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El cierre de la depuradora de San Jerónimo dejaría sin agua a Cobre las Cruces

TRASVASE

La mina se nutre de su agua depurada a través de una tubería de 18,6 kilómetros
CAUDAL

Tiene derecho de uso de 2.600.000 m3 entre los meses de septiembre y abril

CONTRATO

El acuerdo se firmó en 2004 y tiene una vigencia de veinte años

 

El alcalde de Sevilla anunció el pasado 2 de febrero de 2017 el cierre de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de San Jerónimo durante este mandato y antes de 2019 sin percatarse de la existencia de un contrato que obliga a Emasesa a suministrar agua de esta depuradora para las labores mineras y la planta industrial de la compañía Cobre las Cruces, sita a una veintena de kilómetros de distancia.

Ha pasado tanto tiempo que pocos recuerdan ya que la mina de Cobre las Cruces, compañía que en 2015 dijo haber dedicado ya 1.000 millones de euros a la que ha sido la mayor inversión extranjera en la historia de Sevilla, depende para su viabilidad del agua de la depuradora de San Jerónimo, cuyo cierre ha anunciado Espadas para antes de que expire un contrato vigente hasta el año 2024.

El 17 de septiembre de 2002, el entonces director-gerente de Emasesa, Alejandro González Díez de la Cortina, y el representante de la compañía minera Cobre las Cruces, Kennet Lee Norris, firmaron un acuerdo de colaboración en el que, entre otros extremos, se decía lo siguiente:

-Una parte de las necesidades de agua que requerirá el proyecto “Las Cruces” cuando se encuentre en fase de producción será obtenida por Cobre las Cruces del efluente de la EDAR San Jerónimo, a cuyo objeto ha solicitado la correspondiente concesión administrativa de uso consuntivo a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Dicha concesión se encuentra en fase de tramitación, habiéndose informado favorablemente su compatibilidad con el Plan Hidrológico del Guadalquivir.

-La captación de agua depurada será de un caudal de 134 litros/segundo durante siete meses al año (del 15 de septiembre al 15 de abril), siendo conducida hasta la zona del proyecto Las Cruces mediante tubería de abastecimiento, extendida a lo largo de 18,6 kilómetros en carga, de poliéster reforzado con fibra de vidrio, con una sección de tubería de 500 mm de diámetro interior.

-El vertido de las aguas depuradas de proceso se evacuará al río Guadalquivir por una tubería de retorno de 12,2 kilómetros de longitud de polietileno de alta densidad y 315 mm de diámetro exterior, extendida en la misma zanja que la tubería de abastecimiento.

CONCESIÓN INICIAL

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir acordó en junio de 2004 la concesión de aguas que había solicitado Cobre las Cruces el 19 de diciembre del año 2000: un caudal concesional de 278 litros/segundo (obsérvese el incremento respecto del acuerdo firmado con Emasesa) a captar de la EDAR de San Jerónimo y de aguas subterráneas del acuífero Niebla-Posadas para usos industriales de la explotación minera en el primer caso y domésticos en el segundo.

En la resolución se dice que se ha cumplido lo preceptuado en el artículo 109 del Texto Refundido de la Ley de Aguas y el 272 del Reglamento de Dominio Público Hidráulico, que tratan de la reutilización de aguas residuales depuradas, estando incluido en el expediente el preceptivo informe de la Consejería de Salud, de carácter vinculante.

En consecuencia -se dictamina- Cobre las Cruces debe usar las aguas depuradas de la depuradora de San Jerónimo en la calidad y cantidad reflejada en la concesión. Además, como estipula la condición general 20 del condicionado de la concesión y de acuerdo con los artículos 61 y 66 de la ley de Aguas y 115 del Reglamento de Dominio Público Hidráulico, Cobre las Cruces tiene la obligación de usar las aguas que solicita e instalar el correspondiente contador para el control del caudal.

Item más, en el punto 6 de las Condiciones Específicas se lee lo siguiente: “Asimismo, queda aprobado en este acto el contrato firmado entre Cobre las Cruces y Emasesa para la captación de aguas de EDAR San Jerónimo”.

La concesión se otorga por un periodo de 20 años (hasta 2024) y se prohíbe la captación de aguas procedentes de la depuradora entre el 15 de abril y el 15 de septiembre de cada año. Incluso se estipula que la potencia máxima de los grupos elevadores para la impulsión de agua desde la EDAR de San Jerónimo hasta las instalaciones de tratamiento será de 375 C.V.

Y el caudal para uso minero e industrial se incrementa notablemente desde el acuerdo de colaboración del año 2002: de los 134 litros/segundo firmados y que debían proceder de la depuradora, la Confederación Hidrográfica se pasa al aprovechamiento de 429,89  litros/segundo (3,2 veces más). A esa cantidad se unían 15,22 litros/segundo de las aguas subterráneas remanentes de la explotación minera. Y aparte, exclusivamente para uso doméstico, 1,90 litros/segundo de aguas subterráneas, con lo que el total concedido ascendía a 447,01 litros/segundo  y a un máximo de 2.780.000 m3 anuales (2.600.000 m3 procedentes de la depuradora; 160.000 m3 de aguas remanentes y 20.000 m3 de aguas subterráneas).

YA SIN LIMITACIÓN

En septiembre de 2015, Cobre las Cruces presentó ante la Confederación Hidrográfica una petición de modificación de su concesión de aguas, sin que se tenga noticia aún de la resolución del expediente.

