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La sentencia del caso ERE tumba la línea de defensa del Grupo Joly

La Audiencia de Sevilla fija que los beneficiarios reales de las ayudas son las empresas y no los trabajadores

El editor gaditano viene sosteniendo que no recibió los 8 millones de euros, sino los 36 empleados a los que aplicó el ERE

El grupo periodístico apoyó ante la Audiencia que se imputara a la asociación de sus ex trabajadores

La sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla en el caso ERE y por la que se condena a antiguos dirigentes de la Junta de Andalucía, con los ex presidentes Chaves y Griñán a la cabeza, tumba de paso la tesis que viene sosteniendo el grupo Joly (editor de Diario de Cádiz y de Diario de Sevilla, entre otros), beneficiario de 8 millones de euros en números redondos en ayudas sociolaborales de los Gobiernos socialistas recién condenados en el juicio, según adelantaron en exclusiva el 22 de octubre de 2013 los periódicos de Publicaciones del Sur ( https://andaluciainformacion.es/sevilla/349642/el-fondo-de-reptiles-de-guerrero-financio-un-ere-del-grupo-joly/   y  https://andaluciainformacion.es/sevilla/350006/el-primer-plazo-del-ere-de-joly-salio-de-la-faja-piritica/ ).  El grupo editor gaditano ha mantenido que no tuvo implicación alguna en el escándalo ni se benefició del dinero público porque los fondos no pasaron por su caja sino que fueron a parar a los 36 trabajadores a los que aplicó el ERE en aquel entonces (lo presentó ante la Delegación Provincial de Empleo el 27 de octubre de 2004 y le fue aprobado por el entonces delegado provincial, Juan M. Bouza, el 19 de noviembre de dicho año).

Sin embargo, en la página 313 de la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla (la Nº 490/2019; Rollo 1965/17, de 19 de noviembre de 2019) se afirma textualmente lo siguiente: “En los expedientes de concesión de  subvenciones sociolaborales, la indemnización pactada en el ERE, a la que la empresa se compromete, es la constitución de un seguro de rentas a favor del trabajador, correspondiendo a la empresa el pago de la prima del seguro. Por consiguiente, aunque el pago de la prima fuera realizado por la Consejería de Empleo, la única beneficiaria de la subvención concedida es la empresa y no el trabajador, aunque el pago de la prima fuera abonado directamente a la aseguradora sin pasar por las cuentas corrientes de la empresa”.

Los jueces dedican una parte específica de la sentencia a abordar justamente la naturaleza de las ayudas otorgadas en el caso ERE (de la página 307 a la 331, sin perjuicio de otras citas al respecto) para rebatir la tesis de algunos de los abogados defensores. En este sentido asumen las conclusiones del informe de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE)  y destacan que sus peritos son los únicos que han tenido una visión global de la materia por haber analizado todos los ERE.

Previamente, en la página 254 destacan cómo uno de los condenados en el juicio, el exconsejero de Empleo Antonio Fernández, cuando estaba al frente del IFA decidió “sustraer al conocimiento del Consejo Rector, y por tanto de su aprobación provisional, todas aquellas ayudas cuyo importe superase 1.200.000 euros, y lo hizo con la fórmula de considerar que en las ayudas sociolaborales el beneficiario real no era la empresa, sino cada uno de los trabajadores, y que por tanto la cuantía de la ayuda debería calcularse en función de lo que cada trabajador recibiera, y no por el total. Con ello -puede leerse en la sentencia- se evitaba que se pasaran al conocimiento y aprobación provisional del Consejo Rector y se evitaba la intervención del Consejo de Gobierno; también se evitaba que fuera publicada la ayuda en el diario oficial”.

Los jueces sostienen que eran las empresas, y no los trabajadores, las auténticas beneficiarias de las ayudas en el caso de los ERE apoyándose además de en los peritos de la IGAE, en:

-La Guardia Civil (página 324 de la sentencia): “Las declaraciones de los agentes de la Guardia Civil que han depuesto en el plenario, los cuales han manifestado de forma clara y contundente que en las investigaciones que llevaron a cabo, del análisis documental y de las declaraciones tomadas llegaron a la conclusión que el beneficiario real era la empresa, posibilitando con ello, en algunos casos, que ésta, una vez “adelgazada” su plantilla con fondos públicos, se beneficiaría del mantenimiento de importantes beneficios en el ejercicio de su actividad empresarial, o incluso a través de la venta de las instalaciones e inmuebles en los que se ubicaba el centro productivo”.

-La Junta de Andalucía (página 325): “En la propia documentación aportada por la Junta de Andalucía en relación a las cantidades reclamadas….en la columna de situación actual se recoge: “según sentencia no existe concesión al trabajador, el beneficiario sería la empresa o el tomador”.

-Fax del Gabinete Jurídico, aportado por María José Rofa (página 330): “El punto 8 aborda el recurrente asunto de la consideración de estas ayudas como ayudas de Estado a efectos comunitarios. Obviamente si se consideran beneficiarias a las empresas, serían ayudas incompatibles salvo por la cuantía si se tratara de mínimis (sic). Por ello los beneficiarios han de ser los trabajadores, nunca las empresas. Consecuente con este criterio, la Consejería de Empleo nunca efectuó el pago directo a la empresa, sino a la aseguradora, aunque dicha empresa apareciera como tomadora de la póliza. En otros casos, la tomadora fue la asociación de ex trabajadores, las secciones o federaciones sindicales, o incluso la propia Junta. En todo caso, se sigue el criterio del Gabinete del Consejero de Empleo, de mantener la apariencia de que la subvención es concedida al trabajador y no a la empresa”.

