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La línea roja

El Ayuntamiento no ha anunciado medidas contra los taxistas hasta que éstos reventaron el mitin de Susana Díaz

Cabrera les prometió sin ningún fundamento legal restringir el paso de los VTC al Centro, donde está el negocio

 

Si los taxistas no hubieran cruzado la línea roja al reventar el mitin de Susana Díaz es muy probable que Espadas, calificado por Ciudadanos como mero “comentarista de la actualidad” por su pasiva actitud en este conflicto, no hubiera anunciado la retirada de las licencias a los implicados en los incidentes, ni habría pedido por fin al subdelegado del Gobierno, el sanchista Toscano, que prohíba de una vez esas marchas lentas o “caracoladas” de taxistas que durante días han colapsado la circulación para indignación de, como reconocía el alcalde, los “cabreados sevillanos”, de entre los cuales se dieron vivas a Cabify frente a una concentración de taxistas en el Prado de San Sebastián.

Desde la Unión Sevillana del Taxi se ha dicho que en la actuación de decenas de taxistas ante el teatro de San Juan de Aznalfarache donde se había programado el mitin de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía “no hubo violencia”. ¿Cómo calificar entonces unos hechos en los que, según recogieron diversas crónicas periodísticas, se bloquearon las puertas del recinto, en cuyo interior había menores y ancianos; se las aporreó, se impidió la entrada y salida de personas; se lanzaron macetas contra las ventanas, que por fortuna resistieron sin romperse, y se vociferó a coro el cántico “te va a votar tu puta madre”?

¿Cómo lo vieron y sintieron los allí presentes? Verónica Pérez, secretaria general de los socialistas sevillanos y candidata en las elecciones andaluzas del próximo domingo, escribió el siguiente mensaje: “Con todo el dolor hemos suspendido el acto con Susana Díaz en San Juan de Aznalfarache ante la actitud violenta de algunos. Somos demócratas y creemos en la libertad y en la palabra como única arma. El 2D los sevillanos responderemos en las urnas votando”.

 

El diputado socialista Antonio Pradas calificó los incidentes como “matonismo” frente a la “pérdida de la razón” y con “amenazas a mujeres y niños”. Y Susana Díaz, que se hallaba en la Casa del Pueblo lista para desplazarse al teatro cuando le comunicaron la suspensión del mitin, destacó que dentro había “gente mayor, abuelos y niños” y que “la seguridad de las personas está por encima de cualquier cosa, para el PSOE y para mí”.

 

COMPETENCIA DE LOS VTC

Sí, los responsables de estos reprobables incidentes que provocaron lo nunca visto en la historia de la Democracia en Andalucía, la forzosa suspensión de un mitin durante una campaña electoral, son los taxistas que participaron en los mismos, pero hay que preguntarse por qué se ha llegado a esta situación y por qué el gremio se siente engañado por el Ayuntamiento de Sevilla, especialmente por el ex director del Instituto del Taxi y delegado de Movilidad, Juan Carlos Cabrera, con fama de blando con el sector.

Como es sabido, los taxistas ven amenazado su negocio por la irrupción de una competencia al hilo de las nuevas tecnologías (aplicaciones, “smartphones”) con Internet como cauce, una competencia con la que nunca pensaban ni para la que se prepararon mejorando sus servicios y recurriendo a sus mismas armas tecnológicas: los vehículos de alquiler con conductor o de transporte concertado, denominados VTC, y que operan mediante plataformas como Uber y Cabify.

La candidata a la Presidencia de la Junta por Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, a la que han reprochado que no condenara personalmente el boicot de los taxistas a Susana Díaz, repite el tópico de que los VTC están dominados por multinacionales y/o fondos buitre que ni pagan sus impuestos en España. Si se molestara en informarse comprobaría que en la plana mayor de Unauto, la patronal de los VTC, figuran antiguos presidentes o dirigentes de asociaciones de taxistas tan poderosas como las de Madrid y Barcelona que hace unos años se manifestaban también contra lo que calificaban como “intrusismo” de los VTC y que acabaron pasándose con armas y bagajes al bando contrario tras hacerse con decenas, centenares  e incluso miles de licencias para este tipo de vehículos.

Es el caso de José Antonio Parrado (de presidente de la Asociación del Taxi de Madrid a controlador primero de Gesstaxi y luego de Auro New Concept Transport); José María Goñi (secretario general de la Federación del Taxi de Cataluña, donde Radio Taxi Barcelona cambió su objeto social para pasar de prestar servicio a los taxistas al alquiler de coches con conductor) y de José Luis Funes (otro ex dirigente del gremio en Madrid).

El fundador de Cabify, el español Juan de Antonio, es quien insertó en los medios de comunicación la campaña publicitaria ‘Hola Pablo, hola Irene, hola Podemos’, para, frente a críticas como las de Teresa Rodríguez, ponerse a disposición del partido morado, explicarle sus cuentas y aclararle que paga en España el 100% de su actividad económica.

 

El empresario Rosauro Varo, sevillano y por tanto paisano de esos taxistas que colapsan Sevilla con sus “caracoladas”, ha invertido 118 millones de euros en la compra del 56% de Vector Ronda Teleport para hacerse con una parte del nuevo negocio de los coches de alquiler con conductor.  Por mucho que se empeñen los taxistas, acostumbrados al proteccionismo administrativo, no se pueden poner puertas al campo ni gozar de monopolios en una economía de libre mercado basada en la competencia como es la de la Unión Europea.

