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Broche final

Cuentan las crónicas que el autohomenaje que  Marchena le organizó en lo alto de las ‘setas’ a Monteseirín junto con los últimos de Filipinas (desde el delfín Celis hasta el hombre grande, que no al revés, Fran Fernández) del Régimen demolido por los sevillanos el 22-M  se inició y acabó como el rosario de la aurora. El valido expulsó con cajas destempladas a la prensa que quería democratizar las vistas del ágape en el mausoleo alfrediano y la entrega del regalo de recuerdo (¿sería acaso el teletipo de Europa Press enmarcado?), y uno de la claque del (ex)  lió una bronca con los indignados del 15-M que derivó en heridas a un camarero y forzó la intervención de los antidisturbios. Todo un numerito. Y mientras los miembros de su club de fans político daban la cara por él, o trataban de partírsela los desafectos del Régimen, el muy heroico e ‘invictus’ exalcalde hizo la jugada de baloncesto que siempre ha hecho a lo largo de su vida cada vez que olía a chamusquina: meterse en las ‘setas’ por la puerta de atrás. Osea, la misma por la que ha salido del Ayuntamiento.

 

Pacto por Sevilla

Tan sólo 10 días después de su investidura, Zoido se ha reunido con Espadas y Torrijos para proponerles un Pacto por Sevilla, centrado en 15  puntos pero con agenda abierta a nuevos temas.

Los asuntos sobre los que fraguar un acuerdo serían: 1) El empleo; 2) Más policías locales (al menos 300); 3) Descentralización administrativa en pro de los distritos; 4) Transparencia y participación; 5) Ley de Capitalidad; 6) Reprogramación del PGOU y erradicación del chabolismo y la infravivienda; 7) Mejora de los colegios; 8) Red completa y subterránea de Metro y Ciudad de la Justicia; 9) Transporte público y parkings; 10) Ampliación de la plantilla de Tussam y de carriles-bici; 11) Eliminación de barreras arquitectónicas; 12) Tablada verde; 13) Más política social; 14) Potenciar la marca Sevilla; 15) Inversiones en los barrios.

 

UN PRECEDENTE

 

La iniciativa recuerda a otra similar de  Monteseirín, que el 1 de septiembre de 2005 propuso un Pacto por Sevilla a Rauynaud (PP) y Villar (PA) también de carácter abierto y con diez puntos.

Han pasado menos de seis años, pero vale la pena recordar la lista del antecesor de Zoido para ver cómo han variado los ‘grandes temas’ de la ciudad en este tiempo: 1) Mejora de las formas entre Gobierno y Oposición; 2) Revisión del papel de la Junta de Portavoces; 3) Apostar por una segunda modernización; 4) Lograr un consenso en la representación institucional fuera de Sevilla; 5) Evitar actitudes xenófobas y racistas; 6) Transporte público; 7) La sequía; 8) La fusión de El Monte y Caja San Fernando; 9) El desarrollo de los nuevos distritos; y 10) El Consejo Social.

De la comparación se aprecia que sólo hay un punto coincidente, el relativo a tráfico y movilidad, y tres más o menos equiparables: los distritos (antes, el desarrollo de los nuevos; ahora, la descentralización en su favor), la representación institucional fuera de Sevilla (ahora, más o menos, la marca Sevilla) y la mejora de la relación entre Gobierno y Oposición (asociable ahora a la transparencia y la participación).

 

DEL ‘NO’ AL ‘QUIZÁS’

 

 

La Oposición a Monteseirín se negó a aceptar aquel Pacto por Sevilla, si bien mostró su disposición a dialogar sobre algunos puntos concretos. Raynaud y Villar coincidieron en criticar la actitud “sumisa” del alcalde frente al Gobierno y la Junta, y el primero subrayó la falta de coherencia por la inversión en el Metro: “En tiempos del PP –dijo- se exigían los 219 millones de euros y ahora no”.

Populares y andalucistas entendieron que la intención oculta de Monteseirín era que renunciaran  a su labor de control y calificaron la propuesta como “una cortina de humo para esconder los problemas reales de la ciudad”.

