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La plaza del siglo XXI (Prado de San Sebastián)

Beltrán Pérez recupera 25 años después la idea del PA de soterrar el tráfico y convertir el Prado en espacio peatonal

Soledad Becerril, socia entonces de Rojas Marcos, la vetó diciendo que sería “abrir una herida en el corazón de la ciudad”

 

El portavoz y alcaldable del PP, Beltrán Pérez, anunció durante un encuentro organizado por la cadena SER su proyecto estrella si tras las próximas elecciones municipales alcanza la Alcaldía de Sevilla: soterrar el tráfico mediante un paso subterráneo desde el antiguo Equipo Quirúrgico hasta el teatro Lope de Vega, con el fin de crear “una gran zona peatonal y una de las principales plazas de Europa, ejemplo de sostenibilidad pero respetando el tráfico rodado”. Según Pérez, con su proyecto se crearía un gran eje peatonal y verde que conectaría el parque de María Luisa, el Prado de San Sebastián, la Universidad (antigua Fábrica de Tabacos) y la calle San Fernando, con lo que se extendería desde el museo Arqueológico hasta la Encarnación.

El alcaldable popular incluye en su propuesta un gran aparcamiento en el Prado, donde estacionarían autobuses turísticos, algo que, según expresó, ya planteó el gobierno de Zoido, del que él formó parte y cuya licitación quedó desierta en aquel entonces.

Empecemos por el final para aclarar esta cuestión. Zoido propuso construir un aparcamiento sin más, pero no pudo ir más allá porque se lo tumbaron tanto la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía como la Consejería de Obras Públicas porque no estaba previsto en el Plan General de Ordenación Urbana, una norma básica que el entonces alcalde tenía bastante propensión a ignorar (recuérdese también su idea de otro parking al margen del PGOU en la Alameda), por lo que si lo llegó a licitar siquiera no podía más que quedar desierto, sencillamente porque era irrealizable, salvo que se hubiera embarcado en la revisión del PGOU.

 

UNA IDEA ANTIGUA

La propuesta de Beltrán Pérez sobre la creación de “una de las principales plazas de Europa en el Prado” mediante el soterramiento del tráfico con un túnel desde la Pasarela al Lope de Vega ni es nueva ni es suya. Llega veinticinco años después de que fuera concebida, aunque quizás se la haya presentado como supuestamente original el Consejo Ciudadano que le asesora en plan factoría de ideas y él, que por aquel entonces tendría 20 años, no guarde memoria de lo que se entonces se denominó la Plaza del Siglo XXI.

Remito al alcaldable al Plan Especial PERI SU-1 Prado de San Sebastián, de 149 páginas y que fue redactado por la Gerencia de Urbanismo con fecha 29 de julio de 1994, un organismo dirigido por el Partido Andalucista de Alejandro Rojas Marcos durante aquellos gobiernos de coalición con el PP de Soledad Becerril.

En ese documento, donde se hace una magnífica sinopsis histórica del ejido sevillano, está argumentada, justificada y hasta presupuestada en pesetas de la época la peatonalización del espacio comprendido entre la Universidad y el Prado, previo soterramiento del tráfico. Así, en la página 24 puede leerse: “La actuación en el Prado de San Sebastián se concibe y debe formalizarse como la Plaza del Siglo XXI, tomando como ámbito de referencia urbana la ciudad completa”.

Se recuerda cómo ya en 1916 se rechazó la idea de construir allí un rascacielos, prueba de que los sevillanos de hace un siglo no tenían ningún complejo de “no modernidad” como el que sufría Monteseirín, empecinado en construir como fuera uno en la Cartuja pensando en que así colocaba a Sevilla a la vanguardia. Asimismo, cómo los vecinos y el Colegio de Arquitectos tumbaron en los años 60 y 70 del pasado siglo otro proyecto, el de un gran centro comercial; cómo no prosperó tampoco, ya en la Transición, la idea de crear un Foro de las Tres Culturas, y cómo en 1985 se seleccionaron tres propuestas para aquel sitio tras un concurso internacional de ideas arquitectónicas: una empalizada sobre albero con un edificio en forma de cubo en su extremo, un gran estanque que llegara hasta la Universidad y una arboleda con un desnivel como lugar de encuentro, ideas que sirvieron de inspiración al Avance de la Revisión del PGOU (1985) y al posterior Plan Especial del Prado de San Sebastián (1994).

 

TIANANMEN SEVILLANA

 

En este último se puso en valor, como se diría hoy, el potencial del ejido comunal, con 300 metros de longitud por 180 de anchura y con una superficie de 54.000 m2 en la que cabría -se decía- una réplica de la Fábrica de Tabacos o cuatro teatros de la Maestranza, o cuatro estaciones como la de Plaza de Armas o toda la nueva estación de Santa Justa.

Gran repercusión tuvieron en la prensa de la época los planos comparativos de las dimensiones del Prado con otras grandes plazas o explanadas del mundo, para que los sevillanos se hicieran una idea gráfica de sus posibilidades: la explanada de los Inválidos y el Paseo del Louvre y las Tullerías, de París; la plaza de Tiananmén, de Pekín; San Pedro, de Roma; la plaza pública de Samarcanda; la del Campo, de Siena….y también con españolas, como la Mayor, de Madrid; la de Vitoria; el Obradoiro, de Santiago de Compostela; la de Valladolid…..

En el documento se decía que frente a ejemplos como éstos, capaces de ser el eje central de las actividades colectivas de sus poblaciones, Sevilla no ha generado un gran espacio libre de naturaleza arquitectónica para ese número de acontecimientos anuales en torno a los que se mueve el calendario festivo y cultural de la ciudad.

 

Y se añadía: “La Plaza Nueva, con su espacio central fragmentado por su propia definición arquitectónica y de jardín; la Plaza de San Francisco, de reducidas dimensiones; la Alameda de Hércules, maltratada siempre, no ha perdido su carácter marginal y se muestra incapaz de definirse como el gran paseo del centro de la ciudad….No es necesario abandonar nuestro municipio para tener ejemplos recientes de la capacidad de atracción del binomio explanada urbana-actividad cultural. Así, durante la Expo, el importante papel que jugó en la misma la plaza Sony , masivamente utilizada en sus noches musicales como gran espacio libre, con capacidad para albergar grandes espectáculos….” (Página 22).

 

EL SOTERRAMIENTO

 

Y más adelante se propugna el soterramiento del tráfico, en línea con lo expuesto ahora por Beltrán Pérez: “Una de las claves de la solución será la transición-vinculación del Prado al recinto universitario (…). Esta relación se verá potenciada con la depresión del tráfico desde la Pasarela hasta la glorieta de San Diego, impidiendo así que el denso tráfico sea obstáculo para el enlace entre el eje Puerta de Jerez, Calle san Fernando con el Prado de San Sebastián, permitiendo la total permeabilidad del mismo desde su límite con la Glorieta del Cid, estableciendo así de manera clara que el marco de referencia del Prado es la ciudad completa, como confirmación de su carácter singular y de su historia, así como de su capacidad física”.

En el Plan se preveía además aparcamientos subterráneos, intercambiador de transportes y hasta una calle de servicio para el aparcamiento de vehículos vinculados al turismo. O sea, que se adelantó a su tiempo.

¿Y qué pasó? Pues que en el debate en el Consejo de Gerencia, Soledad Becerril se opuso frontalmente con el argumento de que soterrar el viario era “abrir una herida en el corazón de la ciudad”, y condicionó el voto del PP a que no se ejecutara. Así se perdió hace 25 años aquella oportunidad que por ironías de la historia ahora trata de recuperar el mismo partido que la vetó entonces. Curiosamente, no se recuerda que Soledad Becerril dijera que el paso inferior de la calle Arjona para el tráfico fuera otra herida urbana, aún estando más cerca del Centro que el Prado.

El proyecto del Prado tenía tal potencia que Monteseirín trató de apropiárselo en 2007, pese a que el PSOE compartió trece años antes con el PP su oposición al mismo, y luego fue apoyado (2009) por el entonces presidente de la CES, Antonio Galadí, el cual habló de que podía crearse allí una “milla de oro”, máxime si se daban usos museísticos a la Fábrica de Tabacos.

 

Una vez reconocida la paternidad de la idea a los andalucistas, hay también que reconocerle a Beltrán Pérez su resurrección, porque el soterramiento del tráfico y la conversión del espacio Universidad-Prado en la Gran Plaza del Siglo XXI tiene hoy el mismo atractivo que hace 25 años.

Incoherencias

El PP propone una macrosede municipal tras haber rechazado una idea de Espadas en tal sentido hace dos años

La propuesta es una variante de la diseñada por Carbajal en la Cartuja para Urbanismo y Emvisesa en 2007

 

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sevilla y candidato a la Alcaldía, Beltrán Pérez, ha presentado lo que ha calificado como su “primera gran propuesta de corte electoral”, fruto -ha dicho- del trabajo de su ampliado Consejo de Ciudad, ese órgano asesor compuesto por medio centenar de profesionales con la misión de dotar de contenido al programa del partido para las municipales.

La gran propuesta de Pérez consiste en unificar en un “edificio de vanguardia dotado de tecnologías y avances de última generación” las veintisiete sedes municipales dispersas por la ciudad y dejar las históricas Casas Consistoriales de la Plaza Nueva únicamente para la celebración de actos institucionales  y “usos ciudadanos de excelencia”.

Según la idea de las eminencias grises del alcaldable del PP, la sede municipal unificada se construiría en el sitio de la Cartuja cercano a la torre Pelli y ocupado por las caracolas de la Gerencia de Urbanismo desde la finalización de la Expo-92. Beltrán Pérez ha tirado del PGOU para recordar que allí el Ayuntamiento cuenta con 38.324 m2 edificables para usos terciarios, con una altura máxima de seis plantas y con 10.873 m2 de espacios libres.

En el “edificio de vanguardia” se podrían concentrar 2.100 empleados municipales, se construiría en el plazo de cinco años con un coste de unos 53 millones de euros y su diseño sería fruto de un concurso internacional de ideas. La factura se pagaría con recursos propios del Ayuntamiento, el dinero ingresado por la venta de propiedades municipales, subvenciones de la Unión Europea y préstamos bancarios ya concedidos (para otros objetivos, se entiende) y aún no utilizados por la Corporación Municipal.

