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Visiones de Sevilla


El gobierno local tacha las foto-denuncias de Beltrán Pérez de “Sevilla inventada”

Pérez acusa al alcalde de vivir en una “realidad paralela” de grandes eventos


El delegado de Urbanismo, Antonio Muñoz, espetó al portavoz del PP, Beltrán Pérez, lo siguiente en el último Pleno municipal: “ni Sevilla tiene tintes apocalípticos ni necesita un Supermán, porque lo mismo vemos a Pérez como míster Proper limpiando suelos imposibles que como un agente 007 cogiendo un ladrón. Cualquier día lo vemos interceptando un meteorito que se acerque a la Tierra. Sigan con su ciudad inventada”.

Fue la explicación al voto negativo, sumado al de Adelante Sevilla, a la propuesta del PP de que se aprobara un plan de reparación urgente de los desperfectos detectados por Beltrán Pérez y su equipo de colaboradores en las inspecciones de calles realizada dentro del denominado ‘Mes de la vía pública y del entorno urbano’.

El portavoz del principal partido de la oposición dijo en el Pleno que en las semanas previas había tomado unas mil fotografías de baches, agujeros, grietas y desperfectos en la calzada; 2.500 de aceras y pavimentos deteriorados; 500 de pasos de cebra prácticamente sin pintura y otras tantas de losetas y cables sueltos en la Avenida de la Constitución, amén de imágenes o conteo de 1.300 placas de señalización del carril bici y del tranvía sueltas o sin reparar. Beltrán Pérez hasta se ha permitido mostrar en sus manos tachuelas del carril-bici desprendidas y recogidas del suelo en paralelo a las vías del tranvía. 

RESPUESTA

La respuesta del gobierno de Espadas a esta catarata de fotos de desperfectos con las que el líder de la oposición ha inaugurado su estrategia para este nuevo curso político, en lo que parece ser un mes, una campaña de denuncia, ha consistido a su vez en esgrimir una catarata de números económicos para demostrar que no se ha inhibido o permanecido de brazos cruzados. 

Así, ha sacado a colación la estadística de los millones de euros invertidos en actuaciones en la vía pública, en reurbanizaciones de calles o en señalización de la calzada, lo cual no parece haber servido para dejarle de dar motivos a Beltrán Pérez para sus fotografías del estado de la ciudad.

La segunda línea de defensa de los delegados de Espadas ha consistido en descalificar al líder del PP por el mero hecho de haber perdido las elecciones municipales del pasado 26 de mayo, aunque hayan pasado ya cinco meses desde entonces y no parezca que haya una relación causa-efecto entre la cita con las urnas y el deterioro que muestran las aceras, el asfalto y los pasos de peatones.

Y en esta tercera fase del contrataque hay hasta una coincidencia con el argumentario del PP tras decir Muñoz que Beltrán Pérez se ha instalado en “su ciudad inventada”, como si sus denuncias nada tuvieran que ver con la realidad. Mientras el PSOE habla de una Sevilla “inventada” por el PP, Beltrán Pérez remata una y otra vez sus denuncias sobre la situación de la capital de Andalucía diciendo que Espadas vive en una “realidad paralela” al margen de la ciudad: “un alcalde -suele afirmar- que está siempre montado en aviones, escenarios, tribunas de congresos, galas y festivales es un alcalde que ha perdido el sentido de la realidad; que ha levantado los pies del suelo que pisan sus vecinos y que no tiene la predisposición de arreglar sus problemas”. 

GRANDES EVENTOS

Salvando las enormes distancias y el orden de magnitudes, este ambiente político y dispar visión de la ciudad recuerda al de los años previos a la Exposición Universal de 1992, el del último mandato del también socialista Manuel Del Valle (1987-1991), ahora recuperado por Espadas como alcaide del Alcázar.

Por aquel entonces se destacaba la dimensión internacional que estaba adquiriendo Sevilla tras haber sido designada sede de la futura Muestra Universal y se rememoraba la época en que como puerto y puerta de América había sido la capital del mundo, la Nueva York de la época dorada que siguió al Descubrimiento colombino. 

Treinta años después, el gobierno de Espadas presume de los eventos internacionales que logra y que organiza en Sevilla gracias a su gestión. Anteriormente, entre otros, la Cumbre Mundial del Turismo y la entrega de los premios de la Academia Europea del Cine. Ahora, de manera inminente, la XXVI edición de los MTV EMA, los premios a los éxitos musicales del año, con actuaciones de artistas famosos que podrán verse en directo a través de los 180 canales de la cadena MTV y de sus plataformas digitales. Y a este evento seguirá, también en el Palacio de Congresos y Exposiciones, la quinta Cumbre Mundial de las Agencias de Viaje, en la que se darán cita unos 150 ejecutivos de más de 60 países.

Beltrán Pérez trata de utilizar en beneficio de su estrategia esta política de obtención de  eventos por parte de Espadas, al que ha acusado de pretender que se vea su gestión “con unas gafas de realidad aumentada a través de grandes certámenes y proyectos de cartón piedra”. 

MACRO Y MICRO

El líder de la oposición trata de proyectar la idea de que mientras el alcalde dedica su tiempo y  sus energías a esa “realidad paralela” de cumbres mundiales y entrega de premios cinematográficos, musicales o de cualquier índole que sobrevuelan la vida cotidiana de los sevillanos sin tocarles,  no da respuesta a los problemas que él califica como “reales e importantes” de la ciudad, desde la suciedad (de ahí su gesto de limpiar losetas de la Plaza Nueva con un bote de Argerul) a los desperfectos en aceras, calzadas y pasos de cebra. 

Su mensaje está claro: mientras, conforme a sus declaraciones,  Espadas vive instalado en la nube de la macropolítica, él tiene los pies en el suelo de la micropolítica. La macropolítica, en esta visión de Pérez, no beneficia a los sevillanos normales y corrientes y no les cambia la vida,  ya que sus grandes eventos discurren en otro plano por encima de sus cabezas. Por el contrario, la micropolítica, por él encarnada, se preocupa de resolver los problemas ordinarios de los ciudadanos y de hacerles la vida más fácil. 

En la línea del líder del PP, con la macropolítica de los grandes eventos no sólo se dejan de arreglar las aceras, las calzadas y los pasos de peatones, sino que hay que financiarla  con 1,6 millones de euros, como en el caso de la Cumbre Mundial del Turismo, y desviarle incluso partidas que en el Presupuesto municipal estaban destinadas a otros fines más domésticos: por ejemplo, 195.000 euros para mantenimiento de los barrios y 300.000 euros para programas de la mujer acabaron en dicho evento.

TIEMPOS PRETÉRITOS

En los años 90 del siglo pasado, mientras la Sevilla oficial preparaba los fastos de la Exposición Universal, la Sevilla real se irritaba al ver cómo frente al enorme esfuerzo inversor de todas las Administraciones en la isla de la Cartuja, aquende el río Guadalquivir la ciudad quedaba abandonada a su suerte, sin apenas mantenimiento de sus infraestructuras, hasta el punto de que hizo fortuna entre los sevillanos un sobrenombre que le pusieron al entonces alcalde: el socialista Manuel Del Valle pasó a ser apodado Manuel Del Bache.

Manuel Del Valle Arévalo

Del Valle no fue presentado a la reelección por el PSOE (el cabeza de lista en 1991 fue Luis Yáñez) y aunque los socialistas ganaron también aquellas  elecciones municipales, por el camino se dejaron seis concejales pese a haber organizado la Expo y acabaron perdiendo la Alcaldía tras un pacto PP-PA que la puso en manos de Rojas Marcos. Cuenta la leyenda, que aparte de los baches en las calles el nuevo gobierno municipal se encontró en tal estado el parque de María Luisa que sacó del mismo decenas de camiones cargados de basura y de residuos vegetales. El parque en tal abandono era el que veían las familias sevillanas en sus paseos dominicales, cuando aún no existían los grandes que se construyeron en la periferia, como el del Alamillo y el del Guadaíra.

Esos sevillanos que entonces sufrieron por los baches en el asfalto y el abandono del parque son los mismos que hoy circulan o caminan por los escenarios urbanos que fotografía Beltrán Pérez para demostrar los desperfectos en aceras, calzada y pasos de cebra, y pocos de ellos asisten a una de esas cumbres mundiales o galas artísticas que acoge Sevilla y de las que presume el gobierno municipal. 

Decía Santayana que quien olvida la historia está condenado a repetirla.

El contexto como pretexto (Beltrán Pérez)

Beltrán Pérez justifica sus resultados en las municipales por “el ciclo adverso del PP”

Califica la pérdida de 33.200 votos y de cuatro ediles como “ejercicio de resistencia”

 

El alcaldable del PP, Beltrán Pérez, ha tratado de justificar los pésimos resultados de su partido en Sevilla capital (33.220 votos y cuatro ediles menos) con el argumento de que “el contexto político actual del PP es el de un grave castigo electoral en las últimas convocatorias”.

Según la particular interpretación del candidato, “los resultados de Sevilla no son malos; son -ha afirmado- una referencia de cómo se resiste bien a la peor de las tormentas que ha sufrido el PP prácticamente desde su fundación. Son incluso esperanzadores en el contexto nacional -añadió- porque en este ciclo político adverso el PP ya ha tocado fondo y los resultados reflejan que ha empezado a subir”.

Es de admirar la capacidad que tienen los políticos para no asumir responsabilidades, interpretar los datos a su conveniencia y retorcer el significado de las palabras.

Beltrán Pérez trata de poner el contexto como pretexto y de consolarse con el mal de muchos, pero se da la circunstancia de que en en la comparación con el conjunto de España, que invoca como referencia, el PP ha logrado 702.519 sufragios más que en las elecciones precedentes, las generales del pasado 28 de abril que el alcaldable tiene “in mente”, mientras que en Sevilla capital el resultado ha sido en sentido inverso: 33.220 votos perdidos. Parafraseando al propio Pérez, es el PP nacional el que se ha recuperado y el sevillano el que ha tocado fondo.

