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“No sin mi tranvía”

Espadas pidió justo en la víspera del estado de alarma dinero a la UE para la ampliación del tranvía

En sólo dos meses de coronavirus Tussam ha dejado de ingresar al menos 14 millones de euros

Por un gran sentido de la oportunidad o del oportunismo, por un fino olfato político, por gozar de información privilegiada, por casualidad o por un poco de todo o por todo eso a la vez, lo cierto es que Espadas se dio trazas para pedir el 13 de marzo, es decir justo en la víspera de la declaración del estado de alarma por causa del coronavirus, una subvención  a la UE (con cargo a los fondos Feder) de 19.608.000 euros para la primera fase de la ampliación del tranvía (desde la estación de San Bernardo hasta el centro comercial Nervión Plaza), en la que el Ayuntamiento desembolsaría el 20% restante (4.902.000 euros).

¿Tiene sentido todavía, si es que alguna vez lo tuvo, dedicar en la catastrófica situación actual  24,5 millones de dinero público, entre europeo y municipal,  a la primera fase de la redundante ampliación del tranvía cuando el coronavirus ha cambiado las condiciones del transporte en las grandes urbes y está obligando a revisar el modelo existente, tanto en este campo como en todos los de la vida? ¿Tiene sentido la huida hacia adelante de Espadas con el tranvía redundante cuando el confinamiento por el Covid 19 y el miedo al contagio en los transportes colectivos han provocado en tan sólo dos meses (desde mitad de marzo a mitad de mayo) una desbandada de usuarios y el  hundimiento de los ingresos de Tussam en al menos 14 millones de euros?

El proyecto de ampliación del tranvía en dos fases (San Bernardo-Nervión Plaza primero y Nervión Plaza-estación de Santa Justa después) tiene un coste total estimado superior a los 49 millones de euros y, aparte de solaparse en superficie con el Cercanías de Renfe que discurre soterrado y de suplir el servicio que ya prestan en conjunto una decena de líneas de autobuses de Tussam, carece de justificación económica, como pone de manifiesto el mismísimo Plan Especial y el Estudio Ambiental ¿justificativo?  redactado por la consultora Ayesa, tal como vimos en el informe ‘Ampliación del tranvía: 117 millones de euros de déficit de entrada’, publicado en mayo de 2018 y al que para mayor amplitud de detalles remito al lector:


DINERO INVISIBLE

En síntesis, Ayesa calculó que los costes globales de ampliar en 1,7 kilómetros la línea del tranvía desde San Bernardo a Santa Justa, más los de operación y mantenimiento hasta el año 2052, superarán en 117,4 millones de euros a los ingresos. Para tratar de justificar como sea el proyecto se ha recurrido a valorar económicamente intangibles como el ahorro de tiempo que generaría el tranvía (se le atribuye a este concepto ¡245 millones de euros!) y el de las emisiones de gases contaminantes (10,4 millones), como si ese supuesto dinero invisible pasara a engrosar las arcas de Tussam. 

Monteseirín junto al tranvía en unión de Fran Fernández

Los estudios de viabilidad realizados por la consultora de José Luis Manzanares omiten de forma escandalosa las estadísticas completas de viajeros transportados por el tranvía al reflejar tan sólo los del periodo 2009-2011 para poder presentarlo así como un éxito al decir: “los datos de explotación están poniendo de manifiesto cómo este nuevo modo de transporte ha conseguido incrementar, de manera notable, su participación en el transporte de personas dentro de la ciudad”. La realidad, sin embargo, es bien distinta: en los últimos nueve años (2011-2019), el tranvía ha tenido cada vez menor utilización y ha perdido 1,2 millones de viajeros, a un promedio superior a 133.000 anualmente, de modo que su demanda se reduce ya a 10.082 usuarios/día. Según expertos en transporte, la construcción de una línea de tranvía sólo se justifica cuando la demanda diaria está comprendida entre al menos 30.000 y 150.000 pasajeros. Esos números lo dicen todo, pero Espadas los ignora de forma deliberada, en su quijotesco plan de  “sostenella e no enmendalla”. 

Número de viajeros del tranvía

          (en millones)

Año                Viajeros

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97   

2018              3,81

2019             3,68

FACTURA AÑADIDA

A los 49 millones de euros de coste de construir la infraestructura habrá que añadir el de los trenes. Los redactores del proyecto plantean la compra de tres convoyes para la primera fase de la ampliación y de dos más para cuando se complete la misma. En total, pues, cinco. ¿Y cuál podría ser su importe futuro? Veamos. En 2015, el fabricante CAF, suministrador de las unidades en circulación  del tranvía sevillano, vendió 21 vehículos del modelo Urbos 3 con tecnología ACR-Freedrive (similares a los de Sevilla, con cinco módulos y, para entendernos aunque no sea muy apropiado expresarlo así, sin catenaria) por 83 millones de euros, por lo que cada tren costó 4 millones en números redondos. A la ciudad de Nantes le vendió ocho trenes por 22 millones, con lo que en este caso el coste de cada tren salió por 2,75 millones. Si, dado el tiempo transcurrido, hacemos una estimación de 3 millones por unidad, el coste de los cinco trenes para dar servicio a la ampliación del tranvía sería de 15 millones. Sumados a los 49 millones de la infraestructura (vías y otros), elevarían la factura a 64 millones de euros.

