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Sevilla versus Estocolmo

La capital sueca ha renunciado a un cubo de cristal con coste equivalente al de las Setas

También a un proyecto privatizador de jardines públicos de Apple y a la candidatura olímpica

Año nuevo, vida vieja. Espadas estrenó 2019 con una entrevista radiofónica en la que siguió respirando por la herida de que toda la oposición (PP, CS, Participa e IU) le tumbara en  diciembre el proyecto estrella con el que pensaba presentarse a las municipales: la ampliación del tranvía.

El alcalde reprochó especialmente al líder del PP y candidato a la Alcaldía, Beltrán Pérez, que haya “renegado” del tranvía y le imploró que reflexione y escuche “las voces ciudadanas y vecinales que apuestan por este proyecto”.

¿Qué voces? A Espadas le tumbaron el tranvía el mes pasado y en el tiempo transcurrido no se ha oído ningún clamor popular ni  organizado ninguna manifestación de protesta, por más que él esté incitando a que alguien lidere una nonata rebelión por negarse a aceptar el veredicto del pueblo soberano, expresado a través de los representantes que eligió en las urnas.

Lo  cierto es que los cuatro grupos municipales que se niegan a que el Ayuntamiento se gaste 49 millones de euros (8.153 millones de pesetas) en una redundante ampliación del tranvía representan a 184.229 sevillanos, frente a los 103.238 que apoyaron a Espadas y al PSOE. Conclusión: el alcalde está en minoría y no puede imponer su voluntad.

Para que vea Espadas que en todos sitios cuecen habas, también ha habido un vuelco espectacular en una ciudad sita a 3.000 kilómetros de Sevilla y en cuestiones que tienen paralelismo con otras suscitadas en nuestra ciudad desde los tiempos de Monteserín: Estocolmo.

LA CAPITAL VERDE

Al oír o leer el nombre de la bellísima ciudad nórdica, la Venecia del Norte, ¿qué imagen nos viene a la mente? ¿Moderna o tradicional? Además de ser capital de Suecia, país de referencia para la socialdemocracia y paradigma del Estado del Bienestar (allí, por ejemplo, el permiso de paternidad es de  ¡ 480 días !), fue designada en 2010 como la primera capital verde de Europa, el mismo título al que ha aspirado Sevilla sin conseguirlo. Y es que, entre otros muchísimos méritos para ello, Estocolmo cuenta con el primer parque nacional urbano del mundo (como si estuviera en medio de Doñana), compuesto por tres parques reales y cuatro islas de un archipiélago de 24.000.

A pesar de que el 95% de los holmienses vive a sólo 300 metros de una zona verde, en la ciudad se siguen creando nuevos parques, jardines y paseos dentro del periodo 2017-2020.

Hace cuatro años ya consiguió cumplir todos los requisitos de la Unión Europea sobre calidad del agua. Las emisiones de gases de efecto invernadero por persona se han reducido en un 25% desde 1990. Antes de 2040 se dejará de consumir allí combustibles fósiles, y el transporte público hace tiempo que sólo funciona con energías renovables. Sólo en potenciar la bicicleta se han invertido más de 100 millones de euros.

Se está construyendo un túnel para canalizar los vertidos hacia una nueva depuradora entre las más modernas del mundo, con el fin de reducir a la mitad el nitrógeno y fósforo que acaban en el Báltico y minimizar los microplásticos. Sólo en 2017 se edificaron en Estocolmo  7.154 viviendas calificadas como ecológicamente sostenibles y en su Plan de la Vivienda hasta 2030 se prevé erigir 140.000.

EL NOBEL CENTER

Estocolmo y Suecia son conocidos en todo el mundo por los premios Nobel, que concede la Academia Sueca y cuya dotación económica decide la Fundación Nobel, administradora de la  herencia de Alfred Nobel y cuyos fondos ascendían en 2010 a 465 millones de dólares.

Con el pretexto de concentrar en un solo y moderno edificio todas las actividades vinculadas a los premios y con la anuencia del Ayuntamiento, la Fundación Nobel hizo en junio de 2013 lo mismo que años antes Monteseirín aquí para la Encarnación: convocar un concurso internacional de arquitectura. Si el de Sevilla lo ganó con el proyecto del Metropol Parasol (vulgo Setas) el arquitecto alemán Jürgen Mayer, el de Estocolmo se lo adjudicó en abril de 2014 otro arquitecto germano, David Chipperfield.

La Fundación y el Ayuntamiento pensaban derruir unas antiguas instalaciones portuarias en la península de Blasieholmen, que datan de 1876, para alzar en su lugar el diseño de Chipperfield: un edificio acristalado de 18.000 m2 compuesto por el equivalente a dos enormes cajas apiladas con persianas de bronce frente al señorial paseo marítimo de Strandvägen y la bahía de Nybroviken. El coste estimado, 132 millones de dólares, en línea con la factura ¿final? de las Setas de la Encarnación.

REBELIÓN

Conservacionistas, ecologistas y colectivos ciudadanos se movilizaron contra el cubo de cristal (véase un vídeo en Youtube https://www.youtube.com/watch?v=WpigW2zkZKA ) que la Fundación Nobel, el Ayuntamiento y algunas de las empresas más potentes de Estocolmo querían empotrar como fuera en los antiguos muelles de Nybrokajen. El Consistorio abrió una consulta y de las 830 respuestas recibidas, 800 fueron contrarias a sus planes.

Ante la polémica suscitada, se pidió al arquitecto alemán que rebajara la altura y el volumen del proyecto, en un proceso parecido de alguna manera a lo hecho por Vázquez Consuegra en las Atarazanas, cosa que aquél hizo en 2016. No fue suficiente. Hasta el comedido rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, declaró al periódico Dagens Nyheter que el edificio de cristal en aquel entorno le parecía gigantesco y “demasiado dominante”.

El equivalente a los Adepa de Estocolmo denunciaron el proyecto del Nobel Center ante los tribunales y, para sorpresa de los poderes fácticos suecos que lo respaldaban, aquéllos fallaron en contra de la Fundación y del Ayuntamiento con el argumento de que el edificio “afectaría la legibilidad del desarrollo histórico de Estocolmo como una ciudad portuaria, marítima y comercial y causaría importantes daños a la preservación del antiguo sitio del puerto”.

El gobierno local no aceptó la sentencia y decidió presentar un recurso. En esas se estaba cuando el pasado mes de septiembre hubo elecciones en Suecia. Ningún partido obtuvo mayoría absoluta en el Ayuntamiento por lo que hasta bien entrado octubre no se pudo formar un nuevo gobierno municipal, el cual decidió en diciembre retirar el recurso ante los tribunales con el fin de preservar el perfil histórico de Blasieholmen y por tanto desechar allí la construcción del voluminoso edificio de cristal de Chipperfield para la Fundación Nobel con su presupuesto de 130 millones de dólares.

Y APPLE, TAMBIÉN

No quedó aquí la cosa. La multinacional Apple se había hecho con los derechos para sustituir al fondo del precioso paseo ajardinado de Kungsträdgarden el espacio actualmente ocupado por una hamburguesería de la cadena también americana TGJ Fridays (salvando las distancias, un local parecido a los existentes en el Paseo de Europa de Los Bermejales) por un diseño futurista de otro arquitecto-estrella, el británico Norman Foster. Este fue uno de los cuatro que hace años se trajo Monteseirín para que desarrrollara los suelos de la Cruzcampo y junto a los que se hizo la foto en el balcón del Ayuntamiento.

Otrosí, la compañía de la manzana pretendía anexionarse 375 m2 más del espacio público del parque, en un plan similar a lo ocurrido en Sevilla con la biblioteca universitaria que diseñó otra arquitecta estelar, la anglo iraquí Zaha Hadid, en los jardines del Prado de San Sebastián.

El proyecto de Apple, que había presentado otro parecido en Melbourne, era el exponente de la nueva estrategia de la compañía de evolucionar de ubicarse en el centro de las urbes  a ocupar un lateral de una gran plaza o paseo y denominarlo “plaza de la ciudad”, aunque “de facto” lo convierte en su plaza particular.

Para Arkitektur, la principal revista de arquitectura de Suecia, el proyecto de Apple “toma toda su energía y toda su aura del espacio público y no agrega nada; es como un parásito”.

MOVILIZACIÓN

De nuevo los Amigos de la Tierra y conservacionistas de Estocolmo se movilizaron contra este otro proyecto de Apple y Norman Foster, con carteles de protesta pegados hasta en los troncos de los árboles.

El nuevo gobierno local ha saludado que Apple quiera establecerse en Estocolmo, pero no en el paseo ajardinado de Kungsträdgarden, “el lugar equivocado”, y por consiguiente ha anunciado que bloquea su proyecto, La decisión se ha celebrado con actuaciones de cantautores y recitales poéticos en el emblemático parque holmiense.

Y como no hay dos sin tres, el Consistorio también anunció el mes pasado la retirada de la candidatura de la ciudad a organizar los Juegos Olímpicos de 2026, mientras que Sevilla se empecinó en mantener la suya sin éxito durante tres periodos consecutivos.

Estocolmo, pues, ha apostado por preservar sus antiguos muelles y su paseo más emblemático (como si fuera su Alameda de Hércules) y quedarse sin Olimpiadas y sin los diseños de arquitectos-estrella, decisiones que aquí los adalides de la torre Pelli, las Setas de la Encarnación y la biblioteca en los jardines del Prado calificarían de sacrílegas y de rancias, pero ¿es acaso por ello la capital sueca menos moderna que Sevilla?

El tranvía descarrila

Si el PP ha cambiado de criterio con el tranvía también lo ha hecho Espadas con la Gavidia

¿Y si el alcalde destinara el dinero del tranvía a esos barrios pobres desencantados con el PSOE?

A veces no sé si Espadas peca de ingenuo o de listo al no querer enterarse al cabo de casi cuatro años al frente del Ayuntamiento que tiene tan sólo 11 concejales de una Corporación con 31, pese a lo cual actúa como si gobernara con mayoría absoluta, trata de forzar las situaciones y no se trabaja políticamente con antelación los asuntos al presuponer el apoyo a sus tesis, con lo cual corre el riesgo de darse algún que otro batacazo.

