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Setas de la Encarnación, la factura interminable

Administradores concursales exigen el dinero desviado a las Setas en vez de a los sistemas generales de Santa Bárbara

Casi medio millón de euros pagados a Sacyr por la promesa de Monteseirín de subida “gratis” al mirador

 

El pasado 27 de marzo de 2019 se cumplió el octavo aniversario de la inauguración oficial del Metropol Parasol, vulgo Setas de la Encarnación, el símbolo del despilfarrador mandato de Monteseirín, en el cual enterró allí del orden de 120 millones de euros que en buena parte fueron detraídos del dinero que los promotores entregaron al Ayuntamiento con cargo al nuevo PGOU para financiar los sistemas generales de los nuevos barrios de la ciudad.

Monteseirín inauguró las Setas antes de que estuvieran acabadas y con tal de hacerse la foto en vísperas de las elecciones municipales de aquel año, en las que el PSOE lo apartó como candidato a la reelección tratando de evitar lo que al final pasó: el desastre en las urnas de Espadas, imputable a la gestión de su correligionario, y la arrolladora victoria del PP de Zoido (20 concejales) hasta con los votos prestados de barrios tradicionalmente socialistas, hartos de los escándalos de aquella etapa.

La prueba evidente del afán de Monteseirín por retratarse para la posteridad como el artífice de las Setas es que la concesión de su explotación por Sacyr expira el 28 de abril (la fecha de su recepción oficial, y no el 27 de marzo, de su inauguración) del año 2051, por lo que faltan 32 años para que reviertan al Ayuntamiento tras esta privatización, que incluye también la plaza de la Encarnación y que decretó el gobierno de coalición PSOE-IU.

 

TRIUNFALISMO

 

En su triunfalista discurso inaugural, el entonces alcalde dijo que Metropol abría las puertas “al progreso económico y al desarrollo de un sector de la ciudad que estaba en franca decadencia”. Aludió también a supuestos análisis de unos desconocidos expertos, según los cuales “los beneficios económicos, directos e indirectos, que Metropol Parasol va a traer a la ciudad superarán, en sólo un año, a la inversión acometida, en turismo, comercio, hostelería, imagen y proyección exterior”.

Así pues, según las particulares cuentas de la lechera de Monteseirín, las Setas iban a generar  anualmente más de los 120 millones de euros (cifra generalmente admitida sobre su coste final, oficialmente nunca revelado) que costaron, por lo que si le diéramos crédito en estos ocho años su impacto debe haber sido de 960 millones de euros (¿?).

Casi coincidiendo con el octavo aniversario, al arquitecto, profesor de la Universidad Hispalense y principal experto en patrimonio industrial, Julián Sobrino, le recordaron en ABC que Monteseirín hablaba de que a rebufo de las Setas llegarían las grandes firmas de moda a Sevilla. El profesor dijo lo siguiente: “Recuerdo que hablaba de Tiffany`s y no sé cuál otra y de que se iba a formar una especie de Quinta Avenida neoyorquina, cuando lo único que llegó allí fueron bares de franquicias que venden cubos de cerveza a cinco euros. Es obvio que se rehabilitó el espacio, pero era lo menos que podía ocurrir en un espacio que estaba cerrado y degradado. El resultado no justifica, ni de lejos, la inversión del Metropol Parasol, cerca de 120 millones de euros”.

 

PLATILLOS VOLANTES

 

Según Julián Sobrino, Metropol Parasol es, sin duda, el paradigma de lo que no se debe hacer en una ciudad. Por varios motivos. El primero, en relación con el lugar en que se encuentra, porque no era aceptable “que aterrizaran allí -ha dicho- unos platillos volantes. En segundo lugar, porque esos platillos volantes no se corresponden con el volumen, la trama, la altura o la textura de la Encarnación y el centro histórico”.

Para el profesor universitario, las Setas no han producido un “efecto Guggenheim” como el del museo del mismo nombre de Bilbao. En su opinión no son arquitecturas comparables: “La de Gehry (el arquitecto americano autor del museo bilbaíno) es de calidad, y la de Mayer (el arquitecto alemán autor del Metropol Parasol) no lo es. Ni lo que albergaba: el Guggenheim contiene un espacio cultural que supuso un gran revulsivo para Bilbao. Estos parasoles (en alusión a las Setas) no tienen ningún contenido”.

 

CASCO ANTIGUO

 

Si las Setas hubiesen tenido ese impacto económico multimillonario del que hablaba Monteseirín en su promesa de que supondrían el progreso y desarrollo para un sector de la ciudad que estaba en decadencia, al cabo de ocho años se habría dejado notar su efecto en los indicadores del Casco Antiguo, pero en el tiempo transcurrido no ha sido así.

 

En el año 2015 el distrito tenía 59.277 habitantes; en 2018, 58.693. Se han perdido, pues, 584 vecinos, el 1% de la población en el último trienio.

 

En el periodo entre 2012 (año siguiente a la inauguración de las Setas) y 2016, la edad media de la población ha pasado de 43,29 años a 44,45 años. Se ha incrementado el envejecimiento. El saldo migratorio por cada mil habitantes ha pasado de 3,24 a 6,39: se ha duplicado el éxodo poblacional. Y si nacían 1003 niños por cada mil vecinos que fallecían, en 2016 la cifra se ha reducido de forma preocupante a 968.

 

Y eso que según dijo Monteseirín en aquel acto inaugural, los allí presentes entonces tenían el privilegio de asistir a “la inauguración de la Sevilla del siglo XXI”, como si no hubiese existido previamente la Exposición Universal de 1992 o el tiempo se hubiera detenido durante once años para ver alzarse el faraónico icono de sus mandatos.

 

LA SUBIDA

 

También se ha conocido en coincidencia con el octavo aniversario del Metropol Parasol que el Ayuntamiento y la constructora que lo explota, Sacyr, han llegado a un acuerdo en virtud del cual ésta podrá cobrar hasta 10 euros a los turistas que quieran subir al mirador de las Setas a cambio de que el Consistorio deje de pagarle la compensación económica que ha venido abonando (se habló de entre uno y tres euros) por cada sevillano o empadronado en la ciudad que accediera a lo alto de los parasoles, y por el mantenimiento de la plaza de abastos.

 

Este acuerdo es la demostración de que la factura de las Setas, pleitos aparte, no ha dejado de incrementarse en estos ocho años, de manera que cada vez es más difícil averiguar cuánto han costado ya a la ciudad realmente.

 

Con tal de hacer más digerible la faraónica obra de los 120 millones de euros y de atraer visitantes que proyectaran una imagen de éxito, Monteseirín anunció que la visita de los sevillanos sería gratuita y así, en palabras de su valido Marchena, se democratizarían las vistas sobre la ciudad y se acabaría con el supuesto privilegio del que únicamente gozaban las clases acomodadas desde sus balcones y miradores.

