En política me atengo al principio de ‘un hombre, un voto; un político, un cargo’, y con plena dedicación, pues es tan alta la responsabilidad de gobernar un país, una región, una ciudad, que hasta las 24 horas del día me parecen pocas. Pero ése es mi ideal en plan Blas Infante o mi cernudiano deseo y otra cosa la triste realidad. Ya que todo el mundo hace de su capa un sayo, me llama la atención que Kiko Toscano y Pepote Borbolla exijan a Susana Díaz que dimita como consejera de la Junta si quiere ser secretaria provincial del PSOE, porque “no se puede estar en dos sitios a la vez”. A buenas horas lo descubren. Que yo recuerde, Pepote fue a la misma vez presidente de la Junta, secretario general del PSOE (A) y diputado en el Parlamento de Andalucía. Kiko, por su parte, ha sido simultáneamente alcalde de Dos Hermanas, consejero de Emasesa y diputado provincial. O sea que, parafraseando al Lazarillo de Tormes, Pepote y Kiko no pueden protestar por que Susana se coma las uvas públicas de dos en dos porque ellos en sus tiempos se las han comido de tres en tres.
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Rencor
En su momento fue muy comentada la espantá que dio el (sin) alcalde Monteseirín en el último almuerzo-homenaje de su mandato a un pregonero de la Semana Santa, Fernando Cano-Romero. Si se cayó del cartel no fue por causa del pregonero, sino por su delegada de Fiestas Mayores, sabedor de que la comida se acabaría convirtiendo en una despedida por todo lo alto a Rosamar Prieto, hasta el punto de que Adolfo Arenas le dijo a esta última: “Si te presentas a la Presidencia del Consejo General de Cofradías y Hermandades, yo te voto”. El otro día, tampoco Monteseirín ni nadie del círculo de los últimos de Filipinas de su Régimen se sumaron a la comida-homenaje tributada a Rosamar con motivo de su jubilación como funcionaria municipal. Rencoroso como el niño chico que en el fondo sigue siendo, el (sin) aún se la tiene jurada a su antigua delegada porque en su día dijo estar dispuesta a sustituirlo como alcaldesa si el PSOE se lo pedía. Monteseirín la tiene desde entonces en su lista negra de enemigos personales. El (sin), como Enrique Múgica, ni olvida ni perdona.
5′
El argumento definitivo del equipo de Zoido para justificar sus cargos de alcalde y presidente del PP (A) es que la sede del partido está a cinco minutos del Ayuntamiento. El PP recupera la isocrona de la Expo, cuando se calculaban los visitantes por el tiempo que tardarían en llegar desde donde vivían. Aplico la isocrona y veo que la sede del Consejo de Cofradías queda a menos de 5’ del despacho de Zoido, con lo que, ya puestos, el alcalde también podría compatibilizar sus cargos con el de presidente de las Hermandades. Como el Ateneo también está en la isocrona, ni Máximo ni Anselmo: Zoido, presidente de la Docta Casa. ¿Y qué me dicen del hotel Inglaterra? Justo enfrente, luego el alcalde puede relevar a Otero como líder de los hoteleros. Otra en la isocrona es la tienda de Cañete, razón suficiente para que Zoido sea lo que ya es en la práctica: presidente de Aprocom. Todo lo que radique a 5’ de la Plaza Nueva es susceptible de ser asumido por híper Zoido, el hombre que (Arenas ‘dixit’) puede con todo. Total, como cantaba Víctor Jara, la vida es eterna en 5’.
Zoido: Sevilla y/o Andalucía
Introducción con una historia personal que creo viene al caso. Cuando estudiaba Periodismo en la Complutense, acudí a un profesor al que tenía por mentor a pedirle consejo. Había observado la gran cantidad de alumnos que además de Periodismo cursaban una segunda carrera -Sociología,
Ciencias Políticas, Derecho…- y le rogué me indicara cuál creía más conveniente para hacer lo mismo. “Mire-me respondió-, ninguna. Con la cantidad de periódicos que debería leer y analizar cada día, emisoras que escuchar y comparar, libros que leer y comentar, géneros periodísticos que ensayar, etc., para tratar de ser un buen periodista, a usted deberían faltarle horas del día para los estudios de Periodismo. Como no creo que esos compañeros suyos sean como Einstein o Marie Curie, unos superdotados, el que puedan cursar dos carreras a la vez sólo demuestra el ínfimo nivel de exigencia de la Universidad española”.
