Archivo de la etiqueta: Servicio Andaluz de Salud

El SAS rectifica en el centro de salud de Los Bermejales (el efecto mariposa)

Antonio Fajardo de la Fuente, portavoz de la asociación Parque Vivo del Guadaíra, me ha enviado un correo electrónico, acompañado de una fotografía demostrativa, del siguiente tenor: “Tu artículo sobre los accesos al centro de salud de Los Bermejales ha tenido efectos”.

Remito al artículo publicado anteriormente, en el que denunciaba el corte durante el pasado verano del camino peatonal construido en el mandato de Zoido como alcalde para acceder al citado centro sanitario, con todos los problemas que ello suponía para los pacientes:

En la foto remitida por Antonio Fajardo, al que expreso mi gratitud, se ve cómo han abierto al menos una puerta (aunque tenga un candado) en la alambrada tras apartar los macetones y retirar algunas de las tuyas que se habían plantado anteriormente.

La puerta abierta en la alambrada con que se había cortado el camino peatonal al centro de salud
La alambrada, con las tuyas y macetones, con que se había cortado anteriormente el camino peatonal

Reza el adagio que “rectificar es de sabios”. Por tanto, hemos de felicitar al SAS y felicitarnos todos por que este organismo haya tenido la suficiente sensibilidad como para atender la denuncia ciudadana y corregir la situación creada, cuando hay Administraciones que ignoran por completo a los administrados y en su soberbia son incapaces de admitir siquiera un error. El SAS lo ha hecho, y eso le honra.

Dado que esta medida la hemos conocido en el Día Mundial sin Automóvil (22 de septiembre), quiero aprovechar la oportunidad de esta conmemoración para hacer una reflexión sobre el denominado “efecto mariposa” (el simple aleteo de una mariposa en un punto del globo terráqueo puede acabar provocando una tormenta en otro muy distante), vinculado en este caso al cierre del camino peatonal al centro de salud.

Este camino partía -y parte- de la glorieta ahora rebautizada, si no estoy equivocado, con el nombre de la actriz sevillana María Galiana. Allí tienen parada varias líneas de autobuses de Tussam. Para evitar cruzar a siempre peligrosa, por su volumen de tráfico, Avenida de Jerez y por el asfalto hasta el Hospital Militar, en cuyo complejo se halla el centro de salud, los pacientes -especialmente los mayores con problemas de movilidad y que disfrutan del bonobús gratuito de Tussam- tenían la posibilidad de usar el transporte público para bajarse justo en esa parada en la glorieta al borde del camino peatonal y llegar al poco y de forma directa a la puerta de las instalaciones sanitarias.

Al cortarse el camino se eliminó también, o se limitó, la opción del autobús, ya que desde la glorieta el bus de Tussam enfila rumbo a Los Bermejales, Bellavista o, por decirlo de un modo castizo en esta zona Sur, “a Sevilla”. Ya sólo quedaba caminar por la estrecha acera al borde de la carretera que discurre en paralelo a la fachada del Hospital Militar, cruzarla por donde se pudiera al no haber paso de peatones y seguir andando por la explanada de asfalto habilitada para la circulación de vehículos y junto a los aparcamientos techados, a lo largo de unos 400 metros.

Ruta a seguir tras el corte del camino peatonal, en dirección al Hospital Militar

Esa distancia y las citadas características de la única ruta posible (cruce de la carretera sin paso de peatones, caminar sobre el asfalto por la entrada de los vehículos…) suponía ya tal carrera de obstáculos para personas mayores enfermas y con problemas de movilidad que se veían obligadas a gastar un dinero extra en un taxi o a instar a algún familiar a que las transportara en coche hasta el centro de salud. Por ende, en los últimos tiempos allí es prácticamente imposible aparcar y esperar con el coche porque casi todos los estacionamientos han sido cortados con cintas bicolores y reservados para la realización de pruebas relacionadas con el coronavirus. Consecuencia añadida, pues: había que llevar en coche al enfermo hasta el centro de salud y volver luego a recogerlo.

Aparcamientos reservados para pruebas del coronavirus

Estos problemas no se han manifestado en toda su dimensión debido a las restricciones impuestas con motivo de la pandemia -gran parte de la atención a los usuarios se realiza ahora por vía telefónica y de forma no presencial, lo cual no parece lo más recomendable tampoco como vía de contacto entre el médico y sus pacientes-, pero nos han permitido apreciar el “efecto mariposa” de la decisión aparentemente intrascendente de cortar un camino: provocar a continuación un “efecto llamada” para una mayor utilización del vehículo privado a la hora de acceder al complejo sanitario, con todo lo que ello ha supuesto de gasto añadido el combustible y emisión de gases contaminantes.