 

El mensaje no podía ser más demagógico. Por una parte, porque los sevillanos han pagado a través de sus impuestos y de su Ayuntamiento por la subida a las Setas, aunque ingenuamente creyeran que lo estaban haciendo gratis. Por otra, porque raramente un sevillano, por mucho dinero que tenga, dispone de un mirador exclusivo de 28,50 metros de altura, como el de las Setas. Y tercero porque cualquier sevillano goza del privilegio, otorgado por el Arzobispado, de subirse gratis de verdad a la Giralda y divisar Sevilla desde sus 97,5 metros de altura (casi 3,5 veces más que las Setas). ¿Qué necesidad, pues, había de gastarse 120 millones en el Metropol Parasol con el argumento de que así se democratizaban las vistas sobre la ciudad?

Sólo por un periodo de cuatro años en números redondos (del 1 de junio de 2013 al 30 de abril de 2017) el Ayuntamiento ya compensó a Sacyr con 480.407 euros por la subida de los sevillanos a las Setas. A esa cifra tuvo que añadir 227.688 euros por servicios no cobrados a los titulares de los puestos del mercado de abastos. Y es que con tal de que los placeros aceptaran trasladarse desde el antiguo mercado provisional (una provisionalidad que duró más de 30 años) al construido bajo el Metropol Parasol, Monteseirín les anunció unas cuotas inferiores a las que realmente debían pagar a Sacyr, y para evitar su rebelión cuando las conocieran acabó por endosarle al Ayuntamiento el abono de la diferencia con el dinero de todos los sevillanos, su práctica habitual. Nadie debía estropearle la fiesta inaugural, con concierto de la banda sinfónica municipal incluido.

 

Con tal de librarse de estas facturas interminables, el Ayuntamiento autoriza ahora a Sacyr a que cobre hasta 10 euros a los ingenuos turistas por subirse a las Setas, un precio superior a los 9 euros que cuesta toda la visita a la Catedral, la Giralda y el Salvador.

 

RECLAMACIÓN

 

Pero no acaba aquí la pesadilla de las Setas. Los administradores concursales de los promotores que en su día entregaron 42.778.672 euros a la Gerencia de Urbanismo para financiar los sistemas generales del desarrollo urbanístico de Santa Bárbara (en Torreblanca) conforme al convenio firmado el 25 de julio de 2003, exigen ahora al Ayuntamiento la devolución de ese dinero, no empleado para aquella finalidad porque acabó financiando en parte la construcción del Metropol Parasol, y han llevado al Consistorio a los tribunales.

Así pues, Espadas o quien le suceda si es que éste no renueva en la Alcaldía se enfrentará al riesgo de una nueva hipoteca por las faraónicas Setas de Monteseirín.

Sevilla versus Estocolmo

La capital sueca ha renunciado a un cubo de cristal con coste equivalente al de las Setas

También a un proyecto privatizador de jardines públicos de Apple y a la candidatura olímpica

Año nuevo, vida vieja. Espadas estrenó 2019 con una entrevista radiofónica en la que siguió respirando por la herida de que toda la oposición (PP, CS, Participa e IU) le tumbara en  diciembre el proyecto estrella con el que pensaba presentarse a las municipales: la ampliación del tranvía.

El alcalde reprochó especialmente al líder del PP y candidato a la Alcaldía, Beltrán Pérez, que haya “renegado” del tranvía y le imploró que reflexione y escuche “las voces ciudadanas y vecinales que apuestan por este proyecto”.

¿Qué voces? A Espadas le tumbaron el tranvía el mes pasado y en el tiempo transcurrido no se ha oído ningún clamor popular ni  organizado ninguna manifestación de protesta, por más que él esté incitando a que alguien lidere una nonata rebelión por negarse a aceptar el veredicto del pueblo soberano, expresado a través de los representantes que eligió en las urnas.

Lo  cierto es que los cuatro grupos municipales que se niegan a que el Ayuntamiento se gaste 49 millones de euros (8.153 millones de pesetas) en una redundante ampliación del tranvía representan a 184.229 sevillanos, frente a los 103.238 que apoyaron a Espadas y al PSOE. Conclusión: el alcalde está en minoría y no puede imponer su voluntad.

Para que vea Espadas que en todos sitios cuecen habas, también ha habido un vuelco espectacular en una ciudad sita a 3.000 kilómetros de Sevilla y en cuestiones que tienen paralelismo con otras suscitadas en nuestra ciudad desde los tiempos de Monteserín: Estocolmo.

LA CAPITAL VERDE

Al oír o leer el nombre de la bellísima ciudad nórdica, la Venecia del Norte, ¿qué imagen nos viene a la mente? ¿Moderna o tradicional? Además de ser capital de Suecia, país de referencia para la socialdemocracia y paradigma del Estado del Bienestar (allí, por ejemplo, el permiso de paternidad es de  ¡ 480 días !), fue designada en 2010 como la primera capital verde de Europa, el mismo título al que ha aspirado Sevilla sin conseguirlo. Y es que, entre otros muchísimos méritos para ello, Estocolmo cuenta con el primer parque nacional urbano del mundo (como si estuviera en medio de Doñana), compuesto por tres parques reales y cuatro islas de un archipiélago de 24.000.

A pesar de que el 95% de los holmienses vive a sólo 300 metros de una zona verde, en la ciudad se siguen creando nuevos parques, jardines y paseos dentro del periodo 2017-2020.

Hace cuatro años ya consiguió cumplir todos los requisitos de la Unión Europea sobre calidad del agua. Las emisiones de gases de efecto invernadero por persona se han reducido en un 25% desde 1990. Antes de 2040 se dejará de consumir allí combustibles fósiles, y el transporte público hace tiempo que sólo funciona con energías renovables. Sólo en potenciar la bicicleta se han invertido más de 100 millones de euros.

Se está construyendo un túnel para canalizar los vertidos hacia una nueva depuradora entre las más modernas del mundo, con el fin de reducir a la mitad el nitrógeno y fósforo que acaban en el Báltico y minimizar los microplásticos. Sólo en 2017 se edificaron en Estocolmo  7.154 viviendas calificadas como ecológicamente sostenibles y en su Plan de la Vivienda hasta 2030 se prevé erigir 140.000.

EL NOBEL CENTER

Estocolmo y Suecia son conocidos en todo el mundo por los premios Nobel, que concede la Academia Sueca y cuya dotación económica decide la Fundación Nobel, administradora de la  herencia de Alfred Nobel y cuyos fondos ascendían en 2010 a 465 millones de dólares.

Con el pretexto de concentrar en un solo y moderno edificio todas las actividades vinculadas a los premios y con la anuencia del Ayuntamiento, la Fundación Nobel hizo en junio de 2013 lo mismo que años antes Monteseirín aquí para la Encarnación: convocar un concurso internacional de arquitectura. Si el de Sevilla lo ganó con el proyecto del Metropol Parasol (vulgo Setas) el arquitecto alemán Jürgen Mayer, el de Estocolmo se lo adjudicó en abril de 2014 otro arquitecto germano, David Chipperfield.

La Fundación y el Ayuntamiento pensaban derruir unas antiguas instalaciones portuarias en la península de Blasieholmen, que datan de 1876, para alzar en su lugar el diseño de Chipperfield: un edificio acristalado de 18.000 m2 compuesto por el equivalente a dos enormes cajas apiladas con persianas de bronce frente al señorial paseo marítimo de Strandvägen y la bahía de Nybroviken. El coste estimado, 132 millones de dólares, en línea con la factura ¿final? de las Setas de la Encarnación.