La modificación consiste básicamente en la incorporación de nuevas tomas de captación, la reasignación de volúmenes extraídos, la inclusión de un nuevo uso ambiental y, atención, la eliminación de la limitación temporal impuesta a la toma de la EDAR de San Jerónimo (que se le permita captar agua durante todo el año en vez de sólo durante siete meses) y con mejora del sistema de bombeo incluido.

En cada caso, la compañía minera plantea tres escenarios de consumo (mínimo, medio y máximo), algo insólito por cuanto hasta ahora las concesiones se otorgan por un máximo. En el caso de la depuradora, el uso mínimo sería de 850.000 m3/año; el medio, de 1.440.000 m3/año, y el máximo, el actualmente vigente de 2.600.000 m3.

CONDENAS Y SANCIONES A CLC

POR USO INDEBIDO DE AGUA

El agua es el gran talón de aquiles del proyecto minero de Cobre las Cruces y el motivo esencial de sus conflictos con los ecologistas, que han denunciado a la compañía en numerosas ocasiones. Así, en septiembre de 2016 la Audiencia Provincial de Sevilla condenó a la antigua plana mayor de la empresa, incluido el exconsejero delegado, a un año y tres meses de cárcel y a 300.000 euros de indemnización por contaminar con arsénico el acuífero en que se halla enclavado la mina y por haber extraído más agua de la autorizada para el funcionamiento de la mina.

Anteriormente, el 15 de julio del año pasado, el Consejo de Ministros impuso a la compañía una multa de 923.091 euros y la obligación de indemnizar con 276.927 euros por los daños al dominio público hidráulico, tras haber afectado obras, instalaciones y actividades de operación del sistema de drenaje/inyección y derivar aguas por un volumen superior al autorizado.

Tres mil millones en Aznalcóllar

La decisión de la Junta de Andalucía de convocar un concurso internacional para la reapertura de la mina de Aznacóllar 15 años después de la catástrofe ecológica provocada por la fractura de la balsa de residuos tóxicos de la explotación gestionada entonces por Boliden ha provocado reacciones contrapuestas entre los ecologistas (WWF se opone y Ecologistas en Acción es favorable, con matices) y que empiecen a hacerse especulaciones, como que en el yacimiento hay 80 millones de toneladas extraíbles, se van a crear 5.000 empleos y sería necesario trasladar el mineral en bruto para ser tratado en Riotinto.

La primera cuestión, y clave además, es discernir si es rentable reabrir la mina, para que su efecto riqueza repercuta no sólo en Aznalcóllar, sino también en la provincia de Sevilla y en Andalucía. José Manuel Cantó, consultor internacional en minería y que con probados conocimientos técnicos ha analizado los aspectos que concurren en este controvertido asunto, empieza por centrarse de entrada en las reservas de mineral que al momento de producirse la catástrofe ecológica de Boliden ya estaban probadas y, por tanto, podrían ser extraídas en Los Frailes: 38 millones de toneladas de sulfuros polimetálicos, esto es con mezcla de diversos metales valiosos (cobre, plomo, zinc y plata) y no de tan sólo uno.

Aunque es muy probable que las reservas sean superiores, para determinar lo cual habría que emprender campañas de investigación, estos 38 millones son la cifra real que hay que tomar como punto de partida para no suscitar falsas expectativas.

 

VALOR ECONÓMICO

Para calcular el valor económico del yacimiento, hay que partir de la ley (contenido metálico) del mineral, que es la siguiente: 0,35% de cobre; 2,17% de plomo; 3,82% de zinc y 60 gramos de plata por tonelada. José Manuel Cantó tomó como referencia las cotizaciones en la Bolsa de los Metales de Londres durante julio para ver a qué precio se pagarían hoy los metales contenidos en Aznalcóllar: cobre, 5.287 euros por tonelada; plomo, 1.559 euros; zinc, 1.405 euros por tonelada; plata, 15,30 euros la onza.

Sin embargo, no todo el metal se logra recuperar en el proceso de flotación diferencial al que deberá ser sometido el mineral que se extraiga. Con la experiencia acumulada en este sentido y a los precios actuales de mercado, Cantó estima que el valor comercial recuperable es el siguiente:

-Cobre: 352 millones de euros.

-Plomo: 772 millones.

-Zinc: 1.224 millones.

-Plata: 752 millones.

Total: 3.100 millones de euros.

 

Estas cifras demuestran la viabilidad económica de la reapertura de la mina y que, contrariamente a la creencia establecida, el cobre no es el metal más interesante, más abundante ni más valioso en Aznalcóllar, sino el zinc. Carece de sentido, pues, la idea de Ecologistas de enviar el mineral en bruto a Riotinto pensando en la existencia allí de un concentrador de cobre. Ni éste sirve ya para tal fin ni el cobre debe ser la prioridad de Aznalcóllar, aparte del encarecimiento que supondría un transporte que multiplicaría los riesgos de accidentes de tráfico y ralentizaría la circulación por el elevado flujo de camiones de gran tonelaje.

 

EL FANTASMA DEL VERTIDO

La segunda cuestión esencial es si con la reapertura de la mina se volvería a correr el riesgo de una nueva catástrofe como la anterior. Preguntémonos primero por qué se produjo la rotura de la balsa de lodos tóxicos. Porque se construyó sobre un suelo inestable geológicamente; se almacenaron los residuos en forma húmeda; se vertieron piritas flotadas, de gran peso específico y se recreció la balsa para que albergara el doble de toneladas de su capacidad inicial. Todo ello contribuyó a acabar con la capacidad de resistencia del terreno, que al deslizarse fracturó la presa y provocó el vertido.

