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Alcázar: un hueco de 8 metros en el muro del patio del León

OBJETIVO

Abrir un acceso para el paso de los turistas a la Casa del Militar

RECHAZO

Icomos, órgano consultivo de la Unesco, critica la desvirtuación que provocaría en el patio
NUEVOS ELEMENTOS

Para salvar el desnivel se previó una rampa de 12,5 metros de larga y barandillas

 

El Comité Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), organismo consultivo de la Unesco para temas de patrimonio, no ahorra críticas en su informe negativo al proyecto de la dirección del Alcázar (redactado por el arquitecto Francisco Reina con el apoyo del arqueólogo Miguel Angel Tabales), que ha contado con el respaldo del Ayuntamiento y el aval de la Comisión de Patrimonio, de meter la piqueta en el patio del León y proceder a demoliciones con el fin de habilitar la Casa del Militar como centro de recepción de turistas y con la coartada de que así no tendrían que guardar cola en la calle sino en el interior del recinto declarado Patrimonio de la Humanidad.

Gracias al informe del Icomos ha trascendido que se preveía abrir un hueco de casi 8 metros de anchura (7,80 metros) en el muro que separa el patio del León de la Casa del Militar, una actuación que a juicio del órgano consultivo de la Unesco “desvirtúa por completo las proporciones del patio doméstico haciendo necesaria la disposición de un dintel de grandes dimensiones en el muro y un portón totalmente atípico que no está definido en la documentación del proyecto”.

Asimismo, en el proyecto rechazado de plano por Icomos se prevé que los peldaños que salvan el desnivel entre los dos ambientes y que actualmente se encuentran dentro del patio de la Casa del Militar sean desplazados a la zona del patio del León, con mayores dimensiones incluso, lo que obligaría a disponer una rampa de 12,50 metros de longitud y unas barandillas de protección, que antes no eran necesarias.

Por otra parte, la ubicación de las taquillas en un lateral del patio, tras las columnas, recuerda a juicio de Icomos la situación ya existente y resulta un poco forzada, “ya que carece de espacio de apoyo técnico -afirma- en su zona posterior”. En el proyecto se plantea igualmente la posibilidad de incluir una zona de tienda con acceso público externo, algo que para Icomos “resulta incompatible con los protocolos de seguridad”.

El organismo consultivo de la Unesco también rechaza la idea de cubrir el patio con una montera acristalada completamente plana, con carpintería de aluminio y estructura de perfiles de acero. Estima Icomos que “los perfiles huecos de aluminio resultan visualmente mucho más pesados que los perfiles de acero de tipología tradicional, por lo que no resulta aconsejable la solución propuesta”.

La conclusión de Icomos es que los nuevos espacios proyectados para la acogida y control de visitantes “no difieren gran cosa de los actuales, ni en las superficies ni en las dimensiones de las salas, por lo que las retenciones y las colas seguirán produciéndose con la misma intensidad que con los servicios actuales”.

 

CONTRADICCIONES

 

Icomos destaca las contradicciones en que incurren los artífices del proyecto, a los que achaca una visión puramente arqueológica y no arquitectónica, cuando le acabaron reconociendo que los protocolos de seguridad impedirían el libre acceso de los turistas y resultaría imprescindible que el control de aquéllos se realizara en el mismo momento en que ya accedieran al recinto, es decir de nuevo en la puerta del León.

“Esta medida -reza el informe de Icomos- tiene como finalidad evitar que puedan ser introducidos objetos prohibidos a una zona donde se producirán aglomeraciones de visitantes, con la consiguiente posibilidad de riesgo”. Y añade: “Por lo tanto, en caso de suprimir los edificios actuales sería preciso habilitar algún tipo de construcción para albergar los controles de seguridad, que deberían mantenerse en el mismo emplazamiento, reproduciendo la afección visual a la contemplación de lienzos de la muralla”.

Y continúa: “Esta circunstancia, que debería haberse tenido en cuenta desde el inicio de los trabajos, invalida por completo el objetivo del proyecto y obliga a un replanteamiento desde el origen”.

Las construcciones que se quiere demoler son también Patrimonio Mundial

 

Las construcciones adosadas a la muralla en el interior del patio del León que los redactores del proyecto insisten en demoler ya existían -recuerda Icomos- cuando en bien fue inscrito en el Listado de Patrimonio Mundial “y por lo tanto -afirma- forman parte del bien declarado”.