El mismo día en que Arenas señalaba entre sus diez vicepresidentes a Zoido (alcalde, diputado y presidente de la FEMP) como presidente en funciones del PP (A) y coordinador del congreso que en julio elegirá a su sucesor, se presentaba el XIV Barómetro de Antares. Despreciado habitualmente por el PP por tratarse de un sondeo dirigido por el ex-consejero socialista Antonio Pascual y por su universo tan reducido (40 encuestas en cada uno de los 11 distritos; margen de error de +/- 5%), el Barómetro revela la coincidencia entre la opinión publicada (el balance realizado por los medios en el primer aniversario de las elecciones municipales) y la opinión pública, la de los ‘sevillanos de a pie’: el ‘efecto Zoido’ no se ha dejado sentir aún, cuando el alcalde ha agotado la cuarta parte de su mandato y ya tendrá cada vez más difícil escudarse en la desastrosa herencia recibida de Monteseirín. No puede estar invocándola los próximos tres años.
Aunque distintas de las municipales y generales, en las elecciones autonómicas del 25 de marzo, a las que Zoido concurrió como cabeza de lista por el PP con el plus de ser el alcalde de los 20 concejales, si bien ganó de nuevo en la ciudad se dejó 15.143 votos desde las municipales de mayo de 2011, mientras que, amortizado el recuerdo de Monteseirín, el PSOE de Juan Espadas recuperó 33.170 sufragios.
Y ahora, el Barómetro de Antares refleja que el 80% de los sevillanos creen que Sevilla sigue igual o ha empeorado en este primer año con Zoido en la Alcaldía, le otorgan a su gobierno un aprobado raspado en seguridad ciudadana, transporte público y parques y jardines y suspenden su gestión en
servicios sociales, limpieza y vivienda, amén de mostrar como máxima preocupación el paro, cuando Zoido se presentó a sí mismo como el futuro ‘alcalde del empleo’. Este estado de opinión demuestra que el alcalde no puede descuidarse y que lo mismo que gozó del fervor de los votantes puede empezar a perderlo si esta sensación de desencanto se instala durante más tiempo.
UN NUEVO CARGO
Cuando Zoido conmemoró el primer aniversario de su triunfo, aparte de la ‘boutade’ de darle a sus concejales matrícula de honor, incluyó entre las razones de su “no hemos podido hacer más” la sucesión de campañas electorales, en un reconocimiento quizás inconsciente de que sus compromisos políticos con el partido le habían distraído de sus labores como alcalde, el cargo que ejerce en virtud del ‘contrato electoral’ con los 166.000 sevillanos que le votaron el 22-M. En esta coyuntura en que no ha colmado aún muchas de las grandes expectativas y anhelos de cambio que suscitó, como prueban los 20 concejales obtenidos, Zoido es embarcado ahora por Arenas, del que todo el mundo sabe es su delfín político, y por el PP nacional en la misión-tapadera de organizar como presidente en funciones el congreso de la sucesión a mediados de julio, un cónclave del que más que probablemente emergerá el propio Zoido como presidente regional y, por tanto, lo quiera o no, como el líder de la Oposición a Griñán, ya sea dentro del Parlamento andaluz, ya fuera si finalmente prospera la incompatibilidad alcalde/diputado, con lo que el PP podría acabar repitiendo el error de la era Teófila Martínez, cuando Arenas teledirigía extramuros de la Cámara a la alcaldesa de Cádiz.
Zoido, que en las primeras 24 horas decía que su prioridad era Sevilla, que no se veía más que como alcalde y que su misión era un encargo de carácter transitorio, a las 48 horas ya se dejaba querer y cambiaba su discurso por el “no barajo presentarme, de momento”. Y a las 72 horas, Arenas le organizó la adhesión inquebrantable de los ocho presidentes provinciales para que no pueda negarse a ser el líder regional durante los próximos cuatro años y, presumiblemente, cuando proceda, el aspirante a la Presidencia de la Junta.
