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El CaixaForum Sevilla diseñado por Vázquez Consuegra, edificio del año

El edificio del Centro Cultural CaixaForum de la isla de la Cartuja  proyectado por el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra ha resultado elegido edificio del año en los premios Building of the Year Award 2018. Convocados por Archdaily, el portal especializado en arquitectura más popular del mundo, estos premios de ámbito internacional cuentan entre otros galardonados con figuras tan relevantes en el panorama de la arquitectura como el británico Norman Foster, el holandés Rem Koolhaas y los americanos Diller Scofidio + Renfro.

A esta convocatoria han concurrido más de 3.000 proyectos, de los cuales se seleccionaron 75 edificios como finalistas. Tras una votación abierta en la que han participado más de 100.000 lectores para elegir aquellos edificios que por su belleza, inteligencia, creatividad o servicio a la comunidad representan la mejor arquitectura del año, CaixaForum Sevilla ha logrado alzarse como uno de los 15 mejores edificios del mundo (el único construido en España), según la plataforma con sede en Nueva York.

 

La organización de los premios ha destacado el hecho de que en ellos se ven representados los valores que consideran su misión como plataforma especializada en arquitectura, brindar inspiración, conocimientos y herramientas a arquitectos de todo el mundo.

 

El nuevo CaixaForum, demuestra cómo hacer visible un edificio subterráneo. Partiendo de un espacio bajo tierra, el del parking de la Torre Sevilla ideada por César Pelli en la Isla de la Cartuja, Vázquez Consuegra y su equipo han construido un inmueble en el que la elegancia de las nuevas salas de exposición convive con la esencia industrial del contenedor, sabiendo aprovechar los huecos existentes para encajar un amplio programa de espacios públicos, restaurante, salas de exposición, almacenes, oficinas y auditorio sin que pasado y presente del edificio se perturben.

La marquesina ideada por Guillermo Vázquez Consuegra es el elemento que anuncia y destaca el acceso al edificio bajo el nivel del suelo. Fabricada en espuma de aluminio, queda más vinculada con los plazos largos de la arquitectura que con la temporalidad de las modas. Esta cubierta curva que cubre y señala es, además, el conducto de la luz natural que ilumina el espacio subterráneo y lo hace, así, más luminoso, menos críptico.

 

La negociación de Adepa con la Junta sobre las Atarazanas, en el aire

CRITICOS

Tres cuartas partes de la Directiva de la entidad conservacionista se oponen a ceder ante Cultura

REUNION

Forzarán una reunión extraordinaria esta semana para paralizar las conversaciones que mantiene Egea

REPROCHES

Destacan que Adepa ha pasado de pedir la excavación integral a conformarse con que se excaven dos naves

Miembros de la Junta Directiva de la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) forzarán esta misma semana una reunión extraordinaria del organismo de gobierno de la entidad para analizar en profundidad las negociaciones que se mantienen con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y, casi con toda probabilidad, suspenderlas.

El abogado ecologista y conservacionista Jesús Vozmediano, que durante una veintena de años ha formado parte del Patronato del Parque Nacional de Doñana, ha logrado apoyos suficientes dentro de la Junta Directiva de Adepa para convocar una reunión extraordinaria esta semana en que se aborde la negociación emprendida por el presidente, Joaquín Egea, con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía sobre las Atarazanas y se paralicen los acuerdos a que se hubiera llegado hasta ahora. En esas negociaciones, Egea habría contado con el asesoramiento técnico de los arquitectos José García Tapial y Fernando Mendoza.

Vozmediano se ha mostrado muy crítico con el secretismo de Egea y con la deriva de Adepa, de la que ha destacado que pasó de emitir comunicados contrarios totalmente al proyecto de reforma de las Atarazanas redactado por Guillermo Vázquez Consuegra y de exigir la excavación de las cinco naves de los antiguos astilleros medievales hasta la cota cero a admitir la ejecución de buena parte del proyecto del arquitecto sevillano y a que se excave tan sólo una o dos naves, a título de muestra.

El abogado ecologista y conservacionista tampoco sabe, habida cuenta del oscurantismo que achaca a Egea, qué más concesiones estaría realizando Adepa a la Junta en la nueva ronda de negociaciones abiertas y reconocidas por la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, tras haberlas revelado Viva Sevilla.

Vozmediano, que se opone ya abiertamente a la negociación con la Junta de Andalucía, critica que Egea no comunique al resto de los miembros de la asociación el alcance de los pactos a que está llegando de una forma que aquél califica de unilateral y a espaldas de los asociados.

El abogado habría logrado el apoyo a su posición de cuatro de los miembros de la Junta Directiva, aparte de él mismo, para forzar una reunión extraordinaria: el profesor Javier Pérez Embid, la investigadora Teresa Lafita, el periodista experto en temas patrimoniales Pablo Ferrand y el ecologista y conservacionista David Gómez. Los otros dos miembros de la Junta Directiva son Joaquín Egea y el farmacéutico Enrique Carmona.