 

LA PROMESA

 

Pues bien, en su lucha para que las Administraciones Públicas prohíban lo que califican como “intrusismo” de los VTC, los taxistas sevillanos amenazaron con colapsar la ciudad aprovechando la anunciada celebración en la misma del Consejo de Ministros el pasado 26 de octubre. El gremió desconvocó la movilización justo a tiempo para el Gobierno, tras una reunión “in extremis” con el delegado de Movilidad del Ayuntamiento, Juan Carlos Cabrera, el cual subrayó públicamente “el apoyo que desde el gobierno municipal siempre hemos mostrado a la actividad del taxi” e ignoró o despreció a la otra parte (involuntaria) del  conflicto, los VTC, como si el Ayuntamiento no gobernara para ellos también.

Cabrera anunció que atendería una de las principales reivindicaciones del gremio: controlar, por decirlo eufemísticamente (en realidad los taxistas pretendía que se prohibiera o impidiera), el acceso de los VTC al Casco Antiguo, lo que en la práctica equivaldría a hundir su negocio, ya que gran parte de sus clientes son turistas que van a alojarse a los hoteles, la mayoría ubicados en este distrito de la ciudad. El delegado hizo una “sui generis” interpretación jurídica para plegarse a las exigencias de los taxistas: “Hay que distinguir -afirmó- la normativa para el transporte de viajeros de la normativa de tráfico vial. No se puede equiparar la actividad de los VTC, en cuanto a desarrollo por las zonas restringidas, con la del taxi. Vamos a ser muy exigentes en el control de los accesos al Casco Antiguo y en las zonas restringidas”.

Sin embargo, los VTC tienen la misma licencia, en calidad de vehículos de transporte público de viajeros, que los taxis, con la única diferencia de que no pueden circular a la busca de clientes, sino sólo acudir a recogerlos y a transportarlos a su destino cuando aquéllos han solicitado sus servicios previamente a través de una aplicación, plataforma en Internet o similar. Por tanto, tienen el mismo derecho que los taxis a circular hasta el Casco Histórico aun cuando haya zonas declaradas de especial restricción al tráfico, como se ha recordado desde el Ministerio de Fomento y desde su patronal Unauto, la cual amenazó de inmediato con emprender acciones legales contra el Ayuntamiento por haber ordenado a la Policía Local controlar y limitar la libre circulación de sus conductores, algo que no ocurre en otras grandes urbes del país.

La nueva política municipal provocó la alarma de la patronal hotelera, que temerosa de perder los clientes que llegan a los hoteles mediante los VTC exigió una reunión con el delegado de Movilidad. Por su parte, el de Turismo, Antonio Muñoz, se vio obligado a nadar entre dos aguas y declaró que los conductores de VTC podrían acceder al Centro a llevar/recoger clientes de los hoteles pero siempre que fuera por vías alternativas a las reservadas a los taxistas y residentes. Una frase que recordaba a aquella de Henry Ford, el inventor de la cadena de montaje,  de que los clientes de su fábrica de coches podían elegir el color que quisieran siempre que fuera negro.

IGNORANCIA

Finalmente, Cabrera no tuvo más remedio que reconocer que “los VTC, a raíz de la modificación de la ley de Transporte Terrestre, es un servicio público, no una empresa auxiliar como era, y los servicios públicos, porque así lo marcan la ley y (atención) y en nuestras Ordenanzas, en zonas restringidas del Casco Antiguo tiene que permitirse el acceso cuando tengan un punto de destino final dentro de ese Casco Antiguo”.

Conclusión, el delegado no tenía ni idea de lo estipulado en la ley y en las propias Ordenanzas municipales cuando prometió a los taxistas restringir la circulación a los VTC con tal de que desconvocaran su protesta y el Consejo de Ministro se celebrara en Sevilla con total normalidad. Pese a su ignorancia y a encender los ánimos de los taxistas con una promesa sin fundamento legal, sigue en su puesto diciendo, al igual que Espadas, que los taxistas que bloquearon Fibes durante el Sicab y han colapsado el tráfico durante varios días eran una minoría no representativa que lo único que estaba consiguiendo era “cabrear” a los sevillanos, por lo que les instaba al diálogo sin más, hasta que aquéllos cruzaron la línea roja de reventarle el mitin a Susana Díaz. De la apelación al diálogo se ha pasado en horas veinticuatro al anuncio de retirada de licencias.

Decía Beltrán Pérez, el alcaldable del PP, que había que proteger a los taxistas de la ciudad frente a los VTC. Visto lo visto en las últimas semanas, habría que preguntarse si la frase no debería haber sido formulada al revés: proteger a la ciudad de los taxistas. Que le pregunte si no a Susana Díaz.

“Sensación” de inseguridad

Las protestas vecinales han servido al menos para lograr una mayor y más frecuente coordinación policial

El programa electoral de Espadas incluía (medida número 69) la creación de la Policía de barrio, aún no constituida

 

Más de un millar de indignados vecinos de Pino Montano se echaron a la calle el pasado fin de semana en demanda de mayor seguridad tras diversos delitos sufridos a lo largo de este verano por algunos residentes y que han causado alarma entre el vecindario, un temor que algunos desaprensivos han tratado de incrementar sembrando las redes sociales con mensajes de odio. La preocupación en Pino Montano por la inseguridad se une a la expresada por vecinos de la Macarena y, en la pasada primavera, de Bellavista, distritos tradicionalmente de mayoría socialista.

