A Espadas se le ocurrió para las municipales aplicar en política la misma estrategia que Florentino Pérez en el Madrid: la de los ‘Zidanes y Pavones’, o sea, combinación de fichajes-estrella, denominados ‘galácticos’, y de jugadores de la cantera, baratitos, para equilibrar el presupuesto. Eugenio Suárez Palomares, abogado con ínfulas de periodista, y Mercedes de Pablos, periodista sin ínfulas, fueron, como independientes, los fichajes-estrella de Espadas, y en su calidad de ‘galácticos’ ocuparon los puestos de privilegio en la lista, en detrimento de los canteranos del PSOE, obedientes chicos para todo que lo mismo pegaban carteles que se hacían los puerta-a-puerta pidiendo el voto. Palomares hace ya casi un año que levantó el vuelo; De Pablos ha dado la ‘espantá’ ahora. Espadas declaró tras la más que cantada debacle electoral, por la herencia de tierra quemada legada por Monteseirín y Marchena, que “aquí no hay huidas ni proyectos personales, sino un equipo politico”. Pues tras la huida de los que no huían, Espadas ya se queda solo: el equipo de los Pavones.
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No es Súper
En los comics del súper héroe, el reportero Clark Kent es capaz de meterse en una cabina de teléfono, quitarse en un santiamén su indumentaria de hombre corriente y salir volando ya como Supermán para salvar a la Humanidad de un nuevo peligro. En la vida real, sin embargo, Zoido, a pesar de su apelativo de Súper, no puede emular al héroe imaginario llegado desde el planeta Krypton, por más que sus hagiógrafos digan que él puede con todo y con todos. El otro día, sin ir más lejos, llegó casi una hora tarde a la inauguración del Museo del Mudéjar porque se había quedado atascado en un acto de su partido. El presidente del PP de Andalucía, pues, le puso, consciente o inconscientemente, kryptonita en los bolsillos al alcalde de Sevilla, que incapaz de seguir el ritmo de las agujas del reloj suizo en que iba a convertir la ciudad pasó por descortés ante sus ilustres invitados con su inusitado retraso. Zoido deberá elegir más pronto que tarde entre Sevilla y Andalucía, porque lo que dejó en claro el Museo Mudéjar es que no puede estar a la vez en misa y repicando.
Segundo aviso para Zoido
En menos de un mes, Zoido, en su doble condición de presidente del PP andaluz y de alcalde de Sevilla, ha recibido dos serios avisos del electorado a través de sendos sondeos de opinión, uno en clave andaluza y otro en clave sevillana.
El primero, el Barómetro anual del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) sobre la situación de Andalucía, se conoció el 14 de diciembre. Recordemos sucintamente sus resultados: indicaba que el PSOE volvería a ganar las elecciones en la comunidad autónoma, con un 39,2% de los votos, y que se había producido un espectacular hundimiento del PP (A) en tan sólo nueve meses, con la pérdida de un 9,7% de los sufragios cosechados en las elecciones autonómicas de marzo y un retroceso al nivel que tenía ¡ hace ocho años !.
El sondeo del IESA ha provocado una marejada interna en el PP andaluz, con mayor o menor sordina, y en el partido se da ya por descontado que Zoido, sin arraigo en el conjunto de Andalucía y sin ‘punch’ en el Parlamento autonómico frente a un Griñán cada vez más cómodo por la falta de una oposición de peso en la Cámara y en la sociedad andaluza, no será finalmente el candidato popular a la Presidencia de la Junta. El problema para el PP no sólo es encontrar un candidato alternativo a Zoido en su propio seno y foguearlo con tiempo suficiente para darlo a conocer en las ocho provincias, sino cuándo presentarlo en sociedad y organizar la convivencia con el actual presidente si éste quiere mantener el poder orgánico del que goza actualmente tras haber sido refrendado por un congreso regional su designación a dedo realizada previamente por las altas instancias del partido.