Por el contrario, ahora Espadas y Torrijos, aun subrayando el primero que “la oposición nunca puede dar cheques en blanco al gobierno, y menos al inicio del mandato”, han valorado la iniciativa de Zoido y mostrado su disposición a lograr acuerdos. .

¿Son acaso más dúctiles en la oposición el PSOE e IU que el PP y el PA?

No necesariamente, pero hay unas enormes diferencias entre Monteseirín y Zoido que explican el fracaso del primero y la probabilidad de éxito del segundo en el mismo empeño. La esencial es que mientras Monteseirín  estaba ya marcado por los escándalos en el ecuador de su segundo mandato, con casos como el desalojo a golpe de billetes de los chabolistas de Los Bermejales y el de las facturas falsas en el distrito Macarena, Zoido, en el inicio de su andadura mantiene todo su crédito político; mientras Monteseirín tenía que apoyarse en Torrijos porque estaba en minoría y debía hacer concesiones, Zoido goza de la mayoría absoluta más amplia de la Democracia en Sevilla y, por tanto, no necesita ni formular un Pacto ni que la Oposición se lo avale, porque puede imponer su programa aplicando el rodillo de sus veinte concejales y pasando por encima de PSOE e IU.

Pudiendo hacerlo, no lo ha hecho. Item más, mientras que a él el PSOE e IU lo dejaron fuera de los Consejos de Administración de las empresas municipales (Mercasevilla, sin ir más lejos), ya ha ofrecido a Espadas y Torrijos no uno, sino dos puestos en esos consejos  desde los que fiscalizar la actuación del gobierno, con lo cual ya está aplicando el punto 4º de este Pacto por Sevilla y demostrando su voluntad de llegar a un acuerdo de mínimos sin condiciones previas, con una generosidad insólita. Entre el talante de Monteseirín y el de Zoido, de momento hay un abismo.

 

 

MARGEN PARA EL ACUERDO

 

La lista de Zoido tiene la virtud de que es casi totalmente suscribible por Espadas y Torrijos. ¿Cómo no estar de acuerdo en luchar contra el paro, el chabolismo y la inseguridad o por los colegios, los barrios y la marca Sevilla? ‘A priori’, los únicos temas de aparente disenso serían la reivindicación de una red subterránea de Metro y de la reubicación de la Ciudad de la Justicia (pondría a Espadas en la tesitura de enfrentarse a la Junta), reformar el PGOU de Monteseirín y hasta la Ley de Capitalidad de Sevilla, que podría tener un efecto ‘boomerang’ para el propio Zoido frente al resto de alcaldes de capitales andaluzas, todos del PP.

Y, como ha dicho Espadas, es perfectamente posible que los tres grupos estén de acuerdo en las grandes líneas de política general y luego no con su gestión concreta, pero al menos la oferta de Zoido abre un amplio campo a una oposición predestinada a ser laminada en cada Pleno y demuestra el propósito del alcalde de gobernar como si no tuviese la mayoría absoluta.

 

 

El contador de sombras

No hay manera de librarse de él. Tras 12 años chupando cámara es hasta lógico que Monteseirín sufra un síndrome postraumático. Va proclamando en plan llanero solitario que él no sólo ha gobernado (¿?) más años que cualquier alcalde en Sevilla, sino que además lo ha hecho “sin doblegarse ante nada ni ante nadie”. ¿Recuerdan cuando se doblegó ante el PSOE y la Junta en el tema de la fusión de las Cajas y votó en una asamblea cajeril lo contrario de lo que había defendido en el Ayuntamiento? ¿Recuerdan que votó cinco veces a favor del parking subterráneo en la Encarnación tras doblegarse ante sus socios del PA, como se doblegó por el caso Bazar España? ¿Recuerdan que no sólo no recuperó el dominio público de la margen derecha del Guadalquivir sino que prorrogó las concesiones a los clubes privados tras doblegarse ante lo que previamente consideraba poderes fácticos? ¿Para qué seguir? El (ex) me recuerda ya a aquella novela de Antonio Burgos, cuyo protagonista acabó hablando solo en la esquina de un bar y creyéndose sus propias mentiras: el contador de sombras.