REBELIÓN

Conservacionistas, ecologistas y colectivos ciudadanos se movilizaron contra el cubo de cristal (véase un vídeo en Youtube https://www.youtube.com/watch?v=WpigW2zkZKA ) que la Fundación Nobel, el Ayuntamiento y algunas de las empresas más potentes de Estocolmo querían empotrar como fuera en los antiguos muelles de Nybrokajen. El Consistorio abrió una consulta y de las 830 respuestas recibidas, 800 fueron contrarias a sus planes.

Ante la polémica suscitada, se pidió al arquitecto alemán que rebajara la altura y el volumen del proyecto, en un proceso parecido de alguna manera a lo hecho por Vázquez Consuegra en las Atarazanas, cosa que aquél hizo en 2016. No fue suficiente. Hasta el comedido rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, declaró al periódico Dagens Nyheter que el edificio de cristal en aquel entorno le parecía gigantesco y “demasiado dominante”.

El equivalente a los Adepa de Estocolmo denunciaron el proyecto del Nobel Center ante los tribunales y, para sorpresa de los poderes fácticos suecos que lo respaldaban, aquéllos fallaron en contra de la Fundación y del Ayuntamiento con el argumento de que el edificio “afectaría la legibilidad del desarrollo histórico de Estocolmo como una ciudad portuaria, marítima y comercial y causaría importantes daños a la preservación del antiguo sitio del puerto”.

El gobierno local no aceptó la sentencia y decidió presentar un recurso. En esas se estaba cuando el pasado mes de septiembre hubo elecciones en Suecia. Ningún partido obtuvo mayoría absoluta en el Ayuntamiento por lo que hasta bien entrado octubre no se pudo formar un nuevo gobierno municipal, el cual decidió en diciembre retirar el recurso ante los tribunales con el fin de preservar el perfil histórico de Blasieholmen y por tanto desechar allí la construcción del voluminoso edificio de cristal de Chipperfield para la Fundación Nobel con su presupuesto de 130 millones de dólares.

Y APPLE, TAMBIÉN

No quedó aquí la cosa. La multinacional Apple se había hecho con los derechos para sustituir al fondo del precioso paseo ajardinado de Kungsträdgarden el espacio actualmente ocupado por una hamburguesería de la cadena también americana TGJ Fridays (salvando las distancias, un local parecido a los existentes en el Paseo de Europa de Los Bermejales) por un diseño futurista de otro arquitecto-estrella, el británico Norman Foster. Este fue uno de los cuatro que hace años se trajo Monteseirín para que desarrrollara los suelos de la Cruzcampo y junto a los que se hizo la foto en el balcón del Ayuntamiento.

Otrosí, la compañía de la manzana pretendía anexionarse 375 m2 más del espacio público del parque, en un plan similar a lo ocurrido en Sevilla con la biblioteca universitaria que diseñó otra arquitecta estelar, la anglo iraquí Zaha Hadid, en los jardines del Prado de San Sebastián.

El proyecto de Apple, que había presentado otro parecido en Melbourne, era el exponente de la nueva estrategia de la compañía de evolucionar de ubicarse en el centro de las urbes  a ocupar un lateral de una gran plaza o paseo y denominarlo “plaza de la ciudad”, aunque “de facto” lo convierte en su plaza particular.

Para Arkitektur, la principal revista de arquitectura de Suecia, el proyecto de Apple “toma toda su energía y toda su aura del espacio público y no agrega nada; es como un parásito”.

MOVILIZACIÓN

De nuevo los Amigos de la Tierra y conservacionistas de Estocolmo se movilizaron contra este otro proyecto de Apple y Norman Foster, con carteles de protesta pegados hasta en los troncos de los árboles.

El nuevo gobierno local ha saludado que Apple quiera establecerse en Estocolmo, pero no en el paseo ajardinado de Kungsträdgarden, “el lugar equivocado”, y por consiguiente ha anunciado que bloquea su proyecto, La decisión se ha celebrado con actuaciones de cantautores y recitales poéticos en el emblemático parque holmiense.

Y como no hay dos sin tres, el Consistorio también anunció el mes pasado la retirada de la candidatura de la ciudad a organizar los Juegos Olímpicos de 2026, mientras que Sevilla se empecinó en mantener la suya sin éxito durante tres periodos consecutivos.

Estocolmo, pues, ha apostado por preservar sus antiguos muelles y su paseo más emblemático (como si fuera su Alameda de Hércules) y quedarse sin Olimpiadas y sin los diseños de arquitectos-estrella, decisiones que aquí los adalides de la torre Pelli, las Setas de la Encarnación y la biblioteca en los jardines del Prado calificarían de sacrílegas y de rancias, pero ¿es acaso por ello la capital sueca menos moderna que Sevilla?

Urbanismo tumba una reclamación de 23,3 millones de los Benjumea

TAMBIÉN LOS JESUITAS

 

El ‘pool’ de dueños de los suelos exige la anulación del convenio firmado en tiempos de Monteseirín

 

CAUSAS

Culpan a la Gerencia de los problemas por la SE-30 y SE-20 y la afección acústica del aeropuerto

RECHAZO

Urbanismo les acusa de no subsanar los problemas, pese a conocerlos, y pretender un enriquecimiento injusto

 

La Gerencia de Urbanismo ha rechazado la reclamación presentada en nombre de los dueños del Buen Aire por la promotora inmobiliaria de la familia Benjumea, antigua propietaria de Abengoa, para la devolución de 23.367.643 euros a cuenta del convenio urbanístico firmado durante el mandato de Monteseirín, el cual habría utilizado esos fondos y los de otros convenios similares en la construcción de las Setas de la Encarnación.

Frente a la exigencia de Iniciativas de Bienes Inmuebles (Ibisa) en nombre de la familia Benjumea y de otros grandes propietarios, como la Compañía de Jesús, del sector del Buen Aire, la Gerencia de Urbanismo sostiene que no ha incumplido los compromisos que asumió en el convenio urbanístico que ambas partes firmaron el 4 de septiembre de 2003 (durante el mandato de Monteseirín) para el desarrollo urbanístico de los terrenos, y menos que proceda reintegrar las cantidades que aquéllos aportaron para la adquisición de los sistemas generales e indemnizarles por los daños.

Como se recordará, aprovechando la paralización de los proyectos inmobiliarios en Sevilla debido al estallido de la crisis económica en 2008, Monteseirín destinó el dinero de los convenios urbanísticos, y presuntamente también el del Buen Aire, a terminar la construcción de las Setas de la Encarnación para poder inaugurarlas antes de la conclusión de su tercer mandato y de las elecciones municipales de mayo de 2011.

Urbanismo desestima la reclamación de la familia Benjumea y del resto de propietarios con el argumento de que los suelos mantienen la clasificación de urbanizables ordenados para la construcción de viviendas y el desarrollo de actividades económicas y que el Plan Parcial sigue en disposición de ser aprobado de forma definitiva, por lo cual y en caso de aceptar la exigencia se podría generar un enriquecimiento injusto de los propietarios.