PREACUERDOS

Tal como publicó Viva Sevilla, la Junta de Andalucía, propietaria de las Reales Atarazanas, se ha mostrado dispuesta a realizar una serie de modificaciones sustanciales en el proyecto de restauración del monumento ideado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra a cambio de que Adepa retire el recurso interpuesto ante los juzgados contra la licencia de obras concedida por el Ayuntamiento precisamente para acometer dicha rehabilitación y adaptación de los antiguos astilleros medievales como nuevo centro cultural.

La primera de esas tres “concesiones” que Cultura puso encima de la mesa a Adepa, y la más importante, fue la de cambiar el sistema de cimentación de los micropilotes contemplado en el actual proyecto para evitar así las perforaciones denunciadas por Adepa. La entidad, en su recurso ante los juzgados, señaló la “irreversibilidad” de las obras ya en su primera fase de cimentación al contemplarse la introducción de micropilotes de hormigón “que no salvaguardan el patrimonio arqueológico del monumento”. En este sentido, el juez, en una pieza separada del proceso judicial, ordenó la suspensión cautelar de las obras, auto que ya ha sido recurrido tanto por el Ayuntamiento como por la propia Junta.

El segundo de los puntos planteado por la Junta a Adepa fue el de eliminar del proyecto la cafetería de la planta superior para no sobrecargar de peso la zona y así no tener que utilizar los mencionados micropilotes. De llegar a un acuerdo, la Junta accedería a prescindir de la zona de restauración, pero no de la terraza mirador con suelo de madera que hay proyectada.

Por último, también se eliminaría del proyecto de Vázquez Consuegra el acceso principal al nuevo centro cultural de Atarazanas por la calle Dos de Mayo tal y como pide Adepa y situar la entrada por la parte oeste del monumento. En su lugar, en la zona de Dos de Mayo se habilitarían grandes ventanales hasta el suelo y se trasladaría la entrada del complejo cultural a la calle Temprado.

 

Adepa recurre la licencia de obras a Vázquez Consuegra para las Atarazanas

 

La asociación conservacionista Adepa ha presentado un recurso de alzada ante el Ayuntamiento y otro ante la Consejería de Cultura en los que impugna la resolución de la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo con fecha 10 de diciembre de 2015, en virtud de la cual se otorgó licencia de obras de acondicionamiento y restauración de las Reales Atarazanas de Sevilla, conforme al proyecto redactado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra para un centro cultural promovido por la Caixa.

La asociación conservacionista afirma que las Atarazanas están englobadas en el Plan Especial de Protección del sector 13 “Arenal” de Sevilla con un nivel de protección “A” junto a, entre otros, la muralla islámica, y que ambos bienes están afectados por el proyecto de Vázquez Consuegra donde “se habla -expone- de una plaza abierta al público sin definición de los usos, y de una cafetería con una terraza de una superficie de en torno a los 1.000 m2. A juicio de Adepa, ello implica, junto a una indefinición de los usos de algunas zonas, uno, relevante, por las medidas de hostelería, “claramente prohibido por el artículo 18 del Plan Especial de Protección” (que estipula protección integral sin cambio de uso de parte o la totalidad del edificio).

Asimismo, para Adepa el proyecto incumple el artículo 20 del Plan, que especifica que deberá conservarse el edificio íntegro en todos sus aspectos arquitectónicos originales, cuando el proyecto de Consuegra “no preserva en absoluto las características arquitectónicas del edificio, al no respetarse la escala, las dimensiones ni la totalidad de sus elementos arquitectónicos (pilastras, cubiertas, etc…).

La asociación subraya también que en el proyecto se reforman y se reconstruyen dos cuerpos edificados sobre las naves 2 y 4 de los primitivos arsenales mudéjares, modificando sus cubiertas, cerramientos y distribución interior. A ello hay que añadir la incorporación de varias escaleras mecánicas así como la construcción de un nuevo forjado de 984,87 m2 para ubicar una cafetería y una terraza. Según Adepa, todas estas obras no pueden ser consideradas, en ningún caso, como tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado, sino que suponen obras de ampliación sobre las cubiertas actuales y construcción de nuevas entreplantas, con un aumento de la superficie construida original y, por tanto, de volumetría, que prohibirían los artículos 20 y 21 de la ley de Protección del Patrimonio.

LA COTA ORIGINAL

Adepa alega que incluso se colmata algún patio y se modifican alineaciones al abrirse nuevas puertas al conjunto y convertir en plaza pública el espacio anterior privado de las Atarazanas, con la cual se niega la finalidad de las obras, que, conforme al artículo 20 del Plan Especial del Arenal, debería ser la recuperación del estado original del edificio, o sea, su cota original, situada a -5 metros.

Destaca también la asociación que la propuesta del arquitecto de adherir micropilotes de hormigón a los pilares originales y volver a cementar (sic) la excavación anterior es contraria al sentido de la norma de recuperar el estado original del inmueble e ignora las investigaciones previas realizadas en el mismo.