 

 

Leyenda urbana

En las entrevistas que, recordando ciertas publicidades institucionales, imploró le hicieran hasta casi el último minuto, Monteseirín proclamó que su mayor orgullo era lo que había hecho en los barrios y cómo así había logrado una Sevilla más justa y más avanzada. ¿Barrios? ¿Qué barrios? A Viera le han preguntado ahora que, ya que no se ha hecho el harakiri orgánico tras la debacle electoral, haga al menos autocrítica sobre los errores  que han propiciado la barrida histórica de Zoido en Sevilla. Dice el aún líder provincial del PSOE que mientras Monteseirín invertía el dinero en lo que él llamaba eufemísticamente la ciudad consolidada, osea, el Centro de toda la vida, con las ‘setas’, el paseo marítimo en la Alameda y las pseudo peatonalizaciones… no se hacía lo equivalente en los barrios periféricos, como ha sido el caso de Cerro-Amate, Torreblanca, Alcosa, Miraflores….»donde los ciudadanos no han encontrado motivos para votar el PSOE».  Así ha desmontado  Viera las fábulas de Monteseirín, que lo único que ha visto sobre barrios ha sido la serie Barrio Sésamo.

 

La roncha

Todavía no ha hecho Zoido su anunciada auditoría ‘de infarto’ y ya afloran como setas las ronchas ocultas por Monteseirín bajo las alfombras. De momento se ha descubierto una lápida de 21 millones de euros en Urbanismo, de los que al menos 15 millones son imputables al imputado Marchena, de sus tiempos como gerente. Y eso que disfrutó de lleno la época de las vacas gordas, cuando del ladrillo manaba leche, miel y langostinos a mayor satisfacción del valido, conocido por su gran afición a las pinceladas al centro a costa del contribuyente o del especulador de turno. Monteseirín le puso un sueldo de 170.000 euros con la excusa de que era un gran gestor, y dijo que aún le parecía poco. El ‘cienmileurista’ ha multiplicado ciento por uno, pero con signo negativo, cada euro cobrado a los contribuyentes, pero ni se inmuta. Al igual que su jefe decía que no entendía de leyes porque era médico, él podrá alegar que de números y contabilidad no entiende porque, al fin y al cabo, es sólo un geógrafo ‘bon vivant’ que se dedicó a cartografiar los restaurantes de Sevilla.

 

Capitalidad

Me pareció oír de Zoido en su discurso de investidura como nuevo alcalde que iba a reivindicar la capitalidad para Sevilla. ¿Empezamos desde el minuto uno con complejo de culpa, que obedece a la leyenda negra sobre el centralismo sevillano? Reivindicar,  según el Diccionario de la Real Academia Española, significa “reclamar algo a lo que se cree tener derecho”, pero en puridad no se puede reclamar lo que ya se tiene de pleno derecho. ¿A quién se lo vas a reclamar? Casi dos millones de andaluces aprobaron el 18-02-2007 en referéndum la Reforma del Estatuto de Autonomía, cuyo artículo 4º establece que Sevilla es la capital de Andalucía, un texto que fue sancionado como Ley Orgánica, esto es, una ley básica de la Nación Española. Punto. No hay lugar para revisionismos ni debates porque  lo hubo en su momento. Andalucía ya ha hablado. A ver si encima vamos a tener que pedir perdón o flagelarnos. Como Zoido es hombre de leyes y debe conocer todo esto, yo creo que le colaron en el discurso una errata. Donde él leyó “reivindicar”, en realidad quería decir “reafirmar”.

 

Adverbio

El discurso de investidura de Juan Ignacio Zoido me recordó el poema ‘Andalucía, de Manuel Machado, en la parte en que glosó a sus predecesores. El poeta que ha pasado a la historia por ser el hermano de Antonio en vez de por su obra fue adjetivando cada provincia (Cádiz, salada claridad; Granada, agua oculta que llora…) hasta que no sabiendo qué decir sobre Sevilla concluyó el poema al albur de sólo su nombre. Zoido fue cantando una cualidad de cada alcalde (la caballerosidad de Uruñuela; la fina ironía de Del Valle; el rigor de Soledad Becerril; la capacidad de comunicación de Rojas Marcos) y al llegar a Monteseirín….En aquel momento quizás Zoido se acordó de Lope de Vega y el soneto que le mandó hacer  Violante, pues nunca se vio en tal aprieto. ¿Qué decir del Ausente, si Alfredo el Soberbio carece de rasgo positivo destacable alguno? Salió del paso con una evidencia que resultó todo un hallazgo retórico: había sido alcalde durante doce años. A falta de cualidades en el personaje, y por tanto de adjetivos, Zoido redujo a Sánchez Monteseirín a lo que realmente ha sido: un mero adverbio de tiempo.