El alcaldable, en vez de referirse al contexto nacional de su partido podría haber tratado de escudarse en los resultados del PP en las capitales de provincia de Andalucía, ya que en casi todas ellas ha retrocedido, aunque los presumibles pactos postelectorales “a la andaluza” le podrían proporcionar el gobierno en cinco de las ocho. Así, los populares han perdido del orden de 6.000 votos (Huelva y Jaén), 8.000 (Cádiz y Córdoba) y 14.000 (Granada), pero no tantos como en Sevilla (33.000).

EXCEPCIONES

Incluso en el contexto regional hay notables excepciones, como la de Almería capital, donde el PP ha ganado en votos (4.000), aunque no le ha servido para incrementar su número de concejales; y, especialmente, Málaga, donde el incombustible Francisco de la Torre ha logrado 10.000 votos más y también un concejal más, que le podrían permitir revalidar la Alcaldía mediante un pacto con Ciudadanos.

Es curioso comprobar cómo Beltrán Pérez viene alertando reiteradamente en los últimos años sobre cómo, a su juicio, Málaga está adelantando a Sevilla en diversos ámbitos, especialmente el cultural y el económico (por más que los indicadores objetivos demuestren lo contrario), y a la hora de las comparaciones electorales y los contextos políticos el alcaldable sevillano se olvide de ese otro adelanto que en votos y concejales ha logrado su correligionario de la Costa del Sol en comparación con su candidatura a la Alcaldía de Sevilla.

También llama la atención en el argumentario de Beltrán Pérez su referencia a las encuestas. Desde su punto de vista, los resultados del 26 de mayo mejoran los sondeos que pronosticaban, cuando él asumió la portavocía de su grupo municipal, que los populares caerían hasta los cinco concejales y que serían adelantados por Ciudadanos.

DESCALIFICACIÓN

En aquel entonces  Pérez se dedicó a descalificar la encuesta diciendo que había sido realizada una semana después de que el PP fuera desalojado del Gobierno de la nación tras una “traumática moción de censura” y en un contexto (el contexto, siempre el contexto) en el que preparaba un congreso nacional extraordinario para definir su nuevo liderazgo.

Afirmó que en 2003 al coordinador de su campaña electoral, Jaime Raynaud, los sondeos le otorgaban ocho ediles “y sacó doce” (¿?), por lo que en su partido son “especialistas en ganar elecciones aunque perdamos las encuestas”. Y añadió: “Estamos imparables en la calle. Quien levanta las manos por un triunfo en una encuesta está empezando a perder las elecciones y quien toma nota de las circunstancias de la encuesta y piensa que se puede aprender de la misma está en el camino adecuado para ganar”.

Así pues, cuando se publica una encuesta desfavorable, Beltrán Pérez la descalifica, pero un año después le da validez porque le sirve de coartada para justificar unos resultados mejores que los vaticinados pero mucho peores que los obtenidos en las elecciones municipales previas. En conclusión, la batalla del alcaldable popular ya no consiste en superar los resultados de la anterior cita con las urnas ni a sus rivales políticos, sino en batir a los sondeos. Transmite que hay que consolarse, e incluso alegrarse, porque podría haber sido aún peor.

Y, efectivamente, así lo proclama cuando dice que “los resultados de estas elecciones son más que dignos; ha habido quien ha perdido más”. Desde luego, no ha perdido más que el PP ningún otro partido en Sevilla capital, ni tampoco su propio partido en las capitales de provincia de Andalucía.

“RESISTENCIA”

Con este planteamiento, los 33.220 votos y los cuatro concejales menos no suponen una derrota, sino “un ejercicio de resistencia a la peor de las tormentas”. Hasta ahora, resistir significaba mantener al menos la posición, algo que no parece que haya logrado el candidato popular, cuyos resultados muestran un retroceso en todos y cada uno de los once distritos de la ciudad.

No importa. La interpretación del candidato del PP es que los resultados reflejan que su partido “ha empezado a subir” porque los 73.101 sufragios cosechados en las elecciones municipales son casi mil más que los 72.179 obtenidos en las generales del 28 de abril, cuando se trata de dos elecciones distintas, pero como interesa se suman o se restan peras con manzanas.

Beltrán Pérez no se percata del mensaje que está enviando: tras dieciséis años de edil en el Ayuntamiento de Sevilla, tanto en el gobierno como en la oposición, tanto como portavoz como alcaldable, resulta que su tirón electoral en Sevilla es de tan sólo 922 votos más que su recién llegado líder nacional, Pablo Casado.

La conclusión de Beltrán Pérez es que él no va a “hacerse el harakiri”, una práctica que remite a Japón únicamente, entre otras razones porque “en Sevilla capital -asevera- ningún candidato ha sido alcalde a la primera, ya que para fijar una alternativa de gobierno hacen falta un mínimo de cuatro años”.

O sea, que tras haber cosechado el peor resultado de la historia del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, Beltrán ya se está postulando para repetir como candidato a la Alcaldía en 2023, fecha en que cumpliría  veinte años como miembro de la Corporación Municipal. Alcaldable por antigüedad.

El PP en las capitales andaluzas

(Elecciones municipales 2015-2019)

 

Capital Año 2015 Año 2019 Balance

Almería 29.935 (13) 34.087 (13) +4.152 (0)

Cádiz 22.261 (10) 13.397 (6) -8.864 (-4)

Córdoba 51.441 (11) 43.434 (9) -8.007 (-2)

Granada 39.958 (11) 25.770 (7)         -14.188 (-4)

Huelva 15.718 (8)   9.245 (4)            -6.473 (-4)

Jaén 21.129 (12) 14.577 (8) -6.552 (-4)

Málaga 84.156 (13) 94.444 (14)         +10.288 (+1)

Sevilla         106.321 (12) 73.101 (8)          -33.220 (-4)

 

Nota.- Entre paréntesis, número de concejales.

 

Elecciones municipales 2019: Dos tercios de los votos perdidos por Beltrán Pérez estaban en feudos del PP

El candidato popular cae especialmente en Casco Antiguo, Nervión y Sur

Entrega tres de sus antiguos bastiones al PSOE y ya sólo le quedan otros tres

El PP queda relegado a cuarta fuerza en Norte, superado también por Cs

 

La lista del PP que ha encabezado Beltrán Pérez ha perdido un total de 33.220 votos respecto de las elecciones municipales del año 2015, al pasar de los 106.321 (el 33,05%) de entonces a tan sólo 73.101 (el 23,15%) de ahora, lo que supone  un descenso de diez puntos en números redondos, como resultado de un retroceso generalizado en los once distritos de la ciudad.

El PP y el PSOE han funcionado como vasos comunicantes en estas elecciones municipales, ya que mientras los socialistas han ganado sufragios en la totalidad de los distritos, los populares han cosechado el resultado inverso: no hay ninguno donde no hayan caído, e incluso más todavía en algunos de sus feudos tradicionales.

La lista de Beltrán Pérez partía antes de la cita con las urnas con el dominio de seis de los once distritos y sale después de las votaciones con la pérdida de la mitad (ya sólo mantiene, y a la baja, Casco Antiguo, Los Remedios y Nervión) y relegado al tercer puesto en Cerro-Amate y en Este-Alcosa-Torreblanca, un retroceso hasta cierto punto explicable tanto por tratarse de zonas tradicionalmente socialistas como porque además en Adelante Sevilla, que ocupa el segundo lugar en ambos, han confluido siete formaciones de la izquierda con el propósito de concentrar en todo lo posible los sufragios de esta parte del espectro ideológico. Por ello lo más significativo es el retroceso del PP al cuarto puerto en el distrito Norte, otro feudo socialista, sobrepasado además de por PSOE y Adelante Sevilla por Ciudadanos. La formación naranja le saca 413 sufragios de diferencia aquí.

Beltrán Pérez ha perdido más de veinte mil votos (20.157) en los distritos que dominaba el PP desde el año 2015 y 13.000 (13.063) en aquellos dominados por el PSOE. A destacar los 4.414 votos perdidos por los populares en Casco Antiguo y los 4.246 en Nervión: la cuarta parte del total en tan sólo estos dos distritos. Sur se les acerca en sufragios cambiados de destino con 3.821 menos que hace cuatro años.

Únicamente en dos distritos con predominio socialista, San Pablo-Santa Justa y Este-Alcosa-Torreblanca, el PP supera los 3.000 votos perdidos, y en el conjunto de los distritos bajo el dominio socialista desde 2015 se deja un 39% de los sufragios que han dado la espalda a los populares.

Queda claro que la debacle del partido de la gaviota se ha producido más en sus propios feudos que en los del PSOE. Si se atribuyen los votos obtenidos por Vox (25.122) a desencantados con el PP y dado que dicha formación ya obtuvo 1.495 en las anteriores elecciones municipales, en puridad podría haberle restado ahora 23.627 votos y dos concejales.

Todavía quedarían 9.593 sufragios más que se han trasvasado a otras fuerzas políticas y otros dos ediles, con el PSOE y Ciudadanos como grandes beneficiarios del hundimiento popular. Dicho de otro modo, ha habido voto conservador “prestado” al PSOE de Espadas, que en la campaña electoral hizo un llamamiento en tal sentido.

El alcaldable socialista trató de emular lo que hizo Zoido con los barrios socialistas para desalojar al PSOE de la Alcaldía tras los escándalos durante los mandatos de Monteseirín, estrategia que le acabó reportando 20 concejales.

