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Blindados

Espadas pone de ejemplo al Maestranza pero allí no se cierra el ambigú para que no venda bebidas en el entreacto

La diferencia radica en que el público del Teatro sabe cómo comportarse y el de las cofradías hace tiempo que no

 

El pasado lunes se produjeron comparecencias del delegado de Cultura, Antonio Muñoz, y del alcalde, Juan Espadas, que tuvieron como trasfondo un denominador común: el vandalismo/incivismo que está condicionando nuestra vida cotidiana  y frente al cual desde el Ayuntamiento se trata de paliar sus consecuencias pero se ve en la incapacidad de abordar su causa más profunda, la falta de educación y de lo que antiguamente se llamaba urbanidad (etimológicamente, saber comportarse en la urbe y, por extensión, en cualquier ámbito).

Muñoz presentó ante los medios de comunicación convocados en el parque de María Luisa la tercera fase de la restauración del magnífico monumento en honor a Bécquer, esculpido por Coullaut-Valera. Desde el año 2016 el Ayuntamiento ha destinado 101.534 euros a, en palabras del delegado, “la recuperación de la imagen original y el esplendor de principios del siglo pasado”, que tenía el conjunto escultórico, afectado por: el crecimiento del tronco del taxodio al que abraza, las inclemencias meteorológicas y los vándalos, que incluso rompieron un dedo a una de las esculturas tras la primera restauración, sin contar a lo largo del tiempo episodios como pintadas y robo de piezas.

Esta no es la primera vez que, por las causas citadas, ha habido que restaurar el monumento. Sin ir más lejos, en 1988, con la Expo-92 en lontananza, el entonces gerente de Urbanismo y posterior presidente de El Monte, Isidoro Beneroso, firmó en nombre del Ayuntamiento un convenio con el Banco Vitalicio por el que éste patrocinó el proyecto de restauración que redactó el arquitecto Víctor Díaz López por valor de 9.485.000 pesetas, que hoy serían el equivalente a unos 120.000 euros.

Tras presentar los trabajos en curso de los restauradores, el delegado anunció que para evitar en lo posible la acción de los vándalos se reforzará la vigilancia del conjunto escultórico, especialmente de noche, y se impondrá un horario propio de visitas (en principio podría ser de 10 a 20 horas) al margen del general del parque de María Luisa y aprovechando la verja perimetral que hubo que construir en derredor del monumento.

Así pues, los vándalos han conseguido que se imponga una restricción más, en un intento de proteger nuestro patrimonio histórico, como ya consiguieron que se enrejaran los jardines de Murillo en el mandato de Soledad Becerril y los de las Delicias en el de Monteseirín. La ciudad va alzando rejas y blindándose ante la imposibilidad de frenar a los incívicos porque en una ciudad narcisista como la nuestra, cuyos habitantes la califican como la más hermosa del mundo, una parte de los mismos se dedican a destrozarla o afearla con reiteración, luego algo está fallando colectivamente.

El incivismo no se erradicará con vallas ni rejas, sino con una labor educativa redoblada, con programas específicos de educación ambiental y patrimonial.

 

METÁFORA MUSICAL

 

La otra comparecencia fue la del alcalde, que se felicitó por el éxito del plan de seguridad de la Semana Santa, que evitó que se repitieran las masivas avalanchas de la Madrugada del año pasado y que empezaron en la del año 2000.

Como se recordará, entre las medidas de blindaje de la Semana Santa se impuso a los bares de medio centenar de calles del Casco Antiguo la obligación de cerrar un par de horas antes de lo habitual para evitar que el posible consumo de alcohol en la calle derivara en altercados que desembocaran en estampidas, conforme a la versión de que una pelea a las puertas de un bar de la calle Arfe degeneró en el pánico de la Madrugada de 2017.

En este sentido, el alcalde expresó que la mal llamada “ley seca” es una medida “que ha llegado para quedarse” en el futuro. E hizo la siguiente comparación: “Lo mismo que en el Teatro de la Maestranza no se pueden comer palomitas ni beber refrescos mientras se asiste a la representación  de una ópera, las hermandades por la calle tienen derecho a que respetemos y generemos confianza y la convivencia y el respeto suficiente por el que va a transcurrir. Y ello es incompatible con personas bebiendo alcohol en la calle durante horas previas, con el vidrio o el cristal en lugares por los que pasan nazarenos”.

Espadas omitió un detalle esencial en su comparación con el Teatro de la Maestranza: allí, al contrario que con el decreto municipal sobre los bares en la Madrugada, no se cierra el ambigú, por lo que los espectadores pueden comprar y consumir libremente en los entreactos cualquier tipo de bebida y de productos alimenticios, pero no se les ocurre consumirlos en el interior  de la sala por respeto a los artistas y a los demás. A la dirección del teatro no se le ha pasado por la cabeza clausurar el ambigú porque todo el mundo sabe cómo comportarse.

 

El problema, por tanto, no radica en la existencia de un local que expida bebidas, refrescos, tapas, pasteles y palomitas, sino en el civismo/incivismo del público. El Maestranza no necesita blindarse cerrando el ambigú porque los espectadores constituyen un público culto y educado que ha asumido de forma natural cómo ha de estar en el teatro. Ese es el factor diferencial y el que desde hace tiempo falla en el público que acude a contemplar las cofradías.

APRENDIZAJE INNATO

 

Hasta no hace mucho se decía que los sevillanos eran los únicos que de forma natural sabían comportarse y moverse en medio de la bulla de la Semana Santa, porque habían mamado desde niños ese saber estar, que se transmitía de generación en generación.

Ese mito se derrumbó en la Madrugada del año 2000 con las “carreritas” y con la aparición de nuevos hábitos, impensables otrora, como el de la acotación del espacio de todos mediante las sillitas, que impiden la circulación y son un factor de riesgo ante cualquier acontecimiento imprevisto.

Hay que preguntarse si el Ayuntamiento no está confundiendo las causas con las consecuencias con el cierre anticipado de los bares, a los que otorgó licencia de apertura y de actividad, y si esa imposición no sólo coarta la libertad empresarial sino que también supone de alguna manera un traslado de responsabilidad a terceros de lo que pueda acontecer en la vía pública con la ingesta de alcohol, cuando justamente es competencia del Ayuntamiento impedirla, en virtud de la ley Antibotellón.

 

Hay que preguntarse si no es contradictorio que el Ayuntamiento autorice a esos establecimientos a vender bebidas para luego obligarles a cerrar en vez de actuar contra quienes infrigen la ley sacándolas a la calle y si en el fondo no resulta más cómodo y barato imponer la clausura anticipada en vez de desplegar  una dotación policial a las puertas de cada uno de ellos para controlar y sancionar a quienes salgan fuera copa en mano.

 

Obviamente, los propietarios de los bares con cierre anticipado en esas 49 calles del Casco Antiguo han perdido facturación, aunque sea exagerado por su parte hablar de un 20,3% por tan sólo un par de horas de inactividad. Para más irritación de aquéllos, han visto cómo los vendedores ambulantes, legales o no, han aprovechado la ocasión para vender todo lo que pudieron en la vía pública.

 

FUNCIÓN SOCIAL

El Ayuntamiento tampoco ha tenido en cuenta lo que podríamos denominar “función social” que realizaban los bares obligados al cierre anticipado sirviendo refrigerios al público y poniendo los aseos a su disposición para paliar la manifiesta insuficiencia de los habilitados por el Consistorio.

Curiosamente, el gobierno local no impuso restricciones a los locales existentes junto a los palcos de la Carrera Oficial, donde al contrario que en el Teatro de la Maestranza, se comen palomitas, pipas y demás cuando pasan las cofradías, como demuestran los restos que quedan tras su paso, pero parece que del millón de kilos de residuos sólidos que recoge Lipasam durante la Semana Santa no tenemos que avergonzarnos y sí sólo de la ingesta de líquidos.

 

Hemos de reflexionar como sociedad si los blindajes de nuestro patrimonio material e inmaterial son la respuesta adecuada al incivismo o más bien la expresión de un fracaso colectivo y si no sería mejor dedicar muchos más medios y esfuerzos en la educación cívica desde la escuela.

Tranvía a Los Pajaritos

Hay que reconocerle a Rus su sensibilidad social al ofrecer el apoyo de la CES para regenerar Los Pajaritos

Con la mitad del coste de la ampliación del tranvía se podría evitar que el barrio se convierta en otro gueto

 

En la reciente asamblea general de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) pasó prácticamente inadvertido un pasaje de gran calado social del discurso que pronunció su presidente, Miguel Rus, el que dedicó a la situación de Los Pajaritos. Rus se expresó en los siguientes términos: “Debemos cortar de raíz la degradación de la barriada de Los Pajaritos para que no se convierta en un gueto inaccesible como el existente en una parte del Polígono Sur. Los reportajes con los que la prensa nos ha hecho conocer la verdadera realidad del problema demuestran los límites de una degradación en donde los clanes de la droga están haciéndose fuertes en esta zona.

El problema -continuó- no debe ir a más y es fundamental el papel que, en este terreno, tiene que jugar y liderar el propio Ayuntamiento, y para ello puede contar con la colaboración del empresariado, dispuesto a trabajar en un plan de choque, reurbanización y recuperación de esta zona. A medida que pase el tiempo, más difícil será la solución. Ya tenemos experiencia.

Desde la Confederación de Empresarios de Sevilla nos negamos a instalarnos en la comodidad o en la autocompasión.

No se nos puede achacar inmovilismo o que no pasemos a la acción en muchos de los problemas planteados y en numerosos de los frentes que tenemos aún abiertos”.

Por más que pueda decirse que Rus, como empresario de la construcción barre para casa al proponer un plan de reurbanización y de recuperación de Los Pajaritos para evitar que más pronto que tarde se convierta en otro gueto de la ciudad como las Tres Mil Viviendas, hay que reconocerle que haya dado este ejemplo de sensibilidad social cuando podía haberse ahorrado perfectamente sus palabras sobre este barrio degradado y concentrado únicamente en las reivindicaciones habituales de los empresarios en materia de obras e infraestructuras, que no dejó de citar: el Metro, la SE-40, el dragado del Guadalquivir…

 

NO A LA AMPLIACIÓN

 

A esta sensibilidad social hay que unir la sensatez al pronunciarse en contra del plan del alcalde de gastar 48 millones de euros (prácticamente los 50 millones del superávit acumulado por el Ayuntamiento por las restricciones económicas durante la crisis y que ahora le permitirá gastar el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro) en la ampliación del tranvía hasta Santa Justa. “Una obra de gran envergadura, pero en nuestra opinión -aseveró Miguel Rus- no prioritaria en estos momentos para Sevilla. Opinión que ya hicimos pública el 14 de junio de 2016, como acuerdo de nuestra Junta Directiva”.