El gobierno local respondió en primera instancia a esta inquietud vecinal con el argumento de que en realidad no había un problema de inseguridad, sino más bien una “sensación” de inseguridad, y se apoyó de forma genérica y sin descender al detalle en las estadísticas, según las cuales el número de hechos delictivos había disminuido en Sevilla.

Casualidad o coincidencia, en vísperas de la manifestación celebrada en Pino Montano se divulgó la Memoria de la Fiscalía General del Estado correspondiente al año 2017, según la cual en Sevilla y su provincia se incoaron un total de 92.133 diligencias previas, frente a 94.155 del año 2016. Por tanto hubo un descenso del 2,15%.

Los jueces sevillanos dictaron 10.097 sentencias, con predominio de las relativas a seguridad en el tráfico (un total de 3.553), robos (2.396), lesiones (1.305), administración de justicia (767), orden público (554) y tráfico de drogas (238).

 

PERCEPCIONES

Así pues, la Memoria de la Fiscalía General del Estado, cuya titular es la ex fiscal jefe de Sevilla María José Segarra, avala con datos objetivos la tesis de los responsables del orden público, desde Celis como delegado del Gobierno en Andalucía hasta Cabrera como delegado de Seguridad del Ayuntamiento, de que no ha habido un incremento de la delincuencia en Sevilla y que la reacción vecinal se debe más a una “sensación” de inseguridad que a inseguridad propiamente dicha.

Sin embargo, y los políticos parece que todavía no  han acabado de comprenderlo, la realidad no acaba siendo tal como es, sino tal como se percibe, se cree o se siente. En un símil económico, los datos macroeconómicos indican que España ha salido ya de la peor crisis de la historia reciente, provocada por la caída de Lehman Brothers y que con su efecto dominó sumió a nuestro país en una recesión que ha durado un decenio, pero ¿cuál sería la reacción de los más de 70.000 sevillanos de la capital y de los casi 200.000 de la provincia que se encuentran en el paro si se les traslada ese mensaje sobre el final de la crisis y la entrada en la era de la recuperación? ¿Cuál sería la reacción de esos otros sevillanos que tienen un trabajo precario que no les da para llegar a fin de mes y la de esos jóvenes que se vieron condenados a emigrar y que no pueden aún hacer planes de retorno?

Por mucho que los datos macroeconómicos dibujen una España resurgida de la crisis, la percepción/sensación para todos ellos será la contraria, porque se ven inmersos en la misma situación anterior. Mutatis mutandis, por mucho que Celis, Toscano y/o Cabrera se amparen en estadísticas objetivas que reflejan menos hechos delictivos en el conjunto de Sevilla y una delincuencia digamos de tipo menor (delitos contra la seguridad vial, robos, tráfico de drogas…), los barrios más afectados o que han sufrido en las carnes de algunos de sus vecinos hechos violentos como nunca anteriormente seguirán sintiendo, y expresando, sensación de inseguridad, reaccionarán conforme a ese sentimiento y creerán que hay mayor inseguridad.

 

ALUNIZAJES

 

Recordemos que este verano se cometieron quince espectaculares delitos de alunizaje en tan sólo siete días en centros comerciales (desde el Nervión Plaza hasta el Factory del aeropuerto), en acciones de menos de tres minutos que dejaron coches empotrados, persianas metálicas reventadas y cristales por doquier, tras lo cual se supo que había al menos una decena de bandas de aluniceros operando en la ciudad. La Memoria de la Fiscalía General del Estado que se conocerá el año próximo incluirá estos alunizajes entre los miles de robos que se habrán registrado en Sevilla, pero los fríos números no reflejarán el grado de alarma social y la sensación real de inseguridad que provocaron durante el mes de agosto.

Cuando también en la víspera de la manifestación de Pino Montano cae la banda denominada del Tripi, especializada en desvalijar naves industriales de Sevilla y provincias limítrofes, y se conoce que se necesitan veinte camiones de gran tonelaje  para sacar de los almacenes el material que había robado por valor superior al millón de euros no se puede invocar la estadística para tratar de minimizar los problemas o desautorizar las protestas vecinales.

La clase política ha tardado en comprender que debe dar respuesta a esas inquietudes, por muy subjetivas que les parezcan, y cuando lo han hecho le han dado, al menos indirectamente, la razón a los vecinos de Pino Montano y de la Macarena.

 

MESA POLICIAL

Hubo que esperar hasta el día 11 de septiembre para que, según la nota oficial, la Subdelegación del Gobierno y la Delegación de Seguridad del Ayuntamiento acordaran la creación de un dispositivo conjunto de análisis y seguimiento semanal centrado en la seguridad de los barrios de la ciudad que permita una mayor coordinación entre la Policía Nacional y la Local, tanto en la prevención y presencia en las distintas zonas como en la respuesta ante cualquier situación  que se pueda producir.