Así pues, el caso del camino cortado al centro de salud de Los Bermejales debe servirnos de ejemplo, tanto a las Administraciones Públicas como a nosotros mismos, de las consecuencias que en cascada y de formas aparentemente no relacionadas entre sí puede tener cualquier decisión que se adopte en la vida, por nimia que parezca, por lo que antes de adoptarla es preciso evaluar todo su alcance.

Jesús Aguirre, consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía

Y sí, no sólo el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, sino cualquier político, debería tener enfrente de la silla de su despacho un cartel con el siguiente lema a modo de recordatorio permanente para evitar decisiones simples, precipitadas, unilaterales y etcétera, etcétera: ‘Analiza el efecto mariposa”.

Así maltrata el Servicio Andaluz de Salud a sus pacientes (el caso del Centro de Salud de Los Bermejales)

Nadie va a un centro de salud por placer ni por hacer turismo, sino por enfermedad. Elemental, querido Watson, digo Jesús Aguirre, consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía.

También es de Perogrullo -y por razones humanitarias- que debe facilitarse de la forma más directa, corta y sencilla posible el acceso de los enfermos (personas debilitadas, mayores que suelen sufrir problemas de movilidad, niños febriles en brazos de su madre o padre…) a los centros sanitarios, ¿verdad, señor consejero?

Jesús Aguirre, consejero de Salud y Familias

Esto es lo que dicta el sentido común, que entre los políticos suele convertirse en el menos común de los sentidos.

Hacia la mitad del mandato de Zoido como alcalde de Sevilla, el Ayuntamiento hispalense construyó un no muy estético pero sí eficaz camino de cemento por la mitad de la terriza calle Santa María de la Cabeza, para facilitar el acceso de los usuarios al Centro de Salud de Los Bermejales, sito enfrente del antiguo y abandonado (por los Gobiernos socialistas de la Junta de Andalucía, que hay que darle a Susana Díaz, a Griñán y Chaves lo que es de Susana, Griñán y Chaves) Hospital Militar.

El camino de cemento para el acceso peatonal al Centro de Salud de Los Bermejales

Se llegaba al final del camino de cemento, se giraba a la derecha por otro enlosado y en un periquete estaban los pacientes en la puerta del edificio sanitario, tras un recorrido inferior a los 200 metros desde la parada de Tussam (líneas 34 y 3, entre alguna más).

En rojo sobre el mapa, la ruta peatonal directa al Centro de Salud de Los Bermejales

Así se ha podido acceder de forma peatonal al Centro de Salud durante los últimos siete u ocho años, hasta que sin previo aviso ni cartel indicador con la suficiente antelación para ahorrarle la ahora inútil caminata al enfermo, a -supongo- algún presunto (i) responsable de la Junta de Andalucía o servicio o empresa afines o que trabaja para aquélla se le ha ocurrido cortar al final de la calle Santa María de la Cabeza esa ruta de los demandantes de salud con malla de alambre, siembra de tuyas y hasta macetones en plan antiterrorista.

Obstáculos para impedir el paso por la ruta peatonal que llevaba hasta el Centro de Salud de Los Bermejales

Los enfermos que se habían acostumbrado a este itinerario peatonal, más corto y directo, se dan de bruces ahora con la malla y deben desandar el camino andado (casi 400 metros entre ida y vuelta) para volver al punto de partida y reemprender la marcha por la única ruta alternativa posible: la estrecha acera de la calle María Galiana (Sargento Manuel Olmo Sánchez), la carretera interior de acceso al antiguo Hospital Militar y sus aparcamientos y la puerta del Centro de Salud. En total, unos 430 metros que más de uno suele recorrer en su particular calvario hacia el Gólgota mermado de fuerzas, acordándose del árbol genealógico de mandamases de la Junta, cuya única culpa consistiría en haber designado al presunto (I) responsable último de haber cortado el camino tradicional.

La nueva ruta, mucho más larga, que obliga a seguir ahora la Junta de Andalucía hasta el Centro de Salud
Puerta del Centro de Salud de Los Bermejales

Y es que muy probablemente el susodicho presunto (I) responsable estará ricamente instalado en su despacho climatizado y no conocerá lo que supone ir andando en el tórrido verano o en el crudo invierno hispalenses al Centro de Salud de Los Bermejales tras cruzar la peligrosa Avenida de Jerez; en todo caso, iría allí cómodamente a bordo de un coche oficial, en contraste con el sufrido pueblo llano, enfermo, impedido y/o desvalido.