En aquel entonces (año 2011) el PP obtuvo la mayoría más absoluta en la historia del Ayuntamiento de Sevilla, con 166.040 votos (el 49,31%). Ocho años después el PP ha dilapidado tan ingente caudal de confianza de los sevillanos y se ha dejado por el camino 92.939 sufragios y doce concejales. Del mejor resultado de su historia al peor en tan sólo dos mandatos.

El peor resultado del PP en Sevilla capital

Si se exceptúa la difusa Coalición Democrática (un conglomerado de diez formaciones de centro-derecha formado en los albores de la Transición) en 1979, donde ni siquiera podían  identificarse las siglas de Alianza Popular, la precursora del Partido Popular y que todavía en 1983 concurrió a las elecciones municipales en alianza con el Partido Demócrata Popular (democristiano) y Unión Liberal, el resultado obtenido por el PP en las elecciones del pasado domingo es el peor en la historia de la democracia en Sevilla capital para unos comicios de carácter local.

Los 73.101 votos y ocho ediles de Beltrán Pérez han supuesto el 23,15% del total de los sufragios válidos emitidos por los sevillanos, una proporción inferior al 24,33% logrado por el PP en el año 1991 con 68.206 votos, y al 24,58% obtenido en el año 1987 con 71.287 papeletas en las urnas. En ambas convocatorias el PP se quedó con los mismos ocho concejales que ahora.

Votos perdidos por el PP en los distritos
Distritos PP 2015 Votos perdidos % total Posición
Bellavista-La Palmera 2.285 6,87

Casco Antiguo             4.414         13,28

Los Remedios           2.561 7,70

Nervión           4.246          12,78

Sur             3.821          11,50

Triana 2.830 8,51
(Subtotal Distritos PP                20.157 60,67 – )
Distritos PSOE 2015
Cerro-Amate            1.954  5,88

Este-Alcosa-Torreblanca            3.077  9,26

Macarena            2.821  8,49

Norte            1.999  6,01

San Pablo/Sta. Justa 3.212              9,66
(Subtotal Distritos PSOE 13.063 39,32 – )
TOTAL VOTOS PERDIDOS           33.220

El mitin de Beltrán

Beltrán Pérez omite que la Ordenanza de la Feria sólo permite un uso lúdico de las casetas y no parece que un acto político lo sea

El mitin se convertirá en el “peligroso precedente” que dice el gobierno de Espadas si éste no hace nada al respecto

 

En los cuarenta años en números redondos que llevamos de Democracia desde el fin de la Dictadura franquista se han convocado once elecciones municipales. Al menos las campañas de tres de ellas han coincidido con la Feria de Sevilla: las de 1983, 2011 y éstas de 2019.

Particular interés tuvieron las elecciones locales convocadas para el 8 de mayo de 1983, ya que fueron las segundas desde la recuperación de las libertades y las primeras en las que la campaña electoral coincidió con la Feria, la cual se celebró entre en 19 y el 24 de abril. En un país en el que todavía estaban implantándose los usos democráticos, el comportamiento de los líderes y de los partidos políticos podría haber marcado para el futuro la Feria si aquéllos hubieran decidido aprovecharla como escenario de sus actos y de su propaganda electorales, ya que en principio nada se había previsto ni regulado al respecto porque  casi todo estaba todavía en construcción.

Los candidatos y sus respectivos partidos acordaron de forma tácita o expresa dejar el festejo fuera de la contienda electoral para que siguiera siendo lo que había sido hasta entonces y ha seguido siendo hasta este año, un tiempo que transcurre en el campo de Los Remedios para la diversión y la alegría, una tregua en el calendario para olvidarnos siquiera durante una de las 52 semanas del año de los problemas y que impere nuestra faceta más lúdica.

 

Ello nunca ha sido óbice para que las fuerzas políticas estén presentes en el Real con sus propias casetas y ofrezcan sus recepciones, como cualquier otro titular en la suya, pero siempre han respetado la tradición instaurada en 1983 de no acoger mítines u otro tipo de actos de naturaleza puramente política, no pedir directamente el voto, no repartir propaganda electoral por las calles del recinto y no pegar carteles en cualquier parte del mismo.

 

EMPEZÓ ZOIDO

 

Esta tradición, máxime en una ciudad tan amante de la pervivencia de los usos y costumbres y del cuidado de las formas y del saber estar con elegancia, no ha sido respetada únicamente por, paradójicamente, el partido que “a priori” sería considerado como el más atento a las denominadas esencias de Sevilla, el PP.

 

En el año 2011, la candidatura de los populares, que lideraba el juez Juan Ignacio Zoido, colocó banderolas con publicidad electoral antes del inicio oficial de la campaña para las elecciones municipales de aquel año en las farolas cercanas a la portada de la Feria, con lo que incumplió tanto la ley electoral como la Ordenanza municipal. Esta establecía por aquel entonces una zona de un kilómetro alrededor del recinto ferial libre de publicidad de cualquier tipo para no “contaminar” el festejo. La Junta Electoral de Zona conminó a Zoido a que retirara de inmediato las banderolas con propaganda del PP, una actuación de la que acabó haciéndose responsable la empresa contratada a tal efecto por el partido y que achacó a un error de coordinación de su personal. Ante la desidia de la compañía y del PP tuvo que ser personal del Ayuntamiento el que procedió a retirar la propaganda política de los aledaños de la portada.

 

El segundo episodio se ha producido durante esta Feria de 2019 y no en los aledaños del Real ni achacándolo a un error de una contrata, sino de forma deliberada y consciente: el portavoz y alcaldable popular, Beltrán Pérez, inició oficialmente su campaña para las elecciones municipales del próximo día 26 antes incluso del plazo legalmente establecido en la caseta que el PP tiene en el recinto ferial.

 

OÍDOS SORDOS

 

Pérez y su equipo desoyeron los llamamientos del gobierno local a que reconsiderara una decisión que en palabras del delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, “desvirtúa la propia Feria y sus tradiciones, politiza esta fiesta y sienta un precedente peligroso para los últimos días de esta fiesta y las próximas ediciones, tanto para actos políticos como por parte de empresas privadas”.

 

La respuesta del alcaldable popular consistió en atacar al gobierno y decir que la caseta en la Feria es una traslación de la casa propia, donde por tanto se puede hacer lo que se considere oportuno; que acudiría sólo quien quisiera asistir, por lo que a su juicio se cumpliría la normativa perfectamente y no se interferiría en la Feria. “Se pasará muy bien frente al tono de amenaza y de intromisión de un gobierno municipal que quiere prohibir el acto de un partido, algo que sólo pasa en Venezuela”, añadió el alcaldable popular.

 

¿Son, como sostiene Beltrán Pérez, las casetas en la Feria espacios privados en tanto prolongación de las viviendas particulares y donde hay plena libertad para hacer lo que se quiera, incluido un mitin electoral?

 

Veamos lo que se estipula en al Ordenanza municipal de la Feria, concretamente en su artículo tercero: “La titularidad de las casetas consiste en la licencia del uso común especial y temporal del dominio público con fines lúdicos en el recinto ferial, siendo un acto reglado de la Administración Municipal por el cual, previa comprobación de las condiciones establecidas por la normativa aplicable, se autoriza al solicitante el ejercicio de su derecho de disfrute”.

 

Es obvio, pues, que la caseta del PP es fruto de una concesión pública sujeta al cumplimiento del fin para el que es otorgada: usos lúdicos o festivos, ajenos por completo a los políticos o electoralistas. No existe, por tanto, esa plena libertad para hacer lo que se quiera en su interior como sostiene Beltrán Pérez. Con la “sui generis” interpretación que a su conveniencia hace de la Ordenanza el alcaldable popular, la Feria perdería su dimensión festiva y se podría convertir en cualquier cosa, desde un sucedáneo de Fibes para la presentación, exposición y venta de, por ejemplo, automóviles, hasta en un ruedo ibérico para la lucha política.

 

INCONGRUENCIA

 

La incongruencia del alcaldable popular ha llegado al extremo de tratar de justificar su mitin con el argumento de que se trataba de un homenaje a los trabajadores municipales en el Real. En tal caso, lo “lógico” habría sido solicitar la caseta del Ayuntamiento  para celebrarlo o bien en la de Emasesa, Tussam o cualquier otra empresa o ente municipales.

¿Y qué decir de la edil popular, Evelia Rincón? Ante los reproches al PP por politizar la Feria del candidato de Ciudadanos, Álvaro Pimentel, inquirió a éste que se “plantee por qué presenta su campaña en una ubicación sin licencia de actividad, de luz, agua y vertidos al río”. Se trataba de una alusión a la terraza Puerto de Cuba, donde el alcaldable del partido naranja tenía previsto dar el pistoletazo de salida a su carrera hacia el Ayuntamiento.

 

Así pues, tenemos una concejal que también formó parte del gobierno de Zoido (2011-2015) y que denuncia ahora públicamente que un local abierto desde el año 2005 carece de diversas licencias, ante lo cual cabe preguntarse por qué ella lleva tanto tiempo haciendo la vista gorda al respecto en el seno del Ayuntamiento y sólo saca a colación las presuntas ilegalidades para utilizarlas en contra de un rival político.

 

INHIBICIÓN

 

¿Y qué ha hecho el gobierno de Espadas respecto del mitin de Beltrán Pérez en la Feria? Hasta el momento de redactar estas líneas nada, salvo las lamentaciones por boca de Cabrera de que el alcaldable popular ha desvirtuado la fiesta, roto las tradiciones, incumplido la Ordenanza municipal y sentado un “peligroso” precedente “para que el resto de las fuerzas políticas utilicen el Real para una confrontación fuera de lugar o para que se llene de actos publicitarios”.

