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Tres ruinas

Santa Clara, Artillería y la Gavidia, lastres económicos para la ciudad

Monteseirín compró los tres edificios sin saber para qué

 

Es un principio universalmente aceptado la obligación de los propietarios de conservar sus bienes inmuebles y de que en caso de incumplimiento de tal deber las Administraciones Públicas pueden ejecutar de forma subsidiaria las labores de conservación y cargar luego su coste a la propiedad. Ese deber fue ratificado, en lo que a los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español se refiere, por la ley de Patrimonio de 1985 (artículo 36 y siguientes).

Sin embargo, la política del Ayuntamiento en este sentido -y especialmente en los mandatos de Monteseirín- ha consistido no en exigir que los propietarios de bienes patrimoniales los conserven, mantengan y custodien conforme a la ley, sino en asumir él mismo esas obligaciones, al comprarlos sin ton ni son con dinero público para a la postre traspasar a los contribuyentes sevillanos unos deberes que no les correspondían. Dicho de otro modo, Monteseirín compró tres ruinas patrimoniales a costa de los sevillanos y, peor aún, sin saber para qué, hecho demostrativo de su falta de modelo de ciudad pese a que él mismo y sus adláteres pregonan lo contrario.

SANTA CLARA

Empecemos por un bien de interés cultural que está de plena actualidad: el convento de Santa Clara. En una carta al Papa, el entonces arzobispo, monseñor Amigo, le informaba de que la Archidiócesis había recibido en donación en 1996 el antiguo monasterio, con una superficie construida de 11.300 m2; que su estado de conservación era “muy malo” y que el coste de la rehabilitación ascendería a 1.500 millones de pesetas (algo más de 9 millones de euros).

Con el pretexto de convertirlo en museo de la ciudad, el gobierno de Monteseirín le compró a monseñor Amigo el ruinoso monasterio por el equivalente a 2.097.683 euros, más la entrega del antiguo cine Ideal (2.214 m2 de superficie en pleno centro) y, presumiblemente según el testimonio escrito del arzobispo, dos solares más, de los que no habría quedado constancia por escrito. No se dieron valoraciones de los terrenos pero en su carta monseñor Amigo estimaba la contraprestación municipal en un total equivalente a 3.261.11 euros.

El contrato de compraventa se firmó el 9 de noviembre de 2001. ¿Y qué pasó con la creación allí del museo de la ciudad? Nada de nada. Diecisiete años después no existe museo de tal naturaleza. Tuvieron que pasar cuatro años (2005) para que se iniciara la rehabilitación de tan sólo una cuarta parte del antiguo convento. Se anunció que estaría terminada en 2007. Realmente no se acabó hasta diciembre de 2010, cinco años después del plazo inicial.

BANDAZOS

En el ínterin continuaron los bandazos del gobierno local. De museo de la ciudad se anunció que albergaría la Casa de los Poetas, con el fin de difundir y promocionar el legado literario de Sevilla y convertir la capital andaluza en centro mundial de encuentros poéticos. Además, acogería los manuscritos de los hermanos Machado, que Unicaja había comprado en una subasta. Lejos de aquel anuncio municipal, la entidad malagueña proyecta convertirlos en el principal atractivo del Centro Unicaja de Cultura, que abrirá en el número 45 de la avenida de la Palmera: la denominada Casa Castillo, diseñada en 1914 por el arquitecto jerezano Hernández Rubio para Francisco Castillo y que fue sede de la inmobiliaria Prasa.

Posteriormente Monteseirín ofreció el convento para acoger la colección de pintura andaluza de la baronesa Thyssen, pero ésta prefirió llevársela a Málaga. En julio de 2009, el entonces alcalde presentó un plan de usos para el monasterio. Según dijo iba a ser para cualquier cosa menos para lo que lo compró: acogería un centro de músicas históricas, el servicio de bibliotecas, una nueva biblioteca municipal con 45.000 libros, una fábrica de arte, la Orquesta Barroca, el Coro Barroco, la Orquesta Bética Filarmónica, el Archivo Cansinos Assens, la Fundación Mario Maya, el legado de Manuel Castillo….

Repasen si algo de esto se materializó finalmente. Por su parte,  el hoy alcalde y entonces candidato socialista, Juan Espadas, propuso en 2011 convertir Santa Clara en el “gran centro de referencia y ensayo de las bandas de música”. Hoy, el convento, rebautizado como Espacio Santa Clara, lo mismo acoge una exposición sobre Murillo que cualquier otro evento, tras un gasto municipal de casi 10 millones de euros y quedando aún pendiente la rehabilitación de medio convento, más en ruina que antes.

FÁBRICA DE ARTILLERÍA

En marzo de 2007, el Consejo de Ministros autorizó al Ministerio de Defensa a enajenar el cuartel de San Fernando (hoy cocheras de Tussam) y la Fábrica de Artillería al Ayuntamiento de Sevilla. Previamente, Monteseirín había anunciado que merced a este acuerdo Defensa obtendría edificabilidad lucrativa para la construcción de hasta 900 viviendas en suelos de su propiedad en la ciudad (antiguos cuarteles) y que el Ministerio entregaría libre de cargas el cuartel citado, valorado en libros en 12 millones de euros, y Artillería, en 8,5 millones. Compárense los beneficiosos términos de la operación para el Ministerio: dar un pelotazo inmobiliario con un permiso para 900 viviendas y liberarse además del mantenimiento de esas dos instalaciones militares, especialmente de la Fábrica de Artillería, con nada menos que 20.064 m2, que a través del generoso Ayuntamiento gobernado por Monteseirín  le endosaba a los sufridos contribuyentes sevillanos.

El entonces alcalde anunció su propósito de ceder Artillería a la Junta de Andalucía para que la convirtiera en sede del Archivo General de la comunidad autónoma y en museo de Andalucía. Sin embargo, el Gobierno andaluz no picó y no aceptó lo que el ex comisario de la Expo, Emilio Cassinello, calificaba como “regalos envenenados”: quedarse con la propiedad de pabellones o inmuebles para luego tener que pagar las facturas de la rehabilitación y mantenimiento. Once años después, en Artillería no hay ni el Archivo de la Junta (ésta ha habilitado el Pabellón del Futuro de la Expo 92, de su propiedad, para tal fin) ni museo de Andalucía.

DINERO SIN CESAR

Tres años y medio después de aquel acuerdo de enajenación autorizado por el Consejo de Ministros, el diario El País decía sobre la Fábrica de Artillería: “Sevilla tiene un tesoro y todavía no sabe qué hacer con él”. O sea, que Monteseirín se había quedado con un inmenso inmueble sin idea sobre su uso y teniendo que pagar todo lo que hubiera que hacer allí. La entonces delegada de Cultura, Maribel Montaño, declaraba: “Es muy importante que el edificio no se quede ni un solo día desocupado; queremos evitar el expolio”. Y añadía: “Creemos que se convertirá en el mejor espacio cultural de la ciudad con una inversión muy ajustada, entre 20 y 30 millones de euros”.

El diario ABC, por su parte, publicó que cuando el edificio fue cedido al Ayuntamiento de Sevilla “se cifró en 70 millones de euros el desembolso económico necesario para restaurar el monumento”. Desde 2007 la antigua fábrica ha permanecido vacía o usada como almacén de trastos viejos y con los gobiernos posteriores inyectando dinero.

El de Zoido tuvo que realizar en 2014 obras urgentes de consolidación y resanado de cubiertas y fachadas por valor de 150.000 euros. Al año siguiente tuvo que actuar de nuevo porque en el 80% de las dependencias interiores se habían registrado desprendimientos de revestimientos de paramentos  y cornisas e incluso de la cubierta. Hubo que habilitar primero una partida de 449.812 euros y luego otra de 1.495.215 euros.

Cuando Espadas llegó a la Alcaldía tuvo que ordenar retirar más de 46 toneladas de trastos y residuos aún existentes, y no ha dejado de echarle dinero a la antigua fábrica. De los 100 millones gastados este año en obras por el Ayuntamiento, 1.162.518 se han presupuestado para este inmueble. Ahora el gobierno local ha pedido a Bruselas una subvención de 18,5 millones de euros para Artillería adobando la solicitud con el proyecto de crear allí el Centro Magallanes de Emprendimiento de Industrias Culturales. Así pues, suma y sigue.

LA GAVIDIA

La tercera ruina endosada por Monteseirín al Ayuntamiento y a los contribuyentes sevillanos ha sido la comisaría de la Gavidia, que había sido abandonada por el Ministerio del Interior y que él compró en diciembre de 2006 por 9,9 millones de euros más cinco solares valorados en 2,3 millones. ¿Y para qué la compró? Misterio. Calificada en el PGOU de aquel mismo año como suelo de interés público y social y por lo tanto para equipamiento del Casco Antiguo, doce años después sigue tan abandonada a su suerte como al principio.

Espadas, al igual que antes Zoido, trata de librarse de esta ruina que Monteseirín les legó a sus gobiernos y a Sevilla. Así pues, tres pozos sin fondo para tragarse cuanto dinero público se les eche y de los que en buena hora para ellos el entonces alcalde liberó a la Iglesia, a Defensa y a Interior. Nunca le estarán lo suficientemente agradecidos.

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El Metrominuto

El historiador Ramón Carande fue el precursor de las caminatas por las calles de Sevilla

El Metrominuto es la demostración de que el Metrocentro de Monteseirín era innecesario

 

El delegado de Seguridad y Movilidad, Juan Carlos Cabrera, presentó con motivo de la Semana de la Movilidad el denominado Metrominuto, definido en la página web oficial de su Delegación como “una representación esquemática del mapa de tu ciudad en la que se representan (sic) las principales calles y avenidas de Sevilla así como aquellos puntos de centralidad (equipamientos, plazas, parques, centros de barrio) junto con las distancias que los separan expresadas en metros y en minutos. ¿Para qué sirve? Su finalidad es poner en evidencia la proximidad entre lugares reconocibles de la ciudad: si conocemos el tiempo empleado en desplazarnos a pie a un sitio determinado es más fácil elegir este medio que si lo concebimos como un lugar lejano”.

Con el Metrominuto el Ayuntamiento propone un conjunto de itinerarios peatonales con un tiempo real aproximado de recorrido de entre uno y veinte minutos. Dicho de otro modo, el gobierno del socialista Espadas considera que tiene mucho más sentido recorrer a pie itinerarios en los que no se tarde más de veinte minutos (los cálculos se han hecho a partir de una velocidad media caminando de 5 kilómetros a la hora) que utilizar el coche.

“Sotto voce”, o incluso sin el “sotto”, desde la oposición y por parte de algunos cronistas se ha interpretado la iniciativa municipal poco menos que como una tomadura de pelo o un simple sucedáneo ante la falta de nuevas líneas de Metro que lleven hasta el Centro o conecten entre sí otros barrios de la ciudad. El contramensaje difundido desde estos sectores es que como no hay visos en el horizonte, tras casi un decenio de espera, de que se construya ni siquiera la media línea 3 del Metro, Espadas invita a los sevillanos a que vayan de un sitio a otro andando.