 

Improvisación

Los últimos días de Pompeya del (sin) alcalde Monteseirín fueron un resumen, corregido y aumentado, de todos sus mandatos, en particular el de la víspera de la investidura de Zoido, en la que fue el gran ausente aunque nadie –ni siquiera Griñán, el teletipista honorario de Europa Press- lo echó en falta. Resulta que el (sin)  de las pastillas Macabeo  contra el cabreo (Manuel Rey dixit) por la debacle electoral socialista  intentó inaugurar todo lo inaugurable con tal de que Zoido no se hiciese la foto a su costa. Fracasó, por demasiado escandaloso ante la evidencia del retraso de las obras, en cortar la cinta de la nueva comisaría de la Ranilla y la de los jardines de (sin la ele, por favor) Cristina, así que concentró todos su esfuerzos en anunciar a bombo y platillo la apertura del túnel de Los Arcos aunque fuera a las 9 de la noche. Tras un final de suspense, fuese y no hubo nada. En su habitual improvisación marca de la casa no se percató de que le faltaba el acta de ocupación. ¡Qué gran metáfora como colofón a su gestión: el (sin) alcalde, sin papeles!

 

 

Los minutos de la basura

La expresión ‘minutos de la basura’ fue acuñada en la NBA para definir la situación en un partido cuando la ventaja de uno de los equipos es tal que se considera insalvable, por más que reste tiempo de juego. Entonces, los entrenadores admiten el resultado, sientan a sus estrellas y les regalan los minutos que quedan a los suplentes y promesas.

Con la toma de posesión de la nueva corporación presidida por Zoido, en Sevilla han concluido los ‘minutos de la basura’ políticos desde el 22-M, un periodo de transición en el que la  tradición impone que el gobierno saliente no adopte ninguna decisión que ate al nuevo y se limite a mantener el funcionamiento de los servicios básicos.

Sin embargo, el dúo Monteseirín-Torrijos no ha desperdiciado ni un solo segundo en su afán de eliminar el mayor rastro posible de sus facturas, dejar ‘patatas calientes’ a Zoido y colocar a sus afines. Para ellos no ha habido minutos suficientes para maquillar su etapa final, pese a que, temiendo su derrota, se pusieran a la tarea con bastante antelación.

 

COLOCACIÓN DE AFINES

 

Tan sólo tres días antes de que Zoido fuera investido alcalde, el gobierno PSOE-IU entregó en propiedad 36 plazas de jefaturas en diversos departamentos sin haber convocado previamente, como era costumbre, un concurso de traslado entre el personal, concurso al que solían optar funcionarios que en algunos casos llevaban años esperando la oportunidad. Entre los nuevos jefes de la noche a la mañana figuran los de negociado de los once distritos. El teórico personal de confianza de los nuevos delegados del PP es en realidad el personal de confianza de Monteseirín y Torrijos, caballos de Troya para la corporación entrante.

Casualmente, según han revelado en estas mismas páginas Antonio Salvador y Sebastián Torres, entre los nuevos jefes figuran una sobrina de Torrijos, un hijo del exconcejal socialista José Gallardo y una hija del jefe de Personal.

Esta maniobra se une al del Instituto Municipal de Deportes, en manos de IU, dos días antes de las elecciones. El comité de empresa denunció que había activado cuatro bolsas de trabajo elaboradas “a la medida de los perfiles de la gente que se quiere colocar”. Al no tratarse de pruebas teóricas o prácticas, sino de requisitos y condiciones puntuales, “se han instaurado baremos muy definidos y ajustados al currículum de ciertas personas, para que sólo ellas puedan entrar, esté la corporación que esté gobernando, la que sale o la que entra”. Y quince días antes, la Delegación de Hacienda contrató como nueva directora de un departamento a una destacada militante socialista del Cerro del Aguila, afín al cesante Francisco Fernández.