Y en el resumen de la sentencia, en el punto número 11 se dice que “la Consejería de Empleo disponía de los fondos públicos del programa 22E/31L sin sujeción a procedimiento alguno, sin control de la Intervención, sin exigir la más mínima acreditación de una situación que legitime la percepción de la supuesta ayuda, sin necesidad de justificar el empleo o uso del dinero que se recibía. En definitiva, permitía el enriquecimiento de empresas, a través del ahorro de gastos, y de terceros, ajeno a cualquier interés social o público debidamente acreditado”.

LA TESIS

La línea fundamental de defensa del Grupo Joly para presentarse como ajeno a la trama de los ERE es que no recibió directamente ninguna ayuda vinculada a la partida 31L, conocida como “el fondo de reptiles”, de los Gobiernos socialistas de la Junta de Andalucía. Así, entre otras, el  10 de julio de 2019 publicó una información con el titular ‘Grupo Joly acredita a la Audiencia que no recibió ayudas de los ERE’  ( https://www.diariodesevilla.es/juzgado_de_guardia/Grupo-Joly-acredita-Audiencia-no-recibio-ayudas-ERE_0_1371762928.html )

porque las mismas fueron concedidas, siempre según su tesis ahora tumbada por la propia Audiencia Provincial de Sevilla, a los 36 ex trabajadores afectados por el ERE de 2004 a través de la Asociación de Trabajadores de la Prensa de Cádiz, constituida por aquéllos.

A pesar de la carta enviada por el ex director general de Empleo de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Guerrero (condenado a 7 años y 11 meses de prisión y a 19 años y 6 meses de inhabilitación) al presidente del grupo editor, José Joly, aludiendo a las negociaciones mantenidas al efecto con la Dirección del Grupo, en la información citada se sostiene que “jamás solicitaron ni obtuvieron ninguna ayuda”.

Para desviar la atención y no asumir ninguna responsabilidad en la obtención de los 8 millones de euros de la Junta de Andalucía, el Grupo Joly reconoce en esa información que apoyó que se tuviera como investigado en la causa judicial no a él mismo, sino a la asociación constituida por sus 36 antiguos empleados, despedidos mediante un ERE, como “entidad receptora de las ayudas”.

FISCALÍA ANTICORRUPCIÓN

La sentencia de la Audiencia Provincial en el sentido de que eran las empresas las realmente beneficiarias de los ERE aprobados por la Junta bajo el mandato del PSOE y no sus trabajadores coincide también con la tesis de la Fiscalía Anticorrupción, la cual recurrió un auto de la juez María Núñez Bolaños, sustituta de Mercedes Alaya, por el que en el caso del ERE de Joly aquélla sólo llamó como investigado al presidente de la Asociación de los antiguos empleados del grupo editor y no emprendió acción alguna contra este último.

Según la información publicada por ABC el 5 de julio de 2019 con el título La Fiscalía sostiene que la Junta “enriqueció” al Grupo Joly “de modo fraudulento” ( https://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-fiscalia-sostiene-junta-andalucia-enriquecio-grupo-joly-modo-fraudulento-201907042338_noticia.html )

el Ministerio Público afirmó que la subvención del Gobierno socialista andaluz sirvió “para enriquecer de manera injusta” y “de modo fraudulento” a empresas pertenecientes al grupo editor y no fue “una ayuda individual en favor de los miembros de la Asociación de Trabajadores de la Prensa de Cádiz”.

Estimó la Fiscalía Anticorrupción que el hecho de que la ayuda se concediera “formalmente” a dicha Asociación por la Dirección General de Trabajo de la Junta (cuyo titular era Francisco Javier Guerrero) no era más que “un artificio para ocultar al auténtico beneficiario de las ayudas: las sociedades ya citadas pertenecientes al Grupo Joly”. Tales hechos “pudieran ser constitutivos -estimaba la Fiscalía- de sendos delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos”, por lo que el Ministerio Público pidió que fueran incluidos como investigados cinco ex altos cargos de la Consejería de Empleo y el presidente del grupo editor, José Joly Martínez de Salazar.

Para la Fiscalía Anticorrupción no cabe duda de que el “beneficiario real” de las ayudas eran las empresas del grupo editor, y el objetivo, según se hizo eco ABC, “financiar una serie de compromisos económicos adquiridos por tales sociedades con los trabajadores que se vieran afectados por la aplicación del Plan Social diseñado para el proyecto de consolidación y expansión del grupo”.

Un supuesto proyecto de expansión sobre el papel, que contrastó con la auténtica realidad de la reducción de plantilla en el grupo editorial y otras medidas opuestas a cualquier expansión, como fue la de dejar de utilizar rotativas de Ingrasa en que se imprimían periódicos del Grupo.

SIN LA EDAD REQUERIDA

El 14 de julio de 2018, en respuesta a las informaciones de ABC sobre el ERE que por valor de 8 millones de euros en números redondos financió la Junta de Andalucía con cargo a la  partida 31L, el Grupo Joly publicó ( https://www.diariodesevilla.es/andalucia/Grupo-Joly-mentiras-falsedades-ABC_0_1263174266.html )

que podría acreditar “cuando sea necesario” que todos los trabajadores afectados por la medida extintiva cumplían el requisito de la edad ( debían ser mayores de 52 años, según la carta de Francisco Javier Guerrero a José Joly), “como no podría ser de otra manera”.