Adepa asegura que las Atarazanas son también un patrimonio arqueológico subyacente y como tal se rige por una serie de normas, por lo que las intervenciones que se pretendan  realizar en las mismas están obligadas a salvaguardar el patrimonio arqueológico existente garantizando su protección, documentación y conservación. Sin embargo, a su juicio la intervención proyectada sobre los pilares a fin de sostener el aumento de peso que supone la ampliación de espacios en la cubierta no salvaguarda el patrimonio arqueológico ni garantiza su protección, ya que al aplicarse hormigón a las pilastras mudéjares originales se destruye sin documentación previa el espacio en torno a los mismos, lo que suscita dudas sobre su reversibilidad.

EL PGOU

Asimismo, sostiene que el edificio es suelo “cautelado” con un grado de protección máximo pero que el proyecto de Vázquez Consuegra no plantea ninguna excavación en extensión cuando debería ser de obligado cumplimiento. También alega que aun partiendo de un concepto erróneo de aplicación del PGOU, vulneraría éste, ya que no preserva las características arquitectónicas del edificio al no respetar la escala, las dimensiones, ni la totalidad de sus elementos, y porque las obras exceden ampliamente las definidas como de conservación y mantenimiento, consolidación, acondicionamiento  o restauración al no estar orientadas a la recuperación del estado original del edificio.

 

 

 

 

 

 

 

Según Adepa, al construirse y reformarse dos cuerpos sobre las naves 2 y 4, las obras podrían considerarse como de “reforma general” o incluso como “obras de sustitución”, con lo que se excedería de lo permitido. A ello habría que añadir las escaleras mecánicas y la cafetería, que supondrían un aumento de la superficie construida original, o sea, una obra “de nueva edificación” que contravendría el artículo 10 de las Normas Urbanísticas del PGOU, el cual sólo permite trabajos tendentes a la buena conservación del patrimonio edificado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En resumen, a juicio de esta entidad Vázquez Consuegra concibe por completo un nuevo edificio alejado de sus orígenes, usos y estética, y además altera su acceso original al abrir un nuevo frente a la calle Dos de Mayo a base de transformar sus actuales ventanas.
TREINTA INTELECTUALES APOYAN EL RECURSO
Adepa acompaña sus recursos con un escrito de apoyo de su Consejo Asesor, compuesto por una treintena de personas independientes de los campos de la cultura, la universidad y la sociedad en general y que dicen haber visto con preocupación el desarrollo, “poco transparente y nada participativo”, del proyecto de intervención sobre las Atarazanas, el edificio industrial más antiguo que subsiste en Sevilla.

Forman parte de este Consejo Asesor, entre otros,  el catedrático de Antropología de la Universidad Hispalense y presidente de la Asociación Andaluza de Antropología, Isidoro Moreno; el premio nacional de Narrativa Aquilino Duque;  el catedrático de Filología Árabe y presidente de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, Rafael Valencia; el arquitecto exconservador de la Catedral, Alfonso Jiménez; el catedrático emérito de Ingeniería del Terreno y presidente de la Real Academia Sevillana de Ciencias, José Luis de Justo Alpañés; Enriqueta Vila, doctora en Historia y académica de Real Academia de Historia de Madrid;  Jesús Vozmediano, abogado y miembro del C.E. del Club de Roma, y  el premio nacional de Conservación y Restauración José María Cabeza.

 

Atarazanas: excavar la quinta parte para un mirador arqueológico

Vázquez Consuegra propuso recuperar la cota original en una superficie de 1.000 m2

Permitiría contemplar la muralla almorávide y un torreón del Postigo del Aceite

La operación costaría un millón de euros pero la Caixa carece de más presupuesto

También por la falta de dos millones no se intervendrá en dos de las naves superiores

El arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, autor del proyecto de un Centro Cultural en las Atarazanas, planteó en su día la posibilidad de -tal como propugnan la entidad conservacionista Adepa y arquitectos como Fernando Mendoza, José María Cabeza y José García Tapial- excavar en el antiguo astillero medieval hasta recuperar su cota original del siglo XIII, si bien su propuesta no se extendía a la totalidad de la planta baja del edificio, sino sólo al área limítrofe con la antigua muralla almorávide de la ciudad.

Esa zona, que incluiría los espacios pendientes de estudios arqueológicos más en profundidad, mediría del orden de unos mil metros cuadrados, casi la quinta parte de la superficie total, estimada en unos 5.240 m2.

La ejecución de la propuesta de Vázquez Consuegra, pendiente de un estudio más detallado, tendría un coste de más/menos un millón de euros y supondría un incremento del 10% en el presupuesto de 10 millones de euros que la Caixa se ha comprometido a aportar para intervenir en el edificio pero no ha sido admitida porque la entidad financiera da por cerrada la cantidad que está dispuesta a desembolsar para el antiguo astillero, habida cuenta de que también va a sufragar la construcción de un Caixaforum en los bajos de la torre Pelli y sus rectores no están autorizados a afrontar costes añadidos. Dicho de otra manera, se han marcado un techo de gasto que quieren respetar.