 

EL EJEMPLO DE CARANDE

 

Andar es muy saludable, como también de forma genérica recuerda la web de la Delegación de Movilidad, y además Sevilla es la ciudad ideal para hacerlo, como lo demostraba con su ejemplo el insigne catedrático e historiador económico Ramón Carande, recordado por, entre otros, su libro ‘Carlos V y sus banqueros’. Don Ramón defendía la evidencia de que Sevilla era llana como la palma de la mano y por lo tanto idónea para desplazarse a pie de un sitio a otro, costumbre que él practicaba a diario con su particular Metrominuto “in mente” y con su melena blanca al viento cuando no se cubría con una gorra o sombrero.

 

El eminente y andarín historiador se convirtió con sus caminatas en un personaje típico de las calles de Sevilla, un paladín de los caminantes en la Transición, como de los ciclistas era la ucedista Carmen Llopart. A Carande le vinieron tan bien sus caminatas por la ciudad que vivió hasta los 99 años y sólo le faltaron ocho meses para haber cumplido el siglo.

La literatura médica está llena de informes sobre los beneficios de andar al menos veinte minutos diarios. Y lo mejor de todo es que caminar es gratis: no hay que pagar billete alguno de medios de transporte ni repostar gasolina o gasóleo.

La Universidad de Harvard hizo un estudio sobre cien personas que acostumbraban a caminar veinte minutos al día durante cinco días a la semana y comprobó que padecían un 43% menos de resfriados y gripe y que si contraían estas enfermedades se recuperaban luego antes de lo habitual. Por su parte, la Universidad de Exeter concluyó que caminar 15 minutos al día producía un efecto ansiolítico que frenaba la ansiedad por ingerir alimentos azucarados.

Item más, el Hospital del Mar de Barcelona recomendaba andar para reforzar las rodillas y las caderas (las articulaciones más atacadas por la artrosis) así como el cuádriceps, por lo que se reducen los dolores y se retrasa la evolución de esta enfermedad. La lista de los beneficios de un paseo diario es enorme: mejora la salud cardiovascular y el estado físico en general, quema grasas, elimina colesterol, mejora la resistencia, calma la ansiedad….

 

MÁS VISIBILIDAD

 

El Metrominuto con sus itinerarios para caminantes se puede descargar en formato PDF desde las webs de Movilidad y de la Red de Ciudades que Caminan. El Ayuntamiento ha anunciado otras posibilidades, como códigos QR y reparto de folletos y trípticos pero echo de menos iniciativas digamos más visuales como paneles informativos, ahora que se gasta un buen dinero (1,1 millones de euros) en instalar sólo los que indican si los aparcamientos de la ciudad tienen o no plazas libres.

En Estocolmo, por ejemplo, hay paneles exteriores que indican al viandante la distancia que puede recorrer andando en un tiempo dado y en un radio a partir del punto en que se encuentra (marcado como un círculo), una medida que recuerda la famosa isocrona tan publicitada durante la Expo-92. Aquí se limitan a remitirnos a Internet.

El Metrominuto de Cabrera tiene una lectura política y económica en la que el gobierno de Espadas no ha reparado y que supone la desautorización del tranvía que a modo de sucedáneo del Metro (de ahí su denominación de Metrocentro) se sacó de la chistera su antecesor y correligionario Monteseirín en 2007 para conectar la Plaza Nueva con el Prado de San Sebastián.

COMPARACIÓN

Y es que el delegado de Movilidad sólo invita a los sevillanos a que comparen el tiempo que tardan en sus desplazamientos en vehículo privado con el tiempo que tardarían en recorrer esa misma distancia andando, pero ¿qué pasa cuando la comparación se establece no sólo con el coche sino también con el tranvía de Monteseirín?

Según el Metrominuto, entre la Plaza Nueva y la Catedral hay 350 metros que se pueden recorrer en 4 minutos a pie. Luego ofrece una información confusa entre la Catedral y la Puerta de Jerez al intercalar el Alcázar como hito intermedio y dar el doble dato de 250/300 metros y de 3 minutos. No se sabe bien si un dato se refiere al Alcázar y otro a la Puerta de Jerez, es la prolongación del anterior o hay que sumarlos. Y desde la Puerta de Jerez a la estación de autobuses del Prado de San Sebastián/terminal original del tranvía especifica que hay 550 metros que se tarda en recorrer 7 minutos.

En total, conforme al documento el tramo del tranvía desde el Prado hasta la Plaza Nueva que construyó Monteseirín mide 1.200 metros en números redondos (Google Maps le atribuye 1.280 metros, pero también depende de qué punto de la Plaza Nueva se tome como referencia), que se pueden recorrer andando en 14 minutos, luego el “Metrocentro” queda por debajo de los 20 minutos, el tiempo recomendado por el Ayuntamiento para hacer un itinerario a pie antes que en un medio de transporte.

Por decirlo de otra manera, el Metrominuto es la demostración inconsciente de Cabrera y Espadas de que fue innecesario haberse gastado en tiempos de Monteseirín 80 millones de euros en el tranvía entre la Plaza Nueva y el Prado porque esa asequible distancia de 1.200 metros se podía y se puede  recorrer a pie en menos de veinte minutos. Tan innecesario fue que desde entonces los gobiernos locales socialistas no piensan en otra cosa que en gastarse más millones en llevarlo más lejos, a costa de ignorar autobuses, Metro y Cercanías, a ver si así logran justificarlo de una vez ante los sevillanos, que a la postre lo pagan todo con sus impuestos.

Más Metrominuto y menos Metrocentro.

Espadas y Nadal

A Nadal y Espadas, cada uno en su terreno, les acusan de ser meros “pasabolas”

El alcalde tiene una concepción  tenística de la política: evitar los errores no forzados
Pocos días antes de que Rafael Nadal ganase su undécimo torneo de Roland Garros en París e igualara así la hazaña de la australiana Margaret Court como los dos únicos tenistas de la historia en cosechar tal cantidad de trofeos en un mismo Grand Slam (con la diferencia a favor de aquélla de seguir teniendo más grandes torneos que nadie, con 24 en total) , el diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid Isidoro López sembró la polémica al decir que le gustaría que el deportista de Manacor “dejase de practicar un tenis soporífero, defensivo, hipermusculado y pasabolas”.

Difícilmente, sin embargo, se pueden ganar 17 torneos del Grand Slam, 32 de categoría Máster 1000, 4 Copas Davis, dos medallas de oro olímpicas, decenas más de torneos de otras categorías (para un total cercano a 80) y ser número uno del mundo durante un acumulado de más de 140 semanas limitándose a pasar la pelota al otro lado de la red y sin tener un amplio dominio del repertorio de golpes tenísticos e incluso habiendo inventado uno propio conocido como el “banana shot”.

A Nadal le preguntaron al respecto en la conferencia de prensa posterior a su triunfo parisino y respondió lo siguiente: “Sinceramente, me río más que me molesto. Y si eres pasabolas, pues eres pasabolas. Al final estamos en un deporte que consiste en eso. Eso es una frase hecha de los niños de 10 años… ¡Este es un pasabolas! Pues bueno… Pues si te ha ganado significa que ha pasado una más que tú, ¿no? Dicho esto, ¿qué es ser pasabolas: una descalificación? ¿Y si uno es un bombardero que sólo saca, también es una descalificación? Pues no, estamos hablando de deporte y al final el objetivo último es alcanzar tu máximo; de la manera que sea, pero dentro de la ética y del buen hacer, ya sea jugando más agresivo o defensivo, al contrataque o haciendo saque-red”.

ANIVERSARIO

Tres días después de la victoria de Nadal en Roland Garros se cumplió el tercer aniversario de la toma de posesión de Espadas como alcalde de Sevilla, un aniversario que generalmente suele conmemorar la oposición por adelantado en cuanto se cumple el de las últimas elecciones municipales (24 de mayo) y que sirvió para que los líderes del resto de grupos municipales criticaran a Espadas con, salvando las distancias, un argumento similar al usado contra el tenista Nadal: un alcalde  -han dicho de él- que no arriesga nada; que no ha hecho ninguna transformación de la ciudad durante su mandato; que ha obrado con el mismo estilo de Zoido de mucho anuncio y pocas realidades; que se ha limitado a gestionar los Presupuestos con las restricciones impuestas por Montoro sobre reducción del déficit público y tasa cero de reposición de personal; que no ha molestado con ninguna reivindicación a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, porque sigue pensando en clave de consejero del Gobierno autónomo que fue y no como el alcalde de Sevilla que es; un alcalde, en fin, carente de modelo de ciudad.

 

Así pues, según la oposición y siguiendo con el símil tenístico, Espadas sería un mero pasabolas de la política que se limita a poner la pelota de forma cómoda al otro lado de la red y a esperar el fallo del contrario más que arriesgar en busca del acierto propio.

 

AUTORRETRATO

El alcalde contribuye a proyectar esa imagen de sí mismo que le confeccionan sus rivales con declaraciones como las que, por ejemplo, realizó recientemente a ABC, al que dijo como resumen de su personalidad y de su “filosofía” política a lo largo de estos tres años de mandato que él “no hace tonterías”.

Cuando le preguntaron con qué virtud política se quedaría entre la valentía y la prudencia, contestó lo siguiente: “Yo, siempre con la prudencia. Creo que en política no debes cometer errores porque los pagan los ciudadanos, pero tomando las mismas decisiones los resultados son siempre los mismos. Yo hablo de ser serio y riguroso; me gusta más. El ciudadano necesita tranquilidad y seguridad jurídica para invertir y en lo que su gobierno va a ir decidiendo en función de los problemas que afronte. No puede tener un gobierno con el que se levante cada mañana a ver qué deciden éstos”.

Y más adelante añadió: “Mi objetivo es no cometer errores, avanzar un poco más lento, pero avanzar (….) La vida en la ciudad no entiende de que en mayo haya elecciones; una obra no se puede hacer más rápida para que la inaugure el alcalde en abril”.

 

ANTÍTESIS

 

Frase esta última que, aun sin citarlo por su nombre, era todo un torpedo contra su antecesor y correligionario Alfredo Sánchez Monteseirín, el cual inauguró las Setas de la Encarnación el 27 de marzo de 2011, dos meses antes de las elecciones municipales del 22 de mayo de aquel año y pese a que aún no estaban concluidas las obras, pero para aparecer en las fotos y en la placa inaugural, una paternidad que a buen seguro no le habría disputado su sucesor, Juan Ignacio Zoido, ante el coste más que cien millonario en euros del icono de su mandato.

Espadas dice que no hace tonterías, en lo que cabe interpretar como referencia a un despilfarro faraónico similar al de las Setas de la Encarnación, pero a mi juicio está en trance de hacer una, cual es la innecesaria, por redundante y deficitaria a largo plazo (117 millones de euros), ampliación del tranvía a un coste inicial de 49 millones que podrían tener mejor destino. Ya que se ha empeñado en cometer este error, lo mínimo exigible es que se aprenda los datos para no quedar aún más en evidencia cuando declara que así el tranvía “será más rentable cuando duplique y pase de 15 a 30 millones de viajeros”. Todavía no se ha enterado de que este medio sólo transportó 3,97 millones de viajeros el año pasado. ¿Dónde están esos 15 millones de pasajeros de los que habla el alcalde y que ya querría Tussam que transportara realmente el tranvía?