Asimismo, rememora que en la declaración (del Alcázar como Patrimonio Mundial) “no existe ninguna referencia a que las mismas tuviesen un carácter impropio ni que fuese necesaria su demolición”.

Icomos estima que “teniendo en cuenta la diversidad de opiniones de los expertos y las cautelas que deben adoptarse en intervenciones que tienen carácter irreversible la opción recomendable sería su conservación, intentando mejorar sus prestaciones actuales”.

El organismo consultivo de la Unesco incide de nuevo en la contradicción de los promotores del proyecto de negar cualquier valor arquitectónico a las construcciones adosadas por ser a su juicio excesivamente recientes cuando al mismo tiempo “introducen modificaciones y elementos completamente nuevos que, aplicando el mismo criterio, tendrían una valoración negativa”.

Esa valoración negativa se acentúa aún más si se tiene en cuenta la necesidad de un control en la propia entrada al recinto monumental, que obligaría a algún tipo de nueva construcción en este mismo emplazamiento.

Un proyecto incompatible con la inscripción del Alcázar en el listado de la Unesco

Icomos considera que el proyecto para “Adecuación del Área de Recepción en el entorno de la Puerta del León del Real Alcázar de Sevilla” (su denominación oficial) resulta incompatible con la inscripción del bien en el Listado del Patrimonio Mundial de la Unesco, por cuanto supone una alteración del mismo y es probable que repercuta negativamente en el Valor Universal Excepcional del bien inscrito.

Por ello propone “el desistimiento del mencionado proyecto en sus términos actuales”, que debe reconsiderarse plenamente, acompañado de un proceso de evaluación del impacto del patrimonio. La mejora de los accesos al monumento podrá plantearse a partir de la elaboración de un estudio funcional que permita definir con precisión las necesidades actuales, de manera que se puedan diferenciar grupos de visitantes de distinta naturaleza y proponer una diversificación de los accesos, rebajando la presión sobre las instalaciones de la puerta del León.

También, según Icomos, podrían acometerse ciertas mejoras en los espacios actuales, como por ejemplo el desplazamiento de las audioguías y la consigna a lugares más cercanos a la zona de salida, de forma que se facilite la devolución de las primeras y la recogida de las pertenencias evitando el retroceso de los visitantes y los cruces de circulaciones. Esto permitiría ampliar la zona de recepción y control y mejorar sus condiciones.

Para el Icomos sería recomendable eliminar los parterres y plantas situados en la base de los paños de muralla existentes entre los tres vanos del Patio de la Montería, ya que la humedad del riego y las raíces de la vegetación pueden producir serios problemas a los materiales constructivos históricos, a medio y largo plazo.

La piqueta, en el Alcázar de Sevilla

En vez de abrir las 6 puertas del Alcázar para aliviar la cola se opta por demoler en el Patio del León para hacerle sitio

Sólo el 11% de las entradas se reservan por Internet, un sistema que reduciría la cola que “justifica” las demoliciones

 

La Comisión Provincial de Patrimonio ha aprobado el informe del arqueólogo director del Alcázar, Miguel Ángel Tabales, justificativo de las demoliciones en el Patio del León y de otras intervenciones con el fin de “adecuar” el monumento a las visitas y de explotarlo turísticamente aún más pero presentando la operación bajo la fórmula eufemística de “devolver la monumentalidad perdida” al acceso.

Todo nace de la asunción de un falso problema: el poderoso lobby turístico local se indigna por que sus clientes que han programado una estancia en Sevilla con visita incluida al Alcázar han de guardar cola ante la Puerta del León al aire libre, llueva o ventee o haga el calor que haga.

El año 2016 se ha cerrado con 1.621.355 visitantes al Alcázar, un 6,64% más (101.303) que en el año anterior, cifra que supone un récord y un riesgo de sobrecarga para un monumento que se abre los 7 días a la semana y en el que sólo está permitido que permanezcan un máximo de 750 personas al mismo tiempo. No se tiene constancia, sin embargo, de que ese aforo se respeta y con qué sistema de conteo. Antiguamente, un vigilante situado en la puerta del Apeadero (Patio de Banderas) iba contando los turistas que salían y cuando llegaba a 50 avisaba por walkie-talkie al control de la Puerta del León para que dejaran entrar a otros tantos.

