Archivo de la categoría: Política

Axioma

El Diccionario de la Academia define ‘axioma’ como “cada uno de los principios fundamentales e indemostrables sobre los que se construye una teoría”.  Uno de los principios fundamentales del movimiento socialista es que el PP nunca puede lograr la victoria en Sevilla. Alfonso Guerra lo repitió en su conferencia en el Foro Antares ante un auditorio repleto de viejas glorias del partido (Del Valle, Caballos, Montaner, García Garrido…), casi tan viejos como él: “Es difícil concebir que el PP gane en Sevilla al PSOE”. Este mantra socialista es parangonable a ese otro económico según el cual la vivienda nunca bajaba de precio. Estos mitos han saltado hechos añicos, como demuestran el estallido de la burbuja inmobiliaria por una parte y los veinte concejales de Zoido en Sevilla tras una barrida histórica al PSOE por otra. El problema de Alfonso Guerra es, como el de aquellos soldados japoneses de la II Guerra Mundial perdidos durante 40 años en la jungla, que no se ha enterado de que los tiempos están cambiando y de que en política tampoco hay ya verdades inmutables.

 

Demagogia

En el peloteo político en que unos y otros han convertido la Copa Davis llama la atención la demagogia en el debate parlamentario del diputado socialista Antonio Núñez y del consejero de Turismo, Luciano Alonso, los cuales se escandalizaron por el gasto de 80.000 euros en viajes en coche y compararon los desembolsos con los ‘Oscar’ de Hollywood. Al margen de que las partidas presupuestarias son, con el efecto IPC, equivalentes a las de 2004, cuando la Davis la organizaron Monteseirín y Torrijos (y aunque ganó España ellos perdieron la cubierta de 1,4 millones de euros), sorprende el asombro de Luciano ante un acontecimiento ‘Vip’ como es éste, que obliga a un trato ‘Vip’ a sus protagonistas, máxime cuando él ha viajado a costa del Presupuesto público a todo tipo de ferias turísticas (Madrid, Berlín, Londres) donde corren los langostinos a cuenta nuestra y preconiza que Andalucía debe captar turistas de alto poder adquisitivo antes o mejor que los de mochila y alpargata.  En el debate sobre la Copa Davis al consejero de Turismo se le ha visto el pelo de la dehesa.

Lo que no hizo

El cabeza de lista a perpetuidad del PSOE en Sevilla, Alfonso Guerra, alardea de que fue él quien trajo el AVE a Sevilla contra la opinión de políticos del PP, que supuestamente lo habrían acusado de llevar la alta velocidad hacia Africa en vez de hacia Europa. En ese saco ha metido a “un tal Javier” ahora más conocido que antes (alusión a Arenas) y que cuando se ven en el tren le dice que es magnífico (el AVE, no él). Guerra, en un ejercicio de memoria selectiva, se atribuye lo que se hizo por Sevilla, pero calla lo que no se hizo. Por ejemplo, que se boicoteó un tren-bala que un grupo japonés quería construir entre Sevilla y la Costa del Sol, quizás porque podía ser más veloz que el nuestro. O que, alegando que era un espectáculo para señoritos, se cargó un teatro para la ópera diseñado por Eleuterio Población y cuyas escalinatas besaban el Guadalquivir. Luego, contra el reloj, hubo que recrecer el Maestranza en forma de ‘olla exprés’. Por cierto, el teatro de la ópera vetado por Guerra se iba a alzar donde ahora la torre Pelli. Ironías de la historia.

 

 

 

De la FEMP a la FAMP….

