Archivo de la etiqueta: Espadas

La Gavidia y la marca Sevilla

La antigua comisaría fue una “compra envenenada” por 9,9 millones sin saber qué hacer con ella

Mientras a Sevilla sólo vienen proyectos ligados al turismo y al ocio Bilbao y Madrid los buscan tecnológicos

 

En este año a punto de fenecer y en el que se ha cumplido el XXV aniversario de la Expo-92 viene a cuento volver a recordar la frase del ex comisario de la Muestra, el diplomático Emilio Cassinello, sobre los “regalos envenenados” de pabellones al Gobierno de España por los países participantes.

El Reglamento General de la Exposición imponía a los participantes devolver a su estado original la parcela que les hubiera entregado en la Cartuja la Sociedad Estatal para la Expo, que concibió como permanentes para que quedaran tras la Muestra apenas unos pocos, como los temáticos y el pabellón de España.

Cuando acabó el evento, gobiernos de muchos países participantes mostraron una inusitada generosidad al ofrecerse a donar a empresas, organismos y Gobierno españoles sus pabellones a cambio de una cantidad simbólica como una peseta (entonces aún no existía el euro).

Y el comisario Cassinello, independientemente de lo que acabaron aceptando o haciendo diversas empresas, rechazó amablemente tales ofrecimientos a nuestro Gobierno calificándolos en privado como “regalos envenenados”. El veneno del “regalo” radicaba en que los participantes trataban de ahorrarse los obligados costes de demolición de sus pabellones al transferir la propiedad de éstos al país organizador. Si ya después de la Expo, sobrevenida una crisis económica parecida a la actual, no sabíamos qué hacer en y con la isla de la Cartuja, donde sobrevino el “síndrome de los jaramagos”, cabe imaginar qué habría ocurrido si encima hubiera que haber asumido el coste de mantener en pie un centenar en números redondos de pabellones vacíos.

 

ARTILLERÍA

También de “regalo envenenado” hay que calificar la aceptación por Monteseirín, en 2008, de la Fábrica de Artillería para el Ayuntamiento de Sevilla. El Ministerio de Defensa, el organismo oficial que más ha especulado y más beneficios ha obtenido a costa de la ciudad, le transfirió así a la Corporación Municipal hispalense, merced a la ingenuidad del entonces alcalde, los gastos de conservación de ese enorme edificio industrial, con más de 20.000 m2.

En 2010, la entonces delegada de Cultura, Maribel Montaño, declaró: “Creemos que se convertirá en el mejor espacio cultural de la ciudad con una inversión muy ajustada (de) entre 20 y 30 millones de euros…”. Así pues, el Ayuntamiento, que no podía sostener el patrimonio del que ya era propietario, aceptó un “regalo envenenado” cuya reutilización ya evaluó por entonces en esa ingente cantidad de dinero (hasta 5.000 millones de las antiguas pesetas).

 

Y LA COMISARÍA

 

Peor todavía que el “regalo envenenado” de la Fábrica de Artillería fue la “compra envenenada” por Monteseirín con el dinero de los sevillanos en diciembre de 2006 a Interior de la antigua comisaría de la Gavidia por 9,9 millones de euros, más la cesión de los solares para que el Ministerio erigiera cinco comisarías en la ciudad. Si ese Departamento tiene la obligación de construir las comisarías para la Policía Nacional, más tarde o más temprano las habría acabado haciendo (la operación no la aceleró, como prueba el hecho de que todavía no ha culminado su compromiso once años después), por lo que resulta más incomprensible que Monteseirín asumiera esa responsabilidad al inyectarle 9,9 millones de euros por la Gavidia y sin tener ningún proyecto definido para la misma: su mandato duró cinco años más y no fue capaz de reutilizarla en ningún sentido.

Al contrario, la dejó abandonada a su suerte y deteriorándose por la falta de uso, y en los once años transcurridos desde su “compra envenenada” el Ayuntamiento se ha gastado un millón de euros en su vigilancia y comprobado que el coste de rehabilitarla por el abandono en que se halla sumida supera los 10 millones de euros.

En resumen, la ruinosa operación de la Gavidia legada por Monteseirín a Sevilla tendría ya un coste potencial de 21 millones de euros (compra + vigilancia + rehabilitación), y la asunción de la Fábrica de Artillería, otra millonada igual o superior.

 

DISLATE

Este es el “marrón” que le cayó primero a Zoido y después a Espadas. Una situación sobrevenida o heredada  de la que ninguno de los dos ha sido responsable, pero el hecho es que la “patata caliente” de la Gavidia sigue ahí, para incomodidad del actual alcalde, que incluso lanzó el globo-sonda de que quizás lo mejor sería demolerla porque así habría más posibilidad de colocar el solar a algún inversor y de que el Ayuntamiento se liberara del inmueble y de los gastos que le causa aun sin haber hecho nada en el mismo durante once años. Obsérvese, pues, la magnitud del dislate iniciado por Monteseirín: gastar 9,9 millones en un edificio sin saber qué hacer con el mismo, hasta el punto de que su sucesor socialista pensara en echarlo abajo.

Frenado aquel (des)propósito por la mayoritaria reacción en contra y el recordatorio de la Junta de Andalucía de que la ley del Patrimonio lo impedía por tratarse de un edificio protegido, Espadas ha tratado de endosarle la antigua comisaría a alguna empresa o inversor que le libere de ese cáliz patrimonial, de esa ruinosa herencia monteseirinesca.

Y he aquí que al llamamiento de Espadas han aparecido seis promotores que aspiran a convertir a sus expensas (la condición “sine qua non” del Ayuntamiento, el cual no quiere gastar ni un euro más en el inmueble) la antigua comisaría en un hotel (tres proyectos en esa línea); un complejo deportivo-sanitario; un espacio cultural y de ocio (con el parece que inevitable auditorio y salas de exposiciones, pero también con bares y gimnasios) o un centro de emprendimiento, este último auspiciado por el colectivo de arquitectos sevillanos Entre Adoquines y donde nuestros jóvenes y emprendedores tendrían un espacio para la innovación y la creación de empresas de base tecnológica.

 

EXCESOS Y CARENCIAS

 

Me remito al artículo titulado “Un Fab Lab en la Gavidia”, publicado en esta misma sección el pasado julio.  En mi opinión, Sevilla no necesita que su Ayuntamiento promueva más hoteles, complejos deportivos ni mixtos culturales y de ocio porque hay suficiente oferta de los mismos en la ciudad. Hemos perdido la cuenta de los nuevos hoteles anunciados, está reciente la inauguración del complejo deportivo en la antigua estación de Cádiz y es inminente la apertura en la Cartuja del espacio cultural de la Red Criteria que construyó la SGAE, pero sí hay carencia de proyectos públicos de innovación tecnológica y de equipamiento social en un distrito como Casco Antiguo, en línea justamente de lo preconizado por Entre Adoquines.

La diferencia esencial para el Ayuntamiento es que mientras en el resto de proyectos los promotores le liberan de la Gavidia al comprarla o asumir en una concesión el coste de su rehabilitación para el uso que quieran darle, en el de Entre Adoquines se apuesta por el mantenimiento de la propiedad e incluso de la gestión públicas y se preconiza que el Consistorio la rehabilite gradualmente por fases, con recursos propios o con fondos europeos (curiosamente, el Ayuntamiento, que dice no tener dinero para la Gavidia, sí ha estado dispuesto a pagar a la Junta 17 millones por su sede de Gobernación en la Plaza Nueva y ha adquirido la Casa Fabiola por 4,5 millones de euros).

Con esta especie de subasta del edificio entre promotores, Espadas está demostrando, aunque sea de forma inconsciente, que carece de un modelo para la Gavidia o que no sabe cómo insertarla en su modelo de ciudad, ya que obra al revés, porque  debería haber empezado definiendo el uso que quiere dar a la antigua comisaría en vez de que vengan a proponérselo a él.

Sigue mirando el edificio como un problema en vez de como una oportunidad y no sale al exterior a captar un proyecto que se amolde a un fin predeterminado, como sí hacen en otras ciudades, salvo que se entienda que sus preferencias están en la línea de los que ha recibido.

EJEMPLOS

 

El portavoz de Ciudadanos, Javier Millán, puso el pasado mes de julio a Bilbao como ejemplo de saber lo que quería y de cómo desde la propia ciudad fueron a convencer a Digi Pen, una universidad privada que imparte formación (sus alumnos, aunque pagan unos elevados costes, no conocen el paro porque se los rifan las empresas) para el boyante sector de los videojuegos, a fin de que se instalara a orillas de la ría del Nervión.

En el citado artículo “Un Fab Lab en la Gavidia”, publicado el pasado 10 de julio, escribía por mi parte lo siguiente: “¿Quiere ideas Espadas sobre financiación o incorporación privada para un proyecto en esta línea (tecnológica)? No es casualidad que Leroy Merlin, la firma francesa….haya decidido crear para sus clientes “espacios de fabricación colaborativa” asociándose con la americana TechnoShop…”.