Este riesgo se minimizaría si el suelo elegido para una hipotética nueva balsa fuera geológicamente estable y no se almacenaran en ella residuos húmedos, sino secos y/o inertizados o, mejor aún, se adoptara un sistema de explotación que no requiriera de presa de residuos, como es el hidrometalúrgico de Cobre Las Cruces. O que en vez de mediante a cielo abierto el mineral se extraiga de forma subterránea con acceso a las vetas a través de pozos de profundidad.

Es el caso de la mina de Aguas Teñidas, en Almonaster (Huelva), cuya compañía extrae anualmente en subterráneo 2,2 millones de toneladas de mineral y va rellenando la explotación con los restos una vez beneficiados los metales existentes y ya secos. No es descartable, pues, un cambio en la metodología de extracción, aunque ‘a priori’ resultara aparentemente más cara: de corta a cielo abierto a galerías subterráneas, al modo tradicional.

Una garantía de seguridad añadida sería construir la planta de tratamiento del mineral no en Riotinto, como preconiza Ecologistas en Acción pensando en evitar riesgos a Doñana, sino en un complejo minero aún más cercano: Cobre Las Cruces.

Cantó estima que la planta de procesamiento actual de la mina de Gerena deberá ser cambiada en unos años, cuando haya que tratar no el cobre secundario actual y más cercano a la superficie, sino el primario, sito a más profundidad y contenido en un mineral de las mismas características que el de Aznalcóllar, por lo cual podría construirse una planta para el uso compartido de las dos minas sevillanas.

Y en cuanto a los empleos posibles, los 5.000 de que habla Comisiones Obreras es una exageración andaluza. Tomemos como referencia Aguas Teñidas: cinco años después de su reapertura tenía 443 empleados en nómina y había generado 1.200 empleos inducidos.

Cobre las Cruces alerta sobre riesgos catastróficos

Se niega a clausurar las  instalaciones mineras

Gerena dictó orden de paralización por vulneración urbanística


Cobre las Cruces se ha negado a obedecer la resolución dictada por la alcaldesa de Gerena, Margarita Gutiérrez (PSOE), de paralización cautelar de instalaciones del complejo minero en el marco de un expediente en materia de disciplina urbanística, alegando para ello los efectos catastróficos que tal medida podría tener para la provincia de Sevilla en caso de accidente. La enumeración de las consecuencias de un parón imprevisto al complejo minero por cualquier causa reveladas en su escrito por la propia compañía demuestra que su Plan de Contingencias o no contempla ese riesgo o que, simplemente, carece de cualquier eficacia al respecto.

El pasado 19 de octubre, el Ayuntamiento socialista de Gerena notificó a Cobre las Cruces una resolución por la que se adoptaba la -”inaudita”, según la compañía- medida cautelar de suspensión del uso de una serie de edificios e instalaciones del complejo minero en virtud de un expediente administrativo en materia de disciplina urbanística y motivado, presuntamente, por la construcción de edificios al margen del ordenamiento y/o de instalaciones cuyas dimensiones o volúmenes superarían lo autorizado en las correspondientes licencias.

El consejero delegado de Cobre las Cruces, Damien Marantelli, ha respondido a la alcaldesa de Gerena con un escrito en el que tacha su resolución de contraria a Derecho, anuncia recursos de reposición y asume la responsabilidad de desobedecerla para evitar las consecuencias catastróficas que tendría la paralización de las instalaciones. Sin embargo, una de las condiciones impuesta por la Administración a la compañía para autorizarle a abrir la mina era la redacción de un Plan de Contingencias ante cualquier riesgo, Plan que CLC presentó el 11 de septiembre de 2008.

La carta de Damien Marantelli al Ayuntamiento de Gerena convierte el Plan de Contingencias en papel mojado al demostrar que la compañía no está preparada para afrontar la paralización imprevista de una serie de instalaciones, ya sea por decisión administrativa, como en este caso, por accidente o por cualquier tipo de catástrofe de gran magnitud. Según el consejero delegado de CLC, el complejo minero “no se apaga pulsando un interruptor”, sino que es preciso ejecutar múltiples actuaciones que “desde luego requieren -escribe- no sólo de más tiempo, sino también del análisis de las consecuencias que de ello se derivarían”. Marantelli enumera los problemas ecológicos y de seguridad que se derivarían de una paralización de golpe de la mina:

-Desactivar la sala eléctrica, la de control, el compresor, caldera, tanque y plantas floculantes sin monitorización ni control alguno dejaría las instalaciones llenas de productos químicos “que -dice- supondrían un tremendo riesgo para el medio ambiente y las personas”.

-Las instalaciones quedarían en condiciones totalmente inseguras, pudiendo ocasionarse de manera inmediata incidentes tales como derrames de tanques, fuego e incendios de las instalaciones con solventes, fuego en los equipos electrónicos, explosión de calderas y destrucción de las salas eléctricas.