“En este encuentro -decía el comunicado del Ayuntamiento- se ha evaluado la sensación de inseguridad existente en zonas de la ciudad como Pino Montano o la Macarena que, pese a no corresponderse con los datos de delincuencia, que han experimentado un descenso en este último año y que se encuentran por debajo de la media de la ciudad, sí requieren una respuesta adecuada por parte de las administraciones”.

Ya era hora de reconocerlo oficialmente. Más vale tarde que nunca. Y por eso se crea “un mando profesional de primer nivel, con reuniones semanales de análisis específico de cada uno de los barrios que determinen cómo deben articularse los dispositivos en función de la realidad de las distintas zonas de la ciudad. Desde este mando conjunto se planificarán semanalmente, en función de las denuncias y los datos recabados de los dispositivos, las actuaciones que deben realizar en los días siguientes, de forma que se consiga dar una respuesta más coordinada y reforzada en los distintos barrios de la ciudad”.

 

Gracias a las protestas vecinales se va a lograr que las Policías se reúnan semanalmente y que se coordinen entre ellas bajo un mando profesional, algo que dábamos por supuesto porque parece de sentido común pero que resulta que no se hacía, o al menos con esa frecuencia.

 

EL PROGRAMA

 

La operación policial de cierre y registro del Vacie, donde fue detenida una persona reclamada por la Justicia e identificadas otras 33, también ha sido una tardía respuesta oficial a las inquietudes de los barrios colindantes, donde casi cuatro años después de la llegada de Espadas a la Alcaldía sigue sin desplegarse esa fuerza policial de proximidad prometida por el alcalde en su programa electoral, aunque a su delegado Cabrera le parezca ahora una “propuesta-trampa” (Javier Millán “dixit”). Sería entonces señal de que ni siquiera se leyó el programa  con el que el PSOE, de cuyas listas formó parte, concurrió a las pasadas elecciones municipales.

La medida número 69 de las promesas de Espadas dice lo siguiente: “Reestructuración de la organización de la Policía Local para avanzar en la disponibilidad de la Policía de barrio”.

 

El gobierno local dirá que no ha podido crearla porque por mor de la tasa de reposición cero y la crisis no hay suficiente número de agentes en Sevilla, pero cuando Espadas redactó su programa electoral (2015) ya sabía que desde 2012 no se convocaban ofertas de empleo público, por lo que habrá que recordarle que él mismo dijo que no haría ninguna promesa que no pudiera cumplir.

Feria 2019: ¿Abril o mayo?

Los delegados Muñoz y Cabrera han expresado en público sus discrepancias sobre la fecha de la próxima Feria

El de Turismo es partidario de adelantarla una semana y el de Fiestas Mayores, de iniciarla dos semanas después de Semana Santa

 

No se habían acabado de desmontar todavía las casetas de la Feria reciente y ya teníamos una nueva polémica a cuenta de la fecha de celebración de la del año próximo, y protagonizada por dos miembros del propio gobierno local.

Por una parte, el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo y portavoz del equipo de Espadas, Antonio Muñoz, declaró que se está barajando un posible adelanto de la fecha de inicio de la Feria de 2019 en una semana, de modo que se incluya en la misma el festivo nacional del 1º de mayo y sirva de colofón a la celebración en nuestra ciudad de la denominada cumbre mundial del turismo, el World Travel & Tourism Council.

Mientras Muñoz se expresaba de esta forma en una rueda de prensa para hacer balance de la caseta del turista, su compañero de gobierno y delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, declaraba que su recomendación al alcalde ya ha sido “que haya dos semanas entre ambas fiestas para dar un mejor servicio a la ciudad, tener tiempo de que todo esté listo y garantizar el éxito de planificación”. Y añadió: “será el alcalde quien decida tras escuchar a las partes”.

La situación es insólita: dos miembros del gobierno de Espadas expresando públicamente sus discrepancias sobre un asunto capital para los intereses de la ciudad y la oposición, todavía entonces en la resaca de la Feria, sin enterarse o sin hurgar en esa división interna. Así de fácil puede gobernar el alcalde con tan sólo once concejales.

En el mejor de los casos, la exhibición de opiniones contrarias en el equipo de gobierno denota cuanto menos descoordinación y proyecta la imagen de una jaula de grillos. En el peor (¿no suele decirse que en política nada ocurre por casualidad?), nos hallaríamos ante un pulso de poder entre los dos delegados, pensando en el puesto en la lista para las elecciones municipales del año que viene y después de que tras la reciente remodelación y reasignación de funciones decidida por el alcalde Antonio Muñoz saliera debilitado y Cabrera, reforzado.

¿Quién tiene razón de los dos?

 

LA ORDENANZA

Veamos primero qué estipula la Ordenanza Municipal de la Feria de Abril, la cual fue modificada por la Corporación el 28 de octubre de 2016 tras el referéndum sobre la misma promovido por Espadas y que concluyó el 23 de septiembre de aquel año:

Artículo I. Fecha de celebración de la Feria:

 

1.- La Feria de Abril de Sevilla se celebra cada año desde el segundo domingo posterior a la Semana Santa hasta el sábado siguiente, ambos inclusive.

 

2.- En aquellos casos en que el incumplimiento de esta norma obligara a celebrar la Feria de Abril íntegramente en el mes de mayo, se adelantará su celebración una semana comenzando, por tanto, el primer domingo posterior a la Semana Santa.

