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Trío

El resucitado y, casi sin solución de continuidad, él solito (Elena Valenciano dixit) dimitido al frente del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, ha denunciado -a buenas horas- que en el partido se estaba instalando la idea de que había tres secretarios provinciales: él mismo, el presidente de la Diputación Provincial (“invitado”, según Toscano, por Viera a presidir de forma meramente honorífica la Ejecutiva),  Fernando Rodríguez Villalobos, y la secretaria de (Des)Organización del PSOE andaluz y antigua mano derecha suya, Susana Díaz. Aunque, tal como ha subrayado Viera, el único elegido de forma democrática por la militancia en un congreso provincial era él, la constitución -por la fuerza de los hechos o  tras el escándalo de los ERE-  de este ‘ménage à trois’ político ha provocado que el partido acabe saltando  por los aires. Decía Giovanni Bocaccio en uno de sus relatos del Decamerón que en un corral puede haber numerosas gallinas, pero no más de un gallo. De lo que se infiere que en el PSOE sevillano deben leer menos a Tony Judt y más a los clásicos.

Dimisionario

Una de las leyendas negras de España, tan negra como las que levantan los guiñoles de Canal+ Francia sobre nuestros deportistas, es que aquí no dimite nadie y que ni con agua hirviendo se puede despegar a un carguillo de su sillón. La prueba de que no es más que eso, una leyenda, es Viera. O será que el resucitado y autoenterrado en sólo siete días es la excepción que confirma la regla, porque el ya ‘ex’ del PSOE local tiene un largo historial de espantadas y de tirarse al callejón. Primera dimisión, que recuerde: como delegado del Gobierno para dar el (a)salto al PSOE de Sevilla. Segunda: Viera ‘el breve’ le da con la puerta del Ayuntamiento en las narices a Monteseirín y abandona como concejal sin tiempo ni para calentar la silla. Tercera: se larga de Cartuja 93 para quedarse en el Parlamento andaluz. Cuarta: se va del PSOE de Sevilla cinco minutos antes de que lo eche Susana, sin respeto para esas canas. Ahora sólo le falta dimitir como diputado si la juez Alaya lo empura por los ERE, pero en tal hipótesis sospecho que se acabaría su carrera dimisionaria.

Perfiles

Hay que tener más moral que el Alcoyano o haberse inyectado una sobredosis en vena de lecturas de Antonio Gramsci (su frase: “contra el pesimismo de la inteligencia está el optimismo de la voluntad”) para, tras la nefasta gestión del dúo Monteseirín-Marchena y los pésimos augurios que daban todas las encuestas, haber formado un equipo pensando en que iba a ganar las elecciones municipales en Sevilla y gobernar. Así se colige del intento de justificación dado por Espadas a la dimisión de uno de sus fichajes galácticos, el abogado independiente Suárez Palomares: “Se va porque su perfil no encajaba con el PSOE en la Oposición”. O sea, que unos nacen para el ERE y otros sólo para las mieles del poder. Y que peguen carteles y se chupen las jornadas electorales como apoderados en las mesas los militantes de base. Cuando se dio la noticia del fichaje-estrella, Palomares habló de un compromiso de cuatro años con Sevilla. No ha durado ni uno. En el PSOE vuelve a haber síndrome Luis Yáñez. En política, como en la vida, hay que saber estar a las duras y a las maduras.

El portazo

Al igual que el también alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, el líder de la Oposición municipal, Juan Espadas, tiene sus semanas ‘horribilis’, y una de ellas está siendo ésta. Primero se dejó engatusar y apostó a caballo perdedor en el congreso del PSOE y luego, casi sin solución de continuidad, dimite uno de sus fichajes galácticos –el abogado Eugenio Suárez Palomares- y abandona el palomar de Plaza Nueva diciendo que falta cohesión en el partido. “El ya me había trasladado su decisión en otras ocasiones –confiesa Espadas- y ha decidido hacerlo ahora. Está en su perfecto derecho”. Pues si le había trasladado su intención de largarse desde hacía tiempo y lo ha hecho ahora y no antes ni después, el momento no ha podido ser más inoportuno, con Espadas proyectando una imagen de derrotado dentro y fuera del PSOE. Aparte de evidenciar el error estratégico en la confección de la lista electoral, plagada de independientes, este portazo demuestra que Espadas o no sabe manejar su banquillo o no sabe administrar uno de los aspectos clave en política: los tiempos.