El acto político de Pérez en la Feria deja en evidencia al gobierno de Espadas con su tesis del “peligroso precedente”, porque si no reacciona más allá de las condenas verbales  y no actúa, en tal caso le estaría dando la razón al alcaldable del PP en el sentido de que dentro de la caseta se puede hacer lo que se quiera y de que él no ha vulnerado la Ordenanza, y  estaría invitando, por omisión, a que cualquiera hiciera lo que le viniera en gana en el Real.

 

Para que no exista precedente  ni imitadores y este mitin en Feria sea el primero y el último, el gobierno de Espadas está obligado a incoar un expediente sancionador al PP o/y reformar la Ordenanza de la Feria con el fin de que no quede lugar a dudas ni a interpretaciones. Además del uso autorizado (lúdico) deben especificarse también a título de ejemplo los no autorizados (el resto, como políticos, electoralistas, publicitarios, comerciales y etcétera), para que nadie pueda ampararse en que lo que no está expresamente prohibido se sobreentiende que está permitido.

Divide y vencerás

Espadas, favorito en la encuesta para revalidar como alcalde, tiene frente a él una derecha dividida

Beltrán Pérez tiene casi todo en contra, incluido su grado de conocimiento, la mitad que el de Espadas

 

Suele decirse que una encuesta refleja sólo la opinión de los ciudadanos en un momento dado y que no equivale a una foto fija porque los puntos de vista puede cambiar de forma repentina por multitud de factores, desde acontecimientos inesperados hasta por la influencia del entorno más próximo, pero también es cierto que capta la intención de los encuestados y que han de intervenir esos otros factores para modificarla.

Antes de las elecciones municipales del próximo 26 de mayo hemos conocido el sondeo realizado por SW Demoscopia para Viva Sevilla entre el 1 y el 5 de abril y el resultado de las elecciones generales del pasado día 28, que aunque no han sido de carácter local permiten al menos hacer una extrapolación al ámbito del Ayuntamiento. Con todas las salvedades y aunque ni en matemáticas ni en política sea correcto sumar peras con manzanas, lo que nos permite la encuesta por una parte y, por otra, el “fuego real” de las recientes elecciones generales es apreciar al menos qué tendencia existe en el electorado en vísperas de las elecciones municipales, convocadas para dentro de veinte días en números redondos.

Con todas las prevenciones que se quiera, la tendencia dibuja un escenario municipal parecido al surgido tras las elecciones locales que se celebraron el 24 de mayo de 2015: una victoria de la lista socialista encabezada por Espadas pero sin mayoría absoluta, lo que le obligaría a un pacto de gobierno o programático con otras fuerzas políticas; y, globalmente, el escenario también muestra una mayoría por la mínima del conjunto de los partidos de izquierda (la suma de PSOE y Adelante Sevilla) frente a los de centro-derecha (la suma de PP, Cs y Vox).

DOS ESCENARIOS

Según el sondeo de SW Demoscopia y la extrapolación al Ayuntamiento de los resultados de las recientes elecciones generales, el PSOE podría obtener entre 11 y 13 concejales (actualmente tiene 11); el PP, entre 6 y 8 (ahora tiene 12); Ciudadanos, entre 4 y 5 (cuenta con tres); la confluencia de Participa Sevilla (asimilable a Podemos) e IU-CA en Adelante Sevilla, 5 (los mismos que la suma de ambos ahora), y Vox podría entrar en el Consistorio con entre 2 y 4 (ahora carece de representación).

En los dos escenarios (sondeo y extrapolación de las generales), un pacto del PSOE con Adelante Sevilla sería suficiente para que Espadas revalidara la Alcaldía, ya que alcanzaría la mayoría absoluta con más uno o más dos concejales. Aunque el bloque de centro-derecha aportara todos sus votos al alcaldable del PP, Beltrán Pérez, éste no contaría con más de catorce o quince a su favor, sin llegar a los dieciséis necesarios para gobernar.

Aunque Espadas no es el diseñador de la estrategia romana (atribuida a Julio César) del “divide y vencerás”, puede ser el mayor beneficiario de la división que afecta al bloque del centro-derecha tras las elecciones generales y que comprometería un hipotético pacto “a la andaluza” en el Ayuntamiento de Sevilla. Ciudadanos trata de arrebatarle al PP el liderazgo de este bloque político  y, por su parte, el PP trata de desmarcarse lo máximo posible del extremista Vox para tratar de recuperar el centro perdido, un brusco volantazo que ha irritado sobremanera al partido de Santiago Abascal.

Por tanto, el panorama no puede ser “a priori” más favorable para Espadas, que se encuentra con el bloque ideológicamente más alejado de sus posiciones dividido y con cada uno de sus miembros tratando de no verse asociado con los demás para así remarcar sus diferencias.

ANTECEDENTE

Este escenario no es nuevo en el Ayuntamiento sevillano. Recuérdese que Espadas fue elegido alcalde el 13 de junio de 2015 merced a la suma de los votos de todo el bloque de izquierdas (PSOE, Participa Sevilla e IU-CA), mientras que Ciudadanos y PP fueron incapaces de apoyar a un candidato alternativo y cada formación votó por sus respectivos cabezas de lista: el PP, a Juan Ignacio Zoido; Ciudadanos, a Javier Millán (Vox no obtuvo entonces representación). Así pues, oficialmente Espadas ganó por 16 votos frente a 12 de su rival directo, Zoido, y no por la mínima de 16 a 15 si se hubiera unido el centro-derecha.

En la situación creada tras las elecciones generales  puede repetirse la historia de que PP, Cs y Vox acaben votándose a sí mismos con tal de no apoyar a ningún candidato de las restantes fuerzas de centro-derecha, por disputas de liderazgo o por cobrarse facturas políticas.

El sondeo de SW Demoscopia para Viva Sevilla muestra las razones por las que Espadas es el favorito para revalidar la Alcaldía, empezando por la imagen que proyecta como político moderado y centrado, capaz de atraer votos tanto a su izquierda como a su derecha. Es el único de los candidatos al que los sevillanos aprueban, aunque sólo sea con un 5,6 sobre 10. Más que suficiente.

La situación es todavía más favorable para Espadas cuando se pregunta a los sevillanos a quién prefieren como próximo alcalde: casi la mitad (el 48,2%) lo señalan a él, mientras que apenas llegan a uno de cada cinco (el 19%) quienes dan el nombre del candidato del PP, Beltrán Pérez, y a gran distancia (menos del 6% cada uno) aparecen Susana Serrano (Adelante Sevilla), Álvaro Pimentel (Cs) u otro. Obsérvese que la suma de la preferencia de todos los candidatos, incluido ese indeterminado “otro” (un 36,7% en total) ni siquiera se aproxima al porcentaje de los que prefieren al actual alcalde al frente del Ayuntamiento (48,2%).

PREFERIDO

Esta preferencia se registra en diez de los once distritos de la ciudad salvo en el tradicional feudo del PP, Los Remedios, pero incluso ahí Espadas queda a tan sólo 3,5 puntos de distancia de Beltrán Pérez, haciendo valer sus palabras de que él ha gobernado para ese distrito igual que para todos los demás y sin pensar en la ideología de sus vecinos porque es el alcalde de todos los sevillanos, y a las pruebas de las grandes obras realizadas allí (las de la calle Niebla, por ejemplo) puede remitirse.

Hasta ha recibido una valoración más positiva que negativa (once puntos de diferencia) el pacto de investidura que firmó con Participa Sevilla e Izquierda Unida y que le ha permitido gobernar haciendo, según él mismo dice, “milagros” con tan sólo once concejales, un gobierno minoritario nunca visto antes en Democracia. Ese juicio favorable por parte de los sevillanos puede ser motivo más que suficiente para que Espadas pueda defender un pacto similar con la conjunción de izquierdas (Adelante Sevilla) en caso de necesitar reeditarlo para el próximo mandato, tal como apuntan la encuesta y la extrapolación del resultado de las recientes elecciones generales.

OBSTÁCULOS

Con este panorama, la lucha de Beltrán Pérez como alcaldable del PP es aún más difícil. La irrupción de Vox se produce a costa de su electorado tradicional, a lo que hay que sumar el crecimiento de Ciudadanos, el cual se ha quedado a tan sólo 3.354 votos de los populares en Sevilla capital en las recientes elecciones generales y cuyo objetivo ahora es dar el “sorpasso” en el centro-derecha y colocar a su candidato, Álvaro Pimentel, al ,menos como líder de la oposición municipal. Por tanto, Beltrán Pérez ya no tiene a Espadas como único gran rival político, sino también a los candidatos de su mismo espectro ideológico y aunque él obtuviera el mejor resultado en el bloque de centro-derecha “a priori”, ni siquiera la hipotética suma en su favor del voto de todos los concejales de este signo le daría la Alcaldía.

Además, según pone de manifiesto la encuesta publicada por Viva Sevilla, Beltrán Pérez lucha por la Alcaldía en una ciudad en la que el 44,7% de los electores se declaran de izquierdas y un 36,6% afirma que no votaría nunca al PP, partido que sólo cuenta con la fidelidad inquebrantable del 5,3% de los votantes.

Tras la debacle sufrida en las elecciones generales del pasado 28 de abril, el PP ha dado libertad  sus candidatos para que potencien al máximo su propia imagen y minimicen las siglas del partido, una consigna que ha seguido Beltrán Pérez en el acto de presentación de los miembros de su lista electoral.

Sin embargo, hasta en esa estrategia el alcaldable del PP se encuentra con un nuevo obstáculo en su camino: pese a que lleva desde 2003 de forma ininterrumpida en el Ayuntamiento como concejal sólo es conocido por la mitad de sevillanos que Espadas (45,7% frente al 90,3%). Necesita el plazo de veinte días hasta la cita con las urnas el próximo día 26 de mayo para compensar una desventaja acumulada en los últimos dieciséis años. Demasiado.