 

Aparte de que cuando surge la palabra “vanguardia” hay que echarse a temblar porque es la justificación para que los arquitectos-estrella diseñen sus sueños faraónicos, o los de los políticos, a costa (habría que decir más bien sobrecostes) de los contribuyentes, y a las Setas de la Encarnación me remito, la supuesta original idea, que no es tal sino un poco antigua, de Beltrán Pérez y de sus cabezas pensantes supone una incoherencia política.

 

PLAZA NUEVA

 

Y es que el grupo Popular municipal que ahora lidera Pérez ya rechazó en noviembre de 2016 , en un Pleno municipal extraordinario, una propuesta de corte similar pero a coste mucho más barato que presentó Espadas. Consistía en comprarle a la Junta de Andalucía el edificio de la Consejería de Gobernación, sito en la Plaza Nueva, con ese mismo fin de concentrar las sedes municipales dispersas por la ciudad.

La idea del alcalde era empezar comprando a la Junta el 35% del inmueble de Gobernación (2.934 m2 de un total de 8.383 m2 construidos) por 6.080.000 euros y alquilarle los dos tercios restantes con opción de compra en el futuro. Según Espadas, con la compra de ese tercio el Ayuntamiento se ahorraría 5,7 millones de euros en nueve años respecto del precio que habría que pagar por un alquiler.

Además, la Junta estaba dispuesta a incluir en la operación sin coste adicional un edificio trasero que había comprado en tiempos para ampliar la Consejería y como el Ayuntamiento disponía de la sede de Emvisesa en la calle Bilbao al final se podía encontrar con cuatro inmuebles en el área de la Plaza Nueva (las Casas Consistoriales, la sede de Gobernación, su anexo y la sede de Emvisesa) donde concentrar los servicios y funcionarios municipales.

 

La propuesta de Espadas fue rechazada con el voto negativo del PP, el cual argumentó que “no era una prioridad” para Sevilla sino “una prioridad impostada”. El entonces portavoz, Gregorio Serrano, dijo que mientras se hacía ese planteamiento de gasto (6 millones de euros), el patrimonio “se sigue cayendo a pedazos”, por lo que a su juicio era mejor redirigir el dinero a asuntos sociales, un plan de empleo propio o el arreglo de calles.

 

Si para el PP no era una prioridad hace poco más de dos años gastarse 6 millones de euros en unificar las oficinas municipales, ¿cómo pretende ahora justificar Beltrán Pérez un gasto de al menos 55 millones para ese mismo fin y allende el río, ni siquiera en el Centro?

 

SATURACIÓN

 

En julio de 2018, cuando se preveía la apertura del centro comercial vinculado al rascacielos de la Cartuja para septiembre de dicho año, Beltrán Pérez auguró un “colapso de tráfico”. El alcaldable del PP ofreció una rueda de prensa en la que dijo que con el rascacielos ya prácticamente a pleno funcionamiento el circuito vial de este entorno, que acoge el tráfico de entrada a Sevilla desde la A-49 y el sector Norte de la cornisa del Aljarafe “está ya a punto de colapsar”, máxime tras el previsible impacto de las “decenas de miles de ciudadanos” que atraerá el nuevo centro comercial de los edificios Podio. Así pues, Beltrán Pérez concluyó augurando “atascos monumentales en la zona”.

Si el alcaldable del PP temía el colapso del tráfico por exceso de coches y de personas en el entorno del rascacielos, ¿con qué argumento puede justificar erigir allí, tras cinco años de obras, un macroedificio municipal con al menos 2.100 funcionarios al que tuvieran que acudir a diario los sevillanos y las empresas a arreglar cualquier papeleo, contribuyendo así a saturar aún más aquel entorno?

 

EL CONCURSO

 

Por último, la idea de Beltrán Pérez de construir una macrosede en la Cartuja no es nueva ni original. Es una variante ampliada de la propuesta de unificar las sedes de la Gerencia de Urbanismo y de Emvisesa, que se lanzó hace doce años. En 2007, el gobierno de Monteseirín convocó ese concurso de ideas arquitectónico del que habla Pérez, un concurso que ganó el arquitecto sevillano José Antonio Carbajal y al que también se presentaron, entre otros, Guillermo Vázquez Consuegra, Cruz y Ortiz y Francisco Torres.

 

Según los detalles revelados por el entonces vicealcalde, Emilio Carrillo (aunque se pueden consultar en el portal en Internet del propio estudio de arquitectura: http://www.estudiocarbajal.com/es/nueva-sede-para-la-gerencia-de-urbanismo-y-emvisesa/ ), el diseño ganador del concurso consistía en un edificio de planta cuadrada, articulado mediante una sucesión de patios interiores y exteriores y que se remataría con hormigón blanco teñido, acero lacado y grandes planchas solares orientables a modo de celosías.

 

Con una edificabilidad de 40.000 m2 (23.000 sobre rasante), dispondría de 11.000 m2 de oficinas para los 600 empleados de Urbanismo y de Emvisesa y se dejaría reserva de espacio para un incremento de personal del 25%. La faraónica idea del gobierno local entonces era la de gastarse 70 millones en la obra y financiarla con los 100 millones que pensaba obtener por la venta, en plan cuento de la lechera, del edificio de Emvisesa en la calle Bilbao y de la parcela de las caracolas de la Expo.

 

FIN DE LA BURBUJA

 

Sin embargo, estalló la burbuja inmobiliaria y aquellos planes se fueron al traste. El Consistorio  pensó a continuación en una colaboración público-privada como solución: cedería el suelo a una constructora para que ésta levantara el edificio a cambio de pagarle luego un alquiler por ocuparlo, en línea con lo hecho por la Junta de Andalucía para su macrosede en la avenida de Grecia, en el barrio de Los Bermejales. Posteriormente inclusó pensó en instalar las oficinas de los funcionarios en el rascacielos de la Cartuja.

Finalmente nada se materializó y el PP denunció que el Ayuntamiento acabó pagando 1,6 millones de euros (1,1 millones a Carbajal y el resto a los cuatro arquitectos finalistas en el concurso de ideas) por el proyecto de sede urbanística unificada para al final dejarlo arrumbado en un cajón de la Gerencia.

Así pues, la factoría de pensadores le ha colocado a Beltrán Pérez una idea más bien de segunda mano por la que habría que ver si no tendría que pagarle el “copyright” a Monteseirín, tan propenso a aquel tipo de megalomanías arquitectónicas. Se agradecería que para la próxima ocasión fueran un poco más originales.

El agravio del Metro

La ley de 1975 estipula que Sevilla no tiene que pagar nada de la infraestructura del Metro

Málaga denuncia que la Junta exoneró además al Ayuntamiento sevillano a cambio de obras “sostenibles”

 

El candidato del PP a la Alcaldía y portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Sevilla, Beltrán Pérez, ha reaccionado al anuncio de Espadas de que cuenta con el respaldo de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para la financiación por el Estado de su parte (teóricamente, un tercio) de la línea 3 del Metro (tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián) diciendo que “el PP no va a permitir que el Ayuntamiento tenga que pagar un solo euro, porque sería un agravio comparativo con otras ciudades cuyos ayuntamientos no han tenido que costear parte de la obra, como los de Málaga, Bilbao, Madrid, Valencia o Barcelona”.

Es ésta una cuestión que nunca ha quedado clara a ojos de la opinión pública y que, como no podía ser menos, también ha sido utilizada en Málaga, antes y después de la creación del eje simbólico con Sevilla, en ese mismo sentido esperable del agravio comparativo del que habla Beltrán Pérez. Y es que en la urbe de la Costa del Sol se interpreta que Sevilla no ha pagado ni un euro por las obras del Metro. A su vez, el alcaldable del PP sevillano entiende que como Málaga es la que no ha pagado Sevilla tampoco debe hacerlo.

Así pues, cabe preguntarse si el Ayuntamiento hispalense ha tenido alguna vez obligación legal de pagar al menos una parte de las obras de la línea 1 del Metro, obligación que se extendería también a futuras líneas como la 3, y si de hecho ha contribuido financieramente o no.

LA LEY DE 1975

Hay que empezar recordando que Sevilla tiene a su favor algo que no tienen otras ciudades, la ley 37/1975, de 31 de octubre, sobre construcción y explotación del Metro de la ciudad, una norma que no ha sido derogada hasta la fecha.

En el preámbulo de la misma se destaca como novedad que la financiación de la infraestructura corre íntegramente a cargo del Estado y se elimina la obligación del reembolso del 50% por parte del Ayuntamiento con cargo a contribuciones especiales y recargo del arbitrio sobre el incremento del valor de los terrenos.

De esta manera, según el artículo segundo de la ley, deben correr por cuenta del Estado (entonces nos hallábamos todavía en la Dictadura franquista y no existía el Estado de las Autonomías) la construcción de la infraestructura de la red: las obras de explotación, túneles, estaciones y accesos con sus servicios mecánicos, los edificios de cocheras, talleres y subestaciones y las instalaciones de ventilación e iluminación.

En virtud del artículo tercero de dicha norma, el Ayuntamiento quedó obligado a pagar la vía, el material móvil (los trenes), la electrificación, señalización, comunicaciones, puesto de mando, instalaciones de cocheras y talleres, subestaciones y los demás elementos necesarios para la explotación del servicio.

 

CONVENIO DE 2005

En septiembre del año 2005, el Ministerio de Economía del Gobierno central y la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía firmaron un protocolo para la financiación de la línea 1 del Metro de Sevilla y de las líneas 1 y 2 del Metro malagueño. Ambas partes asumieron el planteamiento del Gobierno andaluz, el cual calculó que el Estado debía asumir el pago del 100% de la infraestructura de la línea 1 en el tramo que discurriera íntegramente por el término municipal de Sevilla capital (176 millones de euros) y el 33% de los tramos fuera de la urbe (42 millones de euros), tanto en la parte del Aljarafe como en la de Dos Hermanas. Los otros dos tercios los pagarían los restantes ayuntamientos implicados y la Junta de Andalucía.

Esta fue la fórmula en virtud de la cual el Gobierno de la nación se comprometió a abonar 218.313.046 euros a lo largo de 30 años, que es el plazo de duración de la concesión administrativa del Metro sevillano.

