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El deseo de cambio influyó más que Cataluña en las elecciones andaluzas de 2018

SONDEO DEL CIS

El 58,4% de los andaluces no quería que el PSOE siguiera gobernando

POLÍTICA NACIONAL

Sólo una cuarta parte valoró más los temas de España a la hora del voto

LIDERES

Pedro Sánchez fue tan valorado como Susana Díaz

 

El sondeo preelectoral sobre Andalucía del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), denostado porque por mor de un “exceso de cocina” atribuyó al PSOE entre 45 y 47 diputados cuando luego obtuvo catorce menos, dibujó un panorama que en pura lógica tenía que conducir a los resultados que finalmente se han producido. En los mismos ha influido sobre todo el desgaste del gobierno de Susana Díaz y el cansancio de los andaluces tras 36 años de los socialistas en el poder y en menor medida Cataluña y la política nacional.

Si la política del Gobierno de la nación sobre Cataluña y las alianzas de Pedro Sánchez con los independentistas catalanes hubieran sido el factor esencial que explicara el resultado del PSOE en las elecciones andaluzas del 2D, el sondeo preelectoral del CIS, cuya recogida de datos concluyó un mes antes de la cita con las urnas, habría reflejado de alguna manera esa inquietud, salvo que los andaluces sean maestros en el arte del disimulo, pero no fue así.

Cuando se les preguntó qué sería más importante para ellos a la hora de votar, el 56,4% respondió que los temas propios de Andalucía, una cifra superior en más del doble a la de quienes daban prioridad a los temas generales de España (24,8%), mientras que un 13,8% valoraba ambos temas por igual.

La influencia del líder nacional del partido a la hora de votar era muy tenida en cuenta por el 23,7%; bastante, por el 39,1%; poco, por el 19%, y nada, por el 9,6%. En este capítulo se habría puesto de manifiesto, siquiera de forma indirecta, el rechazo a Pedro Sánchez por su gestión al frente del Gobierno y este factor podría haber tenido una influencia decisiva en la sangría de votos socialistas en Andalucía.

Sin embargo, cuando se pidió a los andaluces que valoraran la actuación política tanto de los líderes autonómicos como de los nacionales, Pedro Sánchez obtuvo prácticamente la misma puntuación que Susana Díaz (un 4 frente a un 4,1) y que Albert Rivera (otro 4), cuyo partido, Ciudadanos, ha pasado de 9 a 21 diputados en Andalucía.

 

CLAVE ANDALUZA

 

Es por tanto en la valoración por parte de los andaluces de la situación en/de Andalucía, reflejada con creces en el sondeo del CIS, donde hay que buscar las claves del resultado de las posteriores elecciones. Así, la situación económica fue calificada como buena o muy buena por sólo el 5%, frente a un 54,7% que la tachaba de mala o muy mala. Además, un 30,3% estimaba que era todavía peor o mucho peor que hace tres/cuatro años, frente a un 18,8% que la consideraba mejor o mucho mejor.

Similar valoración negativa se otorgaba a la situación política: sólo un 5,9% creía que era buena o muy buena, por un 58,9% que la veía como mala o muy mala. Y en comparación con hace tres o cuatro años, o sea el primer mandato de Susana Díaz como presidenta, sólo un 8,6% pensaba que había evolucionado a mejor o mucho mejor, frente a un 35% que pensaba que era peor o mucho peor.

Asimismo, el problema más importante de Andalucía no tenía nada que ver con cuestiones nacionales. El 62,8% citaba el paro en primer lugar, y el 14,9% la corrupción.

 

GESTIÓN DEL PSOE

 

Cuando se preguntaba por la gestión del PSOE en la Junta de Andalucía en los últimos cuatro años, es decir durante el reciente mandato de Susana Díaz, sólo un 13% la calificaba como buena o muy buena, mientras que un 43,1% la calificaba como mala o muy mala. Y a la pregunta directa sobre la gestión de Susana Díaz como presidenta, únicamente el 15,5% la consideraba buena o muy buena, en contraste con el 43,7%, que la estimaba como mala o muy mala.

 

Tras esta cascada de calificaciones negativas sobre la situación económica y política de Andalucía y la actuación del PSOE y de Susana Díaz, se llegaba a la pregunta clave, cuya respuesta parece la consecuencia lógica de las anteriores. A la cuestión de si tras las elecciones le gustaría que gobernase en Andalucía un partido distinto del que gobernaba entonces (el PSOE), un 58,4% expresó su deseo de cambio y de que gobernara otro partido, más del doble de quienes preferían la continuidad del PSOE en San Telmo (un 24,9%), mientras que a un 10,5% le daba igual.

 

Pues bien, en las elecciones del 2D, el PSOE obtuvo un 27,95% de los votos, apenas tres puntos más que ese 24,9% que confesó en el CIS su apuesta por los socialistas. El resto de los partidos obtuvieron en su conjunto (PP, CS, AA y Vox) un 66,17% de los sufragios, ocho puntos más que el 58,4% que abogó por el cambio tan sólo un mes antes de la cita con las urnas.

 

La conclusión es que el CIS hasta se quedó corto, porque fueron muchos más los andaluces que votaron por opciones distintas al PSOE y que podían acabar en un cambio de gobierno en Andalucía, un cambio motivado esencialmente por la situación de la región tras 36 años con el PSOE en el poder y en escasa medida (el sondeo no lo traslucía) por la situación en Cataluña o la política del Gobierno central.

http://datos.cis.es/pdf/Es3230mar_A.pdf

El PSOE de Susana Díaz se desangra por los cuatro costados

BALANCE DE UN LUSTRO

Tras la marcha de Griñán ha perdido más de medio millón de votos y catorce diputados

REPRESENTATIVIDAD

Ya no representa ni a un tercio de los andaluces, cuando tuvo la mitad de los votos (1982)

EXTREMOS

Debacle en el medio rural, donde se deja 219.753 votos, y las grandes urbes, con 155.287 menos

 

El PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra, que se identificó a sí mismo con Andalucía al lograr en su año mágico de 1982 la mayoría absolutísima en las primeras elecciones autonómicas andaluzas con más de la mitad de los votos (el 52,60%) y 66 escaños en el Parlamento regional, cayó doce años después hasta los 45 diputados (la época de la “pinza” PP-IU), remontó sucesivamente hasta los 61 en 2004 para, a partir de entonces, iniciar un declive (47 en 2012 con Griñán) que Susana Díaz pudo contener manteniendo la cifra de escaños aun perdiendo votos en 2015 pero que ahora ya se desangra por los cuatro costados. En las elecciones del pasado domingo, 2 de diciembre, ha cosechado los peores resultados de su historia en todos los sentidos tras 36 años en el poder y afronta el riesgo cierto de perderlo frente a la mayoría absoluta que suma el bloque de centro-derecha.

Tras cinco años al frente del partido y del gobierno de la Junta de Andalucía, el balance de Susana Díaz es de 518.680 votos perdidos, catorce diputados menos y una representatividad que cae por debajo del psicológico límite del 30%. Con tan sólo un 27,95% de los votos, el PSOE va camino de representar a una cuarta parte de los andaluces, cuando inició la andadura autonómica mereciendo la confianza de más de la mitad.