Pues bien, como si se tratase de una premonición, tan sólo siete días después de publicarse aquellas líneas la Fundación Universidad-Empresa, la Cámara de Comercio de Madrid, la Fundación CEIM y la Consejería de Economía e Innovación de la comunidad madrileña organizaron un encuentro en la capital de España con el consejero delegado de TechnoShop, Paul Dugan, para propiciar la instalación de esta empresa americana en Madrid e impulsar así un “ecosistema de innovación”, en línea con el proyecto de Entre Adoquines para la Gavidia.

Bilbao y Madrid han ido al mercado a captar no otro hotel, ni un gimnasio, ni un centro de ocio y deportes, sino proyectos de base tecnológica porque sabían qué querían y lo que tenían que buscar, mientras que en Sevilla no dejan de venir hoteles, probablemente porque no sabemos diversificar nuestra imagen de marca, casi exclusivamente asociada al turismo.

¡Es la educación, estúpido!

La suciedad de Sevilla no se soluciona con diez mil papeleras más, sino con la educación cívica de los sevillanos

La delegación sevillana que acudió a Lausana hace 20 años vio con asombro su limpieza sin papeleras en las calles

 

El gobierno de Espadas ha iniciado un zafarrancho de limpieza de Sevilla en respuesta a la campaña que, emulando a Zoido cuando éste lideraba la oposición (recuérdese el banco roto de Bellavista y la retirada de suciedad, pala en mano, en el Vacie) lanzó a la vuelta de las vacaciones de verano el nuevo portavoz del PP, Beltrán Pérez.

Pérez, que se rodeó de representantes de una veintena de asociaciones vecinales, denunció lo que calificó como “falta de limpieza” de la ciudad por el nulo funcionamiento de la recogida neumática de residuos, contenedores y papeleras llenos, presencia de ratas y “baldeos que brillan por su ausencia”.

Con astucia política, el portavoz del PP se apresuró a destacar que no culpaba de la situación a los trabajadores de la empresa de limpieza municipal (Lipasam), los mismos que le ganaron el pulso que le echaron a Zoido con aquella prolongada huelga de recogida de basura, pese a que el aparato de propaganda del entonces gobierno del PP trató de convencer a través de los medios de comunicación de lo contrario (en la práctica ni siquiera se abrió la bolsa de trabajo). Pérez, decía, culpó a la gestión realizada por Espadas y su equipo y retó al alcalde (otra vez imitando el estilo de Zoido) a ponerse al frente “con los Distritos, los vecinos y Lipasam para conseguir una ciudad más limpia”.

 

REPARTO DE CULPAS

 

Así se las ponían a Fernando VII. El presidente del comité de empresa de Lipasam, Antonio Bazo, recogió el guante lanzado por Pérez y declaró inmediatamente después: “Obviamente, la falta de limpieza en las calles de la ciudad es cierta”. Bazo, para no malquistarse plenamente con unos y con otros, culpó a partes iguales al PP y al PSOE. Al primero, por las restricciones a la contratación impuestas por el Gobierno de Rajoy, que habrían provocado la no sustitución de 180 trabajadores de la plantilla de Lipasam, especialmente en el servicio de limpieza viaria. Al PSOE, que equivale a decir el gobierno de Espadas, porque “habiendo podido mover ficha para corregir la situación, no lo ha hecho”. ¿Soluciones apuntadas por el sindicalista? La primera, la esperable: “Meter más plantilla”. La segunda, ajustar el trabajo a la (menor) plantilla existente.

Viéndose cercado por la oposición y por su propia empresa pública en un tema sensible para los sevillanos (la falta de limpieza de las calles fue señalada como el cuarto problema de la ciudad en el sondeo publicado por Viva Sevilla antes de las vacaciones de verano), Espadas ha reaccionado realizando 119 contratos especiales hasta final de año en Lipasam (así contenta al comité de empresa y frena las acusaciones de inactividad por parte de la oposición), a los que ha unido 25 con cargo al plan especial de Navidad; presentando 12 nuevos camiones de recogida y 8 barredoras, con un coste de 4 millones de euros; destinando 1,3 millones a diez motocarros, tres camiones portacontenedores y compras de bolsas de plástico para los dos próximos años y anunciando la adquisición de 10.000 nuevas papeleras.

 

CAUSA Y EFECTO

 

Por más que Espadas gaste millones (anuncia 9 más en compras para 2018) en camiones, barredoras, bolsas y papeleras, es poco probable que Sevilla deje de estar sucia porque parafraseando a James Carville, el jefe de campaña de Bill Clinton que dijo aquello de “es la economía, estúpido”, lo nuestro no es una cuestión de más equipamiento, sino de más educación cívica. Por tanto, cabe decir “¡es la educación, estúpido!”.

Y es que con las barredoras, los camiones, los motocarros, los contenedores y las papeleras se atiende a las consecuencias, pero no a la causa del problema, que es esencialmente nuestro proverbial vandalismo y ausencia de sentido cívico.

Vamos a ver un ejemplo real del aserto de que no es cuestión de papeleras.

Creo recordar que fue en marzo de 1997 (por lo tanto se habrían cumplido en este 2017 veinte años, un aniversario no recordado, por razones obvias) cuando una delegación oficial de la ciudad de Sevilla, presidida por la entonces alcaldesa, Soledad Becerril, y acompañada, entre otros, por la infanta Cristina y por el exciclista Miguel Induráin, acudió a la sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana (Suiza) a defender la candidatura hispalense para organizar los Juegos Olímpicos de 2004.

 

EN LAUSANA

 

Acompañamos a la clase política periodistas de la mayoría de los medios de comunicación locales existentes en aquella época. En uno de los cambios de impresiones tras nuestro desembarco en la capital del COI, que aún presidía el ya desaparecido Juan Antonio Samaranch, Soledad Becerril nos preguntó a algunos periodistas qué es lo que más nos había llamado la atención de la ciudad suiza.

Varios coincidimos en la misma apreciación, porque saltaba a la vista: la extraordinaria limpieza existente en las calles, donde no se veía ningún residuo por el suelo. Pero lo más impresionante de todo es que aquello ocurría pese a que ¡no había papeleras! Cuando la alcaldesa comprobó que también habíamos reparado en esa singularidad, se le iluminó la cara, y exclamó: “¡¿Verdad que sí?!”.

Sus palabras fueron como la expresión de un deseo de lo mismo que ella habría querido para Sevilla y su alegría por que constatáramos que no era una utopía inalcanzable porque en la civilizada Europa se había conseguido.

 

EL PRECEDENTE DE LA EXPO

 

Recordé entonces cómo la Sociedad Estatal para la Exposicion Universal de 1992 había estudiado los mecanismos psicológicos y sociológicos para lograr mantener limpio el amplio recinto de la Muestra. Según el análisis de sus técnicos, si la Expo estaba limpia como una patena, los visitantes se verían condicionados psicológicamente para no ensuciar los suelos, pero si veían suciedad acumulada en las calles y jardines de la Cartuja, aquélla tendería a incrementarse por un “efecto llamada”: no sentirían vergüenza por arrojar residuos pensando en que hacían lo mismo que todos.  Para conseguir el contraefecto “patena”, la Organizadora dispuso de un ejército de barrenderos que repasaban continuamente los espacios públicos y vaciaban papeleras y contenedores. Gracias a aquella estrategia de seguimiento continuo, la Expo relució limpia hasta casi el final, cuando ya los visitantes se sintieron con la confianza suficiente como para comportarse en sus avenidas como si fueran una prolongación de las calles de Sevilla.

 

La diferencia esencial entre nuestra ciudad y Lausana es que allí no había una legión de barrenderos detrás de la gente y ni siquiera papeleras donde arrojar nada, ante lo cual la única opción era guardarse los residuos en los bolsillos o, simplemente, no generarlos.

 

Este cuidado se veía por todas partes y en todos los detalles. Otro ejemplo: en la calle del hotel en que nos alojábamos los periodistas se preparó una mañana una obra que iban a ejecutar inmigrantes asiáticos. Lo primero que hicieron fue extender sobre el asfalto una gran lona negra sobre la que luego fueron depositando la arena, los adoquines, el cemento, la hormigonera… Cuando por la tarde acabaron su trabajo, envolvieron con la lona los restos de la obra, la cargaron en un camión y la vía pública quedó como si allí no se hubiera hecho nada. Y entonces rememoré un encuentro con Manuel Del Valle, cuando aún era alcalde, en que le preguntamos los periodistas por unas obras de la preExpo y llegó a responder con su habitual seriedad: “Dejan las calles peor de lo que estaban antes”.

No hace falta remontarse a veinte años atrás. El sábado jugó el Betis contra el Alavés en Heliópolis. Antes del partido aparcó una furgoneta en una avenida de Los Bermejales. Sus ocupantes se bajaron y se pusieron a comer tranquilamente unos bocadillos. Cuando acabaron arrojaron al suelo las bolsas en que venían envueltos y las servilletas de papel que utilizaron, con total naturalidad por no decir impunidad.

 

Tenían a su izquierda, a pocos metros, una papelera y dos contenedores de basura. Enfrente, otra papelera y contenedores hasta de papel, plástico y vidrio. No se preocuparon de usar ninguno.