Y, para colmo, cuando el paciente sale del interior del Centro de Salud con sus males a cuestas ve de frente un cartel que reza así: ‘C.S. Los Bermejales. Salida peatonal’. ¡Y el cartel le indica la dirección del camino que ya han cortado con las alambradas, las tuyas y los macetones! ¡Qué contrasentido! Esto no tiene ni pies ni cabeza. ¿Tiene malaje o no tiene malaje el presunto (i) responsable que ha actuado de esta manera, señor consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía?

Cartel que dirige a los enfermos a la ruta peatonal ya cortada,. con lo que carece de sentido.

El señor Aguirre y Juanma Moreno Bonilla deberían atender a esa canción de Simon & Garfunkel titulada ‘Keep the customer satisfied’ (´Mantén satisfecho al cliente’),

en vez de  mantener indignados y cabreados a los sufridos pacientes del Servicio Andaluz de Salud, simbolizados en este caso en los del Centro de Salud de Los Bermejales.

El colapso de las Urgencias

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, intervino la semana pasada en un desayuno-coloquio del diario Sur, que aprovechó para defender la gestión de su Gobierno en la crisis de los Servicios de Urgencias que han sufrido y aún sufren desde la entrada del nuevo año especialmente los tres grandes hospitales de Sevilla capital -Virgen del Rocío, Macarena y Valme- y alguno de la provincia como el de Osuna.

Susana Díaz y la Junta vienen sosteniendo que en Andalucía se gobierna de otra manera, sin recortes en servicios básicos como la educación y la sanidad, cuando la plantilla de médicos de la salud pública se ha reducido entre 7.000 y 8.000 profesionales en estos años, una mengua equivalente a todo el Virgen del Rocío y que ha quedado en evidencia con el colapso de las Urgencias hospitalarias.

En Málaga, la presidenta insistió en ese mismo mensaje de la supuesta apuesta de la Junta por la sanidad pública, a la que calificó como “la parte más determinante del Estado del Bienestar porque es un servicio que,  a diferencia de la educación, necesitaremos toda la vida”. Según Díaz, su Gobierno había sabido reaccionar al problema de las Urgencias realizando más de 300 contrataciones en cuatro días.

La cuestión no es la reacción, sino la imprevisión. Una reacción puede justificarse políticamente si se trata de una respuesta rápida un problema imprevisible, como habría sido, por ejemplo, un terremoto, hoy por hoy indetectable para los científicos. Pero gobernar no es reaccionar, sino prever, planificar, anticiparse y actuar.

EFECTOS PREVISIBLES

Y la realidad en los hospitales sevillanos ha dejado en evidencia la falta de previsión de la Junta de Andalucía en una situación de efectos previsibles, cual ha sido la intensa ola de frío con que el invierno ha presentado su tarjeta de visita desde que hizo su entrada oficial el 22 de diciembre pasados tres minutos desde la medianoche.

La Agencia Estatal de Meteorología y los meteorólogos de los telediarios que se guían por sus datos realizan pronósticos hasta a siete días vista; desde la llegada del invierno anunciaban para Andalucía mínimas muy bajas (se han registrado 2 grados en Sevilla y temperaturas inferiores a cero al pie de Sierra Morena), con heladas nocturnas y de madrugada, viento gélido que incrementaba la sensación de frío y ausencia de lluvias que despejaran la atmósfera: las condiciones climáticas en que podía esperarse un aumento del binomio catarros/gripe y empeoramiento de los enfermos crónicos.

En esa situación climatológica, recordada cada día por los meteorólogos desde el 22 de diciembre, el Servicio Andaluz de Salud deberían haber reaccionado de inmediato con un refuerzo del personal de las Urgencias en los grandes hospitales de Sevilla y del resto de Andalucía, pero no hizo nada, y no precisamente porque no necesitara de plan especial alguno debido a la ausencia de recortes en las plantillas.

Susana Díaz dice el 15 de enero que la Junta ha tardado sólo cuatro días en reaccionar al colapso de las Urgencias con la contratación de 300 profesionales para todos los hospitales de la comunidad, con lo cual situaba el origen del problema en el 11 de enero, cuando el desbordamiento se produjo mucho antes, con lo cual ni siquiera se ha producido una reacción relativamente rápida.