Así pues, nonata ampliación del tranvía aparte, el modelo de alcalde que trata de representar Espadas con la no comisión de errores (“tonterías”, dixit) es el opuesto al que en la metáfora tenística sería, en palabras de Nadal, un alcalde “bombardero”, de tratar de destripar la pelota, o sea el Presupuesto, para dejar su huella con transformaciones y obras megalómanas, independientemente de su conveniencia o de su coste económico, como fue Monteseirín: las Setas de la Encarnación (cerca de 140 millones de euros); meter una línea de tranvía por medio de la Avenida (entre 90 y 96 millones de euros) con tan sólo 650 metros de trazado en superficie no redundante con el inferior de la línea 1 del Metro; destrozar el paisaje histórico de Sevilla y arriesgando su título de Patrimonio de la Humanidad al propiciar la construcción de la torre Pelli (178 metros) al borde del Casco Histórico; propiciar que la Universidad Hispalense destrozara los Jardines del Prado de San Sebastián con la construcción de la ilegal biblioteca diseñada por la arquitecta “estrella” Zaha Hadid, y etcétera, etcétera.

 

PRECURSOR

Pero, ¿puede decirse en puridad que Espadas es un “pasabolas” de la política que no asume riesgos con tal de no cometer errores y que por tanto se mantiene sólo a verlas venir?

Ahora que tanto se habla de la jugada maestra de Pedro Sánchez de haberse convertido en presidente del Gobierno con tan sólo 84 parlamentarios en el Grupo Socialista, una minoría tal por la que Susana Díaz, entre otros dirigentes de su partido, lo consideraba imposible, hay que destacar que el precursor en este sentido de Sánchez fue, con tres años de antelación, Juan Espadas.

Recuérdese que Espadas tan sólo tiene 11 de los 31 concejales del Ayuntamiento de Sevilla (el 35% del total), y que pese a ello dirige la ciudad desde hace un trienio sin haber formado previamente un gobierno de coalición con otra fuerza política ni tampoco haber firmado un pacto programático. Es más, también ha logrado sacar adelante los Presupuestos sin que se los tumbe nadie y haciendo concesiones mínimas a unos y a otros o tan genéricas que serían admisibles para la mayoría o su materialización depende de la financiación de otras Administraciones Públicas.

La realidad es que el “a priori” alcalde políticamente más débil, por el número de concejales de su grupo político, en la historia de la Democracia ha tenido el gobierno municipal más placentero que se recuerda, y eso es también una demostración de habilidad e inteligencia políticas.

 

EVOLUCIÓN

 

Aunque aún falta un año en números redondos para las elecciones municipales y, como suele decirse, las encuestas se limitan a ser una mera fotografía de un estado de opinión en un momento dado, por lo que todo es susceptible de cambio e incluso de la noche a la mañana, podemos al menos comprobar a través de los Barómetros de la Fundación Cámara de Comercio y del sondeo realizado por SW Demoscopia para Viva Sevilla cómo ha ido evolucionando la percepción de los sevillanos sobre su ciudad durante el mandato de
Espadas como alcalde:

-Barómetro de Diciembre de 2015: un 13% de los sevillanos estimaba que con Espadas la ciudad iba a peor; un 20,8%, que a mejor, y un 63,4%, que igual.

-Barómetro enero 2017: La percepción empeora. Sube en 3,6 puntos quienes opinan que la ciudad va a peor (16,6%) y baja en 4,5 quienes estiman que va a mejor (16,3%) , mientras se mantiene el de quienes no perciben ningún cambio (63,7%).

-Sondeo Viva Sevilla Junio 2017 (tomamos como referencia la calificación a su gestión): Sigue subiendo la percepción de que la gestión empeora (son ya un 25%), pero también empieza a crecer el número de quienes opinan que es buena (21,6%) y baja en 10 puntos lo que ven la gestión/situación igual o regular (53%).

-Barómetro Enero 2018: Aquí, hace tan sólo seis meses, se produce una inflexión. Empieza a bajar el número de quienes ven Sevilla peor, aunque aún es significativo (21,1%); crece en trece puntos el número de quienes ven la ciudad mejor con Espadas (34,6%) y baja al 39,5% el de quienes la ven igual que con Zoido.

Como balance hasta ahora, desde que Espadas rige los destinos de Sevilla la diferencia entre quienes creen que la ciudad ha empeorado y quienes estiman que ha mejorado es de 13,5 puntos a favor de la visión positiva, casi el doble que al principio de su mandato (entonces 7,8 puntos, también a favor de los segundos). No está mal para un político que dice de sí mismo seguir la estrategia del caracol: “avanzar un poco más lento, pero avanzar”.

 

Dicen los entendidos que el tenis es un juego de porcentajes y que gana el partido aquel que comete menos fallos, una definición muy acorde con la visión de la política por parte de Espadas, para el cual lo importante en la estadística no es el número de aciertos directos, ni los conseguidos con la derecha o con el revés, sino el de los errores no forzados.

El Ministerio de Defensa pretende endosarle a Sevilla la reurbanización de Tablada y Pineda

A MEDIAS

Propone que el Ayuntamiento asuma el 50% de los costes de poner a punto las barriadas militares

CUANTÍA

La factura para el erario municipal ascendería al menos a cuatro millones de euros

IMPROCEDENTE

Con la ley en la mano, los trabajos corresponden al Ministerio antes de su entrega al Consistorio

 

El Ministerio de Defensa no sólo exige al Ayuntamiento, so pena de llevarlo a los tribunales, el pago de una indemnización de 30 millones de euros como supuesto responsable de la expropiación de suelos de su propiedad hace tres decenios para la construcción de la ronda de circunvalación SE-30, sino que también pretende endosarle la mitad de los costes de reurbanización de las dos barriadas militares, que tiene sumidas en el abandono, Tablada y Pineda.

El pasado mes de enero, el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied) envió a la Gerencia de Urbanismo un borrador de protocolo de actuaciones para la recepción de la barriada de Tablada (la siguiente sería la de Pineda) por parte del Ayuntamiento, en el que propone  que éste asuma el 50% de los costes de reurbanización.

Los técnicos de la Gerencia han estimado que los trabajos de puesta a punto de las dos barriadas militares, Tablada y Pineda, ascenderían al menos a 8 millones de euros, por lo que la factura para las arcas municipales sería de 4 millones de euros.

Imagen de Tablada

El pasado 17 de mayo, la Gerencia de Urbanismo hizo ver al Invied la improcedencia legal y urbanística de requerir al Ayuntamiento que soporte el 50% de los costes de reurbanización de la barriada y le solicitó que tal, y como ha asumido en sus respuestas, asuma la redacción del Proyecto de Reurbanización de ambas.

Según el gobierno local, legal y urbanísticamente hablando está fuera de toda discusión que la reurbanización de las barriadas Tablada y Pineda para su posterior entrega al Ayuntamiento es una obligación que corresponde al titular de los suelos, en este caso a Invied.

Para los técnicos municipales, toda la problemática en relación con estas barriadas está generada porque el Invied no realiza un mantenimiento adecuado de unos espacios urbanizados que son de su titularidad. Si realizara un mantenimiento mínimamente digno de estos espacios los vecinos no estarían insatisfechos, molestos y no habría mociones políticas al Pleno, como la que recientemente presentó el grupo Popular.

 

ESTRATEGIA DILATORIA

 

En todo este proceso, el Invied  ha adoptado, a juicio del Consistorio,  una clara estrategia dilatoria con cartas, escritos, reuniones con vecinos y borradores de protocolos, etcétera, de lo que se colige que no quiere asumir las cargas económicas derivadas de la reurbanización (aunque sí los ingresos que se han derivado de su calificación urbanística como suelo urbano consolidado; así, en Tablada ya han vendido las viviendas a los particulares).

Los dos hechos que realmente demostrarían la voluntad del Invied de solventar el problema no han sido asumidos ni concretados: Contratación del proyecto de reurbanización y dotación en los Presupuestos Generales del Estado de los importes necesarios para acometer las obras de reurbanización. Por el Ayuntamiento se ha ofrecido que realice por fases, si no le es posible de una sola vez, las actuaciones que puedan adaptarse a las disponibilidades presupuestarias existentes.

En contraste, el Ministerio de Defensa sí ha aprovechado los derechos urbanísticos que  generosamente se le otorgaron en el Plan General de Ordenación Urbana de 2006, bajo el mandato de Monteseirín, como la recalificación de los suelos de los Cuarteles Daoiz y Velarde para uso residencial libre (puesto a disposición de SEPES), el cuartel de Caballería de la Avenida Jerez de uso terciario y la actuación residencial libre de las Naves de Santa Bárbara, que fue utilizada como pago de la deuda histórica, entre otras.

El Plan Estratégico Sevilla 2030

El Plan Estratégico fue un intento de Monteseirín de contrarrestar el PGOU, en manos del PA de Rojas Marcos

En un mundo globalizado e impredecible, la mejor estrategia es que Sevilla funcione con eficacia

 

Espadas, tras año y medio sin noticias al respecto, ha reactivado la redacción del Plan Estratégico Sevilla 2030 con el objetivo de “dibujar entre todos qué es lo que queremos ser y hacer”. Tras los precedentes de los planes anteriores (2010 y 2020) hay que preguntarse si estos textos sirven realmente para algo o equivalen a una carta a los Reyes Magos.

El primer Plan Estratégico conocido surgió como una copia institucional de las planificaciones estratégicas que hacían las grandes empresas norteamericanas, y por una necesidad: lo encargó el Ayuntamiento de San Francisco en 1982 a Andersen Consulting para que le dijera cómo relanzar la actividad económica de la ciudad, y de paso los ingresos municipales, tras los recortes al gasto público impuestos por la Administración de Ronald Reagan. Salvando las distancias, podría decirse que fue una situación parecida a la de España un cuarto de siglo después con la ley de Estabilidad Presupuestaria de Montoro para reducir el déficit a base de recortes al gasto público.

Barcelona, siempre atenta a los Estados Unidos, copió la iniciativa en 1988, y como en España se suele imitar a la capital catalana, en pocos años se anunciaron medio centenar de planes estratégicos, de todo tipo: municipales, metropolitanos, comarcales… Hasta hubo uno para el Bajo Guadalquivir y otro para la Sierra Sur.

 

FRENTE AL PGOU

 

Situémonos en 1999. Rojas Marcos (PA) no renueva la coalición de gobierno que mantenía desde hacía ocho años con Soledad Becerril (PA) y entrega la Alcaldía a Monteseirín (PSOE) previo pacto programático negociado en su casa cara a cara con Chaves y cuyo punto principal es el compromiso de la Junta de Andalucía de reanudar las obras de la línea 1 del Metro. En virtud de aquel acuerdo, el PA se quedó con las delegaciones municipales de mayor poder inversor, con la de Urbanismo y la Gerencia a la cabeza, claves para redefinir el futuro con la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que sustituyera al previo a la Expo-92 y que se aprobó finalmente en 2006.

Para tratar de aparentar un poder que realmente no tenía, el PSOE imitó a Barcelona, Málaga (también iba por delante) y Valencia con el anuncio de un Plan Estratégico (octubre del año 2000) que presentar como el que marcara desde la Alcaldía las directrices sobre la ciudad en lugar del PGOU que preparaban los andalucistas desde las caracolas de la isla de la Cartuja.

Y es que a diferencia del PGOU, el Plan Estratégico no tiene poder normativo ni se puede financiar con cargo a convenios urbanísticos, por lo que se limita a expresar genéricas líneas de actuación, principalmente socioeconómicas, y en este caso con un lenguaje tecnocrático.