Pero como Zoido, el presidente del PP (A) por ‘accidente’ tras la inesperada dimisión de Arenas, ha repetido hasta la saciedad que su prioridad es Sevilla y todos, correligionarios y adversarios políticos, saben que si tiene que elegir entre aspirar a San Telmo y aspirar a repetir como alcalde siempre optará, salvo orden en contrario de Rajoy, por la Plaza Nueva, el aviso más preocupante para él es el que ha recibido con la ‘rentrée’ política tras la Navidad: el XV Barómetro de la Fundación Antares Foro, que elabora el Centro Andaluz de Prospectiva.
VARAPALO
Aunque este sondeo de opinión no refleja intenciones de voto para los partidos políticos, supone todo un varapalo para el alcalde allí donde más le duele, en su feudo electoral, donde hace menos de dos años consiguió la más holgada mayoría absoluta en la historia de la Democracia: veinte concejales. ¿Cuántos le quedarían hoy, a la luz de este sondeo? Y es que el Barómetro constata que en el último año el número de sevillanos que opinan que la ciudad ha empeorado ha crecido en un 12,5% y suponen ya la mitad de los ciudadanos. Un tercio ven la ciudad igual, ni mejor ni peor que antes, pero ello significa por tanto que la gestión del gobierno local presidido por Zoido no se ha notado, ha pasado inadvertida o no ha tenido aún virtualidad alguna. Dicho de otro modo: no se ha producido aún el prometido ‘efecto Zoido’, el cambio a mejor en contraste con la gestión de Monteseirín. Sólo un 18,3% de los sevillanos estiman que Sevilla ha mejorado con Zoido, con lo cual un 81,7% no ven que vayamos a mejor, sino a peor o estancados.
Como no dejan de repetir los politólogos, un sondeo de opinión no augura como un acto de fe lo que va a ocurrir en el futuro y no es más que una ‘fotografía’ del sentir ciudadano en un periodo determinado, pero lo cierto es que la ‘fotografía que ha salido es pésima para el alcalde, como máximo responsable de la ciudad y cabeza visible de su partido, más pésima aún si se consideran las altas expectativas creadas en su día por el propio Zoido y que le llevaron a ser aclamado y vitoreado por las masas al paso de la procesión del Corpus: el hoy alcalde prometió todo lo que sus interlocutores querían oír de su boca, hasta acabar con el paro en la ciudad, y llegó a pedir prestado el voto a los socialistas descontentos para, con su apoyo, transformar Sevilla.
Cuando la realidad contrasta de forma tan llamativa con las expectativas e ilusiones creadas, el resultado no puede ser otro que el desencanto que muestra el Barómetro de Antares. Zoido no les decía en aquel entonces a los sevillanos que carecía de competencias en materia de empleo cuando se presentaba como el alcalde que iba a crear trabajo para todos, o que la ruinosa herencia de Monteseirín le iba a impedir dar el salto adelante que prometía al margen de la situación de las arcas municipales.
A LA DEFENSIVA
Porque ahora son éstos los mensajes que a la defensiva lanzan el alcalde y su entorno: “el actual gobierno recibió la ciudad en condiciones pésimas”; “todo no se puede hacer de la noche a la mañana”; “el paro lo contamina todo”; “son estudios demoscópicos con carácter electoralista”; “no es el momento de hacer valoraciones de este tipo”…..
Como hemos recordado en otra ocasión, Zoido conocía perfectamente -y en las hemerotecas se albergan sus denuncias de cuando estaba en la oposición- la magnitud de la deuda municipal, y aun así aseguró en un encuentro con periodistas que ello no sería óbice para la materialización de su programa electoral porque lo tenía todo previsto.
Por tanto, invocar de nuevo la herencia recibida a estas alturas de su mandato no parece una excusa muy convincente a ojos del electorado, que esperaba muchísimo más de su gestión como alcalde y que ve cómo pasa el tiempo y la vida sigue igual o peor, bastante peor.
Y eso que la encuesta se realizó en unas fechas proclives para Zoido: en la semana previa a la Navidad, con ambiente prenavideño (el alumbrado especial estaba encendido desde el 30 de noviembre) y con 3.000 sevillanos encontrando ya empleo y saliendo de las listas del paro, con lo que se rompía una tendencia sin freno en los meses previos.