-La ejecución de la medida cautelar (de paralización) implicaria la suspensión del uso del sistema contra incendios (alimentado por la sala eléctrica o, en su caso, el generador de emergencia, igualmente clausurados), por lo que cualquier accidente ya no sólo podría ser catastrófico para Cobre las Cruces, sino para la provincia. A mayor abundamiento, la suspensión de la planta y tanque de agua produciría la rotura de bombas por los sellos, pudiendo ocasionar así grandes episodios de contaminación, así como un altísimo riesgo en materia de seguridad.
La paralización de la planta de lodos -añade- podría ocasionar vertidos de los mismos a la zona de policía del dominio público hidráulico o el propio arroyo Garnacha (a pocos metros).

-La clausura de la balsa ‘BACIET’ produciría la suspensión de las actividades de bombeo y con ello podría producir la posible inundación de la instalación de estériles de tratamiento, con el perjuicio medioambiental que ello podría causar, así como la afección al dominio público hidráulico (arroyo Garnacha).

-En cuanto a la BACIEM 1, habría riesgo de inundación de la instalación de estériles de minas, así como la afección al dominio público hidráulico.

-Especialmente gravosa sería, sin duda, la suspensión de la BAR-4. Mediante esta balsa se realiza la gestión de las aguas de rechazo, por lo que la clausura de la misma supondría la paralización inmediata de la Planta permanente de tratamiento de aguas, así como del sistema de Drenaje y Reinyección (SDR), ambos, pilares del Plan Global de Gestión de Agua de Cobre las Cruces. La no gestión del agua de contacto supondría la inundación de la corta.

La juez acumula otro expediente a la causa contra CLC

La magistrada incorpora  a la causa contra Las Cruces

el último expediente por exceso de arsénico


El fiscal estudia ahora si procede la intervención judicial del

sistema de gestión de aguas de la mina


La juez titular del Juzgado de Instrucción Nº 19 de Sevilla ha acordado incorporar a la causa abierta contra la empresa Cobre las Cruces los dos últimos expedientes sancionadores incoados por la Agencia Andaluza del Agua de la Consejería de Medio Ambiente y desestimado el recurso en contra presentado por la explotación minera. Por otra parte, la juez ha pedido al fiscal que informe sobre si, conforme a la petición de Ecologistas en Acción, procede como medida cautelar la intervención judicial del sistema de gestión de aguas en el complejo sito en los términos de Gerena, Salteras y Guillena.

La Consejería de Medio Ambiente, a través de la Agencia Andaluza del Agua (AAA), informó a la opinión pública a principios de febrero que había  abierto un nuevo expediente sancionador a la empresa Cobre las Cruces, la cual explota la mayor mina a cielo abierto de Europa en los municipios sevillanos de Gerena, Guillena y Salteras, por haber superado los niveles de concentración de arsénico en el agua que inyecta al acuífero, correspondiente al sector 5, durante los días 25, 26 y 27 del pasado mes de enero.

mina de Cobre las CrucesEn este sentido, señaló que la cantidad de arsénico inyectada había  sido “muy pequeña” y que las concentraciones de este metal, aunque superaban los límites autorizados, se encontraban por debajo de las concentraciones que normalmente se autorizan en los vertidos al dominio público, por lo que este incidente “no representa afección al acuífero ni supone riesgos para la salud”.

Tras una primera investigación, la Junta indicó que todo parecía indicar que la causa de este incidente se había debido a “los fallos de los filtros previos en la planta de ósmosis, con el consiguiente arrastre de material particulado, que provocó una concentración de arsénico total superior a la autorizada”.

A  este expediente sancionador había que sumar la multa, conocida por esas mismas fechas, que la Agencia del Agua ha impuesto a la compañía de 255.039,70 euros por incumplir la condición de compensar en su totalidad las extracciones de agua realizadas en el acuífero Niebla-Posadas mediante un sistema de drenaje y reinyección, claúsula impuesta en la concesión otorgada en verano de 2009 por la Administración para reemprender sus trabajos.

Ahora, la juez titular del Juzgado de Instrucción Nº 19 de Sevilla ha acumulado el último expediente sancionador a la causa penal que mantiene abierta contra Cobre las Cruces, ha admitido otro expediente más y ha desestimado el recurso de la compañía minera, según un auto dictado el pasado 1 de marzo.

Según la juez, no cabe duda de que el contenido de todos los expedientes sancionadores incoados hasta la fecha contra la empresa minera se basan en un incumplimiento continuado de las autorizaciones relativas a la explotación de la mina y, por tanto, “la conexidad objetiva entre todos los hechos que se atribuyen a la querellada es evidente”. Sostiene la magistrada que el hecho de que temporalmente los acontecimientos estén distanciados en el tiempo no implican que no puedan investigarse en un solo procedimiento, ya que ninguno de ellos ha sido aún objeto de enjuiciamiento.

Por otra parte, la juez ha pedido a la Fiscalía que se pronuncie acerca de la petición de Ecologistas en Acción, como medida cautelar, de que se ordene la intervención judicial del sistema de gestión de aguas de Cobre las Cruces mediante el nombramiento de un nuevo hidrogeólogo residente totalmente independiente de la compañía minera.

Según Ecologistas, la hidrogeóloga actual siempre ha trabajado para Cobre las Cruces y no tiene la experiencia exigida en la Condición Específica 1ª de la autorización de 16 de julio de 2009 de acumular al menos diez años de experiencia, cuando es licenciada en Geología por la Universidad de Huelva desde 2006 y trabaja en el complejo minero como hidrogeóloga residente desde 2007, antes de que acumulara siquiera un año como profesional.