 

El remedio, pues, no es comprar 10.000 papeleras más, sino educar a 690.000 sevillanos.

Aguas turbulentas

Espadas no puede plantear una cuestión de confianza hasta el año que viene y si le tumban Presupuestos u Ordenanzas

 Susana Serrano dramatiza en exceso cuando dice que pudo morir asfixiada durante el desalojo policial

En todo proceso de ruptura se hacen declaraciones que no contribuyen precisamente a reducir tensiones, tender puentes y recomponer la relación, sino a todo lo contrario: agudizan el enfrentamiento y propician que la(s) otra(s) parte(s) encuentren en las palabras que se dicen más razones para justificar su posición.

 Así lo estamos viendo en el que parece, si todos los interesados no se dan una tregua y abren un periodo de reflexión, inevitable final del acuerdo entre PSOE, Participa e IU para la elección de Espadas como alcalde hace dos años y a raíz de la chispa que ha provocado el encendido de la mecha: el desalojo policial del Ayuntamiento de ex eventuales de Lipasam mezclados con algunos ediles de las fuerzas de izquierda.

 Espadas ha estado muy institucional cuando ha hecho un llamamiento a todos los partidos representados en el Ayuntamiento para que reflexionen sobre su papel en esta crisis porque, a su juicio, los sevillanos no esperan de los grupos políticos una actitud de “tensión, radicalidad, confrontación….”.

 

Pero cuando el alcalde adopta un rol excesivamente dramático que estropea su discurso es cuando habla de intentos de desestabilización del Ayuntamiento: “No vamos a bajar la guardia -ha declarado- cuando parece que alguien nos está echando un pulso, porque un pulso a las instituciones y al gobierno local es un pulso a la ciudad”. Ello equivale a identificar su minoritario gobierno con Sevilla, en plan Luis XIV de Francia: “Sevilla soy yo”.

 Las amenazas de ruptura de pactos entre los partidos políticos (un día sí y otro no se las lanza en el Parlamento andaluz el portavoz de Ciudadanos, Juan Marín, a Susana Díaz) y/o de presentación de mociones de censura (la reciente de Pablo Iglesias a Mariano Rajoy) o cuestiones de confianza, como han hecho en Sevilla Participa e IU, forman parte de la vida democrática y son opciones previstas en nuestro ordenamiento jurídico. Rajoy no ha dicho que la moción de censura de Podemos ha sido un pulso a las instituciones, al Gobierno de la nación o a España, como tampoco lo dijo Adolfo Suárez cuando se la presentó Felipe González en su día.

 Así pues, la bronca entre los partidos de la izquierda local se limita a ser en todo caso un pulso a Espadas y al PSOE, que en las pasadas elecciones municipales obtuvieron 103.238 de los 321.206 votos válidos emitidos. Representan por tanto al 32,14% de la ciudad y no al 100% de la misma, como ha dicho Espadas de su gobierno en minoría.

 

Declaraciones como éstas, en las que se toma la parte por el todo, sólo contribuyen a soliviantar más a los socios de investidura. Participa ha reaccionado diciendo que Espadas se cree el Rey Sol.

EL HUECO DEL PP

Mientras Participa e IU dan por dinamitado el pacto de investidura porque a su juicio no se ha producido el comprometido giro a la izquierda en las políticas del Ayuntamiento, Espadas, consciente o inconscientemente, alimenta los argumentos de aquéllos cuando declara que “el sitio que ha dejado el PP vacío lo he ocupado yo”. Una declaración de este tipo sólo puede interpretarse por parte de sus socios  (¿o debemos decir ya ex socios?) de investidura como un desplazamiento hacia la derecha en el espectro político que confirma sus peores temores y les obligan a replantearse su apoyo al alcalde.

 Espadas ha afirmado que su objetivo político en estos dos años de mandato ha sido ensanchar el espectro electoral desde la centralidad huyendo de los extremos: “Yo quiero gobernar desde el centro hacia la izquierda”, aseveró. Sin embargo, el discurso de la ocupación del espacio del PP podría interpretarse como un intento de captación de votos por su derecha, lo que deja a Participa e IU en una incómoda posición como compañeros de viaje de un alcalde que por ensanchar su base electoral no tendría empacho en girar a la derecha.

O quizás no tanto, en línea con lo que decía Fraga de que la política hace extraños compañeros de cama. Y es que cuando le han preguntado al portavoz de IU, Daniel González Rojas, por la posibilidad de una moción de censura contra Espadas que le dé al PP el gobierno local, ha respondido: “Tendremos que estudiar si el proyecto del PP es nítidamente de izquierdas…. Creo que no. Pero toda propuesta se somete a consulta a las bases, que están muy molestas con Espadas. Si el alcalde está tan confiado en que lo está haciendo bien, que se someta a una cuestión de confianza”.

CONFIANZA

Olvida el portavoz de IU  que, legalmente, Espadas no puede someterse a una cuestión de confianza así como así y de la noche a la mañana. El alcalde sólo puede plantear al Pleno una cuestión de confianza vinculada a la aprobación o modificación de cualquiera de los siguientes asuntos: 1) Los Presupuestos anuales; 2) El Reglamento orgánico; 3) Las Ordenanzas Fiscales; y 4) La aprobación que ponga fin a la tramitación de los instrumentos del planeamiento general de ámbito municipal (PGOU).

 

Para la presentación de la cuestión de confianza será requisito previo que el acuerdo correspondiente haya sido debatido en el Pleno y que éste no obtenga  la mayoría necesaria para su aprobación. El alcalde no puede plantear más de una cuestión de confianza cada año y tampoco en el último de su mandato. Así pues, teniendo en cuenta la normativa, sólo quedan tres opciones de que Espadas pueda plantear una cuestión de confianza y todas el año que viene, nunca en el último de su mandato: que el Pleno le tumbe los Presupuestos, las Ordenanzas Fiscales o un nuevo Reglamento municipal, ya que  no hay nuevo PGOU a la vista que pudiera suscitarla. Por tanto, González Rojas deberá esperar todavía un año para intentar que el alcalde plantee esa cuestión de confianza por la que él aboga, siempre que se quede en minoría en la votación de los Presupuestos y/o de las Ordenanzas Fiscales.

CENSURA

Participa Sevilla, por su parte, ha hablado de plantearle una moción de censura a Espadas, pero tampoco le saldrían las cuentas, salvo que contara con el apoyo del PP y acabara actuando en beneficio de este último.  Debería ser apoyada al menos por la mitad más uno (16) de los concejales e incluir un candidato alternativo a la Alcaldía. Participa e IU sólo tienen cinco ediles entre ambos. En el hipotético caso de que se sumara Ciudadanos a la causa serían ocho, por lo que para que triunfara una moción de censura  deberían echarse en brazos del PP, pero ya hemos visto lo declarado por el portavoz de IU, dispuesto a averiguar si el partido de la gaviota es también de izquierdas con tal de quitarle el bastón de mando a Espadas.

 

En esta escalada de declaraciones ha ido todavía más lejos la portavoz de Participa, Susana Serrano, la cual ha dicho que el desalojo del Ayuntamiento por parte de los agentes de Cabrera “puso en riesgo nuestras vidas, sobre todo por la asfixia que vivimos al rodearnos 25 policías para expulsarnos”.

 Si antes hablamos de la dramatización de Espadas con aquello de que echarle un pulso a su gobierno era echárselo a Sevilla, esta exageración de Susana Serrano en el sentido de que pudo morir asfixiada al verse rodeada por 25 policías la supera con creces. ¿Cómo se habría sentido la portavoz de Participa  si hubiera tenido que sufrir un desalojo de los “grises” en la época de Franco?

DEL NARANJA AL AZUL

El portavoz de Ciudadanos, Javier Millán, califica por su parte los dos años de mandato de Espadas como un tiempo perdido: “El alcalde -afirma- ha sido incapaz de cambiar el rumbo de la ciudad y seguimos estancados, incluso perdiendo competitividad como en turismo. Los grandes proyectos como Gavidia, Altadis, el Metro y Ciudad de la Justicia siguen empantanados. Le doy un sobresaliente en venta de humo y un suspenso en hechos”.

 

Quien hace estas declaraciones, como si no tuviera nada que ver con estos dos años “perdidos”, es quien le ha dado los balones de oxígeno a Espadas pactando con él los Presupuestos.

 El PP, que ha estado dos años ausente de la vida municipal sumido en sus divisiones internas tras la marcha de Zoido a Madrid, se halla expectante en medio de la bronca por aquello de a río revuelto, ganancia de pescadores, no vaya a ser que finalmente le presenten una moción de censura a Espadas y tenga que improvisar un candidato desde dentro que hoy por hoy no tiene. Quizás ese eventualidad es la que ha acelerado la destitución de un blando como Alberto Díaz al frente del grupo municipal y su sustitución por un duro como Beltrán Pérez

 Este es el complicado panorama que, tras dos años de plácida travesía, se le ha presentado de golpe y porrazo a Espadas en su particular cruce del ecuador: las aguas, otrora mansas, ahora bajan turbulentas.