Dos medias líneas (de Metro)

La Junta, en vez de la red completa exigida por Pérez, anuncia dos medias líneas de Metro

La estrategia del Gobierno andaluz coincide más con la de Espadas que con la del alcaldable del PP

 

El pasado 23 de enero, tras anunciar Espadas que el Ministerio de Hacienda del Gobierno de Pedro Sánchez avalaba la firma del protocolo de financiación negociado a tres bandas (Ayuntamiento, Junta de Andalucía en tiempos de Susana Díaz y Gobierno central) para las obras del tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián de la línea 3 del Metro, el portavoz y alcaldable del PP, Beltrán Pérez, le acusó de “usar el Metro para estafar electoralmente” a los sevillanos.

Beltrán Pérez recordó que en los Presupuestos Generales del Estado para el año en curso, elaborados por la ministra sevillana María Jesús Montero, “no se contemplaba ni un solo euro para el Metro de Sevilla”, por lo que a su juicio la entrevista entre la titular de Hacienda y el alcalde no era más que “una foto preelectoral y una estafa a los sevillanos”.

 

El alcaldable popular anunció que presentaría una nueva moción en el Pleno para reclamar otra vez la construcción de la red completa de Metro que, a su juicio, había traicionado Espadas al conformarse sólo con media línea de la 3 (el tramo Pino Montano-Prado). Según Beltrán Pérez, “Sevilla no puede renunciar a su red  completa de Metro, gobierne quien gobierne en cada Administración; por eso -añadió- el PP va a seguir pidiendo su construcción en 15 años, priorizando la línea 3, y la 2 con arranque en Sevilla Este”.

 

156 MILLONES

 

Posteriormente, el 12 de febrero, Beltrán Pérez se reunió con su correligionaria y consejera de Fomento, Marifrán Carazo, y con el viceconsejero, Jaime Raynaud, y anunció que la titular del departamento le había comunicado que “hoy podríamos disponer de 156 millones de euros para la ampliación del Metro”.

Según el portavoz y alcaldablde del PP, era “la primera vez en los últimos diez años que se habla de compromiso presupuestario, lo que es una gran noticia -añadió- para todos los sevillanos que demandan esta infraestructura tan relevante para el futuro de la movilidad en la ciudad”.

Beltrán Pérez continuó diciendo que “frente a compromisos verbales del alcalde del PSOE, Juan Espadas, con la anterior Consejería y la cortedad de sus aspiraciones al pedir media línea (del Metro), nos encontramos con el Gobierno del cambio, con una clara apuesta que puede marcar un antes y un después”.

Todas estas declaraciones han ido en línea con los mensajes lanzados por Beltrán Pérez en los últimos meses, en los que ha convertido el Metro en el “leit motive” de su campaña preelectoral a las municipales, con las ideas-fuerza de que Espadas ha renunciado a la red completa (líneas 2, 3 y 4, las pendientes) al conformarse sólo con la mitad de la línea 3; que el protocolo de financiación tripartita no estaba respaldado por ninguna partida en los Presupuestos Generales del Estado (aparte de que la ley del Metro exonera al Ayuntamiento del pago de la infraestructuras de las líneas, no así de otros conceptos) y que cuando llegara el PP a la Junta de Andalucía habría dinero y compromiso para activar la red completa, subterránea además y prácticamente de construcción simultánea.

 

REBAJA

 

Pues bien, los anuncios del nuevo Gobierno andaluz han desmentido toda la estrategia del portavoz y alcaldable del PP. El viceconsejero de Fomento, Jaime Raynaud, ha adelantado en el curso de un encuentro empresarial celebrado en la Cámara de Comercio de Sevilla que la Junta va a destinar un millón de euros, repartidos en los Presupuestos de 2019 y 2020, para revisar y actualizar los proyectos básicos de las tres líneas de Metro pendientes de construir y que se acabaron de redactar en 2011 pero que acabaron metidos en un cajón tras el estallido de la crisis económica y la falta de recursos para grandes inversiones en obra pública.

Conclusión: nos plantaremos como mínimo en 2021 antes de que se construya un solo metro del Metro, valga el juego de palabras. ¿No decía Beltrán Pérez en febrero pasado que “hoy podríamos disponer de 156 millones de euros para la ampliación” del suburbano? Hay declaraciones carentes de lógica porque no se puede empezar la casa por el tejado, sino por los cimientos. El nuevo Gobierno andaluz actúa con seriedad y prudencia al proceder primero a la revisión de los proyectos básicos, para así conocer los costes actualizados de las tres líneas pendientes y poder obrar en consecuencia y en función de los recursos económicos disponibles en cada momento.

 

No se olvide que, como ha revelado Raynaud, en la Consejería de Fomento hay ya comprometidos 3.650 millones de euros en proyectos hasta el año 2042, un dinero equivalente prácticamente al coste estimado de las tres líneas de Metro que faltan en Sevilla. Así pues, no hay dinero para todo, por lo que lo más probable es que aprovechando digamos el paréntesis del bienio 2019-2020, dedicado sólo a revisiones y estudios de los proyectos básicos, la programación de las obras del Metro se subordinará al próximo Plan de Infraestructuras de Andalucía 2021-2027.

 

MITADES

 

No obstante, ya hay varias directrices para el Metro sevillano en ese nonato Plan de Infraestructuras que se desarrollará en el próximo decenio. Lo avanzó la consejera en unas declaraciones que pasaron inadvertidas en plena Semana Santa y lo ha ratificado su viceconsejero, Rynaud, en el encuentro celebrado en la Cámara de Comercio: acometer, de momento no se sabe si simultáneamente o no (lo más probable es que no), la construcción no integral de las líneas 3 y 2, sino sólo la mitad aproximadamente de las mismas: el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián de la línea 3 (que, completa, llegaría hasta Los Bermejales) y el tramo Sevilla Este-María Auxiliadora/Puerta Osario de la línea 2 (que, completa, llegaría hasta Torre Triana, en la isla de la Cartuja). De este modo, las líneas 3 y 2 confluirían en María Auxiliadora y desde allí los pasajeros podrían conectar con la línea 1 en la estación del Prado de San Sebastián.

 

Raynaud ha afirmado que el compromiso de la Junta de Andalucía es con la red completa del Metro tal como aprobó el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla a instancias del PP aunque “acometida por tramos”.

¿Y no era acaso esa misma la postura de Espadas, el cual, ante la falta de fondos por mor de la crisis económica, trató de impulsar al menos la construcción del tramo Pino Montano-Prado de la línea 3 en alianza con la Junta de Andalucía y el Gobierno de la nación?

 

Como la política, y todo en la vida, es según el color del cristal con que se mire, si el alcalde impulsa mejor que nada el tramo Norte de la línea 3, entonces es tachado de traidor y de alcalde de “la media línea de Metro” por Beltrán Pérez, pero si el nuevo Gobierno andaluz, de forma tan bien razonable ante la imposibilidad de disponer de 3.700 millones de euros de golpe y la necesidad de optimizar y repartir los recursos, hace eso mismo, entonces el portavoz y alcaldable del PP guarda silencio y asume así el “compromiso por tramos”.

 

Beltrán Pérez reprochaba a Espadas haberse conformado con una mera media línea de Metro y ahora resulta que podría haber en todo caso dos medias líneas pero no la red completa, tantas veces por él demandada y prometida. El plan de la Junta de Andalucía parece más cercano a la estrategia (haciendo de la necesidad virtud) del socialista Espadas que a la del popular Beltrán Pérez. Paradojas de la política.

 

El PGOU de Beltrán

En Sevilla queda suelo calificado para construir 30.787 viviendas

Si el PGOU frena la inversión, ¿cómo se explican los 1.309 millones en licencias de obra?

 

El título de este artículo es equívoco, ya que según se desprende de una reciente comparecencia del portavoz y alcaldable del PP, Beltrán Pérez, éste en realidad no se identifica con el vigente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), el cual data de 2006, y promete no la redacción de uno nuevo, sino su revisión parcial en caso de que acceda a la Alcaldía tras las elecciones municipales del próximo mes de mayo.

Habría que preguntarse por qué si el PGOU heredado de los gobiernos de Monteseirín no satisfizo y sigue sin satisfacer al PP, este partido no aprovechó la oportunidad de haberlo revisado, e incluso redactado uno nuevo, cuando gozó de la mayoría absolutísima de los 20 concejales durante el mandato de Zoido (2011-2015). Misterios de la política.

Según Beltrán Pérez, el Plan General no permite el desarrollo de los suelos vacantes y frena la inversión privada y el crecimiento residencial, ya que en su opinión hay un exceso de terrenos terciarios que no favorecen la construcción de viviendas baratas, motivo por el cual nativos de Sevilla capital emigran a municipios del área metropolitana donde sí se desarrollan áreas residenciales.

 

RECALIFICACIÓN

 

Tras este diagnóstico, la receta del alcaldable popular consiste en recalificar suelos terciarios como residenciales e incrementar su edificabilidad mediante la regla del tres por dos, es decir que donde ahora se permite construir dos viviendas se autorizaría la edificación de tres y esta mayor densidad serviría teóricamente para abaratar el precio de los inmuebles y para que los sevillanos no tuvieran que irse a otros municipios limítrofes, con la consiguiente sangría demográfica que sufre la capital en los últimos años.

 

El problema es que el diagnóstico urbanístico de Beltrán Pérez no concuerda con la realidad que reflejan las estadísticas oficiales. Los números hablan, pero los políticos prefieren no escucharlos para que no les estropeen sus apriorismos.

 

Afirma el alcaldable del PP que en Sevilla no hay suficiente suelo residencial para la construcción de viviendas. Sin embargo, en el PGOU de 2006 (aprobado de forma definitiva por la Junta de Andalucía el 19 de julio de dicho año) se calificó suelo residencial para la construcción de 45.000 viviendas. Entre 2007, primer año completo de aplicación de la nueva norma urbanística, y el pasado 2018 se han construido en el término municipal sevillano 14.213  nuevas viviendas. La conclusión es obvia: queda aún suelo para erigir 30.787 viviendas, con lo cual se desmorona el edificio argumental elaborado por el alcaldable del PP.