Ahora bien, ese cálculo se hizo a partir de la estimación de que el Metro costaría del orden de 461 millones de euros, cuando tras la reciente sentencia condenatoria del Tribunal Supremo a la Junta de Andalucía la factura real final se ha elevado a 890 millones.

Por eso, y mucho antes del fallo del Supremo, el PP ya exigió en el Parlamento de Andalucía que el Gobierno andaluz revisara el convenio del Metro firmado con el Ejecutivo central en 2005, para que éste incrementara su aportación económica conforme al coste real final y no al estimado al inicio de las obras. Veremos si ahora que el PP gobierna en la comunidad y Juanma Moreno es el presidente de la Junta no se abre un nuevo frente con Madrid a cuenta de la factura de la línea 1.

 

REACCIÓN EN MÁLAGA

 

El convenio de los 218 millones de euros que exoneraba al Ayuntamiento de Sevilla del pago de las obras de infraestructura (no así por otros conceptos) del Metro conforme a la ley del año 1975 no dejó de levantar ampollas en el Ayuntamiento de Málaga, que reivindicó una equiparación con el Consistorio hispalense.

A finales de 2018, el entonces consejero de Fomento de la Junta de Andalucía, Felipe López, hizo unas declaraciones a la prensa malagueña en los siguientes términos: “La paradoja es que después de la inversión tan importante hecha por el Gobierno andaluz en Málaga, a estas horas del mes de noviembre de 2018 la aportación del Ayuntamiento al Metro ha sido cero”.

Así pues, casi doce años y medio por entonces del inicio de las obras del Metro malagueño y cuatro años y medio después de la puesta en servicio del suburbano, el Ayuntamiento de la urbe costasoleña no había desembolsado un solo euro, en línea con lo expuesto por Beltrán Pérez.

La reacción del alcalde malagueño, Francisco de la Torre, a las declaraciones del consejero fue invocar el Metro sevillano, donde según él el Ayuntamiento de la capital de Andalucía “no ha puesto un euro”. Y añadió: “Nuestro compromiso era igual. ¿Por qué no se aplica esa misma norma? ¿O es que nosotros tenemos una norma distinta porque estamos en el Mediterráneo y la Andalucía de la Bética es distinta?”.

 

COMPENSACIÓN

 

El Ayuntamiento malagueño le reprocha a la Junta de Andalucía que en su día le perdonara a la Corporación Municipal sevillana una supuesta obligación de aportar 17,5 millones de euros a la línea 1 del Metro a cambio de la realización de obras de movilidad sostenible valoradas en 26,6 millones, unas obras que sonaban a mera coartada para justificar la falta de desembolso municipal.

El alcalde malagueño, Francisco de la Torre, no ha dejado de expresar su protesta por que la Junta llegara a un acuerdo con el Ayuntamiento sevillano “para que lo que iba a tener que poner (en el Metro) fuera sustituido por obras que haría el Consistorio, y con nosotros este tema está por resolver”.

Conclusión: Málaga se escuda en que Sevilla no ha aportado nada al Metro para no desembolsar a su vez, con lo cual el agravio comparativo entre una y otra sirve de perfecta coartada para las dos. En cualquier caso, Beltrán Pérez ha hecho bien en recordar que, según la ley del Metro, el Ayuntamiento de Sevilla no tendría que pagar tampoco ninguna infraestructura de la línea 3, por lo que habrá que estar muy pendientes de cómo se reparte la factura de los 718 millones de euros que costará el tramo entre Pino Montano y el Prado.

El Consejo de Beltrán Pérez

El alcaldable del PP no ha sabido ampliar con este Consejo la base sociológica de su partido

Resalta el escaso peso de las mujeres, que suponen sólo un  tercio de los miembros

 

El alcaldable del PP; Beltrán Pérez, presentó hace unos días el denominado Consejo de Ciudad o Consejo de Sevilla, compuesto por veintinueve expertos -calificados de independientes- en diversos campos y cuya misión, según el partido de la gaviota (o del charrán, según se interprete) será configurar el modelo de ciudad que el candidato a la Alcaldía va a proponer a los sevillanos “como fruto -indica la formación política- de la conversación constante entre los integrantes de un proyecto que quiere transformar la frustración ciudadana en ilusión y a aquellos (sic) que tienen en sus manos la llave del futuro de Sevilla: nuestros vecinos”.

La creación de un consejo de notables dentro del PP no es algo novedoso. Hace ahora casi diez años, el 25 de octubre de 2008, el entonces presidente del PP(A), Javier Arenas, presentó en Córdoba un Consejo Asesor formado por 32 personas, la mayoría de ellas profesionales independientes. Lo definió como “un laboratorio de ideas” que debía trasladarle la opinión directa de la calle y traducir en iniciativas que poder presentar en el Parlamento andaluz, y también para testar la alternativa popular en la comunidad autónoma. “Le queremos trasladar a la sociedad -dijo Arenas en su discurso- el mensaje de que queremos la alternativa no para intervenir en ella, sino para escucharla”.

 

Obsérvese el evidente paralelismo entre las dos iniciativas separadas por diez años y hasta en la terminología empleada: conversar/escuchar a la sociedad civil para que de ella emanen las ideas para el programa electoral del partido. Es la mejor demostración de que Beltrán Pérez tiene como ejemplo y mentor a Javier Arenas, a la postre el valedor de su candidatura a la Alcaldía.

Hasta el número de miembros (32 en el Consejo de Arenas, 29 en el de Beltrán Pérez) es similar, con la diferencia de que el del ex-ministro lo presidía una persona sin cargo orgánico en el partido, el notario Luis Marín Sicilia (primer vicepresidente del Parlamento andaluz por UCD) y que el del alcaldable lo presidirá una compañera de su bancada en el Ayuntamiento, la edil Mar Sánchez Estrella.

Arenas fue aún más lejos en el tiempo y en la creación de consejos, ya que en el año 2004 fundó un Consejo Asesor sobre I+D compuesto por catorce miembros, entre los que figuró el ex rector de la Hispalense y ex diputado autonómico por Izquierda Unida Juan Ramón Medina Precioso y presidió otro catedrático ex militante de IU, Luis Rull.

 

También hay que remitirse al actual alcalde, Juan Espadas, que aunque no nombró un Consejo Asesor como tal sí mantuvo reuniones sectoriales con todo tipo de personas y reconoció poco antes del inicio de la campaña electoral del año 2015 que para la redacción de su programa, con 377 medidas “para un gobierno participativo, innovador y revolucionario” se había basado en 5.000 ideas aportadas por los ciudadanos; en esa línea,  su “filosofía” sería potenciar la participación de colectivos sociales y profesionales

Así pues, el denominador común de Arenas, Pérez y Espadas es la referencia al diálogo, la conversación y el escuchar a los ciudadanos a través de los notables de que se rodean.

 

LOS “EX”

 

Del Consejo de la Ciudad de Beltrán Pérez se ha querido destacar la naturaleza independiente de sus miembros, aunque hay alguna excepción.

Por ejemplo, Adolfo González, profesor de Historia de América de la Universidad Hispalense, fue durante ocho años diputado del PP en el Congreso de la Carrera de San Jerónimo pero en 2011 dio la espantada cuando se enteró de que lo iban a relegar del cuarto al sexto puesto en la lista electoral y, por tanto, con menos posibilidades de repetir en el escaño.

Otro egresado de la política, o más bien regresado a ella, es Juan Ortega, el exconsejero por el PA de Relaciones Institucionales en la Junta de Andalucía, que trae consigo a este Consejo Asesor de Pérez a su esposa, la poetisa Rosa Díaz. Veremos cómo le resulta a Beltrán este guiño al extinto Partido Andalucista, que en las últimas elecciones municipales apenas cosechó 4.536 votos (el 1,41% de todos los emitidos).

 

DISPARIDAD

Resalta en el Consejo del alcaldable del PP la gran desproporción entre el número de hombres y de mujeres que lo componen, máxime tras el éxito de las masivas movilizaciones femeninas el pasado 8 de marzo y el reciente nombramiento por Pedro Sánchez del Gobierno más feminista de la historia de España, con once mujeres y siete hombres, incluido el presidente.

 

De las veintinueve personas elegidas por Pérez para ayudarle a elaborar el programa electoral para las elecciones municipales de 2019, veinte son hombres (el 69% del total) y tan sólo nueve, mujeres (el 31%). Esta proporción no se aproxima siquiera a la existente en la población de Sevilla capital, formada mayoritariamente por mujeres: 366.759, que suponen el 52,50% del total de habitantes, frente a 331.931 hombres, el 47,50%.

Así pues, la representación femenina en este Consejo de Beltrán Pérez está veintiún puntos por debajo del peso demográfico de la mujer en nuestra ciudad y aunque podría argumentarse que el criterio que ha de primar es la valía personal por encima del sexo, el alcaldable del PP quizás podría haber hallado más féminas para su organismo asesor si se lo hubiera propuesto en firme, en una mayor apuesta por la paridad.

 

PROFESIONALES

El tercer rasgo destacable es que el Consejo está integrado en su inmensa mayoría por profesionales que hasta no hace mucho se calificaban de liberales: cuatro abogados (el 14%), cuatro profesores universitarios (otro 14%), tres médicos (el 10%), tres arquitectos (otro 10%), dos ingenieros (el 7%), tres profesionales vinculados al mundo de la comunicación (10%), dos de las finanzas (7%), tres del mundo de la cultura (10%), un notario, un ex consejero de la Junta de Andalucía, un ex jefe de la Policía, un alto funcionario del Ministerio de Justicia y un miembro de una asociación de afectados por una enfermedad.

Por tanto, el alcaldable del PP se ha rodeado de perfiles que “a priori” encajan con el electorado de su partido, pero no ha ido mucho más allá ni ha hecho guiños a colectivos profesionales y sociales que pudieran significar un deseo de ensanchamiento de la base electoral de la formación política.

Si se observan los resultados de las elecciones municipales en Sevilla capital en los últimos veinte años, el PP se mueve entre doce y quince concejales, insuficientes para poder gobernar en solitario. Sólo rompe ese techo cuando Zoido irrumpe sin complejos en los barrios sociológica y políticamente de izquierdas, que nunca antes se habían atrevido a pisar los líderes locales de su partido, y pide a los vecinos su voto prestado con la promesa de arreglar desde el gobierno de la ciudad los desaguisados, escándalos y despilfarros de Monteseirín. En esa jugada capta como símbolo hasta un frutero de Su Eminencia.