Ya le ha pasado más de una vez en el Consejo de Gobierno de la Gerencia de Urbanismo, donde mecánicamente el PSOE se comporta como si contara de antemano con el voto favorable de Participa e IU, que hartos de ser ninguneados por Antonio Muñoz o le han dado un portazo ausentándose o le han castigado con un voto negativo.

Y recuérdese cuando sin sondear previamente la postura del resto de los grupos llevó al Pleno municipal la compra de la sede de la Consejería de Gobernación de la Plaza Nueva para meter allí a los funcionarios municipales y toda la oposición en bloque le tumbó aquella propuesta y lo dejó desairado ante la Junta de Andalucía.

 

NO ES PRIORITARIO

 

Ahora se ha repetido la historia con su proyecto estrella de ampliación de la línea del tranvía entre San Bernardo y Santa Justa, rechazada de plano por PP, CS, Participa e IU con, en síntesis, los mismos argumentos que hemos expuesto aquí desde el principio: es redundante e innecesaria porque discurre por un tramo ya servido por varias líneas de autobuses de Tussam y el Cercanías de Renfe y la ciudad tiene otras prioridades antes que gastarse 49 millones de euros que, en último extremo, no pasarían por el tranvía sino por la red de Metro y la conexión del aeropuerto con Santa Justa.

Espadas ha cargado especialmente contra el PP por su voto negativo y lo ha acusado de electoralista y de incoherente. Según el alcalde, el gobierno socialista siempre ha dado por hecho el respaldo del partido liderado por Beltrán Pérez al proyecto de ampliación del tranvía porque en abril de 2015 el entonces alcalde popular y candidato a la reelección, Juan Ignacio Zoido, presentó “un documento completo de viabilidad técnica, social y económica” de la prolongación del tranvía previamente encargado a Tussam, amén de que el PP había incluido esa misma iniciativa en su programa electoral.

El alcalde destaca que durante estos tres años y medio de mandato y año y medio de tramitación del Plan Especial del tranvía, el PP nunca había manifestado que estuviese en contra de este proyecto ni había presentado alegaciones al mismo. También ha recordado el acuerdo alcanzado entre su gobierno y los populares para que éstos se abstuvieran en la votación del Presupuesto municipal de 2018, y señalado que entre las condiciones por aquéllos exigidas no figuró nada relativo a la “paralización” de la ampliación del tranvía, ni tampoco Beltrán Pérez manifestó nada al respecto.

 

NUEVA COYUNTURA

 

Por ello, Espadas entiende que el PP ha “engañado” al gobierno y ha “tomado el pelo” al conjunto de los sevillanos al “cambiar” su estrategia sin contarlo a nadie y esperar a la votación definitiva del Plan Especial para revelar su nueva posición. Conclusión del alcalde: el principal partido de la oposición carece de fiabilidad y esta decisión obedece a una estrategia de desgaste político contra el PSOE o es consecuencia del gobierno de coalición que negocia con CS para la Junta de Andalucía.

No hace falta que lo interprete Espadas porque lo ha reconocido el propio Beltrán Pérez cuando ha dicho públicamente que ahora se ha creado una expectativa de ampliar la red de Metro de Sevilla con el líder del partido, Juanma Moreno, como posible presidente de la Junta de Andalucía.

Por tanto, los populares estiman que lo prudente es paralizar la prolongación del tranvía y enterrarla “para siempre”. Según Pérez, el tranvía de Monteseirín fue aceptado por el PP por “desesperanza” de que algún día se continuara ampliando la red de Metro. Y se ha preguntado: “¿De verdad hay que construir un tranvía que lleva el mismo trazado subterráneo que el anillo ferroviario ante la expectativa abierta por Juanma Moreno de que haya Metro?”

 

INCOHERENCIAS

 

Estas palabras confirman la incoherencia del PP, una de las acusaciones de Espadas, y de la carencia de modelo de ciudad por parte de Zoido al copiar el injustificado y oneroso proyecto de Monteseirín, también asumido ahora por el alcalde socialista, porque su prolongación por el mismo trazado del Cercanías de Renfe y de varias líneas de autobuses de Tussam no ha cambiado por el hecho de que Juanma Moreno pueda ser presidente de la Junta de Andalucía; tenía tan poco sentido antes como ahora.

 

Pero ¿acaso está libre de incoherencias Espadas como para arrojar la primera piedra al PP y acusarlo de no ser fiable, haberle engañado a él y a su gobierno y tomarle el pelo a los sevillanos por no votar a favor de la ampliación del tranvía?

Veamos. El 27 de noviembre de 2015 el PSOE de Espadas aprobó en el Pleno municipal una moción de IU en virtud de la cual el gobierno desistió de modificar el PGOU para la recalificación de la antigua comisaría de la Gavidia y mantener la calificación que tenía en el Plan General de 2006 para garantizar su uso público y social. Pues bien, tres años después, previo pacto precisamente con el PP, el gobierno socialista de Espadas ha modificado el PGOU  para que con la recalificación de la Gavidia para uso terciario se pueda privatizar y construir allí desde un hotel a un complejo de oficinas. ¿Se aplicará entonces el alcalde a sí mismo por cambiar de criterio en la Gavidia las mismas descalificaciones que ha vertido contra el PP por el tranvía?

 

ERRORES POLÍTICOS

 

Hay mayor diferencia todavía: el PP nunca dijo explícitamente que fuera a apoyar la ampliación impulsada por Espadas. El error  de este último ha consistido en aplicar por su cuenta una especie de silencio político-administrativo positivo: dar por supuesto que como los populares no habían alegado durante la tramitación del Plan Especial ni se habían pronunciado públicamente en contra eso significaba que iban a votar a favor, sin preocuparse de sondearlo previamente ni percatarse de que el contexto político ha cambiado tras las elecciones andaluzas tan sólo por la expectativa de que Juanma Moreno pueda gobernar en Andalucía. Así pues, el alcalde ha actuado conforme a una mera suposición no verificada previamente (no decir no equivale a decir sí) y sin quererse dar por enterado de que ha cambiado el “statu quo” político.

Y en cuanto a la acusación de electoralismo ¿acaso los partidos no se mueven siempre en clave electoral? Recuérdese cuando Espadas anunció el proyecto de la costosa y redundante ampliación del tranvía, no apoyada siquiera por la asamblea de la patronal sevillana con su presidente al frente, cómo le traicionó el inconsciente y dijo que algo tenía que hacer para las elecciones.

 

Pero, ¿por qué no convertir un revés político en una oportunidad? ¿Por qué, amparándose en el clásico tópico de haber entendido el mensaje, no anuncia que destinará los 49 millones del tranvía a los barrios desfavorecidos (siete entre los diez más pobres de España) de Sevilla, cuyos habitantes difícilmente se subirían al tranvía pero que en buena parte se echaron en brazos de la abstención en las elecciones autonómicas, desencantados con el PSOE?

 

Cuanto más insista Espadas en sus ataques a la oposición y en tratar de movilizar contra ella a vecinos, comerciantes y empresarios por causa del tranvía más dejará en evidencia su debilidad política y más parecerá preso de una pataleta por negarse a asumir  este rechazo, como si los demás tuvieran que someterse obligadamente a sus designios cuando resulta que carece de la mayoría suficiente. Y como dijo recientemente Felipe González, la grandeza de la Democracia no es la alternancia, sino saber aceptar la derrota.

El tranvía pierde 143.500 viajeros en los diez primeros meses de 2018

DIARIO

La media diaria supera por poco los 10.000 usuarios

NEGATIVO

Nueve meses con datos negativos y sólo mayo con alza de pasajeros

A LA INVERSA

Mientras Tussam crece en el año un 1,8% el tranvía cae en un 4,47%

 

El tranvía, cuya ampliación hasta Santa Justa ha tumbado la oposición en pleno, continúa confirmándose como la peor línea de Tussam, salvo que se invierta de forma radical su tendencia en la recta final de este 2018. Mientras que el conjunto de líneas de la empresa municipal de transportes ha crecido en un 1,8% hasta el mes de noviembre, el tranvía había perdido un 4,47% de sus viajeros hasta octubre, con una media diaria de poco más de diez mil.

La puesta en servicio de nuevas líneas, como las express Norte y Este, han contribuido de forma significativa al crecimiento de la demanda de viajeros de Tussam hasta noviembre del año en curso, según reflejan las estadísticas de la empresa municipal. En los once primeros meses del año a punto de expirar Tussam ha transportado 74,2 millones de viajeros, lo que supone un crecimiento de 1,3 millones, casi dos puntos más (en concreto un 1,8%).

En este cuadro general tan positivo resalta un punto negro prácticamente mes tras mes: el tranvía, eufemísticamente llamado Metrocentro. A falta de sus datos de noviembre, el de octubre fue tan negativo como el de meses anteriores, ya que transportó 15.405 viajeros menos, con lo cual en el acumulado de este año se anota 3.061.389, esto es 143.500 menos que en el mismo periodo del año anterior y una caída de casi cinco puntos (-4,47%).

Dado que en 2017 transportó un total de 3.969.237 viajeros, para que iguale esa cifra necesitaría tener una demanda de 907.848 usuarios entre los meses de noviembre y diciembre, a una media de 453.924 en cada uno de los dos últimos meses de este año. A título indicativo, en noviembre de 2017 transportó 363.413, y en diciembre, aunque se recuperó bastante con motivo de las fiestas navideñas, el número fue de 401.025.

Prácticamente no se puede decir nada diferente en relación con anteriores balances mensuales. De momento sigue registrándose sólo un mes en todo lo que llevamos de año con crecimiento de usuarios: mayo,  cuando se registró un alza de 30.262. En todos los demás meses ha perdido pasajeros, sobre todo en marzo y abril, cuando la caída fue superior a los 40.000, coincidiendo con las dos grandes fiestas primaverales de la ciudad, la Feria y la Semana Santa.

Gracias a mayo, el balance del segundo trimestre fue el menos negativo de los tres transcurridos del año en curso, con un balance parcial de 25.361 viajeros menos, tras el primero y peor (-64.100) y un tercer trimestre, el veraniego, con una nueva tendencia negativa al alza (-38.734).