Como anteriormente Monteseirín se gastó del orden de 93 millones en el tramo Plaza Nueva-San Bernardo, la línea extendida hasta Santa Justa (un total de 6 kilómetros en números redondos) supondría un coste de al menos 142 millones de euros, sin contar el de los trenes, antiguos, actuales y futuros. Piensen cuánto se podría haber hecho y hacer con ese dinero, antes y después del coronavirus, en una ciudad como la nuestra, con media docena de barrios entre los más pobres de España y cien mil sevillanos en riesgo de exclusión social, y máxime sabiendo todos que el tranvía es redundante con el Metro y el Cercanías, o sea perfectamente prescindible y no esencial. 

Tranvía fabricado por CAF

Para tratar de justificar la ampliación, los redactores del proyecto hicieron una comparación entre el tranvía, que sólo tendría que recorrer los citados 6 kilómetros, y las líneas de autobuses de Tussam C-1 y C-2, cada una de las cuales recorre 14,43 kilómetros. Y estimaron que con los cinco trenes del tranvía se podrán transportar un máximo de 2.614 viajeros a la hora (una media de 522 por cada unidad, que haría dos recorridos durante ese periodo de tiempo), mientras que los catorce autobuses que darían servicio a las líneas C-1 y C-2 (en más del doble de distancia) tendrían una capacidad de 1.600 pasajeros/hora (114 de media cada autobús).

PRECEDENTE COMPARABLE

Casualmente, el pasado 28 de febrero (2020) Tussam culminó la adquisición de catorce autobuses, cantidad que coincide con la tomada como referencia por los redactores del Plan de ampliación del tranvía. Se trata de vehículos de gas natural comprimido (GNC), un carburante mucho más ecológico que los tradicionales. La inversión fue de 4,5 millones de euros: en nueve autobuses Scania de 12 metros de longitud y habitualmente con capacidad para unos 85 viajeros (9 x 85 = 765) y en cinco articulados de 18,75 metros de Man, con capacidad para 142 viajeros cada uno (5 x 142= 710). En total estos catorce autobuses ecológicos podrán transportar 1.475 viajeros/hora.

Autobuses fabricados por Man y Scania adquiridos en febrero de 2020 por Tussam

Hagamos unas simples reglas de tres: con los 15 millones de euros que costarían las cinco unidades para la ampliación del tranvía (capacidad, 2.614 pasajeros/hora) se podrían comprar 47 autobuses tipo GNC que podrían transportar 4.916 viajeros/hora, casi el doble que el tranvía. Y si en vez de gastar 64 millones en las vías y en los trenes del tranvía hasta Santa Justa se dedicara ese dinero a autobuses ecológicos en la misma proporción que los comprados por Tussam el pasado febrero (los catorce por 4,5 millones), el dinero daría para adquirir nada menos que 199 autobuses (la flota actual de Tussam es de 410, por lo que se podría incrementar en un 48,5%) con capacidad para transportar 20.977 pasajeros/hora.

FACTOR DIFERENCIAL

Y hay un factor diferencial importantísimo. Mientras que con los 64 millones de euros que habría que gastar para, a la postre, poner en servicio tan sólo cinco trenes más del tranvía y que únicamente  podrían circular a lo largo de los 6 kilómetros entre la Plaza Nueva y Santa Justa, con los 199 autobuses que se podrían adquirir por ese mismo dinero se podría reforzar el servicio e incrementar la frecuencia de paso en cada línea de Tussam o en las que en cada momento hiciera más falta y beneficiar a todos los barrios de la ciudad. Esto es aún más destacable en la era del transporte público marcada por el coronavirus, la mascarilla obligatoria en los viajes y la limitación del aforo, ya que disponer de más autobuses permitiría recoger más viajeros en menos tiempo y paliar así las restricciones impuestas por la pandemia. 

Aviso de Tussam sobre mascarillas y limitación de aforo en todos sus vehículos a partir del 4 de mayo de 2020

Justamente por eso el Covid-19 ha convertido en todavía más papel mojado argumentos y datos del proyecto de ampliación del tranvía presentado a la Unión Europea, el cual  ha quedado más desfasado que antes. Debido al Covid 19, con la entrada del mes de mayo el aforo máximo permitido por unidad tranviaria es de 90 pasajeros, por lo que si la línea del tranvía ya estuviera ampliada y en servicio los cinco trenes previstos, a razón de dos viajes /hora cada uno su capacidad máxima de transporte sería de 900 viajeros/hora en vez de los 2.614 que calcularon los redactores del proyecto. Así pues, un gasto de 64 millones para incrementar la capacidad de transporte en la era del coronavirus en 900 viajeros cada hora. 

