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Mal augurio

Marchena 3La Humanidad  ha buscado en el comportamiento de los animales signos premonitorios del futuro. Los arúspices romanos heredaron de los etruscos las artes adivinatorias a partir de la observación de ciertas especies: primero, durante su vida; después, en su agonía; finalmente, examinando sus entrañas tras el sacrificio. Como Sevilla se precia de ser la nueva Roma, el accidentado inicio del reinado como Melchor del imputado Marchena en Dos Hermanas supone los peores augurios. Cuando se dirigía en coche de caballos hasta su carroza de rey mago por caridad de Toscano, el animal, al verse tirando de tal matón, se desbocó presa del pánico durante casi un kilómetro y se empotró contra una esquina, con Marchena no menos asustado que él. Manaute decía que, en Andalucía, hasta los caballos votan al PSOE. Si tras la docena de encuestas negativas del último año aún quedaba alguna duda de que los tiempos  están cambiando de signo, los hados han hablado a través del équido de Marchena. Ahora, hasta los caballos huyen despavoridos de todo lo que huela al puño y la rosa.

Asilo

El alcalde perpetuo de Dos Hermanas, Kiko Toscano, ha dado asilo político a Marchena, imputado en el caso Mercasevilla, al nombrarlo rey mago en su Cabalgata.  Según el del perpetuo socorro, el veto del Ateneo a Marchena es indigno y, además, lo normal es que la mayoría de los cargos públicos acaben tan imputados como él, más temprano que tarde. Lo indigno es que un matón como el valido de Monteseirín, caracterizado por sus vetos a la prensa, hubiera ‘comprado’ a cambio de los favores de Emasesa (patrocinio de libros a la Docta Casa, entre otras prebendas) el título de rey Melchor. Ahora ha probado sólo una pequeña dosis de su propia medicina: quien a veto mata, a veto muere. Y como para el nazareno lo normal es que la clase política acabe en los tribunales, por eso mismo en las encuestas del CIS los políticos aparecen como uno de los principales problemas del país. Ya puestos, Toscano se ha quedado corto. Podría  haber nombrado rey Melchor a Marchena; Gaspar, a Rivas, y Baltasar, a Mellet, con los falsos prejubilados de Mercasevilla haciendo de beduinos.

La pregunta de Lenin

El alcalde de Dos Hermanas seguirá de presidente de la FAMP una vez que su Ejecutiva ha ratificado la insatisfacción de ayuntamientos y diputaciones con las nuevas leyes locales de la Junta, por más que Pizarro atribuya cualquier cosa que se mueva en la región a un montaje de Arenas y del PP. “Eppur si muove”, Luis, como habría dicho Galileo. Así pues, no ha sido Toscano quien ha cantado la gallina, sino todos los alcaldes socialistas que primero dijeron ‘no’ a la Junta; luego, ‘sí’; y ahora otra vez ‘no’. Estos veletas tendrían que estar ya en sus casas, pero no tienen la dignidad de Toscano. Alabo la coherencia de éste, pero yo, aun estando en las antípodas del soviético, le hago  una pregunta similar a la de Lenin a Fernando de los Ríos: “¿Más autonomía y más dinero? ¿Para qué?”. Si estando sin un euro y tutelados por la Junta los alcaldes han hecho las barrabasadas urbanísticas que han hecho y enchufado a dedo a tantos paniaguados con carné, ¿qué no harán en cuanto Pizarro les blinde sus (in)competencias y les vuelva a llenar las arcas municipales?

Rebelión en la granja

El alcalde de Dos Hermanas amenaza con dimitir como presidente de la Federación Andaluza de Municipios con el argumento de que la Junta ha dejado el organismo que preside a la altura de una asociación de criadores de canarios. Ya saben la historia: los alcaldes de todos los partidos representados en la FAMP rechazaron las dos leyes de carácter local redactadas por el Gobierno autonómico por parecerles insuficientes. El PSOE, en la peor tradición estalinista y saltándose a pídola la Constitución, obliga a los dieciséis alcaldes socialistas insumisos a retractarse y les impone la firma de un documento de apoyo a la Junta. Es más, el PSOE, tras un toque de generala telefónico, proclama que los 490 alcaldes que tiene en Andalucía son una piña en torno al partido y el Gobierno autonómico. Sólo un alcalde, cual último de Filipinas, se mantiene en sus trece: el nazareno. Por dignidad y por coherencia insiste en que se va. Ya veremos si Toscano se comporta como un solista canario flauta o al final, como el resto de sus correligionarios, acaba cantando la gallina.