Y añadió el presidente de la patronal sevillana: “Como ya apuntamos en aquel momento, y recogen algunos medios de comunicación, ese recorrido está lo suficientemente cubierto ya por las líneas de trenes de Cercanías C-1, C-4 y C-5, que ofrecen una más que amplia alternativa desde San Bernardo a Santa Justa con frecuencias semejantes a la del tranvía, mientras que en superficie Tussam tiene destinados a este recorrido  varias líneas de autobuses y además la línea 1 del Metro cubre ya el trayecto San Bernardo-Eduardo Dato”.

Rus, quizás sin pretenderlo, ha señalado indirectamente el mejor destino posible para los 50 millones de euros del superávit municipal: basta con quitarlos de la casilla del innecesario tranvía redundante y colocarlos en la casilla de la necesaria reurbanización y recuperación de Los Pajaritos para evitar su conversión en un nuevo gueto de Sevilla.

 

LA BASE DE LA PIRÁMIDE

 

Esta reasignación de recursos casaría además con el orden de prioridades sociales extrapolable de la pirámide de Maslow, ya desarrollado en esta misma página ( http://andaluciainformacion.es/sevilla/711605/la-piramide-de-maslow/ ) y que se fundamenta  en el principio de que no se debe dedicar dinero público a los estratos superiores de la pirámide si previamente se han dejado sin cubrir las necesidades elementales, radicadas en la base de la misma. Y en este caso es mucho más importante para Sevilla salvar a Los Pajaritos y a sus habitantes que prolongar el tranvía en un tramo servido con creces por los trenes de cercanías de Renfe, líneas de Tussam y hasta, parcialmente, por el Metro.

Nos hallamos ante una paradoja: Espadas pretende hacer de Rus pensando en que gastando el dinero en su plan de ampliación del tranvía va a complacer a los empresarios, y Rus hace de Espadas al proponer para Los Pajaritos una política de reurbanización y rehabilitación de viviendas como el que en sus tiempos de senador proponía el hoy alcalde tomando como experiencia-piloto el Polígono de San Pablo.

Recuérdese que Espadas prometió en 2011 que si ganaba las elecciones municipales de aquel año (tampoco las ganó en 2015 pero finalmente pudo ser elegido alcalde) aplicaría en el Polígono de San Pablo un programa de rehabilitación energética de viviendas que, en su opinión, permitiría recuperar el sector de la construcción, crear empleo, solucionar el problema del arreglo de las viviendas antiguas “y mejorar la calidad de vida de los vecinos, sobre todo los de la clase trabajadora, con recursos económicos limitados”.

EL PLAN DEL SENADOR


El plan de Espadas consistía en rehabilitar las 3.500 viviendas del Polígono de San Pablo con un coste promedio de 20.000 euros cada una (inversión total, 70 millones de euros) mediante un sistema de financiación público-privada: las Administraciones aportarían el 55% del capital necesario y el 45% la empresa constructora adjudicataria de los trabajos. Los vecinos, por su parte, pagarían unos 6.000 euros en números redondos en cuotas mensuales de 24 euros durante 20 años.

La empresa constructora amortizaría en ese mismo periodo de 20 años el coste de la rehabilitación mediante el ahorro que se conseguiría en la factura energética por las mejoras introducidas (aislamiento, bombillas LED y otros) y la gestión de aparcamientos y de locales comerciales.

Es paradójico también comprobar cómo las magníficas ideas que algunos políticos conciben cuando se hallan en la oposición acaban en el cajón de los olvidos o en la papelera cuando llegan al Poder, justo en el momento en que podrían empezar a hacerlas realidad.

INFRAVIVIENDAS

Como se recordará, existe un plan municipal  de regeneración de Los Pajaritos que, desgraciadamente, marcha a paso de tortuga y que consiste en demoler los 524 pisos de la barriada, auténticas infraviviendas con menos de 45 m2 y donde pueden hacinarse tres generaciones de una misma familia, y reconstruir los bloques con menor número de pisos pero más espaciosos (más de 60 m2) y dotados de todas las comodidades posibles.

En agosto de 2014 comenzaron los derribos de las manzanas 8 y 9, con un total de 96 pisos. Las familias ocupantes han sido alojadas en edificios-puente sitos en la Avenida de Andalucía, Nuevo Amate y Torreblanca mientras se levantan los nuevos inmuebles que acogerán a 62 de ellas tras redistribuirse el espacio en viviendas más amplias.

Esta primera fase de la operación se adjudicó por 5,2 millones de euros, pero tras los problemas de la primera empresa adjudicataria y un nuevo concurso se rebajó la cifra en segunda instancia a 3,2 millones de euros.

Los Pajaritos es casi siete veces más pequeño que el Polígono de San Pablo, por lo que Espadas podría ensayar aquí su programa de rehabilitación energética que ideó cuando se hallaba en la oposición y del que se ha olvidado al llegar a la Alcaldía.

 

FUNCIÓN SOCIAL

 

Hagamos una regla de tres: si con 3,2 millones se puede realojar a 62 familias en Los Pajaritos, con 27 millones de euros se podría rehabilitar toda la barriada de una vez: la mitad prácticamente del coste de la ampliación del tranvía. Esa regeneración urbana, más acorde con el ideario socialista del alcalde, iría en línea con su programa electoral, en el que afirmaba que “es imprescindible trabajar en la rehabilitación y renovación urbana de barriadas, el reciclaje de espacios públicos, el desarrollo de equipamientos públicos y, en definitiva, el desarrollo de una ciudad inclusiva y educativa”.

Si Espadas decía que “hay que devolver a la ciudad su función social”, qué mejor sitio para esa devolución que Los Pajaritos, donde además de crear empleo en la construcción (tenemos en el sector 5.640 parados) como preconizaba cuando era senador, contaría con el apoyo de la patronal y hasta tiene para ello 50 millones de euros ahorrados en el banco.

Así pues, metafóricamente hablando y en consonancia con las palabras de Rus, el tranvía de Espadas no debe ir camino de Santa Justa, sino de Los Pajaritos.

 

El tranvía millonario

El kilómetro de tranvía prolongado a Santa Justa va a acabar costando casi tanto como el del Metro

Los autobuses que cubren el mismo tramo transportan el doble de viajeros que los previstos para el tranvía

Espadas se ha empecinado en gastarse 48 millones de euros en prolongar el tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa en dos fases y con el único argumento tras su lapsus inicial (cuando dijo que algo habría que hacer de cara a las elecciones municipales, sin pensar en la necesidad o en su coste) de que cuando se ejecute al completo la ampliación se podrá dar servicio a 3,5 millones de pasajeros más, con lo que toda la línea (Plaza Nueva-Santa Justa) tendría 8 millones de usuarios al año.

Viajemos en el tiempo al 25 de marzo de 2011. Aquel día, el entonces alcalde, Monteseirín, anunció la entrada en servicio para el Viernes de Dolores de la ampliación de la línea del tranvía en 885 metros más, desde el Prado hasta San Bernardo. Esgrimió unos estudios de demanda encargados por Tussam, la empresa municipal gestora de este medio de transporte, según los cuales con la ampliación la demanda se iba a incrementar en un 15%, de modo que se pasaría de 16.000 viajeros diarios a 18.400, con un incremento anual de 600.000 hasta un total de 5,1 millones.

Que tome nota Espadas. Las previsiones anunciadas entonces por Monteseirín nunca se han cumplido en el septenio transcurrido. No sólo no se han alcanzado los 5,1 millones de viajeros, sino que la demanda fue cayendo prácticamente año tras año a partir del pico de 4,77 millones alcanzado en 2011.

INCUMPLIMIENTO

Esta ha sido la evolución: año 2011 (el de la ampliación a partir del segundo trimestre a San Bernardo), 4,77 millones de pasajeros; año 2012, 4,54 millones; año 2013, 4,30 millones; año 2014, 4,15 millones; año 2015, 3,93 millones; año 2016, 4,03 millones, y año 2017, 3,97 millones de viajeros.

Si tomamos como referencia los 4,70 millones transportados durante el año anterior a la ampliación, esto es en 2010, los 3,97 millones del año pasado suponen 730.000 menos (Monteseirín anunció 600.000 más); una caída del 15,53% (Monteseirín anunció justamente lo contrario: un incremento del 15%), y una media de 10.876 viajeros diarios (Monteseirín anunció una media de 18.400).

Así pues, han fallado todas las previsiones de Monteseirín y de Tussam, pero como parece que aquí da todo igual se emprende una huida hacia adelante, a ver si prolongando cada vez más el tranvía, enterrando más millones en el mismo y eliminado las líneas de autobuses que prestaban o prestan aún servicio antes que aquél, se logra algún día justificar un proyecto que en su origen sólo tuvo una motivación electoralista, casualmente la misma que inconscientemente se le escapó a Espadas: Monteseirín también necesitaba presentarse con algo a las elecciones municipales y concibió el tranvía como sucedáneo del Metro que no llegaba al Centro (de ahí su denominación de Metrocentro) a costa de los contribuyentes sevillanos. Total, como él no iba a poner el dinero de su bolsillo.

El ingeniero al que le encargó el proyecto, Miguel Vidal, confesó en 2013, en unas Jornadas celebradas en Málaga, que por petición municipal la obra del tranvía tenía que realizarse en un año, “lo que requería -dejó escrito- trabajar a tres turnos todos los días del año”. Los trabajos empezaron en marzo de 2006 y las elecciones municipales estaban previstas para el 27 de mayo de 2007, pero Monteseirín, a pesar de sus prisas electoralistas, no pudo inaugurar su tranvía hasta el 28 de octubre, ya pasados los comicios.