 Quedémonos con una frase del alcalde evocadora de la “realpolitik” que se verá obligado a practicar más aún si cabe que antes: “Alguien que gobierna con sólo once concejales tiene que tener permanentemente la mano tendida a los demás porque si no es tonto”.

Empleo: la Semana Santa, mejor que la Feria de Abril

Las Ferias que se adentran en mayo reducen el paro menos que la Semana Santa

 La Feria sólo tiene más impacto cuando la Seman Santa cabalga entre marzo y abril

 Y la Feria en su tradicional abril genera más empleo que las que se celebran en mayo

La obsesión de los gobiernos municipales de Sevilla (desde Monteseirín a Espadas pasando por Zoido) de extender en todo lo posible la Feria de Abril al mes de mayo para captar el turismo madrileño de “puente” por el 1 y el 2 de mayo (fiesta general el primer día y autonómica el segundo) ha contribuido menos a la reducción del paro en dicho mes que la Semana Santa celebrada en abril, según un análisis comparativo de las fiestas primaverales en Sevilla capital durante los años de la crisis económica (2009-2017).

 Los sucesivos gobiernos locales se han basado en sendos estudios realizados por la Universidad Hispalense en 2007 (Semana Santa)  y 2009 (Feria) para, aplicando posteriormente la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC), destacar la Feria como la fiesta anual con mayor impacto en la economía de la ciudad.

 

Efectivamente, la Hispalense estimó hace ocho años que la Feria generaba un movimiento económico de 675,5 millones de euros, frente a los 240 millones de la Semana Santa actualizados para el mismo año 2009. Por lo tanto, casi tres veces superior.

 Estos informes han servido de coartada cuando ha sido preciso para justificar que durante los nueve años de crisis económica, en casi la mitad de los mismos (cuatro) la Feria se haya extendido al mes de mayo, siempre en función de los intereses del sector turístico y para procurar atraerse a los madrileños en su fiesta autonómica (dos de mayo), sumada a la del Primero de mayo.

 Así ocurrió en los años 2009 y 2011, con Monteseirín; 2014, con Zoido, y 2017, con Espadas.

 EN NOMBRE DEL TURISMO

  La supeditación de la Feria de Abril a los intereses del sector turístico alcanzó su grado máximo con Zoido hace tres años, cuando se celebró con temperaturas cercanas a los 40 grados entre el 6 y el 11 de mayo.

 Tal como comentamos en su momento,  el debate ya surgió apenas concluida la Feria del año  2013, cuando empezaron las presiones sobre el Ayuntamiento para que matara tres pájaros de un tiro a la hora de captar turistas para la ciudad sin solapar la Feria con el macropuente del 1 y 2 de mayo en Madrid, principal foco emisor de turistas hacia Sevilla.

 

El sector turístico local ya descontaba, como suele decirse en Bolsa, que los madrileños en particular y los turistas en general ya vendrían en masa a Sevilla en  Semana Santa y durante el puente de mayo, por lo que su objetivo desde el principio fue crear artificialmente un tercer motivo de visita poniendo la Feria lo más tarde posible para que no coincidiera con el puente y se erigiera por sí misma en polo de atracción turística. En su opinión, esto sólo era posible fijando su celebración después del puente, o sea, entre el 5 y el 11 de mayo, para que así los madrileños desembarcaran por tercera vez casi consecutiva en la ciudad, durante el fin de semana del 9 al 11.

 La conclusión que se extrajo de la Feria de aquel año es que la fiesta ya no la decide el Consistorio en representación o pensando en los 700.000 sevillanos, sino el sector turístico empresarial. No es éste el que está al servicio de Sevilla, sino al revés, sin que se aprecie que corresponda en justa contrapartida cuando se necesita su contribución para otras causas.

 

Un año después lo acabó reconociendo el entonces delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, cuando declaró que la decisión de retrasar la Feria se había adoptado a petición del sector turístico, “del que hoy por hoy -afirmó- vive esta ciudad en gran parte. No es una decisión -añadió- que ha tomado el Ayuntamiento de forma arbitraria, sino que hemos puesto las necesidades de las personas por encima de las tradiciones”.

ANÁLISIS COMPARATIVO

Hemos realizado un estudio comparativo de la evolución del paro en Sevilla capital en el periodo de la crisis económica (2009-2017) y en los meses en que se han celebrado las fiestas primaverales: Semana Santa y Feria. En este lapso de tiempo se han dado todo tipo de situaciones: años en que tanto una como otra se han celebrado en abril; años en que la Semana Santa se ha celebrado en marzo y la Feria en abril; años con la Semana Santa a caballo entre marzo y abril y la Feria en abril; y años con la Semana Santa en abril y la Feria adentrándose en mayo.

 En los festejos digamos mixtos, a caballo entre dos meses, hemos atribuido el 50% del dato del paro registrado en cada uno de esos dos meses, ya fuera negativo o positivo. Hay que destacar que el paro siempre se ha reducido en los meses con fiestas primaverales, con una única excepción: mayo de 2009 (hubo tres días de Feria entonces), cuando se incrementó en 661 personas.

 

La primera y más importante conclusión es que a pesar de que a la Feria se le atribuye un impacto económico tres veces superior al de la Semana Santa, la fiesta religiosa contribuye más que la fiesta civil a la generación de empleo y a la reducción del paro. En el conjunto de meses en que se celebró la Semana Santa salieron de las listas del paro 11.845 sevillanos, frente a 9.678 en los meses de la Feria (un 18,30% menos). Dicho de otro modo, la Semana Santa contribuye a reducir el paro casi una quinta parte más que la Feria pese a que se le atribuye tres veces menos impacto económico.

 Segunda conclusión: todas las Ferias que se adentran en mayo para captar turistas madrileños tienen menos impacto en el empleo que las Semanas Santas de esos años, todas las cuales se celebraron en abril.

 Cuando la Semana Santa se celebra en marzo y la Feria en abril, hay alternancia de resultados: en 2013 la Feria tuvo más impacto en el empleo, y en 2016 fue al revés, ya que la Semana Santa fue mejor que la Feria.

 Y la Feria supera en impacto laboral a la Semana Santa cuando ésta se celebra a caballo entre los meses de marzo y abril.

 

Nos queda comparar la Feria consigo misma: cuando se celebra sólo en abril y cuando se adentra en mayo, parcial o totalmente. Pues bien, los datos avalan a la Feria exclusivamente en abril. En las Ferias que se han adentrado en mayo abandonaron las listas del paro un total de 3.885 sevillanos, mientras que cuando la Feria se circunscribió al mes de abril lo hicieron 5.793. Ahora bien, como ha habido cuatro Ferias extendidas a mayo y cinco sólo en abril, lo más objetivo es hacer el promedio. La cifra sigue favoreciendo a la Feria sólo en abril, en las que se da una media de 1.158 sevillanos que hallaron un trabajo en dicho mes, frente al promedio de 971 en las Feria extendidas a mayo.

 Por tanto, como conclusión general, la mejor Feria para la reducción del paro/creación de empleo es la tradicional: la de abril, no la de mayo.

Sevilla no es diferente

Cinco Madrugadas con pánico colectivo y el mismo discurso oficial de que sabemos actuar ante las avalanchas

El relato de los incidentes de nuestra Madrugada es intercambiable con el de la madrugada del Lunes en Málaga

 

La crónica periodística reflejaba, entre otras cosas, lo siguiente: “Unos decían que habían oído disparos; otros, que habían visto un fogonazo; y había varios que aseguraban que un coche había entrado a toda velocidad en sentido contrario desde la plaza…. La psicosis originada por los rumores de un atentado derivaron en una avalancha imposible de controlar.

La gente salió corriendo “en todas las direcciones”, cuenta un testigo; “a los músicos se les iban cayendo los instrumentos. Otros presentes incluso aseguran que había hasta teléfonos móviles tirados por el suelo y la gente ni se detenía a cogerlos”. Varios niños se perdieron, aunque fueron encontrados al poco tiempo por sus padres. La presencia del helicóptero de la Policía Nacional, que sobrevoló la zona del río más próxima a la calle Carretería para intentar tomar imágenes desde el aire de lo que estaba pasando, contribuyó sin pretenderlo a acrecentar la sensación de que algo estaba pasando.

Familias enteras se refugiaron en los locales de los alrededores que encontraron abiertos a esa hora. “Intentamos convencerlos de que salieran, de que no había ningún atentado, pero no había forma”, relata otro de los agentes que actuaron. “La única forma de lograrlo fue decirle a la banda de música que volviera a tocar para que comprendieran que la procesión continuaba y que todo volvía a la normalidad”. También contribuyó el fuerte despliegue policial que se organizó tras el incidente, con el que trató de dar la sensación de que la situación estaba bajo control.

(…..) Los agentes no han encontrado testimonios coincidentes. Testigos hablan de una reyerta entre al menos dos jóvenes a la que se fueron sumando varias personas más. Alguno afirma que hubo un arma de por medio, aunque reconoce que no llegó a verla….”

