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Feria de Abril y Mayo

Con la regla de las dos semanas de Espadas, mayo le disputará la Feria a abril

Sevilla gana en certidumbre sobre el festejo, pero pierde en una seña de identidad

 

Beltrán Pérez, el portavoz y alcaldable del PP, declaró hace unos días que Espadas, su gran rival en las próximas elecciones municipales, sólo será recordado como el alcalde que convocó el referéndum sobre la Feria de Abril. Obviamente, Espadas ha hecho bastante más que convocar aquella consulta ciudadana, pero la irónica o malévola (según se mire) frase de Pérez refleja también la amplia dedicación del alcalde a la segunda (o primera en opinión de otros) fiesta mayor de la ciudad.

Y es que cuando todavía no ha cumplido su tercer año como regidor de Sevilla, Espadas ha convocado un referéndum sobre la Feria, le ha cambiado el formato ampliándola en un día y con un festivo en medio como norma, ha modificado la Ordenanza municipal del festejo una vez y ahora ha de modificarla de nuevo para dar rango normativo a un segundo cambio de formato que establece como regla una separación de dos semanas entre el Domingo de Resurrección y el inicio de la Feria.

Para justificar este nuevo cambio de formato del festejo, el segundo en tres años de mandato, Espadas invoca razones de seguridad y un informe del Centro de Coordinación Operativa (Cecop) según el cual la Feria de 2019 no debería celebrarse a partir de las cero horas del domingo 28 de abril porque la Semana Santa concluirá el domingo previo, el 21, y no habría tiempo suficiente para el montaje del festejo en el campo de Los Remedios.

“La actual concentración de personas, la seguridad, la demanda creciente de los turistas….exige -ha afirmado Espadas- que no se puede terminar la Semana Santa el Domingo de Resurrección y que en cuatro días tengamos que poner todas las placas en Los Remedios, que los bomberos revisen las casetas, que Emasesa compruebe los imbornales. Ya no es una cuestión de gustos, sino de responsabilidad y seguridad”.

 

SEGURIDAD

 

La seguridad, pues, y máxime con el recuerdo de los incidentes en la Madrugá, se ha convertido en el nuevo argumento por excelencia para justificar cualquier decisión, porque ¿quién osa correr un supuesto riesgo contra el consejo de los expertos en la materia y asumir la responsabilidad si luego ocurre cualquier problema en tal sentido?

Cuando el alcalde lanza el mensaje de que “esta ciudad no se puede jugar la Feria, no se puede improvisar”, indirectamente o inconscientemente sitúa en el plano de la improvisación a alcaldes que le precedieron, como ha sido el caso de Monteseirín, a cuyo gobierno le tocó en dos ocasiones organizar la Feria tan sólo nueve y siete días después del Domingo de Resurrección, concretamente en los años 2011 y 2000.

Quizás Juan Carlos Cabrera, el actual delegado de Fiestas Mayores, debería preguntar a los delegados de aquellos años, Rosamar Prieto y Juan Ortega, cómo entonces los Servicios Municipales sí eran capaces de colocar las placas en Los Remedios y revisar las casetas y los imbornales y no será posible hacerlo en los siete días que mediarían en 2019 entre el Domingo de Resurrección (21 de abril) y el que podría haber sido inicio oficial de la Feria (cero horas del domingo 28 de abril) para haber cumplido lo que dispone la actual Ordenanza municipal de que la fiesta ha de hacer honor a su nombre y celebrarse siempre en abril salvo que circunstancias excepcionales lo impidan.

 

TRAJES DE FLAMENCA

 

Para justificar la implantación como norma de que deben transcurrir siempre catorce días entre el final de la Semana Santa y el comienzo de la Feria, Espadas ha llegado a decir que las familias necesitan más tiempo para comprar los trajes de flamenca. Si, según el alcalde, las sevillanas no deciden el modelo de traje de flamenca que van a lucir en la Feria hasta que no acaba la Semana Santa, ¿qué sentido ha tenido entonces organizar siempre con tanta antelación el Salón Internacional de la Moda Flamenca (Simof)? Este año, por ejemplo, se ha celebrado del 1 al 4 de febrero, cuando la Feria no se inició hasta la medianoche del 15 de abril, dos meses y medio después.

Si los diseñadores siguieran el razonamiento del alcalde, Simof tendría que celebrarse el año que viene entre la Semana Santa y la Feria en el supuesto periodo de elección y compra de trajes por las mujeres sevillanas, esto es entre el 22 de abril y el 4 de mayo.

El último argumento de Espadas ha consistido en citar los precedentes de algunos de sus antecesores, como Monteseirín, que organizó la Feria del 3 al 8 de mayo en 2011, y Zoido, que la organizó del 6 al 11 de mayo en 2014.

Lo que no dijo Espadas es que si Monteseirín organizó la Feria a partir del 3 de mayo de 2011 fue porque ese año el Domingo de Resurrección “cayó” el 24 de abril, pero sólo dejó pasar el tiempo justo que mediaba hasta el entonces lunes del “alumbrao”, el 3 de mayo, pero no pidió dos semanas de plazo como hace Espadas.

 

CALOR

 

En cuanto a la Feria de mayo (2014) de Zoido, fue la consecuencia de haberse plegado a los intereses del sector turístico de la ciudad, que hace mucho tiempo que ha subordinado la Feria de Sevilla al calendario festivo de Madrid con el fin de captar el máximo de visitantes procedentes de la capital de España.

El resultado fue la Feria más calurosa que se recuerda en los últimos años, con crónicas periodísticas impactantes sobre el efecto de las altas temperaturas en los caballos. Aquel 6 de mayo se registró una temperatura máxima de 33,5 grados (recuérdese que la sensación térmica suele ser siempre superior), y al día siguiente, de 32,7 grados.

El factor climático no se está teniendo en cuenta, pero con una Feria cada vez más en mayo en el futuro, conforme a este nuevo formato, se corre el riesgo de sufrir olas de calor en ese mes, máxime por el cambio climático en curso. Así, por ejemplo,  el 13 de mayo de 2015 se registró una máxima de 40,3 grados.