Arenas, aunque no logró el Gobierno andaluz, ganó las elecciones tras patearse Andalucía durante cuatro años. Zoido ganó Sevilla tras patearse los barrios otros cuatro años. ¿Podrá patearse los casi 800 pueblos de Andalucía, como presidente del PP para mantener viva la llama y no tirar por la borda el trabajo hecho por Arenas, y los barrios de Sevilla a la vez?
Si Zoido acudiera al despacho de mi tutor universitario, probablemente le diría aquello de “a usted, por ser alcalde de Sevilla, deberían faltarle horas en el día”. El hecho de que Zoido, Griñán (presidente de la Junta y del PSOE, secretario general del PSOE-A y diputado) y tantos otros acumulen tal cantidad de cargos demuestra el ínfimo nivel de exigencia de la sociedad española para con sus políticos, y viceversa.
Barómetro
Cuentan las crónicas que la primera procesión del Corpus en que participó Zoido fue un triunfal paseo en loor de multitudes, en el cual acabó aplaudido, vitoreado, aclamado, besado, abrazado y estrujado en medio del fervor popular, hasta el punto de que derramó lágrimas de emoción. Vamos, como si en vez de un político hubiera sido una estrella de rock. Algo sin precedentes en nuestra joven Democracia. Hoy es el segundo Corpus de Zoido y, por tanto, una gran ocasión para medir el grado de apoyo o de desgaste que suscita en la calle al cabo de un año de mandato. ¿Habrá claque movilizada por los ‘fontaneros’ de la Plaza Nueva para estimular artificialmente las adhesiones inquebrantables al primer edil o bien las reacciones de la masa serán espontáneas y no inducidas por palmero alguno? ¿Sonarán silbidos entre los aplausos o éstos eclipsarán a aquéllos en número y volumen? Nunca tuvo mayor interés político un acto religioso como esta procesión del Corpus, convertida en un singular barómetro para comprobar el grado de popularidad de Zoido tras 365 días como alcalde.
Bizantinos
Los turcos estaban a punto de conquistar Constantinopla y los eruditos de Bizancio, en lugar de
pensar en cómo defenderse de sus sitiadores, perdían el tiempo discutiendo sobre el sexo de
los ángeles. España está sitiada por los mercados, en un sinvivir pendiente cada minuto de la
evolución de la prima de riesgo, con seis millones de parados y bajo la espada de Damocles de
una intervención, pero el PSOE de Sevilla se halla absorto y enfrascado en una cuestión
esencial que ha planteado Kiko Toscano tras la exhibición de músculo electoral en clave interna
de Villalobos: “si en la balanza pesa más la paja o el hierro”. Ser o no ser, esa era la cuestión
para Shakespeare. Paja o hierro, he aquí la cuestión para los socialistas sevillanos. El dilema
que deberán resolver los delegados al próximo congreso tras una meditación trascendental en
plan Maharisi Mahesh Yogi es vital para el futuro del socialismo patrio: ¿Qué pesa más, un kilo
de Toscano o un kilo de Villalobos?. Y, ¿qué verán los delegados: la paja o la viga (de hierro) en
el ojo de la corriente ajena?
La tiranía del ‘statu quo’
En los días previos al primer aniversario de las elecciones municipales que lo convirtieron en el alcalde con más concejales de la historia de la Democracia en Sevilla, Zoido ha sufrido una serie de reveses concatenados: el ‘entierro’ por parte de la Junta de la Ciudad de la Justicia, tachada de proyecto de ‘ciencia-ficción’ sin que el alcalde lo haya sabido convertir en un ‘casus belli’; la masiva descalificación pública de su folklórica ‘Operación Talento’; la dimisión de la Directiva de una asociación de vecinos próxima al Ayuntamiento, Bami Unido, dejando en evidencia la falta de soluciones municipales para el problema de los ‘gorrillas’, y la ruptura de la Coordinadora de Asociaciones Independientes de Sevilla (CAIS) con el Consistorio.
