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La privatización del IMD reporta tres veces menos ingresos

Los Mares, Fundición y San Jerónimo dejaban 975.000 euros bajo la gestión municipal

 

La concesión de estos centros supondrá en la mejor de las  hipótesis 358.000 euros

 

El Consistorio sólo ha previsto un mínimo garantizado por canon fijo de 144.605 euros

El Ayuntamiento obtendrá menos dinero por la privatización de centros deportivos de la ciudad que el que obtenía cuando los gestionaba a través del Instituto Municipal de Deportes (IMD), según refleja un análisis comparado entre las previsiones de ingresos en los Presupuestos municipales del año 2013 para Los Mares, Fundición y San Jerónimo y el estimado en los pliegos y/o contratos administrativos para la concesión de la gestión de estas instalaciones a empresas privadas.

Los centros deportivos de Los Mares, Fundición y San Jerónimo son los tres casos paradigmáticos de la política de privatización de instalaciones del IMD emprendida por el gobierno de Zoido, al pasar directamente y sin opciones intermedias como las Juntas Rectoras a manos privadas mediante concesiones por un periodo de años prorrogable.

A título de ejemplo, el centro de Fundición ha sido adjudicado a una empresa extremeña, Centro Deportivo de Puerta Palma (la cual compitió por la concesión con Campusport y Medios Acuáticos) por un período de 15 años a contar desde el 1 de marzo de 2014, pero con la posibilidad de prórroga hasta los 25 años.

La política del Ayuntamiento ha sido la de establecer un canon fijo anual a las empresas concesionarias, más un canon variable por tramos de facturación, que se va incrementando en porcentaje en caso de que se superen unas cantidades económicas.

Las condiciones no son homogéneas y varían para cada centro, pero en líneas generales el Ayuntamiento impone un canon del 1% cuando la facturación anual oscile entre 1.400.000 y 1.550.000 euros; del 2% cuando oscile entre 1.550.000 y 1.700.000 euros; del 3% cuando esté comprendida entre 1.700.000 y 1.850.000 euros; y de un 4% cuando, según el caso, se superen cifras que van de 1.700.000 euros a 1.850.000.

En ninguno de los planes económicos realizados para cada centro se estima que se alcancen las facturaciones máximas que justificarían el cobro de ese 4%. No obstante, en este informe hemos aplicado la mejor de las hipótesis (el cobro de ese porcentaje) a la hora de hacer una comparación entre la previsión de ingresos por tasas y otros conceptos que figuraba en los Presupuestos municipales de 2013 para cada centro del IMD y la prevista por la privatización posterior de los mismos. Los resultados son los siguientes:

-Los Mares: Los ingresos previstos bajo la gestión del IMD en el Presupuesto de 2013 eran de 260.120 euros. Con la privatización, el Ayuntamiento ingresa un canon fijo anual de 32.841 euros y, en la mejor de las hipótesis por canon variable (un 4% de 1.800.001 euros), 72.000 euros. Total: 104.841 euros. Balance: 155.279 euros menos con la privatización que con la gestión municipal.

-San Jerónimo: Previsión de ingresos en 2013 bajo gestión municipal: 260.130 euros. Con la privatización, un canon fijo de 26.764 euros, más en la mejor hipótesis por variable (4% de 1.700.001 euros), 68.000. Total: 94.764 euros. Balance: – 192.000 euros.

-Fundición: Previsión de ingresos bajo gestión municipal en 2013: 454.401,11 euros. Con la privatización, un canon fijo de 85.000 euros, más en la mejor hipótesis por variable (4% de 1.850.001 euros), 74.000. Total: 159.000 euros. Balance: -295.401,11 euros.

Así pues, el balance general para estos tres centros emblemáticos es que bajo la gestión del IMD tenían una previsión de ingresos de 974.641,11 euros y que con la operación de privatización pasa a ser de 358.605 euros, por tanto 616.036,11 euros menos  (-271,78%).