La sangría de votos se produce en todo tipo de municipios, y más aún en los situados en los dos extremos. Contrariamente a lo que podría creerse, es la Andalucía profunda, la de los pueblos con menos de 20.000 habitantes asentados en el medio rural en su inmensa mayoría, la que más fe ha perdido en los socialistas. Entre estos 698 municipios del total de 778 existentes en la comunidad, el PSOE ha perdido 219.753 votos desde que está dirigido por Susana Díaz. Dicho de otro modo, el 42,36% de los sufragios que ya no cuenta el Partido Socialista estaban antes en el grupo de municipios menos poblados de la región. Y de esa cantidad, 176.741 se los ha dejado en las elecciones del pasado domingo.

 

La segunda gran sangría electoral socialista se produce en las ocho capitales de provincia más los cuatro municipios con una población superior a los 100.000 habitantes (Jerez, Dos Hermanas, Marbella y Algeciras), en los que en el quinquenio de Susana Díaz ha perdido el PSOE el apoyo de 155.287 votantes, prácticamente un tercio del total. Lo peor para el partido del puño y la rosa es que el desplome se ha agudizado en el último trienio: 95.896 votos menos en este conjunto urbano desde las elecciones de 2015 a las de 2018, que Susana Díaz adelantó con un resultado catastrófico y cometiendo un grave error de cálculo.

 

El partido hasta ahora gobernante ha obtenido una media del 27,95% de votos en el conjunto de Andalucía, pero no la alcanza en ninguno de los doce municipios más poblados de la comunidad. Sólo en su tradicional feudo de Dos Hermanas se aproxima a esos dígitos, con el 27,61%, seguida de Almería (25,32%) y Sevilla capital (25,26%). En el otro extremo se sitúan Cádiz (18,01%), Granada (18,62%) y Córdoba (19,80%). Además, los socialistas no son hegemónicos en siete de las grandes urbes andaluzas: son la tercera fuerza en Cádiz, Granada y Córdoba; y la segunda en Almería, Jaén, Algeciras y Jerez. Mantienen la supremacía en Sevilla, Dos Hermanas, Huelva, Málaga y Marbella.

 

CIUDADES MEDIAS

 

Las menores pérdidas de votos, si contabilizar 58.039 sirve de consuelo, las registra el PSOE en las ciudades medias, las que tienen entre 50.000 y 100.000 habitantes. Son un grupo de dieciséis entre las que están Utrera, Chiclana, Torremolinos, Linares y Roquetas de Mar. En este conjunto, los socialistas sólo son hegemónicas en cinco (un tercio del total), concretamente en Alcalá de Guadaíra, Utrera, La Línea de la Concepción, Linares y Motril. Son cuartos en El Puerto de Santa María, El Ejido y Roquetas de Mar; terceros en Mijas, Estepona, Benalmádena y Torremolinos; y segundos en San Fernando, Chiclana, Fuengirola y Vélez-Málaga.

 

Y un dato muy significativo: sólo superan su media regional del 27,95% en Utrera (33,04% de los votos). La peor proporción la obtienen en El Ejido (15,80%), Roquetas (17,35%) y El Puerto de Santa María (18,40%).

Por último, en el poco más de medio centenar de municipios de entre 20.000 y 50.000 habitantes el PSOE se ha dejado en las dos últimas elecciones, con Susana Díaz al frente, 85.601 votos, que suponen el 16,50% de todos los perdidos en los últimos cinco años. De esta cifra, la inmensa mayoría (76.554) han sido en las elecciones del 2 de diciembre.

 

A este grupo de municipios pertenecen Ayamonte, Moguer, Écija, Camas, Carmona, Barbate, Los Barrios, Cabra, Baena, Puente Genil, Armilla, Ronda, Nerja, Adra, Úbeda, Martos…Los socialistas mantienen la hegemonía en 39 de ellos, la inmensa mayoría, y obtienen los peores resultados en Conil (son la cuarta fuerza política); Rota, Alhaurín de la Torre y Rincón de la Victoria (son la tercera).

En este conjunto de municipios superan su promedio regional en 27 de ellos (casi la mitad del total), por lo que dentro del pésimo resultado general obtenido en el último quinquenio, podrían constituir la base desde la que empezar a recuperar el mucho terreno perdido.

El PSOE, de Griñán a Susana Díaz

-Pierde 518.680 votos

-Cae por debajo del 30% del total (-7,46%, hasta quedarse en el 27,95%)

-Catorce diputados menos

-De los 518.680 sufragios perdidos:

-155.287 (un 29,93% del total) corresponden a las capitales de provincia y ciudades con más de cien mil habitantes.

-58.309 (un 11,18%), a las ciudades con entre 50.000 y 100.000 habitantes.

-85.601 (un 16,50% del total), a los municipios de entre 20.000 y 50.000 habitantes.

-219.753 (un 42,36%), a los municipios con menos de 20.000 habitantes.

 

 

La línea roja

El Ayuntamiento no ha anunciado medidas contra los taxistas hasta que éstos reventaron el mitin de Susana Díaz

Cabrera les prometió sin ningún fundamento legal restringir el paso de los VTC al Centro, donde está el negocio

 

Si los taxistas no hubieran cruzado la línea roja al reventar el mitin de Susana Díaz es muy probable que Espadas, calificado por Ciudadanos como mero “comentarista de la actualidad” por su pasiva actitud en este conflicto, no hubiera anunciado la retirada de las licencias a los implicados en los incidentes, ni habría pedido por fin al subdelegado del Gobierno, el sanchista Toscano, que prohíba de una vez esas marchas lentas o “caracoladas” de taxistas que durante días han colapsado la circulación para indignación de, como reconocía el alcalde, los “cabreados sevillanos”, de entre los cuales se dieron vivas a Cabify frente a una concentración de taxistas en el Prado de San Sebastián.

Desde la Unión Sevillana del Taxi se ha dicho que en la actuación de decenas de taxistas ante el teatro de San Juan de Aznalfarache donde se había programado el mitin de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía “no hubo violencia”. ¿Cómo calificar entonces unos hechos en los que, según recogieron diversas crónicas periodísticas, se bloquearon las puertas del recinto, en cuyo interior había menores y ancianos; se las aporreó, se impidió la entrada y salida de personas; se lanzaron macetas contra las ventanas, que por fortuna resistieron sin romperse, y se vociferó a coro el cántico “te va a votar tu puta madre”?

¿Cómo lo vieron y sintieron los allí presentes? Verónica Pérez, secretaria general de los socialistas sevillanos y candidata en las elecciones andaluzas del próximo domingo, escribió el siguiente mensaje: “Con todo el dolor hemos suspendido el acto con Susana Díaz en San Juan de Aznalfarache ante la actitud violenta de algunos. Somos demócratas y creemos en la libertad y en la palabra como única arma. El 2D los sevillanos responderemos en las urnas votando”.

 

El diputado socialista Antonio Pradas calificó los incidentes como “matonismo” frente a la “pérdida de la razón” y con “amenazas a mujeres y niños”. Y Susana Díaz, que se hallaba en la Casa del Pueblo lista para desplazarse al teatro cuando le comunicaron la suspensión del mitin, destacó que dentro había “gente mayor, abuelos y niños” y que “la seguridad de las personas está por encima de cualquier cosa, para el PSOE y para mí”.

 

COMPETENCIA DE LOS VTC

Sí, los responsables de estos reprobables incidentes que provocaron lo nunca visto en la historia de la Democracia en Andalucía, la forzosa suspensión de un mitin durante una campaña electoral, son los taxistas que participaron en los mismos, pero hay que preguntarse por qué se ha llegado a esta situación y por qué el gremio se siente engañado por el Ayuntamiento de Sevilla, especialmente por el ex director del Instituto del Taxi y delegado de Movilidad, Juan Carlos Cabrera, con fama de blando con el sector.

