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El puerto de Sevilla registra su segundo peor dato de la serie histórica

Su presidente dice que con el volumen de mercancías de 2019 “se mantiene el equilibrio respecto de 2018”
La realidad es que el puerto ha movido 55.795 toneladas menos (-1,26%)
Es el único andaluz, junto con el de Almería y Motril, con balance negativo
Hay que remontarse a 1999 para encontrar un balance anual peor
En los últimos cuatro años el puerto sevillano ha perdido 440.000 toneladas

La Autoridad Portuaria de Sevilla difundió el pasado día 26 de febrero de 2020 una nota de prensa sobre la primera reunión del año del Consejo de Administración de dicho organismo, en la que su presidente, Rafael Carmona, informó sobre el balance anual del puerto sevillano. Según el comunicado oficial, durante su intervención Camona informó a los miembros del Consejo sobre las estadísticas de tráfico y desgranó una serie de datos positivos: ha despuntado el tren…; crecen los graneles sólidos….; y los líquidos…; el contenedor ha registrado un crecimiento….

Y se llega al momento clave, pues se trata de hacer el balance del año pasado. En vez de entrar en detalles concretos y divulgar la cifra exacta de toneladas movidas, en la nota se dice lo siguiente: “En términos generales, en 2019 el Puerto de Sevilla ha movido cerca de 4,4 millones de toneladas y mantiene el equilibrio respecto a los resultados del pasado ejercicio”. Equilibrio es el eufemismo empleado para proyectar una imagen positiva o, cuanto menos, no negativa, del balance del último ejercicio. ¿Qué significa equilibrio? En la segunda acepción de la definición del Diccionario de la Real Academia Española es la “situación de un cuerpo que, a pesar de tener poca base de sustentación, se mantiene sin caerse”.

No hay equilibrio, pese a lo que diga Carmona, porque el volumen de tráfico de mercancías del puerto sevillano ha caído. Ha pasado de 4.436.320 toneladas en 2018 a 4.380.525 en 2019, lo que supone una pérdida de 55.795 toneladas (un 1,26% menos). Es el único puerto andaluz, junto con el de Almería y Motril, que ha perdido tráfico el año pasado.

Rafael Carmona, presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla

La situación es todavía más negativa, por lo siguiente. El de 2019 es el segundo peor dato de la serie histórica en los últimos veinte años (1999-2019), sólo mejor que el de 1999, último en ese periodo en que el volumen de mercancías quedó por debajo de los 4 millones de toneladas. Ni siquiera durante los años de la peor crisis económica de la historia reciente, que estalló en 2008, en el puerto de Sevilla se había registrado menor tráfico general de mercancías que en 2019, el primero de Rafael Carmona como presidente de la Autoridad Portuaria. 

Datos preocupantes que deberían obligar a hacer un serio análisis y una reflexión y a adoptar un plan de impulso de la actividad portuaria, pero como ni se reconocen, ni se divulgan, ni se valoran, resulta mucho más cómodo seguir instalado en la poltrona sin cuestionarse nada (para Rafael Carmona, como para todo político, parece que ello equivaldría a cuestionarse a sí mismo), sin hacer nada y manteniendo un mensaje triunfalista sobre los datos sectoriales positivos a fin de ocultar el negativo global, el que realmente importa y que es el termómetro para medir el estado de salud del puerto.

Vista aérea del puerto de Sevilla

Desde 2016, el puerto de Sevilla no deja de perder tráfico de mercancías, pero en vez de analizar por qué ocurre y cómo reaccionar ante esta evidencia Rafael Carmona se dedica a hablar de Sevilla Park, de la expedición de Magallanes-Elcano, del ruido en La Raza y Tablada…

Recuérdese que el aeropuerto de Sevilla perdió tráfico de pasajeros durante la crisis económica. Sonaron todas las alarmas y se creó una Mesa institucional y con los agentes sociales para ver cómo revertir la situación. Resultado del plan de choque adoptado: ahora se baten récord de pasajeros año tras año, porque no se permaneció de brazos cruzados esperando a verlas venir, sino que se reaccionó y se impulsaron medidas.

En el puerto de Sevilla cae el tráfico general de mercancías desde hace cuatro años y no suena alarma alguna -si acaso, las sirenas de los barcos- porque el presidente de la Autoridad Portuaria, Rafael Carmona, está más preocupado, y ocupado, de dar pelotazos urbanísticos con Sevilla Park y con los tinglados de la avenida de La(s)  Raza(s). 

EVOLUCIÓN DEL TRÁFICO DE MERCANCÍAS EN EL PUERTO DE SEVILLA

(A partir de 2007, cifras en números redondos)

Año        Toneladas

1999        3.961.065

2000        4.492.193

2001        4.892.759

2002        4.704.553

2003        4.846.402

2004        4.540.989

2005        4.904.943

2006        5.339.784

2007        4.765.000

2008        4.629.000

2009        4.545.000

2010        4.401.000

2011        4.633.000

2012        4.601.000

2013        4.428.000

2014        4.398.000

2015        4.689.000

2016        4.820.000

2017        4.559.000

2018        4.436.000

2019        4.380.525

BALANCE DE LOS PUERTOS ANDALUCES (Toneladas de mercancías)

Puerto            2018            2019        Diferencia        %

Almería        7.060.555        5.639.396    -1.421.159        -20,13

Algeciras            107.361.029               109.373.622 + 2.012.593        + 1,87

Cádiz            3.955.515        4.440.842    +   485.327        +12,27

Huelva                  32.966.684              33.848.933    +   882.249        + 2,68

Málaga        3.320.198        3.605.261    +   285.063        + 8,59

Motril            2.852.896        2.773.846    –       79.050        –  2,77

Sevilla            4.436.320        4.380.525    –       55.795        –  1,26

Sinrazones del PGOU

Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, ha vuelto a recordarnos la vigencia de aquella frase de Manuel Fraga, el fundador del PP, de que “la política hace extraños compañeros de cama”. Vílchez ha anunciado un ‘lifting’ del PGOU en forma de ‘actualizaciones’ pero que pueden derivar en una completa cirugía estética y, entre sus argumentos, ha afirmado que durante la elaboración del Plan vigente  “en ningún caso la oposición -entonces el PP- tuvo acceso a poder participar; nunca se le dio oportunidad para participar”.

