha límite consta la incoación de expedientes sancionadores.

 

Pompidou: Málaga deja en evidencia a Zoido

Juan Ignacio Zoido ha reaccionado a la noticia de que Málaga había conseguido convertirse en la primera subsede en el extranjero del Centro Nacional de Arte y Cultura de París, más conocido como el centro Pompidou (apellido del presidente francés que lo impulsó) o como el Beaubourg y que incluye un Museo de Arte Contemporáneo, además de biblioteca, filmoteca y otras dotaciones culturales, diciendo que aunque este referente artístico mundial abra una sucursal en un cubo de cristal que se está construyendo en el puerto malagueño, “otras ciudades jamás tendrán lo que tiene Sevilla”.

El alcalde se lamentó, no obstante, de que mientras el Ayuntamiento de Málaga ha sabido invertir en tiempos de bonanza económica, “nosotros estamos pagando aún proyectos de esa época, como las Setas o Fibes, que no se pueden destinar a uso museístico”. Zoido no desaprovechó la ocasión para culpar de nuevo a la Junta, de la que dijo “está aportando poco  en Sevilla y mucho en Málaga”, y le pidió que desbloquee la construcción de un museo en las Atarazanas.

El problema para Zoido es que habiendo sido él el primero en hablar del Pompidou o su equivalente para Sevilla casi tres años antes que su homólogo y correligionario alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, éste lo ha dejado en evidencia al conseguir para su ciudad lo que Zoido ha dejado abandonado por el camino, por cambiar su propio programa electoral. Al alcalde de Sevilla le ha pasado como a esos equipos de fútbol que pierden cuando traicionan su filosofía de juego.

Tiremos de hemeroteca y echemos la vista atrás para tratar de comprender cómo es posible que Málaga le haya acabando arrebatando a Sevilla no ya sólo la idea de emular al Pompidou, sino el Pompidou original.

EL ORIGEN

El 27 de enero de 2011, Zoido eligió el estudio del artista Mundi Martín Iglesias para presentar su programa cultural para las elecciones municipales de mayo del mismo año.

En ese acto anunció que si era elegido alcalde convertiría el abandonado mercado de la Puerta de la Carne en “el centro Pompidou de Sevilla”, al que definió como “un nuevo espacio para creadores de arte contemporáneo andaluces, con talleres de formación, becas de estudio, seminarios, exposiciones y centros de estudios”.

Zoido afirmó que reconvertiría un edificio cerrado y sin uso, “que -añadió- tiene unas posibilidades de espacio y de ubicación increíbles para la cultura más emergente y vanguardista de Sevilla”, y abundó en su idea: “Aspiro a que, con el tiempo, Puerta de la Carne se convierta en el Centro de Arte Contemporáneo, con la misma filosofía que el Centro Pompidou de París”.

Cuando Zoido hizo este anuncio, las Setas de la Encarnación llevaban casi cinco años en obras, hasta el punto de que Monteseirín las inauguró ya casi acabadas el 27 de marzo de 2011 por aquello de que eran el icono de su último mandato, y el actual alcalde era consciente de las modificaciones presupuestarias que habían tenido que aprobarse en los Plenos municipales para rematarlas y que dispararon su coste a más de 100 millones de euros. Lo mismo cabe decir sobre las obras de Fibes. Por tanto, el alcalde no puede ahora llamarse a engaño sobre su promesa electoral de convertir el mercado de la Puerta de la Carne en el equivalente a un Pompidou, cuanto más de que albergara una sede del museo parisino. Esto denota una vez más la escasa seriedad de Zoido, por hacer promesas infundadas económicamente y por incumplir al menos el 70% del programa con que concurrió a las elecciones.

GOURMET ANTES QUE MUSEO

Después de que en el año 1999 los placeros del mercado, dado su deterioro, se trasladaran a la antigua estación de Cádiz, los técnicos municipales redactaron un proyecto de rehabilitación del inmueble, que fue valorado en 99 millones de pesetas (menos de 600.000 euros actuales), aunque no se ejecutó porque los comerciantes se negaron a volver,  al comprobar que tenían más y mejores clientes en su nueva ubicación y obtenían mayor rentabilidad. Aunque el coste se hubiera duplicado e incluso triplicado en los catorce años transcurridos desde entonces, la rehabilitación a un precio relativamente moderado podría haber permitido la reconversión del edificio en ese Pompidou a la sevillana prometido por Zoido.