Tras los 143.500 usuarios perdidos en comparación con el año pasado, la media diaria supera por poco los 10.000 viajeros, en concreto 10.070.

 

LA MITAD

Esta cifra es prácticamente la mitad de la que en su día anunció Monteseirín que se alcanzaría tras la primera ampliación de la línea, desde el Prado de San Sebastián hasta San Bernardo: 18.400.

En aquella prolongación, de unos 885 metros, se gastaron entre 10 y 13 millones de euros y fue inaugurada el 15 de abril de 2011, poco antes de las elecciones municipales que ganó Zoido y en las que el PSOE prescindió de Monteseirín como candidato en beneficio de Espadas, que llegaría a la Alcaldía cuatro años después.

 

Siete años y ocho meses  después de la inauguración de la ampliación del tranvía, la media de usuarios diarios no sólo no se incrementa hasta la meta fijada por el ex-alcalde, sino que está a punto de retroceder a la mitad.

Demanda de viajeros del tranvía

(Enero-Octubre)

 

2017                          2018                          Balance                     %

 

Enero            333.553                    319.749                    -13.804                     -4,13

 

Febrero         321.939                    315.109                    – 6.830                      -2,13

 

Marzo            398.140                    354.674                   – 43.466                      -11,0

 

Abril               367.896                    325.573                    -42.323                      -11,5

 

Mayo             329.605                    359.867                    +30.262                     +9,18

Junio              316.555                    303.255                    -13.300                     -4,21

 

Julio               244.061                    241.585                    – 2.476                       -1,02

 

Agosto           188.899                    181.293                    -7.706                        -4,03

 

Septiembre  318.535                    289.983                  -28.552                        -8,97

 

Octubre        385.706                    370.301                   -15.405                       -4,00

 

TOTAL         3.204.889               3.061.389                  -143.500                     -4,47

 

Número de viajeros del tranvía

(en millones)

 

Año                Viajeros

 

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97

Cuentas verdes

Para cumplir el mandato del PGOU harían falta 41.485 árboles

La mitad de los alcorques que se prometió plantar quedarán vacíos

 

El delegado de Parques y Jardines, David Guevara, anunció a mitad de noviembre el inicio de lo que calificó como “el mayor esfuerzo realizado nunca y un gran precedente para el futuro”, la plantación de un total de 5.100 árboles y 4.567 arbustos hasta el mes de abril de 2019 (casualmente, en la antesala de las próximas elecciones municipales), con una inversión de medio millón de euros.

Guevara recordó a los periodistas allí presentes que la ciudad cuenta actualmente con 200.000 árboles y 9 millones de m2 de zonas verdes. Remito al señor delegado al blog ‘Jardines sin fronteras’, del funcionario municipal jubilado, otrora adjunto a la Jefatura del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento y reconocido experto en la jardinería local, José Elías Bonells. Éste, en una entrada titulada ‘Inventario actualizado de las zonas verdes de la ciudad. Sevilla 2017’, demuestra metro a metro y parque por parque que contamos “con una superficie de zonas verdes, tanto de conservación municipal como privada, de 12.820.586 m2, con una distribución por distritos irregular”.

Así pues, si de entrada el delegado municipal de nuestros parques, jardines, zonas verdes y árboles en general reduce la superficie existente  en un 42,45%, es para alarmarse porque puede indicar desconocimiento, desfase estadístico o, peor aún, que el gobierno se ha olvidado de la existencia de casi 4 millones de m2 de zonas verdes a la hora de su cuidado o de su inclusión en el famoso macrocontrato externalizado y han quedado abandonadas a su suerte.

Habrá que proclamar que esos 4 millones también existen y son de Sevilla, aunque sólo sea a efectos estadísticos. La primera misión del delegado consiste en enterarse de qué tiene exactamente bajo su responsabilidad, ya que en caso contrario empieza a perder el crédito ajeno.

 

EL INVENTARIO DE 2015

 

El 1 de octubre de 2015, si mal no recuerdo, su predecesor y delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, presentó el Inventario elaborado por el Servicio de Parques y Jardines a raíz de que unos meses antes la caída de una rama de gran tamaño causara graves heridas a un viandante que caminaba cerca del hospital Virgen Macarena y saltaran todas las alarmas sobre el verdadero estado de los, durante años, abandonados árboles de nuestra ciudad.

Según dijo entonces Muñoz, se habían contabilizado 178.000 árboles en números redondos. Tres años después, David Guevara dice que hay 200.000, para lo cual tendrían que haberse plantado en este trienio 22.000 ejemplares. No salen las cuentas de ninguna manera porque según dijo el actual delegado, en lo que va de mandato (hasta antes del inicio de la campaña de este otoño) se han sembrado 3.360.

Y ahora volvamos de nuevo a Muñoz, a ver si somos capaces de enterarnos de las matemáticas municipales. El otro delegado declaró entonces que había casi 2.500 árboles (en concreto, 2.477) en nivel 4, o sea que entrañaban un serio riesgo para la seguridad de los transeúntes debido a un estado morfológico o estructural muy grave que podía provocar la caída de ramas y del propio árbol, por lo que requerían una actuación urgente. Traducido a román paladino, cortarlos. Eufemísticamente, apearlos, por más que se hayan escandalizado y sublevado mis amigos ecologistas.

 

TAMBIÉN MUEREN

 

Sin embargo, no soy un purista en tales cuestiones. Aprendí de mis mayores, que eran campesinos de toda la vida y hasta les hablaban con devoción a los árboles por considerarlos nutricios seres vivos, que a ellos también les llega su hora porque -afirmaban- son como las personas: nacen, crecen, dan fruto, envejecen y mueren. Sí, pese a que muchos urbanitas no quieran comprenderlo, los olvidados y maltratados árboles de nuestras calles y jardines también se hacen viejos, enferman y mueren; y se desploman cuando no pueden sostenerse en pie, con riesgo de que hieran o maten a alguien al perder sus ramas o caerse por entero, como desgraciadamente ya ha sucedido en Sevilla. Por eso no critico al gobierno, e incluso no descarto que  se haya quedado corto eliminando esos 2.500 en situación de riesgo 4, porque es probable que haya aún más en tal situación y no hayan sido todavía detectados.

Ahora Guevara ha declarado que tras el controvertido saneamiento realizado por el gobierno de Espadas como consecuencia de la penosa herencia arbórea recibida de Zoido y Monteseirín (éstos cortaron árboles no porque estuvieran podridos, sino para ejecutar, nunca mejor dicho, proyectos urbanísticos, algunos de ellos megalómanos y llevándose por delante además del dinero de los barrios cualquier obstáculo vegetal), ya no queda ningún ejemplar en riesgo 4.

De ello se colige que han sido cortados los 2.477 calificados en tal nivel. Como según Guevara se han plantado 3.360, el balance de Espadas hasta noviembre ha sido de 883 árboles a su favor, por lo que si nos remitimos al Inventario presentado hace tres años por Antonio Muñoz ahora habría 179.000 árboles en números redondos en toda la ciudad y no los 200.000 que dice Guevara.

LOS ALCORQUES

Volvamos a la rueda de prensa de Muñoz en 2015. Dijo entonces que además de los árboles en riesgo de desplome había 9.180 alcorques vacíos, en los cuales se sembrarían otros tantos ejemplares para que todos estuvieran ocupados y que se usarían los árboles para acabar con la falta de sombra en los barrios y en el centro, como ocurría con la deforestada Avenida de la Constitución.

Si había 9.180 alcorques vacíos y el balance de Espadas es de + 883 árboles, ello significa que para que no quede ninguno vacío Guevara debería plantar 8.297 ejemplares, sólo para cumplir la promesa de Muñoz. Pero si nos remitimos al PGOU de 2006, redactado en tiempos del arboricida Monteseirín, el texto estipula que por cada árbol cortado o perdido hay que sembrar cinco más. Una medida debida probablemente a la mala conciencia del exalcalde. Pues en tal caso y para cumplir ese mandato serían necesarios 41.485 árboles nuevos.

¿Y qué nos anuncia Guevara? Su plan consiste en 5.100 árboles y 4.567 arbustos. En total, 9.667. Pero un arbusto no es lo mismo que un árbol, por mucho que traten de convencernos de que son equivalentes. Como dice un jardinero, el árbol es la estructura/arquitectura del parque o jardín; el arbusto, el complemento. No es ya que se vaya a cumplir el mandato del PGOU de 5 x 1 (cinco árboles por cada uno perdido), sino que el 47% de lo que va a sembrarse ni siquiera son árboles, sino arbustos, supongo que más baratos de precio en los viveros, de menor esperanza de vida y que al ser por lo general menos frondosos darán menos sombra. Sombra, el objetivo pretendido en la soleada y calurosa Sevilla, según proclamó Muñoz hace tres años.

 

Que yo sepa, en los parques la mayor parte de los árboles no crecen en alcorques. Estos suelen hacerse en las aceras para los ejemplares que se siembran en calles y avenidas, con el fin de reservarles un mínimo (nunca mejor dicho lo de mínimo) espacio vital. Deduzco que cuando un urbanita como Antonio Muñoz hablaba de 9.180 alcorques vacíos se refería a huecos en las aceras faltos de árboles. En la lista de David Guevara, de sus 5.100 árboles (ojo, arbolitos en comparación con los perdidos o cortados y que tardarán bastantes años en alcanzar su porte) y 4.567 arbustos, en las calles se van a sembrar 3.117 árboles y 517 arbustos. El resto se destinará a parques, colegios y otros.

 

La suma arroja la cifra de 3.634 ejemplares, por lo que según mis cuentas todavía quedarían 4.663 alcorques vacíos en la vía pública, prácticamente la mitad de los que Muñoz prometió llenar de árboles, no de arbustos.

Tres ruinas

Santa Clara, Artillería y la Gavidia, lastres económicos para la ciudad

Monteseirín compró los tres edificios sin saber para qué

 

Es un principio universalmente aceptado la obligación de los propietarios de conservar sus bienes inmuebles y de que en caso de incumplimiento de tal deber las Administraciones Públicas pueden ejecutar de forma subsidiaria las labores de conservación y cargar luego su coste a la propiedad. Ese deber fue ratificado, en lo que a los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español se refiere, por la ley de Patrimonio de 1985 (artículo 36 y siguientes).