INFERIOR

Este 1,6 millones de visitantes está muy lejos del número que reciben otros monumentos ante los que se guardan colas kilométricas a la intemperie y que los turistas, como de verdad están interesados en conocerlos, soportan sin rechistar bajo los paraguas si llueve, con abrigos si hace frío o ropa ligera si hace calor y untándose de bronceador contra el sol. Las colas ante el Alcázar son inferiores a las que se forman ante la Sagrada Familia de Barcelona (3,7 millones de turistas), el museo del Prado (3,03 millones), los museos vaticanos y la Capilla Sixtina (más de 6 millones) y los monumentos franceses, pese a la caída de hasta un 15% que han sufrido por la amenaza terrorista: 7,3 millones en el museo del Louvre; 6,2 millones en la torre Eiffel; casi 7 millones en el palacio de Versalles y entre 13,5 y 15 millones, según las fuentes, en la iglesia de Notre Dame.

En ninguno de estos monumentos se ha planteado, ni por asomo, alterar su estructura o su acceso para que los turistas dejen de hacer cola en la calle, por larga que sea, sino, en todo caso, mejorar la organización de las visitas mediante reservas previas por Internet y habilitando diversas entradas para acelerar o facilitar el ingreso de las personas.

Como, al parecer, en Sevilla somos diferentes, la reserva de entradas al Alcázar y pago por Internet, que facilitarían la visita y reducirían el tiempo de permanencia en las colas, sólo suponen el 11,46% del total (185.930 de 1.621.355 en 2016).

 

SEIS PUERTAS

 

La primera o simultánea opción sería, pues, promocionar la venta “on line”, donde hay un margen de mejora del 88,5%. La segunda, replantearse por qué los turistas han de entrar por la misma puerta, la del León, cuando el Alcázar tiene seis, a saber: la citada del León, la del Apeadero (Patio de Banderas), la de la Huerta de la Alcoba, la del Campo, la de la calle Deán Miranda y la de la Judería. A estas seis podría unirse una séptima, planteada por Ciudadanos: recuperar o abrir un acceso por el patio almohade más grande de Europa, el de la contigua Casa de la Contratación, actualmente vedado al público por la Junta de Andalucía, su ocupante.

En vez de abrir más puertas y de fomentar las ventas y reservas por Internet, a la dirección del Alcázar y a su arqueólogo director, con el visto bueno de la Comisión de Patrimonio y el aplauso del delegado de Turismo y del alcalde, sólo se les ocurre como “solución” al “problema” meter la piqueta en un edificio Patrimonio de la Humanidad (con este precedente, ya cualquier monumento está en peligro: ¿por qué no meterla también y demoler en la Giralda, la Catedral y el Archivo de Indias?) para derruir las casas adosadas a la muralla por el interior del Patio del León con el fin de hacerle allí y en la Casa del Militar más sitio a los turistas y para que la cola la guarden dentro y no se vea en la calle. ¿Harían algo así en Notre Dame, el Vaticano, Versalles, el Louvre, la Sagrada Familia….?

PRESERVAR NO EXPLOTAR

Se olvida la cuestión esencial: la misión de Sevilla en cuanto guardiana de un patrimonio que ya no es sólo nuestro sino de toda la Humanidad es preservar el Alcázar tal como nos ha llegado para las generaciones futuras, no explotarlo turísticamente hasta la saciedad como si fuera una caja recaudadora (¿ha de adaptarse el Alcázar a los turistas o han de ser los turistas quienes se adapten al Alcázar?) y demoler o alterar una parte del mismo para convertirlo en vestíbulo de visitantes porque a quienes lo dirigen no se les ocurre abrir las restantes puertas o mejorar el sistema de reserva de visitas en la era de Internet.

El conjunto monumental declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987 es el mismo prácticamente (salvo la autorizada recuperación, que no demolición, del antiguo Patio de las Doncellas) que hoy conocemos con las aportaciones de las distintas épocas, aunque unas puedan parecer más acertadas o desacertadas que otras, porque el Alcázar es fruto de la Historia.