Y, sin embargo, ¿qué ha hecho el alcalde? Pues traicionar su programa electoral y en vez de invertir fondos municipales en la restauración, obrar al revés: privatizar el antiguo mercado de la Puerta de la Carne al sacarlo a concesión -tan sólo dos semanas antes de que Málaga anunciara el fichaje del Pompidou- para su reconversión en otro mercado gourmet y reservándose para usos culturales municipales tan sólo 200 m2 del espacio y únicamente durante 73 días del año. A eso ha quedado reducida la promesa de Zoido de un Pompidou sevillano, sin que haya influido nadie (¿o también va a echarle la culpa a la Junta de Andalucía?) en su decisión: ha preferido destinar el antiguo mercado a gastronomía para ricos en vez de al arte contemporáneo.

FINANCIACIÓN

En otros proyectos (museo Picasso, por ejemplo), Zoido podría haber tenido razón al hablar de las inversiones culturales de la Junta en Málaga, pero es que en el caso del museo Pompidou se equivoca de cabo a rabo, porque se trata de un proyecto estrictamente municipal, al menos de momento. Dado que Sevilla fue incapaz de mantener sus dos Cajas de Ahorro y que la fusionada Cajasol cavó su propia tumba embarcándose en el dislate del rascacielos justo al advenimiento de la crisis inmobiliaria, el alcalde malagueño sí puede esperar que Unicaja le sufrague el 50% de la operación Pompidou, pero De la Torre ha declarado de que si no contara con ese patrocinio, el Ayuntamiento de Málaga abordará el proyecto con sus propios recursos.

¿Y cuánto le cuesta traerse el Pompidou al Ayuntamiento de la Costa del Sol? Pues un millón de euros al año por un periodo de cinco, en concepto de canon, alquiler o como queramos llamarlo. Un millón de euros en una operación de esta envergadura, con los réditos que puede reportar a la ciudad al potenciar su ya amplia oferta museística (el Picasso y el Thyssen, entre otros), no es tan gravoso. Equivale al coste del alumbrado de Navidad de Sevilla más el de instalar en el Parque de los Príncipes la cubierta de la Copa Davis. Pero, claro,  cada ciudad demuestra con sus obras y proyectos cuál es su modelo urbano y cuáles sus prioridades.

Por otra parte, Zoido ha alardeado de haber logrado superávit en las cuentas municipales, por más que invoque continuamente la ‘herencia recibida’, hasta el punto de disponer de 48 millones de euros como remanente de tesorería.

PATALETA

La reacción de Zoido a la noticia de la incorporación del Pompidou al portfolio cultural malagueño no deja de ser una pataleta y una torpeza política, tanto en su calidad de alcalde de Sevilla como de, aún, presidente del PP de Andalucía, lo que le vuelve a inhabilitar para ser el candidato de los populares a la Presidencia de la Junta al carecer de una visión global de Andalucía distante de localismos y aldeanismos.

El regidor sevillano ya se equivocó  en sus declaraciones sobre la condena carcelaria de Del Nido y ahora ha vuelto a hacerlo al decir, como el zorro sobre  las uvas supuestamente verdes en la fábula de Samaniego, que Málaga podrá tener el Pompidou pero nunca los atractivos de nuestra ciudad, cuando lo que procedía era haber felicitado a la capital de la Costa del Sol por un éxito que beneficia a todos los andaluces, incluidos los sevillanos amantes de la cultura, al poner a un tiro de piedra de Sevilla las exposiciones que canalice el Pompidou hacia Málaga. Y, además, los turistas urbanos que acudan a la Costa del Sol por el arte que allí se muestre siempre sentirán la tentación de acercarse también a nuestra ciudad, con lo que se impondría la necesidad de articular de forma inteligente y cooperativa paquetes turísticos conjuntos Málaga-Sevilla.