 

3.-En los supuestos en que fuera imposible el cumplimiento de lo dispuesto en los preceptos anteriores, se faculta a la Junta de Gobierno de la Ciudad de Sevilla para que acuerde la fecha de celebración de la Feria de Sevilla en el caso concreto.

 

EL CALENDARIO

 

Vayamos ahora al calendario de 2019. El Domingo de Resurrección será el 21 de abril, luego si se respetan las dos semanas estipuladas en la Ordenanza, la Feria debería celebrarse desde el domingo 5 de mayo hasta el sábado 11 de dicho mes (las fechas defendidas por Cabrera) y por tanto íntegramente en el denominado mes de las flores, pero  para que hiciera honor a su nombre de Feria de Abril y conforme al punto segundo de la Ordenanza, debería adelantarse su inicio una semana y la fecha de comienzo tendría que ser el domingo 28 de abril (la fecha defendida por Muñoz).

Obsérvese que el punto 1-3º de las Ordenanzas sólo especifica que en los supuestos en que fuera imposible el cumplimiento de lo dispuesto en los preceptos anteriores, se faculta a la Junta de Gobierno para que acuerde otra fecha de celebración.

¿Se conoce algún supuesto que permita calificar de imposible el cumplimiento del punto 1-2º, según el cual habría que adelantar la Feria una semana para que sea de Abril en vez de Feria de Mayo? En principio, no. Las razones que esgrime Cabrera son muy genéricas, esas de “dar un mejor servicio a la ciudad, tener tiempo de que todo esté listo y garantizar el éxito de planificación”, pero al mismo tiempo transmiten un mensaje a la opinión pública local y foránea de que el gobierno de Espadas es incapaz de organizar la Feria con tan sólo un margen de una semana tras la Semana Santa.

PRECEDENTES

Porque otros gobiernos anteriores sí fueron capaces. Mi compañero Moisés Ruz me apunta, sin necesidad de remontarnos a épocas más pretéritas en que incluso llegaron a coincidir en algunas fechas ambas fiestas primaverales, que en 2011, el último año del mandato de Monteseirín y con Rosamar Prieto de delegada de Fiestas Mayores, el Domingo de Resurrección se celebró el 24 de abril (la Semana Santa más tardía de los últimos tiempos) y el lunes del ‘Alumbrao’ (en el antiguo formato festivo) iluminó el Real el 3 de mayo.

Item más. En el año 2000,  también con Monteseirín en la Alcaldía y con el andalucista Juan Ortega como delegado de Fiestas Mayores, la Semana Santa terminó el 23 de abril y para que la Feria “pisara” al menos una hora del mes que hace honor a su nombre, la prueba del ‘Alumbrao’ se fijó para las 23 horas del día 30 de abril, con lo que técnicamente hubo un día (de una hora) más de fiesta de lo habitual, antes de que se le ocurriera a Espadas.

Así pues, en el aire queda planteada la cuestión: si con Monteseirín se pudo organizar dos veces la Feria tan sólo una semana después de la Semana Santa, ¿por qué, según Cabrera, Espadas necesita al menos dos semanas? ¿Va a ser Espadas menos que Monteseirín?

PROS Y CONTRAS

Si, tal como propugna Cabrera, la Feria se celebra dos semanas después de Semana Santa y por tanto del domingo 5 al sábado 11 de mayo de 2019, coincidiría con el inicio de la campaña electoral (6 de mayo) para los comicios locales, previstos para el 26 de dicho mes y obligaría, conforme al referéndum de Espadas, a sacrificar de nuevo el Día de San Fernando para decretar festivo local el miércoles 8 de mayo, tan sólo siete días después del festivo nacional del 1º de mayo (también un miércoles).

Asimismo, coincidiría con la Feria del Caballo de Jerez (del 4 al 12 de mayo), declarada de interés turístico internacional y que podría restar un mismo tipo de público a la de Sevilla.

Item más, como en paralelo a la Feria se desarrolla la temporada taurina en la Maestranza, si aquélla se celebrara del 5 al 11 de mayo, como propone Cabrera, las corridas de toros sevillanas tendrían que competir con las de Madrid, donde la temporada suele iniciarse una semana antes del día de San Isidro (15 de mayo). Por ejemplo, este año el ciclo taurino madrileño se compone de 34 festejos, que se inician el 8 de mayo y concluyen el 10 de junio.

 

Si, tal como desea Muñoz y en línea con la Ordenanza Municipal, la fiesta se adelanta una semana y se celebra del domingo 28 de abril al sábado 4 de mayo, pasaría lo siguiente:

 

1.- Al ser el miércoles 1 de mayo festivo nacional habría un día de fiesta a mitad de la Feria y se podría declarar festivo el Día de San Fernando, el jueves 30 de mayo.

 

2.- Al ser el jueves 2 de mayo fiesta en Madrid se propiciaría la ocasión de un desembarco de madrileños en Sevilla, para alegría de nuestro sector turístico, oportunidad que se perdería con la otra opción.

3.- La Feria se libraría de la campaña para las elecciones municipales (inicio, 6 de mayo), siendo indiferente a mi juicio la cumbre mundial del turismo, porque se celebraría con mucha antelación (del 2 al 4 de abril).