Ecologistas pide que, con la ayuda del Colegio de Hidrogeólogos, se someta a tutela judicial todo el sistema de aguas de la mina hasta que se garantice el cumplimiento de las condiciones exigidas por la Administración para que no haya afecciones al acuífero. Todos los costes deberían ser sufragados por la compañía minera.

Vuelva usted el lunes

Larra

Larra

La Agencia Andaluza del Agua ha reconocido en un informe a la juez que tardó tres días en acudir desde Sevilla a Gerena a inspeccionar un vertido accidental en Las Cruces. En su corta existencia, la Agencia ya ha logrado que haya general unanimidad en Andalucía en pedir que vuelva la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. A su proverbial ineficacia en el manejo de los pantanos (abre las compuertas cuando debería cerrarlas, y viceversa), une esta velocidad de reacción, inspirada en un principio que supera a lo visto en su tiempo por Larra:“deja para pasado mañana lo que debas hacer hoy”. La notificación del puñetero vertido les llegó un ‘san viernes’ y no era cuestión de que les estropeara el fin de semana. La Naturaleza no tiene horarios, pero los funcionarios, sí. Reservado el derecho de admisión de denuncias de lunes a viernes y de 9 a 3. ¿Hasta dónde habría llegado el vertido de Boliden en Aznalcóllar si entonces hubiera existido la Agencia? A partir de ahora no diga eso de ‘es más lento que el caballo del malo’, sino ‘más lento que la triple A’.

El agua cubre Las Cruces

El agua cubre el fondo de la corta minera de

Las Cruces pese a meses sin lluvias

La Junta ha expedientado a la compañía por

extraer 800.000 m3 más de la cuenta

El fondo de la corta minera de Cobre las Cruces sigue cubierto de agua pese a que en la comarca no ha llovido desde hace meses, según denuncia Ecologistas en Acción mediante fotografías aéreas obtenidas durante un vuelo realizado el pasado 12 de septiembre. A juicio de los ecologistas, esta situación demuestra que los problemas sufridos por la mina en el último año no se han debido al exceso de precipitaciones, sino a la afección que le supone la existencia del acuífero Niebla-Posadas.

Los conservacionistas cuestionan con un nuevo reportaje fotográfico a vista de pájaro la eficacia del sistema de drenaje y reinyección de Cobre las Cruces y estiman que la filial de la multinacional canadiense Inmet Minning es incapaz de contener y/o drenar el exceso de agua que fluye del acuífero, cuyo volumen habría rebasado tiempo ha los cálculos más optimistas del modelo matemático utilizado en el proyecto para simular el comportamiento del sistema hidrológico que rodea al yacimiento minero.

Metafóricamente, es como si Cobre las Cruces hubiera horadado un terreno equivalente a una esponja llena de agua para extraer el cobre de su interior y el agua contenida en la esponja se filtrara continuamente al lecho de la mina pero en mucha mayor cantidad de lo previsto por los ingenieros que en su día idearon este sistema sin precedentes para arrancarle a la Naturaleza la materia prima.

El pasado mes de agosto trascendió que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía incoó en mayo un expediente sancionador a Cobre las Cruces por incumplir la condición de compensar en su totalidad las extracciones de agua realizadas en el acuífero Niebla-Posadas, cláusula impuesta por la Administración andaluza para permitir la extracción del mineral.

La Junta estima que la compañía extrajo unos 800.000 m3 más de lo estipulado y que sólo logró restituir unos 400.000 m3. En resumen, que entra más cantidad de agua subterránea que la que luego Cobre las Cruces devuelve al acuífero, una situación considerada como falta grave por Medio Ambiente.

Para compensar este exceso de detracción, Cobre las Cruces tendría que adquirir derechos de agua a terceros por una cantidad equivalente, aunque hasta ahora no ha logrado cumplir este objetivo.

Las Cruces investiga el ‘accidente oculto’

La compañía minera Cobre las Cruces ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias en que se produjo el accidente en que durante el pasado fin de semana dos operarios que reparaban una motobomba de gran potencia sufrieron quemaduras y acabaron en el servicio de Urgencias del hospital Virgen Macarena de Sevilla.

Cobre las Cruces afirma tajantemente que no tenía constancia alguna del suceso revelado ayer, por lo que ha exigido explicaciones a la compañía contratista del Aljarafe que participa en los trabajos de drenaje y reinyección y que sigue manteniendo la versión de que el percance, que ha calificado de leve pese a que los empleados acabaron de baja, se produjo en un taller de Burguillos y no en el complejo minero.

Sin embargo, la motobomba objeto de la supuesta reparación en una nave del Aljarafe permaneció el día del suceso en el interior de la corta y los operarios no supieron explicar cómo agua o/y vapor a gran temperatura les roció de lleno durante ese teórico arreglo en frío y en seco.

Por otra parte, en relación con el posterior suceso en que tres obreros resultaron gravemente heridos por contacto con ácido sulfúrico tras romperse una tubería en la mina de Las Cruces, en medios relacionados con la prevención de riesgos laborales se ha destacado un nuevo tratamiento existente que permitió la rápida recuperación de un operario de Ence en Huelva y que también sufrió hace unos meses quemaduras por productos químicos.

La antigua Empresa Nacional de Celulosas disponía en su dispensario médico de una sustancia denominada diphoterine que, por su polivalencia, permitía detener cada uno de los seis tipos de reacción posibles: ácido, básico, oxidación, reducción, solvatación y quelación.