Como es sabido, los taxistas ven amenazado su negocio por la irrupción de una competencia al hilo de las nuevas tecnologías (aplicaciones, “smartphones”) con Internet como cauce, una competencia con la que nunca pensaban ni para la que se prepararon mejorando sus servicios y recurriendo a sus mismas armas tecnológicas: los vehículos de alquiler con conductor o de transporte concertado, denominados VTC, y que operan mediante plataformas como Uber y Cabify.

La candidata a la Presidencia de la Junta por Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, a la que han reprochado que no condenara personalmente el boicot de los taxistas a Susana Díaz, repite el tópico de que los VTC están dominados por multinacionales y/o fondos buitre que ni pagan sus impuestos en España. Si se molestara en informarse comprobaría que en la plana mayor de Unauto, la patronal de los VTC, figuran antiguos presidentes o dirigentes de asociaciones de taxistas tan poderosas como las de Madrid y Barcelona que hace unos años se manifestaban también contra lo que calificaban como “intrusismo” de los VTC y que acabaron pasándose con armas y bagajes al bando contrario tras hacerse con decenas, centenares  e incluso miles de licencias para este tipo de vehículos.

Es el caso de José Antonio Parrado (de presidente de la Asociación del Taxi de Madrid a controlador primero de Gesstaxi y luego de Auro New Concept Transport); José María Goñi (secretario general de la Federación del Taxi de Cataluña, donde Radio Taxi Barcelona cambió su objeto social para pasar de prestar servicio a los taxistas al alquiler de coches con conductor) y de José Luis Funes (otro ex dirigente del gremio en Madrid).

El fundador de Cabify, el español Juan de Antonio, es quien insertó en los medios de comunicación la campaña publicitaria ‘Hola Pablo, hola Irene, hola Podemos’, para, frente a críticas como las de Teresa Rodríguez, ponerse a disposición del partido morado, explicarle sus cuentas y aclararle que paga en España el 100% de su actividad económica.

 

El empresario Rosauro Varo, sevillano y por tanto paisano de esos taxistas que colapsan Sevilla con sus “caracoladas”, ha invertido 118 millones de euros en la compra del 56% de Vector Ronda Teleport para hacerse con una parte del nuevo negocio de los coches de alquiler con conductor.  Por mucho que se empeñen los taxistas, acostumbrados al proteccionismo administrativo, no se pueden poner puertas al campo ni gozar de monopolios en una economía de libre mercado basada en la competencia como es la de la Unión Europea.

 

LA PROMESA

 

Pues bien, en su lucha para que las Administraciones Públicas prohíban lo que califican como “intrusismo” de los VTC, los taxistas sevillanos amenazaron con colapsar la ciudad aprovechando la anunciada celebración en la misma del Consejo de Ministros el pasado 26 de octubre. El gremió desconvocó la movilización justo a tiempo para el Gobierno, tras una reunión “in extremis” con el delegado de Movilidad del Ayuntamiento, Juan Carlos Cabrera, el cual subrayó públicamente “el apoyo que desde el gobierno municipal siempre hemos mostrado a la actividad del taxi” e ignoró o despreció a la otra parte (involuntaria) del  conflicto, los VTC, como si el Ayuntamiento no gobernara para ellos también.

Cabrera anunció que atendería una de las principales reivindicaciones del gremio: controlar, por decirlo eufemísticamente (en realidad los taxistas pretendía que se prohibiera o impidiera), el acceso de los VTC al Casco Antiguo, lo que en la práctica equivaldría a hundir su negocio, ya que gran parte de sus clientes son turistas que van a alojarse a los hoteles, la mayoría ubicados en este distrito de la ciudad. El delegado hizo una “sui generis” interpretación jurídica para plegarse a las exigencias de los taxistas: “Hay que distinguir -afirmó- la normativa para el transporte de viajeros de la normativa de tráfico vial. No se puede equiparar la actividad de los VTC, en cuanto a desarrollo por las zonas restringidas, con la del taxi. Vamos a ser muy exigentes en el control de los accesos al Casco Antiguo y en las zonas restringidas”.

Sin embargo, los VTC tienen la misma licencia, en calidad de vehículos de transporte público de viajeros, que los taxis, con la única diferencia de que no pueden circular a la busca de clientes, sino sólo acudir a recogerlos y a transportarlos a su destino cuando aquéllos han solicitado sus servicios previamente a través de una aplicación, plataforma en Internet o similar. Por tanto, tienen el mismo derecho que los taxis a circular hasta el Casco Histórico aun cuando haya zonas declaradas de especial restricción al tráfico, como se ha recordado desde el Ministerio de Fomento y desde su patronal Unauto, la cual amenazó de inmediato con emprender acciones legales contra el Ayuntamiento por haber ordenado a la Policía Local controlar y limitar la libre circulación de sus conductores, algo que no ocurre en otras grandes urbes del país.

La nueva política municipal provocó la alarma de la patronal hotelera, que temerosa de perder los clientes que llegan a los hoteles mediante los VTC exigió una reunión con el delegado de Movilidad. Por su parte, el de Turismo, Antonio Muñoz, se vio obligado a nadar entre dos aguas y declaró que los conductores de VTC podrían acceder al Centro a llevar/recoger clientes de los hoteles pero siempre que fuera por vías alternativas a las reservadas a los taxistas y residentes. Una frase que recordaba a aquella de Henry Ford, el inventor de la cadena de montaje,  de que los clientes de su fábrica de coches podían elegir el color que quisieran siempre que fuera negro.

IGNORANCIA

Finalmente, Cabrera no tuvo más remedio que reconocer que “los VTC, a raíz de la modificación de la ley de Transporte Terrestre, es un servicio público, no una empresa auxiliar como era, y los servicios públicos, porque así lo marcan la ley y (atención) y en nuestras Ordenanzas, en zonas restringidas del Casco Antiguo tiene que permitirse el acceso cuando tengan un punto de destino final dentro de ese Casco Antiguo”.

Conclusión, el delegado no tenía ni idea de lo estipulado en la ley y en las propias Ordenanzas municipales cuando prometió a los taxistas restringir la circulación a los VTC con tal de que desconvocaran su protesta y el Consejo de Ministro se celebrara en Sevilla con total normalidad. Pese a su ignorancia y a encender los ánimos de los taxistas con una promesa sin fundamento legal, sigue en su puesto diciendo, al igual que Espadas, que los taxistas que bloquearon Fibes durante el Sicab y han colapsado el tráfico durante varios días eran una minoría no representativa que lo único que estaba consiguiendo era “cabrear” a los sevillanos, por lo que les instaba al diálogo sin más, hasta que aquéllos cruzaron la línea roja de reventarle el mitin a Susana Díaz. De la apelación al diálogo se ha pasado en horas veinticuatro al anuncio de retirada de licencias.

Decía Beltrán Pérez, el alcaldable del PP, que había que proteger a los taxistas de la ciudad frente a los VTC. Visto lo visto en las últimas semanas, habría que preguntarse si la frase no debería haber sido formulada al revés: proteger a la ciudad de los taxistas. Que le pregunte si no a Susana Díaz.

Elecciones generales 26-J 2016: empatar no es ganar

 
El PP se atribuye el fin de la hegemonía socialista en Sevilla pese a quedar a 48.348 votos
El PSOE presenta sus resultados en clave municipal y desvía el foco hacia Pedro Sánchez

 

Para ponernos en situación, recordemos los resultados de las elecciones generales del pasado 26 de junio en la provincia de Sevilla:

 

-El PSOE recibió 348.001 votos (el 33,70% del total), que le supusieron 4 diputados.