Ojo clínico

El resucitado Viera, que fue quien lo puso de alcaldable, divulgó que su ya exprotegido Espadas le había dicho que iba a dar su voto a Rubalcaba en el congreso del PSOE. Pero en las vísperas, el portavoz municipal socialista se pasó con armas y bagaje al bando de Carmeli Chacón y se retrató como su palmero en la famosa foto de la Buhaira. Dijo Juan que dio su apoyo a la oriunda de Olula porque “conecta mejor con la imagen de renovación que debe transmitir el PSOE”. ¡Qué gran ojo clínico!, porque resultó que el partido, donde se cuecen las habas y los cargos, conectaba mejor con Rubalcaba. Y Espadas, con esos pelos, sin enterarse. Quizás porque como se rodeó de una cohorte de independientes, alguno de los cuales ya ha volado del palomar,  se trata poco con las bases y no capta, como Alfonsito R.G. Celis, por dónde sopla el viento, que no era de cambio precisamente. A Espadas se le nota demasiado que pisa poco el fango y que, contrariamente a su apellido, no se pone el cuchillo en la boca porque es un político de moqueta. De la moqueta de la Junta de Andalucía.

Vivos y coleando

Pues resultó, como en la canción de Peret, que no estaban muertos. O si lo estaban, se alzaron de sus tumbas y protagonizaron una película de terror para los ‘griñaninis’ y ‘susanistas’ del PSOE de Sevilla en el XXXVIII congreso federal del partido, convertido en un ‘remake’ de ‘La noche de los muertos vivientes’. Así los había adjetivado Villalobos, el ‘cortijero’ de la Diputación según Toscano. Lo que nunca podía imaginar el presidente por invitación del partido en Sevilla  y la cohorte de partidarios de Carmeli Chacón por decreto del ‘aparato’ y de las instituciones por ellos controladas, es que los ‘zombies’ iban a perpetrar una ‘vendetta’ bajo la bandera de un Rubalcaba al que, como los mercados la quiebra de Grecia, daban por descontado. A los chaconistas sevillanos se les aparecieron los fantasmas de Viera, Caballos, Toscano, Limones…. y hasta de Alfonsito Rodríguez Gómez de Celis. Y han acabado con los pelos de punta, sobre todo de cara al 25M. A Villalobos hay que decirle la frase atribuida al Tenorio: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.

El tufillo

Antonio Rodrigo Torrijos y la Unión de Actores de Andalucía califican de “tufillo a revancha” la decisión de Zoido de quitarle el nombre de la actriz Pilar Bardem a una calle del barrio del Tiro de Línea para rotularla como ‘Avenida Nuestra Señora de las Mercedes’ a petición, que uno y otros sospechan inducida, de la Hermandad de Santa Genoveva, casualmente de fundador innombrable. Aparte de que la madre de Javier Bardem alardeó de que, como Dustin Hoffman héroe en la película del mismo título, ella era sevillana por accidente, su incorporación al nomenclátor en perjuicio del general Merry por decisión de Monteseirín y del propio Torrijos tuvo el mismo tufillo a venganza que ahora denuncia el edil izquierdista. Y con una agravante: PSOE e IU agraviaron a un héroe de la guerra de Cuba al confundirlo, en su incultura, con un general golpista de Franco por coincidencia de apellidos. Al general prusiano  Clausewitz se le olvidó añadir en su famosa frase que el nomenclátor, al igual que la política,  también es  la continuación de la guerra por otros medios.