 

Pero como según el filósofo Giambattista Vico rige la ley del eterno retorno, este tipo de debates ya lo hemos vivido antes. Sin ir más lejos en 2013 para el año 2014, y entonces ¿qué hizo el gobierno de Zoido? Pues pedir la venia a las patronales turísticas, que prescribieron dejar dos semanas de margen “para hacer -dijo el delegado de Fiestas Mayores- un uso más estratégico de las dos “excusas” que Sevilla ofrece al exterior en primavera para atraer visitas”.

 

Así pues, aquí no se va a hacer lo que preconicen Muñoz o Cabrera, sino lo que recomienden Cornax (presidente de los hoteleros) y Arenas (presidente de los hosteleros). Ellos aconsejarán y Espadas ejecutará. De paso, uno de sus dos delegados quedará desautorizado, salvo que luego salga algo mal y pueda esgrimir: “si ya lo decía yo”.

El Ayuntamiento de Sevilla antepone las bandas de cornetas y tambores al derecho al descanso

RUIDOS

Decreta excepciones a la Ordenanza municipal contra el Ruido para que las bandas ensayen al aire libre hasta las 23 horas

CONFLICTO

 

El delegado de Fiestas Mayores sostiene que debe primar “el interés general” que para la ciudad suponen las bandas

 

RETROCESO
Zoido cedió un local a cada agrupación musical y 75.000 euros al Consejo de Bandas para locales de ensayos

 

El delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, considera que las bandas de cornetas y tambores representan el interés general de Sevilla frente al derecho al descanso de los vecinos y por ello, y haciendo una particular interpretación de la Ordenanza municipal contra el Ruido, dará permisos “excepcionales e individuales” para que las agrupaciones musicales puedan ensayar al aire libre hasta las 23 horas en los días previos a la Semana Santa.

Esta medida del gobierno local es una respuesta de carácter general al conflicto surgido en la noche del martes cuando, atendiendo a denuncias vecinales, la Policía Local suspendió el ensayo que estaba realizando en los jardines exteriores del Parlamento de Andalucía la banda de cornetas y tambores de la Centuria Romana de la Hermandad de la Macarena.

En menos de 24 horas, la Delegación de Fiestas Mayores, cuyo titular es Juan Carlos Cabrera, y la de Hábitat Urbano, que dirige Antonio Muñoz, han ideado un procedimiento excepcional que, a su juicio, desarrolla la Ordenanza municipal contra la Contaminación Acústica, Ruidos y Vibraciones para que así las bandas puedan ensayar al aire libre y pese a las quejas que puedan tener los vecinos del entorno.

Así, se establece que se podrá solicitar con carácter “excepcional y de manera individualizada” el ensayo, que será autorizado “de acuerdo a su vinculación con la Semana Santa de Sevilla por parte del Ayuntamiento”.

Estas autorizaciones serán “excepcionales e individuales”, no se realizarán más allá de las 23,00 horas y serán de duración tasada y determinada. “Se evaluarán una a una las ubicaciones de los ensayos para analizar la afección a las viviendas”, defiende el Ayuntamiento.

En paralelo a esta “solución transitoria” para esta Semana Santa, el Ayuntamiento expone que se van a iniciar los trámites para la modificación de la Ordenanza, “de forma que se establezca una regulación adecuada para el equilibrio entre el derecho al descanso y los ensayos en los días previos a la Semana Santa”.

 

CESIONES Y SUBVENCIÓN

 

Así pues, las bandas han vuelto a los espacios públicos cuando el 17 de marzo de 2015 el anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, anunció durante una visita a la banda de Las Cigarreras, que estaba tocando en el polígono Arte Sacro, que “todas las bandas tienen un local para ensayar gracias a la cesión de varios locales municipales y a la subvención de 75.000 euros que el Ayuntamiento otorga al Consejo de Bandas para el alquiler de otros. Sólo falta asignar -añadió Zoido- un espacio a la banda de música de Nuestra Señora de la Victoria, y para ello estamos trabajando, en buscar cuanto antes el lugar idóneo para esta formación”.

En el caso de la banda de la Centuria de la Macarena, origen del actual conflicto, el Ayuntamiento le cedió un espacio de ensayo en el Polígono Navisa.

Por su parte, el actual alcalde, Juan Espadas, propugnó cuando estaba en la oposición y tras reunirse con el Consejo de Bandas que todas las agrupaciones musicales ensayaran en el convento de Santa Clara, en el que además quería instalar una escuela-taller de lutería. “El objetivo -dijo- es convertir el convento de Santa Clara en el gran centro de referencia y de ensayo para las bandas y que puedan disponer de parte de los 6.000 m2 para todas sus actividades”.

 

EXCEPCIÓN DOBLE

 

Según fuentes municipales, hay bandas que necesitan ensayar al aire libre para Semana Santa y de hecho sostienen que la Ordenanza ya recoge este hecho excepcional de cara a las fiestas religiosas, pero de una manera indefinida y remitiéndose a que los ensayos se hagan lo más lejos posible de las viviendas y que acaben al anochecer, por lo que se ha hecho una especie de desarrollo reglamentario de la norma regulando de manera concreta esta excepción y articulando un procedimiento que hasta ahora no se había establecido.