Por mucho que el gobierno local trate de imputar al pesimismo causado por el paro y la crisis económica la visión que los sevillanos tienen de su ciudad, habitualmente narcisista, cabe preguntarse qué tiene que ver el desempleo con que se califique de forma negativa la limpieza, la seguridad ciudadana, la situación de los servicios sociales y la política en materia de viviendas de protección oficial y sólo se apruebe en el Barómetro de Antares la gestión en el área de parques y jardines y del transporte público.
SIN INICIATIVA
Otra excusa que suena a gratuita es la acusación de que el sondeo tiene un carácter electoralista, como si hubiera sido encargado a instancia de parte, cuando faltan dos años y medio para las elecciones municipales, tres años para las elecciones generales y más de tres para las autonómicas, salvo que medie un adelanto en alguno de esos comicios.
Si el Barómetro hubiese ofrecido unos resultados favorables a Zoido, ¿habría dicho el alcalde que tenía carácter electoralista, que no es tiempo de hacer valoraciones y que el paro contamina la visión que del estado de su ciudad tienen actualmente los sevillanos?
El problema para Zoido es justamente el del tiempo, porque hace tres días que cumplió diecinueve meses como alcalde, casi el 40% de su mandato, y que está próximo a llegar al ecuador del mismo sin que haya sido capaz aún de revertir la negativa visión que tienen los sevillanos de Sevilla y no se le ve la suficiente capacidad de iniciativa para darle un vuelco a la situación de la ciudad, lastrada por un paro y una crisis contra los que ha sido incapaz aún de liderar un plan de choque.
Alerta roja para Zoido
El calendario traía en este mes de diciembre dos fecha señaladas en rojo para Zoido: el día 11, cuando se cumplía año y medio de su toma de posesión como alcalde de Sevilla, y el día 14, fecha que señalaba el medio año desde que el 14 de junio aceptó, más o menos a regañadientes, convertirse en el sucesor del dimitido Javier Arenas al frente del PP andaluz, liderazgo que adquirió formalmente en calidad de presidente un mes más tarde cuando fue proclamado con el 96,7% de los votos de los compromisarios en el congreso regional de su partido en Granada.
Sin embargo, Zoido no tuvo apenas tiempo ni motivos para celebrar este doble aniversario porque el pasado viernes se conoció el Barómetro anual del IESA (Instituto de Estudios Sociales Avanzados) sobre Andalucía, que arroja unos demoledores resultados para el PP (A) durante su, cada vez más cuestionado internamente, liderazgo regional. Según los resultados de este estudio demoscópico, el PSOE volvería a ganar las elecciones en Andalucía, con un 39,2% de los votos, seguido ya a notable distancia por el PP, que obtendría el 30,7%, y de IU, con un 16,1%.
AL NIVEL DE HACE OCHO AÑOS
En comparación con las elecciones autonómicas de marzo, los socialistas han perdido sólo una décima en intención de voto; los populares se han derrumbado al perder un 9,7% de los sufragios que cosecharon en las urnas hace nueve meses, e Izquierda Unida se convierte en el gran beneficiario de la situación al subir en un 4,8%.
Los datos son aún más demoledores si se tiene en cuenta que en la última fase del Gobierno de Zapatero prácticamente todos los sondeos otorgaban la victoria al PP en Andalucía bajo el liderazgo de Arenas, augurios que se confirmaron en las urnas andaluzas tanto en las últimas elecciones municipales, como en las generales y las autonómicas, si bien en este último caso la insuficiente victoria de Arenas, al no lograr la mayoría absoluta, propició el actual gobierno de coalición PSOE-IU. El Barómetro del IESA, por tanto, ha retrotraído al PP, con su actual 30,7% de apoyo electoral, al nivel que tenía en 2004, ¡un retroceso de ocho años!.