 

 

 

 

 

 

 

Esa misma consideración de presupuesto cerrado y limitado a los 10 millones de euros es el que impide a Vázquez Consuegra acondicionar también dos naves de la planta superior de las Atarazanas, para las que no se ha diseñado contenido alguno debido a que se necesitarían unos dos millones de euros. La única esperanza del arquitecto sería que la Junta de Andalucía, que está estudiando la cuestión, decidiera aportar esa cantidad para no dejar incompleta al menos la parte superior del antiguo astillero. En cuanto al millón necesario para excavar la quinta parte de la planta baja, debería aportarlo alguna otra Administración (Ayuntamiento, Diputación, Estado), entidad (por ejemplo, la Fundación Cajasol), mecenas o incluso podría plantearse la realización de una colecta popular como la que sirvió hace años para restaurar la iglesia del Salvador. Bastaría con que cada sevillano aportara 1,5 euros para tal finalidad.

Según ha declarado Vázquez Consuegra a Viva Sevilla, esta excavación para crear un mirador arqueológico se podría hacer tanto ahora como en el futuro, cuando se dispusiera de dinero, ya que sostiene que su propuesta de intervención sobre el monumento no altera para nada el legado histórico y además es plenamente reversible por si se opta por dejarlo como está actualmente.

El arquitecto sevillano defiende que su posible área de excavación en la parte final del edificio, las más alejada del acceso tradicional por la calle Temprado, tendría el atractivo de ver las murallas de origen almorávide que protegieron la ciudad y que se construyeron entre los siglos XI y XIII y uno de los dos torreones que flanqueaban el Postigo del Aceite, una de las puertas históricas de acceso a la Sevilla medieval.

Asimismo, sostiene que su propuesta de excavación limitada a la quinta parte de la planta baja tendría la ventaja añadida de que al funcionar la muralla islámica como muro de contención y actuarse sólo sobre una parte del relleno, no haría falta acometer tanta obra de consolidación como la que implicaría una excavación de toda la planta baja para retirar 31.440 m3 de relleno y que tendría un coste de 5 millones de euros, equivalentes al 50% del dinero comprometido por la Caixa.

En la excavación parcial se formaría un muro-talud en el relleno, sobre cuya coronación se instalaría el mirador arqueológico, de forma que los visitantes tendrían una visión del estrato original de las Atarazanas, cuando funcionaron como astillero y de su construcción apoyándose sobre la muralla islámica que cercaba Sevilla.

A juicio del arquitecto, con esta solución se mantendría el resto de la planta baja en su situación actual, que permite tanto apreciar su evolución histórica con el suelo rellenado para su conversión en almacén como las bóvedas construidas sobre los pilares originales para la Maestranza de Artillería en tiempos de Carlos III, y se podría utilizar como un gran espacio expositivo contemporáneo, sin inutilizarlo excavándolo y dejando un enorme agujero en alguna o todas las naves, como ha oído que se ha llegado a proponer.

La cuestión que surge de inmediato y que enlaza con el concepto de rehabilitación de Vázquez Consuegra es qué haría el arquitecto si de pronto tuviera a su disposición no ya el millón de euros para la excavación parcial del edificio, sino los cinco millones que permitirían excavarlo por completo, recuperar la cota original a cinco metros por debajo del nivel actual del relleno y contemplar los pilares y las naves con sus once metros primitivos.

El arquitecto ha declarado a Viva Sevilla que no es partidario en absoluto de realizar una operación semejante, por varias razones: la recuperación de la cota original -afirma- puede convertir en ridículas las bóvedas de los tiempos de Carlos III, que fueron construidas teniendo en cuenta la escala que había en el siglo XVIII, con el edificio ya rellenado; quedaría un inmenso agujero con un volumen de 31.440 m3; se eliminaría la capacidad que tiene actualmente la planta baja para funcionar como espacio expositivo “per se” y, por último, si se lleva al extremo el purismo recuperador de las Atarazanas a su estado primitivo, en tal caso habría que plantearse también la demolición de las bóvedas posteriores de Carlos III y de todos los elementos que han dado lugar a la planta superior.

Vázquez Consuegra subraya el dato de que el relleno, cuya total retirada defienden los conservacionistas y algunos de sus colegas arquitectos, es históricamente más antiguo que todo lo construido posteriormente sobre los pilares de las Atarazanas, y se pregunta por qué hay que eliminar el relleno y no todos los aditamentos arquitectónicos posteriores, sin considerar además la función estabilizadora que el aterramiento ha cumplido históricamente -y aún cumple- para mantener la estabilidad del conjunto y ayudar a los pilares a sustentar el sobrepeso echado encima con la construcción de los añadidos militares en la parte superior.

 

El relleno mantiene la estabilidad del edificio

Al contrario de quienes afirman que los miles de m3 de relleno (algunas estimaciones indican que podrían suponer unas 50.000 toneladas de peso) suponen un perjuicio para las Atarazanas y que su retirada contribuiría a asegurar su conservación aparte de a recuperar la cota original del antiguo astillero, Vázquez Consuegra y su equipo de técnicos sostienen todo lo contrario, a la luz de los estudios realizados.