El arqueólogo, avalado por la Comisión de Patrimonio, recomienda “retirar” (eufemismo para no decir demoler) las casas adosadas al interior de la muralla por el Patio del León con el argumento de que su valor patrimonial es nulo; su función es ya incompatible con las necesidades actuales del Alcázar (o sea, que el monumento está supeditado a la explotación turística y no a su  conservación) y que su eliminación permitiría restaurar (más bien ponerlas a la vista) murallas, torres y portadas medievales ocultas con las que se “devolvería la monumentalidad perdida” al acceso al monumento.

CASA DEL XVIII

No se puede decir que un edificio -casilla le llama- que ni siquiera se molesta en describir, valorado por Juan Talavera, Joaquín Romero Murube y Rafael Manzano, tiene nulo valor. ¿Desde la arqueología? ¿Desde el arte, el paisaje urbano? ¿Como arquitectura popular ambiental de bellas proporciones? Ahora ya acepta que puede ser del siglo XVIII. Según Rafael Manzano, su muros y su portada eran de esa época y no se debería destruir, por eso lo restauró y adaptó la primera planta para taquilla, con mucho tacto. Tiene interesantes rejas de forja que miran al Patio del León. Pero el arqueólogo mete en el mismo saco esta casa dieciochesca de teja árabe y la de enfrente, levantada por el tan recordado poeta Joaquín Romero Murube en los años 50 del pasado siglo y a cuyos “cielos que perdimos” habrá que unir ahora éste su legado arquitectónico andaluz.

Ese tipo de casa del XVIII es de las que protege la Carta de Arquitectura vernácula. Aquí eso suena a chino, por eso los pueblos han cambiado radicalmente de semblante, a golpe de piqueta, y casi nada queda ya de esa maravillosa arquitectura popular que tanto defendían el gran Mercadal (arquitecto del movimiento moderno), César Manrique y Carlos Arturo Flores en sus monumentales cinco tomos de la Arquitectura popular española, publicados en la editorial Aguilar.

Esa casa, la escalera de Tubino en el patio de la Montería y todos los azulejos, solería, mármoles, columnas y fuentes de mármol que se han de “retirar” para hacer sitio a las colas que desembocarían en la preciosa Casa del Militar (obra de Juan Talavera), además de setos de arrayán, flores y arboleda, son las aportaciones de distintas épocas que protegen la Ley y las cartas internacionales. No es verdad que su permanencia impida una correcta lectura del monumento, porque desde las taquillas se ve ampliamente la muralla y la puerta que da a la calle Miguel Mañara (no de Mañara, como dice Tabales). Con ese mismo pretexto habría que derruir la casa del Patio de Banderas que está pegada a la muralla de la calle Joaquín Romero Murube, donde queda al descubierto un impresionante lienzo de muralla de piedra (ése sí que es bueno) con su puerta cegada en todo el frente de la sala grande. Lo restauró el propio Tabales.

“PLAZA DURA”

No explica tampoco claramente por qué hay que eliminar la magnífica solería que puso José María Cabeza en 2005. Y justifica los inventos reconstructivos -vaya, si los hiciera Rafael Manzano, ¡la que se armaría!- empleando la palabra anastilosis, que sólo es aceptable si existen algunas piezas originales, documentos y criterios serios que permitan su reconstrucción fidedigna. Fue lo que hizo muy bien Manzano en las yeserías de uno de los frentes del Patio del Crucero, en el que pueden verse trozos de paño de sebka originales; o la decoración de los arcos de la galería alta del Patio de las Doncellas, cuyos restos aparecidos en el trasdós de una de las arcadas, avaló su reconstrucción completa.

Y cuando haya acabado con las casas adosadas, los cuarteles de arrayán, las plantas, las flores, los árboles (menos los palos-borracho, que ahora ya aboga por salvar), las fuentes, los azulejos, las rejas….todo lo típico de la arquitectura popular sevillana que conforma la entrada actual al Alcázar, ¿qué tendríamos? Pues una plaza dura más, en la que se verían por dentro las mismas murallas que por fuera, pero, eso sí, llena de turistas para incrementar las visitas y así los ingresos.

Y lo de los merlones que completan las almenas no es más que para darle seguridad a las azoteas, para sobrecargar más tan frágil palacio metiendo más y más gente. Así, habla sin tapujos de “convertirlas en uno de los referentes turísticos de la ciudad” y que poder visitar adarves y torres “permitiría aumentar el aforo de visitas al Alcázar y resolvería un atraso indiscutible en la explotación del monumento en uno de sus puntos de mayor interés de su historia, permitiendo a los visitantes disfrutar de las mejores vistas del centro histórico”.