Gracias a un efecto osmótico, con la aplicación de esta nueva sustancia se logró atraer hacia fuera el producto químico que había penetrado en el cuerpo del obrero accidentado y salvarle la vida, además de evitarle graves secuelas, hasta el punto de que se ha podido reincorporar posteriormente a su puesto de trabajo sin más complicaciones.

Accidente ‘secreto’ en Las Cruces

Dos operarios sufrieron quemaduras en la mina de Las Cruces el fin de semana anterior

Trabajaban en el interior de la corta con una motobomba de gran potencia y fueron trasladados a Urgencias del Macarena

Dos trabajadores de una empresa del Aljarafe contratada por Cobre las Cruces para trabajos del sistema de drenaje y reinyección y en materia de aguas del complejo minero sufrieron quemaduras en otro accidente acaecido el viernes 21 de mayo, justo cuatro días antes de que, el pasado martes,  una tubería con ácido sulfúrico se rompiera y vertiera su contenido sobre tres operarios. Mientras que este suceso ha trascendido a la opinión pública, sobre el otro se ha guardado el más absoluto silencio.

Dos operarios de la compañía aljarafeña se hallaban el viernes en interior de la corta a cielo abierto de Cobre las Cruces para comprobar por qué la bomba que extrae el agua que fluye desde el acuífero Niebla-Posadas no estaba bombeando líquido elemento hasta el depósito exterior. La motobomba era una Volvo con una fuerza equivalente a la de 300 caballos de vapor y capaz de extraer más de 250.000 litros de agua a la hora.

Técnicamente estaba ‘cavitando’, es decir, la turbina estaba girando pero no impulsaba el agua hacia los niveles superiores, por lo que aquélla estaba siendo batida en el cuerpo del ingenio mecánico. Al no circular el agua, tampoco se refrigeraba el cuerpo de la bomba, por lo que probablemente empezó a hervir y se formaría una burbuja de vapor. Verosímilmente, la presión del vapor acabó rompiendo el sello del cuerpo de la bomba y alcanzó a los dos operarios, los cuales sufrieron quemaduras desde parte del rostro hasta el tórax.

Los dos accidentados, cuyos nombres responden a las iniciales J.E.M. y F.D.M., fueron evacuados desde el fondo de la corta minera e introducidos en un vehículo al servicio de la compañía contratista que, por la naturaleza de los trabajos hidráulicos que realiza, se mueve habitualmente por todo el complejo minero y dispone de llaves de puertas de acceso y salida que no son las utilizadas habitualmente para el trasiego de operarios.

La persona que conducía el vehículo, de gran potencia y tamaño para poder maniobrar por las anfractuosidades del complejo minero, se hallaba en un estado de nervios tal por la situación creada y el hecho de transportar a dos heridos con quemaduras junto a él que no engranó bien las marchas y acabó rompiendo el motor a escasos metros del hospital Virgen Macarena de Sevilla, al que los trasladó ya avanzada la tarde-noche  del viernes.

El Servicio de Urgencias del hospital ha confirmado a este periódico el ingreso en Urgencias de los dos heridos, los cuales habrían sido aleccionados para que facilitaran la versión de que el accidente se produjo cuando arreglaban una motobomba alquilada a Cobre las Cruces pero no el interior de la mina, sino en una nave industrial de Burguillos. Lo que no supieron explicar es cómo una motobomba en frío y en seco en un taller pudo arrojar sobre ellos agua hirviendo o vapor a altas temperaturas. Por otra parte, al haberse producido el accidente durante el fin de semana, daba margen de maniobra a la compañía auxiliar para sustituir a los operarios por otros el lunes sin levantar sospechas.

Cobre Las Cruces aún no ha respondido oficialmente  sobre este suceso, que no ha sido reflejado en el gran cartel de días sin percances que está colocado a la entrada de la planta. Si hubiera trascendido el accidente, habría obligado a la intervención de la Dirección General de Minas de la Junta de Andalucía por haberse producido en el interior de la corta minera.

Según los testimonios recogidos, es muy probable que la empresa  contratista haya ocultado el suceso a Cobre las Cruces, ya que este tipo de multinacionales penalizan a las empresas auxiliares con episodios de inseguridad laboral. Si así fuera, este suceso dejaría en evidencia la falta de control de la compañía minera sobre sus propias instalaciones y la falta de supervisión de la Junta, pues la empresa afectada por el accidente está involucrada  en el vital sistema de drenaje y reinyección y el tendido de tuberías que pasan junto al arroyo Garnacha.

Esta rivera fue desviada al interior de la mina y confluye a su salida con el arroyo Molinos. Pues bien, pese a que éste es el principal y de más caudal, los aspectos morfodinámicos del terreno revelan ahora que el Garnacha aporta mucho mayor volumen de agua que el otro, sin que ni la Confederación Hidrográfica ni la Junta de Andalucía hayan encontrado aún una explicación a este anómalo fenómeno hidráulico.