 

ZONA DE CONFORT

 

Y la falta de ampliación de la base sociológica, por no haber realizado ningún fichaje en ámbitos de la izquierda (recuérdese a Javier Arenas incorporando a antiguas figuras de IU), se nota en demasía en la composición del Consejo de Ciudad de Beltrán Pérez, y desde ese punto de vista puede calificarse como una ocasión perdida. El alcaldable no ha salido de su zona de confort al no reclutar para su causa a personas distintas y distantes ideológicamente a través de las que conectar con los votantes no tradicionales de su partido y sin los cuales no puede aspirar a lograr una mayoría de gobierno. Necesitaba ampliar el espectro con este organismo y no ha transmitido ese mensaje a la opinión pública con la selección de los miembros que lo componen.

Beltrán ha pedido a su flamante Consejo de Sevilla que identifique una oportunidad oculta y no evidente que permita a la capital andaluza “volver a ser la gran ciudad que puede ser, si decide serlo”, pero ha marcado entre sus objetivos el dragado del Guadalquivir tan sólo unos días después de que en unas Jornadas universitarias el presidente de la Autoridad Portuaria ratificara que se trata de un proyecto abandonado y que la apuesta actual del puerto es por la sostenibilidad ambiental del estuario. O sea, que Beltrán pide ideas nuevas para Sevilla mientras él sigue anclado en las viejas.

Polígono (Sur) sin comisaría

Zoido impuso cuando era alcalde una comisaría para turistas en el Patio de Banderas por criterios políticos y no técnicos ni policiales

Beltrán Pérez dice que una recalificación en el Polígono Sur retrasaría la comisaría 7 años mientras impone la de la Gavidia “ipso facto”

 

El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, ha defendido que la ubicación final de la comisaría de Policía fuera del Polígono Sur -en un solar entre la Ciudad Sanitaria Virgen del Rocío y el parque Celestino Mutis- no responde “a una decisión política, sino a criterios policiales y técnicos”.

Sanz considera una paradoja el rechazo de la comisionada (“no sabía que tuviera competencias en materia de seguridad”, ha dicho de ella) y del Ayuntamiento de Sevilla a que la comisaría se erija en el solar que, según el delegado, se estableció en un convenio firmado en 2005 y en el que se fijó la cesión de ese terreno municipal al Estado con tal finalidad.

Según el delegado, “es conveniente que nadie juegue a lo que no es y dejar a la Policía que decida la instalación de sus comisarías por criterios técnicos, de seguridad, de accesibilidad y de agilidad para que se tenga lo antes posible”.

 

UN PRECEDENTE

 

Veamos un ejemplo protagonizado por el actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en que no se decide la instalación de una comisaría por la Policía, ni por criterios técnicos, sino políticos. Cuando aún era el líder de la oposición municipal, Zoido presentó el 13 de julio de 2006 una moción en el Pleno instando a que se abriera una comisaría de Policía en el Patio de Banderas por considerarlo “un punto estratégico en lo que a posibles delitos contra los turistas se refiere”.

Zoido dijo entonces que “independientemente de la inauguración de la comisaría de la Alameda de Hércules (la inauguró  el entonces ministro Rubalcaba, en mayo de aquel año; instalaciones que sustituían a las de la Gavidia y a las provisionales del Patio de Banderas tras el cierre de aquéllas) su apertura es absolutamente necesaria porque Sevilla necesita la aplicación de medidas de seguridad inminentes…”.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, inaugura junto al ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, el Servicio de Atención al Turista Extranjero (SATE) del Patio de Banderas.

 

Y ya siendo Zoido alcalde, a finales de julio de 2014 se inauguró en el Patio de Banderas una comisaría conjunta de la Policía Nacional y de la Local que fue denominada “Servicio de Atención al Turista Extranjero”. Los agentes de ambos cuerpos se iban a encargar de recabar las denuncias de los extranjeros y de facilitarles el catálogo de gestiones disponibles, como la cancelación de las tarjetas de crédito o los trámites con el Consulado de su país y la agencia de viajes.

En crónicas periodísticas de la época pudo leerse lo siguiente: “Todas estas gestiones ya las hacía la Policía desde sus actuales sedes, pero las autoridades creen que ubicar una oficina en la zona monumental supondrá una ventaja para los visitantes. Otras fuentes policiales consultadas entienden que puede producirse una duplicidad de funciones y que la nueva comisaría obligará a restar agentes de servicio en la calle para meterlos en una oficina”.

Queda por tanto claro, pese a lo que ahora diga Sanz y que también con Zoido al mando, (en aquel entonces como alcalde de Sevilla), que no fue la Policía la que decidió que se abriera una comisaría para turistas en el Patio de Banderas, ya que esa atención se les prestaba desde las instalaciones policiales en la Alameda, Betis y Blas Infante, sino que esa apertura obedeció a designios políticos para proyectar una imagen ante los visitantes y los propios sevillanos, conforme al planteamiento que tenía el entonces alcalde desde ocho años antes.

EN CLAVE POLÍTICA

Por tanto, la comisaría de la polémica podría, y debería, haberse ubicado en el Polígono Sur por una conveniente decisión política y al margen de los criterios técnicos y policiales. ¿Desde cuándo se imponen los criterios profesionales a los políticos? Zoido -y el PP- ha perdido el olfato populista con que ganó aquellas elecciones con 20 concejales, simbolizado justamente en el frutero del Polígono Sur que le dio su apoyo público e hizo campaña por él en el barrio.

Dado que allí la demanda de la comisaría es un clamor popular, además de una reivindicación histórica y una cuestión de justicia y hasta de lógica policial por tratarse de la zona más conflictiva y con mayor tasa de delincuencia de la ciudad, el ministro se habría ganado a sus 50.000 habitantes si hubiera lanzado el mensaje de que a pesar de que la Policía aconseje (el único criterio aceptable sería el de una mejor comunicación) instalarla a espaldas del hospital, él había decidido atender los deseos de los vecinos construyendo las instalaciones dentro del Polígono Sur.

En vez de eso, se insiste machaconamente en que está a tan sólo 200 metros de distancia (del límite del barrio, que no del centro del mismo), con lo cual la lectura puede hacerse justamente a la inversa: por ahorrarse 200 metros, el PP se ha malquistado a 50.000 votantes potenciales del Polígono Sur.

RECALIFICACIONES

Antonio Sanz se remonta a un convenio firmado en 2005 y Beltrán Pérez, para congraciarse públicamente con el sector zoidista al que en privado acusa de torpedear su candidatura a la Alcaldía de Sevilla, defiende el sitio elegido en vez de otra parcela estatal en la calle Padre José Sebastián Bandarán (sita en el interior del Polígono Sur) con el argumento de que para ésta se necesitaría una recalificación urbanística que retrasaría el proyecto hasta el año 2025.

Hay que preguntarle entonces al portavoz municipal del PP cómo es posible que él haya conseguido imponerle a Espadas en el pacto para los Presupuestos municipales que recalifique la antigua comisaría de la Gavidia y la ponga a la venta en tan sólo los nueve meses que faltan para que acabe el año en curso mientras dice que para recalificar un solar en el barrio más degradado de Sevilla, donde justamente cabría aplicar la mayor celeridad administrativa, se necesitan siete años. A ver cómo lo explica, porque es difícilmente entendible.

La construcción de la comisaría estuvo prevista desde el principio en el Polígono Sur y así ha sido reclamada desde hace 34 años por sus vecinos, como se pone de manifiesto a lo largo del tiempo cuando se tira de hemeroteca.

DEMANDA HISTÓRICA

El 3 de marzo de 1984, ABC publicó una noticia con el título “Ayer volvieron a cerrar los comercios del Polígono Sur y alrededores”, un cierre de “la práctica totalidad de establecimientos, quioscos, tiendas, bares y supermercados”, en dos jornadas consecutivas de protestas por la inseguridad ciudadana. “Los comerciantes del Polígono Sur solicitan -podía leerse- la instalación en el barrio de una comisaría de Policía prevista desde la construcción de la zona pero aún inexistente por la falta de medios económicos en el Gobierno Civil”.

El 20 de septiembre de 1988, el mismo diario publica otra información al respecto que es toda una premonición de lo que finalmente ha acabado pasando: “En su afán de no perder la comisaría de Policía, los vecinos han ofrecido unos locales donde, de forma provisional, se podría ubicar las dependencias policiales. “Sabemos -añadió (Manuel de los Reyes, representante vecinal)- que está previsto construir la comisaría, pero tememos que por la extensión del Distrito V, que abarca desde el Parque (de María Luisa) hasta Bellavista, las dependencias policiales no estén cerca de los barrios donde vivimos. Ello nos ha llevado a movilizarnos y a recoger las firmas que hemos entregado refrendando nuestra petición”.

Y así puede rastrearse en la prensa esta reiterada reivindicación desde hace 34 años: los vecinos del Polígono Sur han demandado unas instalaciones policiales previstas en el barrio desde el principio y para sentirse además arropados por el Gobierno frente al imperio de la delincuencia. Pese a tantos años de espera y de peticiones, el Ministerio del Interior la construirá fuera de la zona (barriadas de Paz y Amistad, la Oliva, Antonio Machado, Martínez Montañés, las Letanías y Murillo) alegando que distan tan sólo 200 metros y criterios técnicos.

No cabe mayor error, cuando justamente era el momento de tomar decisiones por razones políticas y porque no es cuestión de geografía, sino de psicología. Con esta decisión los vecinos se han sentido preteridos una vez más y abandonados por el Gobierno y se acrecienta su sensación de que ellos no forman parte de Sevilla. Se pudo construir una comisaría para los turistas en el Patio de Banderas, pero no en el interior del Polígono Sur para los 50.000 habitantes de esos barrios marginados y que ahora se creen aún más marginados de lo que ya están.

 

Abrazos (casi) gratis

El pacto presupuestario con el PP sólo tiene un impacto de 4 millones y a partir de 2019

Espadas hasta ha desvinculado la reclamación de la Patrica de inversiones del PP

Si para Enrique IV París bien valía una misa y por eso, para poder tomar pacíficamente la capital de Francia ante la imposibilidad de hacerlo por la fuerza debido a la resistencia de los parisinos ante un hugonote como él, hubo de abjurar de su fe y convertirse al catolicismo, para Espadas los Presupuestos municipales de 2018 pueden valer una reelección a cuenta de las inversiones previstas en los mismos, de ahí que haya aceptado el abrazo del PP para sacarlos adelante, máxime si el abrazo de Beltrán Pérez le sale prácticamente gratis y no le provoca el temor de que se convierta en el abrazo del oso.