Contrastan las palabras de Zoido con las de Francisco de la Torre tras conocer las declaraciones de aquél: “Yo siempre me alegraré de cualquier avance en Granada, Sevilla o Córdoba, por decir alguna ciudad andaluza”.  Antes eran los políticos sevillanos los que se mostraban con altura de miras hacia Málaga frente al victimismo de los malagueños y ahora empieza a ser al revés, lo cual no deja de ser significativo a la vez que preocupante.

ATARAZANAS

Sin olvidar que fue el Ayuntamiento en que con sus continuas trabas burocráticas propició el abandono de las Atarazanas por La Caixa hace ya más de un año, Zoido sí tiene razón en exigirle a la Junta de Andalucía que presente de una vez por todas el proyecto sustitutivo al de Vázquez Consuegra que prometió por aquel entonces la Consejería de Cultura con la financiación supletoria acordada con la entidad catalana para este nuevo objetivo.

Mientras el alcalde se enfanga en polémicas urbanísticas con el Gobierno andaluz a cuenta de la interprertación del PGOU porque no ha tenido arrestos para modificarlo durante su mandato y plasmar así su modelo de ciudad (¿tiene alguno aparte de potencial el tráfico privado?), no ha sabido abanderar en todo este año la reivindicación de las Atarazanas. ¿Será porque allí no puede montar otro mercado gourmet?

Sevilla pierde otra oportunidad

Mientras los políticos sevillanos se felicitaban hace unos días por el acuerdo en virtud del cual La Caixa, a cambio de renunciar a invertir 325 millones de euros en los próximos 75 años en las Atarazanas se va definitivamente con su Caixafórum a la torre Pelli tras una compensación de tan sólo 25 millones (10 para la rehabilitación y 200.000 euros/año durante tres cuartos de siglo), la prensa madrileña festejaba otro acuerdo, en virtud del cual el denominado ‘Paseo del Arte’ de la capital de España (eje Recoletos-Prado) tendrá en un par de años otro hito que unir a los nueve fabulosos museos, centros culturales y jardines históricos de esta ‘milla de oro’ de la cultura. El décimo atractivo para enriquecer la enorme oferta de la capital de España en tan concentrado espacio será el Museo de las Artes, la Arquitectura, el Diseño y el Urbanismo (MAADU), el cual será instalado en el número 30 del Paseo del Prado.

El Ayuntamiento de Madrid ha cedido por 75 años un espacio de 3.600 m2, y la Fundación del gran arquitecto argentino Emilio Ambasz (paisano de César Pelli, autor del rascacielos de la isla de la Cartuja pero en las antípodas en su concepción de la arquitectura) se hará cargo íntegramente del diseño y construcción del futuro museo (cinco plantas, con la fachada y el techo totalmente recubiertos de jardines por este pionero de la denominada ‘arquitectura verde’, que ha declarado que el edificio debe ser fácilmente recordado por un niño) y de su funcionamiento durante los próximos tres cuartos de siglo.

A MADRID LE SALE GRATIS

Se estima que Ambasz invertirá de su propio bolsillo, y por lo tanto sin costarle un euro a los madrileños, al menos 10 millones de euros. El nuevo museo albergará una colección permanente de arte, arquitectura y urbanismo revolucionario y sostenible. Contará, además, con una biblioteca virtual, salas de exposiciones temporales, espacios para conferencias y simposios y un programa de becas de excelencia.

Emilio Ambasz, adalid de la arquitectura ecológica, había barajado la idea de instalar su museo en la capital de su país natal, Buenos Aires, o, en su defecto, Nueva York o Bolonia, pero finalmente se ha decidido por España por las razones que expuso en su discurso ante Ana Botella, la alcaldesa de Madrid: “La idea de crear un museo aquí viene de mis lazos con este país, donde he realizado obras reconocidas internacionalmente, como el Centro de Retiro Espiritual, en Sevilla. Me siento muy orgulloso de poder ampliar la oferta cultural de esta bella ciudad y de poder dejar un legado de mi obra para aquellos apasionados de las obras de arte”.