Sin embargo, cuando conforme a lo pactado con el entonces director general de Empleo, Francisco Javier Guerrero, y siguiendo las instrucciones recibidas los trabajadores que iban a ser incluidos en el ERE se constituyeron como Asociación de Trabajadores de la Prensa de Cádiz para beneficiarse de la póliza a suscribir por la Junta (26 de octubre de 2004), al menos cinco de ellos tenían 51 años porque habían nacido en 1953. Es más, en el caso de uno de ellos se hace a mano una anotación en la lista, del siguiente tenor: “? 1 año + (y luego una palabra que podría interpretarse como “vale”).  Este trabajador había nacido el 19 de noviembre de 1953 por lo que no cumpliría los 52 años hasta 2005, un año después de la tramitación del ERE, pese a lo cual fue incluido en el mismo, al igual que otros cuatro en similar circunstancia. Veamos con más detalle:

Si D.P.B., incluido en el ERE, nació el 19 de noviembre de 1953, ¿qué edad tenía cuando el delegado de Empleo de la Junta aprobó el ERE extintivo del Grupo Joly el 19 de noviembre de 2004?

Si A.R-T.S., incluida en el ERE, nació el 23 de junio de 1953, ¿qué edad tenía cuando se aprobó el ERE del Grupo Joly el 19 de noviembre de 2004?

Si R.C.C., incluido en el ERE,  nació el 30 de mayo de 1953, ¿qué edad tenía cuando se aprobó el ERE del Grupo  Joly el 19 de noviembre de 2004?

Si J.L.N.G., incluido en el ERE, nació el 18 de enero de 1953, ¿qué edad tenía cuando se aprobó el ERE del Grupo Joly el 19 de noviembre de 2004?

Si J.F.A., incluido en el ERE, nació también el 18 de enero de 1953, ¿qué edad tenía cuando se aprobó el ERE del Grupo Joly el 19 de noviembre de 2004?

Teniendo en cuenta las primas a financiar por la Junta de Andalucía en la póliza del seguro, el coste por estos trabajadores que no cumplían el requisito de superar los 52 años (el criterio marcado por el director general de Empleo de la Junta, Francisco Javier Guerrero) pese a lo sostenido por el editor gaditano  ascendió inicialmente a 1.609.313,83 euros, el 21% de los 7.661.168,16 euros del coste total también inicial (luego incrementado) para el Gobierno andaluz. Así pues, éste fue el dinero que presuntamente tendría que haber pagado Joly si el ERE de esos cinco trabajadores lo hubiera financiado íntegramente su grupo editorial en vez de la Junta de Andalucía con dinero de todos los andaluces.

En este sentido, la Fiscalía Anticorrupción tampoco compartió la decisión de la juez María Núñez Bolaños de incriminar sólo a miembros de la Asociación constituida por los empleados a los que se aplicó el ERE, porque no se había creado cuando se suscribió el protocolo en octubre de 2004.

Por su parte, en una reunión mantenida con periodistas el día 17 de septiembre de 2018 como antesala a una entrevista televisiva, el entonces vicepresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez Barrios, afirmó que todo el mundo sabía que Joly se había beneficiado de los ERE y que a su Gobierno le constaba que en su momento no todos sus trabajadores cumplían el requisito de superar los 52 años de edad para su inclusión en el expediente de regulación de empleo.

CONTRADICCIÓN

En la información de réplica a ABC, Diario de Sevilla decía: “ La realidad es que el Grupo Joly no ha recibido ni un solo euro de las ayudas públicas…fueron a parar directamente a los trabajadores que habían salido del Grupo Joly sin que en ningún momento pasaran por la contabilidad de estaempresa”. En realidad los trabajadores sólo aceptaron salir de la empresa una vez que el grupo Joly y la Dirección General de Empleo de la Junta pactaron la financiación del ERE, en su mayor parte por el Gobierno andaluz y con cargo a los fondos públicos, de manera que Joly se ahorró el pago de esos millones de euros.

Pago con el que tendría que haber corrido si no hubiera alcanzado el pacto con la Junta, presidida entonces por Manuel Chaves. No recibió el dinero directamente en su contabilidad, pero como se ahorró pagarlo, a la postre el resultado ha sido el mismo, como ha establecido la Audiencia Provincial de Sevilla en su sentencia sobre el caso ERE: “en definitiva -fija el fallo judicial-, permitía el enriquecimiento de empresas, a través del ahorro de gastos”.

Por otra parte, Diario de Sevilla afirmaba que “las ayudas concedidas a la Asociación de Trabajadores de la Prensa de Cádiz (la que constituyeron los trabajadores del Grupo a los que se aplicó el ERE) siempre han sido legales. Así -continuaba- se reconoce en el decreto-ley 4/2012, de 16 de octubre, de “medidas extraordinarias y urgentes en materia de protección socio laboral a ex trabajadores y extrabajadoras andaluces afectados por procesos de reestructuración de empresas y sectores en crisis”, que avala “la legalidad de esas ayudas, que a día de hoy siguen percibiendo los ex trabajadores”.

Que las ayudas (otorgadas a dedo y sin ningún procedimiento de información pública para que pudieran optar a las mismas las 9.461 empresas andaluzas que en aquella época presentaron ERES que afectaron a 120.829 trabajadores, según se recoge en las páginas 291 y 292 de la sentencia) eran legales es una interesada opinión de Joly, ya que en tal supuesto no se habría celebrado el juicio por el caso de los ERE, en el que ha quedado sentado el fraude cometido. ¿No resultaba anómalo que hubiera que recurrir a un decreto-ley de octubre de 2012 cuando la Junta financió el ERE de Joly en octubre/noviembre  de 2004, ocho años antes? Además, ese decreto se refiere a empresas en crisis, y ¿cómo iba a estar Joly en crisis si alardeaba en la misma información de réplica a ABC de que ha financiado su desarrollo “exclusivamente con recursos propios, el esfuerzo de sus accionistas y acudiendo al mercado crediticio”? Y si las ayudas a sus empleados que constituyeron la Asociación de Trabajadores de la Prensa de Cádiz eran legales, ¿cómo entonces el Grupo Joly ha apoyado (Diario de Sevilla, 10 de Julio de 2019, página 27) que se impute a la misma en la causa de los ERE?