El PP (A) se ha apresurado a descalificar públicamente el trabajo del IESA, aunque de puertas hacia adentro la inquietud sea máxima. Así, el secretario general y alcalde de Tomares, José Luis Sanz, ha declarado que “las encuestas tienen la credibilidad que tienen, y el IESA tiene la credibilidad que tiene: siempre se ha equivocado con el PP y siempre le ha dado menos votos de los que ha obtenido finalmente en las elecciones”. Curiosamente, los populares no descalificaban el Barómetro cuando reflejaba resultados favorables a su intereses en anteriores ocasiones.
NO TODOS PAGAN LA FACTURA
El segundo gran argumento justificativo dejado caer por los populares para tratar de salvar de cara a la galería la gestión de Zoido es que éste estaría pagando en Andalucía la factura de los recortes aplicados por Rajoy en toda España. El presidente del PP (A) sería, desde este punto de vista, otra víctima, en este caso política, de la crisis económica, como lo fue el PSOE de Zapatero en la última fase de su mandato.
Conforme a esta tesis, no sólo Zoido y el PP andaluz, sino también todo el partido que sustenta al Gobierno de la nación tendría que haber sufrido las consecuencias en cada comunidad autónoma de la política de recortes aplicada por Rajoy por imposición de Alemania y Bruselas, pero la realidad no es tan homogénea, ni mucho menos. En este tiempo, los ciudadanos han tenido la oportunidad de castigar al PP en las urnas en las elecciones autonómicas celebradas hasta ahora, que han arrojado los siguientes resultados para el partido de la gaviota:
-País Vasco: El PP ha pasado de un 14,1% de los votos y 13 diputados al 11,75% y 10 diputados. Ha perdido, pues, sólo un 2,35% de sus votos.
-Galicia: Con menos votos (sólo un 0,76% menos) ha ganado tres escaños más y retenido el Gobierno de la comunidad con mayoría absoluta.
-Cataluña: No sólo no ha perdido apoyo popular, sino que lo ha ganado en las urnas pese a los recortes y la crisis: pasa del 12,37% de los votos emitidos al 12,99 % (+ 0,62%) y logra un diputado más (de 18 a 19).
FACTOR DEFERENCIAL ANDALUZ
La conclusión es obvia: sólo en Andalucía y bajo el liderazgo (o su falta) de Zoido el PP se hunde en la primera gran encuesta poselectoral nada menos que en un -9,7% y queda a ocho puntos y medio de distancia del PSOE, luego existe un factor diferencial andaluz del que Zoido, como presidente del PP (A), es máximo responsable, por más que desde el partido en Sevilla se quieran lanzar balones hacia Madrid y Rajoy. Más que un ‘efecto’ Rajoy cunde la impresión, cada vez más extendida interna y externamente, de que hay un ‘defecto’ Zoido, una falta de liderazgo andaluz del alcalde de Sevilla, sea por lo precipitado de la sucesión de Arenas, sea por su doble condición de regidor hispalense, sea por su falta de tiempo para atender todos los frentes en los que se involucra o lo involucran, sea por su indefinición sobre si va a ser el candidato a la Presidencia de la Junta, sea por su falta de aptitud para el cargo o sea por un cúmulo de todo a la vez. La realidad es que Zoido no ha conseguido convertirse en el referente para sus militantes y cargos internos, como lo era Arenas, ni para los andaluces.
Tal como ha declarado Eduardo Moyano, director del IESA, los partidos políticos deberían estar alarmados más allá de los resultados de intención de voto del Barómetro porque, efectivamente, hay datos que dan “pavor”. El pavor deriva de la desafección que muestran los ciudadanos a la política, los políticos, las instituciones españolas, las europeas….no dejan títere con cabeza, salvo a las ONG´s, a las que únicamente salvan, pero con un aprobado raspado.
PESIMISMO GENERAL
Si se lee con atención el estudio página a página más allá de la intención atribuida de voto, el diagnóstico que hacen los andaluces sobre la situación de Andalucía es tremendamente negativo y afecta tanto al Gobierno de la nación como al de la comunidad autónoma, aunque algo menos a la Junta que a aquél:
-El 84,2% de los andaluces califican la situación general de Andalucía como mala o muy mala.