Explotación del monumento, no preservación. Más claro, agua.

En su informe el arqueólogo reconoce que la torre que da a la calle Miguel Mañara está “muy deteriorada”. Y el Alcázar, con 11 millones de euros en el banco;  y la Comisión de Patrimonio, sin alarmarse por esa pésima conservación de un Patrimonio de la Humanidad, pero claro, como a la torre no se suben los turistas, ¿qué más da?

Demoliciones en el Real Alcázar de Sevilla para ampliar el patio del León

Se liberarían lienzos de la muralla al eliminar construcciones adosadas como la que sirve de control de entrada de los turistas

 

Conversión de la casa del Militar en el nuevo vestíbulo de acceso mediante la instalación de una montera acristalada

 

Las dependencias inferiores se habilitarían para los puntos de información, audioguía, seguridad, consigna y similares

 

Recuperación “hacia el interior” de la puerta islámica original que da a la actual calle Miguel Mañara

 

Creación de un eje visual entre la plaza del Triunfo, el patio del León ampliado, el patio de la Montería y el palacio Mudéjar

 

Nuevo acceso al patio del Yeso a través del patio de la Montería

 

Desmontaje de la escalera de acceso a la Sala de la Justicia y de las columnas que la flanquean

 

Habría que trasladar de forma “puntual” algunos de los árboles de las zonas ajardinadas

 

El acceso al Alcázar se cambiaría y se ubicaría en el ángulo Noroeste del patio de la Montería

 

La dirección del Real Alcázar de Sevilla presentó el pasado mes de abril de 2016 a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía un denominado “Proyecto básico de adecuación del área de recepción en el entorno de la puerta del León”, que está redactado a veces en un lenguaje equívoco que se presta a todo tipo de interpretaciones, especialmente cuando se hace referencia a una antigua puerta cegada que da a la actual calle Miguel Mañara.

El objetivo declarado formalmente consiste en la recuperación del carácter unitario y monumental de la puerta del León, por la que acceden los turistas al monumento, con el fin de abrir un eje que una la plaza del Triunfo, el patio del León y el patio de la Montería, que preside la portada del palacio Mudéjar.

Del patio del León se destaca “la recuperación hacia el interior de la puerta islámica original (hacia la calle Miguel Mañara)”. También se plantea como objetivo la “significación” (sic) de la torre intermedia demolida en el frente Este, actualmente en niveles de cimentación; la restauración de la fachada de la puerta de la Montería y la relación histórica de los patios del León y de la Montería con el palacio del Yeso, “reconsiderando el acceso actual”.

En el proyecto se afirma que las construcciones adosadas a la puerta del León no resuelven las necesidades actuales para la acogida de visitantes, ya que por su modestia (en su origen estaban destinadas a usos domésticos y auxiliares) y por el hecho de haber sido intensamente reformadas a lo largo del siglo XX, se hace compleja su adaptación a funciones que requieren cierta flexibilidad. En vez de estas construcciones modestas existentes tras la entrada de la puerta del León se preconiza “un espacio digno, un lugar que anuncie la monumentalidad del Alcázar”.

 

ELIMINACIÓN

 

Con esta argumentación se está proponiendo lisa y llanamente la eliminación de esas construcciones adosadas a la puerta del León y a las murallas medievales, lo que a juicio del redactor del proyecto permitirá la “puesta en valor” de los paramentos de la misma (actualmente ocultos) y “la integración de los restos de la puerta islámica (calle Miguel Mañara), así como sus niveles de uso originales, que se situarían aproximadamente a menos de un metro de profundidad respecto a los actuales”.

Para tratar de justificar estas demoliciones y, por decirlo así, la “liberación” del patio del León, el autor se remite a la historia: “la propuesta -asegura- establece lazos con la operación arquitectónica realizada en tiempos de Pedro I, que supuso la eliminación de las edificaciones islámicas precedentes para crear un espacio unitario y simbólico, intermedio entre el Palacio y la ciudad, que queda limitado por la portada de la Montería”.