Alemania busca impresores en España mientras el grupo Joly despide a los suyos en Ingrasa

La triste noticia del cierre patronal por parte del Grupo Joly de su planta de impresión en Puerto Real (Ingrasa) dejando a todos sus trabajadores (34) en la calle justo poco después del acto conmemorativo ante el Rey del 150 aniversario del Diario de Cádiz contrasta con la búsqueda de profesionales del sector de las Artes Gráficas por una empresa alemana.

La consultora de recursos humanos TTA Personal ha hecho pública la reciente apertura de un nuevo proceso de selección que llevará a 10 profesionales españoles de la impresión offset y digital hasta una de las empresas europeas más innovadoras e importantes en el sector. Una oportunidad única ya que, aunque TTA ya había puesto en marcha procesos de selección para otros sectores, nunca lo había hecho hasta ahora en las artes gráficas y la impresión.

TTA Personal seleccionará esta decena de profesionales para que se incorporen en una empresa de tecnología de pedidos online moderna y puntera, presente en más de una veintena de países como Bélgica, Brasil, China, Dinamarca y Alemania que cuenta actualmente con más de 700 empleados y una superficie para la producción de 10.000 m2.

Además, el sector alemán de las artes gráficas no es lo único que despunta respecto a nuestro país, también lo hacen las condiciones laborales que se muestran en la oferta, disponibles para su consulta en la página web de la consultora alemana. Entre las más destacables, las vacantes tienen previsto un sueldo que podrá llegar hasta los 2.000 euros netos y una cantidad de servicios gratuitos como comedor, gimnasio o fisioterapia que la empresa pone a disposición de sus empleados.

Las entrevistas, abiertas tanto como para personal especializado y con experiencia, así como para aprendices de la impresión y las artes gráficas, se celebrarán en Madrid y la selección para ocupar estos puestos ya ha comenzado con la recepción de currículums a través del portal de TTA Personal: www.tta-personal.es

Esta empresa selecciona candidatos para las instalaciones en la comunidad de Sajonia, Alemania. Concretamente busca maquinistas en impresión offset y digital para la producción en la fábrica situada en Dresden. Esta ciudad es la capital del estado federado de Sajonia, con más de 550.000 habitantes.

La oferta de empleo va dirigida a maquinistas expertos y aprendices del sector. Se valorarán los conocimientos y experiencias en las artes gráficas.

Maquinaria de impresión:

Impresión Offset: KBA Rapida 142 y Heidelberg XXL 162
Impresión Digital: HP Indigo 7500, 7600, 10000

Otra maquinaria de procesos (no para los maquinistas):

Guillotina: Perfecta; Plegadoras: MBO; Grapadoras: Heidelberg y Stitchmaster; Alzadoras: Theisen & Bonitz; Peliculadora – UV: Proteus; Máquina de barniz UVI: Steinemann; Glasofonadora: Autobond; Ensobradora: Winkler & Dünnebier; Troqueladora: Kama; Encuadernadora: Kolbus; Encuadernadora espiral: Renz Inline und Solarco Calendar

Qué se ofrece desde la imprenta y TTA Personal:

Primer contrato laboral de 1 año, posteriormente indefinido. Periodo de prueba de 6 meses (ley en Alemania)
890€ en concepto de mudanza
Ayuda con el alojamiento en la ciudad (pisos compartidos y amueblados a bajo coste para el comienzo, precio aprox.200-300€ mensuales)
Cuenta de horas extraordinarias (se pueden disfrutar o ser remuneradas en mutuo acuerdo con el jefe de sección)
Buen ambiente de trabajo en empresa en continua expansión
Jornada completa de 39,4 horas semanales. Trabajo de 3-4 días a la semana.
El sueldo base inicial es de 1.850€ brutos. Con buenos conocimientos de la maquinaria de impresión y experiencias demostrables mejora del salario¡
25% extra por turnos nocturnos de 23h. a 6h. y exento de retenciones
50% extra por días festivos exento de retenciones
Plus individual de rendimiento de hasta 75€ netos por turno. Buenos empleados superan considerablemente los 2.000€ netos mensuales.

Productividad > 95% –  Rendimiento < 85% 0 Euros netos > 85% 25 Euros netos

> 100% 50 Euros netos

> 115% 75 Euros netos

Beneficios extras:

Descuento mensual del 25% en el transporte público de la ciudad de Dresden
Bonificación del 7% en las retenciones de seguridad social y seguro de accidentes privado extra a cada trabajador
Plan de pensiones interno con 10% extra
50€ anuales en gastos de imprenta
Sala de juegos y de relax en la empresa
Set de ropa de trabajo gratis
Cantina (actual de lunes a viernes de 8:30 a 15h) Trabajadores en la cocina con neveras, microondas, agua fría y caliente. Por la noche maquinas expendedoras de Snacks y bebidas a bajo coste)

Y otra serie de incentivos que pueden consultarse en la página web de la consultora: www.tta-personal.es

Este cierre patronal de Ingrasa se produce años después del conjunto de seis EREs negociado por el Grupo Joly con los representantes de los trabajadores de seis de sus empresas (Diario de Cádiz, Diario de Jerez, Europa Sur, Ingrasa, Federico Joly y Cía y Joldis) a patir de enero de 2004 y hasta el 26 de octubre de dicho año, una vez que el Grupo tuvo la seguridad de que iba a contar con la financiación de la Junta de Andalucía. Fue camuflado como un Plan de Modernización que conllevaría la aplicación de un Plan Social, debido a que la empresa no se hallaba por entonces en una crisis que justificara los expedientes de regulación de empleo.