Sin embargo, la política del Ayuntamiento en este sentido -y especialmente en los mandatos de Monteseirín- ha consistido no en exigir que los propietarios de bienes patrimoniales los conserven, mantengan y custodien conforme a la ley, sino en asumir él mismo esas obligaciones, al comprarlos sin ton ni son con dinero público para a la postre traspasar a los contribuyentes sevillanos unos deberes que no les correspondían. Dicho de otro modo, Monteseirín compró tres ruinas patrimoniales a costa de los sevillanos y, peor aún, sin saber para qué, hecho demostrativo de su falta de modelo de ciudad pese a que él mismo y sus adláteres pregonan lo contrario.

SANTA CLARA

Empecemos por un bien de interés cultural que está de plena actualidad: el convento de Santa Clara. En una carta al Papa, el entonces arzobispo, monseñor Amigo, le informaba de que la Archidiócesis había recibido en donación en 1996 el antiguo monasterio, con una superficie construida de 11.300 m2; que su estado de conservación era “muy malo” y que el coste de la rehabilitación ascendería a 1.500 millones de pesetas (algo más de 9 millones de euros).

Con el pretexto de convertirlo en museo de la ciudad, el gobierno de Monteseirín le compró a monseñor Amigo el ruinoso monasterio por el equivalente a 2.097.683 euros, más la entrega del antiguo cine Ideal (2.214 m2 de superficie en pleno centro) y, presumiblemente según el testimonio escrito del arzobispo, dos solares más, de los que no habría quedado constancia por escrito. No se dieron valoraciones de los terrenos pero en su carta monseñor Amigo estimaba la contraprestación municipal en un total equivalente a 3.261.11 euros.

El contrato de compraventa se firmó el 9 de noviembre de 2001. ¿Y qué pasó con la creación allí del museo de la ciudad? Nada de nada. Diecisiete años después no existe museo de tal naturaleza. Tuvieron que pasar cuatro años (2005) para que se iniciara la rehabilitación de tan sólo una cuarta parte del antiguo convento. Se anunció que estaría terminada en 2007. Realmente no se acabó hasta diciembre de 2010, cinco años después del plazo inicial.

BANDAZOS

En el ínterin continuaron los bandazos del gobierno local. De museo de la ciudad se anunció que albergaría la Casa de los Poetas, con el fin de difundir y promocionar el legado literario de Sevilla y convertir la capital andaluza en centro mundial de encuentros poéticos. Además, acogería los manuscritos de los hermanos Machado, que Unicaja había comprado en una subasta. Lejos de aquel anuncio municipal, la entidad malagueña proyecta convertirlos en el principal atractivo del Centro Unicaja de Cultura, que abrirá en el número 45 de la avenida de la Palmera: la denominada Casa Castillo, diseñada en 1914 por el arquitecto jerezano Hernández Rubio para Francisco Castillo y que fue sede de la inmobiliaria Prasa.

Posteriormente Monteseirín ofreció el convento para acoger la colección de pintura andaluza de la baronesa Thyssen, pero ésta prefirió llevársela a Málaga. En julio de 2009, el entonces alcalde presentó un plan de usos para el monasterio. Según dijo iba a ser para cualquier cosa menos para lo que lo compró: acogería un centro de músicas históricas, el servicio de bibliotecas, una nueva biblioteca municipal con 45.000 libros, una fábrica de arte, la Orquesta Barroca, el Coro Barroco, la Orquesta Bética Filarmónica, el Archivo Cansinos Assens, la Fundación Mario Maya, el legado de Manuel Castillo….

Repasen si algo de esto se materializó finalmente. Por su parte,  el hoy alcalde y entonces candidato socialista, Juan Espadas, propuso en 2011 convertir Santa Clara en el “gran centro de referencia y ensayo de las bandas de música”. Hoy, el convento, rebautizado como Espacio Santa Clara, lo mismo acoge una exposición sobre Murillo que cualquier otro evento, tras un gasto municipal de casi 10 millones de euros y quedando aún pendiente la rehabilitación de medio convento, más en ruina que antes.

FÁBRICA DE ARTILLERÍA

En marzo de 2007, el Consejo de Ministros autorizó al Ministerio de Defensa a enajenar el cuartel de San Fernando (hoy cocheras de Tussam) y la Fábrica de Artillería al Ayuntamiento de Sevilla. Previamente, Monteseirín había anunciado que merced a este acuerdo Defensa obtendría edificabilidad lucrativa para la construcción de hasta 900 viviendas en suelos de su propiedad en la ciudad (antiguos cuarteles) y que el Ministerio entregaría libre de cargas el cuartel citado, valorado en libros en 12 millones de euros, y Artillería, en 8,5 millones. Compárense los beneficiosos términos de la operación para el Ministerio: dar un pelotazo inmobiliario con un permiso para 900 viviendas y liberarse además del mantenimiento de esas dos instalaciones militares, especialmente de la Fábrica de Artillería, con nada menos que 20.064 m2, que a través del generoso Ayuntamiento gobernado por Monteseirín  le endosaba a los sufridos contribuyentes sevillanos.

El entonces alcalde anunció su propósito de ceder Artillería a la Junta de Andalucía para que la convirtiera en sede del Archivo General de la comunidad autónoma y en museo de Andalucía. Sin embargo, el Gobierno andaluz no picó y no aceptó lo que el ex comisario de la Expo, Emilio Cassinello, calificaba como “regalos envenenados”: quedarse con la propiedad de pabellones o inmuebles para luego tener que pagar las facturas de la rehabilitación y mantenimiento. Once años después, en Artillería no hay ni el Archivo de la Junta (ésta ha habilitado el Pabellón del Futuro de la Expo 92, de su propiedad, para tal fin) ni museo de Andalucía.

DINERO SIN CESAR

Tres años y medio después de aquel acuerdo de enajenación autorizado por el Consejo de Ministros, el diario El País decía sobre la Fábrica de Artillería: “Sevilla tiene un tesoro y todavía no sabe qué hacer con él”. O sea, que Monteseirín se había quedado con un inmenso inmueble sin idea sobre su uso y teniendo que pagar todo lo que hubiera que hacer allí. La entonces delegada de Cultura, Maribel Montaño, declaraba: “Es muy importante que el edificio no se quede ni un solo día desocupado; queremos evitar el expolio”. Y añadía: “Creemos que se convertirá en el mejor espacio cultural de la ciudad con una inversión muy ajustada, entre 20 y 30 millones de euros”.

El diario ABC, por su parte, publicó que cuando el edificio fue cedido al Ayuntamiento de Sevilla “se cifró en 70 millones de euros el desembolso económico necesario para restaurar el monumento”. Desde 2007 la antigua fábrica ha permanecido vacía o usada como almacén de trastos viejos y con los gobiernos posteriores inyectando dinero.

El de Zoido tuvo que realizar en 2014 obras urgentes de consolidación y resanado de cubiertas y fachadas por valor de 150.000 euros. Al año siguiente tuvo que actuar de nuevo porque en el 80% de las dependencias interiores se habían registrado desprendimientos de revestimientos de paramentos  y cornisas e incluso de la cubierta. Hubo que habilitar primero una partida de 449.812 euros y luego otra de 1.495.215 euros.

Cuando Espadas llegó a la Alcaldía tuvo que ordenar retirar más de 46 toneladas de trastos y residuos aún existentes, y no ha dejado de echarle dinero a la antigua fábrica. De los 100 millones gastados este año en obras por el Ayuntamiento, 1.162.518 se han presupuestado para este inmueble. Ahora el gobierno local ha pedido a Bruselas una subvención de 18,5 millones de euros para Artillería adobando la solicitud con el proyecto de crear allí el Centro Magallanes de Emprendimiento de Industrias Culturales. Así pues, suma y sigue.

LA GAVIDIA

La tercera ruina endosada por Monteseirín al Ayuntamiento y a los contribuyentes sevillanos ha sido la comisaría de la Gavidia, que había sido abandonada por el Ministerio del Interior y que él compró en diciembre de 2006 por 9,9 millones de euros más cinco solares valorados en 2,3 millones. ¿Y para qué la compró? Misterio. Calificada en el PGOU de aquel mismo año como suelo de interés público y social y por lo tanto para equipamiento del Casco Antiguo, doce años después sigue tan abandonada a su suerte como al principio.

Espadas, al igual que antes Zoido, trata de librarse de esta ruina que Monteseirín les legó a sus gobiernos y a Sevilla. Así pues, tres pozos sin fondo para tragarse cuanto dinero público se les eche y de los que en buena hora para ellos el entonces alcalde liberó a la Iglesia, a Defensa y a Interior. Nunca le estarán lo suficientemente agradecidos.

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El Metrominuto

El historiador Ramón Carande fue el precursor de las caminatas por las calles de Sevilla

El Metrominuto es la demostración de que el Metrocentro de Monteseirín era innecesario

 

El delegado de Seguridad y Movilidad, Juan Carlos Cabrera, presentó con motivo de la Semana de la Movilidad el denominado Metrominuto, definido en la página web oficial de su Delegación como “una representación esquemática del mapa de tu ciudad en la que se representan (sic) las principales calles y avenidas de Sevilla así como aquellos puntos de centralidad (equipamientos, plazas, parques, centros de barrio) junto con las distancias que los separan expresadas en metros y en minutos. ¿Para qué sirve? Su finalidad es poner en evidencia la proximidad entre lugares reconocibles de la ciudad: si conocemos el tiempo empleado en desplazarnos a pie a un sitio determinado es más fácil elegir este medio que si lo concebimos como un lugar lejano”.

Con el Metrominuto el Ayuntamiento propone un conjunto de itinerarios peatonales con un tiempo real aproximado de recorrido de entre uno y veinte minutos. Dicho de otro modo, el gobierno del socialista Espadas considera que tiene mucho más sentido recorrer a pie itinerarios en los que no se tarde más de veinte minutos (los cálculos se han hecho a partir de una velocidad media caminando de 5 kilómetros a la hora) que utilizar el coche.