Por lo que se refiere a los autobuses, el aforo máximo permitido tras la pandemia es de 35 viajeros para los de 12 metros de longitud y de 50 para los de 18 metros. Por tanto, si los 64 millones de euros de coste estimado para la ampliación del tranvía y sus cinco trenes se dedicaran a la compra de autobuses en la misma proporción que en la adquisición del pasado febrero (nueve de doce metros y cinco articulados de dieciocho en cada catorce unidades), esos vehículos podrían transportar con la limitación de aforo por el coronavirus 8.035 pasajeros/hora, nueve veces más que el tranvía ampliado. La proporción en favor del autobús ecológico incluso se incrementaría en un punto con las actuales limitaciones de aforo.

Espadas, en la presentación del proyecto de ampliación del tranvía

Con estos datos se pone de relieve una vez más que el  proyecto-estrella de Espadas para las pasadas elecciones municipales (se lo tumbó la oposición, el ahora arrepentido Ciudadanos incluido) de ampliar el tranvía redundante carece de sentido y de lógica, sobre todo económica, y máxime tras la catástrofe provocada por el coronavirus. Si con una estimación de 2.614 viajeros/hora ya iba a tener un déficit a largo plazo de 117 millones de euros, de mantenerse de forma indefinida el aforo limitado por causa de la pandemia los números rojos podrían ascender a 351 millones de euros, el equivalente a tres veces el gasto de Monteseirín en las faraónicas Setas de la Encarnación. ¿Acabará siendo el tranvía para Espadas el equivalente a lo que supusieron las Setas para Monteseirín?

La curva del coronavirus se aplanará en Andalucía hacia el 20 de mayo

Un modelo epidemiológico achaca al menor desarrollo económico y a las temperaturas la baja tasa de contagios

El número de inmunizados andaluces sería tres veces menor que en España, pero es un riesgo mayor para el futuro

La bajada de la temperatura media a partir de noviembre podría crear las condiciones para un rebrote

El modelo epidemiológico SIR que ha desarrollado durante el último mes el ingeniero e hidrogeólogo Joan Corominas, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, apunta a que la curva que refleja el número de contagiados por la pandemia del coronavirus en Andalucía se aplanará hacia el 20 de mayo, fecha en torno a la cual es previsible que se registren menos de una decena de nuevos infectados al día.

Corominas, actualmente vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, ha analizado el impacto de la enfermedad en 56 países del mundo para, mediante un modelo matemático, realizar su ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus’. Ha actualizado los datos a fecha 3 de mayo y ha adaptado el modelo a las fases de “desescalada” aprobadas por el Gobierno de España.

Joan Corominas Massip

El modelo, al que ha denominado SIR (Susceptibles a infectarse, infectados y recuperados), ha detectado grandes diferencias entre las comunidades autónomas españolas, con variaciones en una relación de 1 a 12. Canarias, Murcia y Andalucía figuran con las tasas de contagio más bajas, del orden de 1.000 a 1.400 infectados por millón de habitantes; País Vasco, Cataluña, Castilla y León, Navarra y Madrid tienen entre 5.800 y 9.300, y en La Rioja se ha registrado la tasa más elevada, al acercarse a 12.500 infectados por millón.

Según Corominas, hay una correlación casi perfecta entre los infectados en las provincias andaluzas y el indicador sintético por él elaborado a nivel mundial, si bien ha ponderado los diversos indicadores en Andalucía de modo que las características socioeconómicas representen el 50% del peso en el mismo y la temperatura media diaria de marzo-abril otro 50%. Entre los indicadores soecioeconómicos ha usado el PIB per cápita (15%), el porcentaje de población mayor de 64 años (15%), el porcentaje de población que vive en pueblos con menos de 10.000 habitantes (11%) y la densidad de población (9%). 

Cuando crecen los indicadores socioeconómicos crece el impacto de la pandemia. Lo contrario ocurre con el aumento de la temperatura media diaria, ya que reduce las infecciones. Para el autor del modelo epidemiológico, por encima de entre 15 y 17 grados disminuye muchísimo el número de infectados.

EVOLUCIÓN

Conforme a su investigación, la curva de la pandemia en Andalucía se aplanará en torno al 20 de mayo, cuando se registrarán menos de una decena de nuevas infecciones diariamente en el conjunto de la comunidad autónoma. De hecho, la tasa de incidencia en la región en el periodo (catorce días) comprendido entre la última semana del mes de abril y la primera del mes de mayo bajó casi un punto y medio en un día (7 de mayo), hasta los 9,35 casos por cada cien mil habitantes, cifra cuatro veces inferior a la media nacional (38,39).

Para el ex director de la Agencia Andaluza del Agua ,pues, en torno al 20 de mayo podría empezar a darse por controlada esta oleada de la pandemia, si bien la recuperación de los infectados y nuevos decesos se prolongarán entre dos y tres semanas más. La subida de la temperatura media en junio (generalmente entre tres y cuatro grados en cada una de las provincias andaluzas) respecto de mayo debe de evitar nuevos rebrotes, salvo que la población se comporte de manera harto imprudente.