CUATRO FASES

Confome a lo acaecido hasta ahora y a los planes anunciados, ésta va a ser la historia del tranvía, por fases:

– Entrada en servicio el 28 de octubre de 2007 a lo largo de entre 1.115 y 1.368 metros (el baile de cifras es una constante en cualquier concepto; aquí, según se compute o no el ramal a las cocheras) entre la Plaza Nueva y el Prado de San Sebastián, a un coste (otra vez versiones dispares) de entre 80 y 83 millones de euros. Como el tranvía no cumplió las expectativas (en tres años la demanda de viajeros sólo se incrementó en 240.000), porque numerosos usuarios potenciales preferían ir andando desde el Prado o la Puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva, Monteseirín decidió quitar el mayor número posible de autobuses del Prado y prolongar el tranvía hasta San Bernardo, para forzar su mayor utilización.

– Segunda fase: 15 de abril de 2011. Entra en servicio la prolongación en 885 metros hasta San Bernardo, a un coste de entre 10 y 13 millones de euros.

Balance a los diez años del tranvía (2007-2017): La media diaria de viajeros transportados ha sido de 11.660. La media diaria de las once líneas de autobuses a los que sustituyó: 53.097. Conclusión: Monteseirín se gastó unos 93 millones en un tranvía que transporta al Centro 41.437 viajeros menos cada día que los antiguos autobuses de Tussam que rendían viaje en la Plaza Nueva.

-Tercera fase: Años 2019-2020. Espadas anuncia para entonces la prolongación en 1.440 metros más desde San Bernardo hasta la confluencia de Luis de Morales con Luis Montoto, a un coste de 35 millones de euros.

-Cuarta fase: Año 2021. Prolongación en 720 metros más hasta Santa Justa, con un coste de 13 millones de euros.

141 MILLONES DE EUROS

Por tanto, si no hay desviaciones presupuestarias, el coste acumulado por el tranvía será de entre 138/141 millones de euros para salvar una distancia de entre 4.160/4.413 metros, a razón de 34 millones de euros en números redondos el kilómetro, casi tanto como el Metro (658.020.037 euros para 18,1 kilómetros), con un coste promedio éste por kilómetro de 36,5 millones de euros.

Al final va a tener razón Monteseirín en bautizar su tranvía como Metrocentro, porque es casi tan caro como el Metro de la Junta de Andalucía.

Para hacer más digerible la ampliación a Santa Justa, Espadas nos cuenta que el tranvía, gracias a que se van a cortar los más de 200 árboles y arbustos (¿les suena?; qué gran aval para la candidatura de Sevilla a Capital Verde de Europa) existentes en la mediana de las avenidas para que aquél corra a sus anchas, circulará a una media de 21,6 Kms/hora, por lo que los pasajeros sólo tardarán 5 minutos entre San Bernardo y la estación del AVE. Lo dudo: a esa media de velocidad y para esa distancia no resultan 5, sino 6 minutos, a los que habrá que añadir el tiempo de carga y descarga de pasajeros en las cuatro paradas proyectadas.

¿Hace falta gastarse 48 millones en prolongar el tranvía 2.160 metros hasta Santa Justa? ¿Tiene Sevilla un problema de conexión entre San Bernardo y Santa Justa? La respuesta es un no rotundo.

POR ABAJO Y POR ARRIBA

Bajo la superficie, al igual que el Metro, en un día laborable circulan entre ambas estaciones 140 trenes de Cercanías de Renfe (líneas C-1, C-4 y C-5), a una media de un tren pasando cada 10 minutos y con un tiempo de viaje de 5 minutos, inferior por tanto al que tardará el tranvía. El primer tren parte a las 5:08 horas y el último, en función de la línea, circula a las 23:30 horas.

El año pasado, sólo en Santa Justa se subieron a los trenes de Cercanías 1,3 millones de  viajeros, y 1,4 millones en San Bernardo, por lo que el trasiego entre ambas estaciones es de 2,7 millones de viajeros.

En superficie cubren el mismo itinerario que el futuro tranvía tres líneas de autobuses, con el siguiente número de pasajeros transportados en 2016 (datos de la Memoria de Tussam): la número 28, Prado-Alcosa (2.384.920 viajeros); la Circular 2 (3.789.341) y el autobús especial al aeropuerto (769.017). En total, 6.943.278 viajeros, casi el doble que esos 3.500.000 que dice Espadas transportará el futuro tranvía en ese mismo tramo.

¿Habrá que suprimir entonces las líneas de autobús  para trasvasar los pasajeros al tranvía y así justificar el gasto de 48 millones de euros en su prolongación? Pero como el tranvía y los autobuses los gestiona Tussam, ello equivaldría a hacerse trampas en el solitario. ¿O pasará como ahora con el tranvía de Monteserín, que transporta cinco veces menos pasajeros que los antiguos autobuses?

Gobernar es también establecer un orden de prioridades y no parece que en la Sevilla de los casi 74.000 parados, con siete de los barrios más pobres de España y con decenas de miles de bloques sin siquiera ascensor sea una prioridad gastarse 48 millones en construir una redundante línea de tranvía en un tramo servido con creces por los trenes de Cercanías y los autobuses de Tussam.

Trasvase de memoria

Espadas dice que la memoria de los presos de la Gavidia se puede reflejar en la plaza o en San Hermenegildo

La iglesia del antiguo convento no es equiparable en tamaño para equipamiento al de la antigua comisaría

 

Espadas ha defendido en recientes declaraciones a Onda Cero su pacto presupuestario con el PP, que le obliga a recalificar la Gavidia y a venderla antes de fin de año. Ha empleado el eufemismo de que lo mejor es buscar “un socio o aliado de la iniciativa privada” porque rehabilitar y poner en uso desde lo público el edificio supondría un coste de unos 14 millones de euros.

No existe ninguna asociación en la enajenación. Socio es el que forma parte de una compañía o de un proyecto, y aquí el gobierno pretende justamente lo contrario: salirse de la Gavidia cuanto antes. En todo caso cabría hablar de búsqueda de una complicidad en la operación de venta.

Es preferible que Espadas, cuyas palabras denotan cierto complejo de culpa por deshacerse del inmueble, hable a las claras en vez de con juegos semánticos. Podría decir que vende la antigua comisaría obligado no sólo por su pacto con el PP, sino también porque es un problema para el Ayuntamiento, no creado por él como alcalde, sino heredado de Monteseirín, el cual se gastó 9,9 millones (más la cesión al Ministerio del Interior de cinco parcelas valoradas en 2,3 millones) hace doce años sin saber qué destino darle y que sólo en este periodo el gasto en vigilancia ha supuesto otro millón más.

Ni Monteseirín, ni Zoido, ni Espadas. Como ningún alcalde sabe qué hacer desde lo público con un edificio protegido ubicado en una situación privilegiada y que podría suponer una gran oportunidad pero que se ha convertido en una patata caliente, la única opción aparentemente posible es su venta para los habituales usos en nuestra ciudad de hotel, comercio, gimnasio o similar, aunque para ello haya que inflar las cifras.

CIFRA INFLADA

Y es que el alcalde dice ahora que rehabilitar la Gavidia le costaría al Ayuntamiento 14 millones de euros. Cuando a finales de 2015 él mismo suscitó el debate sobre la posible demolición/venta de la antigua comisaría y se encargó un informe a los técnicos de Urbanismo sobre su estado de conservación y coste de rehabilitación, informe nunca desvelado, extraoficialmente se dijo que la operación podría ascender a entre 8,5 y 10 millones de euros. Espadas, con tal de venderla, eleva la cantidad a 14 millones en sólo un par de años (entre un 40% y un 65% más). No sabíamos que los costes en la construcción se habían disparado de esta forma.

Si el Ayuntamiento no puede dedicar 14 millones de euros a recuperar la Gavidia para equipamiento público del Casco Antiguo y/o concentración de los funcionarios municipales dispersos en sedes cuyo alquiler le cuesta 650.000 euros anuales, ¿cómo Espadas sí podía tratar de comprarle a la Junta la sede de la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva para ubicar allí a todos los funcionarios en una operación a nueve años vista que habría supuesto un gasto de 17,3 millones de euros?

Con ese mismo planteamiento, a razón de una inversión por fases y no toda de golpe, destinando dos millones de euros anuales de los Presupuestos (¿no dice que los de 2018 supondrán una inversión de 100 millones?), el Ayuntamiento podría recuperar la Gavidia en un periodo de cinco años (a un coste total de 10 millones y no del inflado de 14). Y además de crear con ello empleo en la ciudad, podría tratar de hacerlo con fondos europeos, acogiéndose a uno de esos programas de la UE de ayudas a la recuperación de cascos históricos o similares. Y concentrando allí los funcionarios dispersos y ahorrándose esos 650.000 euros anuales en alquileres podría amortizar la operación en 15 años, un plazo de tiempo inferior a los 16 que llevamos sin hacer nada desde que Monteseirín compró a tontas y locas el edificio y le quitó un “marrón” al Ministerio del Interior (obligado a conservarlo como su propietario hasta entonces) para echárselo encima a Sevilla.

Por tanto, la operación de rehabilitación y puesta en uso de la Gavidia desde lo público sería perfectamente posible y viable económicamente y no generaría más gastos al Ayuntamiento, sino un ahorro, al tiempo que supondría un hito y un cambio de política que lanzaría un poderoso mensaje a la opinión pública: el gobierno es capaz de salvar edificios abandonados y de reutilizarlos para la ciudad. Sin embargo, ¿cuál es el mensaje que sin otra iniciativa que la venta para lo de siempre, con lo cual se equipara al Zoido al que tanto criticó, está lanzando Espadas a los sevillanos?

MENOR SUPERFICIE
En la segunda parte de sus declaraciones, el alcalde dijo lo siguiente: “La idea es hacer una modificación urbanística que recoja el conjunto de la plaza de la Concordia, con el edificio de la Gavidia y el convento de San Hermenegildo, para lograr un socio privado que invierta; conseguir la rehabilitación del antiguo convento y destinarlo a un equipamiento vecinal y cultural y tener en cuenta que la antigua comisaría es un lugar de memoria democrática, con lo que en ese entorno, en el edificio, la plaza o San Hermenegildo, debemos buscar un espacio para el recuerdo”.