La Gerencia rechaza a los reclamantes que traten de “hacer confundir la inevitable complejidad del proceso con una imposibilidad definitiva de ejecución de las previsiones del Plan General”.

 

QUINCE AÑOS

 

El rechazo de Urbanismo supone un duro golpe para la familia Benjumea, que tras haber perdido Abengoa se ve atrapada a través de su sociedad patrimonial inmobiliaria Ibisa en el bloqueo urbanístico de la Hacienda del Buen Aire, cuyos derechos habría utilizado también como aval ante los bancos acreedores de Abengoa para el mantenimiento del escaso porcentaje de acciones que le ha quedado en la histórica compañía de Palmas Altas.

Los Benjumea y el resto de propietarios, incluida la Compañía de Jesús, firmaron en septiembre de 2003 con la Gerencia de Urbanismo un convenio para el desarrollo urbanístico del Buen Aire ante la previsión de que se pasara de Suelo No Urbanizable a Urbanizable en el nuevo PGOU que entonces estaba redactando Fustegueras (se aprobó en 2006) y para su “correcta integración en el proceso urbanístico”, y aportaron al Ayuntamiento más de 11 millones de euros para la financiación de los sistemas generales.

Sin embargo, desde diciembre de 2013 (diez años después) vienen exigiendo sin éxito la resolución del convenio y la devolución del dinero, más otras cantidades en concepto de intereses y daños y perjuicios, por sentirse engañados por el Ayuntamiento ante la supuesta imposibilidad de construir las 2.096 viviendas autorizables, más espacios para actividades económicas, debido a los posteriores problemas de acceso y enlaces surgidos con las rondas SE-30 y SE-20, y a los informes negativos de la Dirección General de Aviación Civil por el impacto de las futuribles viviendas y espacios comerciales en el cercano aeropuerto de San Pablo y la trayectoria de los aviones durante el despegue y aterrizaje.

Urbanismo rechaza las exigencias de los propietarios con el argumento de que fueron conocedores desde el principio de los problemas de acceso y de huella acústica existentes y de que en todos estos años aquéllos no han hecho nada por cumplir las recomendaciones técnicas de la Dirección General de Aviación Civil.

“Los propietarios son los principales responsables de que el Plan Parcial no haya podido ser aprobado, al no haber sido diligentes atendiendo las consideraciones de los informes sectoriales”, concluye la Gerencia de Urbanismo.

La reclamación económica de los propietarios

Desde diciembre de 2013, los propietarios de los suelos de la Hacienda del Buen Aire exigen al Ayuntamiento que declare resuelto el convenio urbanístico que firmaron el 4 de septiembre de 2003 para facilitar la formulación y ejecución de la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana (2006) y, en consecuencia, la devolución de las siguientes cantidades:

-Por la financiación de la adquisición de terrenos calificados de sistemas generales exteriores al área de reparto y de ejecución de sistemas generales del nuevo PGOU, 11.029.015 euros (aunque en esta cifra hay algunas discordancias entre los propios dueños).

-Por los intereses legales devengados desde entonces, 3.749.588, 79 euros. Esta cantidad ha sido actualizada hasta 5.243.863 euros.

-Por los daños y perjuicios causados por los gastos asumidos, 7.094.765 euros.

En total y en números redondos la reclamación asciende por ahora a 23.367.643 euros.

Urbanismo fue dando largas a los propietarios mediante una resolución de 4 de marzo de 2014 en virtud de la cual suspendió el plazo para resolver su solicitud, suspensión que a base de diversas prórrogas se ha prolongado hasta ahora, cuando ha acordado desestimar la reclamación, por lo que a los dueños de los terrenos sólo les cabe ya recurrir a los tribunales ordinarios.

Más de 2.000 viviendas para los dueños del Buen Aire

La Compañía de Jesús es la principal propietaria de los terrenos calificados como urbanizables en el sector del Buen Aire, aunque la voz cantante de la recla

mación ante Urbanismo la haya llevado la familia Benjumea, con la que mantiene una estrecha relación desde los tiempos del patriarca, Javier Benjumea Puigcerver.

La relación de propietarios de los suelos en conflicto con el Ayuntamiento 

es la siguiente:

-Compañía de Jesús. Provincia Bética 196.982 m2

-Iniciativas Concertadas 139.387 m2

-Iniciativa de Bienes Inmuebles (Benjumea) 106.102 m2

-Urbanismo Concertado (Urconsa) 106.102 m2

-Urbanizadora del Aljarafe (Urdasa) 100.000 m2

-Comunidad de Bienes Herederos de

José García Carranza y Araceli Benjumea   51.237 m2

-Cabenin S.L.     2.986 m2

 Total propiedades 702.796 m2

 Urbanismo les reconoció en el PGOU el derecho a construir en esos suelos 2.096 viviendas, más 18.549 m2 de edificabilidad para actividades económicas (comercios, hoteles, oficinas…).

Los propietarios, por su parte, se obligaron a financiar con 2.824.264 euros parte de la adquisición de los terrenos calificados como sistemas generales exteriores al área de reparto y con 8.204.751 euros (a razón de 21,035 euros por m2 edificable atribuido por el PGOU a los terrenos) parte de la ejecución de los nuevos sistemas generales.

Reescribir la historia

Monteseirín oculta que votó cinco veces a favor del plan del PA para la Encarnación que según él destruía los restos arqueológicos

En su megalomanía califica a las Setas como la entrada de Sevilla en el siglo XXI y obvia a la Exposición Universal de 1992

 

Monteseirín considera que los casi siete años transcurridos desde que su partido, el PSOE, lo apartó de la carrera por la reelección como alcalde debido a su nefasta gestión y a los escándalos en sus mandatos, es tiempo suficiente para que se haya olvidado su ruinoso legado en forma de deudas y, con la complicidad de algunos medios que le sirven de altavoz, trata de lavar su imagen y de recuperar protagonismo político haciendo sombra a Espadas a base de reescribir la historia reciente de la ciudad.

La penúltima muestra la hemos tenido en su escrito “Casi tres mil días de S.E.T.A.S”, en el que trata de reivindicarse a sí mismo a través de las Setas de la Encarnación, en las que enterró del orden de 138 millones de euros. Analicemos los argumentos por los que en su opinión cada vez más sevillanos se sienten supuestamente orgullosos de tal dispendio en la ciudad que tiene siete de los quince barrios más pobres de España y más de 74.000 parados.

En mi primer mandato decidimos afrontar una solución definitiva (al solar del antiguo mercado de la Encarnación), pero las alternativas aportadas en aquel entonces no eran satisfactorias, ni a la altura de Sevilla: Para empezar, Monteseirín, no decidió nada al respecto, al igual que con el Metro, que fue una condición del PA a Chaves para darle a él la Alcaldía en detrimento de Soledad Becerril. Fueron también los andalucistas, que se quedaron con Urbanismo en aquel pacto de gobierno con el PSOE (1999-2003), quienes decidieron acabar con aquel espacio vacío (más de 30 años por entonces) del antiguo mercado. A tal efecto encargaron un proyecto al arquitecto Carbajal (premio nacional de arquitectura por el Seminario en la Avenida de la Palmera), el cual diseñó dos plantas de aparcamiento subterráneo, un mercado en sótano y semisótano, un área comercial en superficie y una plaza pública.