-El 75,2% creen que dentro de un año será peor.
-La situación económica es mala o muy mala para el 92,9%.
-El 70% ven la evolución futura con pesimismo.
-El 63,7% califica como malas las medidas adoptadas por el Gobierno, y el 50%, las de la Junta.
-Califican con un 3,1 la gestión del Gobierno y con un 3,9 la de la Junta.
-Un 50,2% desaprueba la gestión del Gobierno de coalición PSOE-IU en la Junta, frente a un 29,4% que la aprueba.
-Un 46,5% desaprueba a Griñán, por un 26,5% que lo aprueba.
-Un 60,6% desea un cambio de Gobierno en Andalucía, frente a un 24,2% que no.
Y pese a esta visión tan negativa sobre la situación de Andalucía y la gestión de la Junta, el descontento de los andaluces apenas se traduce en pérdida de apoyo para el PSOE (A), sólo un -0,10%, sino que se canaliza en contra del PP (A), un -9,7%, porque el primero ha sabido reorientarlo hacia el Gobierno de la nación y el partido que lo sustenta en Andalucía, dado que los andaluces no han percibido ni un contramensaje, ni otro discurso ni un liderazgo alternativo al de Griñán en la figura de Zoido ni en el PP (A).
ZOIDO NO HA CALADO
El alcalde de Sevilla suscita indiferencia entre los andaluces porque no ha sabido penetrar en el imaginario colectivo y aquéllos no lo perciben como líder político de la oposición, como demuestra el dato de que sólo lo conocen un 27,4% de nuestros conciudadanos, frente al 41,9% de Cayo Lara y el 47,6% de Rosa Díez, dos políticos ajenos a Andalucía; y no digamos en comparación con Valderas (55,2%) y con Griñán (70,4%).
Aunque el menor conocimiento propicie, paradójicamente, una mejor valoración personal de Zoido (4,4 puntos), aunque sin llegar a la de Griñán (4,6), los andaluces, como no tienen al alcalde de Sevilla como referente mental, en la comparación individual con Griñán éste supera a aquél en todo: ven al presidente de la Junta más dialogante, honesto, con más autoridad en su partido, inspirador de mayor confianza y más preparado para resolver la situación de Andalucía. Así, pese a la negativa visión inicial de la situación y de los deseos de cambio, al final es el PSOE (A), por mero derrumbamiento del PP (A) y de Zoido, quien emerge como el partido que más confianza inspira, mejor defiende los intereses de Andalucía frente al Gobierno central, se le ve más centrado frente a la derechización del PP con Zoido (cuando la obsesión de Arenas era ocupar el centro del espectro ideológico) y mantiene sus expectativas electorales.
La orfandad de liderazgo en el PP (A) se pone de manifiesto en detalles como el de que haya tenido que ser Javier Arenas quien desde Huelva saliera a contrarrestar los datos del Barómetro y a animar a sus huestes a defender en Andalucía las políticas de Rajoy. Por otra parte, aunque las extrapolaciones son un mero ejercicio de ficción política, si este hundimiento del PP en Andalucía tuviera similar reflejo en Sevilla, Zoido, sencillamente, perdería la Alcaldía.
Por todo ello es lógico que en el seno del PP andaluz se hayan disparado las alarmas. Como ha dicho Eduardo Moyano, director del IESA, basta que estos datos o similares aparezcan en un par de sondeos más para indicar que se habría creado una tendencia contraria al PP difícilmente reversible.