La antigua comisaría, que mide 7.462,59 m2, está calificada como suelo de interés público y social para equipamiento del distrito Casco Antiguo. Un equipamiento no puede suprimirse sin más. Puede cambiarse de ubicación, pero sin merma. Sin embargo, el alcalde está planteando una merma cuando habla de, en la operación de venta, rehabilitar el antiguo convento (en realidad la antigua iglesia del convento) de San Hermenegildo y destinarlo a equipamiento vecinal y cultural, ya que no llega ni de lejos a los 7.462 m2 de la Gavidia, porque es unas diez veces más pequeño.

Item más. Ambos edificios, la comisaría y San Hermenegildo, están dentro del ámbito del Plan Especial de Protección del Sector 8.2 “San Andrés-San Martín”, que fue aprobado definitivamente el 29 de noviembre de 2013, y con las competencias delegadas en el Ayuntamiento. Este, por tanto, podrá entender, a través de la Comisión Local de Patrimonio, en lo tocante a la Gavidia (con protección parcial C, grado 1), que es un Bien de Catalogación General en virtud de la Disposición Adicional 6ª de la Ley 14/2007 de 26 de noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía (BOJA Nº 248, del 19 de diciembre de 2007).

No obstante, la Sala de San Hermenegildo es un Bien de Interés Cultural (BIC) y sujeto por tanto a la competencia de la Comisión Provincial de Patrimonio, por declaración como tal efectuada el 13 de mayo de 1959 (BOE Nº 130, de 1 de junio de 1959). Así la intervención en este BIC ha de limitarse a su conservación, por lo que sería muy problemática su transformación interior para equipamiento vecinal, tal como pretende el alcalde.

LOS TRASVASES
El pasado 15 de febrero, Urbanismo aprobó un trasvase de edificabilidad de 12.000 m2 desde una parcela propiedad de Viapol a la parcela propiedad de LAR España  (gran negocio para la inmobiliaria de Ricardo Polo) donde se construye el centro comercial Palmas Altas. Es una práctica urbanística aceptada siempre que no suponga un incremento de la edificabilidad total del ámbito y que las condiciones (altura, distancia a linderos, etc..) en la parcela destinataria lo permitan.

Influido quizás por esa noticia, el alcalde ha propuesto un trasvase de la memoria histórica o democrática desde la antigua comisaría de la Gavidia, en cuyos calabozos se torturó a los presos antifranquistas y que lucharon por la restauración de la democracia que hoy disfrutamos, cuando se ha expresado en los siguientes términos: “(hay que) tener en cuenta que la antigua comisaría es un lugar de memoria democrática, con lo que en ese entorno, en el edificio, la plaza o San Hermenegildo, debemos buscar un espacio para el recuerdo”.

La edificabilidad se puede trasvasar bajo ciertas condiciones, pero la memoria histórica, con tal de liberar de esa “hipoteca” a la antigua comisaría y facilitar su venta no, como apunta Espadas cuando habla de un espacio de recuerdo en el entorno, la plaza o San Hermenegildo y liquidar la cuestión con ¿qué? ¿una placa? ¿un monumento? Eso supondría una falsificación de la historia, porque donde las víctimas de la Dictadura fueron torturadas fue en la Gavidia, no en San Hermenegildo ni en ninguna de las plazas colindantes.

Algo deberá decir al respecto la Junta de Andalucía, ya que en virtud de la ley 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática, para salvaguardar los valores históricos, etnográficos o antropológicos de los lugares declarados de Memoria Democrática -y la Gavidia lo está- “será necesaria la autorización de la Consejería competente con carácter previo a las restantes autorizaciones o licencias para cualquier cambio o modificaciones que se desee llevar a cabo, tanto se trate de obras de todo tipo, incluyendo remociones de terreno, como de cambios de uso”.

En otros países se preservan los lugares de Memoria por respeto a la historia y a las víctimas y ejemplo para las nuevas generaciones de lo que no debe volver a ocurrir. En Suráfrica, cuatro barcos parten cada día con destino a la isla-cárcel de Robben, donde estuvo preso Nelson Mandela durante 18 años y donde antiguos reclusos compañeros suyos explican a los impresionados turistas el complejo carcelario del apartheid. Uno de esos turistas, ahora hace un año, fue el líder del PSOE y correligionario de Espadas, Pedro Sánchez, que expresó su emoción al hallarse en la celda de Mandela con estas palabras: “Sirva su ejemplo y su memoria para mantener viva esa llama: la fraternidad entre los seres humanos. Para que no haya más discriminaciones ni presos políticos en el mundo”.

¿Será Espadas capaz de mantener viva la llama de los presos de la Gavidia o reducirá su memoria a una mera placa en un muro de San Hermenegildo?

Abrazos (casi) gratis

El pacto presupuestario con el PP sólo tiene un impacto de 4 millones y a partir de 2019

Espadas hasta ha desvinculado la reclamación de la Patrica de inversiones del PP

Si para Enrique IV París bien valía una misa y por eso, para poder tomar pacíficamente la capital de Francia ante la imposibilidad de hacerlo por la fuerza debido a la resistencia de los parisinos ante un hugonote como él, hubo de abjurar de su fe y convertirse al catolicismo, para Espadas los Presupuestos municipales de 2018 pueden valer una reelección a cuenta de las inversiones previstas en los mismos, de ahí que haya aceptado el abrazo del PP para sacarlos adelante, máxime si el abrazo de Beltrán Pérez le sale prácticamente gratis y no le provoca el temor de que se convierta en el abrazo del oso.

El portavoz del PP ha vendido por muy poco, casi nada (como decía el Beni de Cádiz), su abstención, que ha permitido la aprobación de las Cuentas pactadas por el PSOE y Ciudadanos y que, paradojas de la política, llevan incorporadas las enmiendas de Participa Sevilla e Izquierda Unida pese a que estas dos formaciones acabaron votando en contra. Así pues, nos hallamos ante unos Presupuestos de la izquierda que salen adelante merced al apoyo y/o el no rechazo de la derecha.

Aunque Beltrán Pérez ha publicitado que su abstención se ha debido a un ejercicio de responsabilidad y de altura de miras para no dejar a la ciudad sin nuevos Presupuestos (técnicamente, como dice el PP nacional, se puede gobernar 150 años con los Presupuestos antiguos prorrogados), ello ha sido la consecuencia de su decisión política, pero no la causa, ya que su motivación principal habría sido no aparecer ante sus votantes

en particular y los sevillanos en general alineado con las fuerzas radicales de la izquierda en su rechazo al proyecto de Espadas.

 

ERROR DE ESTRATEGIA

 

Y una vez más se pone de manifiesto el error estratégico del PP por su empecinamiento en la política del todo o nada con su denominado Presupuesto alternativo y su negativa a negociar y presentar enmiendas al proyecto redactado por el gobierno conforme a los cauces reglamentarios. Ni siquiera tras el dictamen jurídico negativo emitido por el secretario y el interventor municipales el PP se avino a razones, y se quedó voluntariamente en fuera de juego, por lo que al final no ha colocado ninguna enmienda a los Presupuestos definitivos, ha tenido que negociar la abstención renunciando a su supuestamente innegociable Presupuesto alternativo que tanto trabajo le costó elaborar y ha acabado permitiendo que se aprueben unas Cuentas que incorporan las enmiendas por valor  superior a 8,5 millones de euros de esa izquierda radical (Participa e IU) a la que tanto descalifica.

Veamos qué supone para Espadas la aceptación de las condiciones “light” de Beltrán Pérez, que en cualquier caso nunca se podrán aplicar durante este año sino, en la mejor de las hipótesis, en 2019.

 

1.- Reclamación de la red completa de Metro: Antes de que la negativa de Participa e IU a los Presupuestos provocara el giro del PP y su decisión de abstenerse para facilitar su aprobación con sólo los votos de PSOE y Ciudadanos, Espadas ya declaró públicamente que no tenía inconveniente alguno en suscribir cualquier pacto sobre el Metro que propusiera Beltrán Pérez para que éste “saliera en la foto” del desbloqueo de la línea 3 del Metro en el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián. Y es que Espadas nunca ha renunciado al resto de líneas ni a la posible ampliación de aquélla a San Jerónimo y a Bellavista (sin esos dos posibles nuevos tramos el coste de todo lo pendiente ya asciende al menos a 3.700 millones de euros en un escenario con un Gobierno nacional, éste sí, sin Presupuestos aprobados), pero tiene muy claro que sólo tras el inicio del primer tramo de la línea 3 será posible continuarla hasta Los Bermejales y empezar a activar las restantes.

 

Recordemos la estrategia del Gobierno de Felipe González con la línea ferroviaria de alta velocidad que se construyó con motivo de la Expo-92. La lógica económica invitaba a que la primera línea española de AVE se tendiera entre Madrid y Barcelona, para así conectar a través de su prolongación a Francia con el resto de la alta velocidad europea.

 

Cuando a Alfonso Guerra, con la acusación implícita de favoritismo a Sevilla por la condición de sevillanos tanto de él como de Felipe González, le preguntaron la razón de empezar el AVE entre Sevilla y Madrid, Guerra explicó sin complejos de que ésa era la única forma de garantizar que algún día el tren de alta velocidad llegara a la capital de Andalucía, porque si se hubiera elegido Madrid y Barcelona no habría habido ninguna seguridad de su prolongación futura hacia el Sur. De la otra forma se acabaría imponiendo la presión por conectar las dos grandes capitales españolas, como así acabó ocurriendo (el AVE llegó de Madrid a Barcelona en el año 2008, más de tres lustros después de inaugurada la línea a Sevilla).

 

En el Metro pasa lo mismo: la única forma de que algún día se complete la línea 3 y toda la red es al menos empezar el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián, porque hoy por hoy no hay dinero para todas las líneas a la vez ni es viable poner patas arriba con obras toda la ciudad.

 

2.- Reclamación de la actualización de la participación de Sevilla en los tributos distribuidos por la Junta de Andalucía (la Patrica). El pacto con el PP obliga a Espadas a “iniciar los trámites” institucionales operativos con el objeto de remitir petición formal a la Junta de Andalucía para que se reconozca la cantidad que corresponde al Ayuntamiento de Sevilla en concepto de Patrica…”.