-El PP, 299.653 votos (el 29,02%), que le otorgaron 4 diputados.

-Unidos Podemos, 214.244 sufragios (el 20,75%) gracia a los cuales logró 3 diputados.

-Ciudadanos, 137.718 votos (el 13,34%), que le han permitido un diputado.

 

Los datos reflejan que, por las características del sistema electoral, se ha producido un empate en número de escaños entre el PSOE y el PP y aunque por primera vez en la historia de la Democracia los socialistas no han superado en actas de diputado a los populares en su feudo sevillano, la cuna de Felipe González y Alfonso Guerra, aún mantienen a su favor una diferencia de 48.348 votos.

Sin embargo, en la noche electoral el presidente provincial del PP, Juan Bueno, presentó el empate en diputados, que no en votos, como una victoria de su partido, al expresarse ante su líder regional, Juanma Moreno, en los siguientes términos: “El PSOE ha perdido su hegemonía en esta provincia gracias al duro trabajo de los últimos meses del comité de campaña, de los alcaldes, concejales y miles de militantes, por lo que voy a seguir liderando el partido en Sevilla con un único objetivo: ponerlo a tu disposición para que seas presidente de la Junta”.

EXPECTATIVAS

Hegemonía, según el Diccionario de la Academia, significa “supremacía de cualquier tipo”. Dado que el PSOE supera en 48.348 votos al PP en la provincia de Sevilla, mantiene aún su hegemonía en la circunscripción, por más que Juan Bueno sostenga lo contrario.

Se engañaría el PP si pensara que ha protagonizado su particular “sorpasso” provincial, como desde hace seis elecciones de distinto tipo lo ha dado con Zoido como cabeza de lista en la capital, pero como en la vida, y la política no podía ser menos, nos movemos también en función de nuestras expectativas, el resultado le sabe al PP a victoria porque nunca tuvo la expectativa de igualar al PSOE en su bastión sevillano aunque fuera sólo en diputados; y al PSOE le sabe a cuasi derrota, porque jamás imaginó que el PP le empataría este partido tras haberlo hasta goleado en muchas de las elecciones anteriores.

Hay muchas maneras de analizar los resultados. Los números indican que el PSOE y el PP han empatado en número de diputados, por delante de Unidos Podemos (3) y de Ciudadanos (1), pero si se mide el coste en votos de cada escaño vemos que al PSOE le ha costado cada uno de los suyos una media de 87.000 sufragios; al PP, 74.913; a Unidos Podemos, 71.414, y a Ciudadanos, 137.718. Así pues, merced a la ley D’Hont, Unidos Podemos, la coalición a la que populares y socialistas señalan como la gran derrotada, es quien proporcionalmente ha obtenido mejor resultado en Sevilla por rentabilizar mejor sus votos, mientras que C’s, que ha precisado 137.718 sufragios para un solo diputado, es el que peor renta ha sacado de sus votos.

NO ERAN MUNICIPALES

En el lado contrario al PP, el presidente provincial del PSOE, Fernando Rodríguez Villalobos, ha subrayado que de las tres provincias en que ha ganado su partido en toda España -Huelva, Jaén y Sevilla-, en las dos primeras la diferencia respecto del PP ha sido del 2,5% y del 2%, respectivamente, mientras que en Sevilla ha sido del 4,68%.

“Estos resultados -afirma Villalobos- vuelven a decirnos además que en 83 de los 105 municipios de la provincia de Sevilla gana de nuevo el PSOE: si eso es perder hegemonía, que me lo expliquen”. Villalobos tiene razón, pero olvida que en unas elecciones generales el voto que se mide es el del conjunto de la provincia y no el de los municipios, por lo que es mucho más importante ganar en la capital, donde el PP se viene imponiendo desde hace nueve años (129.919 votos ahora frente a los 107.409 del PSOE) que, con todos los respetos, en decenas de pueblos cuya población no supera a la de un barrio o un distrito de la metrópolis.

Los socialistas corren el riesgo de creer que el voto rural les dará siempre la victoria en Sevilla, cuando ya está viendo que por primera vez el PP les empata en diputados y está ya a menos de la barrera psicológica de los 50.000 sufragios de diferencia. Cuanto más siga aumentando el voto urbano del PP, más riesgo de derrota sufre el PSOE.

HACIA SÁNCHEZ

Como no en vano Villalobos ha sido uno de los mentores de Susana Díaz, la estrategia de ambos tras la victoria del PP en Andalucía y del empate en Sevilla ha sido similar: presentar los resultados en clave municipal y no en provincial (el ámbito en que se eligen los diputados) y desviar el foco de los malos resultados hacia el líder nacional, Pedro Sánchez, como si nadie en Sevilla y Andalucía tuviera ninguna responsabilidad o nada que ver con estas elecciones.

Terminales mediáticas afines a la causa del puño y la rosa trasladaron de inmediato esta interpretación a la opinión pública. Así, un periódico sevillano publicó el siguiente titular: “El PSOE ha perdido con Sánchez el 20% de sus votantes en la provincia”, como si fuera Pedro Sánchez el presidente provincial del partido en vez de Fernando Rodríguez Villalobos.

Por su parte, Susana Díaz compareció al día siguiente de las elecciones ante los medios mostrando a su espalda un mapa de Andalucía con el voto coloreado en rojo y en azul no por las ocho provincias (el ámbito donde se dilucidaron los diputados y en el que cinco habrían sido azules, del PP, y tres rojas, del PSOE), sino por lo casi 800 municipios de la región para, siguiendo la tesis de Villalobos, que se viera el predominio del rojo socialista en los pueblos y como si se hubiese tratado de unas elecciones municipales en vez de generales.

Además, la presidenta mantuvo la tesis de que ella no había sido candidata, de lo que se infería que no podía achacársele la derrota en Andalucía porque el candidato en estos comicios había sido Pedro Sánchez, el mismo al que el periódico afín le imputaba la pérdida del 20% de los votos en la provincia de Sevilla.

 

EL NUEVO TIEMPO

Curiosamente, Susana Díaz nunca desmintió antes a los medios, que de forma generalizada le fueron atribuyendo a su persona las victorias del PSOE en Andalucía desde su ascenso al poder en su partido y en la Junta y pese a que ella no era la candidata, como ocurrió en las elecciones europeas del año 2014, las municipales de 2015 y las generales del pasado 20 de diciembre (obviamente, en las autonómicas andaluzas sí era la candidata de su partido a la Presidencia de la Junta), triunfos que se arrogó ella misma, como cuando tras las elecciones europeas dijo que “esta victoria del PSOE (en Andalucía) es el primer fruto del nuevo tiempo (su lema en política)”, según recogió el diario ABC. No le atribuyó los resultados andaluces a Elena Valenciano, que era la cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo (en este tipo de elecciones continentales la circunscripción es nacional).

Como tampoco desmintió a los medios que titularon tras las elecciones municipales de mayo “Susana Díaz encadena la tercera victoria en Andalucía” (Diario Sur, de Málaga), y “El PSOE gana en Andalucía y mitiga el mal resultado nacional” (Diario El País) tras el 20-D, a pesar de que la presidenta tampoco era candidata en ninguna de las dos.