Toscanazo
El niño de Moguer, Mario Jiménez, ha provocado la indignación del alcalde perpetuo de Dos Hermanas al declarar: “Como Tamayo se calificó cuando le entregó el gobierno de la comunidad de Madrid al PP, en los mismos términos lo ha hecho Toscano”. O sea, Tamayazo = Toscanazo. Aunque a nadie se le escapa cierta dosis de rencor en la decisión del perpetuo nazareno de dimitir de la FAMP, también es cierto que en represalia por su adscripción rubalcabista le eligieron sustituto a sus espaldas antes del fin de su mandato y sin siquiera una palmadita de los griñaninis como agradecimiento por los servicios prestados al partido durante 40 años. Tamayo, al que se acusó sin pruebas de haberse vendido a una trama inmobiliaria, se pasó al Grupo Mixto y después montó otro partido para restarle votos al PSOE, cosas que aún no ha hecho Toscano, por lo que pese a lo que diga el paisano de JRJ, no son acciones “en los mismos términos”. El perpetuo arremete contra jóvenes de su partido “no educados en valores democráticos”. ¿Qué generación no los educó sino la suya? Cría cuervos…..
El cónclave
Inmaculada Rodríguez Piñeiro y Antonio Hernández, secretarios de Política Económica y Autonómica, respectivamente, del PSOE han urgido a que representantes del PP se encierren con ellos en una habitación y no salgan de la misma hasta que no logren un acuerdo definitivo sobre los desahucios porque, dicen, “la gente necesita soluciones inmediatas”.
Estupenda y expeditiva idea que, a buen seguro, cosecharía frutos rápidamente y que ya tuvo una eficacia probada hace nada menos que 741 años. En 1271, la Cristiandad llevaba esperando ¡dos años y nueve meses! a que los cardenales, reunidos en Viterbo, se pusieran de acuerdo en la elección de un nuevo Papa. Hartos de que la silla de San Pedro siguiera vacante tras tan amplísimo margen de espera, el pueblo y las autoridades locales acabaron encerrando entre cuatro paredes a los miembros del Colegio Cardenalicio. Como se diría ahora, los príncipes de la Iglesia entendieron ‘ipso facto’ el mensaje y aceleraron la elección de quien pasó a la historia como Gregorio X.
Escarmentado por aquella experiencia al tiempo que admirado por su eficacia, el nuevo Pontífice instauró el sistema del cónclave (que literalmente significa en latín ‘con llave’, esto es, encerrados bajo llave): los cardenales no podrían abandonar el enclaustramiento al que serían sometidos a la muerte de un Sumo Pontífice hasta que no eligieran a su sucesor. Para estimular su capacidad de consenso, inspiración del Espíritu Santo aparte, Gregorio X estipuló que al cabo de tres días sin acuerdo, en los cinco siguientes sólo recibirían dos comidas cada jornada. Sobrepasado ese plazo, a partir de entonces serían sometidos a una estricta dieta compuesta únicamente por pan, agua y vino. Y, por supuesto, no percibirían óbolo alguno.
No de esa forma tan severa, la tradición del encierro de los cardenales en el cónclave para acelerar el acuerdo de elección de nuevo Papa se ha mantenido, con altibajos, hasta hoy. Y como en aquella época no había medios de comunicación, se instauró la costumbre, que aún perdura, de la fumata o humareda blanca o negra (obtenida mediante la quema de paja húmeda/verde o seca/amarilla) para lanzar mensajes al exterior, en sentido positivo o negativo.
Así pues, lo que el PSOE está proponiendo al PP no es más que otro cónclave, aunque en este caso laico.
¿Y si probaran a encerrarse en una habitación para llegar a acuerdos en muchos otros asuntos tan fundamentales o más que los desahucios?
Al fin y al cabo, como ellos dicen, “la gente necesita soluciones inmediatas”.
Fotos
Zoido y/o su gabinete de prensa, que tanto monta monta tanto, difunden una foto del alcalde tres-en-uno (regidor, presidente del PP (A) y diputado autonómico, amén de señor de cuatro castillos medievales) y sin -dicen- tiempo ni para prepararse los Plenos del Parlamento paseándose por la Alameda de Hércules con los componentes del grupo cordobés Medina Azahara, que habían venido para la grabación del videoclip de una canción dedicada a Sevilla. Espadas y/o su gabinete divulgan a continuación una foto de la reunión mantenida por el líder de la oposición con la plana mayor de la patronal Gaesco y el indignado (con el alcalde, claro) Miguel Rus al frente, para analizar el impacto de las Ordenanzas Fiscales y estudiar medidas para reactivar el depauperado (ahora) sector de la construcción. Pues nada, Juan Ignacio, tú sigue así: de las sevillanas de la Expo al rock andaluz en la Alameda, y tiras de folklore porque te toca, que la Sevilla de los 90.000 parados y de los cabreados empresarios, por ti pueden seguir esperando. Ahora sólo te falta la foto con Miguel Bosé.