Mandar una carta a la Junta con esta reclamación (recuérdese las que enviaba Zoido a Griñán cuando aquél era alcalde y éste presidente) no le supone coste alguno a Espadas (si acaso, el del franqueo) porque la decisión de ese reconocimiento de cantidad, estimada por el PP en 14 millones de euros, no está en sus manos sino en las de Susana Díaz.

Es más, Espadas ha conseguido que esta reclamación genérica sea sólo eso y no, como pretendía el PP cuando en diciembre ofreció un pacto basado en su Presupuesto alternativo, vincular una serie de inversiones en la ciudad al potencial dinero que pudiera librar el Gobierno andaluz, un dinero que en tal hipótesis sería administrado por el alcalde y en función de sus prioridades políticas, no de las del PP, luego todavía más en su beneficio.

 

3.- Revisión de las Ordenanzas Fiscales, con el pequeño, o gran, matiz de que como ya está todo el pescado fiscal y económico vendido para el año en curso, las exigencias del PP no podrían ser satisfechas hasta 2019. Los populares han exigido a cambio de su abstención a los Presupuestos que el IBI se reduzca en un 5% y el ICIO al 3,25% (está en un 3,5%), la supresión de la tasa que grava los convenios urbanísticos y otras medidas menores.

El impacto de estas exigencias ha sido estimado por el gobierno socialista en unos 4 millones de euros (dos millones y pico por los dos puntos adicionales de rebaja del IBI a los tres ya acordados con Ciudadanos y, el resto, por el ICIO y demás medidas).

 

4.- La Gavidia: Según el pacto, se debe iniciar durante el primer semestre del año en curso “los trámites para la modificación puntual del PGOU a fin de calificar la Gavidia como edificio terciario para su enajenación de acuerdo con los usos específicos que prevé el Plan General y para que la reducción fiscal acordada en el punto anterior no impida el desarrollo de inversiones públicas efectivas durante el próximo ejercicio presupuestario 2019”.

Este texto es la mejor demostración de que el pacto con el PP no tiene ninguna consecuencia para el año en curso. Independientemente de otras consideraciones sobre las que no es el momento de extenderse (incumplimiento del acuerdo del Pleno sobre la antigua comisaría, pérdida de un equipamiento para el Casco Antiguo) ¿recuerdan quién fue el primero que en este mandato planteó la venta/demolición del edificio y reabrió así el debate sobre su uso y destino futuro? ¿Recuerdan quién fue el que trasladó a los grupos municipales varias ofertas para la enajenación de la Gavidia? Pues, por más señas, el mismísimo Juan Espadas, al que la exigencia del PP (¿o la habrá metido él?) en el pacto le sirve de perfecto  camuflaje para ese mismo propósito, ya que se encontraría así con 10 millones de euros más para invertir en 2019 en proyectos que llevar al balance con el que se presentará ante los sevillanos en las elecciones municipales de mayo del año próximo.

Pero no sería ése el dinero importante, ya que con la tramitación que exigiría la aprobación del Presupuesto de 2019 apenas le quedaría margen temporal para gastarlo antes de las elecciones municipales  del 9 de junio del año próximo, sino el del Presupuesto para este 2018, gracias al cual Espadas va a llenar de obras los barrios y materializar todo el gasto social que repercute en aliviar tantas necesidades en una ciudad con 73.000 parados, su mejor aval para aspirar a la reelección.

Estos Presupuestos, los del tercer año, son la clave de todo el mandato, de ahí el afán del alcalde en ofrecerse a pactarlos con quien fuera, con la izquierda o la derecha, porque conforme a la máxima de Deng Xiao Ping, gato negro o blanco no importa con tal de que cace ratones.  Y sí, Sevilla para Espadas bien valía el abrazo de Participa por la izquierda o del PP por la derecha, abrazo que en este último caso le ha salido (casi) gratis.

Espadas rechaza los recortes del PP en su Presupuesto alternativo

SERVICIOS PÚBLICOS

El tijeretazo sería superior a 5 millones de euros, incluidos 1,2 millones en Personal

POLÍTICAS SOCIALES

Reducción de 4,6 millones, 2 en ayuda a domicilio y 0,8 para instalar ascensores

MOVILIDAD

Recorte de medio millón a los carriles-bici y de 1,6 millones a otros programas

 

El Presupuesto alternativo que el PP pretende imponer al gobierno de Espadas y al resto de grupos municipales incluye una reducción de gastos superior a los 22 millones de euros del que no se libran las partidas con mayor componente social, por lo que políticamente es inaceptable para el alcalde y el PSOE.

Espadas convocó el pasado fin de semana para mañana martes la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento, con el fin de que los grupos políticos voten sus enmiendas al proyecto de Presupuesto pactado previamente por el PSOE y Ciudadanos y después de que haya fracasado hasta el momento el proceso negociador abierto con el PP tras la pretensión de este partido de imponer su Presupuesto alternativo, pretensión rechazada por ser contraria al ordenamiento jurídico en el dictamen realizado por el secretario y el interventor; en segunda instancia, el PP ha planteado que el alcalde retire su proyecto de Cuentas municipales y presente un nuevo texto que recoja todas las medidas incluidas en el documento alternativo.

Aunque este partido ha anunciado que presentará hoy una “contraoferta”, no parece que haya visos de cambio en esta situación enquistada, salvo que los populares acepten convertir su Presupuesto alternativo en enmiendas y se desdigan así de su proclamado rechazo al “mercadeo” con las mismas, y el resto de grupos y los altos funcionarios municipales les admitan este cambio de estrategia y que estuviera dentro del plazo habilitado para ello.

El gobierno de Espadas ha realizado a lo largo de las últimas semanas un análisis a fondo del Presupuesto alternativo del PP y lo considera insostenible social y políticamente e inviable en muchas cuestiones, por la cantidad de recortes que practica en el gasto público, por una cifra global superior a los 22 millones de euros.

Por esta razón, el gobierno socialista estima que tampoco puede aceptar como base para un posible acuerdo el Presupuesto alternativo popular, sino el suyo propio y a partir del principio de poder aceptar propuestas del PP para el incremento de partidas o la asunción de nuevos proyectos, pero no para aplicar tijeretazos, y mucho menos en los capítulos más sensibles por su impacto social en una ciudad con más de 70.000 parados.

ESTUDIO COMPARATIVO

Según el estudio comparativo entre el Presupuesto del gobierno y el alternativo del PP realizado por el equipo de Espadas, la formación dirigida por Beltrán Pérez aplicaría un recorte superior a los 5 millones de euros en los Servicios Públicos, con 1,2 millones de euros menos para gastos de Personal; 2 millones menos en transferencias corrientes para Tussam, que convertirían en papel mojado la negociación del nuevo convenio colectivo con la plantilla de la empresa pública; medio millón menos por el mismo concepto para Lipasam y 109.000 euros menos para la partida de Emvisesa destinada a la ampliación del parque público de viviendas.

El recorte estimado por el gobierno socialista en el Presupuesto alternativo del PP asciende a 4,6 millones de euros en Políticas Sociales, con 2 millones de euros menos en ayudas a domicilio y 800.000 euros en el programa de ayudas a la instalación de ascensores en bloques de pisos carentes de elevador.

En materia de movilidad, la propuesta del PP obligaría a un recorte de 2 millones de euros: 1,6 millones en señalización y mejora y 560.000 euros en el dinero dedicado a los carriles-bici.

Por otra parte, habría que recortar un millón de euros en la partida destinada a edificaciones municipales; 2,2 millones de euros al capítulo cultural; 2 millones también a las instalaciones deportivas y 3,5 millones al fondo de contingencia, que pasaría de 4 millones a sólo medio millón.

Recorte en los Servicios públicos: total, 5.073.300 euros

Habría que aplicar recortes en las siguientes partidas

1. Personal: Reducción de 1,2 millones de euros.

2. Cementerio: Reducción de 69.000 euros.

3. Imprenta: Reducción de 221.000 euros.

4. Servicios de consumo: Reducción de 56.000 euros, casi un 50%.

5. Mercados de abastos. Reducción de 198.000 euros.

6. Agencia de la Energía: Reducción de 312.000 euros.

7. Venta ambulante: Reducción de 14.000 euros-

8. Tussam: Reducción de 2 millones de euros en transferencias corrientes.

9. Lipasam: Reducción de 500.000 euros en transferencias corrientes.

10. Emvisesa: reducción de 109.000 euros en las partidas destinadas a la ampliación del parque público de viviendas.

11.CESS: reducción de 25.000 euros.

12. Policía: Reducción de 34.000 euros:

13. Fiestas Mayores: Reducción de 107.000 euros.

14. Banda municipal: Reducción de 24.000 euros.

15. Protección Civil: Reducción de 40.300 euros.

17. Bomberos: Reducción de 164.000 euros.

Recortes en Políticas sociales: 4,6 millones

Recorte de las ayudas a ascensores. Reducción de casi el 40%: 800.000 euros.

Recorte de ayuda a domicilio: Reducción de 2 millones de euros.

Recortes en todos los programas de igualdad:

Plan de igualdad de oportunidades: -37.000 euros.

Coeducación: -12.000 euros.

Unidad contra la violencia: -30.000 euros

Cooperación al desarrollo: Reducción de 1 millón de euros.

Red básica Servicios Sociales: reducción de 171.000 euros.

Menores: Reducción de 427.000 euros.

Recortes en Cultura: 2,2 millones de euros


Reducción del Presupuesto de la Bienal al recortar las partidas generales para alquiler de espacios, producción y publicidad en más de 800.000 euros.

Reducción del Presupuesto del Festival de Cine en más de un 30% (-300.000 euros).

Reducción del programa de fomento de la lectura en un 60%. 628.000 euros menos.

Reducción del programa de exposiciones al 50%, en 125.000 euros.

Reducción del programa de artes escénicas en un 30%( 400.000 euros menos).

Reducción del programa de música  en 40.000 euros.