Abogados especializados en Derecho ambiental cuestionan o critican la “excepción” dictada sobre la marcha por el Ayuntamiento para soslayar o “desarrollar” las disposiciones de la Ordenanza municipal contra el Ruido. Para Emilia de la Serna no se ajustaría a Derecho. Joaquín Herrera, que aúna a su condición de jurista la de cofrade, se remite al uso de la figura del Privilegio Jurídico por parte del gobierno local, pero  califica la actuación de los dos delegados de “barbaridad jurídica” porque estarían suplantando la autoridad del Pleno y/o la del alcalde al modificar una Ordenanza y además haría falta un dictamen jurídicamente motivado del que no se tiene noticia.

A su juicio es obvio que hay una escala en los derechos y que el derecho de los sevillanos a la salud, el descanso y el medio ambiente está muy por encima del de las bandas de música a ensayar en la vía pública, pese al respeto que le merece la Hermandad de la Macarena y todas las de la ciudad.

Según Herrera, con amplia experiencia en esta casuística, cuando los vecinos denuncian a la Policía Local es porque ya no pueden soportarlo más y no lo hacen por fastidiar a nadie, y hay que tener en cuenta la situación de niños, enfermos y ancianos, muy sensibles y vulnerables al ruido. Para este abogado, el Ayuntamiento tenía muy fácil arbitrar una solución: ofrecer locales cerrados o espacios alejados del casco urbano (el estadio de la Cartuja, por ejemplo) para los ensayos de las bandas en vez de establecer excepciones que estima contrarias al derecho preferente de los vecinos al descanso.

El Ayuntamiento cedió un local

De ensayos a cada banda

 

Durante el mandato de Zoido, el Ayuntamiento cedió locales municipales para el ensayo de todas las bandas de la ciudad, conforme a la siguiente distribución:

-Caracolas de la Madrina (junto al Casino de la Exposición): Banda de música del Sol, banda de cornetas y tambores Nuestra Señora del Sol, San Juan Evangelista, Cristo de la Sangre y Agrupación de la Redención.

-Polígono Navisa: Agrupación Nuestra Señora del Carmen, Agrupación Santa Cecilia, las dos bandas de Los Gitanos, Jesús Cautivo, Centuria Macarena, las Tres Caídas de Triana y la Agrupación Nuestra Señora del Juncal.

-Polígono Store: Virgen de los Reyes y Madre de Dios de los Desamparados.

-Polígono Arte Sacro: la Humildad, las Cigarreras y Columna y Azotes.

-Polígono Calonge: Banda de cornetas Varón de Dolores.

-Polígono San Pablo: Agrupación de la Encarnación.

-Parque Alcosa: Banda de cornetas Pasión de Cristo.

Calle Becas: Escuadrón de la Paz.

 

Adiós a San Fernando

A lo largo de mi vida profesional he leído infinidad de cartas enviadas a directores de periódico. Entre tantas y tantas hubo una, publicada hace bastantes años, que me llamó poderosamente la atención y que en líneas generales todavía recuerdo hoy. La escribió un directivo español a un medio de Madrid para comunicar el cumplimiento de una promesa personal: acudir a su vuelta a España a Granada para postrarse ante la tumba de los Reyes Católicos y expresarles su gratitud por haber culminado la Reconquista y liberado definitivamente a nuestro país de la dominación musulmana.

El remitente había trabajado para diversas compañías en países árabes y había tenido por tanto la ocasión de comprobar ‘in situ’ la diferencia sideral de vivir bajo los regímenes teocráticos y totalitarios imperantes en esas naciones -donde se oprimía a la mujer y se imponían penas medievales como lapidaciones, latigazos, amputaciones de miembros, decapitaciones…a capricho ante cualquier heterodoxia- y la de vivir en un país perteneciente a la civilización cristiana y cultura occidental y en un régimen democrático y de libertades.

Y eso que entonces aún faltaban bastantes años para que surgiera el denominado Estado islámico y el mundo viera con horror sus prácticas de cortar la cabeza a periodistas, quemar vivo a un piloto jordano enjaulado, despeñar desde lo alto de los edificios a los homosexuales, exterminar a las minorías cristianas y de cualquier otra religión en las ciudades tomadas a sangre y fuego, secuestrar y violar mujeres como botín de guerra, destruir obras de arte patrimonio de la humanidad para que no exista ninguna memoria histórica antes de su paso por esos lugares….

SEVILLA FUE ANTES

El firmante de la carta daba las gracias a los Reyes Católicos por culminar la incorporación de España a lo que hoy llamamos Occidente, en 1492. Pues bien, casi dos siglos y medio antes de esa fecha fue otro rey, San Fernando, el que hizo lo propio respecto de la ciudad de Sevilla, al liberarla de la dominación musulmana el 23 de noviembre de 1248.

Uno de los mayores expertos en la época fernandina, Manuel González Jiménez, catedrático de Historia Medieval de la Universidad Hispalense y de reconocido prestigio, dijo una vez que “con Fernando III y su hijo Alfonso X el Sabio empieza la época de la universalidad de Sevilla”.

Por tanto, cada vez que la ciudad conmemora el 30 de mayo la fiesta de su patrón protector y de su rey conquistador está recordando mucho más que un episodio militar y/o religioso (habría que situarse en la mentalidad de la época), ya que San Fernando, además de poner los cimientos de la edad de oro de Sevilla, que sobrevendría trescientos años después, estableció la corte real en el Alcázar, decisión que equivalía a la designación de la urbe como la capital de su reino unificado; impuso el castellano como lengua oficial en lugar del latín, con lo que propició el auge cultural que encarnaría su hijo Alfonso, y se identificó hasta tal punto con la ciudad que dispuso ser inhumado aquí de la forma más humilde, para que fuera Sevilla donde descansaran sus restos para siempre.