Plantea, además, un nuevo acceso al patio del Yeso, que se haría desde el patio de la Montería, porque el actual desde el patio del León se realiza de manera directa a través de la Sala de la Justicia y utilizando para ello un antiguo hueco de ventana reformado en tiempos recientes (el importante desnivel se salda mediante un tramo recto de escalera).

 

TRASLADO DE ÁRBOLES

 

Así pues, el proyecto consiste en eliminar las edificaciones adosadas en el entorno de la puerta del León para crear ese eje visual y grandioso entre la plaza del Triunfo y el patio de la Montería, con recuperación de materiales y piezas singulares durante la demolición o previamente (azulejos decorativos, sillares, columnas, fuentes) y desmontaje de la escalera de acceso a la Sala de la Justicia y de las columnas que la flanquean.

Asimismo, se procedería al desmontaje con recuperación de solerías en el patio del León (se pondría un pavimento de piedra natural) y entorno de la puerta de la Montería y también a la limpieza de las zonas ajardinadas y a la conservación de los árboles. No obstante, se desliza que habría que trasladar algunos ejemplares “de manera puntual”.

En los lienzos de muralla afectados por el adosamiento de edificios se haría un picado integral. En los medievales se haría una restauración con fábricas originales, y donde no hubiera elementos originales se procedería a revestir con mortero de cal coloreado en masa entonado con el color de las fábricas.

 

LA CASA DEL MILITAR

Toda esta operación obligaría a crear una infraestructura de acogida de los turistas en otra parte y a establecer nuevas rutas de acceso al interior del Alcázar.

El redactor del proyecto, el arquitecto Francisco Reina, ha puesto sus ojos en la casa del Militar, de la que dice lo siguiente: “Por su inmediatez (sic) con el Patio del León se valoran los espacios situados en los niveles inferiores de la Casa del Militar para su uso complementario al sistema de accesos al recinto (información, control, audioguía, consigna, etcétera). La crujía Oeste (Sala de los Abanicos) debe permitir, al menos, la relación visual con el Patio de la Casa de la Contratación”.

Explica que la casa del Militar, situada en el ángulo Suroeste del patio del León y con acceso directo a través de un patio porticado, ofrece en sus dependencias de planta baja  condiciones favorables para resolver las necesidades de acogida del público.

Por ello, plantea que su patio se convierta en un vestíbulo de acogida y que se acondicione mediante la instalación de una montera acristalada, así como ampliando y adaptando el actual punto de acceso. De este modo, el patio del León quedaría liberado de funciones y se convertiría, según el autor, en el espacio de recibimiento y estancia del público previo al acceso al Alcázar.

 

NUEVA ENTRADA

 

La entrada al conjunto monumental se haría a través del ángulo Noroeste del patio de la Montería, por el antiguo pasaje que en origen comunicaba el patio de la Montería y de la Casa de la Contratación (sic) y que en la actualidad separa la Casa del Militar del Cuarto del Almirante.

Con esta reordenación se desviaría el paso por el eje central que se realiza actualmente a través de la puerta de la Montería, el cual quedaría habilitado sólo en circunstancias puntuales.

Habría que hacer también reformas y demoliciones “puntuales” de elementos constructivos de la casa del Militar, como la eliminación de los peldaños de acceso desde el patio del León, ampliación del hueco de acceso y apertura de huecos “puntuales” (sic). Asimismo, habría que desmontar solerías y carpintería y, en general, reubicar piezas arqueológicas descontextualizadas y mobiliario diverso, que se vería afectado por los trabajos.

 

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL ÁMBITO DE ACTUACIÓN

 

Para justificar el proyecto de intervención en el patio del León, el arquitecto Francisco Reina ha incorporado al mismo un Anexo denominado “Antecedentes históricos del entorno de la Puerta del León”, que ha sido redactado por los arqueólogos Miguel Ángel Tabales y Cristina Vargas y en el que se pretende demostrar que se han producido modificaciones y reformas prácticamente hasta nuestros días.

Según este Anexo, los patios del León y de la Montería son el resultado de la ampliación almohade del antiguo alcázar abbadí, en el siglo XII, que supuso la construcción de un tercer recinto hacia el Oeste del arco de Miguel Mañara, en la actual Avenida de la Constitución.