Ese Plan de Modernización financiado a la postre por el Gobierno andaluz sin publicidad ni concurrencia y de forma absolutamente ilegal según el dictamen de los peritos de la Intervención General del Estado, colocó al Grupo Joly en una posición mucho más ventajosa frente a sus competidores, los cuales tuvieron que afrontar el posterior estallido de la crisis económica general y de la prensa en particular sin ningún tipo de ayuda oficial y con sus propios recursos.

Aun así, el Grupo Joly incumplió otro de los supuestos motivos que se dieron para justificar lo que en el punto tercero del acuerdo firmado con los representantes de los trabajadores se definió como “un ambicioso plan de ampliación de plantilla laboral”. Ocurrió todo lo contrario: el Grupo Joly no dejó de reducir plantilla en todos sus medios en los años que siguieron al “Proyecto de Consolidación” con que se camufló el ERE multimillonario. El último episodio de ese supuesto “Proyecto de Consolidación” ha sido el cerrojazo a la planta de impresión de Ingrasa.

Dinero ‘de’ los mineros acabó en la póliza por el ERE del Grupo Joly

Por si no estuviera enrevesado el escándalo de los EREs que investiga la juez Mercedes Alaya y en cuyo sumario se hallan incluidas las ‘ayudas sociolaborales’ otorgadas con cargo al denominado ‘fondo de reptiles’ de la Junta de Andalucía a los mineros de la Faja Pirítica de Huelva, la cadena de periódicos Viva está publicando una serie de revelaciones al respecto, entre ellas la sorprendente información de que el exdirector general de Trabajo del Gobierno autonómico, Francisco Javier Guerrero, detrajo 300.000 euros que se habían librado para la asociación de mineros onubenses para trasvasarlos a los despedidos por el Grupo Joly.

Los enlaces a estas informaciones son los siguientes:

http://andaluciainformacion.es/sevilla/349642/el-fondo-de-reptiles-de-guerrero-financio-un-ere-del-grupo-joly/

http://andaluciainformacion.es/sevilla/350006/el-primer-plazo-del-ere-de-joly-salio-de-la-faja-piritica/

http://andaluciainformacion.es/sevilla/350338/la-jueza-alaya-ha-incluido-ya-en-el-sumario-de-los-ere-el-de-joly/

 

 

 

 

Despedida de Juan Luis Pavón y su reflexión sobre el periodismo

Por su interés reproduzco aquí el texto que a modo de adiós a Diario de Sevilla, tras su despido por el Grupo Joly,  ha escrito Juan Luis Pavón, subdirector y fundador del periódico e injustamente marginado por la empresa editora y el nuevo equipo directivo pese a haber entregado  literalmente su vida por el periódico a lo largo de tanto tiempo, con un elevadísimo coste personal y para su salud. Sin Juan Luis Pavón, pese a quien pese, no habría sido posible el éxito de Diario de Sevilla y el encumbramiento social de quienes lo rentabilizaron de cara a la galería mientras los auténticos profesionales que creyeron en la idea de un medio independiente y de calidad se dejaban las pestañas desde la madrugada hasta altas horas de la noche en hacer el mejor periodismo, sin pensar en medrar ni en figurar, ni convertirse en submarinos de bastardos intereses políticos. Así se lo han pagado ahora quienes son sus máximos deudores a su esfuerzo y entrega sin límites y le deben gran parte de lo que aparentan. Gracias, Juan Luis, por el testimonio de tu fraternal amistad, demostrada en tantos momentos difíciles,  y de tu ejemplar profesionalidad a lo largo de tantos años, como prueban infinidad de páginas especiales y de suplementos coordinados por ti y que muchos aún conservan por su calidad y su valor documental. Ese es el mejor homenaje a tu labor periodística, vigente aún al cabo de tanto tiempo. ¿Quiénes pueden decir lo mismo? Aunque pase la vida, somos lo que hemos hecho, hijos de nuestras obras, y nadie te podrá arrebatar el gran legado plasmado en tantas y tantas páginas. Machadianamente seguirás haciendo camino al andar, libre ya de las ataduras que te impidieron en la última etapa seguir dándote y dándole al medio que fundaste  muchísimo  más que el 100 por 100. He aquí el texto de Juan Luis Pavón:
“La dirección de la empresa Editorial Andaluza de Periódicos 
Independientes, propietaria de la cabecera Diario de Sevilla, en la 
reducción de plantilla que efectúa en todos los periódicos del Grupo 
Joly, ha decidido incluirme en la relación de trabajadores despedidos. 
En el edificio de la sevillana calle Rioja prosiguen más de cien 
profesionales desempeñando sus cometidos. A todos les animo para que 
trabajen juntos con ahínco en pos de la buena marcha de Diario de 
Sevilla. El medio de comunicación al que he dedicado 14 años y tres 
meses, desde que, en septiembre de 1998, acepté la oferta que, por 
mediación de José Joaquín León, me hizo José Joly Martínez de Salazar 
para ser, en calidad de subdirector, uno de los periodistas que 
pusieran en pie el proyecto de crear Diario de Sevilla, cuyo primer 
número se editó el 28 de febrero de 1999.

Quiero testimoniar mi gratitud a quienes me contrataron y me dieron su 
confianza para contribuir a configurar la plantilla de periodistas, 
las apuestas informativas y los retos editoriales de un periódico 
planteado como el diario más completo y de más calidad que se haya 
hecho en Andalucía. El único que ha competido en tiempo real con los 
medios nacionales (con redacciones en Madrid y en Sevilla) abordando 
desde Sevilla todas las temáticas locales y globales, ya fuera el 
genoma humano o el ‘boom’ inmobiliario, la guerra de Afganistán o la 
magna exposición de Velázquez en la Cartuja, el 11-S o el fracaso 
escolar, la Cumbre Europea o el Giraldillo, la boda en Madrid de los Príncipes de Asturias o la muerte en Sevilla de Javier Benjumea, el 
fundador de Abengoa, el proceso a Pinochet en Londres o el Mundial de 
Atletismo en la Cartuja.