 

PROSPECTIVA

 

Frente a los arquitectos de la Gerencia y del PGOU, el Plan Estratégico se convirtió en reducto de geógrafos, con el valido del alcalde, Manuel Marchena, al frente. Este, en su presentación, dijo que el objetivo era realizar “una reflexión sobre la ciudad, un ejercicio de prospectiva acerca de sus opciones y posibilidades”, y que entre los retos a los que debía dar respuesta estaban el Metro (se apropiaba del logro de Rojas Marcos), el futuro olímpico (carrera abandonada tras tres fracasos consecutivos) y la articulación del área metropolitana, otra meta incumplida, ya que Espadas sigue hablando de lo mismo dieciocho años después.

 

El gobierno de Monteseirín, y máxime tras librarse del PA y coligarse con IU en los siguientes dos mandatos, convirtió el Plan Estratégico en un cajón de sastre con vasos comunicantes con el PGOU, donde podía caber cualquier cosa para atribuirse su paternidad.

Así, por ejemplo, en el balance final en 2010 se dice que se incluyó el objetivo del Metro “a pesar de que desde diversos sectores de la ciudadanía aconsejaban no incluirlo por haber fracasado el proyecto en no pocas ocasiones y por ello podía afectar la credibilidad del propio Plan Estratégico”, cuando era al revés: se incluyó porque se había anunciado públicamente como condición “sine qua non” para el apoyo del PA a la investidura de Monteseirín como alcalde y tras su paralización bajo el mandato de Del Valle en 1984, y la opinión pública sevillana no habría admitido una nueva frustración.

Y no hay que olvidar que en el periodo abarcado por el primer Plan Estratégico, gracias al ‘boom’ inmobiliario la corporación PSOE-IU tuvo la mayor capacidad inversora de la reciente historia de Sevilla: cuatro veces más que las corporaciones anteriores de PP-PA.

 

TECNOCRACIA

 

El lenguaje tecnocrático que se usa es genérico y bien intencionado para que las metas puedan ser compartidas por la inmensa mayoría y se pueda hablar de un alto grado de ejecución de las líneas estratégicas y proyectos siempre que no se entre a analizar en detalle.

Por ejemplo, la primera línea consistía en convertir Sevilla en nodo para promover el progreso humano. ¿Quién no iba a estar de acuerdo con esta declaración de intenciones? En este capítulo, lo mismo cabía impulsar la construcción del Metro que transformar la ciudad en nodo entre Oriente y Occidente y en una Factoría Cultural, amén de crear el Foro Metropolitano de Concertación de Políticas y Proyectos Estratégicos.

Otra línea que cualquiera suscribiría consistía en la modernización de la base productiva y el empleo, aunque ocho años después aún tenemos casi 72.000 parados. En este capítulo se hablaba de remodelar y crear nuevos parques empresariales y polígonos industriales; del centro histórico enclave @ (sic); desarrollar redes RICO; desarrollo aeronáutico y gestión integral del turismo. La tercera parece la aplicación a Sevilla de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: convertirla en la ciudad de la convivencia y el desarrollo social educativo incrementando la participación ciudadana, con el proyecto integral Polígono Sur y la ciudad espacio educativo. La cuarta línea, hacer de Sevilla una ciudad sostenible de alta calidad ambiental potenciando el ahorro de agua y la energía solar y promoviendo la arquitectura sostenible y el uso del transporte colectivo y la bici o ir a pie.

Y vamos a la quinta, en otro ejemplo de retórica tecnocrática: ciudad policéntrica que se expresa en sus barrios, un objetivo que debía lograrse mediante la creación de centros de tramitación administrativa municipal y de espacios artísticos, lúdicos y culturales.

LA REALIDAD

Si descendemos a los detalles, se observa que bastantes de los proyectos enumerados, por magníficos que fueran, no dependían de la ciudad, no había recursos para acometerlos o se gastaron en otra cosa (como los 138 millones de euros en las Setas de la Encarnación). Por ejemplo, optimizar las redes de autovías y disponer de velocidad alta entre las ciudades de Andalucía, Sur de Portugal y Extremadura; interconectar Sevilla con la Costa del Sol por ferrocarril y carretera; conexión del aeropuerto con la red de alta velocidad; proyecto centro logístico del Atlántico y del Mediterráneo; nuevas líneas de Cercanías; hacer de Sevilla un Distrito Financiero del Mediterráneo, y etcétera, etcétera.

Sobre todos estos bienintencionados deseos versó el primer Plan Estratégico y ahora el gobierno de Espadas se dispone a darle una nueva vuelta a la noria pensando en 2030, en un mundo cada vez más impredecible como el actual, donde  grandes empresas punteras hasta hace sólo unos años han desaparecido o ya carecen de importancia, como Kodak, Enron, Nokia, Pan Am, Olivetti, Lehman Brothers, Blockbuster….

¿Tiene sentido? ¿Se puede planificar el futuro cuando en gran medida no depende de nosotros? ¿Qué hacer si no?

REFLEXIÓN

Recordemos el artículo que en marzo de 2016 publicó en la Tribuna de Viva Sevilla el catedrático de Economía Manuel Alejandro Cardenete titulado ‘¿Políticas de empleo municipales?’ y en el que, entre otras cosas, decía lo siguiente:

“Desde el Ayuntamiento se vuelve a sacar a la palestra la elaboración de un Plan Estratégico y un Plan de Empleo Municipal. Perfecto, pero ¿con qué instrumentos de política económica? En los manuales de primero de Económicas, ya aparece claramente explicado cuáles son las políticas económicas. A saber. Políticas de demanda agregada, que comprenden las políticas fiscales, monetarias y comerciales, y las políticas de oferta agregada, que comprenden las de rentas y las estructurales.

Pues bien, ¿cuál de éstas son competencia de los ayuntamientos? Pues ninguna. O casi. De las de demanda agregada, sólo hay una leve competencia en materia fiscal con los tributos municipales, pero poco empleo genera esto. En todo caso, y desde el punto de vista del gasto, sí podría generarse algo, pero no es más que puestos de trabajo públicos que no son sostenibles en el tiempo.

Manuel Alejandro Cardenete

Las otras dos políticas, nada de nada. ¿Y de las de oferta? Pues poco que decir. De las de rentas, algo puede hacer un ayuntamiento con alguna ayuda social y poco más. Y de las estructurales, casi no tiene competencia para cambiar reglamentación directamente implicada con el mercado laboral.

Entonces, ¿qué puede hacer un ayuntamiento? Pues sentar las bases para que una economía local funcione. Que los servicios públicos sean efectivos y eficientes, que la administración local facilite la creación de empresas y negocios -y sobre todo que no ponga trabas- que el ayuntamiento haga de gran aglutinador de proyectos y que atraiga el enclave y localización de empresas y apuestas por sectores productivos que generen valor añadido productivo y empleo. Pero que no se pierda el norte. El empleo lo generan las empresas. Lo demás, es querer engañar al ciudadano y encima gastar del erario público que anda encima escaso“.

El mejor Plan Estratégico es que Sevilla funcione.

Autobuses turísticos

El pasado 24 de abril, Rafael Belmonte, edil del PP, lamentó que el gobierno de Espadas haya renunciado durante este año a ingresos por valor de 48,5 millones de euros al no incluir en los Presupuestos, por ejemplo, recaudación alguna por la prevista enajenación de la antigua comisaría de la Gavidia.

Uno de los ingresos que no contabiliza Belmonte y al que ha renunciado no sólo Espadas sino también las corporaciones municipales desde hace más de un cuarto de siglo es el que podrían reportar, como ocurre en muchas urbes españolas y del mundo, las licencias de los autobuses turísticos, en manos desde 1992 de un duopolio de empresas sevillanas, Sevirama y Compañía Hispalense de Tranvías (City Sightseeing).

La pasividad del gobierno local en este asunto es aún más llamativa porque hace casi año y medio (27 de enero de 2017) el Pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos una propuesta de Participa Sevilla para regular la actividad de los autobuses turísticos y adjudicar su explotación por concurso público.

Susana Serrano, portavoz de Participa, dijo que su grupo había realizado un análisis comparativo y detectado que mientras otras ciudades tenían en los autobuses turísticos una importante fuente de ingresos, en Sevilla las dos empresas explotadoras de este servicio se lucraban sin que la ciudad obtenga beneficio alguno.

“Las referidas empresas -afirmó la portavoz- vienen disfrutando de manera gratuita y sin contraprestación alguna a Sevilla de unas autorizaciones municipales para una actividad en exclusiva y desde hace más de 25 años, siendo necesario resaltar que esas mismas empresas abonan considerables cantidades por la prestación de este mismo tipo de servicio en otras ciudades españolas”.

 

EL EJEMPLO DE MADRID

 

Efectivamente, es tal como dijo la portavoz de Participa Sevilla. Si tiramos de hemeroteca podemos leer un despacho de Europa Press de fecha 27 de enero de 2011 titulado ‘City Sightseeing  se presentará al concurso para gestionar los autobuses turísticos de Madrid’, de la que entonces era alcalde Ruiz Gallardón.

El teletipo decía: “Aunque no ha querido desvelar los detalles de su propuesta, ya que el plazo de presentación finaliza este viernes, 27 de enero, City Sightseeing sí ha confirmado que intentará conseguir gestionar un servicio que ya controla en otras ciudades españolas como Málaga, Palma de Mallorca, Sevilla o Santander, entre otras, así como en grandes urbes como Nueva York, Londres o París”.

El Ayuntamiento madrileño había publicado el 5 de enero de 2011 un concurso abierto para adjudicar este servicio durante un decenio a partir de la formalización del contrato.

Según los términos del concurso, el nuevo contrato incluía una parte fija anual de al menos 1.050.000 euros, más otra variable que sería de un 3,5% de la facturación bruta si ésta no superaba los 9 millones de euros, y de un 4,5% si excedía de esa cantidad.

 

ADJUDICACIÓN

 

Al concurso, además de la sevillana City Sightseeing, se presentaron ocho potentes empresas, entre ellas El Corte Inglés, Globalia, Auto-Res, Arriva….lo que da idea del negocio que estaba en juego.

La explotación del servicio de autobuses turísticos fue adjudicada a la UTE formada por Alsa y el Grupo Juliá, cuya oferta fue la mejor valorada por los técnicos municipales, tanto por sus prestaciones como por su importe económico. Según informaciones periodísticas publicadas el año pasado, esta UTE está pagando actualmente al Ayuntamiento madrileño unos 4 millones de euros anuales: tres millones fijos por la concesión y un millón en variables.

Hace dos años, el delegado de Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Valencia, Giuseppe Grezzi, al anunciar los pliegos de condiciones para sacar a licitación pública el servicio del bus turístico (ofrecido hasta entonces por dos empresas privadas mediante una simple autorización administrativa otorgada por corporaciones del PP, en un caso similar al de Sevilla), estimó que su ciudad había perdido por esta causa más de 8 millones de euros y que sólo Barcelona ingresaba 6 millones anualmente a través de la concesión que había otorgado.

Basten estas cifras millonarias para comprender la magnitud del negocio de los autobuses turísticos en las grandes urbes. Si las empresas están dispuestas a pagar ese dinero, ¿cuánto no ganarán?