 

El vodevil

El PP ha acabado creyéndose su propio mensaje de que como partido más votado puede imponer su Presupuesto alternativo a los demás

Si el PP tumba las Cuentas ahora, se proyectará tan radical como Participa e IU, y si se abstiene, ratificará a Cs como la oposición útil

 

A salvo de una pirueta de última hora, que ya no causaría extrañeza dado el vodevil en que se ha convertido en estas semanas la negociación sobre los Presupuestos del Ayuntamiento y también porque el PP ha anunciado la presentación para hoy de una “contraoferta” al alcalde, en un plazo de veinticuatro horas debe celebrarse la reunión de la Comisión de Hacienda que fue convocada por Espadas el pasado fin de semana, harto de la intransigencia de los populares y de sus maniobras políticas al ir filtrando a algunos medios las propuestas del gobierno y hasta su rechazo a las mismas sin comunicarlo siquiera de forma oficial.

Recapitulemos. El portavoz del PP, Beltrán Pérez, anunció a finales de diciembre la elaboración de un Presupuesto alternativo al redactado por el gobierno de Espadas y su predisposición a negociar con el alcalde sobre las Cuentas de la ciudad, dado que éste gobierna en minoría (con once concejales sobre el total de treinta y uno que tiene la corporación municipal) y para sacar adelante los Presupuestos de 2018 necesita el apoyo de al menos un partido político y de la abstención de uno o dos más de los cinco que conforman el Ayuntamiento.

Beltrán Pérez ha aprovechado estas más de tres semanas desde que Espadas, en plan institucional como alcalde y con el propósito de que cuanto más grupos apoyen el Presupuesto mejor para que no sean sólo del gobierno y sí de la mayoría de la corporación le recogió el guante, para insistir ante la opinión pública en que el PP es la fuerza mayoritaria del Ayuntamiento y que por lo tanto tiene poco menos que el derecho a imponer a las restantes su Presupuesto alternativo como reflejo y materialización de su modelo de ciudad.

Sin embargo, el PP es la mayoría minoritaria del Ayuntamiento, que aun pareciendo igual no es exactamente lo mismo, porque aun teniendo sólo un concejal más que el PSOE (doce frente a once) se encuentra en la misma situación que Espadas pero peor: sin mayoría suficiente para gobernar en solitario y sin haber contado con el resto de grupos en el Pleno de investidura que dio la Alcaldía a los socialistas.

 

LA FUERZA DE CADA UNO

 

Recordemos, porque alguien parece haberlos olvidado, los resultados de las pasadas elecciones municipales para constatar la realidad de la soledad política del partido de Beltrán Pérez:

-El PP obtuvo 106.258 votos, que supusieron el 33,08% de los sufragios válidos emitidos por los sevillanos y que le dieron 12 concejales.

-El PSOE obtuvo 103.238 votos (3.020 menos), que supusieron el 32,14% y le proporcionaron 11 ediles.

-Ciudadanos logró 29.861 votos, que significaron el 9,30% del total y le dieron 3 capitulares.

-Participa Sevilla fue votada por 28.933 personas (el 9,01%) y obtuvo también 3 concejales.

-Izquierda Unida logró el apoyo de 19.177 votantes, el 5,97% del total, y logró 2 concejales.

 

Así pues, el PP representa al 33,08% de los sevillanos, mientras que el resto de fuerzas políticas del Ayuntamiento aglutinan de forma conjunta al 67%. Y si el PP puede decir que obtuvo el apoyo de 106.258 sevillanos, el resto de partidos lograron conjuntamente el de 214.957, el doble.

 

LA SUMA PSOE-CIUDADANOS

 

Item más, cuando Beltrán Pérez accedió a negociar con Espadas (o viceversa, porque en este proceso tanto monta monta tanto) sobre el proyecto del Presupuesto para el año en curso, el alcalde ya tenía cerrado un acuerdo con Ciudadanos (Cs). La suma de votos de PSOE y de Cs es 133.099 (26.8412 más que los obtenidos por los populares en las pasadas elecciones municipales), que equivalen al 41,44% de los emitidos por los sevillanos en las urnas (frente al 33,08% del PP), y estas dos formaciones que ya sustentaban y siguen sustentando el Presupuesto en ciernes del Consistorio tienen 14 ediles, frente a los 12 del PP.

En resumen, Espadas puede acudir a la Comisión de Hacienda donde se debatan y voten las enmiendas al proyecto del Presupuesto con el apoyo de 14 concejales, dos más de los que cuenta Beltrán Pérez, que sólo tiene 12 y nulas posibilidades de sumar algún apoyo por parte de lo que él tacha como la izquierda radical y a la que sitúa en las antípodas de su posición política: Participa Sevilla e Izquierda Unida.

No parte pues en minoría Espadas con respecto a Beltrán Pérez, sino al revés, pero el portavoz del PP parece haberse creído su mensaje de que es su formación política la que tiene la sartén por el mango solo por haber sido la más votada en las pasadas elecciones municipales.

Por ende, Beltrán Pérez ha cometido el error de sobreestimar a Ciudadanos, el partido al que pretendía orillar o minimizar en la negociación sobre el Presupuesto para presentar al PP como la oposición mucho más útil, mucho más que la formación naranja, a la hora de darle estabilidad al gobierno de Espadas.

 

FIJACIÓN NARANJA

 

Tras su éxito en Cataluña y su primer puesto en intención de voto en las últimas encuestas, Ciudadanos se ha convertido en el gran rival a batir por el PP en la pugna por el espacio político del centro-derecha. Si el PP hubiera forjado ya un pacto con el PSOE  para el Presupuesto del Ayuntamiento de Sevilla (ambas formaciones habrían sumado 23 concejales y la representación del 65,22% de los sevillanos), Ciudadanos habría quedado relegado a un papel secundario o indiferente, ya que con sus tres ediles no habría tenido fuerza alguna para imponer nada en la negociación, aunque en ésta se hubieran alterado los términos de su pacto previo con Espadas.

Al poner como excusa las críticas, que ha calificado como insultos, del portavoz de Ciudadanos para retirarse de las negociaciones con Espadas en vez de ignorarlas o menospreciarlas, el PP de los doce concejales se ha puesto en pie de igualdad con el partido naranja de tan sólo tres, y al darle el portazo al alcalde ha dejado de nuevo el protagonismo y el rol de única oposición útil a la formación liderada en el Ayuntamiento por Javier Millán. Dicho de otro modo: Beltrán Pérez ha trasladado a la opinión pública que le importan y acusa más las críticas del minoritario Ciudadanos que la consecución de un acuerdo presupuestario con el otro partido mayoritario del hasta ahora sistema bipartidista, el PSOE.

SIN CESIONES

Una negociación es un proceso en el que todas las partes implicadas hacen cesiones o concesiones y en la que ninguna obtiene el 100% de sus exigencias. Beltrán Pérez ha confundido una negociación con una imposición al enrocarse, pese a no gozar de la mayoría en el Pleno municipal, en su exigencia de que ha de aceptarse sí o sí su Presupuesto alternativo sin entrar en lo que califica de “mercadeo” de enmiendas o, en su defecto, que el alcalde, el único facultado legalmente para presentar un proyecto de Presupuesto -según el dictamen jurídico del secretario y del interventor- retire el suyo y redacte uno nuevo pero con todas las medidas incluidas en el del PP.

Tal como ha dicho Espadas, el PP exige “romper el actual procedimiento, obviar al resto de grupos municipales, imponer su proyecto de Presupuesto, iniciar otro procedimiento e incrementar en dos meses la demora que ya sufre la aprobación de las Cuentas municipales”.

La intransigencia del PP al cerrarse en banda, pese al dictamen jurídico de los altos funcionarios municipales y la prórroga del plazo facilitada por el resto de los partidos para que recapacitara y trocara su Presupuesto alternativo en enmiendas sobre las que negociar, no puede ser aceptada por Espadas, ya que en caso contrario se convertiría en un alcalde vicario o marioneta que gobernara en nombre del PP a través de las Cuentas de éste y por tanto del programa popular en vez del programa socialista.

Con esa intransigencia, Beltrán Pérez ha proyectado del PP la imagen de un partido antitético de Ciudadanos, al que deja el monopolio de la marca “la oposición útil” frente a la inútil, y tan radical por la derecha como él mismo dice de la izquierda que componen Participa e IU y que tendría preso a Espadas. Pues bien, en vez de liberar a Espadas de esa supuesta prisión, el PP ha querido convertirse en el nuevo carcelero del alcalde pero por el lado contrario.

Llegados a este punto, si Beltrán Pérez tumba el Presupuesto de PSOE+Ciudadanos  votando en contra junto con Participa y/o IU, quedará alineado con las mismas fuerzas a las que tacha de extremistas y radicales;  y si facilita su aprobación con su voto favorable o su abstención tras haberse empecinado infructuosamente en imponer su propio texto y no negociar siquiera enmiendas, ratificará el rol de Ciudadanos, ahora su enemigo íntimo, como la oposición útil, merced a la cual se podrán ejecutar las inversiones municipales en Sevilla y contribuir a la recuperación económica y a la mejora de la vida de los sevillanos.

¿A qué ha estado jugando Beltrán Pérez?

 

La llave

PP y CS trasladan a los Presupuestos municipales su pugna por el espacio de centro-derecha

El PP necesita rebajar en al menos un edil la expectativa de CS para privarlo de la llave de la gobernabilidad

 

El pasado fin de semana, el diario El País publicó una encuesta de ámbito nacional realizada por Metroscopia y según la cual en estos momentos y tras las elecciones en Cataluña, donde ya se convirtió en la primera fuerza política, Ciudadanos sería el partido más votado en el conjunto de España, con cuatro puntos de ventaja sobre el PP de Mariano Rajoy, cinco y medio sobre el PSOE de Pedro Sánchez y doce sobre Unidos Podemos de Pablo Iglesias.

Según refleja el sondeo, que recordamos es sólo la foto fija del estado de opinión de la ciudadanía en un momento dado pero que también indica tendencias, Ciudadanos logra arrebatar votos al resto de los principales partidos, “pero es indudable que los obtiene en mayor medida en el caladero del PP (23%) que en el del PSOE (13%) o Podemos (5%). Es además el partido que mantiene más fidelidad de voto (81%), es decir el que retiene a más votantes de los que optaron por él en 2016 y el que consigue a su vez captar más votantes desafectos del resto de partidos”.