El landismo (2)

Landa pide disculpas por haber expulsado del Pleno a un fotógrafo de El Mundo. El gesto le
honraría, porque errar es humano, pero…. Pero, y por eso hablaba en condicional, aquí entra
otra faceta del landismo político: fabricarse, por la soberbia de no admitir una equivocación, una
coartada que justifique la metedura de pata como algo exógeno. A pesar de que el expulsado
mostró su acreditación periodística cuando Landa decretó que abandonara el Pleno y de que los
portavoces de la Oposición -y hasta el alcalde- le señalaron a éste su error, el delegado de
Relaciones Institucionales se escuda ahora en que “malinterpretó” (vaya, siempre la dichosa
palabreja) que el fotógrafo era un espontáneo salido de entre el público y que no pudo identificar
bien que se tratara de un reportero gráfico. Para avalar la coartada del presidente del Pleno, el
Ayuntamiento va a obligar a partir de ahora a que los foteros lleven “acreditaciones más
visibles”. Y digo yo: en vez de cambiar toda la logística de prensa ¿no habría sido más fácil y
barato que Landa hubiera ido al oculista?

El landismo

El fichaje estrella de Zoido, Javier Landa, ordenó desalojar del Pleno a un fotógrafo de El Mundo que realizaba su trabajo –permitido por el Reglamento- con el argumento de que los reporteros gráficos sólo deben captar imágenes al inicio de la sesión y luego quitarse del medio porque estorban. Con la doctrina Landa, no existiría, por ejemplo, la foto que ilustra en los libros de Historia el golpe de estado de Tejero el 23-F ocupando la tribuna del Congreso brazo en alto y pistola en mano y con la que Manuel Pérez Barriopedro ganó el World Press Photo. Tampoco habría testimonio gráfico del ataque de risa contagiosa de los parlamentarios andaluces que en 1994 fue reproducido en todo el mundo. Y no habría imágenes del fútbol, porque los fotógrafos se tendrían que ir apenas comenzados los partidos tras haber inmortalizado a los equipos formando sobre el césped. Landa se convierte así en el exponente del landismo, ese hábito de la clase política de amordazar cada día más a los medios de comunicación con ruedas de prensa sin preguntas y, ahora, con Plenos sin fotos.

Zoido empieza a arriar banderas

El alcalde ha culminado una semana ‘horribilis’ en que ha dado un bajo perfil reivindicativo, cuando no marcha atrás, en relación con dos grandes temas que proclamaba esenciales en su mandato: la ‘deuda histórica’ de la Junta con Sevilla y la paralización de la torre Pelli si ponía en peligro la continuidad de la ciudad en el Patrimonio Mundial de la Unesco.El 5 de septiembre, aún fresca su toma de posesión y con la fuerza de sus 19 ediles (20 con él mismo), Zoido desveló una carta a Griñán en la que le solicitaba una entrevista para pedirle, “en nombre de todos los sevillanos, que considere y atienda las demandas que desde hace varios años llevamos haciéndole desde la capital de Andalucía y que, desgraciadamente, la Junta no ha atendido como merecemos”.
Empleaba expresiones del tipo “voy a reclamarle que responda como Sevilla merece”;  “la Administración que preside aún debe mucho a esta ciudad”; “recordarle los proyectos pendientes”; “éstos y otros proyectos son una deuda con Sevilla y con los sevillanos”; “defenderé con una actitud reivindicativa a la que no renuncio como tampoco lo hago a los proyectos que por justicia nos corresponde…”

ASUNTOS PENDIENTES

La ‘deuda histórica’ de la Junta, enumerada en una decena de folios por Zoido, incluía proyectos como una red completa de Metro, la ley de Capitalidad, la Ciudad de la Justicia, la erradicación del chabolismo en El Vacie (“hay niños viviendo entre ratas y suciedad –decía- y no pueden seguir así más tiempo”), las conducciones de Melonares, la restauración de Santa Catalina, la ampliación del museo de Bellas Artes y la restauración del Arqueológico, y la conexión del AVE con el aeropuerto. Aparte, reivindicaciones ‘menores’, como el pago de la deuda tributaria de la Junta, objeto de un tenso debate en el Parlamento y que Zoido había cifrado en unos 8 millones de euros; programas sociales para los barrios desfavorecidos; más financiación para la dependencia….

