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‘Shopping’

El creciente peso que viene adquiriendo dentro de la industria turística mundial el turismo de compras ha impulsado a Fitur, Feria Internacional de Turismo, a crear en el marco de la edición recientemente clausurada en Madrid la nueva sección Fitur Shopping.

 La OMT  afirma en su “Informe Global sobre Turismo de Compras” que este tipo de turismo, caracterizado por su alto nivel y elevado poder adquisitivo, está cobrando una creciente importancia dentro de un sector que busca su diversificación, tanto en las economías más desarrolladas como en aquellos países en vías de desarrollo. En ese contexto, el informe señala que “el turismo de compras es uno de los motores que contribuirá a la recuperación económica y a la creación de empleo en todo el mundo”.

Sevilla ha querido apuntarse de inmediato a esta tendencia y en vísperas del evento ya anunció que acudiría a Madrid a promocionar sus tiendas de lujo, sus clínicas privadas y la Cuaresma, entre otros atractivos de nuestra ciudad.

Aunque es loable el intento de captar cualquier nueva tendencia que aparezca en el mercado y de diversificar la oferta, parafraseado a uno de nuestros escritores malditos de la cultura oficial, Luis Cernuda, una cosa es el deseo y otra la realidad en ese afán de convertirnos en meca del turismo de compras para un público de alto poder adquisitivo, porque la primera condición sería contar con un segmento de lujo que, sencillamente, no tenemos.

LA ESTELA DE LA EXPO

 Cuando con motivo de la Exposición Universal de 1992 Sevilla se convirtió durante seis meses en la capital del mundo, al acoger en el recinto de la Cartuja a 112 países, 24 organizaciones internacionales y las 17 comunidades autónomas españolas, se pensó que se inauguraba una nueva era en la historia de la ciudad, la cual daba el salto al siglo XXI con un decenio de anticipación.

Sevilla recibió en esos seis meses 16 millones de turistas, que hicieron 42 millones de visitas al recinto de la Exposición. Con esa proyección universal y siendo además una ciudad eminentemente turística, inversores internacionales apostaron por nuestra ciudad en esa idea de captar lo que ahora llaman con un anglicismo más ‘Shopping’ o turismo de compras.

Fue el caso de la firma británica Marks & Spencer, el equivalente, salvando las distancias, de El Corte Inglés del Reino Unido: grandes almacenes dedicados a la venta de ropa, productos para el hogar y también de lujo (menos) y alimentación.

 M & S compró un edificio en la Plaza del Duque, en pleno corazón de Sevilla, pero aunque en 1998 se convirtió en la primera firma comercial británica en ganar más de mil millones de libras después de impuestos, ni el mercado local sevillano ni los turistas que venían a nuestra ciudad fueron suficientes para asegurar la rentabilidad del negocio, que cerró pocos años después. El inmueble fue adquirido por El Corte Inglés para instalar Sfera, una cadena de tiendas multimarca pensada inicialmente para un público juvenil.

LA CALLE SIERPES

También al socaire de la Expo, Virgin Megastore, la firma fundada por el magnate Richard Branson y equivalente británico a lo que años más tarde sería la francesa fnac, abrió en el número 21 de la calle Sierpes su primera y única tienda en Sevilla. Esta marca, que era un icono internacional desde su primera apertura en Londres en 1976, tampoco tuvo el mercado que esperaba en Sevilla y cerró sus puertas al poco tiempo. Inauguró una leyenda maldita. Su sucesora, Giacomelli Sport, también se fue a pique. Recogió el testigo en 2006 la sueca H&M, que al cabo de un lustro la liquidó por no cumplir sus expectativas y prefirió la calle Tetuán.

El tercer fiasco británico fue el de la conocida firma de ropa de alta gama Burberry, que eligió la Sevilla postExpo para inaugurar en un local de 700 m2 de la calle Sierpes su tercera tienda de lujo en España, tras las de Barcelona (Paseo de Gracia) y Madrid (calle Ortega y Gasset). La tienda sevillana, siguiendo el modelo de la londinense sita en New Bond Street, sólo duró cuatro años, por la falta de negocio. El local que dejó libre lo ha acabado ocupando Beta, con un híbrido de librería y cafetería.