UN HITO EN SIERRA MORENA

La Casa de Retiro Espiritual fue construida en 1974 por Ambasz bajo una gran pradera verde en la sevillana finca de ‘La Roda’, sita entre los términos municipales de Guillena, El Ronquillo y Burguillos, y con unas espectaculares vistas sobre el pantano de La Minilla y Sierra Morena. Por esta pequeña maravilla, con la que el arquitecto dijo que quería recuperar el sentido primitivo de la arquitectura, Ambasz obtuvo el ‘Progressive Architecture Award’ en el año 1980. Su proyecto formó parte de una exposición organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y ha sido incluido en numerosos libros sobre la arquitectura contemporánea.

El arquitecto argentino no sólo está vinculado a Sevilla por esta joya arquitectónica radicada en la provincia, sino también por el hecho de haber sido ganador en 1986,  ‘ex aequo’ con el equipo del ingeniero  José Antonio Fernández Ordóñez (autor del puente del Centenario sobre el río Guadalquivir), del concurso internacional de ideas para la ordenación del recinto de la Exposición Universal de Sevilla 1992. Frente a la ordenación en damero, cuadriculada y convencional de Fernández Ordóñez (era hermano de quien fue ministro de Asuntos Exteriores con Felipe González, Francisco Fernández Ordóñez), el diseño de Ambasz era una maravilla auténticamente revolucionaria para su época.

VENECIA EN LA CARTUJA

Propuso excavar la isla de la Cartuja para crear tres grandes lagunas que se habrían nutrido de agua desde la corta mediante una estación de bombeo y que habrían estado conectadas con el cauce vivo del Guadalquivir, con lo que se habría asegurado de forma permanente la circulación del líquido elemento y evitado el efecto del estancamiento. Las lagunas habrían permitido la formación de un microclima especial, con temperaturas inferiores entre cuatro y seis grados a las imperantes en la ciudad, y los pabellones de la Expo habrían ‘flotado’ sobre la lámina de agua.

Ambasz pensó además en máquinas productoras de niebla que, de paso, habrían generado  sombra para defenderse del tórrido calor sevillano en el estío, reducido la temperatura en otros seis-ocho grados, ofrecido sensación de frescor sin llegar a la humedad y creado un arco iris permanente sobre la futura Expo-92, que habría quedado así envuelta en una especie de halo mágico. El sistema de transporte entre la ciudad y las lagunas de la isla de la Cartuja y sus pabellones habría sido cubierto por ferries, para evitar el uso del automóvil. Conforme a su lema de “para poder diseñar 1992, primero debemos concebir 1993”, Emilio Ambasz ideó su proyecto tras comprobar que Sevilla tenía algunos jardines históricos pero que le faltaba un gran parque suburbano (en ese lema está el germen de lo que hoy es el parque del Alamillo, del que este año se conmemorará el XX aniversario), por lo que pensó en que una vez clausurada la Muestra Universal quedara como herencia un gran parque acuático suburbano rodeado de jardines casi selváticos.

FUSIÓN CONVENCIONAL

Pese a que su proyecto (su ejecución se cifró en 10.000 millones de pesetas de la época, nada extraordinario comparado con las magnitudes posteriores) era un 10% más barato que la ejecución de uno normal que se construyera sobre tierra, los políticos y técnicos españoles ordenaron que se fusionaran el revolucionario y ecológico diseño de Ambasz (proporción de 80% de vegetación y sólo un 20% de construcción) con el convencional (mera cuadrícula de calles) de Fernández Ordóñez. El resultado de la fusión distó mucho de lo imaginado por el arquitecto argentino, como puede apreciarse con tan sólo una visita aún hoy a la isla de la Cartuja. Prácticamente, la única concesión que se le hizo fue la de excavar un solo lago interior, el de España (en torno al cual se construyeron los pabellones nacional y autonómicos y que luego, reducido más todavía, ha seguido articulando el parque temático Isla Mágica), y el agua micronizada (el famoso microclima de la Expo), mediante la instalación de microaspersores para rebajar la temperatura en el verano sevillano y que hoy utilizan numerosos bares y restaurantes de la ciudad en sus veladores y terrazas.