Una vez más, entre nuestros políticos se cumple el dicho de que “las derrotas son huérfanas”, pero con una variante específica en el caso del PSOE andaluz: en nuestra tierra son de Pedro Sánchez.

 

El colapso de las Urgencias

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, intervino la semana pasada en un desayuno-coloquio del diario Sur, que aprovechó para defender la gestión de su Gobierno en la crisis de los Servicios de Urgencias que han sufrido y aún sufren desde la entrada del nuevo año especialmente los tres grandes hospitales de Sevilla capital -Virgen del Rocío, Macarena y Valme- y alguno de la provincia como el de Osuna.

Susana Díaz y la Junta vienen sosteniendo que en Andalucía se gobierna de otra manera, sin recortes en servicios básicos como la educación y la sanidad, cuando la plantilla de médicos de la salud pública se ha reducido entre 7.000 y 8.000 profesionales en estos años, una mengua equivalente a todo el Virgen del Rocío y que ha quedado en evidencia con el colapso de las Urgencias hospitalarias.

En Málaga, la presidenta insistió en ese mismo mensaje de la supuesta apuesta de la Junta por la sanidad pública, a la que calificó como “la parte más determinante del Estado del Bienestar porque es un servicio que,  a diferencia de la educación, necesitaremos toda la vida”. Según Díaz, su Gobierno había sabido reaccionar al problema de las Urgencias realizando más de 300 contrataciones en cuatro días.

La cuestión no es la reacción, sino la imprevisión. Una reacción puede justificarse políticamente si se trata de una respuesta rápida un problema imprevisible, como habría sido, por ejemplo, un terremoto, hoy por hoy indetectable para los científicos. Pero gobernar no es reaccionar, sino prever, planificar, anticiparse y actuar.

EFECTOS PREVISIBLES

Y la realidad en los hospitales sevillanos ha dejado en evidencia la falta de previsión de la Junta de Andalucía en una situación de efectos previsibles, cual ha sido la intensa ola de frío con que el invierno ha presentado su tarjeta de visita desde que hizo su entrada oficial el 22 de diciembre pasados tres minutos desde la medianoche.

La Agencia Estatal de Meteorología y los meteorólogos de los telediarios que se guían por sus datos realizan pronósticos hasta a siete días vista; desde la llegada del invierno anunciaban para Andalucía mínimas muy bajas (se han registrado 2 grados en Sevilla y temperaturas inferiores a cero al pie de Sierra Morena), con heladas nocturnas y de madrugada, viento gélido que incrementaba la sensación de frío y ausencia de lluvias que despejaran la atmósfera: las condiciones climáticas en que podía esperarse un aumento del binomio catarros/gripe y empeoramiento de los enfermos crónicos.

En esa situación climatológica, recordada cada día por los meteorólogos desde el 22 de diciembre, el Servicio Andaluz de Salud deberían haber reaccionado de inmediato con un refuerzo del personal de las Urgencias en los grandes hospitales de Sevilla y del resto de Andalucía, pero no hizo nada, y no precisamente porque no necesitara de plan especial alguno debido a la ausencia de recortes en las plantillas.

Susana Díaz dice el 15 de enero que la Junta ha tardado sólo cuatro días en reaccionar al colapso de las Urgencias con la contratación de 300 profesionales para todos los hospitales de la comunidad, con lo cual situaba el origen del problema en el 11 de enero, cuando el desbordamiento se produjo mucho antes, con lo cual ni siquiera se ha producido una reacción relativamente rápida.

CON EL AÑO NUEVO

El problema estalla en el hospital Virgen Macarena el viernes 2 de enero y se propaga como reguero de pólvora encendida al resto de centros sanitarios de Sevilla. El lunes 4 de enero, el diario ABC publicaba una crónica acompañada de fotos ilustrativas en la que, entre otras cosas, se decía lo siguiente: “Quienes tuvieron que acudir el viernes a Urgencias del hospital Virgen Macarena difícilmente olvidarán la experiencia. Hasta tres horas de espera para ser atendidos por un médico y más de ocho en una camilla para ser ingresado tuvieron que esperar algunos enfermos ante la saturación del servicio”.

El SAS, según el mismo medio, reconoció que aquel viernes fue un día de mucha afluencia (sólo en el turno de tarde fueron atendidas 138 personas) “debido a que las bajas temperaturas de estos días provocan más demanda de asistencia sanitaria y a que era el día posterior a un festivo”. Así pues, el propio Servicio Andaluz de Salud ya establecía una relación causa-efecto entre el frío y el desbordamiento de las Urgencias, pero ese frío no había llegado en la víspera, sino diez días antes.

El Sindicato de Enfermería, Satse, añadió otro factor al frío, no corregido pese al empeoramiento climático: el descenso generalizado de las contrataciones para cubrir las contrataciones por descanso del personal en periodo navideño, al 50% en el caso de los enfermeros, así como de los servicios disponibles. Así, en el ala D de la planta 5ª, en vez de habilitar 14 camas para Urgencias se prepararon sólo 10, y en Navidad, fin de año y víspera de Reyes se abrieron sólo siete puntos de Urgencias pese al cierre de los centros de salud. El Satse, ante el colapso de las Urgencias el 2 de enero, ya anunció una denuncia ante el Defensor del Pueblo y la Inspección de Trabajo.

A PEOR

La situación no hizo más que empeorar día tras día, hasta el punto de que el martes 13 de enero los medios de comunicación publicaban amplias informaciones y fotos del colapso general de las Urgencias en el Macarena y Virgen del Rocío durante el fin de semana previo, con esperas de entre 15 y 30 horas, que obligaron a desviar enfermos al hospital de San Lázaro.

El problema no era exclusivo de Sevilla, sino de toda Andalucía, hasta el punto de que el Defensor del Pueblo Andaluz acabó abriendo dos quejas de oficio por la muerte de dos pacientes en las Urgencias del hospital de Jerez y del Juan Ramón Jiménez (Huelva), aunque algunos medios hablaron de un tercero en el Macarena de Sevilla.

Y frente a esta realidad tercermundista, con reflejo general en los medios de comunicación, la consejera de Salud, María José Sánchez Rubio, no tuvo mejor ocurrencia que convocar ese mismo día una rueda de prensa no para dar explicaciones sobre el colapso, sino para ‘vender’ la medicina de escaparate con que la Junta se adorna para aparecer a la vanguardia: contar la estadística de los trasplantes en 2014 y anunciar nuevos proyectos liderados o que va a liderar el Virgen del Rocío como hospital de referencia regional, ya sea contra la leucemia o alguna enfermedad rara.

PLENO DEL PARLAMENTO

El 23 de enero de 2014, Susana Díaz reconoció en el Parlamento andaluz como problema los colapsos en las Urgencias de los hospitales, derivados, según dijo, de las listas de espera en la atención primaria por los recortes en los salarios y horarios del personal. “Mi Gobierno no está ciego ante esa realidad”, afirmó asumiendo la preocupación de los profesionales y usuarios por la situación. “Soy plenamente consciente -añadió- de que los sacrificios exigidos han afectado tanto a su esfuerzo  profesional, que ha aumentado notablemente, como a sus bolsillos”.

Anunció entonces que se reforzarían los dispositivos de apoyo “contratando los profesionales de refuerzo necesarios” para evitar las colas en las Urgencias de los hospitales. Fuentes de la Junta filtraron que la presidenta había visitado de incógnito varios hospitales en la Navidad de 2013 para conocer por sí misma su situación, algo a lo que hizo referencia en una entrevista concedida en abril de 2014, cuando le preguntaron por su aterrizaje en la Presidencia y respondió: “(…) cuando se tiene un millón de parados, cuando la gente te para por la calle y te dicen que con una pensión están manteniendo a hijos y a nietos…. o te cuentan lo que ocurre en las Urgencias y tú acudes y lo ves…”.