“Sotto voce”, o incluso sin el “sotto”, desde la oposición y por parte de algunos cronistas se ha interpretado la iniciativa municipal poco menos que como una tomadura de pelo o un simple sucedáneo ante la falta de nuevas líneas de Metro que lleven hasta el Centro o conecten entre sí otros barrios de la ciudad. El contramensaje difundido desde estos sectores es que como no hay visos en el horizonte, tras casi un decenio de espera, de que se construya ni siquiera la media línea 3 del Metro, Espadas invita a los sevillanos a que vayan de un sitio a otro andando.

 

EL EJEMPLO DE CARANDE

 

Andar es muy saludable, como también de forma genérica recuerda la web de la Delegación de Movilidad, y además Sevilla es la ciudad ideal para hacerlo, como lo demostraba con su ejemplo el insigne catedrático e historiador económico Ramón Carande, recordado por, entre otros, su libro ‘Carlos V y sus banqueros’. Don Ramón defendía la evidencia de que Sevilla era llana como la palma de la mano y por lo tanto idónea para desplazarse a pie de un sitio a otro, costumbre que él practicaba a diario con su particular Metrominuto “in mente” y con su melena blanca al viento cuando no se cubría con una gorra o sombrero.

 

El eminente y andarín historiador se convirtió con sus caminatas en un personaje típico de las calles de Sevilla, un paladín de los caminantes en la Transición, como de los ciclistas era la ucedista Carmen Llopart. A Carande le vinieron tan bien sus caminatas por la ciudad que vivió hasta los 99 años y sólo le faltaron ocho meses para haber cumplido el siglo.

La literatura médica está llena de informes sobre los beneficios de andar al menos veinte minutos diarios. Y lo mejor de todo es que caminar es gratis: no hay que pagar billete alguno de medios de transporte ni repostar gasolina o gasóleo.

La Universidad de Harvard hizo un estudio sobre cien personas que acostumbraban a caminar veinte minutos al día durante cinco días a la semana y comprobó que padecían un 43% menos de resfriados y gripe y que si contraían estas enfermedades se recuperaban luego antes de lo habitual. Por su parte, la Universidad de Exeter concluyó que caminar 15 minutos al día producía un efecto ansiolítico que frenaba la ansiedad por ingerir alimentos azucarados.

Item más, el Hospital del Mar de Barcelona recomendaba andar para reforzar las rodillas y las caderas (las articulaciones más atacadas por la artrosis) así como el cuádriceps, por lo que se reducen los dolores y se retrasa la evolución de esta enfermedad. La lista de los beneficios de un paseo diario es enorme: mejora la salud cardiovascular y el estado físico en general, quema grasas, elimina colesterol, mejora la resistencia, calma la ansiedad….

 

MÁS VISIBILIDAD

 

El Metrominuto con sus itinerarios para caminantes se puede descargar en formato PDF desde las webs de Movilidad y de la Red de Ciudades que Caminan. El Ayuntamiento ha anunciado otras posibilidades, como códigos QR y reparto de folletos y trípticos pero echo de menos iniciativas digamos más visuales como paneles informativos, ahora que se gasta un buen dinero (1,1 millones de euros) en instalar sólo los que indican si los aparcamientos de la ciudad tienen o no plazas libres.

En Estocolmo, por ejemplo, hay paneles exteriores que indican al viandante la distancia que puede recorrer andando en un tiempo dado y en un radio a partir del punto en que se encuentra (marcado como un círculo), una medida que recuerda la famosa isocrona tan publicitada durante la Expo-92. Aquí se limitan a remitirnos a Internet.

El Metrominuto de Cabrera tiene una lectura política y económica en la que el gobierno de Espadas no ha reparado y que supone la desautorización del tranvía que a modo de sucedáneo del Metro (de ahí su denominación de Metrocentro) se sacó de la chistera su antecesor y correligionario Monteseirín en 2007 para conectar la Plaza Nueva con el Prado de San Sebastián.

COMPARACIÓN

Y es que el delegado de Movilidad sólo invita a los sevillanos a que comparen el tiempo que tardan en sus desplazamientos en vehículo privado con el tiempo que tardarían en recorrer esa misma distancia andando, pero ¿qué pasa cuando la comparación se establece no sólo con el coche sino también con el tranvía de Monteseirín?

Según el Metrominuto, entre la Plaza Nueva y la Catedral hay 350 metros que se pueden recorrer en 4 minutos a pie. Luego ofrece una información confusa entre la Catedral y la Puerta de Jerez al intercalar el Alcázar como hito intermedio y dar el doble dato de 250/300 metros y de 3 minutos. No se sabe bien si un dato se refiere al Alcázar y otro a la Puerta de Jerez, es la prolongación del anterior o hay que sumarlos. Y desde la Puerta de Jerez a la estación de autobuses del Prado de San Sebastián/terminal original del tranvía especifica que hay 550 metros que se tarda en recorrer 7 minutos.

En total, conforme al documento el tramo del tranvía desde el Prado hasta la Plaza Nueva que construyó Monteseirín mide 1.200 metros en números redondos (Google Maps le atribuye 1.280 metros, pero también depende de qué punto de la Plaza Nueva se tome como referencia), que se pueden recorrer andando en 14 minutos, luego el “Metrocentro” queda por debajo de los 20 minutos, el tiempo recomendado por el Ayuntamiento para hacer un itinerario a pie antes que en un medio de transporte.

Por decirlo de otra manera, el Metrominuto es la demostración inconsciente de Cabrera y Espadas de que fue innecesario haberse gastado en tiempos de Monteseirín 80 millones de euros en el tranvía entre la Plaza Nueva y el Prado porque esa asequible distancia de 1.200 metros se podía y se puede  recorrer a pie en menos de veinte minutos. Tan innecesario fue que desde entonces los gobiernos locales socialistas no piensan en otra cosa que en gastarse más millones en llevarlo más lejos, a costa de ignorar autobuses, Metro y Cercanías, a ver si así logran justificarlo de una vez ante los sevillanos, que a la postre lo pagan todo con sus impuestos.

Más Metrominuto y menos Metrocentro.

Espadas y Nadal

A Nadal y Espadas, cada uno en su terreno, les acusan de ser meros “pasabolas”

El alcalde tiene una concepción  tenística de la política: evitar los errores no forzados
Pocos días antes de que Rafael Nadal ganase su undécimo torneo de Roland Garros en París e igualara así la hazaña de la australiana Margaret Court como los dos únicos tenistas de la historia en cosechar tal cantidad de trofeos en un mismo Grand Slam (con la diferencia a favor de aquélla de seguir teniendo más grandes torneos que nadie, con 24 en total) , el diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid Isidoro López sembró la polémica al decir que le gustaría que el deportista de Manacor “dejase de practicar un tenis soporífero, defensivo, hipermusculado y pasabolas”.

Difícilmente, sin embargo, se pueden ganar 17 torneos del Grand Slam, 32 de categoría Máster 1000, 4 Copas Davis, dos medallas de oro olímpicas, decenas más de torneos de otras categorías (para un total cercano a 80) y ser número uno del mundo durante un acumulado de más de 140 semanas limitándose a pasar la pelota al otro lado de la red y sin tener un amplio dominio del repertorio de golpes tenísticos e incluso habiendo inventado uno propio conocido como el “banana shot”.

A Nadal le preguntaron al respecto en la conferencia de prensa posterior a su triunfo parisino y respondió lo siguiente: “Sinceramente, me río más que me molesto. Y si eres pasabolas, pues eres pasabolas. Al final estamos en un deporte que consiste en eso. Eso es una frase hecha de los niños de 10 años… ¡Este es un pasabolas! Pues bueno… Pues si te ha ganado significa que ha pasado una más que tú, ¿no? Dicho esto, ¿qué es ser pasabolas: una descalificación? ¿Y si uno es un bombardero que sólo saca, también es una descalificación? Pues no, estamos hablando de deporte y al final el objetivo último es alcanzar tu máximo; de la manera que sea, pero dentro de la ética y del buen hacer, ya sea jugando más agresivo o defensivo, al contrataque o haciendo saque-red”.

ANIVERSARIO

Tres días después de la victoria de Nadal en Roland Garros se cumplió el tercer aniversario de la toma de posesión de Espadas como alcalde de Sevilla, un aniversario que generalmente suele conmemorar la oposición por adelantado en cuanto se cumple el de las últimas elecciones municipales (24 de mayo) y que sirvió para que los líderes del resto de grupos municipales criticaran a Espadas con, salvando las distancias, un argumento similar al usado contra el tenista Nadal: un alcalde  -han dicho de él- que no arriesga nada; que no ha hecho ninguna transformación de la ciudad durante su mandato; que ha obrado con el mismo estilo de Zoido de mucho anuncio y pocas realidades; que se ha limitado a gestionar los Presupuestos con las restricciones impuestas por Montoro sobre reducción del déficit público y tasa cero de reposición de personal; que no ha molestado con ninguna reivindicación a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, porque sigue pensando en clave de consejero del Gobierno autónomo que fue y no como el alcalde de Sevilla que es; un alcalde, en fin, carente de modelo de ciudad.

 

Así pues, según la oposición y siguiendo con el símil tenístico, Espadas sería un mero pasabolas de la política que se limita a poner la pelota de forma cómoda al otro lado de la red y a esperar el fallo del contrario más que arriesgar en busca del acierto propio.

 

AUTORRETRATO

El alcalde contribuye a proyectar esa imagen de sí mismo que le confeccionan sus rivales con declaraciones como las que, por ejemplo, realizó recientemente a ABC, al que dijo como resumen de su personalidad y de su “filosofía” política a lo largo de estos tres años de mandato que él “no hace tonterías”.

Cuando le preguntaron con qué virtud política se quedaría entre la valentía y la prudencia, contestó lo siguiente: “Yo, siempre con la prudencia. Creo que en política no debes cometer errores porque los pagan los ciudadanos, pero tomando las mismas decisiones los resultados son siempre los mismos. Yo hablo de ser serio y riguroso; me gusta más. El ciudadano necesita tranquilidad y seguridad jurídica para invertir y en lo que su gobierno va a ir decidiendo en función de los problemas que afronte. No puede tener un gobierno con el que se levante cada mañana a ver qué deciden éstos”.

Y más adelante añadió: “Mi objetivo es no cometer errores, avanzar un poco más lento, pero avanzar (….) La vida en la ciudad no entiende de que en mayo haya elecciones; una obra no se puede hacer más rápida para que la inaugure el alcalde en abril”.