Corominas estima que actualmente se ha inmunizado entre un 3% y un 4% de la población de Andalucía (de 253.000 a 338.000 andaluces, en números redondos), número tres veces inferior al de inmunizados en el conjunto de España, por lo cual entre un 96% y un 97% de andaluces ( unos 8,2 millones) aún son susceptibles de sufrir la enfermedad. Esta situación se debe a que nuestra comunidad autónoma ha sido una de las que menos casos de contagios ha tenido. En opinión de Corominas dicha situación se puede mantener si los andaluces siguen extremando las precauciones, se protegen y respetan la denominada distancia social: “cuanto más nos mezclemos -afirma-, mayor riesgo de infección; cuanto más nos aislemos, aislamiento que ha sido la base del confinamiento, menor riesgo de infección”. La clave, a su juicio, es ser cuidadosos en las relaciones sociales y velar especialmente por los mayores.

No obstante, el autor del modelo epidemiológico cree  que cuando las temperaturas medias bajen de entre 17 y 15 grados centígrados a partir del otoño e invierno es probable que se produzca un rebrote de la pandemia en Andalucía, aunque para entonces nuestro sistema sanitario estaría mucho mejor preparado y con más conocimiento de la enfermedad. 

La tabla climática de la temperatura media en las provincias de Andalucía elaborada con datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) entre 1981 y 2010 indica que las condiciones para el resurgimiento del coronavirus se producirían entre noviembre del año en curso y marzo/ abril de 2021.

Abril 2020: La crisis del coronavirus deja en Sevilla capital 82.307 parados pero golpea menos que la de 2008

Hubo en años anteriores cinco meses de abril con más desempleados que ahora

El mecanismo de los ERTE estaría funcionando como colchón amortiguador

El mes de abril de 2020, el primero que ha transcurrido íntegramente bajo el estado de alarma que se decretó el 14 de marzo como consecuencia del coronavirus, se ha cerrado en Sevilla capital con 82.307 parados, una cifra que supera en 3.227 a la de marzo y que supone una subida de algo más de cuatro puntos (+4,08%), menos de la que “a priori” se temía.

En contraste, con la actividad económica paralizada  durante la segunda mitad del mes, el número de parados se incrementó en marzo en la capital de Andalucía en 10.018 personas (un 14,50%). Con ese precedente de tan sólo una quincena sin actividad, podía esperarse que a lo largo de todo el mes de abril, con la economía prácticamente paralizada salvo en las actividades esenciales, el impacto en el empleo sería muchísimo más grave. Afortunadamente no ha sido así y los 3.227 nuevos parados tan sólo equivalen  a un tercio de los que se registraron en marzo.

Item más, los 82.307 parados del mes pasado quedan por debajo de los que se registraron en abril durante cinco años consecutivos de la crisis económica que estalló en 2008, en concreto los de 2012 (hubo entonces 85.852 desempleados), 2013 (89.661), 2014 (89.575), 2015 (85.200) y 2016 (83.051). Así pues, este abril de 2020 es “sólo” el sexto peor abril de la serie histórica de los últimos quince años. 

Por tanto podemos decir que hasta ahora la crisis por el coronavirus está golpeando en Sevilla capital menos que la crisis provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria hace doce años. Ello se debe a que el mecanismo de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) está funcionando como colchón amortiguador. Dicho de otro modo, gracias a que no se están contabilizando oficialmente como paradas las personas que han quedado desocupadas como consecuencia de la pandemia pero cuyas empresas se han acogido a ERTEs, y porque la mayoría de estos expedientes temporales ya se computaron en marzo, tras la declaración del estado de alarma. Fue entonces, en ese mes de marzo cuando se registraron más de diez nuevos parados en Sevilla capital y por consiguiente el mayor impacto de la pandemia.

COMPARATIVAS

Pero los 82.307 desempleados no dejan de ser un drama social, por mucho que tratemos de consolarnos pensando en que la cifra podría haber sido mucho peor.

La magnitud del impacto del coronavirus en el empleo se comprende mejor cuando se hace una mayor proyección en el tiempo. El dato interanual, es decir de abril de 2019 a abril de 2019, refleja un incremento en 13.817 desempleados (se pasa de 68.490 a 82.307), lo que significa un 20,17% más.

Peor aún es la evolución del paro en lo que va del segundo mandato de Juan Espadas como alcalde. Cuando tomó de nuevo posesión, a mitad del año 2019, había en Sevilla capital 67.708 sevillanos sin empleo, por lo que los citados 82.307 suponen 14.599 más, un incremento del 21,56%.

EDADES

Por otra parte, hay que destacar que la Delegación del Gobierno en Andalucía no ha facilitado el dato del paro por sectores económicos, lo que impide conocer la evolución que se ha producido en agricultura, industria, construcción, servicios y el colectivo sin empleo anterior, al contrario de en anteriores estadísticas divulgadas por la Administración, lo cual es harto significativo y denota un menor esfuerzo y mayor oscurantismo por parte de los actuales responsables. Además, la Delegación sólo da cifras sobre tres grandes segmentos de edad, lo que impide ver la situación de colectivos más reducidos. En conclusión, cada vez menos datos y con un espectro más amplio para no poder entrar en detalles.