Los restos arqueológicos que se hallaran durante las excavaciones se conservarían en el propio mercado. La Comisión Provincial de Patrimonio aprobó el proyecto, si bien pidió alguna mejora en la parte en superficie. Si, según Monteseirín, no estaba a la altura de Sevilla ni era satisfactorio, ¿cómo él votó cinco veces a favor de su ejecución en otras tantas ocasiones en que se fue tramitando en los organismos municipales?

Concurrí a las elecciones de 2003 comprometiendo expresamente que se respetarían los restos arqueológicos (…) Nuestra opción fue la respaldada mayoritariamente por la ciudadanía: Como vimos anteriormente, la idea de Carbajal y de la Delegación de Urbanismo era respetar e integrar los restos arqueológicos en el nuevo mercado, aunque por entonces se ignoraban su extensión e importancia porque no se habían completado las excavaciones. Ocurrió que el PA se dio un batacazo en las elecciones municipales de 2003, por lo que Monteseirín pudo cambiar de pareja política y coligarse con IU para mantenerse en la Alcaldía.

Había que laminar a partir de entonces todo lo que recordara al PA y a su asociación con este partido y crearle una leyenda negra para así poder hacer borrón y cuenta nueva; había que eliminar el proyecto de Carbajal y partir de cero para así aparentar que el artífice de la solución al “vacío” de la Encarnación era él. Monteseirín oculta que con el dinero de los sevillanos tuvo que pagar al menos 7 millones de euros en indemnizaciones a las empresas Martín Casillas y Ficoan por el descarte del proyecto de Carbajal, ése que él había ratificado cinco veces durante su primer mandato.

Y es falso que se hayan respetado con él los restos arqueológicos. Con la complicidad de la Comisión de Patrimonio, en manos del PSOE, al menos el 10% de los hallazgos fueron destruidos para cimentar los “pies” de las Setas, una actuación que habría sido un escándalo bajo el PA si la Comisión la hubiera consentido siquiera, pero como el proyecto ya se lo había apropiado el alcalde socialista…..

-Y la financiación no estaba supeditada a un parking privado subterráneo, sino a fórmulas de cooperación público-privada de gran ambición: El proyecto diseñado por el arquitecto Carbajal habría tenido un coste estimado de 30 millones de euros y no habría costado nada a los sevillanos porque se iba a autofinanciar con la explotación de las distintas zonas del mismo. La fórmula de “gran ambición” ideada por Monteseirín para convencer a la empresa Sacyr de que se encargara de la construcción y explotación de la Setas, privatizando todos los espacios públicos durante 40 años, consistió en empezar poniéndole encima de la mesa 25 millones de euros de todos los sevillanos. Al final la factura se elevó a 138 millones (aunque ya se ha perdido la cuenta entre tantos pleitos e indemnizaciones a pagar a Sacyr).

Vino el concurso de ideas… donde premiaron la ensoñación de Jürgen Mayer: En efecto, una ensoñación. El diseño del arquitecto alemán (junio de 2004) supuestamente iba a costar 33 millones de euros (sólo 3 millones más que el de Carbajal) y acabó costando cuatro veces más. Monteseirín y su gobierno ocultaron durante dos años y medio un informe técnico de la consultora de ingeniería Ove Arup según el cual “la estructura del proyecto, tal y como está concebido, no es realizable”.

Al final, hubo que pegar con una cola especial desarrollada en Alemania las uniones de las piezas de madera del Parasol para que la estructura no se desplomase por exceso de peso y pudiera ser soportada por unos cimientos en los que no se había tenido en cuenta tal sobrecarga. Y es que, con las habituales prisas electoralistas de Monteseirín, las obras del Parasol se iniciaron con un mero proyecto básico, sin haberse verificado técnicamente de forma previa.

-Los fondos se tomaron principalmente de las partidas de inversión nutridas de los nuevos desarrollos urbanísticos que la ley permite aplicar a la ciudad consolidada y no de los Presupuestos municipales: ¿Y por qué un alcalde supuestamente socialista no aplicó el dinero aportado por los promotores inmobiliarios a los barrios pobres de la ciudad en vez de a las Setas de los 138 millones en el Centro, a modo de icono faraónico de su mandato? Monteseirín tuvo la suerte de que en el literal de cada convenio urbanístico se adscribía el dinero desembolsado por los promotores a la ejecución de sistemas generales del PGOU, sin especificarse ni asignarlos a los suelos de aquéllos.

Su segundo golpe de fortuna, casi siempre tan aliada con él, fue que estalló la crisis económica en 2008 y se paralizaron los nuevos desarrollos urbanísticos en la ciudad, para los cuales se había aportado el dinero. Aprovechó la coyuntura para acabar de erigir las Setas. Tercer golpe de fortuna: la mayor parte de los promotores que en su día pagaron las cantidades estipuladas ya no son propietarios de los suelos porque los tuvieron que entregar en dación de pago a los bancos.

Cuando se reactive el mercado inmobiliario y haya que desarrollar esos suelos, los nuevos promotores podrán decirle al Ayuntamiento que ya se pagó para que se ejecutaran las infraestructuras que precisan, pero en tal caso el problema será para Espadas, el mismo que está pagando las deudas y los pleitos perdidos por la gestión de Monteseirín, que entre tanto se presenta (y lo presentan sus voceros) como el alcalde  que transformó Sevilla ( y el o los que vengan detrás, que arreen con las facturas de la transformación).

Un magnífico espacio en el centro histórico que abre las puertas al progreso económico y al desarrollo de un sector de la ciudad que estaba en franca decadencia: Casi siete años después, el ex alcalde sigue con el mismo discurso que hizo cuando inauguró las Setas antes de que se acabaran (27 de marzo de 2011) con tal de hacerse la foto. Dijo: “Los beneficios económicos que el Metropol Parasol va a traer a la ciudad superarán en un solo año la inversión acometida”. Como han pasado seis años y nueve meses, las Setas deberían haber generado 952 millones de euros. El cuento de la lechera, superado por la versión de su delegado de Urbanismo, Manuel Rey, según el cual el impacto en un solo año sería de 369 millones (deberíamos ir ya por 2.546 millones acumulados).

Si las Setas iban a ser tan rentables, ¿cómo es que la empresa Sacyr demandó al Ayuntamiento y planteó devolvérselas por, entre otras razones, haberse incumplido sus expectativas de retorno económico, cifradas en al menos un 8% anual y que no llegaban ni al 3%? Item más, pese a lo escrito por Monteseirín, el Casco Antiguo sigue en franca decadencia, como señal de que las Setas no han sido ese revulsivo económico que él defiende. Nueve meses después de su inauguración, el Distrito tenía 60.437 habitantes según el Servicio de Estadística del Ayuntamiento. Año tras año ha seguido perdiendo población, un indicador de declive económico. Ahora tiene 58.951 vecinos: 1.486 menos.

Las Setas ni siquiera han contenido la pérdida de población de sus barrios más cercanos. El de la Encarnación propiamente dicho ha pasado de 4.434 habitantes a 4.277; el de Feria, de 6.743 a 6.665, y el de Santa Catalina, de 4.468 a 4.456.