Según los cálculos, la lógica debería indicar que el edificio se habría tenido que hundir en el suelo por la desproporción existente entre el tamaño y la profundidad de sus cimientos y el enorme sobrepeso que han supuesto las naves superiores, que se construyeron encima de las Atarazanas en los tiempos de Carlos III (siglo XVIII) y para las que, obviamente, no se había diseñado el inmueble.

Si las Atarazanas no se han hundido ha sido justamente porque el relleno de tierra ha contribuido a mentenerlas estables: están estructuralmente en equilibrio. El relleno ha respondido a esa enorme sobrecarga comprimiéndose capa por capa y asentándose, con lo cual ha absorbido mejor la mayor presión ejercida por el cuerpo superior que se añadió varios siglos después.

Vázquez Consuegra: “Toda la intervención es reversible al 100%”.

Frente a sus detractores, que le acusan de diseñar un proyecto irreversible que acabaría para siempre con la posibilidad de recuperar el aspecto original de las Atarazanas devolviendo el suelo a la cota que tenía en tiempos de Alfonso X el Sabio, Vázquez Consuegra afirma todo lo contrario: “No demolemos -asevera- ni un solo ladrillo y toda la actuación es reversible al 100%”.

El arquitecto sevillano dice que introduce algunos elementos nuevos para poder utilizar un edificio al modo contemporáneo, como serían la media docena de escaleras mecánicas, pero que siempre apoya esos nuevos elementos sobre la zona de relleno, “esa que pretenden retirar porque -recuerda- arguyen que carece de valor alguno”, y nunca sobre los pilares.

Asimismo, ha diseñado unas losas sin apoyo para pavimentar la parte baja que estarán separadas del monumento y que se podrán retirar sin problemas, como se hace con las losas que sustentan las grúas en las obras.

Si tira el cuerpo de guardia exterior es porque, en su opinión, constituyen un postizo reciente sin ningún valor arquitectónico y con el que se ocultó una de las puertas de acceso al edificio, como demuestran antiguas imágenes.

Por otra parte, en los huecos existentes en la planta superior y en zonas en estado ruinoso es donde, sin incremento de edificabilidad para no precisar de un Plan Especial y que incluso le han obligado a no cubrir los itinerarios de acceso (quedarán a la intemperie), es donde ha proyectado la cafetería con vistas a la Giralda y las áreas expositivas.

El incremento de las cargas no lo sufrirán los cimientos históricos del inmueble, sino unos pilotes insertos en una especie de abrazaderas a su alrededor que se inyectarán sobre el relleno y que se podrán eliminar en caso de que así se decidiese en el futuro.

Vázquez Consuegra recalca que toda su actuación es absolutamente reversible.

Excavar las Atarazanas: 5 millones de euros

La excavación de todas las naves (siete) de las Atarazanas que han llegado hasta nuestros días para recuperar la cota original de los antiguos astilleros medievales y retirar las toneladas de tierra de relleno con que fueron transformadas posteriormente en almacenes y para otros usos tendría un coste de 5 millones de euros en números redondos, un 86% más de los 700.000 euros calculados por arquitectos como José García Tapial y José María Cabeza y la asociación conservacionista Adepa.

El arquitecto redactor del proyecto de creación de un centro cultural en las Atarazanas, Guillermo Vázquez Consuegra, ha encargado un estudio técnico específico para conocer el coste real que tendría retirar todo el relleno acumulado en las siete naves del antiguo astillero medieval. El informe, al que ha tenido acceso Viva Sevilla, concluye que se precisarían al menos 4.841.277 euros para realizar una labor que no es tan sencilla como aparenta.

En primer lugar, los técnicos han medido la superficie total de las Atarazanas (ninguna de las naves tiene una medida coincidente con las otras) para, a partir de ese dato, calcular el volumen de tierra que habría que extraer. La superficie resultante es de unos 5.240 m2 incluyendo el espacio situado entre los pilares.

Habría que excavar no sólo hasta cinco metros de profundidad que se estima tiene el relleno de tierra, sino uno más para poder colocar una losa de cimentación. Por tanto, el volumen que habría que retirar sería de 31.440 m3. Para hacerse una idea, estos metros cúbicos equivalen al volumen de agua contenido en 12,576 piscinas olímpicas.

La excavación no consistiría en meter una serie de excavadoras de obra sin más, ya que debe hacerse una excavación arqueológica, con registro de los estratos, realización de dibujos, analítica de materiales y transporte, todo ello a un coste de 1,05 millones de euros.

Pero tampoco se puede excavar sin más, con riesgo de desplome de los muros de tierra que se fueran conformando, para lo cual habría que asegurar la operación colocando una pantalla de micropilotes de nueve metros de profundidad, con anclajes y repercusión de tesado, mallazo y viga de coronación, entre otros elementos. Coste, 1,09 millones de euros.