Pluriempleo
Los periódicos adscritos a cierta corriente ideológica han coincidido estos días en subrayar la desazón que provocan en las propias filas del PP(A) las intervenciones de Juan Ignacio Zoido en el Parlamento de Andalucía en su rol como líder de la Oposición frente al presidente de la Junta y secretario general del PSOE (A), José Antonio Griñán. Cuenta una apócrifa leyenda periodística que como Zoido no da abasto por su triple condición de alcalde de Sevilla, presidente del PP (A) como imprevisto sucesor de Arenas tras el fiasco electoral de éste en las andaluzas y diputado autonómico (y menos mal, para su salud, que dimitió como presidente de la FEMP), los Plenos en el antiguo hospital de las Cinco Llagas se los prepara en los recesos de los Plenos que se celebran en la Plaza Nueva.
Y eso si no tiene que salir pitando para hacerse una foto, contraprogramando o imitando, vete a saber, a Griñán, con los damnificados por las inundaciones en el Oriente andaluz, o preparar la petición al COI para la trascendental cuestión de que el windsurf siga siendo un deporte olímpico y que así deportistas sevillanas continúen trayéndose medallas de los Juegos.
Así que entre tanto pluriempleo político y tantas obligaciones protocolarias y no protocolarias de sus cargos no es de extrañar que Zoido llegue a la Cámara autonómica como el estudiante que lo ha dejado todo para última hora y al que de repente se le queda la mente en blanco porque aún no le ha dado tiempo a fijar los conocimientos en el disco duro del cerebro. Para ningunearlo, Griñán dice que ahora hasta echa en falta a Arenas, porque por lo menos lo ponía en tensión, y que tiene que preocuparse más de estudiar para los debates con el portavoz de su propio grupo Socialista que con el líder de la Oposición y alcalde de Sevilla. En el PSOE ya califican los días de Pleno como ‘los Jueves al sol’: sestean.
Pero es que en los Plenos de la Plaza Nueva Juan Ignacio tampoco abre ya la boca, y ya no sé si es que a la vista de los acontecimientos está en proceso de inversión de papeles y preparándose el orden del día municipal en los recesos de las Cinco Llagas. Quien mucho abarca, poco aprieta.
Para colmo, los teletipos escupían hace unos días que por su condición de alcalde hispalense, Zoido es también ‘señor’ de los castillos de Fregenal de la Sierra, Almonaster la Real, Encinasola y Utrera, y como tal responsable de la gestión de estas cuatro fortalezas medievales.
¿Y si Zoido probara a ser solamente el ‘señor’ de Sevilla?
Huida hacia adelante
Artur Mas ha convocado con casi dos años de adelanto elecciones en Cataluña para el 25 de noviembre, con el fin de acelerar el proceso secesionista de una comunidad cuya riqueza se ha basado, aparte de en la capacidad emprendedora de sus habitantes, en la subordinación del resto de España a sus intereses. Los gobernantes catalanes tratan de culpar a España de su falta de dinero con el argumento de que su ‘exceso de solidaridad’ contribuye a mantener a comunidades ociosas como la andaluza, tal como en reiteradas ocasiones ha declarado Duran i Lleida.
Los Gobiernos de España no se han caracterizado históricamente por actuar en contra de los intereses catalanes. El proteccionismo decretado en favor de la industria textil, cuando hubiera sido más barata la importación de los paños ingleses, cimentó la primera acumulación de riqueza de Cataluña, a cuyas fábricas de hilaturas se garantizaba el monopolio del mercado nacional, obligado de facto a comprar los tejidos más caros ‘made in Catalonia’.