Posteriormente también lo intentó en Sierpes (antigua sede de Izquierdo Benito) la firma alemana de moda y perfumes Hugo Boss, que facturaba en todo el mundo unos 1.700 millones de euros y tenía su base en España en la madrileña calle Ortega y Gasset. Su aventura duró el tiempo que tardó en percatarse de que aquí no tenía demanda suficiente para sus productos de lujo, sector en el que se estaba reposicionando.

LA ‘MILLA DE ORO’

Frente al declive de la alta gama en la calle Sierpes y la continua apertura de distintas marcas de la cadena textil Inditex en Tetuán, pensadas para un público medio con la excepción de Uterque, la Plaza Nueva se configuró durante unos años como la ‘milla de oro’ del comercio sevillano, en la que se concentraban firmas dedicadas al segmento de mayor poder adquisitivo y donde en una operación de compra-venta el m2 se cotizaba a 10.000 euros.

Aunque paradójicamente el sector del lujo es uno de los que ha crecido durante la crisis, en Sevilla el enclave de la Plaza Nueva no tardó en sufrir sus efectos, por la falta de demanda local y el perfil de la inmensa mayoría de nuestros visitantes. Así, en los últimos años se han ido cerrando locales ocupados por Agua de Sevilla (también el de la calle San Fernando), Victorio & Lucchino, El Caballo, Tommy Hilfiger, Velasco y la italiana Max Mara, que ha resistido durante quince años antes de dejar su sitio a un outlet de bolsos. Hoy sólo sobreviven O´Kean, Carolina Herrera y Loewe.

No sólo el comercio de alto ‘standing’ se ha quedado bajo mínimos en estos años, sino que también han desaparecido hoteles de cinco estrellas en el extrarradio, como la Hacienda Benazuza y La Boticaria, amén de numerosos restaurantes que en su día seguían la estela de Ferrán Adriá.

CONEXIONES INTERNACIONALES

 Para consolidar un turismo de compras de productos de lujo o de gama alta la primera condición es elevar el perfil de nuestros turistas, ya que actualmente, según el diagnóstico de profesionales del sector, Sevilla aún está situada en un segmento turístico de tipo medio-bajo y tampoco tiene la tradición y la oferta de mecas del consumo como Londres, Nueva York y París.

Aunque el aeropuerto ha experimentado una recuperación en el último año, no hay que olvidar que no hace mucho fue el que más descenso de pasajeros sufrió de toda Europa y que ha carecido de suficientes conexiones internacionales, en especial con las grandes urbes que pueden canalizar esos turistas de alto poder adquisitivo para las compras. A título de ejemplo cercano, mientras que Sevilla tiene vuelos a 28 ciudades, entre nacionales y extranjeras, Málaga está conectada con 86, más del triple.

Según la estadística de 2013, el de San Pablo es el décimo tercer aeropuerto de España por número de viajeros, con sus 3,6 millones. La distancia que nos separa de los punteros da idea del diferencial de oportunidades en este aspecto, ya que Madrid canalizó 39,7 millones; Barcelona, 37,2 millones; Palma de Mallorca, 22,7 millones; Málaga, 12,9 millones; Las Palmas, 9,7 millones; Alicante, 9,6 millones y Tenerife, 8,7 millones.

También nos falta la otra vía de entrada del turismo de alto poder adquisitivo, el de cruceros. El número de cruceristas (15.970) ha caído en un 18% el año pasado, mientras que Barcelona recibe 2,5 millones en números redondos, y Baleares, 1,5 millones.

La conclusión es obvia: para captar el turismo de alto poder adquisitivo que sostenga  con sus compras (‘shopping’) un segmento de lujo en la ciudad  es condición imprescindible establecer y mantener conexiones aéreas con al menos las urbes más importantes de Europa, aquellas donde está el dinero.