 

 

 

 

 

 

CAJONES LLENOS DE FACTURAS

 

 

En previsión de la derrota que venían augurando los sondeos, Monteseirín y Torrijos han pisado a fondo el acelerador de la habitualmente lenta maquinaria burocrática para vaciar cajones llenos de facturas desde tiempo inmemorial por contratos adjudicados a dedo y para regularizar la situación contable de organismos como la fundación DeSevilla.

En sendos Plenos convocados en vísperas electorales (el 28 de abril y el 13 de mayo) lograron que se aprobara el pago de facturas pendientes por valor conjunto de unos 15 millones de euros. El método utilizado, el reconocimiento extrajudicial de deudas, es un procedimiento previsto para casos excepcionales y/o urgentes pero que PSOE e IU han convertido en práctica habitual en sus ocho años de mandato, hasta el punto de que por esta vía han dado salida a unos 50 millones de euros al margen del Presupuesto.

Antes del 22-M  han pagado por conceptos tales como la compra de mil discos de cantes republicanos (10.620 euros); el viaje a Madrid de un grupo de bolivianos que querían inscribirse en el censo electoral (1.400 euros); un estudio sobre participación ciudadana (35.000 euros); un seminario al que fue invitado Juan Espadas (20.000 euros) y, algo harto significativo, también se aprobó la detracción del dinero destinado al pago de la luz, el agua, el gas y el teléfono del IMD (más de 500.000 euros), a riesgo de que le corten por impago estos servicios básicos, para tapar los agujeros generados por IU en la fundación DeSevilla.

 

EL ‘ATADO’ DE MARCHENA

 

 

El PP ha impugnado otra de las apresuradas decisiones de Marchena en  Emasesa: un contrato de 110 millones de euros para construir en cinco años la estación depuradora de aguas residuales ‘Norte’, tan cercana a La Algaba que el proyecto ha provocado manifestaciones en ese pueblo por temor a los olores.

Si en algunos casos PSOE e IU han procurado atar a Zoido, en otros le dejan sus ‘marrones’, como  la deuda de 7,7 millones acumulada en tan sólo dos años por Giralda TV, el aparato propagandístico montado por Monteseirín en plena crisis y que no iba a costar un solo euro a los sevillanos porque se autofinanciaría.

Y Monteseirín ha dejado además en un deliberado olvido su compromiso de que, cuando se acabaran las obras,  se depurarían responsabilidades por el retraso de cuatro años y el sobrecoste que ha elevado hasta 140 millones la factura de las  ‘setas’ de la Encarnación.

Pese al informe del secretario municipal abogando por que esas responsabilidades se depuraran previamente, a fin de que no fuera el Ayuntamiento el único en pagar por las irregularidades en la obra faraónica, Monteseirín se ha ido al final de rositas. Para mayor sarcasmo, con Marchena organizándole un autohomenaje en lo alto del Metropol Parasol  “por haber creado una Sevilla más justa y más avanzada”.

 

 

 

Soberbia

Dijo Bufón que “el estilo es el hombre”. Monteseirín ha demostrado su falta de estilo o más bien su auténtica naturaleza una vez que, despojado de la púrpura del poder y ya sin disfraz por no tener necesidad de engatusar a los sevillanos, ha anunciado que no acudirá a la toma de posesión de su sucesor, Juan Ignacio Zoido. Es la primera vez en la historia de la Democracia que un alcalde saliente no está presente, en la condición que sea, en la constitución de la nueva corporación municipal. Por más que haya dicho que él jamás estuvo en la Oposición, su ausencia por un arrebato mezcla de rencor –el principal rasgo de su carácter- y de soberbia denota su incapacidad de admitir el resultado de las elecciones: es él y no Espadas quien  se siente el gran perdedor de las mismas, porque así además se lo hace sentir gran parte del PSOE al achacar la derrota a la deriva de su último mandato. El hombre da su auténtica dimensión en la adversidad, no en la victoria. Si Monteseirín se quita del medio, una vez más  no habrá sabido estar a la altura de las circunstancias.