Pues bien, el arquitecto argentino, que a la hora de hablar sobre sus lazos con España para justificar la construcción de su museo en Madrid sólo es capaz de recordar proyectos en Sevilla, al final levantará el MAADU y lo financiará de su propio bolsillo en la capital española en vez de en la capital de Andalucía, lo que denota de nuevo la falta de reflejos por parte de nuestro Ayuntamiento y/o la desconexión de la ciudad de los grandes circuitos culturales internacionales.

‘MILLA DE ORO’ CULTURAL

La baronesa Thyssen prefirió en su día llevarse su colección de pintura andaluza a Málaga antes que exponerla en Sevilla y Emilio Ambasz levantará su museo de las Artes, la Arquitectura, el Diseño y el Urbanismo en Madrid, cuando podría haber tenido cabida perfectamente en un edificio similar,  como habría sido la abandonada comisaría de la Gavidia si el Consistorio hispalense hubiera andado más listo y no se hubiera dejado ganar la partida por la correligionaria de Zoido, Ana Botella. Un MAADU en la Gavidia le habría resultado gratis a la ciudad (el arquitecto lo pagaba todo) y permitido crear un nuevo polo de atracción cultural en paralelo al Museo de Bellas Artes.

Por ironías del destino, el MAADU en la ‘milla de oro’ de la cultura madrileña se situará enfrente del Caixafórum que La Caixa instaló en la capital del Reino rehabilitando para ello la antigua central eléctrica de Mediodía y encargando el trabajo a los prestigiosos arquitectos suizos Herzog & De Meuron, autores, entre otros, del conocido estadio ‘El nido del pájaro’ en los Juegos Olímpicos de Pekín y distinguidos con el premio Pritzker, considerado el equivalente al Nobel de la arquitectura.

Mientras que La Caixa eligió para su Caixafórum madrileño la mejor ubicación posible, el ‘Paseo del Arte’, en Sevilla ha abandonado, con el aplauso de toda la clase política,  las emblemáticas Atarazanas al lado del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (Catedral, Alcázar y Archivo de Indias) para, a cambio de una módica compensación de 25 millones de euros en 75 años, reubicar el futurible Caixafórum sevillano extramuros, allende el río, en la torre Pelli.

Los arquitectos Antonio Cruz, Juan Ruesga y Francisco Torres han coincidido en las páginas de El País en considerar que este traslado supone “rebajar de categoría” el futurible espacio cultural, porque la nueva ubicación no cumple, a juicio de cada uno de ellos, con los requisitos que imperan en los centros que La Caixa tiene en España y que sí reunían las Atarazanas: ser un edificio noble y estar bien situado.

Pero es que Sevilla es experta en lo mismo que se le achacaba a Arafat cada vez que se veía cerca la paz en el conflicto árabe-israelí y él daba un paso atrás: nunca pierde la oportunidad de perder la oportunidad.

Hundimiento

Zoido dice que no permitirá que las Atarazanas se hundan, por lo que mantiene una negociación con el presidente de la Junta y su consejero de Cultura para buscarle una solución a los astilleros medievales. Hay que ver cómo ha cambiado la percepción del alcalde, que antes de su escena del sofá en San Telmo con Griñán para el pasteleo por Andalucía sostenía que el monumento era de competencia exclusiva de la Junta, no del Ayuntamiento, y que “habían firmado un contrato que ahora se les ha caído y no saben cómo sustituirlo”, en alusión a la ‘espantá’ de La Caixa, que él mismo bendijo con aquella foto equivocada en plan baloncesto cuando lo que se iba a celebrar en Sevilla era el mundial de balonmano y no el de la canasta. A mí me parece bien que Zoido quiera ahora, en su luna de miel con Griñán, hacer de cirineo de la Junta para sobrellevarle el peso de las Atarazanas sin el Caixafórum, pero si es por la solidez del monumento, no debe tener miedo: los viejos astilleros llevan 800 años aguantando toda clase de gobernantes y políticos que aún no han podido hundirlos.