 

SIMILITUD

 

Parece la crónica de los incidentes en la Madrugada de 2017 en Sevilla, ¿verdad?, pero no es así, pese al inmenso parecido entre lo acaecido en nuestra ciudad y en esta narración. Corresponde realmente a la pasada madrugada del Lunes Santo en Málaga. Allí, hacia las 2:10 horas ya del Martes Santo, se desató una histeria colectiva que se extendió por las calles del Centro de la capital malagueña a raíz de un confuso incidente o presunta reyerta juvenil (la misma causa, en nuestro caso en las Setas de la Encarnación, que provocó otra Madrugada de pánico en el año 2015) al paso del Cautivo y de la Virgen de la Trinidad y que provocó rápidamente avalanchas humanas.

Tras informar sobre los incidentes acaecidos en Málaga, la Cadena SER  emitió posteriormente unas declaraciones de nuestro alcalde,  bajo el título “Los sevillanos sabemos actuar ante avalanchas”, en clara contraposición al pánico desatado en la otra ciudad del eje andaluz y en las que Espadas salía al paso de las críticas vertidas por los aforamientos con vallas de determinadas vías públicas, como fue el caso de la Hermandad de la Amargura tras su estación de penitencia del Domingo de Ramos.

 

LAS VALLAS

 

La Hermandad emitió un comunicado en el que criticó el “desmedido” dispositivo de seguridad de la ciudad en estos días, que, a su juicio, impidió  que algunas personas pudieran ver los pasos en algunos tramos del recorrido.

En el comunicado, difundido en su web oficial junto a una fotografía de parte de su cortejo en una calle vacía de gente, la Hermandad criticó, “desde el máximo respeto a las fuerzas y cuerpos del orden que velan por nuestra seguridad”, el “desproporcionado dispositivo desplegado en algunos puntos del recorrido de nuestra cofradía”.

Un dispositivo “que impide, a numerosos hermanos, devotos y público en general, acercarse a las Sagradas Imágenes”, señalaba el comunicado, donde se subrayaba que “nuestra corporación es una comunidad de fieles que realiza su estación de penitencia cada Domingo de Ramos para dar público testimonio de fe, siendo éste uno de los fines de la Hermandad”, e indicaba  que “el aforamiento desmedido que vacía calles como Francos, Alcázares o Santa Ángela de la Cruz a nuestro paso, supone una merma en dicho testimonio”.

 

“SABER ESTAR”

 

En sus declaraciones radiofónicas, Espadas aseveró: “Concentramos esos dispositivos en los puntos donde hay mayor presencia de aglomeraciones o cruces entre Hermandades. En definitiva, donde pueda haber problemas. Por eso se justifican determinados aforamientos, en el tema de garantizar evacuaciones y pasos claros ante cualquier situación: una ambulancia que tiene que entrar; una persona que hay que sacar rápidamente…. Son a veces algunas molestias que pueden no comprenderse pero que son absolutamente imprescindibles.

Situaciones -añadió- como las que pueden ocurrir cuando alguien se pone nervioso; cualquier problema o altercado que generan ese efecto contagio en que es donde nos dicen a los sevillanos que sabemos actuar, ¿no?, y que tenemos más experiencia quizás que en otros sitios. Pero eso no nos puede permitir relajarnos. Tenemos que colaborar todos y tenemos que mantener la tranquilidad en un momento determinado o la calma, porque al final son muchísimas personas y la gente, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, solas seguramente no podrían conseguir el efecto óptimo que conseguimos cada año”.

Abundando en esta línea, el Viernes Santo, cuando ya habían ocurrido los graves incidentes de la “Madrugá”, el diario ABC  publicaba estas declaraciones, realizadas obviamente con antelación a los sucesos, del delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz: “Los sevillanos y miles de visitantes que abarrotan nuestras calles están disfrutando de la Semana Santa con todas las garantías. Un año más, los ciudadanos demuestran que poseen una auténtica maestría para la convivencia en la calle”.

 

DISCURSO OFICIAL

 

La crónica periodística citada al principio sobre los incidentes en la madrugada del Lunes Santo en Málaga sería perfectamente intercambiable con las publicadas por los medios de comunicación sevillanos sobre los incidentes en la Madrugada de Sevilla, quitando los  topónimos locales de una y otra. Malagueños y sevillanos han reaccionado de la misma forma, con pánico colectivo, ante una amenaza incierta que podría poner en peligro su integridad física: carreras y avalanchas.

Por tanto, es absurdo mantener el discurso oficial de que “los sevillanos sabemos actuar ante las avalanchas (y los demás no)”; que tenemos “una auténtica maestría para la convivencia en la calle” y que “sabemos actuar ante cualquier problema o altercado que genera un efecto contagio”.

La prueba de que no somos diferentes y que reaccionamos de forma tan humana como los demás es que justamente en esta Madrugada se ha generado un efecto contagio ante un problema o altercado inesperado y que como consecuencia del mismo un centenar de heridos tuvieron que ser derivados a los hospitales, con una persona en estado grave ingresada inicialmente en la UCI y varias sufriendo fracturas diversas.

El mito de nuestro genuino saber estar y actuar de forma única en medio de la bulla se terminó con los sucesos de la Madrugada del año 2000. Y no podemos reiterar el mensaje triunfalista sobre “el efecto óptimo que conseguimos cada año” cuando, conforme al recuento del presidente del Consejo Superior de Hermandades y Cofradías, Joaquín Sáinz de la Maza, carreras y situaciones  de pánico destrozando cortejos, mobiliario urbano y sillas de la Carrera Oficial se han producido en las Madrugadas de los años 2000, 2005, 2007, 2015 y 2017.

LA MEDIA DEL PÁNICO

En palabras del propio presidente del Consejo, la única diferencia de los sucesos de este año con los anteriores es que antaño no se supo o no hubo tantos afectados como ahora y que no se practicaron detenciones, frente a los ocho detenidos (tres enviados a la cárcel) tras la pasada Madrugada.

Así pues, desde el inicio del siglo XXI llevamos prácticamente un promedio de una Madrugada cada tres con episodios de pánico colectivo provocados  por altercados de diversa índole. Cada tres años una Madrugada de pánico como media significa que la anomalía se ha instalado entre nosotros en un peligroso proceso de convertirse en habitual, ya sea por factores externos o por cambios sociológicos y pérdidas de valores o de la cultura tradicional del “saber estar” en la bulla y en las calles masificadas.

Sólo desde el reconocimiento de esta nueva realidad y sin engañarnos a nosotros mismos repitiendo  frases tópicas ni actuando con un falso triunfalismo podremos tratar de recuperar la esencia perdida de la “Madrugá”.

El Ayuntamiento de Sevilla antepone las bandas de cornetas y tambores al derecho al descanso

RUIDOS

Decreta excepciones a la Ordenanza municipal contra el Ruido para que las bandas ensayen al aire libre hasta las 23 horas

CONFLICTO

 

El delegado de Fiestas Mayores sostiene que debe primar “el interés general” que para la ciudad suponen las bandas

 

RETROCESO
Zoido cedió un local a cada agrupación musical y 75.000 euros al Consejo de Bandas para locales de ensayos

 

El delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, considera que las bandas de cornetas y tambores representan el interés general de Sevilla frente al derecho al descanso de los vecinos y por ello, y haciendo una particular interpretación de la Ordenanza municipal contra el Ruido, dará permisos “excepcionales e individuales” para que las agrupaciones musicales puedan ensayar al aire libre hasta las 23 horas en los días previos a la Semana Santa.

Esta medida del gobierno local es una respuesta de carácter general al conflicto surgido en la noche del martes cuando, atendiendo a denuncias vecinales, la Policía Local suspendió el ensayo que estaba realizando en los jardines exteriores del Parlamento de Andalucía la banda de cornetas y tambores de la Centuria Romana de la Hermandad de la Macarena.

En menos de 24 horas, la Delegación de Fiestas Mayores, cuyo titular es Juan Carlos Cabrera, y la de Hábitat Urbano, que dirige Antonio Muñoz, han ideado un procedimiento excepcional que, a su juicio, desarrolla la Ordenanza municipal contra la Contaminación Acústica, Ruidos y Vibraciones para que así las bandas puedan ensayar al aire libre y pese a las quejas que puedan tener los vecinos del entorno.

Así, se establece que se podrá solicitar con carácter “excepcional y de manera individualizada” el ensayo, que será autorizado “de acuerdo a su vinculación con la Semana Santa de Sevilla por parte del Ayuntamiento”.

Estas autorizaciones serán “excepcionales e individuales”, no se realizarán más allá de las 23,00 horas y serán de duración tasada y determinada. “Se evaluarán una a una las ubicaciones de los ensayos para analizar la afección a las viviendas”, defiende el Ayuntamiento.

En paralelo a esta “solución transitoria” para esta Semana Santa, el Ayuntamiento expone que se van a iniciar los trámites para la modificación de la Ordenanza, “de forma que se establezca una regulación adecuada para el equilibrio entre el derecho al descanso y los ensayos en los días previos a la Semana Santa”.