El número de nuevas viviendas se ha disparado además en el actual mandato de Espadas (4.224) en contraste con el de Zoido (1.294), lo cual se debe en parte a que éste gobernó en plena crisis económica y Espadas lo ha hecho en la fase final de la misma y en el inicio de la recuperación, pero como ésa ha sido la realidad, así hay que contarla.

 

Si, como dice Beltrán Pérez, existiera falta de interés entre los promotores inmobiliarios, el número de nuevas viviendas en Sevilla capital se hubiera mantenido estancado o su crecimiento habría sido irrelevante, pero no es el caso, como demuestra la estadística: 169 en 2015; 711 en 2016; 1.137 en 2017 y 2.207 en 2018.

 

INVERSIÓN SIN FRENO

 

Según el discurso del alcaldable del PP, por causa del vigente PGOU se ha frenado la inversión privada. Veamos qué dicen a respecto los datos de la Gerencia de Urbanismo: entre 2011 y 2018 se han concedido un total de 16.992 licencias de obra y declaraciones responsables, con un incremento progresivo a partir de 2016, cuando cada año se han superado los dos millares (2.600 en 2018), hecho demostrativo de que no existe ningún frenazo, sino todo lo contrario: una notable aceleración.

 

Y el presupuesto de esas licencias y declaraciones responsables ha ascendido a un total de 1.309,6 millones de euros. Muy significativo es que en 2016 se superaron los 100 millones de euros (117,4 millones); en 2017, los 200 millones (238,4), y en 2018, los 300 millones (310,6). De nuevo hay que preguntarse dónde está el frenazo a la inversión.

 

Estas cifras son engañosas por cortas, porque sólo están reflejadas las licencias de obra, cuando el global de la inversión ha sido muy superior. Por ejemplo, la licencia para el complejo comercial en Palmas Altas, rebautizado como Lagoh y promovido por el grupo LAR, fue evaluada en 70 millones de euros, pero cuando se inaugure en el próximo mes de septiembre la inversión por todos los conceptos habrá ascendido a unos 250 millones de euros. Un caso similar es el del rascacielos en la isla de la Cartuja con su zona comercial.

 

Afirma Beltrán Pérez que como Sevilla no dispone ni ofrece actualmente oportunidades de inversión ni suelos a desarrollar, la mayoría de las nuevas promociones se están construyendo en otros municipios como Dos Hermanas y Mairena del Aljarafe. ¿Que no hay en la capital suelos residenciales por desarrollar? Citemos a vuelapluma Palmas Altas, Buen Aire, Hacienda del Rosario, Cortijo de Cuarto, Cruzcampo, Santa Justa, Fábrica de Vidrio, Su Eminencia, Sevilla Este…. Lo dicho anteriormente: hay suelo pendiente y suficiente para 30.787 viviendas nuevas.

 

DOS PROMESAS

 

Por tanto, no se puede establecer una ecuación falta de suelo residencial/exceso de suelos terciarios para fundamentar las dos promesas estrella del alcaldable del PP.

 

La primera es la recalificación de suelos terciarios en residenciales, que aunque no fuera el propósito de Beltrán Pérez haría la felicidad de esos promotores privados que tienen suelos terciarios en buenas zonas de la ciudad y que aspiran a que se los recalifiquen para poder construir promociones de lujo que les deparen mayores plusvalías que los usos actualmente previstos.

La segunda consiste en incrementar la densidad urbana: permitir que se construyan tres viviendas en lugar de dos con la teoría de que así saldrán más y a precios más baratos al mercado y se contendría la sangría demográfica. Estaría por ver si esa mayor colmatación de la ciudad ocupando mucho más espacio, que de entrada redundaría en una menor calidad de vida, tendría como efecto pisos más baratos, pero a buen seguro multiplicaría las ganancias de los promotores y constructores. El alcaldable popular olvida además que esta propuesta suya de una mayor densidad de viviendas obligaría a compensarla con mayores dotaciones y equipamientos y que una revisión general del PGOU, en un momento además de notable recuperación del sector de la construcción, obligaría también a la suspensión de licencias.

 

En resumen, no parece que más ladrillo sea la fórmula para, como preconiza Beltrán Pérez, convertir Sevilla en una ciudad mucho más atractiva para vivir.

 

MMMMMM

 

Viviendas nuevas en Sevilla capital

Año                            Viviendas

2007                          2.953

2008                          2.325

2009                          1.997

2010                          1.600

2011                            584

2012                            362

2013                            179

2014                            169

2015                            169

2016                              711

2017                          1.137

2018                          2.027

TOTAL                     14.213

NOTA.- En el PGOU de 2006 se calificó suelo para 45.000 viviendas, por lo que aún queda terreno para construir 30.787.

Presupuesto licencias de obras y

declaraciones responsables en Sevilla capital

Año                                        Presupuesto

2011                                      164.721.565

2012                                      171.055.816

2013                                      126.606.423

2014                                       87.149.833

2015                                       93.518.331

2016                                      117.489.161

2017                                      238.465.415

2018                                      310.633.539

TOTAL                                1.309.640.083

La plaza del siglo XXI (Prado de San Sebastián)

Beltrán Pérez recupera 25 años después la idea del PA de soterrar el tráfico y convertir el Prado en espacio peatonal

Soledad Becerril, socia entonces de Rojas Marcos, la vetó diciendo que sería “abrir una herida en el corazón de la ciudad”

 

El portavoz y alcaldable del PP, Beltrán Pérez, anunció durante un encuentro organizado por la cadena SER su proyecto estrella si tras las próximas elecciones municipales alcanza la Alcaldía de Sevilla: soterrar el tráfico mediante un paso subterráneo desde el antiguo Equipo Quirúrgico hasta el teatro Lope de Vega, con el fin de crear “una gran zona peatonal y una de las principales plazas de Europa, ejemplo de sostenibilidad pero respetando el tráfico rodado”. Según Pérez, con su proyecto se crearía un gran eje peatonal y verde que conectaría el parque de María Luisa, el Prado de San Sebastián, la Universidad (antigua Fábrica de Tabacos) y la calle San Fernando, con lo que se extendería desde el museo Arqueológico hasta la Encarnación.

El alcaldable popular incluye en su propuesta un gran aparcamiento en el Prado, donde estacionarían autobuses turísticos, algo que, según expresó, ya planteó el gobierno de Zoido, del que él formó parte y cuya licitación quedó desierta en aquel entonces.

Empecemos por el final para aclarar esta cuestión. Zoido propuso construir un aparcamiento sin más, pero no pudo ir más allá porque se lo tumbaron tanto la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía como la Consejería de Obras Públicas porque no estaba previsto en el Plan General de Ordenación Urbana, una norma básica que el entonces alcalde tenía bastante propensión a ignorar (recuérdese también su idea de otro parking al margen del PGOU en la Alameda), por lo que si lo llegó a licitar siquiera no podía más que quedar desierto, sencillamente porque era irrealizable, salvo que se hubiera embarcado en la revisión del PGOU.

 

UNA IDEA ANTIGUA

La propuesta de Beltrán Pérez sobre la creación de “una de las principales plazas de Europa en el Prado” mediante el soterramiento del tráfico con un túnel desde la Pasarela al Lope de Vega ni es nueva ni es suya. Llega veinticinco años después de que fuera concebida, aunque quizás se la haya presentado como supuestamente original el Consejo Ciudadano que le asesora en plan factoría de ideas y él, que por aquel entonces tendría 20 años, no guarde memoria de lo que se entonces se denominó la Plaza del Siglo XXI.

Remito al alcaldable al Plan Especial PERI SU-1 Prado de San Sebastián, de 149 páginas y que fue redactado por la Gerencia de Urbanismo con fecha 29 de julio de 1994, un organismo dirigido por el Partido Andalucista de Alejandro Rojas Marcos durante aquellos gobiernos de coalición con el PP de Soledad Becerril.

En ese documento, donde se hace una magnífica sinopsis histórica del ejido sevillano, está argumentada, justificada y hasta presupuestada en pesetas de la época la peatonalización del espacio comprendido entre la Universidad y el Prado, previo soterramiento del tráfico. Así, en la página 24 puede leerse: “La actuación en el Prado de San Sebastián se concibe y debe formalizarse como la Plaza del Siglo XXI, tomando como ámbito de referencia urbana la ciudad completa”.

Se recuerda cómo ya en 1916 se rechazó la idea de construir allí un rascacielos, prueba de que los sevillanos de hace un siglo no tenían ningún complejo de “no modernidad” como el que sufría Monteseirín, empecinado en construir como fuera uno en la Cartuja pensando en que así colocaba a Sevilla a la vanguardia. Asimismo, cómo los vecinos y el Colegio de Arquitectos tumbaron en los años 60 y 70 del pasado siglo otro proyecto, el de un gran centro comercial; cómo no prosperó tampoco, ya en la Transición, la idea de crear un Foro de las Tres Culturas, y cómo en 1985 se seleccionaron tres propuestas para aquel sitio tras un concurso internacional de ideas arquitectónicas: una empalizada sobre albero con un edificio en forma de cubo en su extremo, un gran estanque que llegara hasta la Universidad y una arboleda con un desnivel como lugar de encuentro, ideas que sirvieron de inspiración al Avance de la Revisión del PGOU (1985) y al posterior Plan Especial del Prado de San Sebastián (1994).