Estas declaraciones demuestran que Susana Díaz era consciente del problema de las Urgencias desde hace más de un año y, sin embargo, se han vuelto a colapsar en este mes de enero pese a aquellas promesas de refuerzo de la plantilla, acometidas sólo ‘a posteriori’, luego no cabe hablar de reacción para tapar parches, sino de imprevisión por no haberlos evitado.

IU se quedó con las llaves

El coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, ha declarado tras devolver en horas 24 la presidenta de la Junta las competencias en materia de adjudicación de viviendas a la Consejería de Fomento -a raíz de la crisis provocada por la corrala Utopía- que la actuación de este Departamento había sido completamente legal al ajustarse al Reglamento de Viviendas Protegidas y a la ley Antidesahucios de Andalucía. Sin embargo, la aplicación de esta última ley está suspendida por el Tribunal Constitucional después de que fuera recurrida por el Gobierno de Rajoy, por lo que IU invoca una norma que a todos los efectos es como si no existiera.

La primera dificultad, por tanto, para tratar de comprender las razones de PSOE e IU en el conflicto político desatado tras el desalojo y posterior reparto de llaves de viviendas protegidas a okupas de la corrala Utopía es ver el marco jurídico en que se produce y cómo lo interpreta cada socio del Gobierno andaluz para justificar su posición y presentarse como  vencedor en la disputa, aunque oficialmente mantengan que no ha habido ni vencedores ni vencidos: cada uno toma la parte del todo que le interesa, amparados en la selva de disposiciones sobre vivienda, suelo y urbanismo aprobadas en la historia reciente de Andalucía.

CORPUS LEGISLATIVO

Podríamos remontarnos a la ley de Medidas para la Vivienda Protegida y Suelo, que data del año 2005. Esta ley modificó tres anteriores, aprobadas entre 1995 y 2002 (incluida la ley de Ordenación Urbanística de Andalucía), pero a su vez fue modificada luego por cuatro leyes y dos decretos-leyes, que versaban, entre otros, sobre urbanismo, comercio interior, viviendas protegidas y suelo y función social de la vivienda.

Con cada nueva norma se introducen artículos nuevos, se deroga parte de los anteriores, se introducen modificaciones, se hace referencia sólo a una parte del corpus legislativo anterior y se sobreentiende que el resto sigue vigente….En esta maraña legal y administrativa, que sólo pueden desentrañar los iniciados en la materia, es fácil que el PSOE y sobre todo IU encuentren un resquicio para avalar sus tesis sobre la ilegalidad o la legalidad de las actuaciones en el caso de la corrala Utopía.

La cuestión clave a dilucidar es cómo funciona o debe funcionar el sistema de adjudicación de viviendas protegidas en Andalucía. En este sentido, creemos que hay que remitirse al decreto 149/2006, de 25 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Viviendas Protegidas de Andalucía, y el decreto 1/2012, de 10 de enero, regulador de los Registros Municipales de Vivienda Protegida, que modifica y amplía el primero.

EL REGISTRO, CLAVE

En síntesis, estas normas establecen que todo andaluz que por sus circunstancias quiera acceder a una vivienda protegida deberá inscribirse en el Registro Público Municipal de Demandantes de Vivienda Protegida. Estos registros se consideran instrumentos básicos porque permiten conocer el número total de demandantes en cada municipio de Andalucía (y por extensión en toda la región) y el perfil de los solicitantes, para que así, coordinados por la Consejería responsable de la Junta, los ayuntamientos elaboren sus propios planes municipales de vivienda y suelo. Éstos comprobarán los datos de los solicitantes antes de inscribirlos en el Registro, así como la modificación y actualización de los mismos.

Tras los cambios introducidos por el decreto 1/2012, de 10 de enero, el artículo 13 especifica las excepciones a la obligación de adjudicar las viviendas mediante el Registro Municipal de Demandantes, pero siempre respetando los principios de igualdad, transparencia, publicidad (los Registros deberían tener carácter público) y concurrencia. Este artículo es clave porque es al que se agarra IU para justificar su proceder con la corrala Utopía. Estas son las excepciones que refleja:

1) Las actuaciones que tengan como objeto el realojo permanente o transitorio motivado por actuaciones urbanísticas, de rehabilitación o renovación urbana. Sería el caso, por ejemplo, de los implicados en las operaciones de regeneración urbanística de Regiones Devastadas (Nuevo Amate) y Los Pajaritos, en Sevilla. Los desalojados de sus casas por las demoliciones previstas para rehabilitar esos barrios pueden saltarse el Registro Municipal o el orden en el que figuren en el mismo.

2) Familias en riesgo de exclusión social cuando se justifique su carácter de urgencia por los Servicios Sociales del Ayuntamiento.

3) Adjudicación de viviendas calificadas en programas de alquiler a entidades sin ánimo de lucro para destinarlas al alojamiento de personas sin recursos o en riesgo de exclusión social.

Según el Decreto, estas excepciones deberán ser autorizadas, en cada caso, por la persona titular del correspondiente Registro y comunicadas a la correspondiente Delegación Provincial de la Consejería competente en materia de vivienda.

NÚMERO DE INSCRITOS

Aunque han circulado cifras diversas, los datos más recientes y verosímiles sobre la situación del Registro Municipal de Demandantes de Vivienda Protegida en Sevilla al estallar la polémica por la corrala Utopía serían los siguientes: 12.352 personas/familias inscritas, de las que 800 necesitarían viviendas sociales de bajo precio y 388 estarían en un riesgo de exclusión social al menos similar al invocado como razón por los okupas de la corrala Utopía para dar la patada en la puerta del inmueble de Ibercaja en la Avenida Juventudes Musicales y ocuparlo ilegalmente durante casi dos años, hasta su desalojo policial por orden judicial y tras fracasar sus recursos ante la Justicia española y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

A raíz del desalojo policial y la acampada ante el Ayuntamiento, se inicia el baile de cifras. La Consejería de Fomento dice que son 22 las familias desalojadas (luego se hablará de 17), anuncia que cuenta con 6 viviendas disponibles para ofrecérselas y exige que el Ayuntamiento aporte 16 de las suyas para solucionar el problema. Ante la negativa del Consistorio a saltarse la lista de demandantes inscritos en el Registro, Fomento publicita la entrega de las llaves de diez viviendas a otros tantos okupas y el alquiler don fondos públicos de 12 viviendas en el mercado libre para los restantes.

LA ORDEN JUDICIAL

Para justificar su actuación, Fomento se ampara en la misma orden judicial de desalojo, en la que la juez obligaría a “proveer lo necesario para atender a los menores y otras personas en riesgo de exclusión social”. Pero el texto del mandato judicial no obliga necesariamente a entregar una vivienda protegida a, ni mucho menos, todos los okupas y en detrimento de las 388 familias también en riesgo de exclusión e inscritas en el Registro, sino, por extensión, a proporcionarles un techo o, como se dice ahora, una solución habitacional. En este sentido, el Ayuntamiento había ofrecido durante las negociaciones con Fomento e Ibercaja desde hostales hasta el albergue municipal, soluciones que fueron rechazadas, quizás porque el objetivo de los okupas fue siempre conseguir la victoria que significaba la obtención de una vivienda, no de un alojamiento.