Con estos impedimentos estadísticos, en el cuadro sólo aparecen los siguientes grandes grupos de edad:

-Menores de 25 años: Hay un  6.119 desempleados, que suponen el 7,43% del total.

-De entre 25 y 44 años: La cifra de parados en estas edades asciende a 36.680, que supone el 44,56% del global.

-Mayores de 44 años: Hay 39.508 desempleados, que suponen el 48% del total. En este segmento está el grupo más afectado, el de las mujeres, con 23.097 parados.

Evolución del paro en abril en Sevilla capital antes de 2008,

Durante la crisis económica y tras el coronavirus

Abril Año                              Número de parados

2006                          44.563

2007                          44.615

2008                          48.241

2009                          65.735

2010                          72.730

2011                          78.175

2012                          85.552

2013                          89.661

2014                          89.575

2015                          85.200

2016                          83.051

2017                          75.139

2018                          71.755

2019                          68.490

2020                          82.307

La mini Feria de septiembre

Cuando Espadas propuso el traslado de la Feria a septiembre no había aún ningún muerto por coronavirus en Sevilla

Casi mes y medio después, en la capital de Andalucía y su provincia se han registrado 235 víctimas mortales

El Ayuntamiento de Sevilla acordó el 15 de marzo, tan sólo un día después de que el Gobierno de Pedro Sánchez aprobara el estado de alarma durante quince días por la pandemia del coronavirus, la suspensión del montaje de la Feria, cuyo inicio estaba previsto para el día 26 de abril.  El Consistorio consideró, con buen criterio, que tanto el decreto de alarma del Ejecutivo nacional como la activación del Plan de Emergencias de Andalucía y las recomendaciones sanitarias para frenar el avance de la enfermedad eran incompatibles con el desarrollo de los trabajos previos en el recinto de Los Remedios y que además no tenía sentido cerrar los contratos municipales previstos para esa semana, así como que los particulares hicieran gastos para el festejo. El gobierno local también anunció entonces su propósito de trasladar la Feria a la segunda quincena de septiembre, con lo que se enlazaría con la tradición de la Feria de San Miguel, reducida prácticamente a unos festejos taurinos y a una verbena en el muelle de la Sal. 

La Feria de San Miguel del año 2019 en el muelle de la Sal

En ese 15 de marzo se habían registrado en España 7.753 contagiados por coronavirus y 228 muertos; en Andalucía, 437 casos y 6 fallecidos; y en Sevilla y su provincia, 62 casos y ninguna víctima mortal. El impacto de la enfermedad en la ciudad no parecía tan grave y era razonable el intento de Espadas de salvar, aplazándola cinco meses, la Feria por su repercusión en la economía local. Aquélla se había medido con una metodología discutible hacía años y actualizado de forma automática ejercicio tras ejercicio conforme al IPC, por lo que últimamente se estimaba en cerca de 900 millones de euros.

Era lógico, pues, que el alcalde quisiera que Sevilla no perdiera una cantidad equivalente al 3% de la riqueza que se genera en la ciudad durante un año (su Producto Interior Bruto).

EVOLUCIÓN

Sin embargo, desde el 15 de marzo hasta hoy, cuando debería estar principiando la Feria de Abril, ha pasado casi mes y medio  y la pandemia del coronavirus ha obligado de momento a prorrogar por dos veces el estado de alarma (por ahora hasta el 10 de mayo). El país está prácticamente paralizado, al igual que su economía, hay millones de nuevos parados y la gente lleva confinada en sus casas 44 días. En España  se han registrado al momento de redactar estas líneas 207.634 contagiados y 23.190 muertos; en Andalucía, 11.774  contagios y 1.145 muertos; y en Sevilla y su provincia, 2.554 casos de contagio y 235 víctimas mortales. 

Con la magnitud alcanzada por la tragedia, que se incrementa cada día que pasa y a la que no se ve un final cercano, ¿tiene sentido seguir pensando en organizar un sucedáneo de la Feria de Abril a finales de septiembre, ya en otoño?

Hay que hablar de sucedáneo porque en este mes y pico transcurrido el Ayuntamiento se ha visto obligado a, entre otras cosas, lo siguiente:

-Devolver las tasas (del orden de 2,3 millones de euros) pagadas por los 280 empresarios de las atracciones, los cuales comunicaron su renuncia a participar en la proyectada Feria en septiembre porque no les saldría a cuenta. Por tanto, no habría calle del Infierno, con todo lo que ello supondría de falta de animación y de ambiente, especialmente para los menores.

-Pese a su resistencia inicial, cuando alegaba que “sería contradictorio volver a iniciar todos los trámites realizados”, ordenar la devolución de las tasas que en enero pagaron los titulares de las mil y pico de casetas y que ascenderían a 1,9 millones de euros.