Independientemente del informe del Cecop, con la tesis de la seguridad y del margen operativo, a nadie se le oculta que también ha convenido a los intereses del sector turístico, ya que si la Feria se celebrara en 2019 a partir del 28 de abril, coincidiría con el primero  de mayo, pero al retrasarse a partir del 5 de mayo, aquél espera beneficiarse de los turistas madrileños en la víspera de la Feria, y de los sevillanos luego, especialmente por el día de fiesta en medio.

Así pues, en el pulso político entre los delegados Cabrera y Muñoz, ha ganado el primero al conseguir que el alcalde acepte el “margen de seguridad” de las dos semanas para siempre, pero la consecuencia de esa decisión será que a partir del año que viene una de cada 2,3 ferias se celebren total o parcialmente en el mes de mayo.

 

CERTIDUMBRE

 

Sin embargo, como toda decisión tiene sus ventajas y sus inconvenientes, con la nueva norma de los 14 días entre Semana Santa y Feria, Espadas instaura un fiable e importante principio de certidumbre, en virtud del cual todo el mundo sabrá a partir de ahora y a años vista cuándo empezará y terminará la Feria y se podrá hacer un “calendario perpetuo” de la misma, porque ya no se estará al albur de que medie una semana, dos o diez días en función del capricho de un alcalde o de las presiones del sector turístico, sino que siempre imperará la misma regla.

El reverso de la moneda es que la Feria ya no podrá llamarse con total propiedad de Abril, como en los 171 años de su historia, porque en el futuro casi una de cada dos se celebrará en mayo. Recuérdese que hubo años, como en 2000, en que se adelantó el festivo tan sólo una hora con tal de que oficialmente empezara en abril y no en mayo. Ahora eso será posible con la nueva regla de los 14 días. Mayo le disputará la Feria a abril.

 

Sevilla ganará en certidumbre, pero (pese a la leyenda sobre la preservación de la tradición y las esencias como norma), a costa de perder señas de identidad históricas.

El Ayuntamiento de Sevilla impugna la Feria de Abril de Madrid

Se opone al registro de la marca madrileña por los promotores de Sevilla Park

Organizaron el sábado un remedo de la Feria en el Palacio de Congresos de la capital

El Ayuntamiento de Sevilla no ha llegado a tiempo de impedir la celebración, en víspera de nuestra Feria, de un remedo de la misma el pasado fin de semana en el Palacio de Congresos de Madrid, pero avanza en esa dirección tras la decisión de impugnar ante la Oficina de Patentes y Marcas el nombre comercial utilizado por sus promotores, la empresa Impulsa Eventos e Instalaciones, la misma que promueve en el puerto hispalense el complejo comercial Sevilla Park.

La empresa madrileña, en línea con lo avanzado por Viva Sevilla, presentó el pasado 7 de marzo la solicitud de inscripción en la Oficina de Patentes y Marcas de la marca comercial “Vive en Madrid la Feria de Abril”.

Al tener conocimiento de esta actuación, y dado que el plazo para oponerse a esta inscripción expira el próximo 13 de mayo, el gobierno de Espadas ha decidido presentar un expediente de oposición ante la Oficina Española de Patentes y Marcas, “por razones de interés público y en aras de proteger el patrimonio marcario propiedad del  Ayuntamiento frente a posibles usos y comercialización indebida por terceros”.

La grafía de la marca solicitada por los promotores de Sevilla Park consiste en un rectángulo alto de color albero sobre el que aparece en letra negra y pequeña la leyenda “Vive en Madrid”, y a un tamaño cinco o seis veces superior “Feria de Abril”. La palabra “de” va insertada en negativo sobre el centro de una peineta roja, y de la ele de la palabra Abril cuelga un sombrero de ala ancha, igualmente de color rojo.

El Ayuntamiento alega que ya en 2004 registró las marcas “Feria de Abril” y “Feria de Abril Sevilla”, y en 2006, “Feria de Abril de Sevilla”, las cuales presentan una denominación casi idéntica al nombre comercial que ahora trata de depositar Impulsa Eventos, “con el consiguiente riesgo -arguye- de confusión en el consumidor”.

“Es fácilmente constatable cómo la Feria de Abril de Sevilla -afirma el Ayuntamiento en su impugnación- conforma una de las grandes manifestaciones de la cultura sevillana íntimamente ligada a su tradición y a la ciudad de Sevilla en sí misma, formando parte de la oferta turística de la ciudad y promocionada como uno de sus grandes atractivos…”. Y añade: “Ello puede producir la tentativa en terceros particulares de depositar en la Oficina Española de Patentes y Marcas una marca o nombre comercial de casi idénticas características, lo cual puede generar un riesgo de confusión del público en el origen empresarial del producto que designa el nombre comercial con el carácter institucional que comportan las marcas de la Feria de Abril del Ayuntamiento de Sevilla”.

CELEBRACIÓN

Hasta la página web del Ayuntamiento de Madrid se ha hecho eco en la víspera de su celebración, el pasado sábado, del evento de los promotores de Sevilla Park, que a la vez gestionan el Palacio de Congresos de la capital, rebautizado por razones comerciales como WiZink Center.

“Madrid tendrá su Feria de Abril a partir de este año gracias a la apuesta del WiZink Center de traer a la capital la auténtica fiesta de la primavera andaluza. Será el día 22 de abril, una semana antes del encendido de la Portada en Sevilla, con horario ininterrumpido desde las 13 horas”, publicaba el Ayuntamiento madrileño.

“La iniciativa, apoyada por instituciones andaluzas, asociaciones, casas regionales, escuelas de baile, locales de ofertas gastronómicas andaluzas y muchos andaluces y amigos de Andalucía, ha tenido respuesta -afirmaba- en el lanzamiento de la Feria de Abril de Madrid, que se celebrará en la pista central del WiZink Center convertida en una caseta de 4.500 metros cuadrados, con su colorido, farolillos, banderas y, desde luego, música, baile y la comida y bebida propia de la feria.