Asimismo, los técnicos han evaluado la necesidad de colocar una losa de cimentación para compensar la subpresión que ejercería el agua del manto freático. Han estimado unos dos metros de columna de agua, por lo cual se requeriría una losa de hormigón de noventa centímetros. De este grosor, diez centímetros serían de hormigón de limpieza, y ochenta, de losa, con armadura mínima de doble parrilla. A ello habría que añadir cuarenta centímetros de albero compactado, quince de bolos, una lámina de polietileno… El coste, 670.720 euros.

No acaban ahí las tareas necesarias. Habría que añadir la impermeabilización del fondo de excavación bajo la losa y un metro sobre pantallas, con láminas de polipropileno armada, a un coste de 272.750 euros.

Luego habría que proceder al sellado impermeable entre la losa y la pantalla. Sería lo más barato: 17.200 euros. Posteriormente, realizar una cámara bufa y revestimiento de pantallas: 215.000 euros.

También sería necesario un refuerzo de las estructuras por tener que bajar el nivel del terreno: 701.750 euros. A ello habría que sumar 50.000 euros de saneamientos, drenajes y bombas y el beneficio industrial de las compañías ejecutantes de los trabajos.

El total estimado, pues, para excavar todas las Atarazanas, esos casi 5 millones de euros, una cantidad que equivaldría a la mitad de los 10 millones que está dispuesta a aportar la Caixa para intervenir en todo el edificio y sin tocar para nada el suelo.

Las cubiertas de las Atarazanas serán una zona lúdica que entronque con “la cultura sevillana de la azotea”

Vázquez Consuegra habilitará sobre la segunda nave una cafetería

con amplia terraza semicubierta con vistas “espléndidas” a la Giralda

 

La Sala de Armas albergará una muestra permanente sobre ‘La fonografía

en América y Andalucía’

No se excavará el suelo para llegar a la cota original de las pilastras, tal

como piden los conservacionistas

El coste de rehabilitar parcialmente los antiguos astilleros será de casi 12 millones de euros

 

El Ayuntamiento ha concedido licencia de obras para el proyecto que promueve la Fundación La Caixa en las Atarazanas y que se ejecutará conforme al diseño del arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, pero tras un dictamen de los técnicos de Urbanismo que obligará a éste a realizar pequeños ajustes en la volumetría de las nuevas cubiertas previstas en las naves superiores y en la atarazana central, también denominada nave número 4, de las siete que aún se conservan. Asimismo, Urbanismo veta la construcción de nuevos muros en la nave citada y el uso de acero galvanizado en el tratamiento de los acabados, pensados inicialmente por Consuegra.

El proyecto presentado ante el Consistorio por la Fundación La Caixa tiene un presupuesto de 9.739.804,76 euros sin IVA (con el IVA se eleva a 11.785.163,75 euros) y con el mismo, aparte de abrir la planta baja de las Atarazanas a la ciudad para crear una gran plaza cubierta, se prevé dotar de nuevos usos culturales a los espacios correspondientes a la actual Sala de Armas (situada a 7,5 metros de altura) y a los niveles superiores, correspondientes a los remontes de las naves números 2 y 4 sobre las bóvedas del siglo XIII, sitas a una altura de 10,60 metros.

Vázquez Consuegra afirma que en su diseño para el Centro Cultural Atarazanas respeta físicamente los valores del edificio y que además los enfatiza con su tratamiento del espacio, en que mantendrá libre de usos la zona medieval de la planta baja; consagrará como sala principal de exposiciones la planta primera y conectará los nuevos usos de la planta alta, allí donde en su opinión es más viable la intervención arquitectónica y también donde el inmueble ha crecido en tiempos recientes.

El arquitecto define las Atarazanas como la superposición de cuatro planos: el de acceso a lo que denomina “Espacio Atarazanas”, cubierto de albero y al que califica de Plano de Incertidumbre, por lo que puede haber debajo; el Espacio Atarazanas, que se corresponde con el sistema estructural de las primitivas Atarazanas mudéjares; el Espacio Virtual, que identifica con las salas de las plantas superiores y que es desconocido para el visitante actual, y el que denomina la Mirada Urbana, el plano de las cubiertas.

PASADO Y PRESENTE

Según su particular interpretación, las cubiertas forman un plano que, una vez hecho accesible, se abre a la Sevilla actual, mientras que los espacios interiores se identifican con la ciudad pretérita. Las cubiertas se ofrecen para actividades de carácter más lúdico y participativo, cuyo disfrute “entronca con la cultura de la azotea, tan característica de la ciudad de Sevilla”.

Quizás por esa concepción ha proyectado una cafetería sobre la segunda nave, aprovechando el primero de los talleres de artillería, con una amplia terraza  parcialmente cubierta y desde la que se disfrutará de unas “espléndidas vistas” hacia la Giralda.

Vázquez Consuegra considera que la cota del suelo actual de las Atarazanas (seis metros por encima de la cota original) forma parte del proceso de transformación del edificio a lo largo de su historia, por lo que la asume y no propone la ubicación de ningún elemento arquitectónico por debajo de la misma, en contraste con la posición del sector conservacionista de la ciudad, que preconiza la excavación del suelo y la recuperación de su cota original para que se vean las Atarazanas como una especie de catedral civil al descubrirse en toda su magnitud la altura de las columnas y el correspondiente realce de las bóvedas.