 

El Jardín Americano o la negación de la evidencia

Zoido declaró hace unos días en el curso de una entrevista que le hicieron en una televisión local y contra toda evidencia que el Jardín Americano , uno de los legados de la Expo-92 dependiente ahora del Ayuntamiento, “no se ha abandonado” a su suerte.

Según el regidor, pese a las dificultades económicas existentes, se están invirtiendo 30.000 euros este año y podado y arreglado las especies vegetales que lo componen. Se deduce por sus palabras que el alcalde hace mucho tiempo que no va por la isla de la Cartuja, ya que le bastaría con cruzar la pasarela sobre el río para que comprobara con sus propios ojos la situación del Jardín, se preguntara dónde se han invertido realmente esos 30.000 euros de que habla y se planteara si no cabría exigir su restitución o al menos responsabilidades a la(s) empresa(s) adjudicataria(s) del mantenimiento de los parques y jardines y las zonas verdes de la ciudad.

UN ‘ESTERCOLERO’

Podríamos remitir al alcalde por ejemplo al blog ‘Cultura de Sevilla’, que el 26 de febrero (tres semanas antes de la entrevista televisiva a Zoido) publicó un reportaje titulado ‘De Jardín Americano a estercolero’, en el que incluyó veintidós fotografías que son otros tantos testimonios de los efectos del vandalismo y del abandono en esta joya botánica de la Muestra Universal: paneles informativos pintarrajeados, árboles secos tirados por los suelos, plantas arrancadas o mutiladas, caminos impracticables, ciaboga convertida en un barrizal, aguas estancadas y putrefactas, mobiliario urbano destruido, basura acumulada….

“Las especies vegetales -podía leerse en el reportaje- subsisten como pueden en las diferentes zonas en que se divide el Jardín. Ya apenas quedan paneles explicativos y los únicos que sobreviven son los árboles ya sin mantenimiento; lo que antes eran arriates repletos de plantas y de flores hoy son descampados de tierra. Esto es una auténtica vergüenza. Para tener esto, casi sería preferible que el Jardín Americano jamás se hubiera abierto al público de nuevo, al menos se habría preservado el ecosistema que se creó allí durante años….”.

Los comentarios de los lectores abundaban en esa misma línea. Así, uno de ellos aportaba el siguiente testimonio: “Realmente patético. Paso a diario prácticamente por allí y el abandono es notorio. Además del vandalismo, aquella zona es un botellódromo permitido y consentido por el Ayuntamiento”.

RECONOCIMIENTO DE VÍLCHEZ

Mientras el alcalde sostenía que el Jardín “no está abandonado”, ese mismo día, en el diario ABC, el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, reconocía que “no se encuentra en buen estado” y que por ello el Ayuntamiento está desarrollando un plan de revitalización, para recuperarlo. Sin ser consciente de ello, Vílchez estaba contradiciendo a Zoido, porque expresarse en términos de recuperación suponía la admisión de la evidencia negada por el alcalde: el abandono de esta joya botánica, debido al cual los vándalos lo han acabado destrozando con total impunidad.

Según Vílchez, el plan de revitalización del Jardín parte de la constatación de que “en otros espacios verdes de la ciudad que gozan de una intensa actividad ciudadana, los actos vandálicos se han reducido de forma drástica, ya que los ciudadanos entienden ese espacio como suyo”.

El delegado de Medio Ambiente ha adelantado que se piensa en medidas como la inclusión del Jardín Americano en el estudio de seguridad que se está realizando en numerosos parques de la ciudad, más presencia policial los fines de semana en horario nocturno, que es cuando se detectan los actos vandálicos, y en especial cuando se celebran eventos en el Auditorio o el estadio ‘Olímpico’, y la organización de actividades para mantenerlo en actividad constante, no sólo a diario, sino también los fines de semana.