Verdi

Cuando gran parte de Italia estaba integrada en el imperio austro-húngaro, la censura austriaca era tan estricta que rechazó una ópera de Verdi, temerosa de que los italianos convirtieran cualquier pieza en otro himno contra los ocupantes extranjeros, como habían hecho con el coro de esclavos, ‘Va pensiero’, de ‘Nabucco’. Furioso, Verdi fue a exigir explicaciones. Los censores se justificaron diciendo que lo que en realidad rechazaban era el libreto, pero no su música, que el compositor podría adaptar sin problemas a otro texto. El genio se indignó más aún al comprobar que los cuadriculados represores no comprendían que música y libreto eran todo uno y que otro texto le inspiraría una música diferente. A Luciano Alonso le ha pasado con La Caixa lo mismo que a Verdi con los austriacos: los banqueros catalanes le han regalado el diseño de Vázquez Consuegra para otro proyecto en las Atarazanas sin reparar en que, como les ha respondido el consejero, si era para el Caixafórum no vale para algo distinto, aunque a La Caixa no le importe irse con su música a otra parte.

 

Sevilla puede dejar atrás a Berlín

Aunque en el último Pleno Zoido dio otro de sus típicos bandazos, similar al que protagonizó con la torre Pelli (de detractor a defensor) y se sumó al PSOE e IU para, en línea con la Junta, exigirle a La Caixa que reconsidere su decisión de trasladar el Caixafórum al rascacielos de la Cartuja y lo mantenga en las Atarazanas, en el fondo el alcalde no cree que la entidad catalana, con la que confiesa tener hilo directo, dé su brazo a torcer.
Por éso, en previsión de que las ‘cumbres’ que por separado mantendrán con La Caixa el próximo miércoles tanto la Consejería de Cultura como el propio Ayuntamiento acaben en sendos fracasos, el alcalde ya ha anticipado que su alternativa para los antiguos astilleros medievales sería un museo de América o un museo de la Navegación.

LA TORRE DEL ORO

Quizás muchos sevillanos no sepan que la Torre del Oro es un museo naval, acorde con su historia como torreón adelantado de las murallas del Alcázar, para la defensa tanto del conjunto palaciego como del puerto y del puente de barcas en la Sevilla islámica.
Cuatro meses antes de que estallara la guerra civil, el Ministerio de Marina  acordó su conversión en un Museo Marítimo que, por las vicisitudes del conflicto bélico y las penurias de la posguerra, no pudo abrirse hasta  1944, en un acto que inspiró a Julio Guillén, secretario perpetuo de la Real Academia de la Historia, estas palabras: “La Torre del Oro, el rasgo más característico de Sevilla, ha dejado de ser una caracola vacía y abandonada junto al río; y este museo que inauguramos, pequeño y modesto en dimensiones materiales, le dará nuevas sonoridades”.
Aunque relativamente pequeño, la suma de estancias permite una superficie expositiva de unos 600 m2, y en verdad aquí se cumple el tópico del marco incomparable, tanto por la originalidad y belleza de la torre como por su ubicación al borde del Guadalquivir. Cartas náuticas, brújulas, mascarones de proa, maquetas de barcos y otros fondos dan vida a este museo naval desde hace 68 años, aunque Sevilla no sea muy consciente de su existencia.

LA EXPO-92

Cuando la XCIII Asamblea de la Oficina Internacional de Exposiciones acordó el 15 de junio de 1983 adjudicar a Sevilla (de forma compartida con Chicago, aunque luego la ciudad americana renunció) la organización de la Exposición Universal de 1992, las Administraciones Públicas epañolas tuvieron nueve años por delante para haber decidido rehabilitar las Atarazanas y convertirlas en el museo/pabellón de la Navegación de la Muestra como reclamo, además, de la ciudad para los visitantes que se concentrarían en el recinto de la isla de la Cartuja.
Sin embargo, se acordó construir un pabellón de la Navegación de nueva planta también al borde del río y obra, casualmente, del mismo arquitecto redactor del controvertido proyecto del Caixafórum en las Atarazanas: Guillermo Vázquez Consuegra.
Por su forma de quilla de barco invertida y la profusa utilización de madera, con grandes vigas curvadas de este noble material natural, el pabellón de la Navegación de la Expo-92 remitía y remite automáticamente al espectador al mundo marítimo, al margen de los contenidos expositivos que albergó durante la Muestra.