El Ayuntamiento ha ordenado el desmontaje de la portada y de todas las estructuras de la Feria de Abril 2020

-Proceder al desmontaje de la portada, que tenía un presupuesto de medio millón de euros y cuyo diseño se repetirá en 2021, y de todo lo levantado en el Real, o sea el esqueleto de las casetas y resto de instalaciones de apoyo. 

Por tanto, aunque se retrotraigan las actuaciones administrativas al punto inicial, técnicamente ya sería prácticamente imposible levantar en el  tiempo que queda hasta septiembre esa ciudad efímera en el campo de Los Remedios, que además carecería de portada y de calle del Infierno, dado que para el montaje de una Feria normal se necesitan entre seis y siete meses.

FORMATO REDUCIDO

Por esos condicionantes, el Ayuntamiento, que en el ínterim ha acordado también suspender los actos por el Corpus Christi (11 de junio) y trasladar el festivo local previsto para el 29 de abril (viernes de Feria) al miércoles 23 de septiembre (en el hipotético festejo otoñal), se ha planteado organizar una fiesta con menos días de duración e incluso en otro sitio distinto del campo de Los Remedios. ¿Un montaje como el del Festival de las Naciones en el Prado de San Sebastián? ¿Una Feria tan minimalista que derive en el equivalente a la Velá o a la verbena de
San Miguel en el muelle de la Sal?

Festival de las Naciones en el Prado de San Sebastián

Aun en la hipótesis de que para entonces se levante el estado de alarma y se permita cierta libertad de movimientos guardando la denominada “distancia social” (separación física de entre uno y dos metros), ¿podría tener una Feria de formato reducido ese impacto económico esperado de 900 millones de euros? Porque el objetivo declarado de Espadas al perseverar en la idea de organizar tal sucedáneo de Feria es la dinamización económica de la ciudad, pero ¿qué dinamización puede esperarse cuando hace una semana la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos y los sindicatos propusieron al Gobierno que se extienda durante seis meses la causa de fuerza mayor para tramitar los ERTE en el sector turístico para protegerse del coronavirus ante la expectativa de que las actividades en el mismo sean las últimas en reanudarse porque estiman que continuarán las restricciones a la movilidad y al transporte, tanto en España como en el extranjero?

Con un escenario de ese tipo podemos tener el aeropuerto bajo mínimos aún y los hoteles cerrados. Dicho de otro modo, no habría turismo que captar y la mini Feria sería un evento puramente doméstico, de andar por casa, sin ingresos de visitantes foráneos y destinada sólo a que capital circulante de los sevillanos acabe en los bolsillos de la hostelería, a priori la principal beneficiaria de los planes de Espadas.

CANCELACIONES

Mientras el Ayuntamiento de Sevilla espera a la celebración del  pleno del mes de mayo para adoptar la decisión oficial sobre la mini Feria en septiembre, que ya contaría con un informe negativo de los técnicos de la Delegación de Fiestas Mayores, en otros sitios se ha acordado, con meses de antelación, cancelar sus fiestas más señaladas. Ha sido el caso de Pamplona con sus fiestas de San Fermín, previstas para la segunda semana de julio y pese a que tienen un impacto económico estimado en más de 150 millones de euros y atraen a 1,3 millones de visitantes. 

Encierro de la fiesta de San Fermín en Pamplona

Otra fiesta suspendida ha sido la mundialmente conocida Tomatina de Buñol, prevista para finales de agosto y de la que este año se iba a celebrar el LXXV aniversario. Con cuatro meses de anticipación el alcalde ha decidido anteponer la seguridad a los ingresos económicos que se obtienen gracias a la gran afluencia turística. “Se suspende -ha declarado- por la situación que hay y por no poder garantizar la seguridad de que la Tomatina ha hecho alarde. No podemos perder esa seña de identidad”.

Más previsores aún han sido en Múnich, la capital del estado federado de  Baviera (Alemania), donde a cinco meses vista  han cancelado la popular fiesta de la cerveza (Oktoberfest), programada entre el 19 de septiembre y el 4 de octubre (en paralelo, pues, a la mini Feria otoñal planteada por Espadas) y que deja en la ciudad bávara del orden de mil millones de euros, cien millones más que en Sevilla la Feria de Abril.

Fiesta de la cerveza en Múnich (Alemania)

El primer ministro de Baviera y el alcalde de Múnich recordaron que un carnaval previo celebrado en Renania del Norte se convirtió en un foco de contagio masivo del coronavirus y que en tiempos de pandemia hay que tener mucho cuidado con las fiestas. “Permitir su celebración -dijeron- sería jugar con fuego”. Y cuando se les preguntó si se había pensado en organizar una Oktoberfest de formato reducido la respuesta fue tajante: “No tiene sentido”. 

“Mutatis mutandis”, ¿tiene sentido organizar un mini sucedáneo de Feria de Abril en septiembre?