Una experiencia extraordinaria en la que he 
aprendido muchísimo de magníficos profesionales y compañeros de 
diversas áreas, periodísticas y no periodísticas. Mi gratitud a todos 
ellos. A los que continúan en el periódico y a los que ahora están por 
otros derroteros. Tanto a los más veteranos como a los jóvenes. De 
todos he aprendido. Y a todos he intentado motivar, desde el esfuerzo 
y el compromiso con la envergadura del reto, a que den lo mejor de sí 
mismos. Y lo han hecho. Es mi mayor satisfacción, y suyo es el mérito. 
El mayor o menor acierto que yo haya tenido ayudando a tomar 
decisiones, o a impulsar innovaciones en la oferta informativa, es una 
nimiedad al lado de la emoción que he sentido día y noche durante diez 
años al ser testigo del contagioso espíritu de superación y entrega 
forjado en común por muchas personas que no se conocían de antemano y 
que han dado una lección.

Enhorabuena a todos. 

Pocas veces se ha materializado mejor un lema: “El Diario que siempre 
has querido’. Era la frase elegida por la editora para el lanzamiento 
del periódico, y, además de hacerse realidad desde el punto de vista 
empresarial, por el salto cualitativo que suponía para Federico Joly y 
Cía producir un periódico potente y avanzado como los que se hacían en 
Madrid y Barcelona; el lema prendió en el ánimo de los periodistas que 
lo elaboraban y, sobre todo, de los ciudadanos que, de modo creciente, 
fueron considerando que ese era el periódico que siempre habían 
querido leer en Sevilla.
De ahí que, cuando la empresa demoscópica que 
presidía José Ignacio Wert, actual ministro de Educación y Cultura, 
hizo sendos estudios de mercado al cumplirse el primer y el segundo 
año del periódico, de los que se elaboran sin que los encuestados 
conozcan quién encarga el estudio, manifestó su asombro por el grado 
de empatía que había logrado Diario de Sevilla entre miles de personas 
que anteriormente eran fieles lectores de otros periódicos, y más aún 
le llamó la atención a Wert que un elevado porcentaje de los lectores 
de otros periódicos manifestaran que en muchas áreas informativas lo 
hacía mejor el Diario de Sevilla que su periódico habitual.

Un 
reconocimiento que es el primer paso para convertirse en nuevo cliente 
de esa empresa periodística y acabar formando parte de una nueva 
mayoría de lectores. 

También agradezco las numerosas muestras de interés hacia mi persona 
que se suceden durante estos días, por periodistas de todos los 
medios, así como por empresarios, profesores universitarios, gestores 
culturales, blogueros, científicos, escritores, arquitectos, 
ingenieros, etc., mostrándome su afecto, su apoyo, su perplejidad y su 
malestar.

De sus palabras y comentarios se deduce una empatía con lo 
que ha supuesto Diario de Sevilla para muchos ciudadanos. Y una 
preocupación por el futuro del periodismo, entendido en su 
insustituible función de cohesión social, de calidad de vida y de 
salud democrática. En pleno desmoronamiento del bienestar general, de 
la España política nacida en la Transición, y del modelo de negocio 
mediático previo a la irrupción de internet, sienten orfandad los 
ámbitos de población más conocedores de la importancia del periodismo 
de calidad para cimentar el desarrollo económico, social y cultural. 
Nótese la diferencia entre lo que se ofrece y lo que se demanda, pese 
a que la tecnología de bolsillo permite mejor que nunca participar y 
compartir.

Cualquier empresa es una labor de equipo. Más aún la periodística, 
cuya naturaleza de inmediatez obliga a hacer muchas cosas en poco 
tiempo. Subrayo que el mérito es de todos, cada uno en su función, 
desde el presidente de la empresa hasta el vigilante nocturno de 
seguridad. Y no son palabras huecas, pues si los primeros pasos para 
lograr el éxito empresarial los da quien está al frente del proyecto, 
marcándose unos objetivos con buenos fundamentos, el triunfo se 
alcanza cuando todas las personas comparten un ambiente de motivación 
y contribuyen al mejor rendimiento posible de la actividad a la que 
sirven.
Cuando se crean las condiciones para ello, lo excepcional se 
convierte en lo normal y la empresa supera a sus competidores. De ahí 
que un vigilante de seguridad alertara de madrugada, cuando ya estaba 
enviado entero el periódico a la rotativa, del fallecimiento de Rafael 
Alberti. Y gracias a eso hubo periodistas que regresaron a tiempo a la 
Redacción y pudieron, en pocos minutos, cambiar por completo la 
portada y una página interior, lo que supuso que la empresa editora se 
beneficiara en el quiosco por informar de una noticia relevante que 
otros periódicos no incluían.

Y de ahí que un colaborador, cuando 
regresaba a su casa a las 5 de la madrugada de un 31 de diciembre 
después de estar de copas con sus amigos, no pasara de largo al ver un 
despliegue policial junto a la Tesorería de la Seguridad Social, 
frente a la estación de Santa Justa, y llamara al periódico para que 
el vigilante le diera el teléfono del subdirector con el fin de 
sacarle de la cama y contarle que algo importante podía estar 
sucediendo, aunque no sabía ni el qué ni el porqué. Era el 
descubrimiento del vehículo que ETA colocó allí con 100 kilos de 
explosivos para provocar una masacre. Y Diario de Sevilla fue el único 
medio que estuvo presente con redactores y fotógrafos en las horas de 
aquella feliz operación policial.

Son sólo dos ejemplos de los 
centenares que podría citar. 

