Trabajadores de Tussam me entregan un panfleto en Plaza Nueva. Dice: “¿Está tardando su autobús?”. ¡Jopé que si tarda!. Sigo leyendo: “¡Llame al 010 (teléfono gratuito –será lo único- del Ayuntamiento) y reclame hoy mismo! ¡Movilízate en tu barrio contra este atropello! El Ayuntamiento pretende cargarse Tussam recortando servicios por no contratar a los trabajadores necesarios, que se quedan sin trabajo. Ahora en verano ya se nota, pero en septiembre vendrá el verdadero recorte”. Doy fe de que el bus tarda en verano y en las cuatro estaciones de Vivaldi, pues me he pasado hasta una hora en la parada más de una vez. Antes de que los conductores la liaran en la Feria y provocaran la injerencia de Susana Díaz, tenían sobre la mesa de negociación esta propuesta: incremento salarial del 0,2% e incorporación de los 110 eventuales a lo largo del año, con garantía de seis meses de trabajo, a cambio de externalizar las líneas nocturnas. Rechazaron la oferta y ahora están en congelación salarial y con los eventuales en la calle. Pero de eso no decía nada el panfleto.
Archivo de la categoría: Hacienda
Facturas ‘sombra’
La Consejería de Salud empezará a emitir en otoño facturas informativas, también denominadas ‘facturas sombra’, para –reza la nota oficial- facilitar a los ciudadanos los detalles sobre el coste aproximado de la atención sanitaria que hayan recibido aunque no tengan que abonarla. Con esta iniciativa se pretende concienciar de la inversión que el Gobierno andaluz realiza en el sistema sanitario público regional. ‘Nihil obstat’, pero ¿y si también la Consejería de Presidencia o de Gobernación emitiera ‘facturas sombra’ con los gastos en que incurren nuestros políticos?. Por ejemplo, el coste aproximado del uso de las tarjetas Visa en restaurantes de cinco tenedores –ellos no tiritan- como hacía Mellet con la de Mercasevilla, los viajes del (sin) alcalde de Sevilla en plan capitán Tán a lo ancho y largo de este mundo, las pinceladas de mariscos al centro de Manuel Marchena, el envío del coche de lujo del (sin) a Barcelona para la final de la Copa del Rey y toda la parafernalia que rodea a estos sufridos servidores del pueblo pero siempre a costa del pueblo.
Colegas
Reza la noticia que el alcalde viajó a Turquía a gastos pagados en un avión privado invitado por un empresario en busca y captura, a través del Boletín Oficial de la Provincia, debido, nunca mejor dicho, a que adeuda el ‘sello’ de dos coches, incobrables al carecer de fondos en las cuentas intervenidas. Aquí sólo pagamos los de siempre. Recuérdese que también Monteseirín estuvo reclamado en el BOP por pasar olímpicamente de pagar el ‘sello’ del coche durante la tira de años y que si se puso al día fue por un hecho casual. En una visita a la Delegación de Hacienda en época de Carmelo Gómez le hicieron una demostración de los avances informáticos municipales. Por curiosidad pidió que teclearan su nombre y se quedó lívido: la pantalla escupía datos y más datos sobre su morosidad. Volviendo a la crónica periodística, decía: “el Ayuntamiento buscaba al moroso mientras el alcalde viajaba a su lado”. Tanto monta, monta tanto: a la vista de los antecedentes de uno y otro, ¿acaso no podía decir el empresario lo mismo de Monteseirín? Dos colegas volaron juntos.
El gato al agua
Se equivocó Arenas, se equivocaba, como la paloma de Alberti. No es que el Gobierno le dijera a la Junta que Agesa valía 300 millones y haya dicho luego que son 518, sino que era la Junta la que, conforme a su propia tasación, decía que valía 300 y la que al final ha acabado pasando por el aro de la valoración de Zapatero, que siempre se mantuvo en los 518 millones desde el primer día. Por tanto, el que se ha llevado el gato al agua con la Deuda Histórica no ha sido Griñán, sino Zapatero, apodado ‘el Maquiavelo de León’ en cierta biografía no autorizada. Griñán, que fue consejero de Hacienda antes que presidente, deberá explicarles a los sevillanos y a los andaluces cómo ha comprado por casi el doble de su valor los activos de la Expo que ya teníamos y encima gratis. El Estado ha hecho el negocio del siglo cobrándose de golpe todas las plusvalías de la Exposición. Parafraseando a Luis Aragonés con el fútbol, lo peor de esta derrota política de Sevilla ante Madrid con la Deuda Histórica no es la derrota en sí misma, sino la cara de tontos que se nos queda.