El portavoz del PP ha vendido por muy poco, casi nada (como decía el Beni de Cádiz), su abstención, que ha permitido la aprobación de las Cuentas pactadas por el PSOE y Ciudadanos y que, paradojas de la política, llevan incorporadas las enmiendas de Participa Sevilla e Izquierda Unida pese a que estas dos formaciones acabaron votando en contra. Así pues, nos hallamos ante unos Presupuestos de la izquierda que salen adelante merced al apoyo y/o el no rechazo de la derecha.

Aunque Beltrán Pérez ha publicitado que su abstención se ha debido a un ejercicio de responsabilidad y de altura de miras para no dejar a la ciudad sin nuevos Presupuestos (técnicamente, como dice el PP nacional, se puede gobernar 150 años con los Presupuestos antiguos prorrogados), ello ha sido la consecuencia de su decisión política, pero no la causa, ya que su motivación principal habría sido no aparecer ante sus votantes

en particular y los sevillanos en general alineado con las fuerzas radicales de la izquierda en su rechazo al proyecto de Espadas.

 

ERROR DE ESTRATEGIA

 

Y una vez más se pone de manifiesto el error estratégico del PP por su empecinamiento en la política del todo o nada con su denominado Presupuesto alternativo y su negativa a negociar y presentar enmiendas al proyecto redactado por el gobierno conforme a los cauces reglamentarios. Ni siquiera tras el dictamen jurídico negativo emitido por el secretario y el interventor municipales el PP se avino a razones, y se quedó voluntariamente en fuera de juego, por lo que al final no ha colocado ninguna enmienda a los Presupuestos definitivos, ha tenido que negociar la abstención renunciando a su supuestamente innegociable Presupuesto alternativo que tanto trabajo le costó elaborar y ha acabado permitiendo que se aprueben unas Cuentas que incorporan las enmiendas por valor  superior a 8,5 millones de euros de esa izquierda radical (Participa e IU) a la que tanto descalifica.

Veamos qué supone para Espadas la aceptación de las condiciones “light” de Beltrán Pérez, que en cualquier caso nunca se podrán aplicar durante este año sino, en la mejor de las hipótesis, en 2019.

 

1.- Reclamación de la red completa de Metro: Antes de que la negativa de Participa e IU a los Presupuestos provocara el giro del PP y su decisión de abstenerse para facilitar su aprobación con sólo los votos de PSOE y Ciudadanos, Espadas ya declaró públicamente que no tenía inconveniente alguno en suscribir cualquier pacto sobre el Metro que propusiera Beltrán Pérez para que éste “saliera en la foto” del desbloqueo de la línea 3 del Metro en el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián. Y es que Espadas nunca ha renunciado al resto de líneas ni a la posible ampliación de aquélla a San Jerónimo y a Bellavista (sin esos dos posibles nuevos tramos el coste de todo lo pendiente ya asciende al menos a 3.700 millones de euros en un escenario con un Gobierno nacional, éste sí, sin Presupuestos aprobados), pero tiene muy claro que sólo tras el inicio del primer tramo de la línea 3 será posible continuarla hasta Los Bermejales y empezar a activar las restantes.

 

Recordemos la estrategia del Gobierno de Felipe González con la línea ferroviaria de alta velocidad que se construyó con motivo de la Expo-92. La lógica económica invitaba a que la primera línea española de AVE se tendiera entre Madrid y Barcelona, para así conectar a través de su prolongación a Francia con el resto de la alta velocidad europea.

 

Cuando a Alfonso Guerra, con la acusación implícita de favoritismo a Sevilla por la condición de sevillanos tanto de él como de Felipe González, le preguntaron la razón de empezar el AVE entre Sevilla y Madrid, Guerra explicó sin complejos de que ésa era la única forma de garantizar que algún día el tren de alta velocidad llegara a la capital de Andalucía, porque si se hubiera elegido Madrid y Barcelona no habría habido ninguna seguridad de su prolongación futura hacia el Sur. De la otra forma se acabaría imponiendo la presión por conectar las dos grandes capitales españolas, como así acabó ocurriendo (el AVE llegó de Madrid a Barcelona en el año 2008, más de tres lustros después de inaugurada la línea a Sevilla).

 

En el Metro pasa lo mismo: la única forma de que algún día se complete la línea 3 y toda la red es al menos empezar el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián, porque hoy por hoy no hay dinero para todas las líneas a la vez ni es viable poner patas arriba con obras toda la ciudad.

 

2.- Reclamación de la actualización de la participación de Sevilla en los tributos distribuidos por la Junta de Andalucía (la Patrica). El pacto con el PP obliga a Espadas a “iniciar los trámites” institucionales operativos con el objeto de remitir petición formal a la Junta de Andalucía para que se reconozca la cantidad que corresponde al Ayuntamiento de Sevilla en concepto de Patrica…”.

Mandar una carta a la Junta con esta reclamación (recuérdese las que enviaba Zoido a Griñán cuando aquél era alcalde y éste presidente) no le supone coste alguno a Espadas (si acaso, el del franqueo) porque la decisión de ese reconocimiento de cantidad, estimada por el PP en 14 millones de euros, no está en sus manos sino en las de Susana Díaz.

Es más, Espadas ha conseguido que esta reclamación genérica sea sólo eso y no, como pretendía el PP cuando en diciembre ofreció un pacto basado en su Presupuesto alternativo, vincular una serie de inversiones en la ciudad al potencial dinero que pudiera librar el Gobierno andaluz, un dinero que en tal hipótesis sería administrado por el alcalde y en función de sus prioridades políticas, no de las del PP, luego todavía más en su beneficio.

 

3.- Revisión de las Ordenanzas Fiscales, con el pequeño, o gran, matiz de que como ya está todo el pescado fiscal y económico vendido para el año en curso, las exigencias del PP no podrían ser satisfechas hasta 2019. Los populares han exigido a cambio de su abstención a los Presupuestos que el IBI se reduzca en un 5% y el ICIO al 3,25% (está en un 3,5%), la supresión de la tasa que grava los convenios urbanísticos y otras medidas menores.

El impacto de estas exigencias ha sido estimado por el gobierno socialista en unos 4 millones de euros (dos millones y pico por los dos puntos adicionales de rebaja del IBI a los tres ya acordados con Ciudadanos y, el resto, por el ICIO y demás medidas).

 

4.- La Gavidia: Según el pacto, se debe iniciar durante el primer semestre del año en curso “los trámites para la modificación puntual del PGOU a fin de calificar la Gavidia como edificio terciario para su enajenación de acuerdo con los usos específicos que prevé el Plan General y para que la reducción fiscal acordada en el punto anterior no impida el desarrollo de inversiones públicas efectivas durante el próximo ejercicio presupuestario 2019”.

Este texto es la mejor demostración de que el pacto con el PP no tiene ninguna consecuencia para el año en curso. Independientemente de otras consideraciones sobre las que no es el momento de extenderse (incumplimiento del acuerdo del Pleno sobre la antigua comisaría, pérdida de un equipamiento para el Casco Antiguo) ¿recuerdan quién fue el primero que en este mandato planteó la venta/demolición del edificio y reabrió así el debate sobre su uso y destino futuro? ¿Recuerdan quién fue el que trasladó a los grupos municipales varias ofertas para la enajenación de la Gavidia? Pues, por más señas, el mismísimo Juan Espadas, al que la exigencia del PP (¿o la habrá metido él?) en el pacto le sirve de perfecto  camuflaje para ese mismo propósito, ya que se encontraría así con 10 millones de euros más para invertir en 2019 en proyectos que llevar al balance con el que se presentará ante los sevillanos en las elecciones municipales de mayo del año próximo.

Pero no sería ése el dinero importante, ya que con la tramitación que exigiría la aprobación del Presupuesto de 2019 apenas le quedaría margen temporal para gastarlo antes de las elecciones municipales  del 9 de junio del año próximo, sino el del Presupuesto para este 2018, gracias al cual Espadas va a llenar de obras los barrios y materializar todo el gasto social que repercute en aliviar tantas necesidades en una ciudad con 73.000 parados, su mejor aval para aspirar a la reelección.

Estos Presupuestos, los del tercer año, son la clave de todo el mandato, de ahí el afán del alcalde en ofrecerse a pactarlos con quien fuera, con la izquierda o la derecha, porque conforme a la máxima de Deng Xiao Ping, gato negro o blanco no importa con tal de que cace ratones.  Y sí, Sevilla para Espadas bien valía el abrazo de Participa por la izquierda o del PP por la derecha, abrazo que en este último caso le ha salido (casi) gratis.

El vodevil

El PP ha acabado creyéndose su propio mensaje de que como partido más votado puede imponer su Presupuesto alternativo a los demás

Si el PP tumba las Cuentas ahora, se proyectará tan radical como Participa e IU, y si se abstiene, ratificará a Cs como la oposición útil

 

A salvo de una pirueta de última hora, que ya no causaría extrañeza dado el vodevil en que se ha convertido en estas semanas la negociación sobre los Presupuestos del Ayuntamiento y también porque el PP ha anunciado la presentación para hoy de una “contraoferta” al alcalde, en un plazo de veinticuatro horas debe celebrarse la reunión de la Comisión de Hacienda que fue convocada por Espadas el pasado fin de semana, harto de la intransigencia de los populares y de sus maniobras políticas al ir filtrando a algunos medios las propuestas del gobierno y hasta su rechazo a las mismas sin comunicarlo siquiera de forma oficial.

Recapitulemos. El portavoz del PP, Beltrán Pérez, anunció a finales de diciembre la elaboración de un Presupuesto alternativo al redactado por el gobierno de Espadas y su predisposición a negociar con el alcalde sobre las Cuentas de la ciudad, dado que éste gobierna en minoría (con once concejales sobre el total de treinta y uno que tiene la corporación municipal) y para sacar adelante los Presupuestos de 2018 necesita el apoyo de al menos un partido político y de la abstención de uno o dos más de los cinco que conforman el Ayuntamiento.