Coronavirus: el dinero de la Semana Santa y la Feria

El Consejo de Cofradías no entiende la devolución del dinero de sillas y palcos como un derecho, sino como una gracia suya

Espadas ha devuelto las tasas a los feriantes de la calle del Infierno pero se niega a reintegrarlas a los titulares de las casetas

Más de 600 malagueños han firmado ya en la plataforma de Internet Change.org la siguiente  petición dirigida a la Agrupación de Cofradías de la Semana Santa de Málaga:

“En unos momentos tan complicados para la economía de las familias como los que estamos viviendo, en donde se pone de manifiesto la solidaridad de todas las personas y de muchísimas empresas privadas…

La Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, tras comunicar la suspensión de los desfiles procesionales, no se ha comunicado con los abonados de las sillas para tramitar la devolución del importe, que ya ha cobrado por adelantado.

Hay empresas, como Renfe, que han ofrecido la devolución del importe de los billetes de tren a todos los afectados por la crisis del coronavirus. La Agrupación de Cofradías es una institución eminentemente solidaria y con labor social. Nos preguntamos cómo no ha valorado devolver el dinero de los abonos. Para muchas familias supondría un respiro en este sacrificio económico que ahora nos toca hacer. 

Firmemos todos para que la Agrupación nos devuelva el importe de los abonos de las sillas (más el IVA que nos añadieron) y que, de esta manera, también aporte su granito de arena en este gran esfuerzo que todos estamos haciendo”.

RESPUESTA

La demanda ciudadana ha provocado la reacción del presidente de la Agrupación, Pablo Atencia, el cual ha declarado al diario Sur que no quiere perjudicar a los abonados pero que la decisión no le corresponde a él, sino a la Junta de Gobierno, la cual, debido al estado de alarma, no se ha podido reunir. Aun así, dice que tras haber hablado con los hermanos mayores “la Agrupación tiene la intención de devolver el dinero de los abonos”. 

Pablo Atencia, presidente de la Agrupación de Cofradías de Málaga

Pero tras esta afirmación empiezan los matices, ya que añade: “Se decidirá cuando nos reunamos y podamos poner sobre la mesa todos los elementos, ya que por el hecho de que se ponga en marcha la Semana Santa hemos acumulado una serie de costes que eran ineludibles…Cuando tengamos la Junta de Gobierno será el momento de concretar cuándo se podría hacer esa devolución, en qué plazos. Puede ser en uno o dos años; tenemos que barajar distintas opciones según la economía y tesorería de la propia Agrupación y de los compromisos que ya tenemos adquiridos; y ¿cuándo se haría? Si se hace en efectivo, en compensación a futuros años….”. 

La situación es similar en Sevilla, donde también se ha suspendido la Semana Santa, pero a diferencia de Málaga en Change.org no se ha registrado ninguna demanda de devolución del dinero de las sillas y palcos, sino otra en la que se propone una procesión Magna Mariana el próximo verano con todas las Vírgenes de la ciudad. Ha sido apoyada hasta ahora por 2.525 personas. 

EN SEVILLA

Quien está dando la batalla en Sevilla y reclamando la devolución del dinero abonado por sillas y palcos es Facua, la organización en defensa de los consumidores. El Consejo General de Hermandades y Cofradías, que preside Francisco Vélez, ha respondido de forma parecida al presidente malagueño: “Respecto a lo que afecta a los fondos obtenidos por la explotación de las sillas y palcos, no es una decisión que la Junta Superior pueda tomar por sí misma, ya que dicho efectivo no es propiedad de la institución sino de las hermandades a las que representa. Son ellas las que tienen la última palabra y serán convocadas cuando pase esta crisis sanitaria para tomar una resolución colegiada, la más beneficiosa posible para las cofradías y los propios abonados, con los que somos especialmente sensibles, teniendo en cuenta las circunstancias económicas, jurídicas y sociales”.

Francisco Vélez, presidente del Consejo General de Cofradías y Hermandades de Sevilla

De las respuestas  malagueña y sevillana se desprende que los máximos responsables de ambas Semanas Santas entienden la posible (está por ver) devolución del dinero de las sillas y palcos no como un derecho de los usuarios, sus clientes, sino como una concesión graciable suya; sin límite de plazo (Atencia llega a hablar de dos años) y eligiendo a su capricho la modalidad de devolución, que podría no ser en forma líquida y por el importe abonado sino a plazos, como compensación a futuro….

LEY DE ESPECTÁCULOS

Sin embargo, si las procesiones se entienden afectas a la Ley de Espectáculos Públicos de Andalucía nos hallamos ante la cancelación de un espectáculo, situación en que la norma obliga a la devolución de las cantidades satisfechas previamente para su contemplación. Así pues, tanto la Agrupación malagueña como el Consejo de Cofradías sevillano estarían, presuntamente, haciendo caso omiso de su obligación legal de devolución automática del dinero que han cobrado por anticipado. 