Los sevillanos, obligados al segundo mayor esfuerzo fiscal
Sevilla es la urbe donde más se tributa por IBI, un 18% por encima de la media de las principales capitales
El Ayuntamiento presenta como ‘congelación’ de impuestos las subidas que aprueba en aplicación del IPC de junio
La Hacienda local no ha reflejado la inflación negativa en las Ordenanzas Fiscales para 2010
El Ayuntamiento aplicará de inmediato las Ordenanzas Fiscales para 2010 sin necesidad de celebrar un Pleno de aprobación definitiva al no haberse registrado previamente ninguna alegación en el periodo legalmente establecido para ello. En su día el PP presentó 37 enmiendas, de las que el gobierno municipal únicamente aceptó la concerniente al fraccionamiento del IBI a las personas en paro, autónomos, pensionistas o a aquellas empresas con dificultades económicas.
La delegada municipal de Hacienda, Nieves Hernández, ha declarado que la decisión de ‘congelar’ los tributos supone en realidad una bajada, ya que los últimos datos auguran un cierre del año con IPC positivo, pese a lo cual el Ayuntamiento no se ha acogido a esta referencia de inflación. Sin embargo, la Corporación municipal confunde sistemáticamente a los sevillanos con el uso equívoco del término ‘congelación’ y con la referencia temporal al IPC, ya que omite que toma como indicador el índice de precios de junio y no el de diciembre.
De atender a la semántica municipal, los sevillanos vivirían en un auténtico paraíso fiscal, ya que sistemáticamente cada año el Ayuntamiento anuncia que ‘congela’ los tributos. Conforme a la octava acepción del término que aparece en el Diccionario de la Academia y al entendimiento del común de los mortales, ‘congelar’ significa en economía “declarar inmodificables sueldos, salarios o precios”. Esa es la idea que el Consistorio trata de inocular en la mente de los sevillanos cuando habla de ‘congelación’, en vez de reconocer que sube los impuestos conforme al IPC.
Si el Ayuntamiento hubiera congelado realmente los tributos, como viene sosteniendo en los últimos años, la recaudación municipal se habría mantenido prácticamente invariada (cabrían excepciones, como una hipotética subida de ingresos pese a que no se subiera el IBI y merced al supuesto de un incremento en la entrega de viviendas, que como es obvio no ha sido el caso).
Sin embargo y conforme a los datos facilitados por la propia Hacienda local sobre la cuantía de la recaudación por los principales impuestos en los dos años de la crisis (2008 y 2009), con la construcción prácticamente paralizada y un desplome del consumo y de la actividad económica, el Consistorio ha pasado de ingresar 146,3 millones de euros en concepto de IBI en 2008 a 160,9 millones en 2009 (un 10,93% más); por el sello de los automóviles, ha pasado de recaudar 37 a 40 millones de euros (un 8,15% más); por el impuesto sobre construcciones y obras, de 16,8 a 18,9 millones de euros (un 12,03% más).
Sólo han caído los ingresos por incremento del valor de los terrenos, que han pasado de 17,4 a 17,2 millones (un 1,16% menos) y por actividades económicas (el IAE), de 43 a 28,9 millones (un considerable descenso del 32,77 %), pero como consecuencia de la crudeza de la crisis en Sevilla y de la paralización del sector inmobiliario, no porque la Hacienda local decretase esa eufemística ‘congelación’ tributaria.
Malabarismos con el IPC
El segundo eufemismo municipal es que con la supuesta ‘congelación’ tributaria aplica en realidad una bajada de impuestos, ya que el IPC oficial de diciembre puede ser positivo (algunas estimaciones hablan de un + 0,8%). Lo que no dice la delegada municipal de Hacienda es que el Ayuntamiento suele aplicar su política fiscal basándose cada año en el IPC no de diciembre (en tal caso, ¿cuánto tardaría en elaborar los Presupuestos del ejercicio siguiente si ya los presenta fuera de plazo, como ahora, cuando calcula que lo hará en marzo), sino de junio. Así, en 2008 tomó como referencia el IPC del mes semiveraniego, que ascendió al 5,%, justo antes del crash económico, y no el de diciembre, cuando se contrajo hasta el 1,4%.