RESTAURADO EN 2010

La situación del Jardín anula la habitual coartada del gobierno municipal de achacar cualquier aspecto negativo a la herencia recibida de la etapa de Monteseirín como alcalde, ya que este espacio emblemático se reabrió tras diecisiete años de abandono en abril de 2010, catorce meses antes de que Zoido tomara posesión como alcalde tras una inversión cercana a los 9 millones de euros por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

Por tanto, el nuevo gobierno local recibió esta zona verde totalmente renovada, y aunque tuvo que realizar una primera operación de desbroce y de poda de grandes árboles, la mayor parte de los daños que ahora sufre se han producido durante el actual mandato, por varios errores clave que Vílchez ha sabido diagnosticar con acierto. Por eso mismo se comprende menos aún la contumacia con que se ha perseverado en ellos hasta que la situación ha pasado a ser de dominio público: dejarlo sin actividad ciudadana y sin vigilancia policial.

NATURALIA XXI

El gobierno anterior encomendó a la Fundación Naturalia XXI la gestión del Jardín y firmó convenios con las dos universidades sevillanas para que los estudiantes pudieran realizar allí prácticas botánicas y actuar como guías voluntarios de grupos concertados de visitantes, por lo que en esta zona verde había una actividad más o menos permanente, esa vida que ahora el Ayuntamiento tanto echa en falta.

Sin embargo, la desertización del Jardín la creó el nuevo gobierno a los catorce meses de su toma de posesión, cuando anunció el fin de las ayudas (170.000 euros en dos años) a Naturalia XXI con el argumento de que se producía “un caso claro de duplicidad de gestión”, ya que no era lógico que la Fundación dirigiera el Jardín cuando sus actividades las podía desarrollar el propio Ayuntamiento a través de la Delegación de Medio Ambiente (jardinería) y Lipasam y la Agencia Local de la Energía (educación ambiental).

EXTERNALIZACIÓN

Casi dos años después, el estado del Jardín demuestra que a la duplicidad de gestión al coste de 85.000 euros pero manteniendo al menos en buen estado general este espacio botánico, le ha sucedido la dejación de funciones tras la externalización en favor de empresas privadas (Fitonovo, la implicada en el escándalo de la operación Madeja, entre ellas) del mantenimiento de las zonas verdes de la ciudad, sin seguimiento por parte del Ayuntamiento de su actuación.

Por ende, al reducir el Jardín a un mero espacio botánico vacío de actividad ciudadana, educativa y ambiental (la labor que realizaba Naturalia XXI) y, para colmo, sin vigilancia policial, el Ayuntamiento ha propiciado por omisión la actuación de los vándalos, con campo libre, y nos ha retrotraído a la situación anterior a 2010, la de los diecisiete años anteriores de abandono.

Balance cero

Como los sevillanos habían estado pagando recargos, tasas, impuestos (o como se le llame a que el Poder te meta la mano en el bolsillo) hasta casi las vísperas de la Expo 92 pero por la lápida de la Expo del 29, para desterrar los miedos a que se repitiera la historia, apenas ser nombrado comisario de la Muestra Olivencia anunció que su objetivo era el ‘balance cero’. Algo inexistente o heterodoxo según los puristas de la economía (los mismos que ven brotes verdes donde los demás sólo un erial) pero que entendimos hasta los más torpes de Letras. Pues después de Olivencia (los 20.000 millones en números rojos se los imputaron a Pellón), el único que va camino de repetir el dichoso anuncio es Zoido. El alcalde prometió en su programa mil VPO cada año y en vez de las tres mil viviendas (sin doble sentido) que debería llevar ya en su tercer año de mandato ha conseguido que Emvisesa no haya promovido ninguna. Cero absoluto. ¿Zoido ‘for president’ de la Junta de Andalucía? ¡Qué va! Lo que en verdad le iría a Zoido sería que lo nombraran comisario de la próxima Expo.