 

ANTÍTESIS

 

Frase esta última que, aun sin citarlo por su nombre, era todo un torpedo contra su antecesor y correligionario Alfredo Sánchez Monteseirín, el cual inauguró las Setas de la Encarnación el 27 de marzo de 2011, dos meses antes de las elecciones municipales del 22 de mayo de aquel año y pese a que aún no estaban concluidas las obras, pero para aparecer en las fotos y en la placa inaugural, una paternidad que a buen seguro no le habría disputado su sucesor, Juan Ignacio Zoido, ante el coste más que cien millonario en euros del icono de su mandato.

Espadas dice que no hace tonterías, en lo que cabe interpretar como referencia a un despilfarro faraónico similar al de las Setas de la Encarnación, pero a mi juicio está en trance de hacer una, cual es la innecesaria, por redundante y deficitaria a largo plazo (117 millones de euros), ampliación del tranvía a un coste inicial de 49 millones que podrían tener mejor destino. Ya que se ha empeñado en cometer este error, lo mínimo exigible es que se aprenda los datos para no quedar aún más en evidencia cuando declara que así el tranvía “será más rentable cuando duplique y pase de 15 a 30 millones de viajeros”. Todavía no se ha enterado de que este medio sólo transportó 3,97 millones de viajeros el año pasado. ¿Dónde están esos 15 millones de pasajeros de los que habla el alcalde y que ya querría Tussam que transportara realmente el tranvía?

Así pues, nonata ampliación del tranvía aparte, el modelo de alcalde que trata de representar Espadas con la no comisión de errores (“tonterías”, dixit) es el opuesto al que en la metáfora tenística sería, en palabras de Nadal, un alcalde “bombardero”, de tratar de destripar la pelota, o sea el Presupuesto, para dejar su huella con transformaciones y obras megalómanas, independientemente de su conveniencia o de su coste económico, como fue Monteseirín: las Setas de la Encarnación (cerca de 140 millones de euros); meter una línea de tranvía por medio de la Avenida (entre 90 y 96 millones de euros) con tan sólo 650 metros de trazado en superficie no redundante con el inferior de la línea 1 del Metro; destrozar el paisaje histórico de Sevilla y arriesgando su título de Patrimonio de la Humanidad al propiciar la construcción de la torre Pelli (178 metros) al borde del Casco Histórico; propiciar que la Universidad Hispalense destrozara los Jardines del Prado de San Sebastián con la construcción de la ilegal biblioteca diseñada por la arquitecta “estrella” Zaha Hadid, y etcétera, etcétera.

 

PRECURSOR

Pero, ¿puede decirse en puridad que Espadas es un “pasabolas” de la política que no asume riesgos con tal de no cometer errores y que por tanto se mantiene sólo a verlas venir?

Ahora que tanto se habla de la jugada maestra de Pedro Sánchez de haberse convertido en presidente del Gobierno con tan sólo 84 parlamentarios en el Grupo Socialista, una minoría tal por la que Susana Díaz, entre otros dirigentes de su partido, lo consideraba imposible, hay que destacar que el precursor en este sentido de Sánchez fue, con tres años de antelación, Juan Espadas.

Recuérdese que Espadas tan sólo tiene 11 de los 31 concejales del Ayuntamiento de Sevilla (el 35% del total), y que pese a ello dirige la ciudad desde hace un trienio sin haber formado previamente un gobierno de coalición con otra fuerza política ni tampoco haber firmado un pacto programático. Es más, también ha logrado sacar adelante los Presupuestos sin que se los tumbe nadie y haciendo concesiones mínimas a unos y a otros o tan genéricas que serían admisibles para la mayoría o su materialización depende de la financiación de otras Administraciones Públicas.

La realidad es que el “a priori” alcalde políticamente más débil, por el número de concejales de su grupo político, en la historia de la Democracia ha tenido el gobierno municipal más placentero que se recuerda, y eso es también una demostración de habilidad e inteligencia políticas.

 

EVOLUCIÓN

 

Aunque aún falta un año en números redondos para las elecciones municipales y, como suele decirse, las encuestas se limitan a ser una mera fotografía de un estado de opinión en un momento dado, por lo que todo es susceptible de cambio e incluso de la noche a la mañana, podemos al menos comprobar a través de los Barómetros de la Fundación Cámara de Comercio y del sondeo realizado por SW Demoscopia para Viva Sevilla cómo ha ido evolucionando la percepción de los sevillanos sobre su ciudad durante el mandato de
Espadas como alcalde:

-Barómetro de Diciembre de 2015: un 13% de los sevillanos estimaba que con Espadas la ciudad iba a peor; un 20,8%, que a mejor, y un 63,4%, que igual.

-Barómetro enero 2017: La percepción empeora. Sube en 3,6 puntos quienes opinan que la ciudad va a peor (16,6%) y baja en 4,5 quienes estiman que va a mejor (16,3%) , mientras se mantiene el de quienes no perciben ningún cambio (63,7%).

-Sondeo Viva Sevilla Junio 2017 (tomamos como referencia la calificación a su gestión): Sigue subiendo la percepción de que la gestión empeora (son ya un 25%), pero también empieza a crecer el número de quienes opinan que es buena (21,6%) y baja en 10 puntos lo que ven la gestión/situación igual o regular (53%).

-Barómetro Enero 2018: Aquí, hace tan sólo seis meses, se produce una inflexión. Empieza a bajar el número de quienes ven Sevilla peor, aunque aún es significativo (21,1%); crece en trece puntos el número de quienes ven la ciudad mejor con Espadas (34,6%) y baja al 39,5% el de quienes la ven igual que con Zoido.

Como balance hasta ahora, desde que Espadas rige los destinos de Sevilla la diferencia entre quienes creen que la ciudad ha empeorado y quienes estiman que ha mejorado es de 13,5 puntos a favor de la visión positiva, casi el doble que al principio de su mandato (entonces 7,8 puntos, también a favor de los segundos). No está mal para un político que dice de sí mismo seguir la estrategia del caracol: “avanzar un poco más lento, pero avanzar”.

 

Dicen los entendidos que el tenis es un juego de porcentajes y que gana el partido aquel que comete menos fallos, una definición muy acorde con la visión de la política por parte de Espadas, para el cual lo importante en la estadística no es el número de aciertos directos, ni los conseguidos con la derecha o con el revés, sino el de los errores no forzados.

El Ministerio de Defensa pretende endosarle a Sevilla la reurbanización de Tablada y Pineda

A MEDIAS

Propone que el Ayuntamiento asuma el 50% de los costes de poner a punto las barriadas militares

CUANTÍA

La factura para el erario municipal ascendería al menos a cuatro millones de euros

IMPROCEDENTE

Con la ley en la mano, los trabajos corresponden al Ministerio antes de su entrega al Consistorio

 

El Ministerio de Defensa no sólo exige al Ayuntamiento, so pena de llevarlo a los tribunales, el pago de una indemnización de 30 millones de euros como supuesto responsable de la expropiación de suelos de su propiedad hace tres decenios para la construcción de la ronda de circunvalación SE-30, sino que también pretende endosarle la mitad de los costes de reurbanización de las dos barriadas militares, que tiene sumidas en el abandono, Tablada y Pineda.

El pasado mes de enero, el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied) envió a la Gerencia de Urbanismo un borrador de protocolo de actuaciones para la recepción de la barriada de Tablada (la siguiente sería la de Pineda) por parte del Ayuntamiento, en el que propone  que éste asuma el 50% de los costes de reurbanización.

Los técnicos de la Gerencia han estimado que los trabajos de puesta a punto de las dos barriadas militares, Tablada y Pineda, ascenderían al menos a 8 millones de euros, por lo que la factura para las arcas municipales sería de 4 millones de euros.

Imagen de Tablada

El pasado 17 de mayo, la Gerencia de Urbanismo hizo ver al Invied la improcedencia legal y urbanística de requerir al Ayuntamiento que soporte el 50% de los costes de reurbanización de la barriada y le solicitó que tal, y como ha asumido en sus respuestas, asuma la redacción del Proyecto de Reurbanización de ambas.

Según el gobierno local, legal y urbanísticamente hablando está fuera de toda discusión que la reurbanización de las barriadas Tablada y Pineda para su posterior entrega al Ayuntamiento es una obligación que corresponde al titular de los suelos, en este caso a Invied.

Para los técnicos municipales, toda la problemática en relación con estas barriadas está generada porque el Invied no realiza un mantenimiento adecuado de unos espacios urbanizados que son de su titularidad. Si realizara un mantenimiento mínimamente digno de estos espacios los vecinos no estarían insatisfechos, molestos y no habría mociones políticas al Pleno, como la que recientemente presentó el grupo Popular.

 

ESTRATEGIA DILATORIA

 

En todo este proceso, el Invied  ha adoptado, a juicio del Consistorio,  una clara estrategia dilatoria con cartas, escritos, reuniones con vecinos y borradores de protocolos, etcétera, de lo que se colige que no quiere asumir las cargas económicas derivadas de la reurbanización (aunque sí los ingresos que se han derivado de su calificación urbanística como suelo urbano consolidado; así, en Tablada ya han vendido las viviendas a los particulares).

Los dos hechos que realmente demostrarían la voluntad del Invied de solventar el problema no han sido asumidos ni concretados: Contratación del proyecto de reurbanización y dotación en los Presupuestos Generales del Estado de los importes necesarios para acometer las obras de reurbanización. Por el Ayuntamiento se ha ofrecido que realice por fases, si no le es posible de una sola vez, las actuaciones que puedan adaptarse a las disponibilidades presupuestarias existentes.

En contraste, el Ministerio de Defensa sí ha aprovechado los derechos urbanísticos que  generosamente se le otorgaron en el Plan General de Ordenación Urbana de 2006, bajo el mandato de Monteseirín, como la recalificación de los suelos de los Cuarteles Daoiz y Velarde para uso residencial libre (puesto a disposición de SEPES), el cuartel de Caballería de la Avenida Jerez de uso terciario y la actuación residencial libre de las Naves de Santa Bárbara, que fue utilizada como pago de la deuda histórica, entre otras.