Cuatro meses y medio después de aquel ‘bombardeo’ epistolar, el lunes, Zoido fue recibido por Griñán y…se le comió la lengua el gato. El alcalde aparcó los grandes temas pendientes desde hace años y años, ésos que conforman la ‘deuda histórica’ de la Junta con Sevilla, porque “ante la cercanía de las elecciones  autonómicas no tiene operatividad, hoy por hoy, hablar de ellos”.
Entonces, ¿a qué fue Zoido a ver a Griñán si se había dejado en la Plaza Nueva  esa “irrenunciable actitud reivindicativa”? Según él, “por obligación, por responsabilidad y por lealtad institucional”. Para hacerse una foto con Griñán y recordarle sólo el capítulo social de su misiva, ya que llevaba cuatro meses y medio esperando (más del doble de tiempo del que resta para las elecciones), podía haber esperado dos más, para cuando quien sea presidente –Griñán o Arenas- tenga capacidad de decisión.
Por no plantear, Zoido ni reclamó los 8 millones de la deuda, y puso sobre la mesa temas resueltos, como la apertura de San Telmo a las visitas tras su restauración (puede visitarse los sábados, previa  inscripción).
Mientras la Junta estaba encantada por que Zoido acudiera con bandera blanca, hasta Espadas, el portavoz del PSOE, expresó su sorpresa por la “versión muy resumida” de asuntos planteados por el alcalde y aludió a que la lista de temas de septiembre “parece que ahora ya no resultan ser prioritarios para la ciudad”.

URBANISMO ‘BAJO SOSPECHA’

Tras ese encuentro, cita con el presidente de Cajasol, Pulido, para ‘a priori’, comunicarle la paralización cautelar de las obras de la torre Pelli (178 metros de altura), un proyecto propiciado por Monteseirín y Magdalena Alvarez tras haber boicoteado el ‘campanile’ de 80 metros  pensado por Ricardo Bofill antes de que lo que iba a ser Puerto Triana acabara en un callejón cuya única salida teledirigida fue ponerlo en manos del Monte y Caja San Fernando, antecesores de Cajasol y dominadas por el PSOE. Emulando el ‘urbanismo bajo sospecha’ con que, sin aportar una sola prueba, Monteseirín desacreditó al PA para romper en 2003 su matrimonio político de conveniencia, Zoido, ya desde antes de la campaña electoral, extendió dudas sobre la legalidad de la licencia de obras –la plataforma ‘Túmbala’ había recurrido ante los tribunales el proceso urbanístico previo, ligado al PGOU- y proclamó que por el rascacielos no pondría en peligro la declaración de Sevilla como Patrimonio de la Humanidad.

A VERLAS VENIR

Ganó las elecciones en mayo, tomó posesión en junio y hasta septiembre su delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, no dijo que la licencia era legal mientras los tribunales, que van a su ritmo, no digan lo contrario. Pese al tiempo perdido (tres meses), el alcalde todavía estaba a tiempo de buscar con Cajasol una salida negociada al rascacielos mediante compensaciones urbanísticas, como en su día se hizo tras frenar la torre diseñada por Pérez Escolano en Plaza de Armas, y/o reasignación de la edificabilidad en superficie en vez de en altura, pero siguió a verlas venir. Y el edificio  empezaba a crecer a razón de una planta cada diez días. Ahora, cuando se ha conocido el dictamen de Icomos que pone en peligro el título de Patrimonio de la Humanidad, ya han pasado siete meses desde que es alcalde, la torre va por 16 plantas, el coste de la compensación a Cajasol en caso de frenarla se ha multiplicado y, una vez más, su discurso hace aguas.
Zoido ha pasado de anunciar durante meses que iba a parar la torre a crear una comisión conjunta con Cajasol para defenderla ante la Unesco: cada día va arriando una de sus banderas.