 

AQUÍ, GRATIS

 

Quedémonos con el dato de que la empresa sevillana City Sightseeing, que según la moción de Participa no paga nada por su extraordinario negocio (ya es una multinacional que opera en un centenar de ciudades del mundo) al Ayuntamiento de Sevilla, sí estaba dispuesta a pagar al menos ese millón y pico de euros anual de canon fijo (más los variables) que como mínimo exigía el Ayuntamiento de Madrid por un plazo de diez años y, por tanto, más de diez millones de euros hasta 2021, mientras que en Sevilla disfruta gratis de una concesión obtenida sin concurso público. Un auténtico chollo que le ha permitido capitalizarse para desde aquí abordar su expansión internacional.

El grupo Participa tuvo acceso a un informe realizado por técnicos del Ayuntamiento en septiembre de 2016 según el cual quien supuestamente como delegado de Tráfico habría dado entonces (21 de enero de 1992, previa solicitud cursada el 16 de enero de 1990) autorización a la empresa Sevirama para la explotación de autobuses turísticos habría sido Mariano Palancar Penella (PP) y que el propietario de dicha compañía era su propio hijo, Mariano Palancar Sánchez.  Sin embargo, estos datos no se ajustan a la realidad de ninguna manera, ya que Mariano Palancar no formó parte del primer gobierno de coalición PA-PP que acordaron Rojas Marcos y Soledad Becerril, con el primero como alcalde, sino que entró a formar parte del segundo gobierno de ambos partidos (1995-1999), ya con Soledad Becerril como alcaldesa, la cual le encomendó la Delegación de Tráfico y Transportes. Por tanto, si Mariano Palancar no fue delegado municipal hasta 1995 era literalmente imposible que pudiera haber adjudicado en 1992 (tres años antes) un permiso a la empresa Sevirama.

 

En ese informe en manos de Participa se dice que el carácter indefinido de la autorización y el tiempo transcurrido desde la misma “la convierte de hecho en autorizaciones perpetuas”, y que no consta permiso para publicidad en los vehículos.

En cuanto a los autobuses turísticos de la otra compañía del duopolio, Hispalense de Tranvías (City Sightseeing), los técnicos dicen en su informe que, atención, se le concedió la autorización ¡antes de solicitarla! Y es que la fecha oficial de concesión data del 21 de enero de 1992, cuando la solicitud está fechada el 30 de enero de ese mismo año. Y otro detalle significativo: la fecha del permiso a las dos compañías es exactamente la misma.

Siempre según los datos obtenidos por Participa, los vehículos autorizados eran de tipo tranvía (de ahí el nombre de la empresa, que preside Enrique Ybarra), no autobuses de dos plantas; se le dio autorización sin aportación alguna de documentos hasta al menos cinco años después; no consta autorización para publicidad en los vehículos ni en kioscos de la ciudad, y al igual que en el caso de Sevirama, por el carácter indefinido y el tiempo transcurrido, los permisos son de hecho “perpetuos”, sin que exista constancia de pago alguno al Ayuntamiento como contraprestación por la cesión de espacios públicos y la explotación de un servicio de naturaleza pública.

 

LA CES SE MOVILIZA

 

Ocho años después, en 2001, el entonces delegado de Transportes, Blas Ballesteros, anunció que el gobierno de Monteseirín convocaría un concurso público para adjudicar el servicio de autobuses turísticos y no “por intereses familiares ni nepotismo que roce el bananerismo político”.

Inmediatamente, la patronal sevillana (CES) se movilizó para frenar la convocatoria del concurso público, con el argumento de que en tal caso una empresa foránea podría hacerse con el servicio.

 

Así pues, los empresarios sevillanos dicen defender la economía de libre mercado reconocida en nuestra Constitución, pero se tornan en los mayores proteccionistas en cuanto ven sus intereses amenazados por la competencia exterior, como ocurre cuando la  hostelería invoca la tradición frente a empresas de fuera para seguir disfrutando sólo por esa razón de veladores en la vía pública.

 

La patronal hispalense, sin embargo, guarda silencio y no explica la contradicción de que ninguna empresa foránea pueda aspirar a gestionar el servicio de autobuses turísticos en Sevilla mientras la sevillana Sevirama ha prestado servicio en Valencia y City Sightseeing se presenta a todo tipo de concursos fuera de aquí (como el citado de Madrid) y opera ya en once ciudades españolas y en un total de 98 en todo el mundo, pagando los cánones correspondientes.

 

Y TODAVÍA MÁS

 

El gobierno socialista de Monteseirín, como era habitual en él ante los grupos de poder (recuérdese que también prorrogó la ocupación de la margen derecha del Guadalquivir por entidades privadas),  fue sensible a las presiones de la patronal y el concurso público anunciado por Ballesteros jamás se convocó.

Item más, siendo Zoido alcalde, en septiembre de 2012 el Ayuntamiento autorizó a las dos empresas del duopolio turístico a que ampliaran su oferta, y por tanto sus posibilidades de negocio, al permitirles que sus autobuses circularan por la zona restringida del Centro de la ciudad y otorgarles nuevas paradas, como la situada cerca de la Torre de los Perdigones.

El secretismo del Ayuntamiento sobre las condiciones de privilegio en que opera el duopolio es tal que al no atenderse sus demandas de información en tal sentido, pese a la normativa y las promesas sobre transparencia, un empresario tuvo que recurrir a los tribunales hace un par de años para que el gobierno de Espadas le facilitara datos sobre cómo el Consistorio  había adjudicado un cuarto de siglo antes a Sevirama y Compañía Hispalense de Tranvías (City Sightseeing) la explotación que gozan en exclusiva de los autobuses turísticos, que tan pingües beneficios reportan.

Con que alguna compañía, éstas o cualquiera otra, pagara lo que estaba dispuesta a pagar City Sightseeing al Ayuntamiento de Madrid en 2011 (más de un millón de euros anuales), por explotar los autobuses turísticos, el Consistorio sevillano obtendría recursos como los que ha necesitado para renovar las redes de abastecimiento y saneamiento en Torreblanca. Y cada año podría dedicar, gracias al turismo, un millón de euros a los barrios desfavorecidos de la ciudad. ¿A qué está esperando Espadas para materializar la moción aprobada por unanimidad en el Pleno y convocar el concurso público?

El tranvía millonario

El kilómetro de tranvía prolongado a Santa Justa va a acabar costando casi tanto como el del Metro

Los autobuses que cubren el mismo tramo transportan el doble de viajeros que los previstos para el tranvía

Espadas se ha empecinado en gastarse 48 millones de euros en prolongar el tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa en dos fases y con el único argumento tras su lapsus inicial (cuando dijo que algo habría que hacer de cara a las elecciones municipales, sin pensar en la necesidad o en su coste) de que cuando se ejecute al completo la ampliación se podrá dar servicio a 3,5 millones de pasajeros más, con lo que toda la línea (Plaza Nueva-Santa Justa) tendría 8 millones de usuarios al año.

Viajemos en el tiempo al 25 de marzo de 2011. Aquel día, el entonces alcalde, Monteseirín, anunció la entrada en servicio para el Viernes de Dolores de la ampliación de la línea del tranvía en 885 metros más, desde el Prado hasta San Bernardo. Esgrimió unos estudios de demanda encargados por Tussam, la empresa municipal gestora de este medio de transporte, según los cuales con la ampliación la demanda se iba a incrementar en un 15%, de modo que se pasaría de 16.000 viajeros diarios a 18.400, con un incremento anual de 600.000 hasta un total de 5,1 millones.

Que tome nota Espadas. Las previsiones anunciadas entonces por Monteseirín nunca se han cumplido en el septenio transcurrido. No sólo no se han alcanzado los 5,1 millones de viajeros, sino que la demanda fue cayendo prácticamente año tras año a partir del pico de 4,77 millones alcanzado en 2011.

INCUMPLIMIENTO

Esta ha sido la evolución: año 2011 (el de la ampliación a partir del segundo trimestre a San Bernardo), 4,77 millones de pasajeros; año 2012, 4,54 millones; año 2013, 4,30 millones; año 2014, 4,15 millones; año 2015, 3,93 millones; año 2016, 4,03 millones, y año 2017, 3,97 millones de viajeros.

Si tomamos como referencia los 4,70 millones transportados durante el año anterior a la ampliación, esto es en 2010, los 3,97 millones del año pasado suponen 730.000 menos (Monteseirín anunció 600.000 más); una caída del 15,53% (Monteseirín anunció justamente lo contrario: un incremento del 15%), y una media de 10.876 viajeros diarios (Monteseirín anunció una media de 18.400).

Así pues, han fallado todas las previsiones de Monteseirín y de Tussam, pero como parece que aquí da todo igual se emprende una huida hacia adelante, a ver si prolongando cada vez más el tranvía, enterrando más millones en el mismo y eliminado las líneas de autobuses que prestaban o prestan aún servicio antes que aquél, se logra algún día justificar un proyecto que en su origen sólo tuvo una motivación electoralista, casualmente la misma que inconscientemente se le escapó a Espadas: Monteseirín también necesitaba presentarse con algo a las elecciones municipales y concibió el tranvía como sucedáneo del Metro que no llegaba al Centro (de ahí su denominación de Metrocentro) a costa de los contribuyentes sevillanos. Total, como él no iba a poner el dinero de su bolsillo.

El ingeniero al que le encargó el proyecto, Miguel Vidal, confesó en 2013, en unas Jornadas celebradas en Málaga, que por petición municipal la obra del tranvía tenía que realizarse en un año, “lo que requería -dejó escrito- trabajar a tres turnos todos los días del año”. Los trabajos empezaron en marzo de 2006 y las elecciones municipales estaban previstas para el 27 de mayo de 2007, pero Monteseirín, a pesar de sus prisas electoralistas, no pudo inaugurar su tranvía hasta el 28 de octubre, ya pasados los comicios.

CUATRO FASES

Confome a lo acaecido hasta ahora y a los planes anunciados, ésta va a ser la historia del tranvía, por fases:

– Entrada en servicio el 28 de octubre de 2007 a lo largo de entre 1.115 y 1.368 metros (el baile de cifras es una constante en cualquier concepto; aquí, según se compute o no el ramal a las cocheras) entre la Plaza Nueva y el Prado de San Sebastián, a un coste (otra vez versiones dispares) de entre 80 y 83 millones de euros. Como el tranvía no cumplió las expectativas (en tres años la demanda de viajeros sólo se incrementó en 240.000), porque numerosos usuarios potenciales preferían ir andando desde el Prado o la Puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva, Monteseirín decidió quitar el mayor número posible de autobuses del Prado y prolongar el tranvía hasta San Bernardo, para forzar su mayor utilización.

– Segunda fase: 15 de abril de 2011. Entra en servicio la prolongación en 885 metros hasta San Bernardo, a un coste de entre 10 y 13 millones de euros.

Balance a los diez años del tranvía (2007-2017): La media diaria de viajeros transportados ha sido de 11.660. La media diaria de las once líneas de autobuses a los que sustituyó: 53.097. Conclusión: Monteseirín se gastó unos 93 millones en un tranvía que transporta al Centro 41.437 viajeros menos cada día que los antiguos autobuses de Tussam que rendían viaje en la Plaza Nueva.

-Tercera fase: Años 2019-2020. Espadas anuncia para entonces la prolongación en 1.440 metros más desde San Bernardo hasta la confluencia de Luis de Morales con Luis Montoto, a un coste de 35 millones de euros.