Tuvimos el privilegio de acompañar la entrada de nuestra ciudad en el siglo XXI: La megalomanía de Monteseirín no tiene límites. Se erige él mismo, por asociación con las Setas, en el artífice de la modernización de Sevilla, como si ésta dependiera de que se alce un rascacielos en la Cartuja o el Parasol de los 138 millones en la Encarnación en vez del nivel y calidad de vida de los sevillanos, de los servicios públicos y de su desarrollo socioeconómico.

Y no, Sevilla no entró en el siglo XXI cuando Monteseirín inauguró las Setas en marzo de 2011, sino con un adelanto de ocho años cuando el Rey inauguró el 20 de abril de 1992 la Exposición Universal, que la transformó de cabo a rabo.

Acabamos tomando el mismo argumento de Monteseirín. Según él, como los sevillanos lo votaron masivamente en las elecciones municipales de 2003, le dieron su aval para las Setas de la Encarnación. Pues bien, tan sólo dos meses después de que las inaugurara, en las elecciones locales de 2011 el PSOE cosechó su peor resultado en veintidós años y los sevillanos le dieron a Zoido la mayoría más absoluta de la Democracia, con 166.040 votos (66.872 más que los socialistas) y 20 concejales.

Fue un voto de castigo en toda regla por la gestión de Monteseirín, el de los 138 millones de euros despilfarrados en las Setas de la Encarnación.

Espadas debe pagar más de un millón de euros por las Setas de la Encarnación

SENTENCIA

Es la consecuencia de uno de los pleitos perdidos por el Ayuntamiento frente a la constructora Sacyr

DE 2009

Y más de medio millón por el parking de Aussa, filial de Tussam, bajo el mercado del Arenal

DEMORA

Los intereses por no haber pagado a tiempo otras sentencias negativas ascienden a 890.651 euros

 

El gobierno local ha planteado una serie de modificaciones presupuestarias antes de que finalice el año 2017 y por un valor cercano a los 4 millones de euros para poder hacer frente al pago de varias sentencias condenatorias que se arrastran en un caso desde hace ocho años y entre las que figura una sobre las Setas de la Encarnación.

La sombra del Metropol-Parasol, popularmente conocido como las Setas de la Encarnación, sigue siendo alargada y no deja de proyectarse sobre la tesorería del Ayuntamiento, que se ve obligada a liberar fondos para atender pagos derivados de pleitos con la constructora Sacyr a cuenta del coste de la obra y de a quién sería imputable.

Ahora, el equipo de Espadas ha de hacer una modificación en los Presupuestos de la ciudad antes de que acabe el año en curso para abonar a Sacyr 1.115.494 euros como consecuencia de un fallo judicial favorable a la empresa por la construcción y/o explotación de las Setas.

No acaba aquí, ni mucho menos, el rosario de litigios judiciales heredados de mandatos anteriores y que ahora ha de afrontar el gobierno de Espadas, el cual ha de incluir en las modificaciones del Presupuesto otra partida por valor de 521.501 euros como consecuencia de un pleito por el parking de Aussa (sociedad de aparcamientos filial de Tussam) en el Arenal y que se viene arrastrando desde el año 2009.

La lista se engrosa con 890.651 euros en concepto de intereses de demora por la tardanza del Ayuntamiento en abonar las cantidades a que ha sido condenado por los tribunales de Justicia (por ejemplo, en el caso de los aparcamientos de Resipark), y en ese mismo capítulo de pleitos perdidos hay que incluir 38.200 euros por un despido realizado durante el mandato de Zoido y declarado nulo.

Así pues, sólo por condenas judiciales heredadas de alcaldes anteriores Espadas deberá pagar antes del 31 de diciembre 2.565.846 euros.

 

PRESUPUESTO NO HIPOTECADO

El resto del dinero que ha de salir de las modificaciones presupuestarias se destinará a saldar un reconocimiento de deuda del periodo 2002-2009 con el Teatro de la Maestranza por valor de 368.493 euros; a equilibrar el presupuesto de Fibes con 353.541 euros, complementarios de otros 700.000 anteriores y tras demostrarse que hacían falta los dos millones presupuestados inicialmente (por una enmienda se la privó del millón que luego ha habido que reponer en estos dos plazos); y, finalmente, se asignan 530.000 euros a la adquisición de viviendas para poder ejecutar la inversión a través de Emvisesa pero mediante un simple reajuste interno (el dinero no viene de otro sitio sino que se pasa del capítulo IV al VII del Presupuesto por indicación de la Intervención municipal).

El objetivo del gobierno es afrontar todos estos pagos antes de que finalice el actual ejercicio para que no quede condicionado el Presupuesto de 2018, que en caso contrario tendría que arrancar con más de tres millones de euros ya comprometidos.

El dinero para estos abonos saldrá del ahorro en distintas partidas, siendo una de las principales 900.000 euros del macrocontrato de jardinería, cuya ejecución no se iniciará hasta enero próximo. Asimismo, se aplicarán las cantidades reservadas para los intereses del préstamo de 18 millones de euros firmado con el Banco Sabadell y que no se han empleado porque en vez de contratarse a principios de año se acordó el pasado mes de octubre.

La pirámide de Maslow

Sevilla tiene 24.000 viviendas al borde de la ruina y 63.000 sin siquiera ascensor

Los políticos, en vez de cubrir las necesidades básicas, sólo hablan de grandes obras

 

Abraham Maslow fue un psicólogo humanista estadounidense que acuñó la teoría de la jerarquía de las necesidades humanas: las personas, a medida que satisfacen sus necesidades básicas, van desarrollando otras más elevadas hasta llegar, teóricamente, a su autorrealización.

Como las necesidades pueden ser ordenadas conforme a la importancia que tienen para el bienestar personal, la representación gráfica de esa jerarquía se suele hacer en forma de pirámide (desde las básicas hasta las espirituales), de ahí que la teoría del psicólogo neoyorquino sea conocida como la pirámide de Maslow.

Muy resumidamente, las necesidades prioritarias y que conforman la base de la pirámide son, por pura lógica, las fisiológicas. El portavoz del grupo municipal de IU, Daniel González Rojas, que no sabemos si ha leído a Maslow, las resume en su frase “pan, techo y trabajo”. Efectivamente, las necesidades más vitales del ser humano son comer, beber y tener un refugio donde guarecerse de las inclemencias meteorológicas. Según Maslow, hasta que no se han cubierto las necesidades de este nivel todas las demás son secundarias.

El segundo nivel serían las necesidades de seguridad, en todos los órdenes de la vida: la seguridad física de índole personal y familiar (la salud) y social (de orden público garantizado, para que no te asalten o te maten por la calle).

El tercer nivel de la pirámide serían las necesidades de afiliación, o sea las que tienden a superar los sentimientos de soledad mediante la formación de una familia y la integración en la sociedad a través de la pertenencia a una iglesia, las cofradías, un club social, un club deportivo…

Ascendiendo por la pirámide psicológica llegamos al cuarto nivel, donde estarían las necesidades de reconocimiento social (reputación, fama, premios…), a partir de (o que trae como consecuencia) la autoconfianza y la satisfacción con uno mismo, por el hecho añadido de gozar de la consideración por parte de la sociedad en la que se ha producido la integración.