 

Chaves

El debate abierto por Chaves con su frase “si un director general quiere robar, roba”, en relación con los ERE, nos retrotrae a la preExpo y la tensión entre Pellón y Olivencia. El comisario, catedrático de Derecho, era denostado por su excesivo rigor reglamentista y celo con las contrataciones, que incluían su supervisión por una Auditoría Interna, amén de la Externa ‘a posteriori’, mientras que para Pellón lo importante era hacer las obras aun saltándose los procedimientos, para llegar al día inaugural. Olivencia, pues, creó las condiciones para que quien quisiera robar lo tuviera lo más difícil posible y si aun así robaba, pudiera ser identificado durante o después del robo. Por éso no se le recuerdan escándalos en sus años de comisario, frente a lo que relució después, cuando ya él no estaba y se habían anulado o relajado los controles. Nixon dijo que dimitía no por haber dado la orden de espiar en el Watergate, sino por haber permitido que se dieran las condiciones para aquel espionaje. Los EREs son el Watergate de Chaves: él, con su descontrol, los propició.

 

Sendai

La Expo-92 motivó que los participantes bucearan en la historia, a la busca de algún vínculo que les permitiera congraciarse con Sevilla. Así fue como trascendió la existencia de más de 600 habitantes de Coria del Río a los que, por apellidarse Japón, se supone descendientes de los expedicionarios que hace 400 años remontaron el Guadalquivir procedentes del país del sol naciente y liderados por el samurái Hasekura Tsunenaga. En el archipiélago nipón quedaron entusiasmados al saber de esta colonia en Occidente, y la ciudad de Sendai, desde la que partió la denominada Embajada Keicho, cursó una invitación formal a Sevilla para el hermanamiento de ambas urbes en la época de Rojas Marcos como alcalde. Pese a que Japón es una potencia mundial y a los beneficios culturales, turísticos y de todo tipo de un   hermanamiento que para los japoneses no tenía nada de folklórico, sino un carácter verdaderamente sentimental, Sevilla, con su tradicional desidia, lleva 21 años demorando la respuesta. Así funciona esta ciudad. Ni reloj suizo, como pretende Zoido, ni reloj japonés.

Tranvía

El Ayuntamiento de Vélez-Málaga ha autorizado a la empresa concesionaria de su tranvía a que alquile los tres trenes existentes a una ciudad cercana a Sidney (Australia) por 200.000 euros anuales ante la imposibilidad de mantener una infraestructura cuya construcción costó 40 millones de euros y que genera un insoportable déficit para las arcas municipales superior a los 800.000 euros/año. En contraste, el Ayuntamiento de Sevilla, sin título siquiera para tal prerrogativa, vetó sistemáticamente durante la era Monteseirín los intentos de Agesa de ceder a otras ciudades españolas interesadas el telecabina o el tren monorraíl (Zaragoza, Benalmádena…) de la Expo-92, pese a que habían dejado de utilizarse desde hacía años y años en la isla de la Cartuja por antieconómicos. Mientras que el tranvía de Vélez-Málaga presta servicio aunque sea en las antípodas, el telecabina y el tren monorraíl de la Muestra Universal han devenido en pura chatarra, sin utilidad alguna ni para Sevilla ni para ninguna otra ciudad. Monteseirín, la moderna versión del perro del hortelano.

 

Sinrazones del PGOU

Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, ha vuelto a recordarnos la vigencia de aquella frase de Manuel Fraga, el fundador del PP, de que “la política hace extraños compañeros de cama”. Vílchez ha anunciado un ‘lifting’ del PGOU en forma de ‘actualizaciones’ pero que pueden derivar en una completa cirugía estética y, entre sus argumentos, ha afirmado que durante la elaboración del Plan vigente  “en ningún caso la oposición -entonces el PP- tuvo acceso a poder participar; nunca se le dio oportunidad para participar”.

El delegado podría preguntar a su antecesor en el cargo, el diputado y coordinador del Área de Política Económica del PP (A) Rafael Carmona, que en aquella época, cuando aún era militante del PA, impulsó la redacción del PGOU y alardeaba de haber convertido el proceso, desde el Metaplán inicial, en el más participativo de la historia de Sevilla. Se constituyeron nueve mesas de participación ciudadana abiertas al público durante 100 días y referidas a cada una de las nueve áreas de interés en que se dividió la Biblia urbanística de la ciudad. Luego se formaron 14 mesas más en los barrios, se distribuyeron CD entre los sevillanos y se creó una página web específica, por lo que al final los ciudadanos presentaron 7.000 alegaciones. ¡Si hasta el PP votó a favor del Metaplán, aunque al final del proceso lo hiciera en contra!