-Cuarta fase: Año 2021. Prolongación en 720 metros más hasta Santa Justa, con un coste de 13 millones de euros.

141 MILLONES DE EUROS

Por tanto, si no hay desviaciones presupuestarias, el coste acumulado por el tranvía será de entre 138/141 millones de euros para salvar una distancia de entre 4.160/4.413 metros, a razón de 34 millones de euros en números redondos el kilómetro, casi tanto como el Metro (658.020.037 euros para 18,1 kilómetros), con un coste promedio éste por kilómetro de 36,5 millones de euros.

Al final va a tener razón Monteseirín en bautizar su tranvía como Metrocentro, porque es casi tan caro como el Metro de la Junta de Andalucía.

Para hacer más digerible la ampliación a Santa Justa, Espadas nos cuenta que el tranvía, gracias a que se van a cortar los más de 200 árboles y arbustos (¿les suena?; qué gran aval para la candidatura de Sevilla a Capital Verde de Europa) existentes en la mediana de las avenidas para que aquél corra a sus anchas, circulará a una media de 21,6 Kms/hora, por lo que los pasajeros sólo tardarán 5 minutos entre San Bernardo y la estación del AVE. Lo dudo: a esa media de velocidad y para esa distancia no resultan 5, sino 6 minutos, a los que habrá que añadir el tiempo de carga y descarga de pasajeros en las cuatro paradas proyectadas.

¿Hace falta gastarse 48 millones en prolongar el tranvía 2.160 metros hasta Santa Justa? ¿Tiene Sevilla un problema de conexión entre San Bernardo y Santa Justa? La respuesta es un no rotundo.

POR ABAJO Y POR ARRIBA

Bajo la superficie, al igual que el Metro, en un día laborable circulan entre ambas estaciones 140 trenes de Cercanías de Renfe (líneas C-1, C-4 y C-5), a una media de un tren pasando cada 10 minutos y con un tiempo de viaje de 5 minutos, inferior por tanto al que tardará el tranvía. El primer tren parte a las 5:08 horas y el último, en función de la línea, circula a las 23:30 horas.

El año pasado, sólo en Santa Justa se subieron a los trenes de Cercanías 1,3 millones de  viajeros, y 1,4 millones en San Bernardo, por lo que el trasiego entre ambas estaciones es de 2,7 millones de viajeros.

En superficie cubren el mismo itinerario que el futuro tranvía tres líneas de autobuses, con el siguiente número de pasajeros transportados en 2016 (datos de la Memoria de Tussam): la número 28, Prado-Alcosa (2.384.920 viajeros); la Circular 2 (3.789.341) y el autobús especial al aeropuerto (769.017). En total, 6.943.278 viajeros, casi el doble que esos 3.500.000 que dice Espadas transportará el futuro tranvía en ese mismo tramo.

¿Habrá que suprimir entonces las líneas de autobús  para trasvasar los pasajeros al tranvía y así justificar el gasto de 48 millones de euros en su prolongación? Pero como el tranvía y los autobuses los gestiona Tussam, ello equivaldría a hacerse trampas en el solitario. ¿O pasará como ahora con el tranvía de Monteserín, que transporta cinco veces menos pasajeros que los antiguos autobuses?

Gobernar es también establecer un orden de prioridades y no parece que en la Sevilla de los casi 74.000 parados, con siete de los barrios más pobres de España y con decenas de miles de bloques sin siquiera ascensor sea una prioridad gastarse 48 millones en construir una redundante línea de tranvía en un tramo servido con creces por los trenes de Cercanías y los autobuses de Tussam.

Trasvase de memoria

Espadas dice que la memoria de los presos de la Gavidia se puede reflejar en la plaza o en San Hermenegildo

La iglesia del antiguo convento no es equiparable en tamaño para equipamiento al de la antigua comisaría

 

Espadas ha defendido en recientes declaraciones a Onda Cero su pacto presupuestario con el PP, que le obliga a recalificar la Gavidia y a venderla antes de fin de año. Ha empleado el eufemismo de que lo mejor es buscar “un socio o aliado de la iniciativa privada” porque rehabilitar y poner en uso desde lo público el edificio supondría un coste de unos 14 millones de euros.

No existe ninguna asociación en la enajenación. Socio es el que forma parte de una compañía o de un proyecto, y aquí el gobierno pretende justamente lo contrario: salirse de la Gavidia cuanto antes. En todo caso cabría hablar de búsqueda de una complicidad en la operación de venta.

Es preferible que Espadas, cuyas palabras denotan cierto complejo de culpa por deshacerse del inmueble, hable a las claras en vez de con juegos semánticos. Podría decir que vende la antigua comisaría obligado no sólo por su pacto con el PP, sino también porque es un problema para el Ayuntamiento, no creado por él como alcalde, sino heredado de Monteseirín, el cual se gastó 9,9 millones (más la cesión al Ministerio del Interior de cinco parcelas valoradas en 2,3 millones) hace doce años sin saber qué destino darle y que sólo en este periodo el gasto en vigilancia ha supuesto otro millón más.

Ni Monteseirín, ni Zoido, ni Espadas. Como ningún alcalde sabe qué hacer desde lo público con un edificio protegido ubicado en una situación privilegiada y que podría suponer una gran oportunidad pero que se ha convertido en una patata caliente, la única opción aparentemente posible es su venta para los habituales usos en nuestra ciudad de hotel, comercio, gimnasio o similar, aunque para ello haya que inflar las cifras.

CIFRA INFLADA

Y es que el alcalde dice ahora que rehabilitar la Gavidia le costaría al Ayuntamiento 14 millones de euros. Cuando a finales de 2015 él mismo suscitó el debate sobre la posible demolición/venta de la antigua comisaría y se encargó un informe a los técnicos de Urbanismo sobre su estado de conservación y coste de rehabilitación, informe nunca desvelado, extraoficialmente se dijo que la operación podría ascender a entre 8,5 y 10 millones de euros. Espadas, con tal de venderla, eleva la cantidad a 14 millones en sólo un par de años (entre un 40% y un 65% más). No sabíamos que los costes en la construcción se habían disparado de esta forma.

Si el Ayuntamiento no puede dedicar 14 millones de euros a recuperar la Gavidia para equipamiento público del Casco Antiguo y/o concentración de los funcionarios municipales dispersos en sedes cuyo alquiler le cuesta 650.000 euros anuales, ¿cómo Espadas sí podía tratar de comprarle a la Junta la sede de la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva para ubicar allí a todos los funcionarios en una operación a nueve años vista que habría supuesto un gasto de 17,3 millones de euros?

Con ese mismo planteamiento, a razón de una inversión por fases y no toda de golpe, destinando dos millones de euros anuales de los Presupuestos (¿no dice que los de 2018 supondrán una inversión de 100 millones?), el Ayuntamiento podría recuperar la Gavidia en un periodo de cinco años (a un coste total de 10 millones y no del inflado de 14). Y además de crear con ello empleo en la ciudad, podría tratar de hacerlo con fondos europeos, acogiéndose a uno de esos programas de la UE de ayudas a la recuperación de cascos históricos o similares. Y concentrando allí los funcionarios dispersos y ahorrándose esos 650.000 euros anuales en alquileres podría amortizar la operación en 15 años, un plazo de tiempo inferior a los 16 que llevamos sin hacer nada desde que Monteseirín compró a tontas y locas el edificio y le quitó un “marrón” al Ministerio del Interior (obligado a conservarlo como su propietario hasta entonces) para echárselo encima a Sevilla.

Por tanto, la operación de rehabilitación y puesta en uso de la Gavidia desde lo público sería perfectamente posible y viable económicamente y no generaría más gastos al Ayuntamiento, sino un ahorro, al tiempo que supondría un hito y un cambio de política que lanzaría un poderoso mensaje a la opinión pública: el gobierno es capaz de salvar edificios abandonados y de reutilizarlos para la ciudad. Sin embargo, ¿cuál es el mensaje que sin otra iniciativa que la venta para lo de siempre, con lo cual se equipara al Zoido al que tanto criticó, está lanzando Espadas a los sevillanos?

MENOR SUPERFICIE
En la segunda parte de sus declaraciones, el alcalde dijo lo siguiente: “La idea es hacer una modificación urbanística que recoja el conjunto de la plaza de la Concordia, con el edificio de la Gavidia y el convento de San Hermenegildo, para lograr un socio privado que invierta; conseguir la rehabilitación del antiguo convento y destinarlo a un equipamiento vecinal y cultural y tener en cuenta que la antigua comisaría es un lugar de memoria democrática, con lo que en ese entorno, en el edificio, la plaza o San Hermenegildo, debemos buscar un espacio para el recuerdo”.

La antigua comisaría, que mide 7.462,59 m2, está calificada como suelo de interés público y social para equipamiento del distrito Casco Antiguo. Un equipamiento no puede suprimirse sin más. Puede cambiarse de ubicación, pero sin merma. Sin embargo, el alcalde está planteando una merma cuando habla de, en la operación de venta, rehabilitar el antiguo convento (en realidad la antigua iglesia del convento) de San Hermenegildo y destinarlo a equipamiento vecinal y cultural, ya que no llega ni de lejos a los 7.462 m2 de la Gavidia, porque es unas diez veces más pequeño.

Item más. Ambos edificios, la comisaría y San Hermenegildo, están dentro del ámbito del Plan Especial de Protección del Sector 8.2 “San Andrés-San Martín”, que fue aprobado definitivamente el 29 de noviembre de 2013, y con las competencias delegadas en el Ayuntamiento. Este, por tanto, podrá entender, a través de la Comisión Local de Patrimonio, en lo tocante a la Gavidia (con protección parcial C, grado 1), que es un Bien de Catalogación General en virtud de la Disposición Adicional 6ª de la Ley 14/2007 de 26 de noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía (BOJA Nº 248, del 19 de diciembre de 2007).

No obstante, la Sala de San Hermenegildo es un Bien de Interés Cultural (BIC) y sujeto por tanto a la competencia de la Comisión Provincial de Patrimonio, por declaración como tal efectuada el 13 de mayo de 1959 (BOE Nº 130, de 1 de junio de 1959). Así la intervención en este BIC ha de limitarse a su conservación, por lo que sería muy problemática su transformación interior para equipamiento vecinal, tal como pretende el alcalde.

LOS TRASVASES
El pasado 15 de febrero, Urbanismo aprobó un trasvase de edificabilidad de 12.000 m2 desde una parcela propiedad de Viapol a la parcela propiedad de LAR España  (gran negocio para la inmobiliaria de Ricardo Polo) donde se construye el centro comercial Palmas Altas. Es una práctica urbanística aceptada siempre que no suponga un incremento de la edificabilidad total del ámbito y que las condiciones (altura, distancia a linderos, etc..) en la parcela destinataria lo permitan.

Influido quizás por esa noticia, el alcalde ha propuesto un trasvase de la memoria histórica o democrática desde la antigua comisaría de la Gavidia, en cuyos calabozos se torturó a los presos antifranquistas y que lucharon por la restauración de la democracia que hoy disfrutamos, cuando se ha expresado en los siguientes términos: “(hay que) tener en cuenta que la antigua comisaría es un lugar de memoria democrática, con lo que en ese entorno, en el edificio, la plaza o San Hermenegildo, debemos buscar un espacio para el recuerdo”.