Y en el vértice de la pirámide se encontrarían las necesidades de autorrealización personal, de desarrollo espiritual, de buscar el cumplimiento de una misión, de hallar el sentido de la propia existencia, de darse al prójimo, de trascender lo material porque todas las necesidades en ese ámbito llevan ya tiempo cubiertas.

 

APLICACIÓN SOCIAL

 

La pirámide de Maslow se refiere a la jerarquía u orden de prioridades de las necesidades humanas. ¿Y si la aplicamos a la escala de toda una sociedad, como en nuestro caso Sevilla? Si trasladamos y superponemos la pirámide a Sevilla como ciudad, ¿qué necesidades deberían ser satisfechas primero antes de pasar al siguiente nivel?

Vemos que nuestros políticos, con el alcalde a la cabeza, generalmente suelen hablar de las grandes infraestructuras como la prioridad de Sevilla: que si las tres líneas pendientes del Metro (un coste de al menos 3.700 millones de euros) o, para empezar, del tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián de la línea 3 (700 millones de euros); que si la SE-40 y sus túneles bajo el río Guadalquivir (más de 500 millones de euros sólo para estos últimos); que si la Ciudad de la Justicia no se sabe bien todavía dónde (al menos 100 millones de euros); que si la prolongación del tranvía hasta Santa Justa (23,4 millones del tendido más 16 millones para los tranvías), que si…..

Mientras nuestros dirigentes sólo hablan de inversiones multimillonarias en grandes infraestructuras y se colocan por tanto en la parte alta de la pirámide en la jerarquía de las necesidades de Sevilla, hace tan sólo unos días el Ayuntamiento presentó un estudio sobre el estado de las viviendas de nuestra ciudad que revela que hay 24.236 que precisan de rehabilitación y que, de ellas, 18.573 se encuentran en estado deficiente, malo o ruinoso.

ORDEN DE PRIORIDADES

¿No situaba acaso Maslow el refugio, o sea un techo bajo el que cobijarse, en la base misma de su pirámide? Conforme a la jerarquización de las necesidades, la rehabilitación de esas 24.236 viviendas, con toda la creación de empleo que supondría en nuestro sector de la construcción y en las industrias auxiliares, debería ser para el Ayuntamiento una prioridad mucho más importante que iniciar la línea 3 del Metro o prolongar el tranvía hasta Santa Justa, conforme al principio de Maslow de que no se debe subir del nivel en la pirámide sin previamente haber satisfecho las necesidades del nivel precedente. ¿Qué es más básico e importante, tener un parque de viviendas en perfecto estado de revista y en que vivan dignamente todos los sevillanos o dedicar 700 millones al Metro y dejar 24.236 viviendas al borde de la ruina?

Más demoledor aún es el dato de ese mismo estudio elaborado para el Plan Municipal de Vivienda 2018-2023 de que tenemos 63.435 edificios de cuatro o más plantas sin ascensor, con todo lo que eso supone de menor calidad de vida para sus habitantes y de graves problemas en caso de imposibilidad física y a medida que faltan las fuerzas conforme pasan los años y se va envejeciendo. El grupo constructor Praysa redactó un informe el pasado verano en el que cifró en más de 100.000 las personas sin ascensor en Sevilla, de las que 10.500 tienen algún tipo de incapacidad y más de 7.000 sufren problemas de movilidad reducida. Singular fue el caso de la vecina del Polígono de San Pablo que no había podido salir de su piso en trece años, hasta que le instalaron un elevador en el bloque.

El pasado mes de julio, la Gerencia de Urbanismo abrió un periodo para solicitar ayudas para la colocación de ascensores y para el desarrollo de medidas de accesibilidad en el parque de viviendas más antiguo, con una cuantía de 850.000 euros, más otros 250.000 para complementar las actuaciones de otras Administraciones (por ejemplo, la Junta de Andalucía) en esta línea.

MÁS DE MIL AÑOS

¿Cuánto cuesta instalar un ascensor en un edificio antiguo que no lo tiene? Obviamente, depende de muchos factores. Cada inmueble es un caso distinto. En foros especializados del sector se estima que colocar un ascensor pequeño con seis paradas puede rondar los 30.000 euros, en función de los acabados interiores y exteriores. Otras fuentes hablan de al menos 50.000 euros. Si tomamos el primer precio, el más barato, el 1,1 millones de euros de la convocatoria de la Gerencia de Urbanismo daría para instalar 37 ascensores, en números redondos. Pues bien, a este ritmo se tardarían 1.714 años en dotar de ascensor a esos 64.435 edificios carentes de este equipamiento básico.

Si aplicamos la pirámide de Maslow a la jerarquía de necesidades de Sevilla, ¿acaso no se deduce por pura lógica cuál debe ser el orden de prioridades de la ciudad, su Plan Estratégico? ¿Debemos pensar en gastar 700 ó 3.700 millones de euros en una medio línea o una red de Metro antes que en dotar de ascensores a 63.435 viviendas y a 100.000 sevillanos que no lo tienen?

Cuando era senador y líder de la oposición municipal, Espadas propuso un plan para crear empleo en la Sevilla por entonces de los 90.000 parados (ahora 74.277, según la estadística oficial del pasado septiembre) dotando de aislamiento al mayor número de edificios posible y financiando la operación con el ahorro energético que se conseguiría. Ahora que es alcalde, ¿no se le ocurre un plan para crear empleo rehabilitando esos 24.236 inmuebles en mal estado y dotando de ascensores a los 63.435 en los que sus vecinos han de subir las escaleras a pie, con lo que de paso satisfaría una necesidad básica del primer nivel de la pirámide y elevaría notablemente la calidad de vida de tantos sevillanos?

 

MEGALOMANÍAS

 

El pasado curso hemos vivido la polémica, propia de una sociedad subdesarrollada, por los colegios de nuestros hijos carentes de aire acondicionado en pleno siglo XXI, con temperaturas superiores a 30 grados en sus aulas por ser la nuestra una ciudad tórrida y cada vez más afectada por el cambio climático. ¿Imaginamos en la fría Alemania colegios sin calefacción? Pues bien, ¿en qué nivel de la pirámide de Maslow colocaríamos este problema irresuelto de la falta de climatización? ¿Y el de las bibliotecas cerradas por las tardes por falta de personal? ¿No es acaso una necesidad básica de una sociedad contar con una buena red de bibliotecas para elevar el nivel cultural de sus habitantes y que habría que satisfacer antes que seguir subiendo nivel tras nivel hasta la cúspide de la pirámide gastando los recursos en otras cosas menos esenciales?

La pirámide de Maslow aplicada a Sevilla y a la política local es un magnífico instrumento para calibrar el orden real de nuestras prioridades como ciudad y medir el grado de sensibilidad social o de megalomanía de nuestros gobernantes. ¿Atienden los básico o lo superfluo?