Línea 3

Mucho antes de que Zoido se hiciera la foto populista subido a un autobús de la línea 3, ya la había utilizado yo como usuario, valga la redundancia, y auguré que sería un éxito, por el que felicito al alcalde y al gerente de Tussam, Manuel Torreglosa. Es tan elemental que exista una conexión directa entre el Norte (San Jerónimo) y el Sur (por ahora hasta Heliópolis) de la ciudad por el camino más corto (Torneo-Paseo Colón-La Palmera-Reina Mercedes) en vez de andar dando rodeos por el Prado (mediante la línea 34) y Los Remedios (por la línea 6), más sucesivos transbordos a circulares y compañía, que lo que hay que preguntarse es cómo no se puso en servicio en el antiguo régimen de Monteseirín, experto en inventarse líneas deficitarias y sin demanda, sólo por fines clientelares y electoralistas. Y la segunda obviedad, en la que ya ha reparado el alcalde, es la necesidad de prolongar esta línea 3, aunque se convierta en la más larga de toda la red, hasta Bermejales y Bellavista, como señal de que en Sevilla el Sur también existe y es algo más que un punto cardinal.

 

Sin subvención

El carnaval de San Jerónimo es no sólo la fiesta más popular y vertebradora del barrio, sino también el referente sevillano en la materia. Monteseirín le dio en su último año una subvención de 25.000 euros. Como Zoido vino con las rebajas de la crisis, y tras el precedente de la Cabalgata, los carnavaleros pidieron al menos 9.000 eurillos para la carpa, el escenario y demás. A última hora, el delegado del Distrito les comunicó que 2.000 euros, y gracias. El barrio consideró “insultante” la cantidad, acusó al Consistorio de cargarse la fiesta y amenazó con montarle un circo a Zoido en la Plaza Nueva. Al final, por dignidad, el vecindario rechazó el dinero y, reutilizado material antiguo, con donativos, voluntarios y esfuerzo solidario de todos ha organizado su mejor carnaval pese al Ayuntamiento. O quizás gracias a él, porque lo han hecho desde la libertad y el orgullo y no pidiendo limosna en plan clientelar al Poder. Ya no le deben nada a nadie. Son dueños de sí mismos. Lo insultante, pues, era la subvención, no que no se la dieran. Que cunda el ejemplo.

El patrimonio, la ‘maría’ municipal

Una de las sorpresas del gobierno de Zoido en este medio año largo de mandato ha sido su escasa sensibilidad respecto del patrimonio histórico, reducido, según los casos, a la condición de caja recaudadora, estorbo para la consecución de otros fines o mero almacén.
El nuevo alcalde no ha tenido empacho en convertir el Real Alcázar, patrimonio de la Humanidad, en señuelo con que incentivar la captación de patrocinios para la Copa Davis. Así, ofreció como contraprestación a la treintena de empresas patrocinadoras del evento deportivo el monumento para que organicen allí sus actos.
No sólo eso: dentro de su política de ‘puesta en valor’ del inmueble lo ha incorporado a la lista de espacios para la celebración de todo tipo de eventos, incluyendo el rodaje de un mayor número de películas si es posible, con todo el movimiento de medios y personas que implican. El nuevo conservador, el arquitecto Jacinto Pérez Elliot, autor de la polémica restauración  (destrucción, según los conservacionistas) de la antigua Posada del Lucero,  aboga por explotarlo turísticamente los 365 días del año, sin considerar las consecuencias del exceso de presión turística y que todo monumento  necesita de, al menos, un día de ‘respiro’ semanal.
El objetivo declarado es exprimir el limón del conjunto histórico, como se exprimían las cuevas de Altamira, para incrementar aún más los ingresos, ya que el excedente no revierte en el monumento para su mejora y conservación, sino en el Ayuntamiento. En vez de corregir la línea iniciada por Monteseirín, Zoido la continúa y amplía.
El Consistorio, mediante una fría carta, también ha conminado a los veinte artesanos del mercado del Postigo a desalojarlo cuanto antes para reubicar allí funcionarios de Hacienda. Aunque en este caso no parece en riesgo la integridad de la antigua Lonja y el Ayuntamiento puede invocar la caducidad de su concesión administrativa, la expulsión de los artesanos supone, al tiempo que otra muestra de insensibilidad, una ingratitud, por cuanto este colectivo salvó de la demolición el inmueble hace treinta años, cuando la Corporación Municipal pensaba derruirlo por no saber qué hacer con él.
Los artesanos lo rehabilitaron y lo han conservado a sus expensas en estos  seis lustros, ahorrándole costes de todo tipo al Ayuntamiento y convirtiéndolo en un atractivo turístico mediante el mantenimiento de la tradición artesanal sevillana. Dado su pequeño tamaño y sus grandes espacios diáfanos interiores, el desalojo del Postigo no resuelve el problema municipal de falta de sitio para sus funcionarios, pero sí destruye un maridaje entre artesanía y patrimonio que ha mostrado su vigencia a lo largo de treinta años.