El delegado podría preguntar a su antecesor en el cargo, el diputado y coordinador del Área de Política Económica del PP (A) Rafael Carmona, que en aquella época, cuando aún era militante del PA, impulsó la redacción del PGOU y alardeaba de haber convertido el proceso, desde el Metaplán inicial, en el más participativo de la historia de Sevilla. Se constituyeron nueve mesas de participación ciudadana abiertas al público durante 100 días y referidas a cada una de las nueve áreas de interés en que se dividió la Biblia urbanística de la ciudad. Luego se formaron 14 mesas más en los barrios, se distribuyeron CD entre los sevillanos y se creó una página web específica, por lo que al final los ciudadanos presentaron 7.000 alegaciones. ¡Si hasta el PP votó a favor del Metaplán, aunque al final del proceso lo hiciera en contra!

FALTA DE ARGUMENTOS

El gobierno de Zoido, y máxime con su mayoría absoluta, está legitimado para cambiar el PGOU, como cualquier ayuntamiento democrático. Su problema es el argumentario -o más bien su falta- que emplea para tratar de justificarse, como cuando para derogar el Plan Centro se inventó el pretexto de que las cámaras de grabación no funcionaban, cuando ocurría lo contrario.

Para empezar, no existe el concepto jurídico o urbanístico de ‘actualización’ de un Plan General. El PGOU se modifica puntualmente (este Consistorio ya ha tramitado ocho modificaciones), se revisa parcialmente o se cambia por uno nuevo, pero como el gobierno local quiere aparentar que no trata de alterar el modelo de ciudad existente para así no propiciar una posible reacción en contra de los sectores más beligerantes contra su política (recuérdese el movimiento ciudadano surgido en la Alameda a causa del parking), evita utilizar el concepto de cambio del Plan y lo sustituye por el eufemismo de la ‘actualización’.

LA CAUSA CONTRARIA

Vílchez argumenta en pro de la misma que tras la aprobación del PGOU de 2006 “no se ha iniciado la construcción de las más de 45.000 viviendas previstas en suelo urbanizable, debido a la falta de financiación para las actuaciones de urbanización y a la escasez de suelo urbanizado y en curso de urbanización”.

¿Y quién ha sido el primero en dejar de construir viviendas, en su caso de protección oficial, y ha ralentizado al máximo, incluso con despidos de personal, la actividad de Emvisesa? El propio Ayuntamiento, que alega que no hay demanda o que la escasa existente ya no es para compra, sino para alquiler, debido a que la banca no concede créditos. Vílchez no pretenderá que los promotores privados hagan lo que él tampoco hace como delegado de Urbanismo.

La causa que justificaría un cambio del PGOU sería justamente la contraria de la invocada por Vílchez: que se hubiera agotado el suelo para construir viviendas y parques empresariales en Sevilla. Pero, no, el delegado confirma que el suelo prácticamente no se ha tocado pese a los siete años transcurridos. El Plan preveía la ocupación de 38 millones de m2 (todo el término debe de tener unos 141 millones) para llegar a cubrir el 90% del suelo  y satisfacer las necesidades de 870.000 habitantes.

SIETE AÑOS NO SON NADA

Si en siete años y por el estallido de la crisis nos hemos estancado o apenas crecido en población y no se construyen nuevas viviendas ni siquiera por el Ayuntamiento, todo el andamiaje verbal levantado por Vílchez para decir que el PGOU está desfasado por el tiempo transcurrido desde su aprobación difícilmente se sostiene: ¡si el PGOU está prácticamente virgen y por desarrollar!

Si mi memoria no me falla, los PGOUs anteriores datan de 1946, 1964, 1987 y 2006. El periodo de vigencia de cada uno ha oscilado entre 18 y 23 años, y si no hubiera mediado la Expo-92 alguno incluso habría durado más tiempo. Habida cuenta de estos precedentes y de que por la crisis nos hallamos en recesión, iniciar un cambio del PGOU por la tesis de su desfase en sólo un septenio es poco convincente.

MODELO DE CIUDAD

Por que Zoido cambie el Plan General e inicie así un periodo de inseguridad jurídica no significa que vaya a cambiar automáticamente el contexto económico, vayamos a salir de la crisis y se abra el grifo del crédito bancario. El PGOU no es la causa del problema sino, en todo caso, la consecuencia. No es el PGOU, sino la falta de dinero en el mercado y en la Administración y el elevado paro los que impiden que se construyan las 45.000 viviendas, las infraestructuras y los sistemas viarios programados, ya que hay suelo calificado de sobra para bastantes años por delante.

Vílchez debe cambiar de argumentario. Que diga claramente que en realidad pretende cambiar el modelo de ciudad de PSOE e IU, volver a construir aparcamientos rotatorios en el casco antiguo -como el de la Alameda- y recalificar para uso comercial la Gavidia, pero ni un comercio ni varios parkings más en el Centro van por sí solos a reactivar la economía ni acabar con los 90.000 parados sevillanos como trata de sugerirnos el delegado cuando dice que el PGOU “impide el desarrollo de la ciudad”.

A lo mejor impide otros desarrollos, que no están encima de la mesa, sino debajo de la falda camilla.