…y tiro porque me toca, ha dicho Zoido. Si el PSOE denunció que el Ayuntamiento dejó de pagar la cuota anual de 46.000 euros a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) justo en vísperas –hay que tener poco ojo clínico- de que el alcalde fuera elegido su presidente, ahora el PP ha revelado que Monteseirín nunca pagó la cuota de la filial andaluza de la FEMP, la FAMP, en sus doce años de mandato. Y no podía alegar ignorancia de sus obligaciones porque venía de ser su presidente antes de acabar como alcalde de Sevilla. Lo más significativo es que la FAMP guardó silencio sobre esos impagos durante cuatro trienios justo hasta un mes antes de las pasadas elecciones municipales, cuando ya se preveía el relevo en la Alcaldía y la deuda acumulada ascendía a casi 400.000 euros de vellón. En las facultades de Periodismo se enseña que la noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro. Con Monteseirín, igual: la noticia no es que no pague nunca, sino que alguna vez haya pagado algo (premio Pulitzer al que lo descubra).

La cuota

Campmany sostenía que los errores/erratas mejoraban un texto porque le daban nuevos e insospechados sentidos que se prestaban a todo tipo de interpretaciones. ¿Cómo cabe interpretar que en vísperas de la elección de Zoido como presidente de la FEMP el gobierno local decidiera no pagar la cuota anual de 46.000 euros? ¿Es presentable que el presidente de la FEMP sea un moroso de su propia institución? Zoido, que en la Oposición pedía una escoba para barrer el Ayuntamiento, se escuda en que ha habido un error humano en el barrido de las partidas suprimibles y se coló la de la FEMP. El PSOE exige explicaciones de por qué con Zoido ya presidente el gobierno local ha preparado una resolución restitutoria de la cuota suprimida, en la que figura “modificada con una anotación hecha a mano”. Anotaciones a mano para darse de baja o de alta de la cuota sin o tras percatarse de que Zoido iba a ser propuesto para presidente. Pero, ¿quién (des)coordina aquí? Al alcalde, al contrario que a Campmany, no le cabe la coartada de echarle la culpa a los duendes de la imprenta.

Mas

El presidente de la Generalitat de  Cataluña, Artur Mas, para defender que los alumnos catalanes sacan notas similares en castellano que los de otras comunidades autónomas, ha colocado a los andaluces y sevillanos a la cola en la escala de la evolución lingüística, al decir: “Y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de (A) Coruña, etcétera, porque allí hablan castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende”. Antes que el nacionalista Artur Mas, también desde Cataluña la entonces líder del PP  Montserrat Nebrera despreció la forma de expresarse de los andaluces, personificada en la ministra Magdalena Alvarez, de la que dijo: “Tiene un acento que parece un chiste”. Y desde Madrid, el diputado popular Juan Soler descalificó a Trinidad Jiménez igualmente por su acento andaluz, “que la hace más apta -dijo- para Dos Hermanas o Vélez Málaga”. El problema no es que no se nos entienda a nosotros, sino que a Artur Mas, el que ahora exige un concierto como los vascos para no pagar, pagar cada vez menos o trincar cada vez más (como su propio nombre indica), se le entiende todo porque no habla con el poético acento de Bécquer, Cernuda, los Machado y el nobel Aleixandre, sino con el universal lenguaje del dinero.

 

 