Hoy, cuando todo se ejecuta desde criterios economicistas, es básico 
reivindicar, desde la experiencia, que los conceptos básicos para la 
viabilidad de una empresa periodística (inversión, rentabilidad, 
productividad, competitividad, calidad del producto, liderazgo, valor 
de la marca, reputación, sinergias,…) tienen que ser propulsados 
desde la acción periodística.

El liderazgo informativo conduce al 
liderazgo social y lleva a la rentabilidad comercial cuando se 
consigue hacer más y mejor periodismo a menor coste. Cuando se hace un 
periódico con vocación de liderazgo, poco a poco se vinculan todos los 
sectores de la sociedad, todos los poderes, todos los anunciantes, 
pues quieren relacionarse con una marca de prestigio. Agradezco la 
oportunidad que he tenido para romper compartimentos estancos entre 
los departamentos periodísticos y no periodísticos, para poner en 
común ideas y necesidades, y conjugar la calidad informativa, el 
servicio a los lectores y el beneficio económico para la empresa. 

Pasa la vida, y ahora toca seguir haciendo camino”.

 

Carlos Mármol: bienvenido a la libertad

Carlos Mármol y Juan Luis Pavón, dos de mis subdirectores fundadores de Diario de Sevilla junto conmigo, han sido despedidos por el Grupo Joly  además de otros compañeros en aquella gran aventura periodística de 1999, convertida hoy en pálida sombra de lo que fue. Ellos han pagado también el precio por su independencia y por mantenerse fieles a la idea original con que nació el periódico,  al que desde dentro y desde fuera han ido desvirtuando con el paso del tiempo. No obstante, su obra habla por ellos mejor que nadie y está ya en las hemerotecas para que quien tenga ojos, que vea. Doy a estos dos grandes periodistas, los mejores con que he trabajado nunca, la bienvenida a la libertad y recomiendo la lectura del blog que Mármol  ha abierto en Internet  (www.carlosmarmol.es) con esta primera entrada titulada ‘La risa en los entierros’. Gracias, Carlos, por todo lo que diste al proyecto original de Diario de Sevilla a lo largo de catorce años de tu vida y por lo mucho que aún aportarás al periodismo, sea en la trinchera en que sea. He aquí el primer artículo en la nueva etapa de Carlos Mármol:

 

La vida es lo que te pasa por delante mientras haces el periódico. Un buen día el diario que siempre habías querido desaparece (aunque siga publicándose; esto ya es lo de menos) y te quedas solo, desnudo frente a la vida, tan ancha como ajena. Da cierto vértigo. Aunque mirándolo despacio, con sosiego, la inseguridad repentina nos regala una grata enseñanza: la existencia y la libertad valen bastante más que cualquier periódico. El problema, de cualquier forma, no es del mundo. Nunca lo es: el mundo siempre ha sido así. El problema sólo es de uno. De nadie más. Por otra parte, el pecado original resulta a todas luces imperdonable: no debe quererse como si fuera algo propio aquello que en realidad siempre fue ajeno. Es un lujo que uno no puede permitirse ni en el orden espiritual. Aunque sin experimentar por lo menos una sola vez en la vida este noble sentimiento no es posible construir nada perdurable. Puro. Auténtico. Mucho menos un diario, que debe ser el espejo de la realidad.
Al cabo, hay que darle la razón a Dylan:
“En la vida no existe ningún orden moral. La moralidad aquí no tiene nada que ver. Existen la virtud y la bajeza. Punto. El poder se basa en la fuerza bruta: haces lo que otros te dicen, quienquiera que seas. Si no pasas por el aro estás acabado”.
Y sin embargo es necesario desobedecer. Hacer lo que crees. Decir lo que piensas. Ser tú mismo. Es la única manera de no traicionarte, aunque para ello caves tu propia tumba y, al terminar el agujero infinito, al que casi te cuesta verle el fondo, te recuestes satisfecho sobre la tierra, generosa y húmeda, y sonrías frente a los que aún te miran sorprendidos porque en mitad del duelo no entienden, ni entenderán nunca, que ciertas variantes azules de tristeza pueden ser fértiles. O que el único refugio posible ante la tempestad consista justamente en reírte de tu propio sepelio. Al fin y al cabo, quizás no seas el único cadáver del cementerio. Que reposes en un mausoleo egregio o en una sencilla tumba de piedras gastadas en un camposanto provinciano es lo de menos: la muerte nos iguala a todos y el tiempo es el mismo enemigo ecuménico, imbatible.
Hace casi catorce años un grupo de locos fundamos un periódico en una ciudad donde no se lee, en la que la cultura se desprecia con el entusiasmo que sólo permite la ignorancia y la pertenencia a los falsos linajes se valora mucho más que los méritos individuales. Una gesta. Fue un periódico que, como dijo su fundador, el mejor periodista que he conocido y conoceré, pretendía caracterizarse más por lo que diría que por lo que callaría. Un periódico con una voz propia. Honorable.
El periodismo es un oficio sencillo. Por eso es tan difícil: consiste en contar la verdad. ¿Qué pasa cuando la verdad resulta demasiado terrible? Debemos contarla igual, incluso aunque no tengamos sitio donde hacerlo y nos toque de lleno el corazón. El periodismo, tal y como lo concebíamos hasta ahora, se está muriendo. También puede que sea verdad lo que cuentan: quien agoniza sólo es la industria tradicional de los periódicos, no el periodismo. Las víctimas de la guerra, sin embargo, no cesan: en los últimos años más de ocho mil profesionales, algunos de los mejores de la historia reciente, han sido despedidos, destruidos, lanzados al vacío de los lunes como resultado de los ajustes adoptados por las empresas editoras. ¿Todo este sufrimiento sirve para algo? No lo parece. Sólo es una amputación terminal en un cuerpo maltrecho. Acaso sea el preámbulo del fin.
Se dan multitud de excusas. Justificaciones. Algunas son ciertas. La crisis económica aceleró el deterioro. El cambio de paradigma que impusieron las nuevas tecnologías aumentó el desconcierto general. Pero sólo son los elementos accesorios de una trama mayor: el cáncer era previo, estaba dentro del cuerpo, junto a los órganos vitales, y se le veía avanzar, con constancia, todos los días. Sin fatiga. No ha desaparecido. Por eso será mortal. No se trata de ningún enemigo misterioso. Es un asesino demasiado visible. Se le adivina recordando algunas de las lecciones básicas. Por ejemplo: no debe proclamarse aquello de lo que se carece. Otra: la incoherencia sostenida en el tiempo destruye la verosimilitud, que es el requisito básico que necesita la credibilidad. El elemento esencial del periodismo. No es raro lo que nos está pasando. Sucede solamente que está siendo más rápido de lo esperado. Nada más.
El día antes del ajuste de cuentas con la realidad un grupo de compañeros, algunos de ellos amigos de mil batallas, gritaba por las calles de Sevilla que sin periodistas no hay democracia. Me cuesta darles la razón. No porque su grito me parezca inútil, todo lo contrario, sino porque lo que yo me pregunto es si la democracia actual, que es más bien una partitocracia sin principios, necesita realmente al periodismo de verdad, que siempre debe ser impertinente. Sinceramente no creo que seamos tan importantes, lo que no implica que no tengamos importancia. Son cosas distintas. A los periodistas no nos ha elegido nadie. Lo nuestro es un puro ejercicio de voluntad: nos elegimos a nosotros mismos el día que decidimos dedicarnos a esto, acaso con demasiadas cosas en contra y todo un océano de advertencias previas. Esto es lo extraordinariamente valioso: pese a todo decidimos libremente ser así. Por eso sabemos, como El Quijote, quiénes somos. Igual que lo saben, y eso en realidad es lo único trascendente, todos aquellos lectores que nos han dado a lo largo de los años el inmenso regalo de leernos cada día, prestarnos atención, dedicar su tiempo a compartir nuestra visión de la vida.
Ahora sufrimos una especie de muerte azarosa. La lotería de los últimos días de Babilonia, que llega justo antes del fin. El exterminio. La extraordinaria crudeza del genocidio sólo se explica por la incomodidad que implica tener delante un espejo silencioso que con su mera presencia, sin hablar, ilustra mejor que cualquier palabra el cambio de valores. La tristeza resulta inevitable. La melancolía, infinita. Todos los esfuerzos por evitar el nihilismo que gobierna los periódicos han sido completamente vanos.