 

CESIONES Y SUBVENCIÓN

 

Así pues, las bandas han vuelto a los espacios públicos cuando el 17 de marzo de 2015 el anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, anunció durante una visita a la banda de Las Cigarreras, que estaba tocando en el polígono Arte Sacro, que “todas las bandas tienen un local para ensayar gracias a la cesión de varios locales municipales y a la subvención de 75.000 euros que el Ayuntamiento otorga al Consejo de Bandas para el alquiler de otros. Sólo falta asignar -añadió Zoido- un espacio a la banda de música de Nuestra Señora de la Victoria, y para ello estamos trabajando, en buscar cuanto antes el lugar idóneo para esta formación”.

En el caso de la banda de la Centuria de la Macarena, origen del actual conflicto, el Ayuntamiento le cedió un espacio de ensayo en el Polígono Navisa.

Por su parte, el actual alcalde, Juan Espadas, propugnó cuando estaba en la oposición y tras reunirse con el Consejo de Bandas que todas las agrupaciones musicales ensayaran en el convento de Santa Clara, en el que además quería instalar una escuela-taller de lutería. “El objetivo -dijo- es convertir el convento de Santa Clara en el gran centro de referencia y de ensayo para las bandas y que puedan disponer de parte de los 6.000 m2 para todas sus actividades”.

 

EXCEPCIÓN DOBLE

 

Según fuentes municipales, hay bandas que necesitan ensayar al aire libre para Semana Santa y de hecho sostienen que la Ordenanza ya recoge este hecho excepcional de cara a las fiestas religiosas, pero de una manera indefinida y remitiéndose a que los ensayos se hagan lo más lejos posible de las viviendas y que acaben al anochecer, por lo que se ha hecho una especie de desarrollo reglamentario de la norma regulando de manera concreta esta excepción y articulando un procedimiento que hasta ahora no se había establecido.

Abogados especializados en Derecho ambiental cuestionan o critican la “excepción” dictada sobre la marcha por el Ayuntamiento para soslayar o “desarrollar” las disposiciones de la Ordenanza municipal contra el Ruido. Para Emilia de la Serna no se ajustaría a Derecho. Joaquín Herrera, que aúna a su condición de jurista la de cofrade, se remite al uso de la figura del Privilegio Jurídico por parte del gobierno local, pero  califica la actuación de los dos delegados de “barbaridad jurídica” porque estarían suplantando la autoridad del Pleno y/o la del alcalde al modificar una Ordenanza y además haría falta un dictamen jurídicamente motivado del que no se tiene noticia.

A su juicio es obvio que hay una escala en los derechos y que el derecho de los sevillanos a la salud, el descanso y el medio ambiente está muy por encima del de las bandas de música a ensayar en la vía pública, pese al respeto que le merece la Hermandad de la Macarena y todas las de la ciudad.

Según Herrera, con amplia experiencia en esta casuística, cuando los vecinos denuncian a la Policía Local es porque ya no pueden soportarlo más y no lo hacen por fastidiar a nadie, y hay que tener en cuenta la situación de niños, enfermos y ancianos, muy sensibles y vulnerables al ruido. Para este abogado, el Ayuntamiento tenía muy fácil arbitrar una solución: ofrecer locales cerrados o espacios alejados del casco urbano (el estadio de la Cartuja, por ejemplo) para los ensayos de las bandas en vez de establecer excepciones que estima contrarias al derecho preferente de los vecinos al descanso.

El Ayuntamiento cedió un local

De ensayos a cada banda

 

Durante el mandato de Zoido, el Ayuntamiento cedió locales municipales para el ensayo de todas las bandas de la ciudad, conforme a la siguiente distribución:

-Caracolas de la Madrina (junto al Casino de la Exposición): Banda de música del Sol, banda de cornetas y tambores Nuestra Señora del Sol, San Juan Evangelista, Cristo de la Sangre y Agrupación de la Redención.

-Polígono Navisa: Agrupación Nuestra Señora del Carmen, Agrupación Santa Cecilia, las dos bandas de Los Gitanos, Jesús Cautivo, Centuria Macarena, las Tres Caídas de Triana y la Agrupación Nuestra Señora del Juncal.

-Polígono Store: Virgen de los Reyes y Madre de Dios de los Desamparados.

-Polígono Arte Sacro: la Humildad, las Cigarreras y Columna y Azotes.

-Polígono Calonge: Banda de cornetas Varón de Dolores.

-Polígono San Pablo: Agrupación de la Encarnación.

-Parque Alcosa: Banda de cornetas Pasión de Cristo.

Calle Becas: Escuadrón de la Paz.

 

Espadas no puede emplear ahora 60 millones por causa de las políticas de Zoido

CUATRIENIO

Los Presupuestos del mandato anterior condicionan el techo de gasto del gobierno actual

EN CASCADA

Las determinaciones de la regla de gasto se realizan sobre las liquidaciones anteriores

MENOR CUANTÍA

Los gobiernos de Zoido no agotaron el margen de maniobra financiera que tenían

 

Los Presupuestos de Sevilla para el año 2017 no estarán condicionados tanto por los posibles ingresos como por las limitaciones impuestas por el techo de gasto, que se van sucediendo de un año para otro. Espadas se ha encontrado con que no puede disponer de 60 millones de euros debido a la política económica previa llevada a cabo por los gobiernos de su antecesor y actual ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

Los Presupuestos del Ayuntamiento sólo pueden crecer en el porcentaje que se fije desde el Gobierno de la nación, pero al mismo tiempo la Ley de Estabilidad Presupuestaria impide ciertas acciones a los gobiernos locales, sobre todo en lo referido a la inclusión de inversiones.

La determinación de la regla de gasto se realiza sobre la liquidación del año anterior, cantidad sobre la que se aplica la tasa de referencia del crecimiento del Producto Interior Bruto para el año en curso.

Esta obligación viene definida por la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que se aprobó en el año 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Además, el techo de gasto del sector público municipal se distribuye entre todos los entes que lo configuran.

Así, al gasto computable de la liquidación del año 2016 habría que aplicar para el año 2017 la tasa de referencia del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), que ha sido estimada por el Gobierno de la nación en un 2,2%.

La cantidad resultante para el Presupuesto municipal sería el cálculo inicial del gasto computable del Presupuesto de 2017, al que habría que añadir el posible incremento de recaudación tributaria.

Como siempre se parte de la liquidación del año anterior, el margen de maniobra económica de Espadas viene condicionado por lo que hubiera hecho en los años previos el gobierno de Zoido.

Las cantidades que el gobierno actual no puede gastar por causa del techo de gasto están en función de lo que se hizo o dejó de hacer durante el mandato 2011-2015, en especial lo siguiente:

-En torno a 30 millones de euros, al no incluirse un ajuste de mayor gasto en el año 2012, que fue la base para medir el techo de gasto en 2013.

-16 millones de euros en el año 2013, que se quedaron por debajo del techo de gasto.

-14 millones en el año 2014, que asimismo se quedaron por debajo del techo de gasto.

En total, 60 millones de euros que condicionan las Cuentas de Sevilla para el año en curso.

La tasa (turística) de la discordia

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, se ha sumado a la campaña que en plan llanero solitario había iniciado su delegado de Turismo, Antonio Muñoz, en pro de la implantación en Sevilla de la tasa turística, que consistiría en cobrarles a los turistas que se alojen en hoteles al menos un euro por noche, con lo que se recaudarían 5 millones de euros que invertir en la promoción de la ciudad.

Muñoz ha declarado de forma gráfica que se le ponen los ojos como platos imaginando la de cosas que se podrían hacer con ese dinero. Espadas y su delegado han abundado en la idea de la tasa turística en contra de la política mantenida al respecto por la Consejería de Turismo, organismo que tiene las competencias en la materia, y de la Mesa del Turismo de Andalucía (patronales y sindicatos). Lo han hecho en el marco de la “Sevilla Tourism Week”, unas jornadas de reflexión en las que Muñoz ha mostrado su preocupación por la “estandarización” de la ciudad, pero lo primero que ha hecho ha sido pecar de esa “estandarización” al huir del español y denominar las jornadas en inglés.

El motivo declarado de este encuentro era cómo evitar los efectos del turismo masivo, que ya está provocando movimientos ciudadanos de protesta en Venecia y Barcelona, mientras se presiona a la Junta para que apruebe la aplicación de la tasa turística para captar más visitantes, con lo cual se avanzaría en la dirección que supuestamente se pretende evitar: a más turistas, más riesgo de masificación y de acabar como Barcelona y Venecia.

Precedentes

El alcalde dice que nadie va a dejar de venir a Sevilla por pagar un euro más por noche en el hotel, y Muñoz, que ciudades como París, Lisboa, Roma y Barcelona ya aplican la tasa y que nosotros tenemos que elegir si queremos un despegue real turístico o no. Cuando la Generalidad de Cataluña anunció que a partir de abril de 2012 aplicaría una tasa a todos los turistas que pernoctaran en la región (en principio iban a ser 3 euros a los usuarios de hoteles de 5 estrellas y de los cruceros atracados en los puertos; dos euros a los de 4 estrellas y un euro al resto), en el diario El País hicieron un recuento de sitios con este tipo de gravamen vigente por entonces:

-París lo empezó a aplicar en 1994, a razón de entre 0,20 y 1,50 euros por persona/día.