Los visitantes podrán cantar, bailar y disfrutar de los variados platos y tapas propios, como pescaítos fritos, adobos, ensaladilla, jamón, queso… y desde luego tomarse unas cañas, finos y “rebujitos”.  En un gran escenario central actuarán conocidos cantantes y grupos flamencos y en distintas zonas de la caseta también habrá zona de baile, donde realizarán exhibiciones varias escuelas de sevillanas”.

La empresa organizadora, Impulsa Eventos, ofrecía entrada “gratis” a cambio de una consumición más bebida por valor de 5 euros. En su última publicidad decía que como tenía el aforo prácticamente cubierto había abierto unas zonas VIP que incluían mesa, bebida, comida, regalos, entrada preferente… para cuatro personas y al precio de 150 euros.

Tras la Feria

Se acabó la Feria más tardía en el calendario (6-11 de mayo), aunque nos faltan datos para aventurar si ha sido también la más tardía de la historia (otras cuatro se habrían celebrado íntegramente en mayo a lo largo de 168 años), pero sí muy probablemente la más calurosa de los últimos tiempos; y se ha acabado con un sabor agridulce de plenitud no alcanzada, al contrario que la pasada Semana Santa, y de objetivos no logrados, por más que el discurso oficial abunde en la calificación de ‘la Feria de la recuperación’ y se ampare en todo tipo de datos estadísticos para tratar de proyectar la imagen de un éxito total.

El optimista balance del Ayuntamiento no coincide con la percepción ni siquiera de los medios de comunicación situados en el espectro ideológico más afín a Zoido, en los cuales se ha hablado de ambiente de precrisis, poco ambiente, calor sofocante y tórrido en el que se desplomaban hasta los caballos y que los datos oficiales contradicen la impresión colectiva de que la Feria ha estado vacía.

Si la Feria hubiera transcurrido al gusto del Ayuntamiento, los ediles, especialmente Gregorio Serrano, no se habrían pasado hasta el ecuador del festejo justificándose con el argumento de que la Feria se ha celebrado en mayo y con estos calores (un periodista se llevó un termómetro al campo de Los Remedios y registró 35º a la sombra) por atender la petición del sector turístico de la ciudad. Es pura cuestión de psicología humana y política. Si la Feria hubiera sido el éxito que tratan de ‘vendernos’, el Consistorio no habría sentido la necesidad de justificarse ni de desviar la atención sobre el sector turístico, sino que había capitalizado el evento por sí solo y sin necesidad de invocar pretexto alguno.

ESTADÍSTICAS

Durante la segunda mitad de la Feria, la Corporación Municipal ha tratado de tirar de todo tipo de estadísticas para, con los grandes datos, construir una imagen triunfalista: desde el número de viajeros transportados por Tussam (no todos los usuarios del bus van necesariamente a la Feria) hasta los millones de impresiones del ‘hastag’ Feria de Abril en Twitter y los miles de descargas de aplicaciones en los teléfonos inteligentes.


Y cuando el dato habitualmente utilizado por el Consistorio como indicador económico y de consumo en la Feria, los kilos de basura recogidos por Tussam, eran inferiores a los del año pasado un día tras otro (salvo el viernes), Gregorio Serrano, el delegado de Fiestas Mayores, acuñó la peregrina teoría del embalaje: si había menos basura era porque los fabricantes habían hecho embalajes más livianos para las mercancías. La ocurrencia de Serrano, que debe tener más cintura política y no tomarse como cuestión personal toda opinión que le parezca crítica o negativa, es de las que se quedan en la memoria colectiva.

EL CALOR

La impresión general es que con temperaturas tan altas (superiores a los 30 grados durante todo el festejo), en el Real se ha registrado poca afluencia de público a lo largo del día, hasta que no refrescaba al caer la tarde/inicio de la noche. Ha habido menos Feria de día, con lo cual los sevillanos no han comido como antaño en las casetas. Eso se ha traducido en menor consumo y, por ende, en menor generación de residuos, cuando justamente se había justificado la fijación de la Feria en mayo para incrementar su impacto económico.

Por otra parte, aunque los hoteleros hablan de un 85% de ocupación (nadie tiene datos para rebatirles, como tampoco para verificar las cifras oficiales de otra índole), ‘sotto voce’ comentan que no han podido poner los altos precios que habrían deseado, por lo que se habría difuminado en parte el supuesto efecto de la Feria de mayo. Los indicadores de los medios de transporte que nos traen a los turistas de mayor poder adquisitivo  tampoco denotan que la Feria cambiada de mes haya tenido un extraordinario poder de atracción en los mercados emisores. La oferta del AVE se ha incrementado en 6.000 plazas (no significa que se hayan ocupado al 100%) en total para los cuatro días del jueves al domingo y en Renfe se constata que para otras Ferias ha habido mucha mayor demanda que para esta ocasión.

La Feria tampoco se ha notado en demasía en la actividad del aeropuerto, al ser considerada una fiesta de carácter muy local que no justifica un movimiento importante de pasajeros. Para este fin de semana de Feria había programados en San Pablo 280 vuelos (entre llegadas y salidas), frente a los 266 del fin de semana anterior.

POR EL TURISMO

Durante su mandato, Zoido ha adoptado al menos tres grandes iniciativas (intento del parking en la Alameda y recalificación de la Gavidia aparte) en beneficio del sector turístico y comercial. La primera fue la Copa Davis. El sector quedó tan contento con sus resultados (los suyos) económicos, que dijo estar dispuesto a pagar no una, sino tres Copas Davis, pero lo cierto es que el tenis se saldó con un déficit de un millón de euros que pagaron unas arcas municipales  que no tienen ni para abrir por las tardes bibliotecas públicas, mientras que el negocio se quedaba en el ámbito privado.