CON EL AÑO NUEVO

El problema estalla en el hospital Virgen Macarena el viernes 2 de enero y se propaga como reguero de pólvora encendida al resto de centros sanitarios de Sevilla. El lunes 4 de enero, el diario ABC publicaba una crónica acompañada de fotos ilustrativas en la que, entre otras cosas, se decía lo siguiente: “Quienes tuvieron que acudir el viernes a Urgencias del hospital Virgen Macarena difícilmente olvidarán la experiencia. Hasta tres horas de espera para ser atendidos por un médico y más de ocho en una camilla para ser ingresado tuvieron que esperar algunos enfermos ante la saturación del servicio”.

El SAS, según el mismo medio, reconoció que aquel viernes fue un día de mucha afluencia (sólo en el turno de tarde fueron atendidas 138 personas) “debido a que las bajas temperaturas de estos días provocan más demanda de asistencia sanitaria y a que era el día posterior a un festivo”. Así pues, el propio Servicio Andaluz de Salud ya establecía una relación causa-efecto entre el frío y el desbordamiento de las Urgencias, pero ese frío no había llegado en la víspera, sino diez días antes.

El Sindicato de Enfermería, Satse, añadió otro factor al frío, no corregido pese al empeoramiento climático: el descenso generalizado de las contrataciones para cubrir las contrataciones por descanso del personal en periodo navideño, al 50% en el caso de los enfermeros, así como de los servicios disponibles. Así, en el ala D de la planta 5ª, en vez de habilitar 14 camas para Urgencias se prepararon sólo 10, y en Navidad, fin de año y víspera de Reyes se abrieron sólo siete puntos de Urgencias pese al cierre de los centros de salud. El Satse, ante el colapso de las Urgencias el 2 de enero, ya anunció una denuncia ante el Defensor del Pueblo y la Inspección de Trabajo.

A PEOR

La situación no hizo más que empeorar día tras día, hasta el punto de que el martes 13 de enero los medios de comunicación publicaban amplias informaciones y fotos del colapso general de las Urgencias en el Macarena y Virgen del Rocío durante el fin de semana previo, con esperas de entre 15 y 30 horas, que obligaron a desviar enfermos al hospital de San Lázaro.

El problema no era exclusivo de Sevilla, sino de toda Andalucía, hasta el punto de que el Defensor del Pueblo Andaluz acabó abriendo dos quejas de oficio por la muerte de dos pacientes en las Urgencias del hospital de Jerez y del Juan Ramón Jiménez (Huelva), aunque algunos medios hablaron de un tercero en el Macarena de Sevilla.

Y frente a esta realidad tercermundista, con reflejo general en los medios de comunicación, la consejera de Salud, María José Sánchez Rubio, no tuvo mejor ocurrencia que convocar ese mismo día una rueda de prensa no para dar explicaciones sobre el colapso, sino para ‘vender’ la medicina de escaparate con que la Junta se adorna para aparecer a la vanguardia: contar la estadística de los trasplantes en 2014 y anunciar nuevos proyectos liderados o que va a liderar el Virgen del Rocío como hospital de referencia regional, ya sea contra la leucemia o alguna enfermedad rara.

PLENO DEL PARLAMENTO

El 23 de enero de 2014, Susana Díaz reconoció en el Parlamento andaluz como problema los colapsos en las Urgencias de los hospitales, derivados, según dijo, de las listas de espera en la atención primaria por los recortes en los salarios y horarios del personal. “Mi Gobierno no está ciego ante esa realidad”, afirmó asumiendo la preocupación de los profesionales y usuarios por la situación. “Soy plenamente consciente -añadió- de que los sacrificios exigidos han afectado tanto a su esfuerzo  profesional, que ha aumentado notablemente, como a sus bolsillos”.

Anunció entonces que se reforzarían los dispositivos de apoyo “contratando los profesionales de refuerzo necesarios” para evitar las colas en las Urgencias de los hospitales. Fuentes de la Junta filtraron que la presidenta había visitado de incógnito varios hospitales en la Navidad de 2013 para conocer por sí misma su situación, algo a lo que hizo referencia en una entrevista concedida en abril de 2014, cuando le preguntaron por su aterrizaje en la Presidencia y respondió: “(…) cuando se tiene un millón de parados, cuando la gente te para por la calle y te dicen que con una pensión están manteniendo a hijos y a nietos…. o te cuentan lo que ocurre en las Urgencias y tú acudes y lo ves…”.

Estas declaraciones demuestran que Susana Díaz era consciente del problema de las Urgencias desde hace más de un año y, sin embargo, se han vuelto a colapsar en este mes de enero pese a aquellas promesas de refuerzo de la plantilla, acometidas sólo ‘a posteriori’, luego no cabe hablar de reacción para tapar parches, sino de imprevisión por no haberlos evitado.