Beltrán Pérez ha aprovechado estas más de tres semanas desde que Espadas, en plan institucional como alcalde y con el propósito de que cuanto más grupos apoyen el Presupuesto mejor para que no sean sólo del gobierno y sí de la mayoría de la corporación le recogió el guante, para insistir ante la opinión pública en que el PP es la fuerza mayoritaria del Ayuntamiento y que por lo tanto tiene poco menos que el derecho a imponer a las restantes su Presupuesto alternativo como reflejo y materialización de su modelo de ciudad.

Sin embargo, el PP es la mayoría minoritaria del Ayuntamiento, que aun pareciendo igual no es exactamente lo mismo, porque aun teniendo sólo un concejal más que el PSOE (doce frente a once) se encuentra en la misma situación que Espadas pero peor: sin mayoría suficiente para gobernar en solitario y sin haber contado con el resto de grupos en el Pleno de investidura que dio la Alcaldía a los socialistas.

 

LA FUERZA DE CADA UNO

 

Recordemos, porque alguien parece haberlos olvidado, los resultados de las pasadas elecciones municipales para constatar la realidad de la soledad política del partido de Beltrán Pérez:

-El PP obtuvo 106.258 votos, que supusieron el 33,08% de los sufragios válidos emitidos por los sevillanos y que le dieron 12 concejales.

-El PSOE obtuvo 103.238 votos (3.020 menos), que supusieron el 32,14% y le proporcionaron 11 ediles.

-Ciudadanos logró 29.861 votos, que significaron el 9,30% del total y le dieron 3 capitulares.

-Participa Sevilla fue votada por 28.933 personas (el 9,01%) y obtuvo también 3 concejales.

-Izquierda Unida logró el apoyo de 19.177 votantes, el 5,97% del total, y logró 2 concejales.

 

Así pues, el PP representa al 33,08% de los sevillanos, mientras que el resto de fuerzas políticas del Ayuntamiento aglutinan de forma conjunta al 67%. Y si el PP puede decir que obtuvo el apoyo de 106.258 sevillanos, el resto de partidos lograron conjuntamente el de 214.957, el doble.

 

LA SUMA PSOE-CIUDADANOS

 

Item más, cuando Beltrán Pérez accedió a negociar con Espadas (o viceversa, porque en este proceso tanto monta monta tanto) sobre el proyecto del Presupuesto para el año en curso, el alcalde ya tenía cerrado un acuerdo con Ciudadanos (Cs). La suma de votos de PSOE y de Cs es 133.099 (26.8412 más que los obtenidos por los populares en las pasadas elecciones municipales), que equivalen al 41,44% de los emitidos por los sevillanos en las urnas (frente al 33,08% del PP), y estas dos formaciones que ya sustentaban y siguen sustentando el Presupuesto en ciernes del Consistorio tienen 14 ediles, frente a los 12 del PP.

En resumen, Espadas puede acudir a la Comisión de Hacienda donde se debatan y voten las enmiendas al proyecto del Presupuesto con el apoyo de 14 concejales, dos más de los que cuenta Beltrán Pérez, que sólo tiene 12 y nulas posibilidades de sumar algún apoyo por parte de lo que él tacha como la izquierda radical y a la que sitúa en las antípodas de su posición política: Participa Sevilla e Izquierda Unida.

No parte pues en minoría Espadas con respecto a Beltrán Pérez, sino al revés, pero el portavoz del PP parece haberse creído su mensaje de que es su formación política la que tiene la sartén por el mango solo por haber sido la más votada en las pasadas elecciones municipales.

Por ende, Beltrán Pérez ha cometido el error de sobreestimar a Ciudadanos, el partido al que pretendía orillar o minimizar en la negociación sobre el Presupuesto para presentar al PP como la oposición mucho más útil, mucho más que la formación naranja, a la hora de darle estabilidad al gobierno de Espadas.

 

FIJACIÓN NARANJA

 

Tras su éxito en Cataluña y su primer puesto en intención de voto en las últimas encuestas, Ciudadanos se ha convertido en el gran rival a batir por el PP en la pugna por el espacio político del centro-derecha. Si el PP hubiera forjado ya un pacto con el PSOE  para el Presupuesto del Ayuntamiento de Sevilla (ambas formaciones habrían sumado 23 concejales y la representación del 65,22% de los sevillanos), Ciudadanos habría quedado relegado a un papel secundario o indiferente, ya que con sus tres ediles no habría tenido fuerza alguna para imponer nada en la negociación, aunque en ésta se hubieran alterado los términos de su pacto previo con Espadas.

Al poner como excusa las críticas, que ha calificado como insultos, del portavoz de Ciudadanos para retirarse de las negociaciones con Espadas en vez de ignorarlas o menospreciarlas, el PP de los doce concejales se ha puesto en pie de igualdad con el partido naranja de tan sólo tres, y al darle el portazo al alcalde ha dejado de nuevo el protagonismo y el rol de única oposición útil a la formación liderada en el Ayuntamiento por Javier Millán. Dicho de otro modo: Beltrán Pérez ha trasladado a la opinión pública que le importan y acusa más las críticas del minoritario Ciudadanos que la consecución de un acuerdo presupuestario con el otro partido mayoritario del hasta ahora sistema bipartidista, el PSOE.

SIN CESIONES

Una negociación es un proceso en el que todas las partes implicadas hacen cesiones o concesiones y en la que ninguna obtiene el 100% de sus exigencias. Beltrán Pérez ha confundido una negociación con una imposición al enrocarse, pese a no gozar de la mayoría en el Pleno municipal, en su exigencia de que ha de aceptarse sí o sí su Presupuesto alternativo sin entrar en lo que califica de “mercadeo” de enmiendas o, en su defecto, que el alcalde, el único facultado legalmente para presentar un proyecto de Presupuesto -según el dictamen jurídico del secretario y del interventor- retire el suyo y redacte uno nuevo pero con todas las medidas incluidas en el del PP.

Tal como ha dicho Espadas, el PP exige “romper el actual procedimiento, obviar al resto de grupos municipales, imponer su proyecto de Presupuesto, iniciar otro procedimiento e incrementar en dos meses la demora que ya sufre la aprobación de las Cuentas municipales”.

La intransigencia del PP al cerrarse en banda, pese al dictamen jurídico de los altos funcionarios municipales y la prórroga del plazo facilitada por el resto de los partidos para que recapacitara y trocara su Presupuesto alternativo en enmiendas sobre las que negociar, no puede ser aceptada por Espadas, ya que en caso contrario se convertiría en un alcalde vicario o marioneta que gobernara en nombre del PP a través de las Cuentas de éste y por tanto del programa popular en vez del programa socialista.

Con esa intransigencia, Beltrán Pérez ha proyectado del PP la imagen de un partido antitético de Ciudadanos, al que deja el monopolio de la marca “la oposición útil” frente a la inútil, y tan radical por la derecha como él mismo dice de la izquierda que componen Participa e IU y que tendría preso a Espadas. Pues bien, en vez de liberar a Espadas de esa supuesta prisión, el PP ha querido convertirse en el nuevo carcelero del alcalde pero por el lado contrario.

Llegados a este punto, si Beltrán Pérez tumba el Presupuesto de PSOE+Ciudadanos  votando en contra junto con Participa y/o IU, quedará alineado con las mismas fuerzas a las que tacha de extremistas y radicales;  y si facilita su aprobación con su voto favorable o su abstención tras haberse empecinado infructuosamente en imponer su propio texto y no negociar siquiera enmiendas, ratificará el rol de Ciudadanos, ahora su enemigo íntimo, como la oposición útil, merced a la cual se podrán ejecutar las inversiones municipales en Sevilla y contribuir a la recuperación económica y a la mejora de la vida de los sevillanos.

¿A qué ha estado jugando Beltrán Pérez?

 

La llave

PP y CS trasladan a los Presupuestos municipales su pugna por el espacio de centro-derecha

El PP necesita rebajar en al menos un edil la expectativa de CS para privarlo de la llave de la gobernabilidad

 

El pasado fin de semana, el diario El País publicó una encuesta de ámbito nacional realizada por Metroscopia y según la cual en estos momentos y tras las elecciones en Cataluña, donde ya se convirtió en la primera fuerza política, Ciudadanos sería el partido más votado en el conjunto de España, con cuatro puntos de ventaja sobre el PP de Mariano Rajoy, cinco y medio sobre el PSOE de Pedro Sánchez y doce sobre Unidos Podemos de Pablo Iglesias.

Según refleja el sondeo, que recordamos es sólo la foto fija del estado de opinión de la ciudadanía en un momento dado pero que también indica tendencias, Ciudadanos logra arrebatar votos al resto de los principales partidos, “pero es indudable que los obtiene en mayor medida en el caladero del PP (23%) que en el del PSOE (13%) o Podemos (5%). Es además el partido que mantiene más fidelidad de voto (81%), es decir el que retiene a más votantes de los que optaron por él en 2016 y el que consigue a su vez captar más votantes desafectos del resto de partidos”.

La encuesta de El País atribuye este ascenso de Ciudadanos al Olimpo de la política nacional a su posición clara y firme en defensa del orden constitucional en Cataluña. No hace falta, empero, remitirse a Cataluña para detectar esta tendencia al alza del partido naranja de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

EL SONDEO DE VIVA SEVILLA

El pasado verano Viva Sevilla publicó un sondeo elaborado por SW Demoscopia según el cual Espadas habría vuelto a ganar las elecciones municipales si se hubieran celebrado en ese momento y, atención, Ciudadanos se habría quedado a tan sólo cuatro ediles de diferencia del PP: cinco (dos más respecto a las elecciones municipales de 2015) para la formación naranja frente a nueve (tres menos que hace tres años) del partido del que es actual portavoz Beltrán Pérez.

Dijimos en aquel entonces que aunque Espadas, siempre según el sondeo de SW Demoscopia, se habría quedado con el mismo número de concejales que ahora (once), su margen de maniobra de cara a repetir un gobierno en minoría como el actual se habría incrementado porque ya no habría dependido tan sólo del apoyo de las dos formaciones a su izquierda (Participa Sevilla e IU), dado que podría haber gobernado también sólo con el apoyo del gran beneficiario de la caída del PP: Ciudadanos.