-Roma, desde enero de 2011: entre 2 y 3 euros.

-Florencia: un euro por estrella de hotel y día desde julio de 2011.

-Venecia, desde agosto de 2011, entre 1,80 y 5 euros por habitación y día.

-Alemania, desde enero de 2011 cobra una tasa encubierta como impuesto verde de entre 8 y 45 euros a cada billete de avión.

-EEUU, desde septiembre de 2010, otra tasa encubierta en forma de 14 dólares por el formulario ESTA.

En ese mismo medio se plantearon ya una serie de cuestiones que siguen sin despejarse a la luz de ciertas experiencias y que se han obviado en el intento de debate en Sevilla:

-¿cómo se asegura que el dinero de la tasa se dedica de verdad a la promoción turística y no a otros capítulos?

-¿cómo se garantiza que cada municipio recibe lo mismo que ha recaudado?

-¿qué pasa con la gente que viaja por asuntos familiares, de negocio o incluso de salud?

-¿cómo se les cobra a quienes se alojan en casas particulares, de familiares o amigos o en establecimientos no declarados?

-¿se crea un impuesto directo e injusto que castiga a quienes se alojan en el circuito oficial pero no a los que viajan por libre y alquilan casas particulares?

Baleares

El primer precedente de tasa turística en España lo tuvimos en las islas Baleares a partir del 1 de mayo de 2001 y se calificó de “ecotasa”, ya que el dinero (2 euros/día en los hoteles de 5 estrellas; 1 euro en los de 3 y 4 estrellas y 0,25 euros en el resto) iría a engrosar un denominado Fondo de Rehabilitación de Espacios Turísticos. La polémica fue tremenda, con todo el sector turístico en contra de la decisión del Gobierno “de progreso” (PSOE apoyado por otras fuerzas de izquierda). Los hoteleros acabaron con tres opciones:

1) asumir ellos mismos el pago del impuesto para no repercutirlo a sus clientes, o sea contra su propia cuenta de resultados;

2) tratar de cobrarlo a los turistas, ya que la ley no establecía mecanismos coercitivos, sino que eran ellos los que estaban obligados a hacer frente al pago de todas todas, aunque el turista se negara a pasar por caja;

3) “comprarle” a sus clientes la tasa: se las cargaban pero a cambio los compensaban con un bono por importe equivalente, que podían canjear por servicios en el mismo establecimiento, desde consumiciones en el bar hasta alquiler de películas.

Como las Baleares eran el destino favorito del turista alemán y británico, la prensa de Alemania y Reino Unido, especialmente la sensacionalista, vio un filón en alimentar la controversia. El diario “Bild” lanzó una campaña para que sus lectores (casi 3,5 millones) remitieran cartas al Rey Juan Carlos pidiéndole la supresión de la tasa,

y hasta el secretario general del Partido Democristiano germano declaró que el gravamen iba “a hacer casi imposible las vacaciones para las familias alemanas con niños en Mallorca”.

Periodistas extranjeros desembarcaron en las islas para hacer reportajes entre sus compatriotas afectados por la tasa. Entre la polémica negativa y otros factores, el turismo alemán cayó en un 30% y parte de la demanda se desplazó desde los hoteles reglados hasta apartamentos privados que eran alquilados a los turistas y que quedaban al margen de la tasa.

El polémico gravamen se suprimió en octubre de 2003. Los hoteleros calcularon que el sector turístico balear necesitaría tres años para recuperarse de los efectos negativos de aquella iniciativa. Paradójicamente, trece años después y con otro Gobierno “de progreso”, en Baleares ha vuelto a implantarse desde el pasado 1 de julio, a razón de entre 0,50 y 2 euros por noche y en función de la categoría del hotel.

Cataluña

En Cataluña se empezó a aplicar en noviembre de 2012 con el declarado fin de mejorar la calidad de la experiencia turística en los municipios de la región y de paliar los efectos nocivos del turismo de masas, especialmente en Barcelona (19,66 millones de visitantes en 2015 y 8,3 millones de pernoctaciones hoteleras). En función del periodo del año, en la ciudad de Barcelona se recauda entre el 49% y el 67% de todo el dinero de la tasa turística de Cataluña, pero la Generalidad sólo le devuelve el 33% de esos fondos, que por ende no se invierten en los barrios populares más afectados por la invasión de turistas, como la Barceloneta.

Según un balance, de los 12.408.708 euros enviados por el Gobierno catalán en 2014 al Ayuntamiento barcelonés, prácticamente no se invirtió nada en compensar los efectos negativos del turismo, sino en todo lo contrario, como demuestran las siguientes partidas: 243.000 euros para promocionar los deportes de invierno en una pista de hielo en la Plaza de Cataluña; 850.000 euros para ampliar el funcionamiento de las fuentes de Montjuïc y 60.000 euros para dinamizar turísticamente la plaza de Les Glories y convertirla en un nuevo centro urbano “vibrante”.

Al final, la tasa turística se ha convertido en un instrumento recaudatorio más para la Generalidad de Cataluña y las protestas de los vecinos de Barcelona contra la invasión turística, en vez de reducirse desde su aplicación se han incrementado.

Así pues, hemos visto algunos de los riesgos de la tasa turística publicidad negativa aparte, desde provocar un incremento de la oferta no reglada de alojamientos en viviendas particulares en detrimento de la planta hotelera hasta convertirse en un impuesto más que no acabe repercutiendo en el sector turístico y sólo parcialmente en la ciudad recaudadora porque es otra Administración la que reparte el dinero. Si nuestro objetivo, como declaran Espadas y Muñoz, es no caer en la masificación turística, ¿qué sentido tendría imponer un gravamen a los turistas para promocionar la ciudad con el fin de que vinieran cada vez más turistas?

Orden de prioridades

El PSOE antepuso en 1999 los barrios a un edificio de Moneo en el Prado de San  Sebastián  y el PP le devuelve ahora la moneda

El edificio de Moneo habría resultado un 59% más barato que comprar el de la Junta en la Plaza Nueva

Espadas ha cometido un error de cálculo con la operación de compra parcial de la vaciada sede de la Consejería de Gobernación de la Junta en la Plaza Nueva, que le han tumbado todos los grupos sin excepción (PP, Participa, C’s e IU) de la oposición. Ha quedado en evidencia la minoría con que gobierna y la falta de una maduración previa del asunto por su parte y/o por su equipo. Hasta ha parecido una ingenuidad política que expresara en el Pleno extraordinario que si lo hubiera llegado a saber (el rechazo a su propuesta), no lo hubiera convocado.

La opinión pública se preguntará cómo Espadas dio este paso en falso y no llegó a enterarse de que la oposición no le iba a apoyar en un tema que pareció como si fuera un empeño personal suyo, cuando debiera haberse asegurado previamente los mínimos votos favorables de la oposición. Ésta, al infligirle esta dolorosa derrota, le recuerda en vísperas de los Presupuestos municipales que está en minoría y que necesita llegar a pactos para sacar adelante sus proyectos y las Cuentas, al igual que Rajoy en el Gobierno de la nación.

HISTORIA REPETIDA

En la nota de prensa previa, el gobierno local explicaba que proponía al Pleno la adquisición de la casa Fabiola como futura sede de la colección Bellver y de una parte del edificio de la Plaza Nueva propiedad de la Empresa Pública de Gestión de Activos (Junta de Andalucía) como sede unificada de servicios municipales ahora dispersos para la racionalización y reorganización de espacios públicos (Hacienda, Agencia Tributaria, Gobierno Interior, Recursos Humanos, Patrimonio).

Salvando la distancias, con la compra fallida del edificio de la Junta se ha repetido la historia del intento fallido en tiempos de Soledad Becerril de, con los mismos argumentos entonces que ahora, disponer de una sede administrativa en la que concentrar los servicios municipales dispersos.

Antes de remontarnos al mandato de Soledad Becerrril (1995-1999), veamos más a fondo en qué consistía la operación diseñada por el gobierno de Espadas para hacerse no con todo el edificio de la Consejería de Gobernación (8.383 m2), sino sólo con el 35% del mismo (2.934 m2) por 6.080.000 euros, lo que suponía valorar el m2 a razón de 2.072,25 euros, y todo el inmueble en 17.331.428,57 euros.

Atención a esta frase de la nota oficial: “El Ayuntamiento sólo abonaría así en concepto de alquiler la parte proporcional a la propiedad que mantendría la Agencia Pública de Gestión de Activos, cuantía que se reduciría progresivamente si se amplía el porcentaje de participación de la Administración Local en la propiedad del edificio. Sólo con la compra de este 35% inicial se produce un ahorro de 5,7 millones de euros en nueve años con respecto al precio que supondría el alquiler”.