Imputados 4 directivos de Las Cruces

La juez cita a declarar al director general y a los de Minas, Aguas y Medio Ambiente de la compañía por la presunta contaminación del acuífero con arsénico

Da un plazo de veinte días al Igme para que entregue un informe definitivo sobre la compañía minera

La juez titular del Juzgado de Instrucción Nº 19 de Sevilla, Ana Escribano Mora, ha citado a declarar en calidad de imputados y con asistencia de letrados a cuatro directivos de Cobre las Cruces (CLC), filial de la multinacional canadiense Inmet Minning Corporation (IMC), en la causa abierta por la presunta contaminación con arsénico del acuífero Niebla-Posadas y por el incumplimiento de las condiciones del permiso inicial dado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), hechos denunciados hace casi dos años por la Fiscalía de Sevilla y Ecologistas en Acción.

Los imputados por la magistrada son François Fleury, consejero director general de la compañía; William Thomas William, director del departamento de Minas; Juan Carlos Baquero Ubeda, director del departamento de Gestión de Aguas, y Paz Cosmen Shortamm, directora del departamento de Medio Ambiente. Los dos primeros deberán comparecer en el Juzgado el día 17 de mayo; los dos segundos, una semana después. Asimismo, la juez requiere al Instituto Geológico y Minero de España (Igme) para que en el plazo de veinte días le remita el informe definitivo que sobre la actuación de la compañía minera le requirió en su día.

La Fiscalía de Sevilla denunció a Cobre las Cruces por un presunto delito ecológico al haber causado, supuestamente, una grave alteración del curso de las aguas, con el consiguiente peligro para las personas y el entorno medioambiental. Según el fiscal, por la actuación de la empresa minera de capital canadiense habría resultado afectado por arsénico un acuífero (el de Niebla-Posadas) del que se abastece la población, y las consecuencias habrían sido aún mayores de no haberse adoptado la medida cautelar de suspensión por la CHG. El Ministerio Público valoró en su momento  el perjuicio presuntamente causado en 322.381 euros.

La CHG detectó que la compañía minera no había respetado las condiciones con las que se otorgó el permiso de explotación con el fin de proteger el acuífero y que, además, habría reinyectado en el mismo aguas presuntamente contaminadas. Según la denuncia del fiscal, el 2 de abril de 2008 se tomaron muestras de las aguas reinyectadas y se detectaron diversas sustancias contaminantes, fundamentalmente arsénico, con valores muy superiores a los permitidos por la ley en el agua para consumo humano. Para el Ministerio Público ello se debió a la inyección de agua procedente del fondo de la corta minera, “lo que estaba terminantemente prohibido”.

Incumplimientos sistemáticos

En la resolución de suspensión de la autorización para las obras del sistema de drenaje-inyección (SDR) de Cobre las Cruces, acordada por la Comisaría de Aguas de la CHG con fecha 12 de mayo de 2008, se afirma que el objeto del permiso era rebajar el nivel del agua subterránea por debajo del yacimiento de mineral a fin de permitir su extracción, y que para proteger el acuífero y evitar la pérdida de agua, CLC preveía un sistema de reinyección de los recursos extraídos en el propio acuífero, basado en un modelo hidrogeológico y de gestión matemático.

Sin embargo, siempre según el documento de la CHG, la compañía introdujo importantes modificaciones en el modelo matemático con respecto al que sirvió de base a la autorización e inició por su cuenta la actividad en la explotación minera. Para colmo, se llegó a una situación que ni siquiera ésta se ajustaba al modelo modificado. Asimismo, CLC comenzó a extraer agua del acuífero antes de que culminara el proceso de reconocimiento y precintado de los mecanismos de control. No contrató un hidrogeólogo residente, condición exigida en el permiso, hasta cuatro años después y la  actuación de este profesional no se ajustó a las funciones que le correspondían.

Cobre las Cruces vulneró también la prohibición de no inyectar agua procedente de un sector en otro distinto, que había impuesto la CHG con el fin de preservar la calidad natural de las aguas subterráneas. “Un elemento (inyector en sector distinto) planteado como excepción, en realidad se pretende convertir en norma, contraviniendo el esquema de funcionamiento planteado anteriormente”, acusaba la CHG. La compañía comenzó a actuar sin el exigido plan de contingencias previo, donde debían preverse las operaciones en caso de un vertido accidental o cualquier otro imprevisto.

Tampoco cumplió la exigencia de mantener el volumen de agua del acuífero, pues al poco ya le habían detraído 519.836,31 m3 (informe del 16 de mayo de 2008). Y el aspecto clave fue el de la contaminación. La condición específica octava del permiso establecía que “las aguas procedentes del drenaje del fondo de corta en ningún momento podrán formar parte del sistema de drenaje-inyección, por lo que no serán bombeadas ni reinyectadas posteriormente en el acuífero”. Este aspecto tenía una especial relevancia, ya que las aguas del fondo de la corta son contaminadas por metales cuya reinyección en el acuífero supone un peligro de alteración de las aguas subterráneas.

Según la CHG, en este aspecto el proyecto presentaba importantes deficiencias, habiendo propuesto la empresa una reinyección de las aguas del fondo de la corta previamente tratadas, “lo cual no está contemplado en la autorización”. La Comisaría de Aguas acabó detectando evidencias de contaminación metálica en el drenaje que desde el sondeo conocido como de la Gravera llegaba hasta el río Rivera de Huelva, y contaminación por oxidación de las aguas drenadas.