El segundo hito de Zoido fue el ‘mapping’ navideño, que tiene que patrocinar una multinacional como Telefónica porque el Ayuntamiento no ve que entre nosotros ninguna empresa dé un paso al frente. Y el tercero ha sido programar la Feria de Abril para el 6-11 de mayo, con más riesgo,  por simple estadística meteorológica y cálculo de probabilidades, de temperaturas calurosas, que han restado público durante gran parte del día y facturación a los feriantes, dentro y fuera de las casetas.

SIN RETORNO

Sevilla se ha subordinado con la Feria una vez más a los intereses del sector turístico, pero hay que preguntarse qué retorno obtiene a cambio la ciudad por facilitar la generación de un negocio privado. ¿Qué patrocina el sector turístico? ¿El Maestranza y/o la Sinfónica acaso? ¿Dónde están tres años después las tres Copas Davis o su equivalente que iba a pagar para que vinieran eventos a la ciudad?

¿Es tan estratégico el sector turístico? ¿Por qué hay que fijar la fecha de la Feria en función de sus deseos y no, por ejemplo, del sector tecnológico de la Cartuja, donde se facturan casi 2.000 millones de euros y trabajan unas 15.000 personas? ¿O del sector aeronáutico, que exportó por valor de 1.002 millones de euros -casi el doble de todo lo que genera la Feria- y que dentro de 23 días organiza con ADM 2014 el mayor evento aeroespacial de España, con profesionales y empresas de primer nivel mundial? ¿Y si el sector aeronáutico hubiera dicho que para sus intereses y como factor añadido de atracción habría sido mejor hacer coincidir ese evento con la Feria pero celebrándose ésta del 12 al 18 de mayo?

Aunque, parafraseando la Biblia, no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre, y por tanto no debemos ser dogmáticos con la fecha del festejo abrileño, también hay que ponderar hasta dónde debe llegarse con esa elasticidad sin poner en peligro su esencia y su imagen de marca.

ESTRATEGIA DE CIUDAD

El aprovechamiento de la Feria como motor económico añadido a lo que ya supone por sí misma debe ser fruto de una estrategia de ciudad, plenamente consensuada por todos los grupos políticos y sectores económicos y aceptando los riesgos que ello puede suponer (el calor ha cambiado las costumbres y el aspecto del Real durante gran parte del día y tanta zona vacía  incluso puede haber afectado a la imagen de la Feria ante terceros), con capacidad de autocorrección y con beneficios compartidos también para lo público y no sólo siempre para un segmento determinado.

Si, como ciudad, la estrategia con la Feria consiste en tratar de rentabilizarla al máximo captando el mayor número posible de turistas de Madrid y aprovechando para ello la coincidencia buscada con las fiestas allí del 1 y 2 de mayo, entonces, en la medida de lo posible (factor Semana Santa), debería celebrarse siempre en los últimos días de abril (primera mitad) y principios de mayo (segunda mitad). De paso, ello permitiría disponer de  un festivo de por medio o al final (la fecha del 1 de mayo), se acabaría así con la anomalía de que la de Sevilla es la única Feria sin festividad local y se preservarían las dos fiestas locales actuales de San Fernando y el Corpus.

Queda el debate de la PreFeria. Gregorio Serrano ha estado más afortunado esta vez con la metáfora de que la Feria es como un organismo vivo que evoluciona con el tiempo. Pues bien, ese organismo vivo que es a la postre el pueblo de Sevilla ha creado la PreFeria, con igual o más ambiente aún que la propia Feria. En vez de perseguirla y de prohibir en simultáneo que funcione la calle del Infierno, ¿por qué no abre el Ayuntamiento el debate sobre la conveniencia de convertir la PreFeria en Feria?

Se haría oficial lo que ya es real.

Feria: el negocio por encima de todo

Los estudiosos de nuestras tradiciones no se acaban de poner de acuerdo sobre si la de 2014 será la primera Feria de la historia (168 años) que no haga honor a su nombre/adjetivo de Abril ni tan siquiera durante una hora, por celebrarse íntegramente en el mes de mayo, en unas fechas tan tardías como las del 5 al 11.Un poco más, y la fiesta no religiosa de Sevilla por excelencia, por diferenciarla de la Semana Santa, acaba enlazando con el día de San Isidro en Madrid (15 de mayo), cuando el objetivo ahora reconocido es el de atraer a nuestro festejo visitantes de la capital de España.

En otras circunstancias en que la fecha de finalización de la Semana Santa, cuando ésta se celebraba muy entrado el mes de abril, condicionaba el inicio de la Feria y se dejaba entre una y otra el mínimo lapso temporal de una semana pero se veía que el evento que ahora se celebra en Los Remedios ‘caía’ en buena parte en mayo, el alcalde que entonces dirigía la ciudad procuraba que arrancara al menos un día o unas horas del mes de abril, para ser fieles a la tradición.

Este año, esa fidelidad de al menos empezar en abril ha sido rota para satisfacer el afán lucrativo del sector turístico o de parte del mismo, ya que incluso en su seno hubo división de opiniones -y las ha seguido habiendo ahora- sobre la conveniencia y oportunidad de una alteración tan acusada del calendario habitual y de una tradición que se remonta al año 1846.

OBJETIVO, MADRID

Recuérdese que el debate ya surgió apenas concluida la Feria de 2013, cuando empezaron las presiones sobre el Ayuntamiento para que matara tres pájaros de un tiro a la hora de captar turistas para la ciudad sin solapar la Feria con el macropuente del 1 y 2 de mayo en Madrid, principal foco emisor de turistas hacia Sevilla.

El sector turístico local ya descontaba, como suele decirse en Bolsa, que los madrileños en particular y los turistas en general ya vendrían en masa a la Semana Santa y el puente de mayo, por lo que su objetivo desde el principio fue crear artificialmente un tercer motivo de visita poniendo la Feria lo más tarde posible para que no coincidiera con el puente y se erigiera por sí misma en polo de atracción turística. En su opinión, esto sólo era posible fijando su celebración después del puente, o sea, entre el 5 y el 11 de mayo, para que así los madrileños desembarcaran por tercera vez casi consecutiva en la ciudad, en el fin de semana del 9 al 11.