Ambos patios quedaron separados por una muralla de tapial con puerta lateral que los comunicaba. Se organizaban con construcciones adosadas a las murallas. En el patio de la Montería se ubicó un palacio con patio central rehundido y en el patio del León se dispusieron construcciones relacionadas con las caballerizas, apeaderos y tránsitos.

El inicio de la etapa castellana no supuso en principio grandes transformaciones en los palacios de la antigua alcazaba almohade, pero el sector de la puerta del León manifestó (sic) una reforma integral a partir de 1365, durante el reinado de Pedro I, desapareciendo definitivamente el esquema urbano islámico en este ámbito.

La demolición de los edificios almohades del interior de los recintos de los patios del León y de la Montería supuso un aumento considerable de la cota del terreno y un intento de homogeneizar la cota del patio del León con los espacios vecinos.

Se crea la puerta del León, habilitada como puerta principal de acceso al recinto. Tras cruzar la puerta se accedía a un patio amplio y diáfano, conocido por extensión como patio del León, cuyo límite Sur era la antigua muralla almohade ejecutada en la última ampliación del recinto, que se acondicionó en esos momentos como antesala del llamado “Patio de la Montería”, al final del cual se levantó el Palacio Real con su majestuosa fachada.

Este tramo de muralla es lo único que fue conservado de los palacios almohades, aunque fue restaurada con una nueva configuración arquitectónica. En ella se libraron dos hornacinas laterales, abiertas como puertas en 1936 por Juan Talavera. Se reviste de ladrillo para enlucir, y en la portada central se utilizan sillares y se introduce una bóveda, erigiéndose como elemento escénico y parte esencial del nuevo acceso axial al recién creado patio de la Montería.

En 1626 se levanta un enorme teatro de madera en el patio del León, el Corral de Comedias de la Montería. En paralelo se realiza la Puerta del Patio de Banderas y el Apeadero, generándose un nuevo acceso al Alcázar. El teatro se destruye por un incendio en 1691.

A partir del incendio, en el recinto que acogió el teatro se ubican almacenes, caballerizas y edificaciones de carácter secundario que se adosan a lo largo de ambos lados de las murallas que delimitan el patio del León, según plano de Van der Borth, de 1759. Se observa en el mismo la ausencia de zaguán y el mirador superior de la construcción que actualmente se adosa interiormente a la Puerta del León.

En el plano de J. Fernández de 1872 se observa que se han eliminado en su mayor parte las construcciones adosadas al lienzo de muralla Este del patio del León y que aparece la configuración actual del zaguán de acceso a continuación de la Puerta del León y el mirador actual sobre el zaguán. Se observa también el acceso a la Sala de la Justicia desde este patio. Existe una fotografía del año 1862 en la que igualmente se observa dicha edificación adosada a la puerta con la misma configuración volumétrica actual.

En una fotografía del año 1920 se observan todavía construcciones adosadas al lienzo Oeste, caballerizas, y la puerta de acceso al zaguán de la construcción adosada a la Puerta que se configura con un arco apuntado.

Es con la intervención de Juan Talavera y Heredia en 1936 cuando se realiza el derribo de las caballerizas adosadas al lienzo Oeste, se modifican los huecos de paso al zaguán con arcos de medio punto y se ejecutan los jardines previos al Patio de la Montería, llegando hasta nuestros días con esta configuración del Patio del León.

En los años 70 del siglo XX, una intervención de Rafael Manzano Martos modificó la apariencia interior de las construcciones adosadas a la Puerta del León con la construcción de un elemento columnado apoyado sobre un zócalo o poyete revestido de azulejos, que se ha mantenido hasta la actualidad y enmarca el ámbito de la antigua puerta cegada de entrada por Miguel Mañara recreando la escenografía de un patio porticado.

Remata su composición del nuevo patio una fuente de piedra apoyada sobre el muro de cegamiento. Más recientemente, las columnas reciben el adosamiento de un mostrador de madera. Durante el año 2011, con la intención de reorganizar funcional y, espacialmente, este área, se traslada el puesto de expedición de audioguías al pabellón Este, situado al otro lado del patio, compartiendo el amplio espacio disponible con la tienda.

De este modo se libera funcionalmente la planta baja del edificio de accesos (Oeste) con la finalidad de destinarlo exclusivamente a venta de tickets y zona de tornos.