Más modernamente, no fueron las telas catalanas las que sostuvieron la economía española tras la Guerra Civil, la Mundial y el aislacionismo internacional contra el régimen franquista, sino la riqueza agrícola y en minerales estratégicos de Andalucía. El Gobierno dictatorial y centralista de Franco fue el que propició la implantación en Cataluña de la industria automovilística con la creación de la SEAT y de la Zona Franca. El tejido de empresas auxiliares creado en torno a este gran polo industrial se pudo nutrir de la mano de obra barata andaluza, condenada a la emigración por falta de alternativa.
Los catalanes no quieren admitir que ya no son tan ricos como antes, aunque quizás aún no tan pobres como el resto de españoles. La ‘grandeur’ de la Generalitat, con sus ‘embajadas’ y su fastuosa TV3 entre otros, ha acabado dejando una deuda de 50.000 millones de euros calificada al borde del bono ‘basura’ y la necesidad de pedir al Gobierno un rescate de 5.023 millones para pagar las nóminas de sus funcionarios y de recurrir a la Caja Única de la Seguridad Social (1.200 millones) para que el resto de ‘insolidarios’ españoles ayuden a pagar la pensión de sus jubilados.
Aceptar esta realidad que hace añicos el mito del oasis de prosperidad y riqueza de Cataluña (821.000 parados) es imposible para los nacionalistas, que pese a su avanzado autogobierno necesitan políticamente responsabilizar de su situación a Madrid y echarse al monte de la independencia, a ver si con esta amenaza consiguen mayor financiación.
El Norte siempre culpa de todos sus males al Sur.
La clase política
Un somero repaso a la prensa de las últimas 48 horas nos ofrece titulares e informaciones como los que recojo a continuación. Los empresarios del grupo La Raza ratifican en el juicio por el caso Mercasevilla que intentaron extorsionarlos en nombre de la Junta de Andalucía y que les dieron instrucciones para que dejaran ‘olvidado’ en la sede del Merca un maletín con 300.000 euros.
Zaplana ocultó que pagó el equivalente a 6 millones de euros a Julio Iglesias en 1997. El cantante reconoció ante un juez dominicano el 29 de mayo que cobró 990 millones de pesetas (5,95 millones de euros) a raíz de los contratos firmados en diciembre de 1997 con el Ivex, una cifra que supone 3 millones de euros más de lo que el entonces presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana (PP), aseguró haber pagado al artista por promocionar la Comunidad Valenciana.
La Xunta de Galicia desplazó de forma irregular facturas de varias Consejerías por valor de 223 millones de euros al ejercicio siguiente para cumplir el objetivo de déficit fijado por el Gobierno central. A ello se suman otros 188,2 millones como “gasto no contabilizado” en 2010 del Sergas, el Servicio Gallego de Salud.
Mientras que 3 millones de personas han perdido su puesto de trabajo durante la crisis en el sector privado, el personal del sector público creció en 2.476 personas en 2011, un 0,09% más… La tasa de reposición de personal y el incremento en 9.598 trabajadores de la plantilla de las comunidades autónomas provocaron este crecimiento.
En España todavía hay organismos públicos inmunes a la crisis. Este es el caso de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid, que ajena a los recortes, y, en general, al ajuste del gasto público, mantiene sus privilegios en estado puro. Varios ejemplos. El sueldo de cada uno de los siete consejeros -un presidente, un vicepresidente y cinco vocales- supera los 7.000 euros mensuales (incluida productividad); todos y cada uno tienen coche oficial y chófer, y lo que no es menos relevante, disfrutan de los mismos beneficios extrasalariales que los diputados de la Asamblea de Madrid. Por ejemplo, en transportes o asistencia sanitaria…. ¿Y cuántos informes de fiscalización redactan al año? Pues en 2011 la cosecha se cerró con once informes, lo que supone que cada uno de ellos costó al erario público algo más de 700.000 euros.
Y encima se sorprenden de que en el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas los españoles identifiquen a la clase política como el tercer problema más importante de España, tras el paro y la crisis económica.