El Plan Estratégico Sevilla 2030

El Plan Estratégico fue un intento de Monteseirín de contrarrestar el PGOU, en manos del PA de Rojas Marcos

En un mundo globalizado e impredecible, la mejor estrategia es que Sevilla funcione con eficacia

 

Espadas, tras año y medio sin noticias al respecto, ha reactivado la redacción del Plan Estratégico Sevilla 2030 con el objetivo de “dibujar entre todos qué es lo que queremos ser y hacer”. Tras los precedentes de los planes anteriores (2010 y 2020) hay que preguntarse si estos textos sirven realmente para algo o equivalen a una carta a los Reyes Magos.

El primer Plan Estratégico conocido surgió como una copia institucional de las planificaciones estratégicas que hacían las grandes empresas norteamericanas, y por una necesidad: lo encargó el Ayuntamiento de San Francisco en 1982 a Andersen Consulting para que le dijera cómo relanzar la actividad económica de la ciudad, y de paso los ingresos municipales, tras los recortes al gasto público impuestos por la Administración de Ronald Reagan. Salvando las distancias, podría decirse que fue una situación parecida a la de España un cuarto de siglo después con la ley de Estabilidad Presupuestaria de Montoro para reducir el déficit a base de recortes al gasto público.

Barcelona, siempre atenta a los Estados Unidos, copió la iniciativa en 1988, y como en España se suele imitar a la capital catalana, en pocos años se anunciaron medio centenar de planes estratégicos, de todo tipo: municipales, metropolitanos, comarcales… Hasta hubo uno para el Bajo Guadalquivir y otro para la Sierra Sur.

 

FRENTE AL PGOU

 

Situémonos en 1999. Rojas Marcos (PA) no renueva la coalición de gobierno que mantenía desde hacía ocho años con Soledad Becerril (PA) y entrega la Alcaldía a Monteseirín (PSOE) previo pacto programático negociado en su casa cara a cara con Chaves y cuyo punto principal es el compromiso de la Junta de Andalucía de reanudar las obras de la línea 1 del Metro. En virtud de aquel acuerdo, el PA se quedó con las delegaciones municipales de mayor poder inversor, con la de Urbanismo y la Gerencia a la cabeza, claves para redefinir el futuro con la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que sustituyera al previo a la Expo-92 y que se aprobó finalmente en 2006.

Para tratar de aparentar un poder que realmente no tenía, el PSOE imitó a Barcelona, Málaga (también iba por delante) y Valencia con el anuncio de un Plan Estratégico (octubre del año 2000) que presentar como el que marcara desde la Alcaldía las directrices sobre la ciudad en lugar del PGOU que preparaban los andalucistas desde las caracolas de la isla de la Cartuja.

Y es que a diferencia del PGOU, el Plan Estratégico no tiene poder normativo ni se puede financiar con cargo a convenios urbanísticos, por lo que se limita a expresar genéricas líneas de actuación, principalmente socioeconómicas, y en este caso con un lenguaje tecnocrático.

 

PROSPECTIVA

 

Frente a los arquitectos de la Gerencia y del PGOU, el Plan Estratégico se convirtió en reducto de geógrafos, con el valido del alcalde, Manuel Marchena, al frente. Este, en su presentación, dijo que el objetivo era realizar “una reflexión sobre la ciudad, un ejercicio de prospectiva acerca de sus opciones y posibilidades”, y que entre los retos a los que debía dar respuesta estaban el Metro (se apropiaba del logro de Rojas Marcos), el futuro olímpico (carrera abandonada tras tres fracasos consecutivos) y la articulación del área metropolitana, otra meta incumplida, ya que Espadas sigue hablando de lo mismo dieciocho años después.

 

El gobierno de Monteseirín, y máxime tras librarse del PA y coligarse con IU en los siguientes dos mandatos, convirtió el Plan Estratégico en un cajón de sastre con vasos comunicantes con el PGOU, donde podía caber cualquier cosa para atribuirse su paternidad.

Así, por ejemplo, en el balance final en 2010 se dice que se incluyó el objetivo del Metro “a pesar de que desde diversos sectores de la ciudadanía aconsejaban no incluirlo por haber fracasado el proyecto en no pocas ocasiones y por ello podía afectar la credibilidad del propio Plan Estratégico”, cuando era al revés: se incluyó porque se había anunciado públicamente como condición “sine qua non” para el apoyo del PA a la investidura de Monteseirín como alcalde y tras su paralización bajo el mandato de Del Valle en 1984, y la opinión pública sevillana no habría admitido una nueva frustración.

Y no hay que olvidar que en el periodo abarcado por el primer Plan Estratégico, gracias al ‘boom’ inmobiliario la corporación PSOE-IU tuvo la mayor capacidad inversora de la reciente historia de Sevilla: cuatro veces más que las corporaciones anteriores de PP-PA.

 

TECNOCRACIA

 

El lenguaje tecnocrático que se usa es genérico y bien intencionado para que las metas puedan ser compartidas por la inmensa mayoría y se pueda hablar de un alto grado de ejecución de las líneas estratégicas y proyectos siempre que no se entre a analizar en detalle.

Por ejemplo, la primera línea consistía en convertir Sevilla en nodo para promover el progreso humano. ¿Quién no iba a estar de acuerdo con esta declaración de intenciones? En este capítulo, lo mismo cabía impulsar la construcción del Metro que transformar la ciudad en nodo entre Oriente y Occidente y en una Factoría Cultural, amén de crear el Foro Metropolitano de Concertación de Políticas y Proyectos Estratégicos.

Otra línea que cualquiera suscribiría consistía en la modernización de la base productiva y el empleo, aunque ocho años después aún tenemos casi 72.000 parados. En este capítulo se hablaba de remodelar y crear nuevos parques empresariales y polígonos industriales; del centro histórico enclave @ (sic); desarrollar redes RICO; desarrollo aeronáutico y gestión integral del turismo. La tercera parece la aplicación a Sevilla de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: convertirla en la ciudad de la convivencia y el desarrollo social educativo incrementando la participación ciudadana, con el proyecto integral Polígono Sur y la ciudad espacio educativo. La cuarta línea, hacer de Sevilla una ciudad sostenible de alta calidad ambiental potenciando el ahorro de agua y la energía solar y promoviendo la arquitectura sostenible y el uso del transporte colectivo y la bici o ir a pie.

Y vamos a la quinta, en otro ejemplo de retórica tecnocrática: ciudad policéntrica que se expresa en sus barrios, un objetivo que debía lograrse mediante la creación de centros de tramitación administrativa municipal y de espacios artísticos, lúdicos y culturales.

LA REALIDAD

Si descendemos a los detalles, se observa que bastantes de los proyectos enumerados, por magníficos que fueran, no dependían de la ciudad, no había recursos para acometerlos o se gastaron en otra cosa (como los 138 millones de euros en las Setas de la Encarnación). Por ejemplo, optimizar las redes de autovías y disponer de velocidad alta entre las ciudades de Andalucía, Sur de Portugal y Extremadura; interconectar Sevilla con la Costa del Sol por ferrocarril y carretera; conexión del aeropuerto con la red de alta velocidad; proyecto centro logístico del Atlántico y del Mediterráneo; nuevas líneas de Cercanías; hacer de Sevilla un Distrito Financiero del Mediterráneo, y etcétera, etcétera.

Sobre todos estos bienintencionados deseos versó el primer Plan Estratégico y ahora el gobierno de Espadas se dispone a darle una nueva vuelta a la noria pensando en 2030, en un mundo cada vez más impredecible como el actual, donde  grandes empresas punteras hasta hace sólo unos años han desaparecido o ya carecen de importancia, como Kodak, Enron, Nokia, Pan Am, Olivetti, Lehman Brothers, Blockbuster….

¿Tiene sentido? ¿Se puede planificar el futuro cuando en gran medida no depende de nosotros? ¿Qué hacer si no?

REFLEXIÓN

Recordemos el artículo que en marzo de 2016 publicó en la Tribuna de Viva Sevilla el catedrático de Economía Manuel Alejandro Cardenete titulado ‘¿Políticas de empleo municipales?’ y en el que, entre otras cosas, decía lo siguiente:

“Desde el Ayuntamiento se vuelve a sacar a la palestra la elaboración de un Plan Estratégico y un Plan de Empleo Municipal. Perfecto, pero ¿con qué instrumentos de política económica? En los manuales de primero de Económicas, ya aparece claramente explicado cuáles son las políticas económicas. A saber. Políticas de demanda agregada, que comprenden las políticas fiscales, monetarias y comerciales, y las políticas de oferta agregada, que comprenden las de rentas y las estructurales.

Pues bien, ¿cuál de éstas son competencia de los ayuntamientos? Pues ninguna. O casi. De las de demanda agregada, sólo hay una leve competencia en materia fiscal con los tributos municipales, pero poco empleo genera esto. En todo caso, y desde el punto de vista del gasto, sí podría generarse algo, pero no es más que puestos de trabajo públicos que no son sostenibles en el tiempo.

Manuel Alejandro Cardenete

Las otras dos políticas, nada de nada. ¿Y de las de oferta? Pues poco que decir. De las de rentas, algo puede hacer un ayuntamiento con alguna ayuda social y poco más. Y de las estructurales, casi no tiene competencia para cambiar reglamentación directamente implicada con el mercado laboral.

Entonces, ¿qué puede hacer un ayuntamiento? Pues sentar las bases para que una economía local funcione. Que los servicios públicos sean efectivos y eficientes, que la administración local facilite la creación de empresas y negocios -y sobre todo que no ponga trabas- que el ayuntamiento haga de gran aglutinador de proyectos y que atraiga el enclave y localización de empresas y apuestas por sectores productivos que generen valor añadido productivo y empleo. Pero que no se pierda el norte. El empleo lo generan las empresas. Lo demás, es querer engañar al ciudadano y encima gastar del erario público que anda encima escaso“.

El mejor Plan Estratégico es que Sevilla funcione.

Autobuses turísticos

El pasado 24 de abril, Rafael Belmonte, edil del PP, lamentó que el gobierno de Espadas haya renunciado durante este año a ingresos por valor de 48,5 millones de euros al no incluir en los Presupuestos, por ejemplo, recaudación alguna por la prevista enajenación de la antigua comisaría de la Gavidia.

