Forma parte del espacio que el río ocuparía durante una gran avenida
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, sometió a consulta pública a finales de 2025 la documentación correspondiente a la revisión y actualización de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación de las Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSIs) de tercer ciclo, así como las de primer y segundo ciclos que han sufrido modificaciones. La información que sobre la antigua dehesa de Tablada aparece en los documentos y en la cartografía oficial coincide bastante con lo que ya se conocía en ciclos anteriores y en el visor estatal del sistema de cartografía de zonas inundables.
La dehesa de Tablada, situada junto al río Guadalquivir en el término municipal de Sevilla, aparece en la cartografía oficial dentro de la llanura potencial de inundación del río.
Está incluida en la lámina de inundación con periodo de retorno de 100 años (probabilidad media u ocasional).
En los mapas de peligrosidad del sistema estatal -que utilizan la misma metodología hidrológica de la CHG- esto significa escenario de probabilidad media (T=100 años). La probabilidad anual aproximada, 1 % de inundación. Es el escenario utilizado normalmente para la planificación territorial y urbanística.
En resumen, no es una inundación frecuente, pero sí es una zona que la modelización hidráulica considera inundable en una gran avenida del Guadalquivir.
Los mapas de la directiva europea de inundaciones (Directiva 2007/60/CE) obligan a cartografiar tres escenarios hidrológicos:

La dehesa de Tablada aparece en el segundo nivel, el relevante para la ordenación territorial. Eso implica que, según la modelización hidráulica oficial, forma parte de la llanura natural de inundación del Guadalquivir y que en una avenida importante el agua puede ocupar esos terrenos.
Muchas zonas catalogadas como inundables no se inundan durante décadas. Ahora bien, los mapas de peligrosidad y riesgo no dicen que tal o cual área “se inundará cada invierno”, sino que “forma parte del espacio que el río ocuparía en una gran avenida”. Y éste es el caso de la antigua dehesa de Tablada, por más que les pese a los promotores inmobiliarios que la adquirieron hace una treintena de años con el fin de construir al menos 15.000 viviendas.
Tablada es, pues, zona inundable y no reúne condiciones para viviendas. Por eso el suelo sigue clasificado como No Urbanizable de Especial Protección en el planeamiento vigente (Plan General de Ordenación Urbana del año 2006).
En España, las zonas incluidas en la lámina de inundación de 100 años suelen ser problemáticas para nuevos desarrollos residenciales porque implican riesgos para la población, obligan a medidas de protección muy costosas y pueden incrementar el daño potencial en riadas.
Que Tablada no se haya inundado durante episodios recientes, como destacan los promotores inmobiliarios dueños de la antigua dehesa, no invalida el diagnóstico de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, porque los mapas modelizan avenidas excepcionales, no crecidas ordinarias.

Tablada, en el mapa de peligrosidad y riesgo de inundación (T=100 años)
En el escenario T=100 años, el modelo considera que el río superaría la capacidad del cauce y ocuparía su llanura de inundación natural. En ese caso el agua rebasaría las defensas del cauce principal o entraría por zonas bajas y se extendería por casi toda la superficie de Tablada, que es una planicie aluvial muy baja. La inundación conectaría con las zonas inundables del Aljarafe.
Los modelos hidráulicos de la CHG para avenidas similares indican en Tablada:

Esto significa que no se trataría de una simple lámina de agua superficial, sino de una inundación suficiente como para hacer imposible un uso residencial sin infraestructuras de defensa.
Por eso varios estudios señalan que urbanizar exigiría un dique de aproximadamente 3–3,6 m de altura alrededor del ámbito, pero al privarse a una potencial crecida del río de su llanura natural de inundación y encajonarse el caudal por efecto de los muros de defensa, el nivel subiría más aguas abajo y afectaría directamente a los municipios ribereños próximos a Sevilla.
Sevilla ya está protegida por más de 100 km de muros de defensa, pero ese sistema funciona porque existe una gran llanura abierta en Tablada. Dicho de otro modo, el sistema hidráulico de la ciudad se basa en diques alrededor del casco urbano y ausencia de diques en Tablada. Esa combinación es la que permite que el agua se expanda fuera de la ciudad en caso de una gran avenida del Guadalquivir.
La razón por la que la dehesa de Tablada nunca se urbanizó en más de dos mil años de historia de Sevilla tiene que ver directamente con la geografía del valle del río Guadalquivir y con la experiencia histórica acumulada por las distintas sociedades que habitaron la ciudad. Cuando se revisa la evolución urbana desde época romana hasta el siglo XX aparece un patrón muy claro: la ciudad siempre evitó construir en esa llanura baja situada al Sur.
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