Si a ello se le une la movilización vecinal en la Alameda contra el parking rotatorio, la de los Amigos de los Parques por el abandono y el vandalismo en las zonas verdes y la de la Plataforma por el Descanso contra la Ordenanza de Veladores, Zoido llega a su primer aniversario con focos de rebelión social activos como no se conocían desde los estertores del mandato de Monteseirín.
El elemento preocupante para el alcalde es que prácticamente todos estos colectivos contribuyeron a su victoria el 22-M y que ahora le acusan de lo mismo que en su día le reprocharon a Monteseirín: inacción, pasividad, desidia, incumplimientos, olvido…. Son sintomáticas al respecto las declaraciones de la expresidenta de Bami, Laura Baños: “Zoido nos decía que esto pasaba por votar al PSOE, y ahora, con un 80% de votantes del PP, ¿a quién le echamos la culpa?”.
José Baena, el presidente de la CAIS, ha hablado sin tapujos de “falta de nexo” que conecte al Ayuntamiento con los barrios; del “miedo de los delegados municipales, que sólo buscan una paz social ficticia premiando a los de siempre para que no se muevan y olvidando a los que antes pelearon contra el Poder creyendo que ahora no lo harán”, y de demasiada tardanza en cumplir lo pactado con las asociaciones de vecinos, “que ven como todo queda en promesas”.
Por más que Zoido le dé la máxima nota a su gobierno en este primer año y sea cierto todo lo que ha dicho sobre la pésima herencia recibida de Monteseirín, del contraste entre las grandes expectativas depositadas en él y los logros alcanzados en este tiempo queda la sensación de cierta frustración, de oportunidad perdida.
LUNA DE MIEL
Es probable que Zoido esté ya sufriendo el fenómeno sociológico que Milton y Rose Friedman describieron en su ya clásica obra titulada ‘La tiranía del ‘statu quo’. Milton Friedman, premio Nobel de Economía y padre de la vilipendiada (por la izquierda) Escuela de Chicago, ha pasado a la historia, con sus luces y sus sombras, como economista, pero se olvida que acumuló una vasta experiencia política en cuatro campañas a las presidenciales de EE UU y como uno de los asesores principales de Nixon, Ford y Reagan.
Ello, unido a su capacidad analítica, le llevó a la conclusión de que el cuerpo electoral le otorga al vencedor de unas elecciones un periodo de luna de miel que dura entre seis y nueve meses. Transcurrido ese plazo, comienzan a aparecer manifestaciones de descontento en algunos de los sectores sociales que con más ilusión acogieron su mensaje de cambio.
Por tanto, o el gobernante impulsa y materializa durante sus primeros nueve meses el cambio político que había prometido encarnar durante la campaña electoral previa o lo que Milton Friedman llamaba ‘el triángulo de hierro’ empieza a bloquear toda capacidad de reforma.
En ese ‘triángulo de hierro’ el padre de la Escuela de Chicago, y por tanto nada sospechoso de izquierdismo para Zoido y su gente, incluía los burócratas, los grupos de presión que se habían beneficiado económicamente de las políticas aplicadas por la anterior Administración y los miembros del propio partido, que comenzaban a dar prioridad a las prácticas clientelares (¿no le da a Friedman la razón el escándalo del enchufismo en los talleres de los Distritos?) sobre las reformas estructurales. La conjunción de este trío de intereses acaba por imponerse, mantiene el ‘statu quo’ y frustra el cambio: el desencanto empieza a extenderse y se traduce en un descenso del apoyo electoral.
El programa de cambio de Zoido está resumido en la carta de siete folios que el 5 de septiembre de 2011 le envió a Griñán. Allí se enuncian esos cambios estructurales de que habla Friedman en su libro: red completa de Metro, ley de Capitalidad, Ciudad de la Justicia, erradicación del chabolismo y del Vacie, finalización de Melonares, restauración de Santa Catalina, ampliación del Museo, conexión AVE-aeropuerto…..