Y ese triunfo real, e incluso con mayor valor simbólico por el mensaje que transmitía a la opinión pública, es el que les otorgó la Consejería de Fomento con la entrega de llaves de las viviendas tras interpretar de esa forma el mandato judicial pero omitiendo que en el Registro de los 12.351 inscritos había 388 en igual situación que los okupas y con años de espera sin dar la patada a puerta alguna.

RETIRADA DE COMPETENCIAS

Susana Díaz, presuponiendo ilegalidad en la actuación, además de ordenar una investigación interna (de cuyos resultados nada se ha dicho, si es que se emprendió siquiera) reaccionó con un decreto por el que retiró las competencias en adjudicación de viviendas protegidas a la Consejería de Fomento. Hasta tal punto confunde la maraña legal de la Junta en materia de vivienda y urbanismo, que la presidenta invocó una norma y un artículo anticuados (decreto 149/2006, de 25 de julio y su artículo 12), superados por otro más reciente y que parecía ignorar (decreto 1/2012, de 10 de enero, artículo 13). Para justificar su decisión, Susana Díaz declaró: “Quien ocupa ilegalmente una vivienda no puede tener más derechos que quien pacientemente cumple con la ley, aunque a veces lo pase realmente mal”.

Veinticuatro horas después, sin embargo, y tras dos días de frenéticas negociaciones a todos los niveles entre PSOE e IU para evitar que el Gobierno de coalición saltase por los aires, la presidenta firmó otro decreto restituyendo las competencias a Fomento (IU).

El secretario de Organización del PSOE (A), Juan Cornejo, defiende la medida tras el pacto alcanzado entre los dos partidos, ya que en su opinión supone el cumplimiento de “la legalidad y la igualdad de oportunidades con la anulación de nueve realojos no justificados”.

SITUACIÓN REVERTIDA

Así pues, según la última versión oficial, de los 22 desalojados, 5 han renunciado a un alojamiento (¿dónde radicaban entonces las razones de urgencia y su riesgo de exclusión?), el de 9 ha sido suspendido (aunque IU sostiene por las redes sociales que sigue buscándoles una solución a cargo de la Junta) y 8 se quedan con las llaves de las casas hasta que los Servicios Sociales del Ayuntamiento ratifiquen su situación y acrediten de forma fehaciente su riesgo de exclusión social.

El Consistorio ha comunicado que no ha recibido ninguna petición oficial de emitir nuevos informes y que de los desalojados de la corrala Utopía sólo dos estaban baremados para una vivienda social, pero en los puestos 100 y 122. De los otros seis no da noticia siquiera.

Por tanto, ocho okupas han conseguido de Fomento una vivienda gracias a su patada en la puerta, sin los previos (que no posteriores) informes sociales que exige la ley y saltándose a 100 excluidos que tenían por delante en el Registro, pese a lo cual Susana Díaz ha devuelto las competencias a la Consejería con la tesis socialista de que se ha restablecido la legalidad.

La agenda del alcalde

Mientras Zoido visita

una pista de petanca

que para colmo no ha

hecho ni el Consistorio

Susana Díaz no deja

de firmar acuerdos

con los grandes

empresarios del Ibex-35


El alcalde debe

reflexionar sobre cuál es

su orden de prioridades

en una ciudad con

90.000 parados, para

administrar su escaso

y se supone que

valioso tiempo

El reciente Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa), realizado por el Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de la Universidad de Granada poco antes de la designación a dedo por Rajoy de Juan Manuel Moreno Bonilla como nuevo presidente del PP (A) en sustitución de Zoido, demuestra lo acertado del relevo del alcalde de Sevilla como líder de la oposición andaluza, al menos en estos momentos.

El Egopa de febrero equivale al balance de la trayectoria de Zoido al frente del PP andaluz. Cuando el alcalde sevillano tomó el timón del partido hace casi dos años tras la dimisión de Javier Arenas, el PP encadenaba tres victorias consecutivas en Andalucía, la última en las autonómicas de marzo de 2012, en las que obtuvo un 40,66% de los votos, frente al 39,52% del PSOE.

 

AL CABO DE DOS AÑOS

 

Casi dos años después, Zoido deja el PP (A) con un 31,10% de intención de voto (una caída de 9,56 puntos); de nuevo como perdedor frente al PSOE, por cinco puntos de diferencia pese al también retroceso socialista ya con Susana Díaz al mando en su partido y en la Junta (36,70% en intención de voto, un -2,82%); con una mala opinión sobre su gestión por parte de los andaluces (el 69% estima que la labor del PP en la oposición ha sido mala o muy mala) y con un suspenso global en su calificación personal (un 3,6 frente al aprobado raspado de Susana Díaz, con un 5).

Se imponía, pues, el relevo de Zoido, tanto por el PP (A), a fin de encomendarse a otro líder que se centre en la recuperación de la cuota electoral perdida, como por el propio alcalde de Sevilla, que queda liberado por fin de unas tareas orgánicas y de dirección regional para las que no está dotado ni él ha deseado, con lo cual se encuentra ahora con quince meses por delante para dedicar el 100% de su tiempo a gestionar los destinos de Sevilla y que los sevillanos le den, por añadidura, el premio de la reelección.

 

EL SUCESOR VINO EN EL AVE

 

Una vez superado el amargo cáliz de ver cómo, al contrario de lo que él había venido proclamando en todo este tiempo, su sucesor era nombrado en Madrid y venía en el AVE desde Atocha a la estación de Santa Justa tras la decisión de Rajoy de orillar a su candidato y lugarteniente, José Luis Sanz, había un lógico interés en los medios de comunicación por ver cómo organizaría Zoido su agenda y, con ella, qué líneas de actuación proyectaría de cara al futuro.

Pues bien, el primer acto de Zoido como alcalde liberado por el PP (A) para que se dedique única y exclusivamente a Sevilla consistió en inaugurar, según las informaciones de agencia, una nueva zona de petanca en el Parque Amate y la “puesta en valor de las acciones acometidas en este espacio”.

 

RIZANDO EL RIZO

 

Reflejan las crónicas periodísticas que, durante su visita, Zoido detalló que el Ayuntamiento ha aportado tanto los bancos y los adoquines que dividen las pistas de petanca como el albero y la gravilla de esta zona: “Ha aportado todos los materiales necesarios para la construcción de la pista -afirmó el alcalde- y han sido los miembros del club Parque Amate los que se han encargado de hacerla a su gusto”.

Zoido, que explicó que se está tramitando ya un expediente para dotar de iluminación a la zona, consideró que esta pista de petanca demuestra que “en numerosas ocasiones no son necesarios grandes proyectos ni presupuestos elevados para mejorar la calidad de vida de los sevillanos: ha bastado la cesión del material por parte del Ayuntamiento a los vecinos para que éstos puedan disfrutar, gracias a su esfuerzo y trabajo, de la instalación que deseaban para dedicarse al ocio y al deporte”.

El alcalde ha rizado el rizo al inaugurar o visitar una pista de petanca que ni siquiera ha construido el Ayuntamiento, sino los propios vecinos, y en un espacio que tampoco tiene farolas, una tónica ésta de la falta de mobiliario urbano que ya viene siendo habitual en las últimas zonas verdes (parques del Charco de la Pava y del Guadaíra) y/o de esparcimiento ciudadano.