Se amparan en que no pueden adoptar tal decisión debido a la imposibilidad de sus Juntas de Gobierno de reunirse por el estado de alarma. Parece, pues, que los directivos cofrades malagueños y sevillanos son los únicos en toda España, en contraste con los de numerosas empresas y entidades, que no pueden comunicarse entre sí por teléfono, videoconferencia, correo electrónico o cualquier otro sistema, ni tampoco teletrabajar, para decidir la devolución del dinero, un dinero que no es de las hermandades, como sostiene el Consejo General en su respuesta a Facua, sino de los consumidores que lo entregaron por adelantado a cambio de disfrutar de un espectáculo (las procesiones) que ha sido cancelado.

Alberto Garzón, ministro de Consumo

Otro aspecto enormemente significativo es la inhibición en ambos casos, Málaga y Sevilla, de las Administraciones teóricamente competentes, como el Ayuntamiento hispalense (no se olvide que el Consejo de Cofradías organiza la Semana Santa por concesión municipal), la Junta de Andalucía y el Ministerio de Consumo. El titular de este último es, por cierto, el podemita y diputado por Málaga Alberto Garzón. Aquí todos se lavan las manos, como Pilatos, y se atienen a la máxima de Santiago Montoto de “ni fías, ni porfías, ni cuestión con cofradías”, en la mejor demostración de que el Consejo de Hermandades y  Cofradías sigue siendo tratado como un Poder fáctico contra el que no se atreven ni los ministros de Podemos.

LA FERIA DE SEPTIEMBRE

El paralelismo entre la Semana Santa y la Feria es evidente, pero en este último caso el organizador del festejo abrileño, el Ayuntamiento de Sevilla, se niega también a devolver el dinero abonado por las casetas (habitualmente en la segunda quincena de enero) con el argumento de que técnicamente la Feria no se ha suspendido o cancelado como la Semana Santa sino sólo aplazada a septiembre.

Según el gobierno de Espadas, este aplazamiento se enmarca en la estrategia de reactivación de la ciudad tras la grave crisis sanitaria y su objetivo consiste en aprovechar al máximo todos los trámites, actuaciones e inversiones realizadas en el recinto ferial, por lo que sería contradictorio volver a iniciarlos. 

Compárese  la actuación del Consistorio con la del Teatro de la Maestranza, cuyo Consorcio preside el portavoz de Espadas, Antonio Muñoz. Tras la declaración del estado de alarma el Maestranza anunció la reubicación de los espectáculos afectados en otras fechas (como el Ayuntamiento la Feria) siempre que sea posible y que informaría del procedimiento a seguir “para el cambio o devolución del importe de las localidades de los espectáculos afectados”.

El Ayuntamiento debería haber dado a los sevillanos con caseta la opción de mantenerlas para la hipotética Feria en septiembre o bien de recuperar las tasas abonadas sin perder por ello su derecho para el futuro, y haber dado también la opción de cubrir las bajas a los miles de solicitantes que están en la lista de espera, tanto por haber cambiado unilateralmente la fecha (¿para esto no sabe organizar referendos telemáticos como el anterior?) como las circunstancias económicas generales a consecuencia de la pandemia. 

Juan Espadas, en la caseta municipal de la Feria

Porque, ¿cuántos sevillanos se habrán quedado en el paro y ya no tendrán dinero para ir a la Feria en septiembre? ¿Cuántos no irán sólo por miedo a un posible contagio? ¿Y si tenían otros planes para septiembre, como irse a la playa o a la sierra y han firmado contratos acordes con esos planes que les impedirían acudir al Real en las coincidentes fechas septembrinas?

Moralmente al menos el gobierno de Espadas debería haber dado la opción de la devolución de la tasa de las casetas y así, además, habría conocido el nivel real de aceptación de la Feria en septiembre en vez de retener el dinero cobrado por un festejo no celebrado en su fecha. ¿Se admitiría este comportamiento en, por ejemplo, el empresario de la plaza de toros en caso de que cambiara la fecha de un cartel?

DISCRIMINACIÓN

El Consistorio, juez y parte en la Feria, se ha quedado ya sin el argumento técnico que invocaba tras haber comunicado a los dueños de las atracciones de la calle del Infierno que les devolverá los 2,3 millones de euros cobrados en tasas. Según la comunicación que les ha enviado, “el motivo por el que se ha decidido la devolución de oficio de todas las tasas de instalaciones feriales ha sido porque había multitud de peticiones de devolución y, en caso de celebrarse durante este año, se abriría un nuevo procedimiento que habría que analizar….Ningún titular de ninguna atracción -añade- perdería sus derechos sobre la misma, ya que la suspensión o aplazamiento se ha debido a una causa de fuerza mayor y el reintegro de las cantidades abonadas no implica la renuncia al sitio”.

Calle del Infierno

¿Por qué el Ayuntamiento sí devuelve las tasas a los feriantes y no a los sevillanos titulares de las casetas, a los que sigue reteniendo el dinero abonado? Su doble rasero implica un trato discriminatorio. Por otra parte, se pone de manifiesto un vacío legal en la Ordenanza de la Feria de Abril, donde no se regula la cancelación del festejo, y también la necesidad de suscribir un seguro que cubra tal eventualidad, hasta ahora impensable pero que tras el coronavirus podría repetirse con cualquier otra pandemia en el futuro.