FALTA DE ARGUMENTOS

El gobierno de Zoido, y máxime con su mayoría absoluta, está legitimado para cambiar el PGOU, como cualquier ayuntamiento democrático. Su problema es el argumentario -o más bien su falta- que emplea para tratar de justificarse, como cuando para derogar el Plan Centro se inventó el pretexto de que las cámaras de grabación no funcionaban, cuando ocurría lo contrario.

Para empezar, no existe el concepto jurídico o urbanístico de ‘actualización’ de un Plan General. El PGOU se modifica puntualmente (este Consistorio ya ha tramitado ocho modificaciones), se revisa parcialmente o se cambia por uno nuevo, pero como el gobierno local quiere aparentar que no trata de alterar el modelo de ciudad existente para así no propiciar una posible reacción en contra de los sectores más beligerantes contra su política (recuérdese el movimiento ciudadano surgido en la Alameda a causa del parking), evita utilizar el concepto de cambio del Plan y lo sustituye por el eufemismo de la ‘actualización’.

LA CAUSA CONTRARIA

Vílchez argumenta en pro de la misma que tras la aprobación del PGOU de 2006 “no se ha iniciado la construcción de las más de 45.000 viviendas previstas en suelo urbanizable, debido a la falta de financiación para las actuaciones de urbanización y a la escasez de suelo urbanizado y en curso de urbanización”.

¿Y quién ha sido el primero en dejar de construir viviendas, en su caso de protección oficial, y ha ralentizado al máximo, incluso con despidos de personal, la actividad de Emvisesa? El propio Ayuntamiento, que alega que no hay demanda o que la escasa existente ya no es para compra, sino para alquiler, debido a que la banca no concede créditos. Vílchez no pretenderá que los promotores privados hagan lo que él tampoco hace como delegado de Urbanismo.

La causa que justificaría un cambio del PGOU sería justamente la contraria de la invocada por Vílchez: que se hubiera agotado el suelo para construir viviendas y parques empresariales en Sevilla. Pero, no, el delegado confirma que el suelo prácticamente no se ha tocado pese a los siete años transcurridos. El Plan preveía la ocupación de 38 millones de m2 (todo el término debe de tener unos 141 millones) para llegar a cubrir el 90% del suelo  y satisfacer las necesidades de 870.000 habitantes.

SIETE AÑOS NO SON NADA

Si en siete años y por el estallido de la crisis nos hemos estancado o apenas crecido en población y no se construyen nuevas viviendas ni siquiera por el Ayuntamiento, todo el andamiaje verbal levantado por Vílchez para decir que el PGOU está desfasado por el tiempo transcurrido desde su aprobación difícilmente se sostiene: ¡si el PGOU está prácticamente virgen y por desarrollar!

Si mi memoria no me falla, los PGOUs anteriores datan de 1946, 1964, 1987 y 2006. El periodo de vigencia de cada uno ha oscilado entre 18 y 23 años, y si no hubiera mediado la Expo-92 alguno incluso habría durado más tiempo. Habida cuenta de estos precedentes y de que por la crisis nos hallamos en recesión, iniciar un cambio del PGOU por la tesis de su desfase en sólo un septenio es poco convincente.

MODELO DE CIUDAD

Por que Zoido cambie el Plan General e inicie así un periodo de inseguridad jurídica no significa que vaya a cambiar automáticamente el contexto económico, vayamos a salir de la crisis y se abra el grifo del crédito bancario. El PGOU no es la causa del problema sino, en todo caso, la consecuencia. No es el PGOU, sino la falta de dinero en el mercado y en la Administración y el elevado paro los que impiden que se construyan las 45.000 viviendas, las infraestructuras y los sistemas viarios programados, ya que hay suelo calificado de sobra para bastantes años por delante.