 

ACTOS DE SIETE DIAS

 

Ya aventuramos que la nueva etapa política que se avecinaba se iba a caracterizar por más presencia de Zoido en la calle y en los actos sociales, a la indisimulada búsqueda de la foto, y la agenda oficial del alcalde en la primera semana post Moreno Bonilla como nuevo líder del PP (A) va en esta línea, según reflejan las convocatorias periodísticas de su Gabinete:

-Lunes, 17 de febrero: Zoido visita la nueva pista de petanca del Parque Amate.

-Martes, 18 de febrero: Inauguración de una Jornada sobre la Ordenanza reguladora de obras y actividades; firma en el Ayuntamiento de un convenio de colaboración sobre las enfermedades raras; reunión con la Unión Sevillana del Taxi (el Ayuntamiento subrayó que el acto se convocaba sólo para los medios gráficos), y asistencia a la entrega de un premio periodístico promovido por un editor que trincó más de 8 millones de euros de los ERE, con cargo a la tristemente famosa partida 31L o ‘fondo de reptiles’, tras cartearse con Javier Guerrero, pese a que Zoido y el PP han calificado este caso como el mayor escándalo de corrupción de la historia de Andalucía y exigido insistentemente la devolución de hasta el último céntimo del dinero. A la hora de salir en las fotos, Zoido no hace ascos a ponerse al lado de  los beneficiarios de los ERE que tanto ha denunciado.

-Miércoles, 19 de febrero: Presentación de la nueva maquinaria de Lipasam.

-Jueves, 20 de febrero: Intervención en la entrega de premios de calidad turística; inauguración de unas Jornadas sobre Antonio Machado en la casa-palacio de las Dueñas y asistencia al acto inaugural del 115 aniversario de otro periódico de la ciudad.

-Viernes, 21 de febrero: Presentación de la XXX maratón Ciudad de Sevilla junto a varios atletas.

-Domingo, 23 de febrero: Asistencia en la línea de meta a la llegada de los atletas de la maratón (convocatoria expresamente para reporteros gráficos).

 

SESGO POPULISTA

 

Esta ha sido la agenda oficial de la primera semana de la nueva era de Zoido, impregnada de un significativo sesgo populista, tan de su gusto. Cabe preguntarse en cuántos de estos actos podría haber delegado la asistencia y cuál es el orden de prioridades que se marca el alcalde en una ciudad con 90.000 parados.

Con todos nuestros respetos a los integrantes del club deportivo y al propio Zoido, deberíamos reflexionar sobre si el regidor de la capital de Andalucía debe dedicar su escaso y se supone que valiosísimo tiempo a visitar unas instalaciones autoconstruidas en un parque antes que a diseñar las grandes estrategias de futuro para la ciudad, reunirse con grandes empresarios a fin de captar inversiones para Sevilla, buscar consensos con la oposición para afrontar unidos los retos a que ha de hacer frente la ciudad en un mundo globalizado, etcétera, etcétera.

La nanopolítica, que ya ni siquiera micropolítica, de la populista visita al club de petanca contrasta con el hecho de que en tan sólo unos meses de mandato su hasta ayer rival y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ya se ha entrevistado y firmado acuerdos beneficiosos en materia de inversiones y becas para Andalucía con Emilio Botín (Banco Santander), César Alierta (Telefónica), Isidro Fainé (Caixabank)…. grandes empresarios del Ibex-35.

 

¿Y EL FUTURO?

 

Otro gran contrasta radica en el hecho de que no es Zoido ni su gobierno municipal, sino una asociación privada (por fin se demuestra que la sociedad civil existe) llamada Iniciativa Abierta la que está organizando durante dos meses un ciclo de conferencias, debates y participación ciudadana con el sugestivo título de ‘¿Quién está pensando en la Sevilla de los próximos 20 años?’. La respuesta en pura lógica es que debería ser el alcalde y su equipo, pero no parece que sea así, ya que hasta la presente ignoramos cuál es el modelo de ciudad de Zoido para Sevilla.

Dijo Bismarck que “el político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación”.

Las miras de Zoido no van más allá del corto plazo y de la caza del voto a voto, antes que ser un estadista que piensa allende el horizonte electoral de los cuatro años. Por éso, en su agenda, siempre dará prioridad a visitar una pista de petanca antes que a soñar caminos como en el poema de Machado.

Amnesia

A José Luis Rodríguez Zapatero le empieza a pasar con el ‘Estatut’ de Autonomía de Cataluña lo mismo que a Alejandro Rojas Marcos con el estadio pseudo Olímpico de la Cartuja: todos los partidos votaron en el Ayuntamiento de Sevilla y en la Diputación Provincial a favor del faraónico proyecto, pero a la hora de presentar ante la opinión pública la escandalosa factura, equivalente a la de las Setas, le cargaron el mochuelo exclusivamente a él. Susana Díaz, en plan lanzada al moro muerto, ha despotricado en su puesta de largo en Madrid (en presencia de una amplia claque juntera, expresamente desplazada en AVE y con hotel incluido a la capital del Reino para arropar a la presidenta) contra el ‘error Zapatero’ con el Estatut catalán. Ha recibido loas generales de una clase política que olvida que cuando ella era diputada nacional del PSOE votó dos veces en las Cortes Generales a favor del texto avalado por el ya expresidente, de quien se proclamaba heredera política pero del que ha renegado antes de que el gallo cantara tres veces al alba. Desmemoria histórica.

Preferentes

Una de las primeras medidas de la Junta nada más llegar a la Presidencia Susana Díaz, la misma que, casualidad o coincidencia, hizo en Madrid aquel discurso contra las veleidades de Zapatero con el ‘Estatut’ de Cataluña, fue imponerle una sanción de 455.000 euros a la catalana Caixabank por infracciones muy graves en la comercialización “irregular” de preferentes. El Gobierno andaluz le abrió un expediente tras la denuncia de afectados de Sevilla y de cinco provincias más, por haberles colocado de cualquier manera 617 millones de euros en participaciones en esa ruina financiera. El rasgo diferencial, como dirían los catalanes y que es de justicia señalar, es que de los 47.400 afectados andaluces por este chanchullo ninguno lo ha sido a causa de Caixabank, sino de la sevillana Cajasol, absorbida por aquélla para evitar su quiebra, dados los agujeros de queso emmental que tenía en el balance. El pufo de las preferentes, como el de la torre Pelli, formaba parte de la herencia recibida, pero por aquello de las balanzas fiscales ahora la multa la pagarán en Barcelona.

 

Amnesia

A AJosé Luis Rodríguez Zapatero le empieza a pasar con el ‘Estatut’ de Autonomía de Cataluña lo mismo que a Alejandro Rojas Marcos con el estadio pseudo Olímpico de la Cartuja: todos los partidos votaron en el Ayuntamiento de Sevilla y en la Diputación Provincial a favor del faraónico proyecto, pero a la hora de presentar ante la opinión pública la escandalosa factura, equivalente a la de las Setas, le cargaron el mochuelo exclusivamente a él. Susana Díaz, en plan lanzada al moro muerto, ha despotricado en su puesta de largo en Madrid (en presencia de una amplia claque juntera, expresamente desplazada en AVE y con hotel incluido a la capital del Reino para arropar a la presidenta) contra el ‘error Zapatero’ con el Estatut catalán. Ha recibido loas generales de una clase política que olvida que cuando ella era diputada nacional del PSOE votó dos veces en las Cortes Generales a favor del texto avalado por el ya expresidente, de quien se proclamaba heredera política pero del que ha renegado antes de que el gallo cantara tres veces al alba. Desmemoria histórica.