La primera evaluación

Zoido ha cruzado su primer Rubicón como alcalde, esa frontera artificial convenida entre políticos y periodistas de los 100 días de mandato y que sirve para poner fin al periodo graciable otorgado a los mandatarios y empezar a hacer balances.
Cien días en un mandato de 1.460, equivalentes a cuatro años (hasta casi mediados de 2015) no son muchos pero son más de lo que parece si se considera que ya han supuesto casi el 7% del tiempo para Zoido en la Plaza Nueva.
El análisis de esta primera etapa ha de tener en cuenta la situación heredada de Monteseirín, ciertamente desastrosa; el cumplimiento de las promesas y del programa electoral y el grado de cambio, a mejor o peor, experimentado por la ciudad.
Se ha acusado a Zoido de ser una especie de Jano bifronte que lo mismo ejerce de alcalde que de opositor, tanto al gobierno de Monteseirín por inercia como a la Junta. En el primer caso, por denunciar públicamente al menos una vez cada tres días (y serían por tanto más de 30) algún despilfarro, desmán, escándalo, irregularidades…. de la corporación anterior. En el segundo, por recordar a Griñán en la famosa carta de los siete folios al menos 16 ó 17 asuntos en los que la Junta no ha cumplido aún con Sevilla.
Zoido no puede hacer borrón y cuenta nueva cuando cada día descubre partidas inexistentes o agotadas, facturas multimillonarias sin pagar (en algunos casos desde hace años), sobrecostes en todas las obras pendientes de rematar (desde los pasos subterráneos hasta Fibes), fundaciones y entidades en bancarrota, el 90% del presupuesto de inversiones gastado…. porque esa herencia recibida condiciona su margen de maniobra, mucho más limitado de lo que él preveía.
Cien días después de su aterrizaje en el Consistorio, el alcalde dice que aún no ha tenido tiempo de evaluar la auténtica situación financiera existente porque cada día se topa con una sorpresa, pero estima que la deuda real de la corporación y sus empresas será de unos 700 millones de euros.
Ahora anuncia que en un año habrá contenido el gasto y saneado las arcas públicas, justo en un escenario de crisis, caída de los ingresos y promesa de bajada de impuestos y de, por ejemplo, reinstaurar desde enero la gratuidad del bonobús para los mayores de 65 años (más gasto municipal por transferencias a Tussam).  Este tipo de promesas, como la de que iba a resolver en julio el caso Ikea (y ya estamos en septiembre) pueden tener un peligroso efecto ‘boomerang’.

CASCADA DE PROMESAS

La Oposición le ha contabilizado 714 promesas. Se recordará que el hoy alcalde incluso llegó a calcular el coste en tiempo y dinero de los proyectos a que daría prioridad en cada uno de los once distritos de la ciudad. En la mayoría de los casos se trataba de obras y medidas ejecutables en un plazo de entre mes y medio y dos meses y a un coste de entre unos 40.000 euros  y 330.000.
El alcalde sólo ha materializado uno de estos proyectos en los barrios, el más barato: la desratización del parque Luca de Tena (Nervión), a un coste estimado de 5.000 euros. El resto tendrá que esperar a que con los nuevos Presupuestos  para 2012 haya dinero. Este dato da idea de que gran parte de los planes de choque elaborados cuando estaba en la Oposición se han dado de bruces contra a falta de recursos  y de que gobernar no va a ser tan fácil como podía pensar merced al masivo apoyo recibido y a los veinte concejales del PP.

‘LOW COST’ POLÍTICO

En esta situación Zoido está cumpliendo promesas de bajo coste, como la supresión del Plan Centro de tráfico, la vuelta de la Oposición (ahora PSOE e IU) a los consejos de las empresas municipales, la constitución de la Mesa del Empleo, la reducción de altos cargos en los organigramas, la supresión de chiringuitos partidistas como la fundación DeSevilla…..
Y está supliendo la falta de medios y de otras iniciativas de mayor calado con sus clásicos ‘zafarranchos’, para los que le basta con la movilización general del personal y de la maquinaria municipales, infrautilizados en la etapa de Monteseirín: de limpieza (desde el Vacie hasta las murallas de la Macarena, pasando por los parques y jardines), contra los ‘gorrillas’, contra las prostitutas, contra la doble fila…..
Ha sabido recitificar errores, como el de la retirada de los bancos de la Alameda y la expulsión de asociaciones de consumidores (ejemplo, Facua) de las empresas municipales. Ha incurrido en otros, como la falta de alternativa al Plan Centro, que iba a presentar en septiembre; la eliminación de la Oficina de la Bicicleta, el nombramiento de un cuestionado Defensor del Ciudadano y el viaje ‘promocional’ a Madrid por la visita del Papa. Y ha sido incapaz aún de devolver las prometidas fianzas de 1.000 euros por las plazas de los parkings nunca construidas, resolver el bloqueo de Ikea y la paralización de Fibes (en aras, todo sea dicho, de la transparencia de las cuentas), y de atraer o generar proyectos para lo que ha proclamado es su máxima prioridad: crear empleo.
Será en enero, con los nuevos Presupuestos y al cabo de seis meses, cuando Zoido ya no podrá ampararse por más tiempo en la herencia recibida. Aunque aún le condicione, los sevillanos ya no querrán oír apelaciones al pasado, sino soluciones para el presente y el futuro. Le quedarán entonces unos 1.250 días de mandato para cumplir sus más de 700 promesas: una cada menos de dos días.
En esta primera evaluación podría decirse que progresa adecuadamente pero que en algunos aspectos necesita acelerar.