Y añadimos: el resultado de este sondeo es que, en el casi mantenimiento del “statu quo”, Espadas es el más beneficiado, ya que la pérdida de ediles del PP no permite “a priori” que se articule una mayoría de centro-derecha (la suma de PP y Ciudadanos sería de 14 ediles, uno menos que en el actual mandato) y sí una mayoría de izquierdas (el bloque PSOE más Participa e IU sumaría 17 ediles y por tanto tendría la mayoría absoluta), pero en el caso de que el alcalde quiera elegir, como hasta ahora, seguir gobernando en solitario, podría optar por el apoyo de Ciudadanos, que ya lo ha tenido para los Presupuestos municipales, o por el del bloque de izquierdas, del que ya no sería rehén.

LA BATALLA

Distanciado de las fuerzas más a su izquierda tras más de dos años y medio largos de mandato y sin muchas expectativas de obtener su apoyo para los Presupuestos de 2018, Espadas está viendo cómo la batalla política se está librando ahora en su flanco derecho, entre el PP y Ciudadanos, por la obtención de la llave de la gobernabilidad del Ayuntamiento.

Bastaría con que el PP mejorase esa pésima expectativa que le auguró la encuesta del pasado verano en tan sólo un concejal más (de nueve a diez, cuando tuvo veinte con Zoido en 2011) y se lo restara a Ciudadanos (de cinco a cuatro) para que el partido de Javier Millán dejase de tener en solitario la teórica llave de la gobernabilidad en la Casa Grande en caso de que en el futuro Espadas se viera obligado a gobernar de nuevo en solitario y a depender de terceros para sacar adelante los Presupuestos municipales, las Ordenanzas Fiscales o cualquier otra medida de calado como la venta de la Gavidia (si para entonces no se hubiera vendido).

Dicho de otro modo, si Ciudadanos obtuviera los cinco ediles que le auguró el sondeo de SW Demoscopia, el PP no podría hacerse valer prácticamente en el Ayuntamiento con tan sólo nueve. Por tanto, el PP necesita desde ya laminarle intención de voto a Ciudadanos y restarle al menos un edil a esas expectativas, para que Espadas precise también en el futuro del apoyo del partido de la gaviota si mantiene su divorcio de Participa e IU.

OPOSICIÓN ÚTIL

Y para ganar el futuro ( o al menos no perder demasiado) hay que empezar por el presente. Como el PP ha observado que la estrategia de “oposición útil” de Ciudadanos le estaría dando excelentes expectativas electorales en la ciudad a la luz del sondeo publicado por Viva Sevilla, se ha lanzado a disputarle al partido naranja ese mismo título haciendo ostentación de sus actuales doce ediles y de su condición de mayoría minoritaria en el Consistorio.

Por eso estamos asistiendo en las últimas semanas al insólito espectáculo de los dos partidos de centro-derecha cortejando al socialista Espadas con tal de ser uno y no el otro quien aparezca ante los sevillanos como el artífice de los Presupuestos del gobierno local y de un alcalde en minoría, y como la oposición más útil.

Beltrán Pérez incluso ha llegado a decir que Javier Millán tiene “celos políticos” por el acercamiento del PP al PSOE en una especie de reivindicación del bipartidismo para frenar a las fuerzas emergentes como el partido naranja.

Mientras, satisfecho de quedarse en el centro del espectro por el radicalismo de unos y la pugna de los otros, Espadas mira y se deja querer.

Gobernar con tan sólo once concejales y con una oposición que se disputa convertirse en su pareja de baile nunca fue tan fácil en Sevilla.

El dilema de Espadas

Arriesgarse a que le tumben sus Presupuestos o aceptar los de Beltrán Pérez y ser un alcalde vicario del PP

Los Presupuestos alternativos del PP y su discurso son una enmienda a la totalidad a las Cuentas y política de Espadas

 

En vísperas del fin del año 2017, el portavoz del grupo municipal y alcaldable “in pectore” del PP, Beltrán Pérez, presentó un proyecto de Presupuestos alternativo a los elaborados para 2018 por el gobierno del socialista Espadas, una iniciativa de la que no se recuerdan precedentes en los últimos tiempos en la Casa Grande.

El propio Pérez calificó de “trabajo de chinos” el realizado por su grupo, la mayoría minoritaria del Ayuntamiento con sus doce concejales, hasta el punto de que dijo haber pasado noches en vela cuadrando sobre el papel las cuentas, a fin de tener listo el documento, con más de 700 folios (cifra que da idea de la magnitud del trabajo realizado), antes del 31 de diciembre y que a nadie se le oculta ha de ser tomado también como la  tarjeta de presentación de su candidatura a la Alcaldía. Pérez no ha lanzado sólo el mensaje de que tiene unos Presupuestos alternativos a los de Espadas, sino también en clave interna y dirigido a la dirección regional y nacional de su partido de que hay un alcaldable en las filas del PP y que ése debe ser él y no otro.

Con esta iniciativa, Pérez trata de mostrar además un perfil más institucional, diferente de aquel por el que se le ha conocido hasta ahora de mero opositor duro, de maneras ásperas y lenguaje afilado y poco dado a consensos, ya que no en vano el actual portavoz del PP fue el látigo ejecutor de la oposición intransigente e incluso judicializada de Zoido contra el dúo Monteseirín/Torrijos.

Con estos Presupuestos alternativos, Pérez quiere demostrar que es capaz de hacer otro tipo de oposición al ofrecer opciones distintas estudiadas al detalle, en la línea de Ciudadanos, partido con el que ahora más que nunca tras las elecciones en Cataluña el PP se disputa el electorado de centro-derecha y al que ha procurado arrebatarle el título autoconcedido por la formación naranja de que es la única “oposición útil” en el Ayuntamiento frente al permanente “no es no” que a su manera habían venido practicando los populares hasta la fecha.

Así pues, Beltrán Pérez ha tratado de conseguir varias carambolas de golpe con esta iniciativa presupuestaria: ofrecer un perfil más moderado e institucional, demostrar la capacidad de trabajo de su grupo y la suya personal de liderazgo, proyectar la recuperación del grupo municipal popular y como alternativa de gobierno tras la marcha de Zoido y de parte de su equipo a Madrid y los enfrentamientos internos que acabaron dando el poder a la corriente alternativa en detrimento de la oficialista….

 

ALCALDE EN MINORÍA

 

El portavoz del PP quiere además explotar la debilidad de un Espadas que por su minoría en el Ayuntamiento, donde gobierna con tan sólo once concejales, necesita para sacar adelante los Presupuestos del año clave de su mandato (al siguiente ya habrá cita de nuevo con las urnas) del apoyo o al menos la abstención de más de un grupo municipal. El que ha logrado de Ciudadanos a cambio de aceptarle una serie de medidas y de enmiendas por valor de 50 millones de euros no es suficiente.

Precisaría el apoyo de las fuerzas de izquierda que ya facilitaron su investidura como alcalde, Participa Sevilla e Izquierda Unida, pero es pública y notoria la decepción de las mismas con Espadas y su más que presumible intención de darle esta vez un voto negativo, porque a estas alturas del mandato (camino de los tres años) ya no están dispuestas a otorgarle el beneficio de la duda con una abstención.

Por tanto, ante el presumible rechazo de la izquierda y el insuficiente apoyo de Ciudadanos, el PP lleva una temporada subrayando la minoría en que se halla Espadas frente a su propia condición de fuerza más votada por los sevillanos y de la que por tanto el alcalde necesita, sí o sí, su respaldo si quiere contar con unos nuevos Presupuestos para la ciudad en 2018.

EL PRECIO

Ahora bien, el precio que exige Beltrán Pérez al alcalde, el cual ha mostrado su disposición a negociar levantando el teléfono y llamando en tal sentido a su adversario político porque habría dicho que ve puntos de encuentro y coincidencias entre las Cuentas de uno y otro, es en principio demasiado caro: que Espadas gobierne pero con los Presupuestos alternativos del PP y no con los redactados por el equipo de gobierno del PSOE.

De forma más tajante aún que Beltrán Pérez lo expresó hace tan sólo unos días el edil popular Rafael Belmonte, encargado del marcaje a la política económica del gobierno local: el PP no está dispuesto a “un mercadeo de enmiendas”, sino a “corregir la política errática del alcalde a través de nuestros Presupuestos alternativos, que permitan sacar a la ciudad de su viaje a ninguna parte”. Dicho de otro modo, Espadas debe aceptar la enmienda a la totalidad que suponen las Cuentas del PP y que para, por ejemplo, contabilizar 14 millones de euros de ingresos obligarían al alcalde a enfrentarse a la Junta de Andalucía, de su mismo signo político, para exigirle ese dinero a cuenta de la Patrica porque a juicio de los populares Susana Díaz se lo está hurtando a Sevilla.

No es sólo cuestión de números, sino de la política que se expresa y materializa a través de los Presupuestos y de los mensajes con que se “venden” a los votantes sevillanos. Si Espadas ha de admitir los Presupuestos alternativos del PP y no tan sólo unas enmiendas a los suyos propios, debe “comprar” también el mensaje con que aquéllos van envueltos,  con el que lo publicitan Beltrán Pérez y Rafael Belmonte y que constituye una desautorización de la gestión del alcalde y de su gobierno.

LOS MENSAJES

Así, Beltrán Pérez declaró en el acto de presentación que “el Presupuesto de Espadas deja a la ciudad estancada y tiene una total ausencia de modelo y de estrategia de futuro”.

Por su parte, Rafael Belmonte ha dicho que el alcalde debe aclarar “si quiere un pacto con la izquierda radical o si prefiere las políticas que desde el PP abanderamos. Es decir -añadió-, si quiere políticas económicas de centro-derecha y que generen empleo, digitalización de la ciudad, conservación del patrimonio, accesibilidad plena, consolidación demográfica, apoyo a las familias, promoción de la natalidad, etcétera. O, sin embargo, si prefiere pactar con quienes están más pendientes de posicionamientos ideológicos que de la utilidad pública. Espadas tiene que elegir a quién quiere”.

El PP da el discurso de que son sus políticas de centro-derecha, que se ejecutarían a través de sus Presupuestos alternativos, y no las de centro-izquierda (Participa Sevilla e IU las califican de otra manera y no precisamente de izquierda) de Espadas las que generan empleo en la ciudad, un argumento difícilmente digerible por Espadas justo cuando acaban de conocerse los datos oficiales del paro de diciembre y que demuestran que el año 2017 se ha cerrado con 4.948 parados menos y que en lo que va de su mandato 11.791 sevillanos han salido de las listas del paro, mientras que Zoido tomó posesión como alcalde habiendo 76.689 desempleados y dejó la Alcaldía con 84.470, es decir 7.781 más.

