Archivo de la etiqueta: Manuel Machado

La Fundación Unicaja trae a Sevilla el legado de los Machado

VÍSPERAS DEL 28-F

Una gran exposición sobre los dos literatos será inaugurada el 23 de febrero

MATERIAL

Más de 4.500 páginas, entre manuscritos, cartas y piezas teatrales
DESPEGUE

Será la presentación en sociedad de la Fundación, con sede en la Palmera

 

El denominado Centro Fundación Unicaja de Sevilla, con sede en el número 45 de la Avenida de la Palmera, se abrirá al público en vísperas del Día de Andalucía, concretamente el sábado 23 de febrero, con una gran exposición sobre el legado literario de dos de los más grandes poetas sevillanos, Antonio y Manuel Machado.

La Fundación Unicaja, dependiente de la entidad financiera del mismo nombre y presidida por Braulio Medel, ha organizado para la presentación en sociedad de su centro en la capital de Andalucía una magna exposición denominada ‘Los Machado vuelven a Sevilla’, que permanecerá abierta desde el 23 de febrero hasta el 24 de mayo en su palacete de la Avenida de la Palmera. De esta manera, la mejor posible, se abre oficialmente la sede sevillana de la Fundación e inicia sus actividades en la ciudad para ser un foco irradiador de cultura.

El núcleo de la muestra saldrá del legado de 4.570 páginas que fue adquirido por la Fundación en mayo de 2018 a los herederos de los Machado y compuesto en su mayor parte por manuscritos, con borradores, cartas e incluso inéditos como la obra teatral ‘La Diosa Razón’, que nunca se representó en los escenarios.

Esta obra, de la que sólo se tenían vagas noticias, es un drama en tres actos, situado en Francia en la época de la Revolución de 1789, y tiene como protagonista a Teresa Cabarrús, un personaje real de la nobleza madrileña, que se ve envuelta en los avatares de ese momento. También hay varios borradores de otra pieza teatral, “Adriana Lecouvreur”, sobre la célebre actriz de La Comedíe Française que revolucionó el arte de la interpretación a finales del siglo XVIII.

Todavía en el capítulo teatral hay otro borrador, que aparece incompleto, de “Las tardes de la Moncloa”, un texto del que tampoco se tenían noticias claras.

Otros borradores son de obras conocidas de los Machado como “El hombre que murió en la guerra”, “Julianillo Valcárcel”, “La duquesa de Benamejí”, “La prima Fernanda”, “La Lola se va a los puertos” y “Las adelfas”, así como de varias obras de Calderón y Lope de Vega adaptadas por los autores sevillanos.

Por separado, el mayor volumen de manuscritos pertenece a Manuel Machado, entre ellos, los de “El mal poema” y de otros poemarios, así como de numerosas prosas sobre diversos asuntos, entre hojas sueltas y cuadernillos, con reflexiones personales, estampas folclóricas, artículos de prensa, contratos, donaciones y otros documentos civiles.

De Antonio Machado se incluyen nuevos borradores de poemas conocidos y algunos otros que pueden ser inéditos -a falta entonces de una comprobación más detenida- y también de textos en prosa.

Entre éstos destaca un sorprendente cuaderno de trabajo de 103 páginas, ampliación de su conocido Cuaderno de Literatura, que ya editó la Fundación Unicaja cuando adquirió otra parte del legado machadiano en 2003 por subasta pública. Este nuevo cuaderno abarca desde los albores de la literatura española hasta la época de los Reyes Católicos.

Asimismo, hay veinte cartas manuscritas, desconocidas hasta ahora, cruzadas entre diversos miembros de la familia, y entre las que se encuentra la dirigida por Leonor a su suegra, que constituye el único manuscrito conocido de la esposa de Antonio Machado.

El conjunto de estas cartas posee un alto valor histórico y emotivo, especialmente a partir del momento en que fallecen en Colliure (Francia) Antonio Machado y su madre, Ana Ruiz, en febrero de 1939.

SUMA DE FONDOS

La exposición también se nutrirá de los fondos adquiridos por Unicaja en 2003 y en los que  había composiciones poéticas inéditas de Antonio Machado, variantes de poemas ya conocidos y el poema a Manuel de Falla de Manuel Machado.

También había manuscritos relacionados con prosa y teatro, así como un epistolario que contenía cartas de Antonio Machado a su madre, a su editor y al filósofo José Ortega y Gasset, entre otros. Junto a dicho material, los cuadernos profesionales de Antonio Machado de historia, literatura, francés y aritmética.

Todo este material comprado hace dieciséis años fue ordenado, restaurado, catalogado y digitalizado y dio lugar a la edición de la denominada ‘Colección Unicaja Manuscritos de los Hermanos Machado’, diez volúmenes facsímiles accesibles a través de Internet y que se han  convertido en referencia imprescindible para las bibliotecas de las Facultades de Letras y organismos culturales como el Instituto Cervantes.

Todos estos fondos bibliográficos, los adquiridos anteriormente y los más recientes, se unifican  en una sola colección que constituye el conjunto catalogado más importante de textos machadianos existentes y que los sevillanos podrán conocer a partir del 23 de febrero en la sede de la Fundación en la Avenida de la Palmera, la cual  será también su destino definitivo.

Tres mil actividades para dos millones de personas

La Fundación Unicaja tiene el objetivo, según declaró su presidente, Braulio Medel, el pasado mes de abril de consolidarse como “la primera entidad social privada de Andalucía y de contribuir al fomento del desarrollo económico de los territorios en que opera, adaptándose a las necesidades y requerimientos de la sociedad”.

En el pasado año 2018 incrementó su presupuesto en casi un 50%, hasta un total de 51,7 millones de euros, para abordar todos los ámbitos en que actúa, siendo los principales el deportivo (31,8% de los fondos), cultural (20,7%) y solidaridad social (17,6%).

Realizó más de 3.000 actividades que han beneficiado a dos millones de personas en cerca de 400 municipios de Andalucía y de la provincia de Ciudad Real.

Adverbio

El discurso de investidura de Juan Ignacio Zoido me recordó el poema ‘Andalucía, de Manuel Machado, en la parte en que glosó a sus predecesores. El poeta que ha pasado a la historia por ser el hermano de Antonio en vez de por su obra fue adjetivando cada provincia (Cádiz, salada claridad; Granada, agua oculta que llora…) hasta que no sabiendo qué decir sobre Sevilla concluyó el poema al albur de sólo su nombre. Zoido fue cantando una cualidad de cada alcalde (la caballerosidad de Uruñuela; la fina ironía de Del Valle; el rigor de Soledad Becerril; la capacidad de comunicación de Rojas Marcos) y al llegar a Monteseirín….En aquel momento quizás Zoido se acordó de Lope de Vega y el soneto que le mandó hacer  Violante, pues nunca se vio en tal aprieto. ¿Qué decir del Ausente, si Alfredo el Soberbio carece de rasgo positivo destacable alguno? Salió del paso con una evidencia que resultó todo un hallazgo retórico: había sido alcalde durante doce años. A falta de cualidades en el personaje, y por tanto de adjetivos, Zoido redujo a Sánchez Monteseirín a lo que realmente ha sido: un mero adverbio de tiempo.