Esos proyectos están tan estancados hoy como entonces y Zoido, salvo la derogación del Plan Centro, la Copa Davis y el anuncio del parking de la Alameda, no puede ofrecer mucho más (ni siquiera su prometida paralización de la torre Cajasol) a quienes, también los del voto prestado, le dieron la mayoría absoluta hace un año, un periodo en el que ha actuado más en clave electoralista por las continuas citas con las urnas (generales de noviembre; autonómicas de marzo, en que concurrió como candidato) que como alcalde, y continuando generalmente con la misma mentalidad que tenía cuando era el líder de la Oposición de priorizar la ‘micropolítica’
Prueba de ello es que al presentarse con todos sus concejales ante la prensa para hacer balance de su primer año, el anuncio que se tenía guardado como as en la manga era…. el de los dodotis en los coches de caballos.
Prematuro
En la puesta en escena de Zoido escoltado por sus concejales había algo que no encajaba: las pantallas con la leyenda ‘1 año de GOBIERNO’. ¡Pero si era el 16 de mayo y Zoido no tomó posesión hasta el 11 de junio! Aún faltaba casi un mes. En puridad, lo más aproximado que se podía conmemorar era el aniversario de las municipales del 22 de mayo de 2011, las de la victoria por mayoría absolutísima. Pero, ¿desde cuándo se conmemoran unas elecciones? Me huelo que Zoido y sus asesores sacaron a toda prisa la parafernalia que estaban preparando para el 11-J e hicieron balance de once meses de gobierno en vez de los doce de rigor para que se hablara no del año ‘interruptus’ de Juan Ignacio, sino para que se dejara de hablar del fiasco de la ‘Operación Talento’. Como cuando Monteseirín sacaba a pasear la ampliación de la Carrera Oficial rodeando la Catedral por el Archivo de Indias o lanzaba lo de rematar la fachada plateresca del Ayuntamiento, para distraer así la atención del personal. Pura cortina de humo. Por eso Zoido ha soplado su primera vela antes de tiempo.
De (sin) a (sin)
Como si no hubiera ocurrido el escándalo de los enchufados en los Distritos; como si no hubiera habido una general reprobación social a su ocurrencia de la ‘Operación Talento’; como si hubiera cumplido su promesa de ser el ‘alcalde del empleo’ y no hubiera registrados más de 85.000 parados en Sevilla; como si no se hubiera descubierto que las cámaras del derogado Plan Centro seguían grabando a los incautos conductores; como si no se hubiera hecho el logotipo de la Davis recurriendo al ‘copia y pega’; como si no se hubiera plegado a Lipasam con el Plan de Ajuste para comprar así la paz social…. Como si no hubiera echado un solo borrón, el alcalde le ha puesto a su equipo -y por tanto a sí mismo- matrícula de honor en su primer año en el Ayuntamiento. Hombre, Juan Ignacio, has tenido aciertos, pero también alguna metedura de pata, ¿no? A ver si vamos a tener que decirte, pero por un argumentario inverso, lo mismo que Rajoy a Rosa Díez: “Menos mal que está usted, que es estupendo”. Del (sin) alcalde Monteseirín hemos pasado al (sin abuela) Zoido.
Ser o estar
Dicen que el gran ausente en el Pleno del Parlamento andaluz donde Griñán pronunció su discurso de investidura presidencial fue su antecesor y excompañero de butaca en los cines del fin de semana, Manuel Chaves. Para compensar tan significativa ausencia y chupar cámara en su defecto, allí estaba él, Alfredo Sánchez Monteseirín. El enchufado por cagalástima de María Jesús Montero en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid se aplicó a sí mismo el lema del proyecto docente que desarrolla (o desarrollaba, vete a saber) en la capital de España, ‘Salud en todas las políticas’, y, haciendo de tripas corazón, acudió a aplaudir en el antiguo hospital de las Cinco Llagas al que lo defenestró de la Alcaldía de Sevilla mediante el famoso teletipo de Europa Press. Hay que tener poca dignidad y estar mendigando un carguillo para ir a rendir pleitesía a tu verdugo, por si te premia con una migaja y dejas así de ser un cesante, un mero ‘ex’. Y con su habitual torpeza política, apareció en la foto de los periódicos junto a Ramón Díaz. El que a un mal ERE se arrima…..