El PP da el discurso de que sus políticas de centro-derecha generan conservación del patrimonio histórico-artístico en vez de las de Espadas justo cuando se acaba de firmar el acuerdo que desbloquea las Atarazanas, el mismo proyecto que, salvando las distancias, frenó Zoido, con lo que provocó la mudanza del CaixaForum a la isla de la Cartuja, o cuando bajo el mandato de Espadas se ha invertido más que nunca en la restauración de la Fábrica de Artillería y también se ha desbloqueado la recuperación del antiguo mercado de la Puerta de la Carne y culminada la de la estación de Cádiz.

 

El PP, que sí plantea en sus Presupuestos alternativos destinar 4 millones de euros a medidas para el fomento de la natalidad ante la recesión demográfica de Sevilla, tampoco puede fundamentar su discurso en que ésta se debe en exclusiva a la política de Espadas, ya que con Zoido se pasó de 704.198 habitantes con que se cerró el año anterior a su mandato a 693.878 el año en que dejó la Alcaldía (10.320 menos, mientras que con Espadas se han perdido 4.444).

Así pues, si el alcalde aceptara el discurso de Beltrán Pérez y del PP de que el objetivo de sus Presupuestos alternativos es “generar dinamismo y proyectar la ciudad hacia el futuro”, estaría negando el suyo propio de que 2017 ha sido el año en que Sevilla ha despertado de la crisis y que la ciudad “vive un gran momento”.

Espadas ha de resolver el dilema de arriesgarse a que le tumben los Presupuestos para 2018 con tal de mantenerse fiel a sus políticas o aceptar los Presupuestos alternativos de Beltrán Pérez pero convirtiéndose en un mero alcalde vicario del PP.

¡Es la educación, estúpido!

La suciedad de Sevilla no se soluciona con diez mil papeleras más, sino con la educación cívica de los sevillanos

La delegación sevillana que acudió a Lausana hace 20 años vio con asombro su limpieza sin papeleras en las calles

 

El gobierno de Espadas ha iniciado un zafarrancho de limpieza de Sevilla en respuesta a la campaña que, emulando a Zoido cuando éste lideraba la oposición (recuérdese el banco roto de Bellavista y la retirada de suciedad, pala en mano, en el Vacie) lanzó a la vuelta de las vacaciones de verano el nuevo portavoz del PP, Beltrán Pérez.

Pérez, que se rodeó de representantes de una veintena de asociaciones vecinales, denunció lo que calificó como “falta de limpieza” de la ciudad por el nulo funcionamiento de la recogida neumática de residuos, contenedores y papeleras llenos, presencia de ratas y “baldeos que brillan por su ausencia”.

Con astucia política, el portavoz del PP se apresuró a destacar que no culpaba de la situación a los trabajadores de la empresa de limpieza municipal (Lipasam), los mismos que le ganaron el pulso que le echaron a Zoido con aquella prolongada huelga de recogida de basura, pese a que el aparato de propaganda del entonces gobierno del PP trató de convencer a través de los medios de comunicación de lo contrario (en la práctica ni siquiera se abrió la bolsa de trabajo). Pérez, decía, culpó a la gestión realizada por Espadas y su equipo y retó al alcalde (otra vez imitando el estilo de Zoido) a ponerse al frente “con los Distritos, los vecinos y Lipasam para conseguir una ciudad más limpia”.

 

REPARTO DE CULPAS

 

Así se las ponían a Fernando VII. El presidente del comité de empresa de Lipasam, Antonio Bazo, recogió el guante lanzado por Pérez y declaró inmediatamente después: “Obviamente, la falta de limpieza en las calles de la ciudad es cierta”. Bazo, para no malquistarse plenamente con unos y con otros, culpó a partes iguales al PP y al PSOE. Al primero, por las restricciones a la contratación impuestas por el Gobierno de Rajoy, que habrían provocado la no sustitución de 180 trabajadores de la plantilla de Lipasam, especialmente en el servicio de limpieza viaria. Al PSOE, que equivale a decir el gobierno de Espadas, porque “habiendo podido mover ficha para corregir la situación, no lo ha hecho”. ¿Soluciones apuntadas por el sindicalista? La primera, la esperable: “Meter más plantilla”. La segunda, ajustar el trabajo a la (menor) plantilla existente.

Viéndose cercado por la oposición y por su propia empresa pública en un tema sensible para los sevillanos (la falta de limpieza de las calles fue señalada como el cuarto problema de la ciudad en el sondeo publicado por Viva Sevilla antes de las vacaciones de verano), Espadas ha reaccionado realizando 119 contratos especiales hasta final de año en Lipasam (así contenta al comité de empresa y frena las acusaciones de inactividad por parte de la oposición), a los que ha unido 25 con cargo al plan especial de Navidad; presentando 12 nuevos camiones de recogida y 8 barredoras, con un coste de 4 millones de euros; destinando 1,3 millones a diez motocarros, tres camiones portacontenedores y compras de bolsas de plástico para los dos próximos años y anunciando la adquisición de 10.000 nuevas papeleras.

 

CAUSA Y EFECTO

 

Por más que Espadas gaste millones (anuncia 9 más en compras para 2018) en camiones, barredoras, bolsas y papeleras, es poco probable que Sevilla deje de estar sucia porque parafraseando a James Carville, el jefe de campaña de Bill Clinton que dijo aquello de “es la economía, estúpido”, lo nuestro no es una cuestión de más equipamiento, sino de más educación cívica. Por tanto, cabe decir “¡es la educación, estúpido!”.

Y es que con las barredoras, los camiones, los motocarros, los contenedores y las papeleras se atiende a las consecuencias, pero no a la causa del problema, que es esencialmente nuestro proverbial vandalismo y ausencia de sentido cívico.

Vamos a ver un ejemplo real del aserto de que no es cuestión de papeleras.

Creo recordar que fue en marzo de 1997 (por lo tanto se habrían cumplido en este 2017 veinte años, un aniversario no recordado, por razones obvias) cuando una delegación oficial de la ciudad de Sevilla, presidida por la entonces alcaldesa, Soledad Becerril, y acompañada, entre otros, por la infanta Cristina y por el exciclista Miguel Induráin, acudió a la sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana (Suiza) a defender la candidatura hispalense para organizar los Juegos Olímpicos de 2004.

 

EN LAUSANA

 

Acompañamos a la clase política periodistas de la mayoría de los medios de comunicación locales existentes en aquella época. En uno de los cambios de impresiones tras nuestro desembarco en la capital del COI, que aún presidía el ya desaparecido Juan Antonio Samaranch, Soledad Becerril nos preguntó a algunos periodistas qué es lo que más nos había llamado la atención de la ciudad suiza.

Varios coincidimos en la misma apreciación, porque saltaba a la vista: la extraordinaria limpieza existente en las calles, donde no se veía ningún residuo por el suelo. Pero lo más impresionante de todo es que aquello ocurría pese a que ¡no había papeleras! Cuando la alcaldesa comprobó que también habíamos reparado en esa singularidad, se le iluminó la cara, y exclamó: “¡¿Verdad que sí?!”.

Sus palabras fueron como la expresión de un deseo de lo mismo que ella habría querido para Sevilla y su alegría por que constatáramos que no era una utopía inalcanzable porque en la civilizada Europa se había conseguido.

 

EL PRECEDENTE DE LA EXPO

 

Recordé entonces cómo la Sociedad Estatal para la Exposicion Universal de 1992 había estudiado los mecanismos psicológicos y sociológicos para lograr mantener limpio el amplio recinto de la Muestra. Según el análisis de sus técnicos, si la Expo estaba limpia como una patena, los visitantes se verían condicionados psicológicamente para no ensuciar los suelos, pero si veían suciedad acumulada en las calles y jardines de la Cartuja, aquélla tendería a incrementarse por un “efecto llamada”: no sentirían vergüenza por arrojar residuos pensando en que hacían lo mismo que todos.  Para conseguir el contraefecto “patena”, la Organizadora dispuso de un ejército de barrenderos que repasaban continuamente los espacios públicos y vaciaban papeleras y contenedores. Gracias a aquella estrategia de seguimiento continuo, la Expo relució limpia hasta casi el final, cuando ya los visitantes se sintieron con la confianza suficiente como para comportarse en sus avenidas como si fueran una prolongación de las calles de Sevilla.

 

La diferencia esencial entre nuestra ciudad y Lausana es que allí no había una legión de barrenderos detrás de la gente y ni siquiera papeleras donde arrojar nada, ante lo cual la única opción era guardarse los residuos en los bolsillos o, simplemente, no generarlos.

 

Este cuidado se veía por todas partes y en todos los detalles. Otro ejemplo: en la calle del hotel en que nos alojábamos los periodistas se preparó una mañana una obra que iban a ejecutar inmigrantes asiáticos. Lo primero que hicieron fue extender sobre el asfalto una gran lona negra sobre la que luego fueron depositando la arena, los adoquines, el cemento, la hormigonera… Cuando por la tarde acabaron su trabajo, envolvieron con la lona los restos de la obra, la cargaron en un camión y la vía pública quedó como si allí no se hubiera hecho nada. Y entonces rememoré un encuentro con Manuel Del Valle, cuando aún era alcalde, en que le preguntamos los periodistas por unas obras de la preExpo y llegó a responder con su habitual seriedad: “Dejan las calles peor de lo que estaban antes”.

No hace falta remontarse a veinte años atrás. El sábado jugó el Betis contra el Alavés en Heliópolis. Antes del partido aparcó una furgoneta en una avenida de Los Bermejales. Sus ocupantes se bajaron y se pusieron a comer tranquilamente unos bocadillos. Cuando acabaron arrojaron al suelo las bolsas en que venían envueltos y las servilletas de papel que utilizaron, con total naturalidad por no decir impunidad.

 

Tenían a su izquierda, a pocos metros, una papelera y dos contenedores de basura. Enfrente, otra papelera y contenedores hasta de papel, plástico y vidrio. No se preocuparon de usar ninguno.

 

El remedio, pues, no es comprar 10.000 papeleras más, sino educar a 690.000 sevillanos.