NAVES DE RENFE

El reciente saqueo durante casi dos semanas de las antiguas naves de Renfe en San Jerónimo por un grupo de indigentes que acampó en su interior y que desmanteló hasta vigas de hierro de la cubierta  ha sido otro ejemplo de la falta de reflejos del Consistorio y de su escasa sensibilidad para la conservación del patrimonio industrial sevillano.
Testigos presenciales del expolio grabaron con sus cámaras el pillaje y alertaron tanto a la Policía local como al alcalde a través de su cuenta en Twitter. El Ayuntamiento tardó casi catorce días en reaccionar: expulsión de los expoliadores y cerramiento de los huecos que habían abierto en los muros de las naves.
Zoido había prometido durante la campaña electoral rehabilitarlas y convertirlas en un vivero de empresas. Ante el cansancio de los vecinos por una situación que se repite con demasiada frecuencia, el delegado del distrito llegó a proponerles la demolición de las naves y construir en su lugar un centro comercial, otro más en una ciudad saturada de ellos. Del vivero de empresas se ha pasado a la conversión de las naves en un solar, como paso intermedio a un destino por ahora incierto. Política de tabla rasa y tierra quemada en vez de recuperación y revalorización del patrimonio industrial.

ARTILLERÍA MULTIUSOS

Cuarto ejemplo de insensibilidad patrimonial: la conversión de la antigua fábrica de Artillería, catalogada como Bien de Interés Cultural, en un almacén para el material y los vehículos de los bomberos mientras se realizan obras de reforma en el parque central.
El plan del gobierno local ha sido motivo de confrontación tanto con PSOE-IU como con la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. A pesar de las amenazas previas del delegado, Bernardo Bueno, el Gobierno autónomo ha acabado por reconocer que no podía impedir los propósitos del Ayuntamiento, al aferrarse éste a que no va a tocar la estructura del BIC ni acometer obra alguna, sino simplemente a usarlo como depósito con carácter provisional.
Imitando a Monteseirín, que ponía el ventilador de los dossieres cuando se sentía cercado por algún escándalo, el gobierno del PP ha caído en esos vicios que prometió combatir cuando estaba en la Oposición y ha filtrado que en época del PSOE también se utilizó Artillería como almacén, en concreto para que la Hermandad del Rocío de Sevilla diera cobijo allí a sus carretas y bueyes.
No podíamos imaginar que el nuevo gobierno procurase su justificación equiparándose al de Monteseirín. Se cura en salud proclamando además que se trata sólo de un uso provisional como almacén, tras el cual Artillería recuperará su condición anterior.
Bernardo Bueno, socarrón, ha subrayado con buen tino cómo es la ‘provisionalidad’ en Sevilla y recordado que el traslado del mercado de la Encarnación también iba a ser provisional y acabó durando 37 años.

Las naves de Renfe

Inspirado quizás por el vagón del maharajá, construido para un viaje a la India que la británica reina Victoria  nunca emprendió y que se conserva en el museo minero de Riotinto, el Loco de la Colina (alias Jesús Quintero), compró otro del desaparecido tren ‘Al Andalus’. ¿Para qué? Para estacionarlo, como símbolo, ante  las naves de Renfe en San Jerónimo,  que iba a rehabilitar para convertirlas en una especie de taller renacentista de la cultura y cuya cesión negociaba con el Ayuntamiento. Y en eso llegó Torrijos, reciente por entonces su pacto con Monteseirín, y dijo que nones: ni contenedor cultural ni audiovisual, sino gran  ‘Ciudad del Empleo’ de 40.000 m2 de extensión abrazando las antiguas naves ferroviarias y albergando hasta las sedes de la Confederación Empresarial Sevillana, la UGT y CCOO. Quintero acabó montando su teatro en la calle Cuna, Sevilla perdió la ocasión de ver rehabilitadas y con un uso noble las naves ferroviarias, los saqueadores las expolian cada día un poco más y de la Ciudad del Empleo de Torrijos se ha perdido hasta la memoria.