Como estas motivaciones puramente economicistas y ajenas a la tradición abrileña, en una ciudad tan oficialmente dada a preservar sus costumbres y que se declara guardiana de las esencias, eran digamos tan poco ortodoxas, hubo que construir un discurso justificativo que no las dejara en evidencia y que al tiempo sirviera para aparentar el mantenimiento de esos rasgos de la marca Sevilla. Había, pues, que inventarse una razón de fuerza mayor que tranquilizara las conciencias.

PROBLEMAS ORGANIZATIVOS

Y recuérdese que hace un año se alegó que si se fijaba como inicio de la Feria de Abril el 5 de mayo no era por razones puramente crematísticas, sino operativas, organizativas y hasta de seguridad. En la tradición sevillana de su Feria de Abril, la lógica habría impuesto como fechas del festejo del 28 de abril a las 24 horas (o el 29 a las cero horas) hasta el 4 de mayo, coincidiendo con el puente de mayo en su segunda mitad y dejando ocho días de margen de maniobra respecto de la Semana Santa.

Ese lapso de tiempo entre Semana Santa y Feria fue calificado de insuficiente por el Ayuntamiento para organizar el montaje del recinto este año, sin reparar en que así se ponía en evidencia frente a todos los ayuntamientos que a lo largo de la historia sí fueron capaces y con menos medios de organizarla con tan sólo siete días de margen y, de paso, ponía en duda su capacidad operativa y de reacción ante grandes eventos, otra de las señas de identidad de Sevilla hasta ahora.

La primera conclusión a que nos lleva la Feria de este año es que la fiesta ya no la decide el Consistorio en representación o pensando en los 700.000 sevillanos, sino el sector turístico empresarial. No es éste el que está al servicio de Sevilla, sino al revés, sin que se aprecie que aquél corresponde en justa contrapartida cuando se necesita su contribución para otras causas.

RECONOCIMIENTO OFICIAL

Así, un año después, ha acabado reconociéndolo el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, cuando hace unos días declaró que la decisión de retrasar la Feria se había adoptado a petición del sector turístico, “del que hoy por hoy -afirmó- vive esta ciudad en gran parte. No es una decisión -añadió- que ha tomado el Ayuntamiento de forma arbitraria, sino que hemos puesto las necesidades de las personas por encima de las tradiciones”.

Y esta polémica sobre el inicio de la Feria nos ha llevado a la segunda, sobre la celebración de la Preferia en el fin de semana previo, costumbre (su reiteración la convierte en tradición) de los últimos años y que en éste, nada más detectarse a través de las redes sociales mensajes llamando a congregarse en el Real, el Ayuntamiento trató de prohibir inicialmente mediante la movilización de los servicios municipales y el veto a los suministros de agua y electricidad en el recinto, unas disposiciones coercitivas que anuló en 24 horas al cambiar de criterio y activar el Plan de la Feria en previsión de que los sevillanos tomaran el campo de Los Remedios por la fuerza de los hechos consumados.

En ese contexto, Serrano no estuvo muy afortunado al declarar: “La Feria empieza el lunes y punto y pelota: los madrileños, que hagan lo que quieran”. ¿Por qué el Ayuntamiento, que incluso en años anteriores ofreció recepciones en el Real durante la Preferia, se ha mostrado este año tan hostil e incluso el delegado de Fiestas Mayores ha tenido palabras que los madrileños podrían considerar un tanto despectivas?

Pues por ese afán de convertir la Feria en un mero negocio para el sector turístico. Si los sevillanos le daban con su masiva presencia el aspecto de Feria a la Preferia, se corría el riesgo de que los turistas llegados a la ciudad durante el puente acabaran también en masa en el recinto y, por tanto, ya no tendrían motivo para volver durante la Feria oficial y llenar así los hoteles y los bares y restaurantes el próximo fin de semana.

APARECE EL CALOR

Pero al igual que Napoleón y Hitler se estrellaron en Rusia contra el ‘general invierno’, el ‘general calor’ de Sevilla se ha encargado este año de acabar con la Preferia antes de que pudiera materializarse y de que pudiera surtir efecto la prohibición municipal.

Al inicio del puente de mayo, termómetros exteriores marcaban 34º a las 10 de la noche. El intenso calor de estos días provocó un éxodo masivo de sevillanos a las playas, y todas las crónicas coinciden en señalar el escaso ambiente existente en las casetas y en la calle del Infierno, amén de en las vías del Centro, que ni mucho menos estaban abarrotadas como en el puente de la Constitución.

Por tanto, los turistas que se acercaron al Real, con temperaturas cercanas a los 40º, se llevaron una triste imagen del recinto, muy lejos de la festiva con que se identifica a la Feria y por más que el Ayuntamiento emitiera el mensaje de que la fiesta no comienza hasta este lunes. Habrá que ver si esos turistas tienen ganas de volver y fuerzas para hacerlo tras la Semana Santa, el puente y, en Madrid, con San Isidro en lontananza.

Los hoteleros no las tienen todas consigo para el próximo fin de semana, en Feria, con un volumen de reservas incluso inferior al de este puente. Habrá que esperar al balance, pero a la luz de las polémicas de los últimos días habría que reflexionar sobre quién organiza y celebra la Feria (si la ciudad, el Ayuntamiento o el sector turístico), para quién (si para los sevillanos o los turistas) y si por afán de estirar tantas fechas festivas aun a fuer de meternos casi en mitad de mayo podemos acabar entre todos matando la gallina de los huevos de oro.

Patios

Trescientas mil personas se han inscrito en la página web creada en Córdoba para los interesados en visitar los preciosos patios floridos, declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Trescientas mil personas son casi un tercio de ese millón que, según el tópico, desfilan por la Feria de Abril. Pues bien, en esta moda por los estudios de impacto económico de fiestas, monumentos y eventos, en Córdoba también han hecho el suyo sobre la repercusión de la fiesta de los patios merced al turismo que llega en mayo a la ciudad de la Mezquita atraído por la vistosidad de sus macetas de geranios y gitanillas. Resultado de la estimación: impacto de 3,3 millones de euros. Cuando en Sevilla se alardea de que la Feria genera 675 millones de euros y en Granada de que la Alhambra mueve 750 millones, aún contrastan mucho más estos escuálidos 3,3 millones de los patios cordobeses. Una de dos, o los dineros de Sevilla y Granada son una exageración andaluza o los 3,3 millones de Córdoba son deliberadamente bajos para no llamar la atención de los inspectores de Hacienda.