Este año 2009, el IPC de julio ha sido negativo (-1%), al igual que durante otros siete meses del ejercicio, de ahí el miedo a los efectos de una deflación, peor aún que la inflación. En aplicación de la lógica municipal, el PP pidió al equipo de gobierno PSOE-IU una rebaja en similar proporción en los tributos municipales y de un 5% en la tasa de basuras para el pequeño comercio, además de la eliminación de la tasa de la licencia de apertura de comercios y la de mercados municipales para los placeros. Según los populares, la reducción de estos ingresos se podría compensar con una mengua del 10% en partidas de propaganda, reuniones, estudios técnicos, Plan Estratégico y Fundación DeSevilla.
El gobierno municipal volvió a esgrimir el término ‘congelación’ en vez de aplicar la caída del IPC estival y alegó que una bajada de un punto no se notaría en el recibo final del IBI, por lo que era preferible facilitar el fraccionamiento del pago a 36 meses en vez de a 24. Ese punto que según el Ayuntamiento no se nota, habría dejado en los bolsillos de los sevillanos 1,6 millones de euros, cantidad que la Corporación puede destinar a, por ejemplo, su aparato de propaganda, con Giralda Tv al frente.
Informe Funcas
La tercera tesis del gobierno municipal es que Sevilla se encuentra a niveles similares, en cuanto a tributación fiscal, que el resto de las grandes ciudades, “y así –ha dicho Nieves Hernández- lo corroboran informes del Ministerio de Hacienda y del Ayuntamiento de Madrid”. Aunque el papel y el retorcimiento de la semántica lo soportan aparentemente todo, no es lo mismo la presión fiscal que el esfuerzo fiscal.
La presión fiscal mide los ingresos de las Administraciones en relación con el Producto Interior Bruto. El defecto principal de este indicador es que no tiene en cuenta la existencia de diferentes niveles de desarrollo entre ciudades, en diferentes momentos, en la estructura económica, en población, productividad, tasas de actividad, etc…, de ahí que se hayan propuesto como alternativa diversos indicadores de esfuerzo fiscal, el cual consiste en dividir la presión fiscal por la renta per cápita.
En este sentido, con datos de la Agencia Tributaria y de otros departamentos del Ministerio de Hacienda, la revista Papeles de Economía Española, que edita la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), publicó en su número 116 (año 2008) los índices de esfuerzo fiscal de los municipios españoles con relación a población, renta e IRPF. Este informe revelaba que el esfuerzo fiscal de los sevillanos según sus ingresos por base imponible de IRPF arroja un dígito de 87, el segundo más alto entre las grandes capitales de España, superando a Málaga (83), Murcia (75), Barcelona (64), Madrid (47) y Valencia (42), y sólo inferior a Zaragoza (97).
El ranking tributario
Y ya que Nieves Hernández ha citado el Ranking Fiscal que por municipios elabora el Ayuntamiento de Madrid, en la clasificación por diferentes tributos el panorama es el siguiente:
–IBI (esfuerzo fiscal absoluto): Sevilla es la capital donde más se tributa por este concepto, con una cuota de 97,07 euros, un 18,26% más que la media del conjunto formado por Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Murcia y Zaragoza.
–Impuesto sobre el Valor de los Terrenos (esfuerzo fiscal absoluto): Sevilla, con una cuota de 61,81 euros (la media está en 61,77), es la cuarta más cara tras Barcelona, Madrid y Málaga, y por delante de Zaragoza, Murcia y Valencia.
– Impuesto de Actividades Económicas (esfuerzo fiscal relativo): Con una cuota de 56,86 euros (la media es de 51,7), Sevilla es la segunda con mayor coeficiente entre las grandes capitales, sólo superada por Barcelona (58,53 euros) y por delante del resto. Contrasta la gran diferencia con Málaga, cuya cuota del IAE es de las más baratas (34,07 euros).
– Impuesto sobre construcciones y obras (esfuerzo fiscal relativo): Sevilla está al mismo nivel, el más caro, que el resto, pues solamente Barcelona tiene una política fiscal más barata en este capítulo (cuota de 81,25 euros frente a 100 de las demás).
– Sello del coche (esfuerzo fiscal relativo): Sevilla, con una tarifa de 61,81 euros, figura en el cuarto puesto entre las grandes capitales. Es más barata que Barcelona (68,15), Bilbao (65,08), Madrid (64) y Málaga (63,75), pero más cara que Zaragoza (58,70), Murcia (58,35) y Valencia (57,66).