 

 

 

 

 

DOS MUESTRAS PERMANENTES

Una vez dentro de la gran plaza cubierta o “Espacio multiusos Atarazanas”, el visitante podrá acceder directamente al espacio de recepción, vestíbulo de acceso a los niveles superiores y el espacio de interpretación del edificio aprovechando los huecos abovedados bajo el cuerpo de cabecera. También se instalará en la planta baja una tienda que será visible tanto desde la calle Dos de Mayo como desde el interior del “Espacio Atarazanas”.

Mediante escaleras mecánicas y ascensores se comunicará la planta baja o “Espacio Atarazanas” con la Sala de Armas (donde se desarrollarán dos exposiciones permanentes, una de ellas inicialmente pensada sobre ‘La fonografía en América y Andalucía’, aunque el programa es susceptible de cambios) y las naves superiores.

En el nivel intermedio se podrá directamente a la primera sala de exposiciones, la cual aprovecha el espacio más grande existente, correspondiente a la antigua Sala de Armas. El tercer nivel del vestíbulo está situado tres metros por encima, aprovechando la cota superior de las bóvedas, desde donde se podrá entrar directamente a la cafetería, aulas, salas de proyecciones y, en el futuro, al resto de las salas que se quedan aún sin acondicionar en esta fase del proyecto.

En el volumen situado sobre la nave 4 se ubicarán aulas de formación y una sala multiusos y de proyecciones, para lo cual será necesario desmontar y reubicar las cerchas de madera. Tanto el cuerpo situado por encima de la nave 6 como el volumen superior que se construye transversalmente a la dirección de las arcadas quedarán prácticamente en el mismo estado que ahora, ya que su restauración se reservará para futuras actuaciones.

 

Refuerzo de los cimientos con inyección de micropilotes,

demoliciones, apertura de nuevos accesos y adiciones de piezas

En la ‘Justificación de la solución adoptada’ que figura en la Memoria del proyecto del arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra para las Atarazanas, éste explica que la nueva intervención viene definida por el respeto y la puesta en valor del edificio existente, tratando de construir el programa en aquellos espacios vacíos o de menor entidad, recalificando aquellos otros de escaso valor arquitectónico, constructivo o histórico y añadiendo alguna pieza que conviva, de forma pacífica y con naturalidad, con la arquitectura existente.

Se prevén una serie de intervenciones en casi todas las plantas. He aquí un resumen de la lista:

  1. Se abrirán las Atarazanas hacia la calle Dos de Mayo como una posibilidad más respecto al actual sistema de acceso, que parece -dice- puede ser coherente con la configuración histórica del edificio y su relación con el espacio público, como por ejemplo el uso mantenido durante el siglo XVI como lonja de pescado.

  1. Se suprimirá un añadido, un cerramiento, para una mayor interpretación cultural e histórica y para enfatizar la conexión física y visual entre la calle y la sucesión de naves. Se mantendrá la alineación del edificio hacia esa calle mediante unas cancelas permeables. Las partes suprimidas quedarán debidamente documentadas arqueológicamente. Las cancelas que cerrarán los huecos de la plaza a la calle Dos de Mayo serán movibles, de guillotina formada por perfiles tubulares de Al-Mg. Se construirán verjas iguales a las existentes y cancelas en las zonas del patio a la calle Temprado (donde se demolerá un edificio) y en las nuevas aperturas de puertas.

  1. Mantenimiento del acceso actual (por la calle Temprado) siguiendo el eje del edificio, más un nuevo acceso por la misma vía pública con la apertura de una puerta preexistente y oculta tras el volumen del cuerpo de guardia, por la que se ingresa directamente al patio de maniobras cubierto.

  1. Desmontaje (demolición) del pabellón correspondiente al cuerpo de guardia, porque supone una degradación del monumento y porque su eliminación es necesaria para permitir su mejor interpretación histórica y cultural.

  1. No se dispondrá ninguna construcción que altere la estructura ni percepción del monumento mudéjar.

  1. El suelo de la plaza pública resultante (a la que se denomina en el proyecto ‘Espacio multiusos Atarazanas’) a la cota actual de + 0,20 metros se pavimentará con placas alveolares machihembradas de 14,5 cm. de espesor, 1,20 metros de anchura y longitud libre.

  1. Se ofrece una nueva entrada adicional desde la calle Dos de Mayo como estado intermedio de la conexión entre el río y la ciudad. Esta apertura supondrá el desmontaje del actual enrejado del siglo XVIII, el cual será incorporado en la posición que se estime más oportuna.

  1. Habrá un área administrativa en la zona Norte de la parte inferior del cuerpo de cabecera, a la que se accederá a través del pabellón de la antigua biblioteca del Ejército.