 

Paro

Sevilla ha sido durante abril la segunda provincia española que ha registrado mayor caída del paro (5.891 personas salieron de las listas del Inem) y mayor número de contratos laborales (24.444), si bien el 97% de los mismos tuvieron carácter temporal. Tanto en general como para sectores como la construcción y la industria han sido las mejores cifras en muchos años desde que se llevan este tipo de estadísticas. Y ¿a quién se ha debido este machadiano milagro de la primavera? Las centrales sindicales, libres en este sentido de toda sospecha, lo atribuyen a los hombres de negro enviados por el ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro, a la Feria de Abril, los cuales obligaron a dar de alta a todo el que pintara algo en una caseta, desde el montaje al desmontaje. Mientras que en el resto del país sube el pan (y los impuestos) cuando don Cristóbal habla con su risa de conejo, aquí resulta que baja el paro. Con este precedente, Sevilla va a ser el único lugar del mundo donde acabemos felicitándonos por que nos metan una inspección de Hacienda.

 

Impactos

A Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y diputado cunero por Sevilla, se las ponen como dicen le ponían las carambolas al ominoso Fernando VII.

Por si no se hubiera levantado ya suficiente polvareda -por más que el albero haya estado este año más compactado que nunca-  a cuenta de los inspectores enviados por el ministro para supervisar la Feria de Abril tras divulgarse desde los tiempos de Emilio Carrillo que el festejo sevillano genera un impacto de 675 millones de euros que escapaban por completo al Fisco, en Granada se ha presentado un estudio similar sobre la repercusión económica de la Alhambra. Parece que es la nueva moda de la temporada primaveral.

La capital nazarí no había entrado mucho en el juego de la rivalidad con Sevilla, quizás porque tiene a Málaga más cerca y la ve como una competidora más directa y peligrosa por el segundo lugar del podio, pero también ha sufrido ataques de fijación con la capital de Andalucía.

Ya no sólo alardea de que sus estudiantes organizaron una botellona para el Guinness de los records con el solo propósito de batir el número de participantes en otra movida con motivo de una Fiesta de la Primavera aquí en la Cartuja, sino también de que el monumento más visitado de España, la Alhambra, genera más riqueza que la Feria de Abril, 750 millones de euros frente a 675, y más empleos: 10.000.

El estudio lo ha patrocinado La Caixa y lo ha elaborado la Universidad de Barcelona por encargo del Patronato del monumento, sin que el consejero de Cultura, Luciano Alonso, haya dicho ni pío sobre cómo desde un órgano dependiente de la Junta de Andalucía se encargan informes allende Despeñaperros. Sin pecar de nacionalistas, mal de nuestro tiempo, ¿habría sido concebible que un estudio similar sobre, por ejemplo, la Sagrada Familia de Barcelona lo hubieran encomendado en Cataluña a una Universidad andaluza?

Granada, pues, ya se ha apuntado esta pírrica victoria sobre Sevilla en la Liga de los impactos económicos. Pírrica porque así sólo conseguirá atraer sobre sí la atención de los hombres de negro de Montoro sobre cuanto se mueve en derredor de la Alhambra.

Ahora sólo caben dos opciones, o que el Ayuntamiento hispalense rescate a Emilio Carrillo para que con su proverbial retórica infle los datos referidos a la Feria de Abril y recuperemos así el liderazgo andaluz perdido, o que a Gregorio Serrano le dé por encargar otro estudio, esta vez sobre el impacto económico del Real Alcázar, para competir con la Alhambra.

Mejor no meneallo.

 

El debate

Algunos  se asombran por la discusión aparentemente bizantina en que se halla sumida la ciudad sobre la fecha en que debe comenzar la próxima Feria: si una o dos semanas después de la Semana Santa, o sea, en el mes de abril como siempre y conforme al título oficial del festejo, o en mayo y en contra de la tradición con tal de que los múltiples Cecop que tiene el Ayuntamiento dispongan de más tiempo para los preparativos. El debate, lanzado por el delegado multiusos de Zoido, Goro Serrano, no es baladí, porque tiene muchas implicaciones económicas para hosteleros y hoteleros, los cuales ya andan a la greña por ver quiénes se llevan la mayor parte del futuro negocio. Y, claro, si al progresista arquitecto Antonio Cruz le parecía terrible escuchar apenas acabada la Semana Santa eso de que faltan trescientosnosecuantos días para el Domingo de Ramos, ante la incógnita abierta por el delegado de Fiestas Mayores imaginen lo horroroso que debe de ser para el sector rancio de la ciudad no poder precisar aún los días que faltan para la próxima Feria de Abril.

Pecado de vanidad

Uno de los pasajes de la Biblia refiere cómo Israel acaba siendo invadido, derrotado, esclavizado y obligado al exilio en tierra extranjera durante varias generaciones no mucho tiempo después de que el rey de los judíos hubiera mostrado las riquezas acumuladas en el Templo a una delegación de otro país que había acudido en son de paz y cargada de valiosos presentes para el sucesor de David.

En medio de la aflicción de los hebreos, los sacerdotes imploran a Yaveh, pero Dios considera justo el castigo por su pecado de vanidad, al haber hecho ostentación de sus tesoros y haber despertado así la codicia del rey extranjero, que en principio no tenía noticia alguna de los mismos y que por arrebatárselos acabó sometiendo a aquéllos a cautiverio.