Estos datos comparativos demuestran que Sevilla no se encuentra a un nivel similar al del resto de las grandes capitales, sino a un nivel muy superior en algunos casos y, como promedio, en el grupo de cabeza de las ciudades que más exprimen los bolsillos de los contribuyentes. Por tanto, los sevillanos no viven en esa Arcadia tributaria que dibuja el Ayuntamiento con su anual mensaje de que los impuestos no suben porque siempre quedan ‘congelados’.
MAS FACILIDADES
PARA PAGAR A PLAZOS
El Ayuntamiento ha anunciado que para facilitar a los sevillanos el cumplimiento de las obligaciones fiscales derivadas de las Ordenanzas que entran en vigor con el nuevo año 2010 elevará de 6.000 a 18.000 euros el límite de la cantidad adeudada sin necesidad de aportar aval bancario y ampliará de 24 a 36 meses el plazo máximo de pago. Asimismo, el límite de la renta se elevará hasta 3,75 veces en el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (Iprem).
En esta línea y en la de las bonificaciones, se mantendrá la exención del impuesto sobre vehículos para los ciclomotores y las motocicletas cuya cilindrada no supere los 125 centímetros cúbicos. Se mantendrá también la bonificación en el Impuesto sobre Bienes e Inmuebles (IBI) para familias numerosas y en el caso del impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), se bonificará al 90 por ciento en el caso de obras que favorezcan a las personas con discapacidad. Los organismos públicos de investigación y de enseñanzas universitarias, en el caso del IBI, gozarán de una bonificación del 95 por ciento.
El Estado apaga la luz
Sevilla, tal como analizó Javier Rubio en estas páginas en su artículo ‘La misma moneda’, ha hecho un pésimo negocio con la decisión de la Junta de Andalucía de aceptar el pago de la deuda histórica en solares en cinco provincias y, en nuestro caso, la asunción de Agesa, gestora de los activos de la Expo. La consejera de Economía, Martínez Aguayo, afirma que los bienes de Agesa valen más de 300 millones de euros. ¿Cómo lo sabe, si el primer punto del acuerdo es tratar de ponerse de acuerdo en su valoración? Estado y Junta los tasarán por separado y, en caso de discrepancia, se remiten a un tasador independiente. El proceso llevará tiempo, más el que impliquen los cambios registrales, asignación de activos a los organismos correspondientes y otros trámites, con lo que los hipotéticos fondos que se obtuvieran mediante ventas difícilmente podrán aplicarse ahora a las partidas ‘a priori’ presupuestadas por el Gobierno andaluz a cuenta de la deuda histórica cuando el criterio era el de cobrarla en líquido en vez de en especie.
Los activos de la Expo no valen ni 300 millones, ni los 150 que se ha dicho luego, cuando se ha moderado el oficialista exceso de entusiasmo por esta operación que habría que preguntarse si, por ejemplo, se la hubiera ‘tragado’ Cataluña. El valor neto contable que figuraba en los libros de Agesa antes del cambalache era de 93 millones de euros: tres veces menos de lo pregonado por la consejera de Economía. Y aunque el papel lo soporta todo y se podrán hacer los apuntes que se quiera, el valor real de sus activos será el que marque el mercado en cada momento. Huelga decir que el mercado inmobiliario está hundido. ¿Qué, pues, va a poder venderse o malvenderse de Agesa? Repásense sus bienes y se verá la dificultad de que, como ha dicho Griñán, su contravalor en “dinero contante y sonante” (¿un edificio es dinero contante y sonante o en la actual coyuntura más bien un inmovilizado devaluado, como bien sabe la banca cuando trata de vender sus impagados con rebajas ya de hasta el 50%?) “se reinvertirá en vivienda, salud y educación a lo largo y ancho de las ocho provincias andaluzas”?
Gastos en vez de ingresos
¿A quién le puede interesar comprar el pabellón del Futuro, el de la Navegación, la torre Schindler, la torre panorámica, el helipuerto, el pabellón de España (dentro de Isla Mágica), el teatro Central, la nao Victoria…..Agesa soporta el mantenimiento de esos activos ‘ociosos’ tras la Expo merced a la explotación de sus particulares joyas de la corona, como el edificio Expo, el centro de prensa, el edificio Leonardo, la banda de servicios y, en el futuro, el centro de negocios del Palenque. En el hipotético caso de que la Junta vendiera esos inmuebles rentables para hacer caja con destino a viviendas, hospitales y colegios en toda Andalucía, Agesa entraría en barrena, al quedarse con los ‘marrones’ (Futuro, Navegación…) que no generan rentas y sí gastos de conservación.