PROBLEMAS ENCADENADOS

Se colige, pues, que el Ayuntamiento pensaba comprar un tercio del edificio y alquilar los dos tercios restantes también a la Junta y que para presentar de forma digerible la operación hizo una proyección a nueve años de lo que habría supuesto adquirir ese 35% en vez de alquilarlo: 5,7 millones de euros. Este dato nos permite deducir que el alquiler del 65% restante le habría costado en ese mismo periodo de tiempo 10.585.714 euros, a un promedio anual de 1.176.190 euros. Asimismo, que el alquiler, en vez de la compra, de ese tercio le habría supuesto un desembolso de 633.333 euros anuales.

No olvidemos un detalle importante: esta ahora fallida operación habría sido consecuencia de un problema causado por la decisión del gobierno municipal de comprarle a la Fundación Lara, por 4,5 millones de euros, la casa Fabiola para albergar la colección Bellver en vez de alojar las obras de arte, como estaba acordado en el mandato de Zoido, en el Pabellón Real de la Plaza de América, de propiedad municipal.

Al decidir este cambio, el gobierno ha creado un nuevo problema: debe desalojar, y por tanto hallarles una nueva sede, a los funcionarios de Hacienda que estaban de alquiler en la casa Fabiola. Y estaban allí y en esa situación porque Monteseirín entregó a Sacyr, a cuenta de las Setas, la histórica sede de toda la vida de la Delegación de Hacienda en la plaza de la Encarnación. Así se van encadenando los problemas uno tras otro.

ARGUMENTO SIMILAR

Y, las vueltas que da la vida: Espadas usa 17 años después el mismo argumento de la concentración de los servicios dispersos que utilizó  Soledad Becerril en 1999 para proyectar en el Prado de San Sebastián un edificio administrativo diseñado por el multipremiado arquitecto Rafael Moneo y que iba a tener un coste estimado de 5.000 millones de pesetas, equivalentes a 30 millones de euros.

El inmueble, de cinco plantas y en el que iba a destacar un pórtico de grandes dimensiones con acceso a la estación de autobuses del Prado, habría medido 23.000 m2 (casi tres veces más grande que la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva) y habría contado con un aparcamiento subterráneo de 590 plazas. Por tanto, el m2 habría costado 1.304 euros, frente a los 2.072,25 euros (un 59% más caro) que estaba dispuesto a pagar el gobierno de Espadas por cada m2 del inmueble de la Junta en Plaza Nueva, y ello sin comparar la abismal diferencia entre el número de plazas de garaje de uno y otro.

Para financiar la construcción del edificio de Moneo, el gobierno de Soledad Becerril había negociado un crédito a 25 años y a bajo interés (Mibor + 0,3%) y pensado en vender los edificios municipales (seis) que iban a ser desocupados por los funcionarios una vez trasladados al Prado. La actuación es parecida a la proyectada por Espadas, ya que en su nota el Consistorio dice lo siguiente: “Se han diseñado además planes para la recuperación de la inversión a través de la venta de entradas del Alcázar o de la enajenación de otros inmuebles de propiedad municipal”.

BARRIOS PRIMERO

Apenas iniciadas las obras del edificio de Moneo por la empresa Dragados en el Prado llegó al gobierno municipal el socialista Monteseirín. Lo primero que decidió, aparte de subirse el sueldo en lo que supuso un escándalo nacional que anticipaba la pauta de sus tres mandatos, fue paralizar las obras de la futura sede administrativa municipal (Dragados le reclamó una indemnización de 5 millones, de la que con los años desistió para poder seguir optando a adjudicarse obras municipales). Monteseirín argumentó que Sevilla tenía otras prioridades más importantes en los barrios que gastarse el dinero en construir un edificio para los funcionarios.

Diecisiete años después, esa misma argumentación es la que han esgrimido en el Pleno extraordinario los grupos de la oposición para tumbarle a Espadas su operación inmobiliaria con la Junta, que el alcalde presentaba como una gran oportunidad con el fin de concentrar en una sola sede los servicios municipales.

Así pues, Espadas ha acabado asumiendo los planteamientos que tenían Soledad Becerril y el PP en 1999 y el PP y el resto de grupos han asumido los que tenían Monteseirín y el PSOE por las mismas fechas: ladrillo versus barrios, barrios versus ladrillo. ¿Es o no paradójico que alcaldes y partidos de signo tan opuesto acaben intercambiándose los roles y las tesis con el curso del tiempo?

ADMINISTRACIÓN ELECTRÓNICA

Al acabar la Expo-92 sobrevino una crisis casi tan aguda como la actual. Duró cinco años y se llevó por delante, como ahora, mucha burbuja inmobiliaria. Entre los caídos entonces estaban los promotores del World Trade Center en el edificio Expo. Algunos razonaron que con los avances tecnológicos no haría falta ni que las empresas tuvieran sede física porque sus directivos podrían comunicarse por videoconferencia desde cualquier centro de negocios. Entonces las videoconferencias parecían cosa de ciencia-ficción; hoy, cualquiera de nosotros puede comunicarse mediante este sistema a través de Skype y gratis desde un ordenador doméstico.

Ciudadanos ha sido el único grupo político municipal que en el Pleno extraordinario incidió en la necesidad de que el Ayuntamiento invierta no en ladrillo para más funcionarios, sino en tecnología, para digitalizar, modernizar y agilizar los servicios que prestan.

Y una concentración de funcionarios en una misma sede no garantiza una mayor eficacia. La prueba la tenemos en los 500 empleados de Urbanismo en las caracolas de la Cartuja, donde pese a tal unificación hay 3.000 expedientes paralizados, con demoras de hasta año y medio. ¿No habría sido más importante, barato y rentable para la ciudad desatascar esos 3.000 proyectos de otros tantos inversores hartos de esperar que comprarle una sede vacía a la Junta?

Espadas paga 5 millones en facturas dejadas por Monteseirín y Zoido

A MEDIAS

Más de la mitad corresponden a la luz de Endesa y el resto, a las radiocomunicaciones de Emasesa

 

SIN PAPELES

La energía eléctrica se suministra tradicionalmente sin título contractual alguno

 

MOROSAS

Las empresas municipales no abonaban nada a Emasesa por su red Sécora

 

El Pleno del Ayuntamiento ha tenido que aprobar por la vía de urgencia el pago de facturas acumuladas por valor superior a los 5,3 millones de euros a repartir entre Endesa, por el suministro de electricidad,  y la empresa municipal Emasesa, por el uso de su red de radiocomunicaciones. Si con ésta todo quedaba más o menos en casa, con la compañía energética se temía que la reclamación de cantidad, dada su antigüedad (mandatos de Monteseirín a Zoido, al igual que con Emasesa), pudiera acarrear cualquier tipo de perjuicio a las arcas municipales o que el suministro eléctrico se pudiera ver afectado de alguna manera.

Una vez más, y ya se ha perdido la cuenta, el gobierno de Espadas ha de afrontar el abono de deudas heredadas de sus antecesores por pleitos perdidos u otras razones. Ha sido el caso de facturas pendientes por el consumo de energía eléctrica del alumbrado público y de las fuentes durante los años 2010 (mandato de Monteseirín) y 2014 (mandato de Zoido), ambos inclusive, si bien la mayoría de la deuda acumulada es imputable a la última corporación, gobernada por el PP.

En total, había acumuladas facturas por diversos conceptos desde 2010 a 2012 (38.270 euros); julio de 2013 (712.884); agosto de 2013 (565.848); resto del año 2013 (1.424.114) y año 2014 (140.082 euros), hasta sumar 2.881.200, 38 euros.

El Ayuntamiento ha necesitado diez meses para aclarar la cuestión, ya que las facturas fueron recibidas el día 7 de enero, inmediatamente después de la festividad de los Reyes Magos. Al parecer, la compañía Endesa entregó por Registro General del Ayuntamiento cierta facturación, que fue enviada a distintos Servicios municipales. Estos, cuya competencia no era resolver sobre el asunto, optaron por devolverla a Endesa en vez de remitirla de nuevo al Registro General para que éste la enviase a los departamentos correctos.

El Servicio de Alumbrado Público, a petición del de Contratación, ha tenido que emitir un informe justificativo de las causas del retraso en la recepción de las facturas, y en algún caso Endesa ha refacturado de forma agrupada.

El gobierno local ha constatado así que la gestión de la facturación de Endesa, especialmente con respecto a Urbanismo, ha dejado mucho que desear en los últimos años. Se da además la circunstancia, reiterada corporación tras corporación municipal, de que el servicio de suministro de energía eléctrica para el alumbrado público se sigue prestando sin título contractual alguno, por lo que los pagos a Endesa se justifican administrativamente en concepto de indemnización sustitutoria de los daños causados.

RADIOCOMUNICACIONES

Por otra parte, ha habido que reconocer en favor de Emasesa el gasto realizado en el mantenimiento y en el servicio de la red corporativa de comunicaciones (Sécora) para el resto de empresas municipales agrupadas en el AIE y por el propio Ayuntamiento de Sevilla.

Estos gastos se realizaron durante los años 2008 a 2011 (mandatos de Monteseirín) y los meses de enero a octubre de 2012 (mandato de Zoido) y ascendían a 2.452.937,554 euros.