 

TIANANMEN SEVILLANA

 

En este último se puso en valor, como se diría hoy, el potencial del ejido comunal, con 300 metros de longitud por 180 de anchura y con una superficie de 54.000 m2 en la que cabría -se decía- una réplica de la Fábrica de Tabacos o cuatro teatros de la Maestranza, o cuatro estaciones como la de Plaza de Armas o toda la nueva estación de Santa Justa.

Gran repercusión tuvieron en la prensa de la época los planos comparativos de las dimensiones del Prado con otras grandes plazas o explanadas del mundo, para que los sevillanos se hicieran una idea gráfica de sus posibilidades: la explanada de los Inválidos y el Paseo del Louvre y las Tullerías, de París; la plaza de Tiananmén, de Pekín; San Pedro, de Roma; la plaza pública de Samarcanda; la del Campo, de Siena….y también con españolas, como la Mayor, de Madrid; la de Vitoria; el Obradoiro, de Santiago de Compostela; la de Valladolid…..

En el documento se decía que frente a ejemplos como éstos, capaces de ser el eje central de las actividades colectivas de sus poblaciones, Sevilla no ha generado un gran espacio libre de naturaleza arquitectónica para ese número de acontecimientos anuales en torno a los que se mueve el calendario festivo y cultural de la ciudad.

 

Y se añadía: “La Plaza Nueva, con su espacio central fragmentado por su propia definición arquitectónica y de jardín; la Plaza de San Francisco, de reducidas dimensiones; la Alameda de Hércules, maltratada siempre, no ha perdido su carácter marginal y se muestra incapaz de definirse como el gran paseo del centro de la ciudad….No es necesario abandonar nuestro municipio para tener ejemplos recientes de la capacidad de atracción del binomio explanada urbana-actividad cultural. Así, durante la Expo, el importante papel que jugó en la misma la plaza Sony , masivamente utilizada en sus noches musicales como gran espacio libre, con capacidad para albergar grandes espectáculos….” (Página 22).

 

EL SOTERRAMIENTO

 

Y más adelante se propugna el soterramiento del tráfico, en línea con lo expuesto ahora por Beltrán Pérez: “Una de las claves de la solución será la transición-vinculación del Prado al recinto universitario (…). Esta relación se verá potenciada con la depresión del tráfico desde la Pasarela hasta la glorieta de San Diego, impidiendo así que el denso tráfico sea obstáculo para el enlace entre el eje Puerta de Jerez, Calle san Fernando con el Prado de San Sebastián, permitiendo la total permeabilidad del mismo desde su límite con la Glorieta del Cid, estableciendo así de manera clara que el marco de referencia del Prado es la ciudad completa, como confirmación de su carácter singular y de su historia, así como de su capacidad física”.

En el Plan se preveía además aparcamientos subterráneos, intercambiador de transportes y hasta una calle de servicio para el aparcamiento de vehículos vinculados al turismo. O sea, que se adelantó a su tiempo.

¿Y qué pasó? Pues que en el debate en el Consejo de Gerencia, Soledad Becerril se opuso frontalmente con el argumento de que soterrar el viario era “abrir una herida en el corazón de la ciudad”, y condicionó el voto del PP a que no se ejecutara. Así se perdió hace 25 años aquella oportunidad que por ironías de la historia ahora trata de recuperar el mismo partido que la vetó entonces. Curiosamente, no se recuerda que Soledad Becerril dijera que el paso inferior de la calle Arjona para el tráfico fuera otra herida urbana, aún estando más cerca del Centro que el Prado.

El proyecto del Prado tenía tal potencia que Monteseirín trató de apropiárselo en 2007, pese a que el PSOE compartió trece años antes con el PP su oposición al mismo, y luego fue apoyado (2009) por el entonces presidente de la CES, Antonio Galadí, el cual habló de que podía crearse allí una “milla de oro”, máxime si se daban usos museísticos a la Fábrica de Tabacos.

 

Una vez reconocida la paternidad de la idea a los andalucistas, hay también que reconocerle a Beltrán Pérez su resurrección, porque el soterramiento del tráfico y la conversión del espacio Universidad-Prado en la Gran Plaza del Siglo XXI tiene hoy el mismo atractivo que hace 25 años.

Incoherencias

El PP propone una macrosede municipal tras haber rechazado una idea de Espadas en tal sentido hace dos años

La propuesta es una variante de la diseñada por Carbajal en la Cartuja para Urbanismo y Emvisesa en 2007

 

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sevilla y candidato a la Alcaldía, Beltrán Pérez, ha presentado lo que ha calificado como su “primera gran propuesta de corte electoral”, fruto -ha dicho- del trabajo de su ampliado Consejo de Ciudad, ese órgano asesor compuesto por medio centenar de profesionales con la misión de dotar de contenido al programa del partido para las municipales.

La gran propuesta de Pérez consiste en unificar en un “edificio de vanguardia dotado de tecnologías y avances de última generación” las veintisiete sedes municipales dispersas por la ciudad y dejar las históricas Casas Consistoriales de la Plaza Nueva únicamente para la celebración de actos institucionales  y “usos ciudadanos de excelencia”.

Según la idea de las eminencias grises del alcaldable del PP, la sede municipal unificada se construiría en el sitio de la Cartuja cercano a la torre Pelli y ocupado por las caracolas de la Gerencia de Urbanismo desde la finalización de la Expo-92. Beltrán Pérez ha tirado del PGOU para recordar que allí el Ayuntamiento cuenta con 38.324 m2 edificables para usos terciarios, con una altura máxima de seis plantas y con 10.873 m2 de espacios libres.

En el “edificio de vanguardia” se podrían concentrar 2.100 empleados municipales, se construiría en el plazo de cinco años con un coste de unos 53 millones de euros y su diseño sería fruto de un concurso internacional de ideas. La factura se pagaría con recursos propios del Ayuntamiento, el dinero ingresado por la venta de propiedades municipales, subvenciones de la Unión Europea y préstamos bancarios ya concedidos (para otros objetivos, se entiende) y aún no utilizados por la Corporación Municipal.

 

Aparte de que cuando surge la palabra “vanguardia” hay que echarse a temblar porque es la justificación para que los arquitectos-estrella diseñen sus sueños faraónicos, o los de los políticos, a costa (habría que decir más bien sobrecostes) de los contribuyentes, y a las Setas de la Encarnación me remito, la supuesta original idea, que no es tal sino un poco antigua, de Beltrán Pérez y de sus cabezas pensantes supone una incoherencia política.

 

PLAZA NUEVA

 

Y es que el grupo Popular municipal que ahora lidera Pérez ya rechazó en noviembre de 2016 , en un Pleno municipal extraordinario, una propuesta de corte similar pero a coste mucho más barato que presentó Espadas. Consistía en comprarle a la Junta de Andalucía el edificio de la Consejería de Gobernación, sito en la Plaza Nueva, con ese mismo fin de concentrar las sedes municipales dispersas por la ciudad.

La idea del alcalde era empezar comprando a la Junta el 35% del inmueble de Gobernación (2.934 m2 de un total de 8.383 m2 construidos) por 6.080.000 euros y alquilarle los dos tercios restantes con opción de compra en el futuro. Según Espadas, con la compra de ese tercio el Ayuntamiento se ahorraría 5,7 millones de euros en nueve años respecto del precio que habría que pagar por un alquiler.

Además, la Junta estaba dispuesta a incluir en la operación sin coste adicional un edificio trasero que había comprado en tiempos para ampliar la Consejería y como el Ayuntamiento disponía de la sede de Emvisesa en la calle Bilbao al final se podía encontrar con cuatro inmuebles en el área de la Plaza Nueva (las Casas Consistoriales, la sede de Gobernación, su anexo y la sede de Emvisesa) donde concentrar los servicios y funcionarios municipales.

 

La propuesta de Espadas fue rechazada con el voto negativo del PP, el cual argumentó que “no era una prioridad” para Sevilla sino “una prioridad impostada”. El entonces portavoz, Gregorio Serrano, dijo que mientras se hacía ese planteamiento de gasto (6 millones de euros), el patrimonio “se sigue cayendo a pedazos”, por lo que a su juicio era mejor redirigir el dinero a asuntos sociales, un plan de empleo propio o el arreglo de calles.

 

Si para el PP no era una prioridad hace poco más de dos años gastarse 6 millones de euros en unificar las oficinas municipales, ¿cómo pretende ahora justificar Beltrán Pérez un gasto de al menos 55 millones para ese mismo fin y allende el río, ni siquiera en el Centro?

 

SATURACIÓN

 

En julio de 2018, cuando se preveía la apertura del centro comercial vinculado al rascacielos de la Cartuja para septiembre de dicho año, Beltrán Pérez auguró un “colapso de tráfico”. El alcaldable del PP ofreció una rueda de prensa en la que dijo que con el rascacielos ya prácticamente a pleno funcionamiento el circuito vial de este entorno, que acoge el tráfico de entrada a Sevilla desde la A-49 y el sector Norte de la cornisa del Aljarafe “está ya a punto de colapsar”, máxime tras el previsible impacto de las “decenas de miles de ciudadanos” que atraerá el nuevo centro comercial de los edificios Podio. Así pues, Beltrán Pérez concluyó augurando “atascos monumentales en la zona”.

Si el alcaldable del PP temía el colapso del tráfico por exceso de coches y de personas en el entorno del rascacielos, ¿con qué argumento puede justificar erigir allí, tras cinco años de obras, un macroedificio municipal con al menos 2.100 funcionarios al que tuvieran que acudir a diario los sevillanos y las empresas a arreglar cualquier papeleo, contribuyendo así a saturar aún más aquel entorno?