La encuesta de El País atribuye este ascenso de Ciudadanos al Olimpo de la política nacional a su posición clara y firme en defensa del orden constitucional en Cataluña. No hace falta, empero, remitirse a Cataluña para detectar esta tendencia al alza del partido naranja de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

EL SONDEO DE VIVA SEVILLA

El pasado verano Viva Sevilla publicó un sondeo elaborado por SW Demoscopia según el cual Espadas habría vuelto a ganar las elecciones municipales si se hubieran celebrado en ese momento y, atención, Ciudadanos se habría quedado a tan sólo cuatro ediles de diferencia del PP: cinco (dos más respecto a las elecciones municipales de 2015) para la formación naranja frente a nueve (tres menos que hace tres años) del partido del que es actual portavoz Beltrán Pérez.

Dijimos en aquel entonces que aunque Espadas, siempre según el sondeo de SW Demoscopia, se habría quedado con el mismo número de concejales que ahora (once), su margen de maniobra de cara a repetir un gobierno en minoría como el actual se habría incrementado porque ya no habría dependido tan sólo del apoyo de las dos formaciones a su izquierda (Participa Sevilla e IU), dado que podría haber gobernado también sólo con el apoyo del gran beneficiario de la caída del PP: Ciudadanos.

Y añadimos: el resultado de este sondeo es que, en el casi mantenimiento del “statu quo”, Espadas es el más beneficiado, ya que la pérdida de ediles del PP no permite “a priori” que se articule una mayoría de centro-derecha (la suma de PP y Ciudadanos sería de 14 ediles, uno menos que en el actual mandato) y sí una mayoría de izquierdas (el bloque PSOE más Participa e IU sumaría 17 ediles y por tanto tendría la mayoría absoluta), pero en el caso de que el alcalde quiera elegir, como hasta ahora, seguir gobernando en solitario, podría optar por el apoyo de Ciudadanos, que ya lo ha tenido para los Presupuestos municipales, o por el del bloque de izquierdas, del que ya no sería rehén.

LA BATALLA

Distanciado de las fuerzas más a su izquierda tras más de dos años y medio largos de mandato y sin muchas expectativas de obtener su apoyo para los Presupuestos de 2018, Espadas está viendo cómo la batalla política se está librando ahora en su flanco derecho, entre el PP y Ciudadanos, por la obtención de la llave de la gobernabilidad del Ayuntamiento.

Bastaría con que el PP mejorase esa pésima expectativa que le auguró la encuesta del pasado verano en tan sólo un concejal más (de nueve a diez, cuando tuvo veinte con Zoido en 2011) y se lo restara a Ciudadanos (de cinco a cuatro) para que el partido de Javier Millán dejase de tener en solitario la teórica llave de la gobernabilidad en la Casa Grande en caso de que en el futuro Espadas se viera obligado a gobernar de nuevo en solitario y a depender de terceros para sacar adelante los Presupuestos municipales, las Ordenanzas Fiscales o cualquier otra medida de calado como la venta de la Gavidia (si para entonces no se hubiera vendido).

Dicho de otro modo, si Ciudadanos obtuviera los cinco ediles que le auguró el sondeo de SW Demoscopia, el PP no podría hacerse valer prácticamente en el Ayuntamiento con tan sólo nueve. Por tanto, el PP necesita desde ya laminarle intención de voto a Ciudadanos y restarle al menos un edil a esas expectativas, para que Espadas precise también en el futuro del apoyo del partido de la gaviota si mantiene su divorcio de Participa e IU.

OPOSICIÓN ÚTIL

Y para ganar el futuro ( o al menos no perder demasiado) hay que empezar por el presente. Como el PP ha observado que la estrategia de “oposición útil” de Ciudadanos le estaría dando excelentes expectativas electorales en la ciudad a la luz del sondeo publicado por Viva Sevilla, se ha lanzado a disputarle al partido naranja ese mismo título haciendo ostentación de sus actuales doce ediles y de su condición de mayoría minoritaria en el Consistorio.

Por eso estamos asistiendo en las últimas semanas al insólito espectáculo de los dos partidos de centro-derecha cortejando al socialista Espadas con tal de ser uno y no el otro quien aparezca ante los sevillanos como el artífice de los Presupuestos del gobierno local y de un alcalde en minoría, y como la oposición más útil.

Beltrán Pérez incluso ha llegado a decir que Javier Millán tiene “celos políticos” por el acercamiento del PP al PSOE en una especie de reivindicación del bipartidismo para frenar a las fuerzas emergentes como el partido naranja.

Mientras, satisfecho de quedarse en el centro del espectro por el radicalismo de unos y la pugna de los otros, Espadas mira y se deja querer.

Gobernar con tan sólo once concejales y con una oposición que se disputa convertirse en su pareja de baile nunca fue tan fácil en Sevilla.

Espadas ha reducido la deuda de Sevilla en 101 millones de euros

EVOLUCIÓN

Durante su mandato la deuda del Ayuntamiento ha pasado de 419 a 318 millones de euros

RITMO

En dos años y tres meses ha reducido tres veces más deuda que Zoido a lo largo de sus cuatro años

COMPARACIÓN

Sevilla es la ciudad con menor deuda entre las urbes españolas con más de medio millón de habitantes

El Ayuntamiento de Sevilla ha reducido su deuda en algo más del 24% desde que Espadas tomó posesión como alcalde en junio de 2015 hasta el final del tercer trimestre del año pasado, según los datos oficiales recabados por el Banco de España en virtud del Protocolo de Déficit Excesivo.

El máximo órgano supervisor bancario de nuestro país ha realizado un estudio comparativo de la deuda de los ayuntamientos de las trece ciudades españolas con más de 300.000 habitantes desde el año 2007 hasta el tercer trimestre de 2017 y verificado que en el caso de Sevilla ha pasado de los 384 millones de euros existentes al finalizar 2007, el año previo al estallido de la crisis económica, a 318 millones de euros a final de septiembre pasado.

Los datos del Banco de España revelan que al finalizar 2010, último completo del mandato de Monteseirín como alcalde, la deuda municipal ascendía a 454 millones de euros, aunque esta  cifra no refleja la auténtica realidad, ya que el alcalde socialista dejó deudas millonarias larvadas en forma de pleitos judiciales que se han sustanciado en condenas contrarias al Ayuntamiento y que han tenido que pagar luego Zoido y, muy especialmente, su correligionario Espadas. Sin ir más lejos, en un Pleno extraordinario celebrado el pasado mes de noviembre se tuvo que aprobar “por sentido de la responsabilidad” de los grupos políticos municipales una modificación presupuestaria por valor de 5 millones de euros para afrontar condenas judiciales, la mayoría de ellas de la etapa de Monteseirín, y no tener que seguir acumulando intereses de demora.

Zoido tomó posesión a mitad del año 2011, ejercicio que acabó con una deuda de 452 millones de euros, inferior en tan sólo dos millones a la que había un año antes con Monteseirín, siempre según el informe del Banco de España. Esta entidad baja al detalle de los trimestres a partir del tercero de 2014, lo que nos permite afinar el dato de que Espadas (tomó posesión a mitad de junio de 2015) heredó de Zoido una deuda de 419 millones de euros.

Así pues, Zoido logró en sus cuatro años al frente del Ayuntamiento que la deuda municipal pasara de los 454 millones del último año de Monteseirín (2010) a 419 millones al acabar su mandato, lo que supuso una reducción de 35 millones de euros y de un 7,70%.

CASI DOS AÑOS Y MEDIO DESPUÉS

Desde el segundo trimestre de 2015, ya con Juan Espadas como alcalde, hasta la finalización del tercer trimestre del año pasado, último dato oficial disponible del Banco de España, la deuda del Ayuntamiento de Sevilla ha pasado de 419 millones de euros a 318 millones, es decir 101 millones menos (-24,10%). Dicho de otro modo, Espadas ha rebajado en números redondos tres veces más deudas en dos años y tres meses que Zoido en cuatro años.

En términos absolutos sólo han reducido más deuda que el de Sevilla entre las grandes urbes españolas Madrid (nada menos que 2.126 millones de euros), Valencia (139 millones) y Málaga (114 millones), pero como partían de niveles de endeudamiento muy superiores, Sevilla es la que menos debe de entre las ciudades que superan el medio millón de habitantes.

Entre las restantes sólo están en mejor situación la gran excepción de Bilbao, en una situación envidiable con una deuda de tan sólo un millón de euros, Las Palmas (44 millones), Alicante (83 millones) y Córdoba (203 millones).

Encabezan el ranking de ciudades endeudadas Madrid, que pese a quitarse más de dos mil millones de la etapa de Gallardón y Botella aún debe 3.511 millones de euros, Zaragoza (995), Barcelona (799), Valencia (597) y Málaga (502).

Y pese a la Ley de Estabilidad y las exigencias de Montoro, en lo que va de mandato municipal ha habido tres grandes ayuntamientos que en vez de reducir han incrementado todavía más su endeudamiento: Zaragoza (174 millones más), Murcia (136) y Barcelona (83 millones).

EVOLUCIÓN DEUDA AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

AÑO                           MILLONES

 

2007                          384

 

2008                          422

 

2009                          522

 

2010                          454 (Monteseirín)

 

2011                          452

 

2012                          482

 

2013                          439

 

2014                          443

 

1 T 2015                   432

 

2 T 2015                   419 (Zoido)

 

3 T 2015                   405

 

2015                          394

 

2016                          347

 

3 T 2017                   318 (Espadas)

 

CUADRO EVOLUCIÓN DEUDA GRANDES URBES ACTUAL MANDATO

(Junio 2015-Septiembre 2017)

 

Ciudad                       Jun 2015       Sept 2017     Balance             %

 

Alicante                     140                   83                -57                 -40,70

 

Barcelona                  716                799                +83                +11,59

 

Bilbao                             9                     1                – 8                  -89,00

 

Córdoba                    253                203                -50                  -19,76

 

Madrid                    5.637            3.511          -2.126                -37,71

 

Málaga                       616                502                -114                -18,50

 

Murcia                       183                319                +136               +74,31

 

Palma Mallorca         331                319                -12                 – 3,62

 

Las Palmas                99                 44                 -55                 -55,55

 

Sevilla                        419                318                -101                -24,10

 

Valencia                     736                597                -139                -18,88

 

Valladolid                  122                101                  -21                -17,21

 

Zaragoza                    821                995              +174                +21,19

 

 

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España

Cifras, en millones de euros

 

 

La Gavidia y la marca Sevilla

La antigua comisaría fue una “compra envenenada” por 9,9 millones sin saber qué hacer con ella

Mientras a Sevilla sólo vienen proyectos ligados al turismo y al ocio Bilbao y Madrid los buscan tecnológicos

 

En este año a punto de fenecer y en el que se ha cumplido el XXV aniversario de la Expo-92 viene a cuento volver a recordar la frase del ex comisario de la Muestra, el diplomático Emilio Cassinello, sobre los “regalos envenenados” de pabellones al Gobierno de España por los países participantes.