Lo más sensato sería mantener el modelo actual, que ha costado perfilar estos 17 años tras las regulaciones de plantilla (quedan 48 trabajadores) y el pago del crédito multidivisas de unos 20.000 millones de pesetas por el ‘agujero’ del 92. Hoy, como dijo Aguayo, Agesa es una sociedad saneada que ha dado beneficios de 6,7 millones al Estado, pero sólo en 2008 y por extraordinarios derivados de la regularización de Isla Mágica. De ordinario los beneficios no superan el millón de euros. Como de los 784,21 millones de deuda histórica la Junta se cobra 300 millones en especie sólo con Agesa, para que las rentas generadas por esta última (ese millón anual) equivalgan en dinero contante y sonante a esa cantidad harían falta ¡300 años!
Si la Junta vende los activos rentables de la Expo para reinvertir en toda Andalucía habrá una transferencia de recursos desde Sevilla al resto de las provincias. Sevilla pierde. Y si se mantiene el ‘statu quo’, o no gana nada, o también pierde, porque se queda sin la presencia del Estado y sin las inversiones que Madrid se sentía moralmente obligada a ejecutar en la isla a través de Agesa, como esos 10 millones de euros en plena crisis en un nuevo museo en el Pabellón de la Navegación cuando Cultura recorta, difiere o rechaza inversiones en la ciudad (véanse si no los casos de la Fábrica de Artillería, el Museo y el Maestranza), 42 millones en el nuevo Palenque y 15 en el Instituto Cartuja.
El mayor error ocurrido tras la Expo fue que el 13 de octubre de 1992 el Gobierno, por las críticas a la inversión realizada, dejara el piloto de la Cartuja en ‘stand by’ y propiciara el ‘síndrome de los jaramagos’. Con el trueque de Agesa por la deuda histórica, la Junta logra que el Estado ‘apague la luz’ y se vaya definitivamente de Sevilla.
Salida para Monteseirín
La asunción de Agesa podría tener un efecto rebote añadido, ya que en el PSOE se empieza a sopesar que esta empresa pública, o en su defecto Sogefinpa –a la que podría ser adscrita- sería una honrosa salida para Monteseirín y su equipo de máxima confianza en caso de que el partido optara por otro candidato para la Alcaldía en las próximas elecciones.
Sería toda una paradoja, ya que Monteseirín acuñó la famosa frase de que Agesa no tenía corazón, sino únicamente cartera, cuando le exigía mayores inversiones en la ciudad, y podría verse en la tesitura de negarle a otros lo que él pedía para sí mismo. ¿Aceptaría Monteseirín ser el Pellón del siglo XXI? De alcalde de Sevilla a alcaide de la Cartuja.
Precaución, contribuyente
Parafraseando la popular canción de Perlita de Huelva que suena en las cabinas de todos los camioneros, hay que proclamar ‘Precaución, amigo contribuyente, Hacienda es peligrosa’. ¿Es usted autónomo, profesional, pequeño empresario o similar que esté obligado, para estar en paz con Hacienda, a presentar ante su banco la declaración del IVA previa cumplimentación del modelo 303? Pues que sepa que está en grave riesgo de recibir un requerimiento de los señores del Fisco si ya desde el pasado mes de julio en su oficina bancaria siguieron la práctica habitual y se olvidaron de introducir su formulario en un sobrecito. Una nueva exigencia que a los encargados de velar por nuestro bienestar se les ocurrió implantar en pleno verano y de la que, a pesar de que dicen que enviaron una circular a toda la Banca y a todos los afectados, muchos ni se han enterado todavía.
El caso es que Hacienda amenaza con no dar validez a las declaraciones pasadas y futuras sin el dichoso sobrecito y que por tanto pende sobre sus cabezas una espada de Damocles en forma de recargos u otro tipo de sanciones. El caso es hacer caja y complicarle la vida al sufrido contribuyente. Las broncas en la ventanilla de la Delegación de Sevilla ya han empezado y amenazan con extenderse a medida que la gente se vaya percatando. Hacienda con sangre entra.