La edificabilidad se puede trasvasar bajo ciertas condiciones, pero la memoria histórica, con tal de liberar de esa “hipoteca” a la antigua comisaría y facilitar su venta no, como apunta Espadas cuando habla de un espacio de recuerdo en el entorno, la plaza o San Hermenegildo y liquidar la cuestión con ¿qué? ¿una placa? ¿un monumento? Eso supondría una falsificación de la historia, porque donde las víctimas de la Dictadura fueron torturadas fue en la Gavidia, no en San Hermenegildo ni en ninguna de las plazas colindantes.

Algo deberá decir al respecto la Junta de Andalucía, ya que en virtud de la ley 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática, para salvaguardar los valores históricos, etnográficos o antropológicos de los lugares declarados de Memoria Democrática -y la Gavidia lo está- “será necesaria la autorización de la Consejería competente con carácter previo a las restantes autorizaciones o licencias para cualquier cambio o modificaciones que se desee llevar a cabo, tanto se trate de obras de todo tipo, incluyendo remociones de terreno, como de cambios de uso”.

En otros países se preservan los lugares de Memoria por respeto a la historia y a las víctimas y ejemplo para las nuevas generaciones de lo que no debe volver a ocurrir. En Suráfrica, cuatro barcos parten cada día con destino a la isla-cárcel de Robben, donde estuvo preso Nelson Mandela durante 18 años y donde antiguos reclusos compañeros suyos explican a los impresionados turistas el complejo carcelario del apartheid. Uno de esos turistas, ahora hace un año, fue el líder del PSOE y correligionario de Espadas, Pedro Sánchez, que expresó su emoción al hallarse en la celda de Mandela con estas palabras: “Sirva su ejemplo y su memoria para mantener viva esa llama: la fraternidad entre los seres humanos. Para que no haya más discriminaciones ni presos políticos en el mundo”.

¿Será Espadas capaz de mantener viva la llama de los presos de la Gavidia o reducirá su memoria a una mera placa en un muro de San Hermenegildo?

Urbanismo tumba una reclamación de 23,3 millones de los Benjumea

TAMBIÉN LOS JESUITAS

 

El ‘pool’ de dueños de los suelos exige la anulación del convenio firmado en tiempos de Monteseirín

 

CAUSAS

Culpan a la Gerencia de los problemas por la SE-30 y SE-20 y la afección acústica del aeropuerto

RECHAZO

Urbanismo les acusa de no subsanar los problemas, pese a conocerlos, y pretender un enriquecimiento injusto

 

La Gerencia de Urbanismo ha rechazado la reclamación presentada en nombre de los dueños del Buen Aire por la promotora inmobiliaria de la familia Benjumea, antigua propietaria de Abengoa, para la devolución de 23.367.643 euros a cuenta del convenio urbanístico firmado durante el mandato de Monteseirín, el cual habría utilizado esos fondos y los de otros convenios similares en la construcción de las Setas de la Encarnación.

Frente a la exigencia de Iniciativas de Bienes Inmuebles (Ibisa) en nombre de la familia Benjumea y de otros grandes propietarios, como la Compañía de Jesús, del sector del Buen Aire, la Gerencia de Urbanismo sostiene que no ha incumplido los compromisos que asumió en el convenio urbanístico que ambas partes firmaron el 4 de septiembre de 2003 (durante el mandato de Monteseirín) para el desarrollo urbanístico de los terrenos, y menos que proceda reintegrar las cantidades que aquéllos aportaron para la adquisición de los sistemas generales e indemnizarles por los daños.

Como se recordará, aprovechando la paralización de los proyectos inmobiliarios en Sevilla debido al estallido de la crisis económica en 2008, Monteseirín destinó el dinero de los convenios urbanísticos, y presuntamente también el del Buen Aire, a terminar la construcción de las Setas de la Encarnación para poder inaugurarlas antes de la conclusión de su tercer mandato y de las elecciones municipales de mayo de 2011.

Urbanismo desestima la reclamación de la familia Benjumea y del resto de propietarios con el argumento de que los suelos mantienen la clasificación de urbanizables ordenados para la construcción de viviendas y el desarrollo de actividades económicas y que el Plan Parcial sigue en disposición de ser aprobado de forma definitiva, por lo cual y en caso de aceptar la exigencia se podría generar un enriquecimiento injusto de los propietarios.

La Gerencia rechaza a los reclamantes que traten de “hacer confundir la inevitable complejidad del proceso con una imposibilidad definitiva de ejecución de las previsiones del Plan General”.

 

QUINCE AÑOS

 

El rechazo de Urbanismo supone un duro golpe para la familia Benjumea, que tras haber perdido Abengoa se ve atrapada a través de su sociedad patrimonial inmobiliaria Ibisa en el bloqueo urbanístico de la Hacienda del Buen Aire, cuyos derechos habría utilizado también como aval ante los bancos acreedores de Abengoa para el mantenimiento del escaso porcentaje de acciones que le ha quedado en la histórica compañía de Palmas Altas.

Los Benjumea y el resto de propietarios, incluida la Compañía de Jesús, firmaron en septiembre de 2003 con la Gerencia de Urbanismo un convenio para el desarrollo urbanístico del Buen Aire ante la previsión de que se pasara de Suelo No Urbanizable a Urbanizable en el nuevo PGOU que entonces estaba redactando Fustegueras (se aprobó en 2006) y para su “correcta integración en el proceso urbanístico”, y aportaron al Ayuntamiento más de 11 millones de euros para la financiación de los sistemas generales.

Sin embargo, desde diciembre de 2013 (diez años después) vienen exigiendo sin éxito la resolución del convenio y la devolución del dinero, más otras cantidades en concepto de intereses y daños y perjuicios, por sentirse engañados por el Ayuntamiento ante la supuesta imposibilidad de construir las 2.096 viviendas autorizables, más espacios para actividades económicas, debido a los posteriores problemas de acceso y enlaces surgidos con las rondas SE-30 y SE-20, y a los informes negativos de la Dirección General de Aviación Civil por el impacto de las futuribles viviendas y espacios comerciales en el cercano aeropuerto de San Pablo y la trayectoria de los aviones durante el despegue y aterrizaje.

Urbanismo rechaza las exigencias de los propietarios con el argumento de que fueron conocedores desde el principio de los problemas de acceso y de huella acústica existentes y de que en todos estos años aquéllos no han hecho nada por cumplir las recomendaciones técnicas de la Dirección General de Aviación Civil.

“Los propietarios son los principales responsables de que el Plan Parcial no haya podido ser aprobado, al no haber sido diligentes atendiendo las consideraciones de los informes sectoriales”, concluye la Gerencia de Urbanismo.

La reclamación económica de los propietarios

Desde diciembre de 2013, los propietarios de los suelos de la Hacienda del Buen Aire exigen al Ayuntamiento que declare resuelto el convenio urbanístico que firmaron el 4 de septiembre de 2003 para facilitar la formulación y ejecución de la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana (2006) y, en consecuencia, la devolución de las siguientes cantidades:

-Por la financiación de la adquisición de terrenos calificados de sistemas generales exteriores al área de reparto y de ejecución de sistemas generales del nuevo PGOU, 11.029.015 euros (aunque en esta cifra hay algunas discordancias entre los propios dueños).

-Por los intereses legales devengados desde entonces, 3.749.588, 79 euros. Esta cantidad ha sido actualizada hasta 5.243.863 euros.

-Por los daños y perjuicios causados por los gastos asumidos, 7.094.765 euros.

En total y en números redondos la reclamación asciende por ahora a 23.367.643 euros.

Urbanismo fue dando largas a los propietarios mediante una resolución de 4 de marzo de 2014 en virtud de la cual suspendió el plazo para resolver su solicitud, suspensión que a base de diversas prórrogas se ha prolongado hasta ahora, cuando ha acordado desestimar la reclamación, por lo que a los dueños de los terrenos sólo les cabe ya recurrir a los tribunales ordinarios.

Más de 2.000 viviendas para los dueños del Buen Aire

La Compañía de Jesús es la principal propietaria de los terrenos calificados como urbanizables en el sector del Buen Aire, aunque la voz cantante de la recla

mación ante Urbanismo la haya llevado la familia Benjumea, con la que mantiene una estrecha relación desde los tiempos del patriarca, Javier Benjumea Puigcerver.

La relación de propietarios de los suelos en conflicto con el Ayuntamiento 

es la siguiente:

-Compañía de Jesús. Provincia Bética 196.982 m2

-Iniciativas Concertadas 139.387 m2

-Iniciativa de Bienes Inmuebles (Benjumea) 106.102 m2

-Urbanismo Concertado (Urconsa) 106.102 m2

-Urbanizadora del Aljarafe (Urdasa) 100.000 m2

-Comunidad de Bienes Herederos de

José García Carranza y Araceli Benjumea   51.237 m2

-Cabenin S.L.     2.986 m2

 Total propiedades 702.796 m2

 Urbanismo les reconoció en el PGOU el derecho a construir en esos suelos 2.096 viviendas, más 18.549 m2 de edificabilidad para actividades económicas (comercios, hoteles, oficinas…).

Los propietarios, por su parte, se obligaron a financiar con 2.824.264 euros parte de la adquisición de los terrenos calificados como sistemas generales exteriores al área de reparto y con 8.204.751 euros (a razón de 21,035 euros por m2 edificable atribuido por el PGOU a los terrenos) parte de la ejecución de los nuevos sistemas generales.

El ‘retroscopio’

Monteseirín trata de convencernos de que no lo quitó el PSOE sino que él se fue

Espadas tendrá que pagar 45,5 millones por sus facturas pendientes y litigios

(Retroscopio: Una vez que ya sabemos cuál es la situación del paciente se dice lo que se tenía que haber hecho. Alfredo Sánchez Monteseirín)

Para confirmar la operación de blanqueo de la imagen de Monteseirín que hace tiempo emprendieron los sectores y medios más beneficiados por su generosa derrama de fondos públicos durante su mandato para silenciar voces críticas a su gestión, el mismísimo ex-alcalde socialista, cobrándose favores pasados, ha pedido que le hicieran una amplia entrevista en la que incluso plantea que cree llegada la hora de que le pongan una calle en Sevilla. Modesto que es el personaje.

Nos hallamos, pues, ante otro intento más de reescribir la historia reciente de la ciudad, una reescritura que se inicia con el propósito de Monteseirín de convencer a los sevillanos de que él no se presentó a las elecciones municipales de 2011 porque no quiso y no porque el PSOE no lo dejara.  Monteseirín, tal como escribí en su día,  sigue tratando de aparentar que fue él y no Griñán quien decidió su marcha del Ayuntamiento, cuando su estrategia desde su clamorosa derrota (se parapetó tras el denominado ‘sector crítico’, ya que no tuvo el valor de presentarse él mismo) frente a Viera en el congreso socialista de julio de 2008 fue la de una numantina resistencia para evitar que el PSOE lo defenestrara antes de tiempo.

En segundo lugar, para evitar también que cuajara la alternativa interna (Emilio Carrillo) preparada por el partido con la antelación suficiente y dado el derrumbamiento de su figura en las encuestas y el rechazo que generaba en la opinión pública (el 20% de los sevillanos que declaraban conocer al alcalde  lo calificaban directamente con un cero y jamás fue aprobado en una encuesta durante sus 12 años de mandato, sin contar el demoledor resultado para él de la encuesta encargada por el PSOE a Julián Santamaría).