Salvando las diferencias, obviamente, recordaba el texto bíblico con motivo de las quejas populares (se han escrito hasta sevillanas sobre este tema, como ‘Los hombres de Cristóbal’, que el grupo Rancias Maneras ha colgado en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=fWnmB9LByxU ) y a través de los medios de comunicación sobre los inspectores enviados por el ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro, a supervisar el montaje de las casetas y de las actividades desarrolladas durante la Feria de Abril, con el fin de aflorar la economía sumergida tradicionalmente ligada al festejo sevillano.

INFORMES PREVIOS

El ministro ha confesado que adoptó esa decisión al leer las informaciones sobre el impacto de la Feria en la economía sevillana, esos estudios, como el citado previamente por Gregorio Serrano, de que genera el 3,42% del Producto Interior Bruto de la ciudad, o sea, unos 675 millones de euros.

Con el enorme déficit público existente y la necesidad de recortar gastos y de sacar dinero hasta debajo de las piedras para calmar a Bruselas y a Angela Merkel, Montoro vio el cielo abierto al leer cómo Sevilla alardeaba de su particular tesoro, un tesoro al que nunca antes Hacienda había prestado atención porque las actividades en el campo de Los Remedios carecían de reflejo estadístico al no haberse declarado de manera alguna. Oficialmente era como si no existieran.

Así pues, Montoro debe de estar muy agradecido a Sevilla, no sólo por haberlo elegido como diputado, sino también por haberle abierto los ojos sobre el dinero opaco escondido en el seno de las fiestas populares, sobre todo las que en la grandes urbes congregan una ingente cantidad de personas, cuyas necesidades básicas de comer y beber hay que satisfacer con un montaje efímero de estructuras de hostelería: la Feria de Abril, las Fallas de Valencia, los sanfermines de Pamplona, el Pilar de Zaragoza…. Los hombres de negro del ministro de Hacienda marcan ahora en rojo el calendario festivo nacional al igual que los Bañulls y otros dueños de atracciones en la calle del Infierno, con los que de hacer la ruta anual pueden acabar hasta confraternizando.

EL PIONERO

En el PP y su entorno se recuerda que el pionero, el promotor de los informes estadísticos que traducían a dinero las magnitudes de la Feria y han acabado así atrayendo la atención de los inspectores de Hacienda no ha sido precisamente el delegado de Empleo y Economía, Gregorio Serrano, sino el socialista Emilio Carrillo, el hombre que pudo reinar en Sevilla y al que Monteseirín le segó tanto la hierba bajo los pies que logró hasta su abandono de la política y que hoy transite por los derroteros de la vida contemplativa, la filosofía zen y la meditación trascendental.

Por más que los populares señalen a Carrillo como el ‘culpable’ de que se cumpla la legalidad en la Feria, aquél ya está amortizado políticamente para el PSOE y personalmente se encuentra en una situación en que estas polémicas no le afectan.

EXITO DE LA PORTADA

La portada de este año, inspirada en las torres y puentes de la Plaza de España y diseñada por Manuel Jesús Jiménez Varo y Miguel Angel Pérez Cabo, no ha suscitado controversia alguna y ha merecido un elogio generalizado por su belleza y por cómo, iluminada, resalta en la noche abrileña.

Sus magnitudes invitan a una reflexión. Pesa 250.000 kilogramos. Lleva incorporadas 20.000 bombillas para lucir en todo su esplendor. Ha precisado pintura artística para cubrir el equivalente a una superficie de 4.000 m2. La altura de sus torres es de 43 metros. El conjunto tiene un frente de 50 metros longitudinales y ha precisado de 15.500 horas de montaje, con una inversión total en su construcción de 500.000 euros.

La portada, que entre montaje (cuatro meses a partir de diciembre) y desmontaje sufre las inclemencias meteorológicas durante una larga temporada (este año, desde un prolongado temporal de lluvias hasta el sol inclemente, veraniego, de esta semana), es tan de madera como las ‘Setas’ de la Encarnación (aunque es de suponer que no de la misma calidad).

COMPARACIÓN CON LAS ‘SETAS’

El Metropol Parasol, seis parasoles apoyados sobre dos columnas de hormigón y compuestos por 3.000 piezas de madera unidas mediante barras de acero encoladas y tratadas con una resina especial para soportar el calor sevillano, tiene una altura de 28,50 metros y mide 150 metros de longitud  por 75 de anchura. Tiempo de construcción: 6 años. Coste más o menos admitido oficialmente: unos 120 millones de euros.

Las ‘Setas’ de la Encarnación, pues, equivalen a 4,5 veces la portada de la Feria de Abril, pero se tardó en construirlas 18 veces más tiempo y su coste ha sido 240 veces superior.

Si al equipo que ha montado la portada le hubieran encargado el Metropol Parasol, ¿cuánto habría costado?

Dilemas

El delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, que durante la Feria ha cedido protagonismo al de Seguridad Ciudadana, Demetrio Cabello, como portavoz municipal para el festejo pese a ser ni la especialidad ni la competencia de este último, compareció por fin ante los medios de comunicación el pasado sábado y confesó el dilema en que ya se halla sumido el Ayuntamiento para la organización de la edición de 2014, la que será tercera Feria del mandato de Zoido.

Conforme al calendario del año próximo, el Domingo de Ramos será el 13 de abril, y el de Resurrección , el 20 de abril, por cierto XXII aniversario de la Exposición Universal de 1992. Como es sabido, tradicionalmente se suele dejar un margen de dos semanas entre la Semana Santa y la Feria. Pero, en tal caso, el evento tendría que inaugurarse con el alumbrado de la portada y del recinto el 5 de mayo, lunes, y celebrarse hasta el día 11 de mayo.

-Primera consecuencia: la Feria de Abril, con 166 años de historia, dejaría de responder a su denominación oficial para convertirse en una feria de mayo. Un contrasentido, aunque pudiera contemplarse como excepción en las Ordenanzas que la regulan.

-Segunda consecuencia: El 1 de mayo, festivo nacional, es jueves, con lo cual la preFeria empezaría prácticamente el miércoles 30 de abril. Con un pórtico tan largo las ganas de fiesta podrían debilitarse para la Feria propiamente dicha, cuya clausura debería ser el 11 de mayo.