Las Cruces se ahoga

El nivel del agua en el fondo de la corta sigue subiendo incluso en ausencia de lluvias

El sistema de  tratamiento del agua contaminada ha quedado desbordado

La extracción de mineral  queda interrumpida al menos hasta mediados de abril

La compañía realiza sondeos dentro de la misma corta en cotas próximas al acuífero

El nivel del agua en el fondo de la corta de la mina de Las Cruces ha seguido subiendo desde que desvelé en El Mundo  a finales de enero la inundación que sufre el yacimiento y ya ha subido entre tres y cuatro metros, tal como atestiguan las fotografías aéreas tomadas por Ecologistas en Acción en un nuevo vuelo realizado el pasado día 13 de marzo, por lo que el volumen de líquido acumulado en el interior de la mina se ha incrementado en unos veinte mil metros cúbicos pese a los continuos bombeos realizados por Cobre las Cruces (CLC) en este último mes y medio.

Si a finales de enero la compañía trataba de minimizar la situación creada inicialmente por el temporal de lluvias de diciembre y expresaba que en quince días se reanudaría la extracción de mineral, ahora la previsión es de acceder al fondo de la corta a mediados de abril.

CLC trata siempre de vincular la causa del problema a lluvias extraordinarias, pero lo cierto es que el tiempo ha dado una generosa tregua durante el mes de marzo, un periodo teóricamente más que suficiente para haber reabierto la mina conforme a aquella previsión de quince días formulada en enero.

La realidad, sin embargo, es que la compañía canadiense aún no ha conseguido acceder hasta el fondo de la corta ni llegar hasta los dos grupos de bombeo situados en zonas más profundas. Asimismo, la excavadora de cadenas que va abriendo camino se encuentra en la rampa de acceso a treinta metros de la parte más baja de la mina  (en la que los últimos diez metros están completamente inundados).

Los derrumbes generalizados de las bermas de los bancos y la elevación del nivel del agua han sumergido y enterrado el grupo de bombeo más profundo de los que fueron instalados en la corta y lo han dejado inutilizado.

La cantidad de agua acumulada en  la corta en este momento es de aproximadamente unos 70.000 (setenta mil) metros cúbicos. Contribuye además a esta acumulación de agua la parada que ha efectuado la Planta de Tratamiento, que deja de consumir unos 1.000 metros cúbicos diarios procedentes de las Aguas de Drenaje Ácido de la mina, por lo que este volumen seguirá  incrementándose muy probablemente.

EL PROBLEMA DE FONDO

El grave problema al que se enfrenta Cobre Las Cruces es que los aportes de agua que se acumulan en fondo de la Corta procedentes del acuífero Niebla-Posadas supondrían  una detracción del mismo mucho mayor que la autorizada y, además, superarían con creces la capacidad de tratamiento del  sistema existente. Quizás sea por eso –y para minimizar estos aportes hídricos antes de que se contaminen como agua de contacto- por lo que la empresa está haciendo sondeos de captación dentro de la misma corta, en cotas inmediatas (-130 metros) a la de ubicación del acuífero (-140 metros) .

La acumulación de agua durante casi tres meses ya, pese a la ausencia de lluvias en las últimas semanas, denotaría que el SDR –Sistema de Drenaje Reinyección- ideado por FRASA  para Cobre las Cruces no estaría siendo  capaz de cumplir los objetivos previstos de deprimir suficientemente el nivel piezométrico del acuífero Niebla-Posadas en el entorno de la explotación minera.

Se iban a detraer unos 5 litros/segundo pero el aporte de agua a la corta estaría ya por encima de los 60 litros/segundo. Además, la empresa no ha podido impedir hasta ahora que el agua llegue a la explotación a cielo abierto tal como se comprometió  en su Plan Global de Gestión de Aguas, presentado en Septiembre de 2008, mientras estaban suspendidas las autorizaciones de operación (el parón duró un año).

Tampoco ha funcionado tal como se preveía el Plan de Gestión de Aguas de Contacto diseñado por MP MEDIOAMBIENTE y presentado en Enero de 2009.  La capacidad de tratamiento de las aguas contaminadas mediante el Sistema de Ósmosis Inversa se ha mostrado completamente insuficiente a la vista de la situación existente. El Plan preveía un máximo de 90 m3/hora cuando los responsables de la mina deben enfrentarse a un flujo de 220 m3/hora, volumen que más que duplica la capacidad de tratamiento de la planta.

CONSECUENCIAS

Todos estos problemas están afectando gravemente al proyecto minero, cuya puesta en producción de régimen  comercial estándar estaba prevista para el presente mes de Marzo, según reflejó en su página web INMET MINING, la multinacional canadiense propietaria del 70% de Cobre Las Cruces. La situación real es de casi tres meses de parada de la mina por causas de fuerza mayor y con una dudosa perspectiva de recuperación inmediata cuando los volúmenes de aguas ácidas existentes se van incrementando día a día en lugar de disminuir.

Técnicos independientes consideran que la situación de incapacidad de extracción de mineral en la Corta en condiciones de abastecimiento regular para la Planta Hidrometalúrgica puede prolongarse un mínimo de dos a tres meses más (CLC estima internamente al menos un mes), lo que resulta especialmente crítico para la empresa cuando el stock de mineral extraído antes de la llegada de las lluvias en Diciembre de 2009 se encuentra drásticamente reducido al día de hoy,  casi a nivel de limitar la puesta en marcha nuevamente de las instalaciones mineralúrgicas.

La compañía minera ha anunciado que contratará a más de 500 personas durante quince días para realizar tareas de mantenimiento y ajuste de los procesos de producción en el marco de una parada anual previamente programada y a un coste cercano a los 3 millones de euros.