 AMAGO DE DIMISIÓN

 En tercer lugar y una vez emigrado Chaves (su gran valedor, no tanto por estima como por temer que abrir el melón sucesorio en Sevilla en mitad de un mandato equivalía a abrir la veda para que se hiciera lo mismo en la Junta de Andalucía en mitad de una legislatura, como así le acabó ocurriendo a él: Chaves se veía en el espejo de Monteseirín), una vez ido Chaves, decía  amagar con su dimisión a finales de 2009 ante Griñán al comprobar que no gozaba del favor del por entonces nuevo presidente de la Junta y luego también secretario general andaluz , pero con un doble objetivo:

1)      Forzar su ratificación ante la supuesta falta de tiempo (17 meses por entonces) para que el PSOE buscase un candidato alternativo fuera del Ayuntamiento.

2)      En caso contrario, dejar colocado como sucesor  a Celis, el hombre encargado de convertir Sevilla capital en el califato del sector crítico frente a  la Ejecutiva Provincial liderada entonces por Viera y pese a haber contado éste con  el 88,6% de los votos en el previo  congreso provincial socialista.

Monteseirín trató de asaltar el PSOE de Sevilla desde la trinchera de la capital, parapetado en su condición de único alcalde socialista de una capital de provincia y de Sevilla como capital de Andalucía. Trató deliberadamente de dividir el partido al sentirse ‘intocable’ por ser alcalde de Sevilla, desafiando de forma permanente la autoridad del secretario provincial  y confiado en el manto protector de Chaves.

 MANIOBRAS

 Monteseirín siempre jugó manejando los tiempos políticos para que el tiempo acabara jugando a su favor. Contaba con que su amago de dimisión nunca sería aceptada por Griñán a tan sólo año y medio de las elecciones y que ese año y medio le daría margen de maniobra para tratar de ganarse al nuevo presidente de la Junta, por una parte, y de invertir los sondeos contrarios a su persona mediante una intensa campaña mediática (puesta en marcha de Giralda Tv, compra de favores periodísticos a través de Manuel  Marchena y del dinero de la publicidad institucional o de las empresas municipales; buzoneo de publicaciones laudatorias en los barrios…) y de captación de apoyo social.

Así, el entonces  alcalde habría intentado que Griñán hubiera actuado de presentador suyo en una conferencia que iba a pronunciar después de la festividad Reyes. Al no conseguir su propósito de que el presidente de la Junta le hiciera su loa política y  que ésta se interpretara como un aval a su persona, dentro y fuera del partido, pospuso la  conferencia ‘sine die’.

Más ejemplos de la estrategia del alcalde de ganarse apoyos sociales para que fueran valorados en la Presidencia de la Junta: intentó que le otorgaran la medalla de oro del Ateneo (a lo que se ve, siempre tan humilde) como agradecimiento por los favores municipales –ahí se vio que no eran gratuitos- a la entidad de la calle Orfila.

Todas estas maniobras no cuadran con su aserto de que en realidad lo que él quería era dejar la Alcaldía porque consideraba suficientes diez años en total y al final de su tercer mandato habría acumulado doce. Todo lo contrario: él y su círculo de confianza tenían como referentes a alcaldes que casi se habían perpetuado en el Poder, como su correligionario Francisco Vázquez en La Coruña, que fue regidor durante 23 años seguidos, y el andalucista Pedro Pacheco, alcalde de Jerez durante 24.

 LA DEUDA

 Monteseirín trata también de convencernos de que durante sus mandatos no hubo ni ruina ni despilfarro y que así lo certifica el Banco de España. “Estoy harto de poner sobre la mesa una y mil veces -ha afirmado- los datos que demuestran que esa denuncia (de Zoido) es una gran falacia. El propio Espadas -ha añadido- lo ha dicho más de una vez. El Banco de España establece la verdad del Ayuntamiento de Sevilla en 2011, pero se repitió esa gran mentira. El déficit de Sevilla era por entonces de 446 millones de euros….”.

 En puridad el Banco de España atribuye al Ayuntamiento una deuda de 454 millones al finalizar 2010, último año completo de Monteseirín al frente del Ayuntamiento, y de 452 millones en 2011, año a medias con Zoido. Monteseirín omite la deuda con que dejó a las empresas municipales, desde Tussam a Sevilla Global, por lo que la suma de todas ascendía a al menos 646 millones de euros. (Sólo durante su mandato Tussam acumuló 384 millones en pérdidas, cuando Soledad Becerril la había dejado completamente saneada, con el contador a cero). Al año siguiente de su llegada a la Alcaldía (año 2000), el Consistorio debía poco más de 300 millones y él lo dejó con, supuestamente, una deuda de  454 millones.

Y hay que emplear el término supuestamente porque en las estadísticas de Monteseirín no aparecen, por ejemplo, las facturas que dejó de reconocer y por tanto de pagar a Emasesa a partir del año 2003 por el agua consumida y otros conceptos (como la red de radio Secora) y que ahora tiene que pagar Espadas: 11,87 millones de euros. ¿Le imputamos la deuda a Espadas o a él?

CONDENAS JUDICIALES

Ni tampoco aparecieron durante su mandato los pagos que ahora Espadas debe hacer por condenas judiciales debido a la pésima gestión de aquél en conflictos como:

-Mercasevilla con Sando: 14 millones de euros, de los que el gobierno actual ha tenido que provisionar 5,3 millones.

-Por las expropiaciones infravaloradas al Colegio Portaceli: 3,05 millones.

-Con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a cuenta del Plan de Restauración Hidrológico Forestal:  5,4 millones.

-Por trabajos en barrios degradados y otros: 3 millones.

-Por Palmas Altas Norte (pendiente de cuantificación).

-Por el aparcamiento de Bami: 7,4 millones.

-Por el aparcamiento del Arenal: 521.501 euros

-Por Telvent: 122.448 euros.

-Por Telefónica: 173.043 euros

Todos estos impagos y condenas judiciales derivadas de su época y que ahora recaen en Espadas suman más de 45,5 millones, que habría que añadir a su Debe, al igual que el millón de euros gastados en la vigilancia de la Gavidia, que compró sin saber para qué y dejó abandonada para que ahora Espadas se coma ese “marrón”.

EL QUE VENGA DETRÁS

La estrategia de Monteseirín consistió en suscribir créditos o luego renegociarlos a largo plazo para que fueran otros y no él quien pagara las deudas. Así, tomando como referencia el 31 de diciembre de 2015, fecha de cierre del ejercicio anterior y del último Presupuesto del mandato de Zoido, se comprobó que aún quedaban pendientes de pagar 346,8 millones de euros de dieciséis créditos bancarios suscritos por Monteseirín por un total de 584,6 millones de euros. De esa cifra se colige que Zoido tuvo que hacerse cargo al menos del pago de 237,7 millones de deuda de su antecesor.

La cifra, sin embargo, sería muy superior. En puridad, puede decirse que todos los préstamos que aparecen en la lista general del Ayuntamiento suscritos durante el mandato de Zoido fueron para abonar deudas de Monteseirín, bien para pagar facturas pendientes desde hacía años con los proveedores del Ayuntamiento (56,7 millones pedidos a los bancos con tal propósito), bien por la deuda de Emvisesa por haber asumido en tiempos de Monteseirín el pago de la faraónica obra del nuevo Palacio de Congresos de Fibes (préstamo de 52,5 millones de euros).

 Y a todo esto hay que añadir los 138 millones de euros que estaban destinados a los futuros barrios de la ciudad, aportados por los promotores de los suelos, y que él se gastó en las Setas. Si ahora, una vez superada la crisis, los promotores o sus sucesores se disponen a edificar y exigen que se ejecuten las infraestructuras por las que ya pagaron al Ayuntamiento, ¿quién haría frente al pago, Monteseirín o Espadas? ¿A quién se le imputaría la deuda?

 

El remate de las peregrinas teorías del antiguo alcalde es que el incremento de coste de las Setas no fue un sobrecoste porque se sustituyó un material por otro, siendo el material sustitutivo, la madera, mucho más barato que el metal que se dijo se iba a emplear. Y sostiene Monteseirín que había que hacer algo para dinamizar la zona Norte de la ciudad (las Setas) y que ese algo hiciera de locomotora de su desarrollo.

 Por eso mismo, como la supuesta locomotora no ha funcionado, el gobierno local (Antonio Muñoz dixit) habla de la necesidad de extender el turismo al sector Norte del Casco Antiguo al cabo de siete años más y de 138 millones de euros menos para los futuros desarrollos de
Sevilla.

NOTA.- Después de publicado este artículo se han ido conociendo otros casos que han ido incrementando las deudas legadas por Monteseirín a sus sucesores:

Condenan al Alcázar a pagar 170.000 euros por obras sin licencia en la etapa de Monteseirín

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-condenan-alcazar-pagar-170000-euros-obras-sin-licencia-etapa-monteseirin-201801312304_noticia.html

Otra factura de Monteseirín: 3,3 millones por una expropiación en Sevilla que no pagó en 2007

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-otra-factura-monteseirin-33-millones-expropiacion-no-pago-2007-201802122339_noticia.html

El Supremo rechaza el recurso de Mercasevilla contra la sentencia que le condena a indemnizar a Sando

Tendrá que abonar cerca de 14 millones de euros por no entregar un suelo con suministro eléctrico

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-supremo-rechaza-recurso-mercasevilla-contra-sentencia-condena-indemnizar-sando-201802162207_noticia.html

La Gerencia abona 39.000 euros por una reforma en la Plaza de España

  • Una sentencia obliga a pagar intereses a Tragsa por reconstruir la balaustrada en 2009http://www.diariodesevilla.es/sevilla/Gerencia-abona-reforma-Plaza-Espana_0_1220278527.html

 

Sevilla baja de los 400 millones de deuda por primera vez en este siglo

(….)

Actualmente el Ayuntamiento está pagando 21 préstamos bancarios. De ellos, 14 son todavía de la etapa de Monteseirín y Torrijos. Del año 2003 quedan todavía por pagar 7,4 millones a Unicaja y Caja Madrid, mientras que del tranvía quedan pendientes 5,3 millones y del edificio Arte Sacro que impulsó el gobierno socialista para reunir a los artesanos de la Semana Santa y que IU quiso reconvertir en oficinas municipales aún hay que abonar 9,7 millones.

Refinanciar la deuda

En todo caso, el principal agujero que tiene el Ayuntamiento es el préstamo con BBVA, Dexia y Sabadell que firmó Monteseirín en el año 2010, justo antes de marcharse, para refinanciar de nuevo toda su deuda hata 2022. De esa operación todavía quedan por pagar 185,2 millones, prácticamente la mitad de todo lo que se debe. En concreto, de aquel periodo hay todavía en fase de amortización hasta el año 2031 préstamos cuyo capital pendiente asciende a 283,8 millones. Y a esto hay que sumar las facturas que siguen llegando al Ayuntamiento desde los juzgados porque no se pagaron en su día y ahora se están dictando condenas contra la administración pública obligando a abonarlas….

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-sevilla-baja-400-millones-deuda-primera-este-siglo-201802142332_noticia.html