Uno de los ingresos que no contabiliza Belmonte y al que ha renunciado no sólo Espadas sino también las corporaciones municipales desde hace más de un cuarto de siglo es el que podrían reportar, como ocurre en muchas urbes españolas y del mundo, las licencias de los autobuses turísticos, en manos desde 1992 de un duopolio de empresas sevillanas, Sevirama y Compañía Hispalense de Tranvías (City Sightseeing).

La pasividad del gobierno local en este asunto es aún más llamativa porque hace casi año y medio (27 de enero de 2017) el Pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos una propuesta de Participa Sevilla para regular la actividad de los autobuses turísticos y adjudicar su explotación por concurso público.

Susana Serrano, portavoz de Participa, dijo que su grupo había realizado un análisis comparativo y detectado que mientras otras ciudades tenían en los autobuses turísticos una importante fuente de ingresos, en Sevilla las dos empresas explotadoras de este servicio se lucraban sin que la ciudad obtenga beneficio alguno.

“Las referidas empresas -afirmó la portavoz- vienen disfrutando de manera gratuita y sin contraprestación alguna a Sevilla de unas autorizaciones municipales para una actividad en exclusiva y desde hace más de 25 años, siendo necesario resaltar que esas mismas empresas abonan considerables cantidades por la prestación de este mismo tipo de servicio en otras ciudades españolas”.

 

EL EJEMPLO DE MADRID

 

Efectivamente, es tal como dijo la portavoz de Participa Sevilla. Si tiramos de hemeroteca podemos leer un despacho de Europa Press de fecha 27 de enero de 2011 titulado ‘City Sightseeing  se presentará al concurso para gestionar los autobuses turísticos de Madrid’, de la que entonces era alcalde Ruiz Gallardón.

El teletipo decía: “Aunque no ha querido desvelar los detalles de su propuesta, ya que el plazo de presentación finaliza este viernes, 27 de enero, City Sightseeing sí ha confirmado que intentará conseguir gestionar un servicio que ya controla en otras ciudades españolas como Málaga, Palma de Mallorca, Sevilla o Santander, entre otras, así como en grandes urbes como Nueva York, Londres o París”.

El Ayuntamiento madrileño había publicado el 5 de enero de 2011 un concurso abierto para adjudicar este servicio durante un decenio a partir de la formalización del contrato.

Según los términos del concurso, el nuevo contrato incluía una parte fija anual de al menos 1.050.000 euros, más otra variable que sería de un 3,5% de la facturación bruta si ésta no superaba los 9 millones de euros, y de un 4,5% si excedía de esa cantidad.

 

ADJUDICACIÓN

 

Al concurso, además de la sevillana City Sightseeing, se presentaron ocho potentes empresas, entre ellas El Corte Inglés, Globalia, Auto-Res, Arriva….lo que da idea del negocio que estaba en juego.

La explotación del servicio de autobuses turísticos fue adjudicada a la UTE formada por Alsa y el Grupo Juliá, cuya oferta fue la mejor valorada por los técnicos municipales, tanto por sus prestaciones como por su importe económico. Según informaciones periodísticas publicadas el año pasado, esta UTE está pagando actualmente al Ayuntamiento madrileño unos 4 millones de euros anuales: tres millones fijos por la concesión y un millón en variables.

Hace dos años, el delegado de Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Valencia, Giuseppe Grezzi, al anunciar los pliegos de condiciones para sacar a licitación pública el servicio del bus turístico (ofrecido hasta entonces por dos empresas privadas mediante una simple autorización administrativa otorgada por corporaciones del PP, en un caso similar al de Sevilla), estimó que su ciudad había perdido por esta causa más de 8 millones de euros y que sólo Barcelona ingresaba 6 millones anualmente a través de la concesión que había otorgado.

Basten estas cifras millonarias para comprender la magnitud del negocio de los autobuses turísticos en las grandes urbes. Si las empresas están dispuestas a pagar ese dinero, ¿cuánto no ganarán?

 

AQUÍ, GRATIS

 

Quedémonos con el dato de que la empresa sevillana City Sightseeing, que según la moción de Participa no paga nada por su extraordinario negocio (ya es una multinacional que opera en un centenar de ciudades del mundo) al Ayuntamiento de Sevilla, sí estaba dispuesta a pagar al menos ese millón y pico de euros anual de canon fijo (más los variables) que como mínimo exigía el Ayuntamiento de Madrid por un plazo de diez años y, por tanto, más de diez millones de euros hasta 2021, mientras que en Sevilla disfruta gratis de una concesión obtenida sin concurso público. Un auténtico chollo que le ha permitido capitalizarse para desde aquí abordar su expansión internacional.

El grupo Participa tuvo acceso a un informe realizado por técnicos del Ayuntamiento en septiembre de 2016 según el cual quien supuestamente como delegado de Tráfico habría dado entonces (21 de enero de 1992, previa solicitud cursada el 16 de enero de 1990) autorización a la empresa Sevirama para la explotación de autobuses turísticos habría sido Mariano Palancar Penella (PP) y que el propietario de dicha compañía era su propio hijo, Mariano Palancar Sánchez.  Sin embargo, estos datos no se ajustan a la realidad de ninguna manera, ya que Mariano Palancar no formó parte del primer gobierno de coalición PA-PP que acordaron Rojas Marcos y Soledad Becerril, con el primero como alcalde, sino que entró a formar parte del segundo gobierno de ambos partidos (1995-1999), ya con Soledad Becerril como alcaldesa, la cual le encomendó la Delegación de Tráfico y Transportes. Por tanto, si Mariano Palancar no fue delegado municipal hasta 1995 era literalmente imposible que pudiera haber adjudicado en 1992 (tres años antes) un permiso a la empresa Sevirama.

 

En ese informe en manos de Participa se dice que el carácter indefinido de la autorización y el tiempo transcurrido desde la misma “la convierte de hecho en autorizaciones perpetuas”, y que no consta permiso para publicidad en los vehículos.

En cuanto a los autobuses turísticos de la otra compañía del duopolio, Hispalense de Tranvías (City Sightseeing), los técnicos dicen en su informe que, atención, se le concedió la autorización ¡antes de solicitarla! Y es que la fecha oficial de concesión data del 21 de enero de 1992, cuando la solicitud está fechada el 30 de enero de ese mismo año. Y otro detalle significativo: la fecha del permiso a las dos compañías es exactamente la misma.

Siempre según los datos obtenidos por Participa, los vehículos autorizados eran de tipo tranvía (de ahí el nombre de la empresa, que preside Enrique Ybarra), no autobuses de dos plantas; se le dio autorización sin aportación alguna de documentos hasta al menos cinco años después; no consta autorización para publicidad en los vehículos ni en kioscos de la ciudad, y al igual que en el caso de Sevirama, por el carácter indefinido y el tiempo transcurrido, los permisos son de hecho “perpetuos”, sin que exista constancia de pago alguno al Ayuntamiento como contraprestación por la cesión de espacios públicos y la explotación de un servicio de naturaleza pública.

 

LA CES SE MOVILIZA

 

Ocho años después, en 2001, el entonces delegado de Transportes, Blas Ballesteros, anunció que el gobierno de Monteseirín convocaría un concurso público para adjudicar el servicio de autobuses turísticos y no “por intereses familiares ni nepotismo que roce el bananerismo político”.

Inmediatamente, la patronal sevillana (CES) se movilizó para frenar la convocatoria del concurso público, con el argumento de que en tal caso una empresa foránea podría hacerse con el servicio.

 

Así pues, los empresarios sevillanos dicen defender la economía de libre mercado reconocida en nuestra Constitución, pero se tornan en los mayores proteccionistas en cuanto ven sus intereses amenazados por la competencia exterior, como ocurre cuando la  hostelería invoca la tradición frente a empresas de fuera para seguir disfrutando sólo por esa razón de veladores en la vía pública.

 

La patronal hispalense, sin embargo, guarda silencio y no explica la contradicción de que ninguna empresa foránea pueda aspirar a gestionar el servicio de autobuses turísticos en Sevilla mientras la sevillana Sevirama ha prestado servicio en Valencia y City Sightseeing se presenta a todo tipo de concursos fuera de aquí (como el citado de Madrid) y opera ya en once ciudades españolas y en un total de 98 en todo el mundo, pagando los cánones correspondientes.

 

Y TODAVÍA MÁS

 

El gobierno socialista de Monteseirín, como era habitual en él ante los grupos de poder (recuérdese que también prorrogó la ocupación de la margen derecha del Guadalquivir por entidades privadas),  fue sensible a las presiones de la patronal y el concurso público anunciado por Ballesteros jamás se convocó.

Item más, siendo Zoido alcalde, en septiembre de 2012 el Ayuntamiento autorizó a las dos empresas del duopolio turístico a que ampliaran su oferta, y por tanto sus posibilidades de negocio, al permitirles que sus autobuses circularan por la zona restringida del Centro de la ciudad y otorgarles nuevas paradas, como la situada cerca de la Torre de los Perdigones.

El secretismo del Ayuntamiento sobre las condiciones de privilegio en que opera el duopolio es tal que al no atenderse sus demandas de información en tal sentido, pese a la normativa y las promesas sobre transparencia, un empresario tuvo que recurrir a los tribunales hace un par de años para que el gobierno de Espadas le facilitara datos sobre cómo el Consistorio  había adjudicado un cuarto de siglo antes a Sevirama y Compañía Hispalense de Tranvías (City Sightseeing) la explotación que gozan en exclusiva de los autobuses turísticos, que tan pingües beneficios reportan.

Con que alguna compañía, éstas o cualquiera otra, pagara lo que estaba dispuesta a pagar City Sightseeing al Ayuntamiento de Madrid en 2011 (más de un millón de euros anuales), por explotar los autobuses turísticos, el Consistorio sevillano obtendría recursos como los que ha necesitado para renovar las redes de abastecimiento y saneamiento en Torreblanca. Y cada año podría dedicar, gracias al turismo, un millón de euros a los barrios desfavorecidos de la ciudad. ¿A qué está esperando Espadas para materializar la moción aprobada por unanimidad en el Pleno y convocar el concurso público?