 

EL CONCURSO

 

Por último, la idea de Beltrán Pérez de construir una macrosede en la Cartuja no es nueva ni original. Es una variante ampliada de la propuesta de unificar las sedes de la Gerencia de Urbanismo y de Emvisesa, que se lanzó hace doce años. En 2007, el gobierno de Monteseirín convocó ese concurso de ideas arquitectónico del que habla Pérez, un concurso que ganó el arquitecto sevillano José Antonio Carbajal y al que también se presentaron, entre otros, Guillermo Vázquez Consuegra, Cruz y Ortiz y Francisco Torres.

 

Según los detalles revelados por el entonces vicealcalde, Emilio Carrillo (aunque se pueden consultar en el portal en Internet del propio estudio de arquitectura: http://www.estudiocarbajal.com/es/nueva-sede-para-la-gerencia-de-urbanismo-y-emvisesa/ ), el diseño ganador del concurso consistía en un edificio de planta cuadrada, articulado mediante una sucesión de patios interiores y exteriores y que se remataría con hormigón blanco teñido, acero lacado y grandes planchas solares orientables a modo de celosías.

 

Con una edificabilidad de 40.000 m2 (23.000 sobre rasante), dispondría de 11.000 m2 de oficinas para los 600 empleados de Urbanismo y de Emvisesa y se dejaría reserva de espacio para un incremento de personal del 25%. La faraónica idea del gobierno local entonces era la de gastarse 70 millones en la obra y financiarla con los 100 millones que pensaba obtener por la venta, en plan cuento de la lechera, del edificio de Emvisesa en la calle Bilbao y de la parcela de las caracolas de la Expo.

 

FIN DE LA BURBUJA

 

Sin embargo, estalló la burbuja inmobiliaria y aquellos planes se fueron al traste. El Consistorio  pensó a continuación en una colaboración público-privada como solución: cedería el suelo a una constructora para que ésta levantara el edificio a cambio de pagarle luego un alquiler por ocuparlo, en línea con lo hecho por la Junta de Andalucía para su macrosede en la avenida de Grecia, en el barrio de Los Bermejales. Posteriormente inclusó pensó en instalar las oficinas de los funcionarios en el rascacielos de la Cartuja.

Finalmente nada se materializó y el PP denunció que el Ayuntamiento acabó pagando 1,6 millones de euros (1,1 millones a Carbajal y el resto a los cuatro arquitectos finalistas en el concurso de ideas) por el proyecto de sede urbanística unificada para al final dejarlo arrumbado en un cajón de la Gerencia.

Así pues, la factoría de pensadores le ha colocado a Beltrán Pérez una idea más bien de segunda mano por la que habría que ver si no tendría que pagarle el “copyright” a Monteseirín, tan propenso a aquel tipo de megalomanías arquitectónicas. Se agradecería que para la próxima ocasión fueran un poco más originales.

El agravio del Metro

La ley de 1975 estipula que Sevilla no tiene que pagar nada de la infraestructura del Metro

Málaga denuncia que la Junta exoneró además al Ayuntamiento sevillano a cambio de obras “sostenibles”

 

El candidato del PP a la Alcaldía y portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Sevilla, Beltrán Pérez, ha reaccionado al anuncio de Espadas de que cuenta con el respaldo de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para la financiación por el Estado de su parte (teóricamente, un tercio) de la línea 3 del Metro (tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián) diciendo que “el PP no va a permitir que el Ayuntamiento tenga que pagar un solo euro, porque sería un agravio comparativo con otras ciudades cuyos ayuntamientos no han tenido que costear parte de la obra, como los de Málaga, Bilbao, Madrid, Valencia o Barcelona”.

Es ésta una cuestión que nunca ha quedado clara a ojos de la opinión pública y que, como no podía ser menos, también ha sido utilizada en Málaga, antes y después de la creación del eje simbólico con Sevilla, en ese mismo sentido esperable del agravio comparativo del que habla Beltrán Pérez. Y es que en la urbe de la Costa del Sol se interpreta que Sevilla no ha pagado ni un euro por las obras del Metro. A su vez, el alcaldable del PP sevillano entiende que como Málaga es la que no ha pagado Sevilla tampoco debe hacerlo.

Así pues, cabe preguntarse si el Ayuntamiento hispalense ha tenido alguna vez obligación legal de pagar al menos una parte de las obras de la línea 1 del Metro, obligación que se extendería también a futuras líneas como la 3, y si de hecho ha contribuido financieramente o no.

LA LEY DE 1975

Hay que empezar recordando que Sevilla tiene a su favor algo que no tienen otras ciudades, la ley 37/1975, de 31 de octubre, sobre construcción y explotación del Metro de la ciudad, una norma que no ha sido derogada hasta la fecha.

En el preámbulo de la misma se destaca como novedad que la financiación de la infraestructura corre íntegramente a cargo del Estado y se elimina la obligación del reembolso del 50% por parte del Ayuntamiento con cargo a contribuciones especiales y recargo del arbitrio sobre el incremento del valor de los terrenos.

De esta manera, según el artículo segundo de la ley, deben correr por cuenta del Estado (entonces nos hallábamos todavía en la Dictadura franquista y no existía el Estado de las Autonomías) la construcción de la infraestructura de la red: las obras de explotación, túneles, estaciones y accesos con sus servicios mecánicos, los edificios de cocheras, talleres y subestaciones y las instalaciones de ventilación e iluminación.

En virtud del artículo tercero de dicha norma, el Ayuntamiento quedó obligado a pagar la vía, el material móvil (los trenes), la electrificación, señalización, comunicaciones, puesto de mando, instalaciones de cocheras y talleres, subestaciones y los demás elementos necesarios para la explotación del servicio.

 

CONVENIO DE 2005

En septiembre del año 2005, el Ministerio de Economía del Gobierno central y la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía firmaron un protocolo para la financiación de la línea 1 del Metro de Sevilla y de las líneas 1 y 2 del Metro malagueño. Ambas partes asumieron el planteamiento del Gobierno andaluz, el cual calculó que el Estado debía asumir el pago del 100% de la infraestructura de la línea 1 en el tramo que discurriera íntegramente por el término municipal de Sevilla capital (176 millones de euros) y el 33% de los tramos fuera de la urbe (42 millones de euros), tanto en la parte del Aljarafe como en la de Dos Hermanas. Los otros dos tercios los pagarían los restantes ayuntamientos implicados y la Junta de Andalucía.

Esta fue la fórmula en virtud de la cual el Gobierno de la nación se comprometió a abonar 218.313.046 euros a lo largo de 30 años, que es el plazo de duración de la concesión administrativa del Metro sevillano.

Ahora bien, ese cálculo se hizo a partir de la estimación de que el Metro costaría del orden de 461 millones de euros, cuando tras la reciente sentencia condenatoria del Tribunal Supremo a la Junta de Andalucía la factura real final se ha elevado a 890 millones.

Por eso, y mucho antes del fallo del Supremo, el PP ya exigió en el Parlamento de Andalucía que el Gobierno andaluz revisara el convenio del Metro firmado con el Ejecutivo central en 2005, para que éste incrementara su aportación económica conforme al coste real final y no al estimado al inicio de las obras. Veremos si ahora que el PP gobierna en la comunidad y Juanma Moreno es el presidente de la Junta no se abre un nuevo frente con Madrid a cuenta de la factura de la línea 1.

 

REACCIÓN EN MÁLAGA

 

El convenio de los 218 millones de euros que exoneraba al Ayuntamiento de Sevilla del pago de las obras de infraestructura (no así por otros conceptos) del Metro conforme a la ley del año 1975 no dejó de levantar ampollas en el Ayuntamiento de Málaga, que reivindicó una equiparación con el Consistorio hispalense.

A finales de 2018, el entonces consejero de Fomento de la Junta de Andalucía, Felipe López, hizo unas declaraciones a la prensa malagueña en los siguientes términos: “La paradoja es que después de la inversión tan importante hecha por el Gobierno andaluz en Málaga, a estas horas del mes de noviembre de 2018 la aportación del Ayuntamiento al Metro ha sido cero”.

Así pues, casi doce años y medio por entonces del inicio de las obras del Metro malagueño y cuatro años y medio después de la puesta en servicio del suburbano, el Ayuntamiento de la urbe costasoleña no había desembolsado un solo euro, en línea con lo expuesto por Beltrán Pérez.

La reacción del alcalde malagueño, Francisco de la Torre, a las declaraciones del consejero fue invocar el Metro sevillano, donde según él el Ayuntamiento de la capital de Andalucía “no ha puesto un euro”. Y añadió: “Nuestro compromiso era igual. ¿Por qué no se aplica esa misma norma? ¿O es que nosotros tenemos una norma distinta porque estamos en el Mediterráneo y la Andalucía de la Bética es distinta?”.

 

COMPENSACIÓN

 

El Ayuntamiento malagueño le reprocha a la Junta de Andalucía que en su día le perdonara a la Corporación Municipal sevillana una supuesta obligación de aportar 17,5 millones de euros a la línea 1 del Metro a cambio de la realización de obras de movilidad sostenible valoradas en 26,6 millones, unas obras que sonaban a mera coartada para justificar la falta de desembolso municipal.

El alcalde malagueño, Francisco de la Torre, no ha dejado de expresar su protesta por que la Junta llegara a un acuerdo con el Ayuntamiento sevillano “para que lo que iba a tener que poner (en el Metro) fuera sustituido por obras que haría el Consistorio, y con nosotros este tema está por resolver”.

Conclusión: Málaga se escuda en que Sevilla no ha aportado nada al Metro para no desembolsar a su vez, con lo cual el agravio comparativo entre una y otra sirve de perfecta coartada para las dos. En cualquier caso, Beltrán Pérez ha hecho bien en recordar que, según la ley del Metro, el Ayuntamiento de Sevilla no tendría que pagar tampoco ninguna infraestructura de la línea 3, por lo que habrá que estar muy pendientes de cómo se reparte la factura de los 718 millones de euros que costará el tramo entre Pino Montano y el Prado.