Por cierto que si al comprar uno o varios de los modelitos 303 a usted se le ocurre pedirle a Hacienda una factura con todos sus avíos, por aquello de desgravarse algún céntimo de la voracidad fiscal, se encontrará más de una sopresa. Para empezar, mientras a usted el Fisco le exige facturas en tiempo y forma a ver si lo coge en un renuncio, en la ventanilla le entregarán un ticket miserable, con grandes probabilidades de extravío por su diminuto tamaño. Y si le echa un vistazo al ticket, verá que no se lo expide Hacienda, sino una empresa de artes gráficas sita en un polígono industrial de un pueblo de Madrid.
Y, como contribuyente, podría usted hacerse algunas preguntas la mar de procedentes. Por ejemplo: si es un proveedor externo a Hacienda, ¿cómo se aprovecha de las instalaciones oficiales y no se identifica como tal? ¿Por qué un funcionario público despacha el género de una empresa privada? Si un funcionario trabaja vendiendo productos de un tercero en sede oficial, ¿por qué no vende también artículos de otras empresas privadas que podrían reclamar igual derecho? La respuesta, como en la canción de Bob Dylan, está en el viento.
De oca a oca
Y de Hacienda a Hacienda, y tiro porque me toca. Entre la ingente cantidad de correspondencia acumulada en las últimas semanas por mi proverbial falta de tiempo, hallo para mi sorpresa dos cartas iguales de la Agencia Tributaria de Sevilla, dependiente de nuestro querido Ayuntamiento. Incluyen, y creo que ya los tengo por cuadruplicado al menos, los recibos para el pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) en periodo voluntario. ¿Dos cartas? ¿Será que me querrán cobrar por partida doble para tapar el inmenso ‘agujero’ de Tussam y Cía.? No sería la primera vez. En tiempos la ciudad estaba integrada en la Opaef, dependiente de la Diputación, pero como Sevilla es muy suya y no quiere mezclarse con los pueblos, se salió para ir por libre, y luego Monteseirín, a pesar de que provenía de la Corporación Provincial, montó la Agencia Tributaria para de paso quitarse del medio a los agentes recaudadores.
Decía que en aquel tiempo me cargaron dos veces el mismo recibo del IBI a mi cuenta bancaria. Tuve que recurrir al Defensor del Pueblo para que, tras más de un año de papeleo, me devolvieran el dinero. Por mi natural espíritu quijotesco me embarqué en otra batalla: de nuevo gracias al Defensor logré que me pagaran intereses legales por haber dispuesto indebidamente de mi dinero durante casi dos años. Ya no hay ejercicio en que no reciba una misiva de la Hacienda local instándome a que domicilie el pago de mis impuestos a cambio de una serie de bonificaciones: 5% el primer año; 3% el segundo; 1% en el tercero y siguientes.
No he picado. Como el gato escaldado del agua huye, he preferido quedarme como estoy. Y gracias a Dios, porque ya una vez me alteraron los datos del piso; otra me aplicaron una subida indebida…¿Cuántas veces tendría que haber vuelto a recurrir al Defensor del Pueblo y cuánto me habría costado el tiempo perdido en papeleo y sofocones? Ahora he sabido que si la Agencia Tributaria de Monteseirín me ha enviado dos sobres a mí y a millares de contribuyentes más es porque se ha equivocado digitalizando el código de barras en los recibos y éstos no se pueden tramitar en la ventanilla del Banco. Son torpes hasta a la hora de cobrar. Y ahora, ¿cuál de los dos sobres es el que vale?
U2 en el país de las maravillas
El pasado 8 de octubre se pusieron a la venta las entradas para el concierto que la banda irlandesa U2, liderada por el otro Bono (no el de las Cortes), ofrecerá el 29 de septiembre de 2010, ¡a un año vista! en el impropiamente llamado Estadio Olímpico. Al día siguiente, la organización anunció que en tan sólo cuatro horas había vendido 43.057 tickets de un total de 75.000.
Los responsables de FNAC en Sevilla, uno de los sitios donde se podían adquirir las entradas, anunciaron que las de pista, al precio de 61,50 euros, se habían agotado a los veinte minutos. Los precios del concierto van desde 250 euros hasta 30. Esto ocurre en un país oficialmente con casi cuatro millones de parados y en una Andalucía donde la Junta estima 50.000 desempleados más en un año, con lo que alcanzaremos la ominosa cifra del millón. Más que una canción de U2, en nuestra Arcadia feliz habría que jalear todos a coro este tema de Supertramp: ‘¿Crisis? ¿Qué crisis?’.