Vílchez debe cambiar de argumentario. Que diga claramente que en realidad pretende cambiar el modelo de ciudad de PSOE e IU, volver a construir aparcamientos rotatorios en el casco antiguo -como el de la Alameda- y recalificar para uso comercial la Gavidia, pero ni un comercio ni varios parkings más en el Centro van por sí solos a reactivar la economía ni acabar con los 90.000 parados sevillanos como trata de sugerirnos el delegado cuando dice que el PGOU “impide el desarrollo de la ciudad”.

A lo mejor impide otros desarrollos, que no están encima de la mesa, sino debajo de la falda camilla.

 

El sheriff

A Manuel Pizarro, al que por decir la verdad sobre la crisis que teníamos en lo alto casi toda la prensa dio por perdedor en aquel debate con el vendedor de humo Solbes, lo ha nombrado Esperanza Aguirre ‘fiscal anticorrupción’ interno o especie de sheriff del PP de Madrid, para frenar la corrupción a raíz del caso Bárcenas. Es una novedad vieja, con veinte años de antigüedad. Manuel Olivencia, el gran mercantilista y profesor de Felipe González, fue de las primeras cosas que hizo apenas endosarle aquél el marrón de organizar la Exposición Universal de Sevilla a ocho años vista. No sólo sometería a su Oficina a una auditoría externa, sino que también creó como doble mecanismo de vigilancia un Departamento de Auditoría Interna. Y así ocurrió que Alberto Cabello, el adjunto al director del mismo, llegó a denunciar a Pellón por una presunta ocultación de informes económicos al Tribunal de Cuentas, algo inimaginable hoy. Vamos, como si Pizarro denunciase a la Espe. Así pues, el que inventó la figura del sheriff fue, paradójicamente, un comisario: el de la Expo-92.

Frío

En el Telediario de la Primera Cadena de TVE conectan con Sevilla, donde junto a Zoido está el alcalde de Bilbao, al que han premiado como mejor edil del mundo. Y va Iñaki Azkurra y dice: “Yo pensaba que en Bilbao hacía frío, pero anda que en Sevilla…..”. Son ya muchos a los que, como a él, se les ha derrumbado el mito de que en nuestra ciudad sólo hace calor. El comisario de Noruega en la Expo, un diplomático que se había recorrido medio planeta, me confesaba en su piso con tabiques de Pladur de Ciudad Expo que no había pasado más frío en su vida que entre nosotros, no sólo por las bajas temperaturas invernales, sino también porque las casas no estaban preparadas para tal inclemencia meteorológica. La Organizadora de la Muestra Universal registró tres grados bajo cero en la isla de la Cartuja….¡en el mes de mayo!. Así que también aquí hace un frío que se las pela, como descubrió el alcalde de Bilbao justo el día en que a Asunción Fley le había estallado la polémica por la prohibición de los calefactores en los colegios. Otra que aún vive en el mito del calor.

 

Gae Aulenti

La muerte de Agustín García Calvo, al que se han dedicado tan justas semblanzas recordando su vinculación con Sevilla,  ha eclipsado entre nosotros la noticia de otro fallecimiento, el de la gran arquitecta italiana Gae Aulenti, a los 84 años, en Milán. Figura mundial de la arquitectura, fue junto con Pierluigi Spadolini la autora del pabellón de su país en la Expo-92. El de Italia fue, tras el de España, el pabellón nacional más grande de la Muestra Universal, excluidos los temáticos: un paralepípedo de nada menos que 90 metros de longitud (como la de un campo de fútbol), por 50 de anchura y 30 de altura media. El hoy Centro de Empresas de Cartuja-93 costó por entonces la friolera de 6.000 millones de pesetas. Con sus cuatro torres para camuflar los ascensores y una lámina de agua en su diáfano interior para combatir el calor sevillano, el denominado ‘Palazzo Italia’ hacía en verdad honor a su nombre y evocaba una ciudad amurallada. A su lado, el pabellón de Grecia parecía tan liliputiense que en el argot de la Expo se le conocía como ‘la caseta del perro’.