Estos días de noviembre he aprendido muchas cosas. La primera: sufrir te hace mejor persona. Igual que viajar o leer, te vuelve mucho más sabio. Uno apenas esperaba cinco o seis llamadas ciertas. La realidad inducía al fatalismo. Los mensajes de aliento han sido infinitos. Y mejor: todos sinceros. Sin impostores. No tengo palabras (ni dinero) para devolver tanto cariño, mucho menos en mi caso, ya que acostumbro a ser avaro en los afectos. Como todas las cosas importantes, aquellas que nacen del corazón, la oleada de solidaridad ha sido tan espontánea como excesiva, fruto de una admiración inmerecida y, sospecho, consecuencia en el fondo de la nostalgia compartida de otros tiempos en los que todos éramos mucho más ingenuos y felices.
Dos: realmente estoy empezando a creer lo que dicen las escrituras. El mundo se acaba. Al menos nuestra visión de la vida, que está hecha del papel de los periódicos. En mitad de la incertidumbre he recordado con nitidez una vieja escena perdida en la memoria. Hace veintitrés años, cuando empezaba en el oficio e intentaba aprender a escribir, cuando todavía veía como algo inaudito que te pagaran por poner palabras en un papel, un compañero nos dejó para hacerse cargo de una alta responsabilidad institucional. Se despidió de toda la redacción. Entonces todavía había gente con estilo. Todo el mundo le felicitó por su nombramiento, salvo yo. No fue un gesto de displicencia. Era ignorancia. Sencillamente no podía entender que alguien abandonase una redacción, incluso aunque como aquella no fuera más que un astillero en proceso de derribo, por un despacho oficial. ¿Estaba equivocado? Era mucho más joven e indocumentado. Para mí no podía existir mejor sitio en el mundo que aquel barco a la deriva donde las sillas de falso cuero se caían a pedazos y los teletipos todavía se cortaban a mano, por grupos y con actitud marcial, al comenzar cada tarde. Han pasado más de dos décadas desde entonces. Lo sigo pensando: el periodismo sólo se aprende en las redacciones. El problema es que apenas si quedan maestros en ellas. El espíritu dominante ya no es crítico y leal, como entonces, sino servil y letal. Propio de los tiempos mezquinos.
La ceremonia de los adioses no ha sido fácil. Pero sospecho, o quiero pensar, que a la larga será inmensamente fecunda: ha confirmado ciertos principios, impulsado de nuevo la rueda de la fortuna -que como una noria un día te sitúa arriba y otro abajo- y fortalecido determinadas creencias íntimas. El rencor, afortunadamente, no ha hecho acto de presencia. Sí la extrañeza. Un sabor a ceniza similar al que produce ver a un hijo muerto que contra natura se marcha antes de tiempo sin más argumento que la crudeza del destino, escrito desde el principio con renglones torcidos. La travesía vuelve a comenzar porque el viaje es infinito. No hacen falta demasiadas cosas: algunos amigos, las Variaciones Goldberg y un puñado de libros. Sobre todo uno: Las meditaciones de Marco Aurelio. Capítulo VIII. Epígrafe trigésimo tercero:
“Toma sin orgullo, abandona sin esfuerzo”.

* www.carlosmarmol.es