Un alcalde con sensibilidad social y sentido común no se habría gastado, como hizo Monteseirín,  138 millones de euros, detraídos además del dinero destinado a los barrios, en levantar las prescindibles Setas de la Encarnación teniendo una ciudad con más de 70.000 parados, 24.000 viviendas al borde de la ruina y 63.000 sin ascensor. En su megalomanía se colocó en el vértice de la pirámide cuando en la vida real Sevilla aún tiene los pies de barro.

El Ayuntamiento de Sevilla acumula condenas judiciales por valor de 52 millones

Los cuatro grupos políticos de la oposición municipal han señalado con motivo de los primeros 100 días de Espadas como alcalde que están a la espera de que presente sus proyectos de Ordenanzas Fiscales y Presupuestos para evaluar con mayor fundamento su gestión. El problema para Espadas es que desde abril el Ayuntamiento acumula 52 millones de euros en condenas judiciales, una cantidad que supera en 2,6 veces el presupuesto real de inversiones con que cuenta la ciudad para el año en curso y que deja al alcalde con una limitadísima capacidad de maniobra.

El Ayuntamiento no tuvo más remedio la pasada semana, obligado por sendas condenas judiciales en contra, que aprobar el pago de 122.448,15 euros a Telvent y de 173.043 euros a Telefónica, dinero que se suma a varias condenas millonarias que ha sufrido desde el mes de abril y que suman casi 48 millones de euros , a los que hay que añadir más de cuatro millones por intereses de demora y de otro tipo y de reconocimiento de derechos de cobro a las empresas que han pleiteado contra la corporación y han obtenido estas sentencias favorables.

En total, el montante de las condenas asciende a 52 millones de euros, y todavía hay en lontananza pleitos pendientes en los que se dirimen 28 millones de euros más. Dado que en el actual Presupuesto municipal de 2015 el dinero realmente disponible para inversiones asciende a unos 20 millones (en concreto 19.990.748 euros), los pagos por los fallos judiciales en contra superan en 2,6 veces esa cifra.

Por ende, a Espadas se le complica el escenario económico debido a que el Gobierno de la nación le transferirá al Ayuntamiento 6 millones de euros menos con cargo a la participación en los ingresos del Estado que en el último ejercicio. Entre condenas judiciales y menores transferencias, el alcalde se va a ver abocado a buscar aquello que dijo en su controvertido anuncio de bajada/subida del IBI: los resquicios que haya en las normas, para tratar de recaudar más fondos con los que afrontar esta complicada situación.

‘LEGADO’ DE MONTESEIRÍN

La sombra de Monteseirín es tan alargada que cuatro años y medio después de su salida del Ayuntamiento su negativa herencia aún sigue lastrando a sus sucesores. Sin contar las cantidades que tuvo que pagar Zoido en los primeros años de su mandato por sentencias también contrarias por la gestión de Monteseirín, especialmente por las obras de la Alameda y del carril-bici, el pasado abril el Consistorio recibió el, probablemente, mayor golpe judicial de su historia reciente al fallar la Justicia en su contra y a favor de Sacyr en el pleito por las Setas de la Encarnación: 36,5 millones de euros.

Ya con Espadas como alcalde, el Ayuntamiento ha sufrido otra condena en un pleito arrastrado desde la época de Monteseirín, por la cesión de suelos de Mercasevilla a Sando para la construcción de naves industriales. En este caso la condena ha sido de casi 9 millones de euros, que con los intereses de demora y otros conceptos se elevará a 12 millones en números redondos.

Los siguientes pleitos perdidos han sido heredados por Espadas de la gestión de Zoido: condena de dos millones por la suma de dos sentencias favorables a Detea en el caso de la comisaría de la Ranilla, que acabarán siendo tres millones, ya que la Justicia le ha reconocido a la empresa el derecho a reclamar otro millón más.

Y las dos últimas condenas en contra del Consistorio son a favor de Telvent por la revisión de precios al alza del contrato de las señales de tráfico (0,12 millones) y a favor de Telefónica por unas obras de modificaciones de líneas de comunicaciones (0,17 millones).

El Ayuntamiento se enfrenta además a una demanda de Detea de 20 millones por el ruinoso estado en que le entregó los edificios de la Policía en la Cartuja y a una reclamación de Resipark de 7,8 millones por la anulación del contrato que firmó Monteseirín para la construcción de aparcamientos subterráneos en suelos que resultó no eran de propiedad municipal.

La factura judicial del Ayuntamiento

Empresa                 Asunto                                Importe indemnización

Sacyr           Setas Encarnación                        36.532.464,18  euros

Sando          Suelos Mercasevilla                        8.944.710,30

Sando          Intereses y otros (estimado)         3.055.290,00

Detea          Sede Policía La Ranilla                   1.902.366,91

Detea          Sede Policía La Ranilla                            177.923,88

Detea          Intereses y otros                            1.076.685,46

Telvent       Señales de tráfico                                122.448,15

Telefónica   Líneas teléfono                                173.043,00

TOTAL                                                                   51.984.931,88

Asumida

Antes decimos que Zoido ha pasado de usar como coartada la ‘herencia recibida’ de Monteseirín a asumirla plenamente en documentos oficiales del Ayuntamiento, antes nos da el alcalde la razón con ese reportaje fotográfico a tutiplén que se ha dejado hacer en lo alto de las ‘Setas’ de la Encarnación, el icono monteseirinesco por excelencia. Por mucho que diga ahora que hay que hacer compatibles todas las Sevillas, las de la Giralda y también la del Metropol y la torre Pelli (¡el mismo discurso, calcadito, que largaba su predecesor para justificar sus faraónicos proyectos!), yo no me imaginaría a Monteseirín posando delante de los carteles anulados del Plan Centro, de la boca de entrada al hipotético parking subterráneo de la Alameda, del ‘mapping’ sobre la fachada de las Casas Consistoriales o del alumbrado navideño de Zoido. Una cosa es verse obligado a rentabilizar las hipotecas urbanísticas legadas por el jefe político de Manuel Marchena y otra muy distinta bendecirlas prestando para ello la propia imagen. Y es que en Zoido, la foto es siempre el mensaje.

 

El artefacto

Las vueltas que da la vida. El exalcalde socialista Manuel Del Valle participó en una mesa redonda organizada por Adepa sobre la situación de nuestro patrimonio histórico y no sólo renegó del PGOU de su correligionario y sucesor Monteseirín, sino que también calificó de “artefacto” las ‘setas’ de la Encarnación y abogó por que se pudran con el calor africano de Sevilla. En contraste, el gobierno de Zoido, en plan converso, convoca el concurso Photoquivir 2013 para más de mil fotógrafos y Beltrán lo anuncia -y se hace fotos sonriente junto al mismo- con un inmenso cartel cuyo ‘leit motiv’ son las ‘setas’, el icono por excelencia del mandato de Monteseirín. Como además este gobierno ha alabado sin tapujos en el Plan de la Energía el tranvía (sí, el que cuando el PP estaba en la oposición decía que iba “de ningún sitio a ninguna parte”) , el carril bici y otras infraestructuras por la sostenibilidad de la coalición PSOE-IU, a Zoido ya se le ha acabado la coartada de criticar la herencia recibida, por cuanto la ha hecho todita suya. Ahora es la herencia asumida.