  1. El área técnica se ubicará en la zona Sur de la planta baja.

  1. Habrá un montacargas principal que dé servicio al auditorio y a la sala de exposiciones, y otro, de menor tamaño, para la cocina de la cafetería. Las comunicaciones se realizarán aprovechando los huecos existentes, sin perforar ni modificar ninguna de las bóvedas que cubren el espacio principal.

  1. Se desmontarán los recrecidos de la planta baja del cuerpo de cabecera.

  1. Las excavaciones necesarias para el alojamiento de cimentaciones, instalaciones y puertas de guillotina  se realizarán preferentemente a mano o con la ayuda de pequeñas máquinas de palas sin dientes y a las órdenes de un arqueólogo cualificado.

  1. Dado que las actuaciones que se prevén en el proyecto suponen un incremento de cargas, cuando no se puedan canalizar al terreno mediante la cimentación existente se reforzará la misma mediante el uso de micropilotes con un diámetro de 150 mm para recalzar las pilastras existentes. Asimismo, se colocarán elementos de anclaje en la cimentación y barras postensadas que unirán los distintos lados de los encepados.

  1. Dentro del capítulo de restauraciones se prevé realizar una bóveda para la formación de una barrera antihumedad mediante la bajada del nivel del terreno en la fachada de la calle Temprado con una zanja de 1,90 x 1,60 metros de sección.

  1. Se sembrarán palmeras del tipo ‘Phoenix dactylifera’ perennes o ‘Washingtonia robusta’ en alineación con las ya existentes.

  1. Por el carácter ya transformado de la volumetría de las cubiertas y porque es necesario resolver las conexiones entre las naves mudéjares y el edificio neoclásico, Vázquez Consuegra plantea “en casos puntuales” soluciones constructivas nuevas para las cubiertas de las naves superiores aprovechando los elementos existentes de valor arquitectónico, pero siempre -dice- manteniendo el esquema secuencial de iluminación natural actual entre cubiertas y arcadas, con el mismo ritmo y materialidad de la trama estructural. Las zonas donde se realizarán las actuaciones más exhaustivas son aquellas donde se ha producido una mayor intervención histórica con connotaciones negativas, modificando la forma y el lugar por el que se accede actualmente a las plantas del mismo, pero siempre aprovechando las aperturas actuales, sin afectar -insiste- en ningún caso a las bóvedas de cañón o arista existentes.

  1. Para intensificar la calidad arquitectónica de la primera planta de exposiciones, ubicada en el espacio de la antigua Sala de Armas, se propone desmontar el entramado de madera que actualmente cubre los pasillos laterales superiores, permitiendo una conexión visual con la buhardilla superior.

  1. Las cerchas de madera de la nave 4 serán restauradas y colocadas en la cubierta de la nave 2 debido a que penalizarían las visuales (sic) necesarias para la sala de proyecciones.

  1. Se desmontarán los recrecidos de planta baja del cuerpo de cabecera, las cubiertas de los volúmenes de la planta superior, así como parte de los muros de cerramiento de dichas naves.

  1. En la zona de la Sala de Armas del edificio de cabecera (nivel + 7,57 metros) se prevé la sustitución del forjado actual por un forjado mixto de chapa colaborante y losa superior de hormigón armado, apoyado sobre nuevas correas de acero laminado dispuestas sobre los muros de ladrillo existentes. Similar solución se preconiza para el nivel superior (cota 10,60 mts.) de las naves 1, 2 y 4.

  1. La cubierta del edificio expositivo se resuelve con las mismas tejas curvas de cerámica actuales. Una vez desmontadas y limpias para su posterior reutilización se aportará un promedio de un 35% de material de iguales características y envejecimiento de primera calidad.

  1. El resto de las cubiertas serán de chapa de zinc, ajustándose el diseño para introducir puntualmente lucernarios.

  1. En el edificio administrativo se colocarán dos monteras compuestas por paños fijos de perfiles de acero inoxidable.

 

Dineros

Guillermo Vázquez Consuegra ha lamentado de forma despectiva que a los periodistas que preguntaban en el ‘chupacámaras’ del alcalde por el coste final de la ampliación de  Fibes “sólo les preocupa el dinero” cuando, como Francisco Umbral en su famosa anécdota televisiva, si él había tragado con ir allí de escolta de Zoido era para hablar sólo de su libro, vamos, de su diseño arquitectónico. Pues sí, don Guillermo, aun sin dudar de su arte, cuando una obra ha sido presupuestada por los técnicos en 65,4 millones de euros y acaba costando al contribuyente 120 millones, comprenderá que incurramos en, para usted como sublime arquitecto-estrella, la ordinariez de interesarnos por esta ‘pequeña’ miseria terrenal ajena al Olimpo arquitectónico: un desfase de 55 millones, equivalentes al coste oficial de su restauración del Palacio de San Telmo. Aunque usted sólo querría hablar de su libro, como Umbral, en una Democracia que debe velar por el dinero con el que entre todos le  pagamos sus cuantiosos emolumentos también, aunque le pese, hay que hablar del libro de cuentas.