-Tercera consecuencia: El 2 de mayo, viernes, será fiesta local en Madrid. Dado que el 1 de mayo es también fiesta, los madrileños tendrán la posibilidad (si el Gobierno de Rajoy no los ha prohibido para entonces por aquella idea de pasar todos los festivos entre semana a los lunes)  de disfrutar de días libres desde la tarde del miércoles 30 de abril hasta el domingo 4 de mayo, pero Sevilla perdería mucho atractivo para ellos y dejaría de ser un destino preferente con la Feria iniciándose el lunes 5, ya con ellos de vuelta a la capital de España. Así pues, gran parte, por no decir todo, del turismo capitalino que podría venir a Sevilla por la Feria de Abril en abril se perdería con la Feria de Abril en mayo, un ´handicap’ aún más destacable en estos tiempos de crisis económica.

PROCLIVE A MAYO

Gregorio Serrano ha dejado el tema en suspenso, aunque no puede diferirlo ‘ad calendas graecas’ porque en función de las fechas de la Feria de Abril de Sevilla se organizan otros festejos en la provincia  y, sobre todo, el calendario de los feriantes y de los propietarios de las atracciones que se instalan en la calle del Infierno para prácticamente todo el año.

No obstante, el delegado de Empleo, Economía, Fiestas Mayores y Turismo ya se ha mostrado proclive a posponer la Feria al 5 de mayo, según se desprende de sus declaraciones: “No podemos convertir en dogma que tenga que empezar en abril”.

Para Serrano, disponer de tan sólo siete días (en puridad, ocho) entre la Semana Santa y la Feria supone un riesgo en materia de seguridad y operatividad, ya que hay que desactivar el plan que se organiza para la primera y activar el específico para la segunda.

A lo largo de los 166 años de historia de la Feria, han sido numerosas las ocasiones en que el Ayuntamiento de turno se ha visto enfrentado al mismo dilema en que ahora se encuentra el presidido por Zoido y la inmensa mayoría de los mismos procuró que el festejo se iniciara en el mes de abril  y no en mayo, para hacer honor a la tradición y a su denominación oficial de Feria de Abril.

VERTIENTE ECONÓMICA

Al plantear estas dudas, Serrano está lanzando el mensaje de que el gobierno de Zoido no se ve con capacidad para afrontar el reto que, sin los mismos medios técnicos y recursos humanos que existen ahora, tuvieron que asumir corporaciones municipales en otras etapas históricas. Asimismo, resultaría paradójico que fuera un alcalde tan amante de las tradiciones como Zoido el que en su tercera Feria de Abril adoptara la decisión de retrasarla a la primera semana de mayo y en contra, además, de los intereses de los tres sectores económicos que más apoyo le han prestado hasta ahora y a los que más tiene en cuenta a la hora de gobernar: hosteleros, hoteleros y comerciantes.

Para éstos, sin duda, no sería lo mismo, ni mucho menos, una Feria de Abril en abril, con la avalancha en su segunda mitad de madrileños por los festivos del 1 y 2 de mayo, que una Feria de Abril en mayo y sin los turistas de Madrid.

Veremos qué prima más en Gregorio Serrano, si sus facetas de delegado de Empleo, Economía y Turismo o la de, también, delegado de Fiestas Mayores.

EL FESTIVO EN FERIA

El calendario no sólo marcará el devenir de la Feria de 2014, sino que también lo ha hecho con la de 2013 al propiciar la declaración como festivo del pasado miércoles y sustanciar en ese sentido el debate entre quienes se lamentaban de que Sevilla fuera una de las pocas ciudades, por no decir la única, que no decretaba un día de fiesta local durante su Feria y quienes abogaban por mantener el ‘statu quo’ vigente hasta este año.

Como es sabido, cada municipio tiene derecho a designar dos días del año como fiestas locales. También tradicionalmente, en Sevilla suelen elegirse el día del patrón, San Fernando (30 de mayo), y el jueves del Corpus Christi, la procesión en la que Zoido fue aclamado popularmente al poco de su toma de posesión como alcalde.

Este año, el día de San Fernando y el Corpus Christi coinciden el 30 de mayo, lo que ha permitido trasladar una de las fiestas locales al miércoles de esta Feria. Esta circunstancia propició una mayor afluencia de público a y hasta mitad de la semana, pero como contrapartida, las crónicas periodísticas han reflejado un descenso también más acusado que otros años en la recta final, donde es habitual observar un decaimiento y esperar a que sean los sevillanos de la provincia y los turistas quienes campen a sus anchas por el recinto y compensen el éxodo de quienes, cansados de fiesta, prefieren -como preconizaba Monteseirín- irse a la playa y dejar su sitio a los forasteros.

DECAIMIENTO

De esta manera lo reflejaba en su crónica de ayer en El Correo Manuel J. Fernández, en estos términos: “Pero el termómetro se relaja un poco al igual que el público, que ha descendido tanto dentro como fuera de las casetas. En las privadas, las de los socios, empiezan a dominar los claros y hasta hay muchas completamente vacías en la que camareros y cocineros están de brazos cruzados. Así, por ejemplo, el número 187 de Juan Belmonte es un verdadero desierto. A las cuatro de la tarde no hay ni un alma y la freidora ni siquiera se ha encendido….”.

La duda razonable que cabe plantearse es si de no haber mediado un festivo este año a la gente se le hubiera quitado las ganas de Feria ya a partir del jueves y hubiera acudido más en masa hasta el final al campo de Los Remedios.

El Ayuntamiento ha obviado conclusión alguna sobre la experiencia del festivo de este año y por tanto su posición sobre este debate que, cual Guadiana, aparece y desaparece en el tiempo, pero cabe inferir que como en 2014 no habrá conjunción astral que propicie otra vez la celebración en el mismo día de la festividad de San Fernando y del Corpus Christi, Gregorio Serrano ya tiene resuelto el dilema y no es probable que haya festividad local en Feria.