LOS FESTIVOS LOCALES

¿Merece o no merece San Fernando que Sevilla le dedique una de las dos fiestas locales (la otra es, por ahora, el Corpus Christi) a las que por ley tiene derecho decretar? O, por el contrario, ¿es más conveniente y/o lógico dejar al rey conquistador y santo patrón sin día festivo y trasladarlo a la Feria de Abril, para equiparar Sevilla a esos municipios, desde pueblos hasta capitales de provincia, en los que es natural disfrutar de un festivo con motivo de su Feria o fiestas patronales?

Sin debate previo, pero tratando de enlazarlo con el ya tradicional sobre el inicio de la Feria de Abril y si se ha de convertir la Preferia en Feria, el nuevo gobierno municipal presidido por Juan Espadas ha decidido elevar a Pleno una propuesta para eliminar en 2016 el carácter festivo del Día de San Fernando y otorgárselo en su lugar al miércoles de Feria.

De materializarse esta propuesta, que previamente ha contado en comisión con el apoyo de PSOE, Ciudadanos e IU y con la abstención del PP y de Participa (esta formación consultará a sus militantes y simpatizantes antes de votar en el Pleno), sería, que se recuerde, la primera vez en que se adoptaría una decisión en tal sentido sin que el día de San Fernando ‘cayera’ en sábado o domingo (días no laborables), circunstancia que, cuando se producía, aprovecharon otros alcaldes, como Monteseirín y Zoido, para decretar un festivo en la Feria sin menoscabar el día del patrón de la ciudad.

CUATRO ARGUMENTOS

El delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, ha dado varios argumentos para tratar de justificar esta propuesta, lanzada tan sólo cinco semanas después de la constitución de la nueva corporación y cuando aún faltan nueve meses para la Feria y diez para el Día de San Fernando:

  1. Que la Junta de Andalucía necesita conocer ya los festivos locales para organizar el calendario del próximo curso escolar, el cual se inicia en septiembre.

  2. Que el próximo año, 2016, el Corpus Christi se celebrará el jueves 26 de mayo, y el Día de San Fernando, el 30, será lunes, con lo que habría una sucesión de festivos que propiciarían un ‘puente’ de cinco días que se antoja demasiado largo.

  3. Que poner un festivo en Feria supone el cumplimiento de una promesa electoral de Juan Espadas, el cual es partidario de que las familias disfruten de un día libre en pleno festejo al margen del fin de semana.

  4. Que un sondeo realizado entre los empresarios del sector turístico indica que la celebración de un día festivo durante la Feria supone un mayor impacto económico para la reactivación de la ciudad.

 

EL REFERÉNDUM

Sorprende la preocupación del gobierno municipal por que los sevillanos se pudieran tomar demasiados días de supuesto ‘puente’ con motivo del Corpus y San Fernando (el viernes sería laborable, aunque en la mentalidad funcionarial de los ediles del gobierno no le otorgan tal consideración) cuando al mismo tiempo hablan de adelantar el dispositivo municipal a la Preferia, lo que equivale a dar tratamiento festivo a una decena de días (el lunes del pescaíto sería equiparable al viernes entre el Corpus y San Fernando).

En el ambiente quedó flotando este año la idea de que la promesa de Espadas sobre la Feria consistía en someter a referéndum la fecha de inicio del festejo para ‘legalizar’ la Preferia, no que tuviera un festivo en medio que podría acabar ‘de facto’ con la Feria en tal fecha, por el riesgo de que los sevillanos dejen de frecuentar, por cansancio, el real y dejen a los forasteros el tramo final. De atenernos a la versión oficial y no a la realidad, la suma de la Preferia, el festivo del miércoles y el último fin de semana nos llevarían a diez días de fiesta, el doble que los cinco que el Ayuntamiento quiere evitar suprimiendo el festivo de San Fernando, el cual, así, quedaría erradicado, al menos durante este mandato.

El argumento que parece definitivo es el último: el sector turístico quiere el festivo en Feria en vez de en el Día de San Fernando porque así hace más caja y obtiene más beneficio. Es el mismo argumento con que se justificó durante el mandato de Zoido la Feria del calor: se retrasó hasta bien entrado mayo, en función del calendario festivo de Madrid (fiestas del 2 de mayo y de San Isidro) y no de la tradición de Sevilla para que hicieran su particular negocio los hoteleros y hosteleros.

No importa que durante el mandato de Espadas se cumplan los 770 años de la conquista de Sevilla por San Fernando y los 349 de su canonización; ni que la festividad del rey sea 176 años más antigua que la fundación de la Feria y esté declarada por el propio Ayuntamiento como el Día de Sevilla, en que se entregan las medallas de oro de la ciudad…

Prevalece el negocio del sector turístico, lo mismo ahora con Espadas que antes con Zoido, de lo que se colige que el Ayuntamiento se sigue plegando a idénticos intereses en la sombra y que Sevilla, al contrario de su leyenda, no es tan tradicional como pretenden ciertos sectores siempre que la tradición estorbe a un interés crematístico considerado superior. Si hace falta, se inventa otra tradición: la del festivo en Feria.