DISEÑO ‘AD HOC’

Calificado como ‘el pabellón 10’ de la Exposición, fue uno de los de mayor éxito, ya que recibió 2.122.461 visitas en los 180 días que duró el evento. El presupuesto inicial de construcción sólo del edificio fue el equivalente a 9,3 millones de euros de hoy, cifra que con las típicas actualizaciones, mejoras y demás y con la adición de contenidos se habría triplicado o incluso cuadruplicado finalmente.
La superficie de la parcela supera los 14.000 m2, el doble que la planta de las Atarazanas; la superficie construida  es superior a 16.000 m2, con una altura máxima de 20 metros, y dispone de una zona sólo para exposiciones de 7.600 m2, al margen de los amplios talleres, almacenes, oficinas e instalaciones. Es, pues, un edificio con prestaciones para museo de la Navegación muy superiores a las que ‘a priori’ pudieran obtenerse de la adaptación de las Atarazanas, aunque, obviamente, sin su valor histórico y su entorno monumental.
Y un dato muy significativo para el tema que nos ocupa: según el Colegio de Arquitectos, Vázquez Consuegra definió el edificio en la memoria del proyecto como “flexible en su espacialidad”, pensando en su transformación cuando acabara la Expo en el futuro Museo Marítimo de Sevilla.

INVERSIÓN EN PLENA CRISIS

Como se recordará, Agesa ha invertido en plena crisis económica más de 11 millones de euros en remodelar el pabellón, bajo la dirección del propio Vázquez Consuegra, y en dotarlo de nuevos contenidos, que han sido realizados por la multipremiada empresa sevillana GPD, la misma que le ha diseñado a Zoido los ‘mappings’ o proyecciones tridimensionales navideñas sobre la fachada de las Casas Consistoriales. El pabellón modernizado se reabrió el pasado 2 de enero, en este año del XX aniversario de la Expo.
Así pues, Sevilla tiene dos museos navales, marítimos, de la navegación o como queramos llamarlos, uno desde hace 66 años en la Torre del Oro, y otro desde hace 20 en la Cartuja y en el que, en dos fases, se han podido invertir entre 30 y 40 millones de euros.
Y, sin embargo, Zoido propone ahora un tercer museo de la Navegación en las Atarazanas. Hasta ahora sólo se conocían casos de museos duplicados sobre la misma temática en Berlín, por aquello de la división de la ciudad tras la II Guerra Mundial, pero podemos acabar superando a la capital alemana con tres Museos de la Navegación…… además de con tres estadios para tan sólo dos equipos de fútbol.
Y es que Sevilla es un caso especial.

Dación

Dice el portavoz municipal socialista, Juan Espadas, en el Foro de El Mundo que el problema del traslado del Caixafórum de Vázquez Consuegra desde las Atarazanas a la torre Pelli es que, previamente, La Caixa había firmado un contrato con la Junta de Andalucía y que los contratos están para cumplirlos: igual que la entidad financiera le pide a sus clientes que paguen la hipoteca en vez de la dación en pago, el Ayuntamiento no debería admitir que salga corriendo. Omite Espadas un detalle sustancial: no sólo ha salido corriendo, sino que en el mismo acto de poner los pies en polvorosa tras haber dispuesto de los antiguos astilleros medievales durante tres años le exigieron al consejero de Cultura, Luciano Alonso, la devolución de los 750.000 euros que había depositado como fianza por la rehabilitación que se había comprometido a realizar y que ni siquiera ha iniciado. O sea, que mientras La Caixa exige, según Espadas, que sus clientes le paguen la letra del piso y no admite su dación en pago, para ella misma se inventa en el caso de las Atarazanas la dación sin pago.