El Reglamento General de la Exposición imponía a los participantes devolver a su estado original la parcela que les hubiera entregado en la Cartuja la Sociedad Estatal para la Expo, que concibió como permanentes para que quedaran tras la Muestra apenas unos pocos, como los temáticos y el pabellón de España.

Cuando acabó el evento, gobiernos de muchos países participantes mostraron una inusitada generosidad al ofrecerse a donar a empresas, organismos y Gobierno españoles sus pabellones a cambio de una cantidad simbólica como una peseta (entonces aún no existía el euro).

Y el comisario Cassinello, independientemente de lo que acabaron aceptando o haciendo diversas empresas, rechazó amablemente tales ofrecimientos a nuestro Gobierno calificándolos en privado como “regalos envenenados”. El veneno del “regalo” radicaba en que los participantes trataban de ahorrarse los obligados costes de demolición de sus pabellones al transferir la propiedad de éstos al país organizador. Si ya después de la Expo, sobrevenida una crisis económica parecida a la actual, no sabíamos qué hacer en y con la isla de la Cartuja, donde sobrevino el “síndrome de los jaramagos”, cabe imaginar qué habría ocurrido si encima hubiera que haber asumido el coste de mantener en pie un centenar en números redondos de pabellones vacíos.

 

ARTILLERÍA

También de “regalo envenenado” hay que calificar la aceptación por Monteseirín, en 2008, de la Fábrica de Artillería para el Ayuntamiento de Sevilla. El Ministerio de Defensa, el organismo oficial que más ha especulado y más beneficios ha obtenido a costa de la ciudad, le transfirió así a la Corporación Municipal hispalense, merced a la ingenuidad del entonces alcalde, los gastos de conservación de ese enorme edificio industrial, con más de 20.000 m2.

En 2010, la entonces delegada de Cultura, Maribel Montaño, declaró: “Creemos que se convertirá en el mejor espacio cultural de la ciudad con una inversión muy ajustada (de) entre 20 y 30 millones de euros…”. Así pues, el Ayuntamiento, que no podía sostener el patrimonio del que ya era propietario, aceptó un “regalo envenenado” cuya reutilización ya evaluó por entonces en esa ingente cantidad de dinero (hasta 5.000 millones de las antiguas pesetas).

 

Y LA COMISARÍA

 

Peor todavía que el “regalo envenenado” de la Fábrica de Artillería fue la “compra envenenada” por Monteseirín con el dinero de los sevillanos en diciembre de 2006 a Interior de la antigua comisaría de la Gavidia por 9,9 millones de euros, más la cesión de los solares para que el Ministerio erigiera cinco comisarías en la ciudad. Si ese Departamento tiene la obligación de construir las comisarías para la Policía Nacional, más tarde o más temprano las habría acabado haciendo (la operación no la aceleró, como prueba el hecho de que todavía no ha culminado su compromiso once años después), por lo que resulta más incomprensible que Monteseirín asumiera esa responsabilidad al inyectarle 9,9 millones de euros por la Gavidia y sin tener ningún proyecto definido para la misma: su mandato duró cinco años más y no fue capaz de reutilizarla en ningún sentido.

Al contrario, la dejó abandonada a su suerte y deteriorándose por la falta de uso, y en los once años transcurridos desde su “compra envenenada” el Ayuntamiento se ha gastado un millón de euros en su vigilancia y comprobado que el coste de rehabilitarla por el abandono en que se halla sumida supera los 10 millones de euros.

En resumen, la ruinosa operación de la Gavidia legada por Monteseirín a Sevilla tendría ya un coste potencial de 21 millones de euros (compra + vigilancia + rehabilitación), y la asunción de la Fábrica de Artillería, otra millonada igual o superior.

 

DISLATE

Este es el “marrón” que le cayó primero a Zoido y después a Espadas. Una situación sobrevenida o heredada  de la que ninguno de los dos ha sido responsable, pero el hecho es que la “patata caliente” de la Gavidia sigue ahí, para incomodidad del actual alcalde, que incluso lanzó el globo-sonda de que quizás lo mejor sería demolerla porque así habría más posibilidad de colocar el solar a algún inversor y de que el Ayuntamiento se liberara del inmueble y de los gastos que le causa aun sin haber hecho nada en el mismo durante once años. Obsérvese, pues, la magnitud del dislate iniciado por Monteseirín: gastar 9,9 millones en un edificio sin saber qué hacer con el mismo, hasta el punto de que su sucesor socialista pensara en echarlo abajo.

Frenado aquel (des)propósito por la mayoritaria reacción en contra y el recordatorio de la Junta de Andalucía de que la ley del Patrimonio lo impedía por tratarse de un edificio protegido, Espadas ha tratado de endosarle la antigua comisaría a alguna empresa o inversor que le libere de ese cáliz patrimonial, de esa ruinosa herencia monteseirinesca.

Y he aquí que al llamamiento de Espadas han aparecido seis promotores que aspiran a convertir a sus expensas (la condición “sine qua non” del Ayuntamiento, el cual no quiere gastar ni un euro más en el inmueble) la antigua comisaría en un hotel (tres proyectos en esa línea); un complejo deportivo-sanitario; un espacio cultural y de ocio (con el parece que inevitable auditorio y salas de exposiciones, pero también con bares y gimnasios) o un centro de emprendimiento, este último auspiciado por el colectivo de arquitectos sevillanos Entre Adoquines y donde nuestros jóvenes y emprendedores tendrían un espacio para la innovación y la creación de empresas de base tecnológica.

 

EXCESOS Y CARENCIAS

 

Me remito al artículo titulado “Un Fab Lab en la Gavidia”, publicado en esta misma sección el pasado julio.  En mi opinión, Sevilla no necesita que su Ayuntamiento promueva más hoteles, complejos deportivos ni mixtos culturales y de ocio porque hay suficiente oferta de los mismos en la ciudad. Hemos perdido la cuenta de los nuevos hoteles anunciados, está reciente la inauguración del complejo deportivo en la antigua estación de Cádiz y es inminente la apertura en la Cartuja del espacio cultural de la Red Criteria que construyó la SGAE, pero sí hay carencia de proyectos públicos de innovación tecnológica y de equipamiento social en un distrito como Casco Antiguo, en línea justamente de lo preconizado por Entre Adoquines.

La diferencia esencial para el Ayuntamiento es que mientras en el resto de proyectos los promotores le liberan de la Gavidia al comprarla o asumir en una concesión el coste de su rehabilitación para el uso que quieran darle, en el de Entre Adoquines se apuesta por el mantenimiento de la propiedad e incluso de la gestión públicas y se preconiza que el Consistorio la rehabilite gradualmente por fases, con recursos propios o con fondos europeos (curiosamente, el Ayuntamiento, que dice no tener dinero para la Gavidia, sí ha estado dispuesto a pagar a la Junta 17 millones por su sede de Gobernación en la Plaza Nueva y ha adquirido la Casa Fabiola por 4,5 millones de euros).

Con esta especie de subasta del edificio entre promotores, Espadas está demostrando, aunque sea de forma inconsciente, que carece de un modelo para la Gavidia o que no sabe cómo insertarla en su modelo de ciudad, ya que obra al revés, porque  debería haber empezado definiendo el uso que quiere dar a la antigua comisaría en vez de que vengan a proponérselo a él.

Sigue mirando el edificio como un problema en vez de como una oportunidad y no sale al exterior a captar un proyecto que se amolde a un fin predeterminado, como sí hacen en otras ciudades, salvo que se entienda que sus preferencias están en la línea de los que ha recibido.

EJEMPLOS

 

El portavoz de Ciudadanos, Javier Millán, puso el pasado mes de julio a Bilbao como ejemplo de saber lo que quería y de cómo desde la propia ciudad fueron a convencer a Digi Pen, una universidad privada que imparte formación (sus alumnos, aunque pagan unos elevados costes, no conocen el paro porque se los rifan las empresas) para el boyante sector de los videojuegos, a fin de que se instalara a orillas de la ría del Nervión.

En el citado artículo “Un Fab Lab en la Gavidia”, publicado el pasado 10 de julio, escribía por mi parte lo siguiente: “¿Quiere ideas Espadas sobre financiación o incorporación privada para un proyecto en esta línea (tecnológica)? No es casualidad que Leroy Merlin, la firma francesa….haya decidido crear para sus clientes “espacios de fabricación colaborativa” asociándose con la americana TechnoShop…”.

Pues bien, como si se tratase de una premonición, tan sólo siete días después de publicarse aquellas líneas la Fundación Universidad-Empresa, la Cámara de Comercio de Madrid, la Fundación CEIM y la Consejería de Economía e Innovación de la comunidad madrileña organizaron un encuentro en la capital de España con el consejero delegado de TechnoShop, Paul Dugan, para propiciar la instalación de esta empresa americana en Madrid e impulsar así un “ecosistema de innovación”, en línea con el proyecto de Entre Adoquines para la Gavidia.

Bilbao y Madrid han ido al mercado a captar no otro hotel, ni un gimnasio, ni un centro de ocio y deportes, sino proyectos de base tecnológica porque sabían qué querían y lo que tenían que buscar, mientras que en Sevilla no dejan de venir hoteles, probablemente porque no sabemos diversificar nuestra imagen de marca, casi exclusivamente asociada al turismo.