Capitalidad

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha montado otra escandalera tras conocer la carta de siete folios que su colega, correligionario y no sé si también amigo Zoido  le remitió a Griñán para pedirle además de todo lo pedido una ley de Capitalidad para la capital de Andalucía, que dice el Estatuto de Autonomía es Sevilla aunque en la Costa del Sol no se lo quieran creer y sigan anclados en la leyenda negra del centralismo sevillano como los anglosajones en la de la Inquisición. El regidor malagueño, aparte de proclamar que su ciudad se ofrece a ejercer de capital gratis, ha descalificado la iniciativa de Zoido argumentando que eso sería como regalarle a Sevilla una Expo permanente. En medio de esta trifulca dialéctica por la que Málaga se reafirma de vez en cuando gracias a nosotros, alerta Galadí de que Ikea se puede ir a Córdoba. Zoido  reconoce que la multinacional sueca tiene otras ofertas y añade que Sevilla tiene ventaja “por ser la capital de Andalucía”. Así le da Juan Ignacio balas a Francisco de la Torre para que siga disparando a Sevilla.

 

 

 

 

Doctrina Aguayo

Zoido, que a su calidad de alcalde une la de diputado autonómico, aprovechó el otro día que el Guadalquivir aún pasa por Sevilla pese a que lo gestiona la Junta, para desglosar en el Parlamento andaluz la deuda del Ejecutivo de Griñán con la ciudad por impago de tributos al Ayuntamiento: un total de 8,6 millones de euros. El alcalde se indignó por que mientras los sevillanos pagan religiosamente sus tributos, el Gobierno autonómico no se hace el aludido ni aunque le manden al cobrador del frac. Y en eso salió al quite de Griñán su ahijada política y consejera de Hacienda por la gracia de aquél, Carmen Martínez Aguayo, que sentó jurisprudencia con una frase para la posteridad, similar a la de la mano invisible de Adam Smith: “Para que exista una deuda debe estar reconocida también por el que debe pagar”. Ergo si no se reconoce una deuda, ¡no existe! Genial. La doctrina Aguayo está cosechando infinidad de adeptos desde su formulación parlamentaria. No es de extrañar que el Banco de España haya revelado que la tasa de morosidad ha crecido ya hasta casi el 7%.

 

 

 

 

 

100 días

Zoido ha cumplido 100 días de alcalde, el periodo de gracia otorgado a todos los políticos tras su toma de posesión. Y yo me pregunto: ¿quién si no ellos mismos se han concedido ese –otro más- privilegio de invulnerabilidad como Aquiles, talón aparte? Miren a su alrededor o a sí mismos:¿a usted le dieron 100 días de bula en su empresa? ¿O al maestro en el nuevo curso? ¿O al médico en el hospital? Cien días es ¡casi un tercio del año! Fíjense en lo que puede pasar tras las próximas elecciones autonómicas de marzo o abril. Quien las gane va a empalmar los 100 días de gracia con las vacaciones de verano. Total, intocables hasta septiembre. ¡Medio año! Noli me tangere. Esto de la política sí que es Jauja. Tal como está el patio es un lujo o una estupidez  darles una indulgencia plenaria de 100 días a quienes se presentaron –voluntariamente además- como unos salvadores y no precisamente como unos becarios aprendices. Aunque viendo cómo ha dejado Monteseirín Sevilla y las telarañas en las cuentas municipales, Zoido a lo mejor precisa no 100 días de gracia, sino 300.