Alegan que como la dehesa no se ha inundado ya se pueden construir las miles de viviendas que pretenden desde hace una treintena de años
Pero tampoco se inundó el Charco de la Pava porque el caudal no superó los 4.700 m3/s , si bien habrían bastado 7.300 para cubrirlo, al igual que Tablada
Las empresas inmobiliarias que compraron a las extintas cajas de ahorro de Sevilla (El Monte y San Fernando, fusionadas en Cajasol, luego absorbida por La Caixa) la antigua dehesa de Tablada hace una treintena de años con el objetivo de construir hasta 15.000 viviendas no desisten de su empeño, pese a que el suelo, inundable, está calificado en el vigente Plan General de Ordenación Urbana de 2006 como No Urbanizable de Especial Protección, por su valor ambiental, que actúa como barrera verde y llanura de inundación para paliar los efectos de las crecidas del río Guadalquivir.
Los promotores inmobiliarios han tratado de proyectar en el imaginario colectivo la idea de que como Tablada no se ha inundado durante el tren de borrascas de enero y febrero (2026), ello es la demostración empírica de que se puede ejecutar una nueva variante de su proyecto inicial, que han filtrado al diario ABC y que han denominado ‘Proyecto Sevilla 2029. Parque Equipado‘.
En síntesis, proponen destinar 82 de las 638 hectáreas de la antigua dehesa a viviendas de renta libre; 54 ha, a viviendas protegidas; 70 ha a otros usos (desde un puerto deportivo a servicios avanzados y terciarios); 165 ha, a un parque central con un campo de golf, y 230 ha, a un parque fluvial, entre otros.

Plano con la ordenación de usos proyectada ahora
Expertos consultados consideran «muy pobre» el argumento de los promotores inmobiliarios de que como Tablada no se ha inundado ello equivale a dar vía libre a su proyecto constructivo en la antigua dehesa.
Efectivamente, Tablada no se inundó, como tampoco el Charco de la Pava, donde lo que se produjo fue calificado técnicamente como un encharcamiento causado por las continuas lluvias. Por tanto, aplicando el mismo argumento de los empresarios podría considerarse la conveniencia de levantar los muros de defensa que protegen a Sevilla de las crecidas del río Guadalquivir y que están situados a la cota 12.
La reciente riada tuvo un periodo de recurrencia de 20/25 años, parecida a las que se produjeron en 1970, 1996 y 2010.
(El periodo de recurrencia, o de retorno, en inundaciones es el intervalo de tiempo promedio estimativo entre dos eventos de inundación de una magnitud similar. No indica cuándo ocurrirá exactamente, sino la probabilidad estadística de que una inundación de cierta intensidad sea igualada o superada en un año dado.
Una inundación de «100 años» no ocurre exactamente cada siglo; significa que existe un 1% de probabilidad de que ocurra en cualquier año. Pueden ocurrir dos inundaciones de 100 años en años consecutivos; el periodo se refiere al promedio a largo plazo.
Un periodo más corto -ejemplo, 10 años- indica una inundación más frecuente y menor. Un periodo más largo -ejemplo, 500 años- indica una inundación más rara pero de mayor magnitud).

Vista satelital de Tablada, en el centro de la imagen
De hecho, la punta de la crecida del Guadalquivir por Sevilla capital pasó alrededor de la medianoche del 6 de febrero de 2026 con caudales estimados entre 4.600 y 4.700 m³/s., insuficiente para inundar el Charco de la Pava y Tablada, pero ambos suelos sí se inundarían con un caudal de al menos 7.300 m3/segundo, según las estimaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
Esa circunstancia podría producirse con otro tren de borrascas que coincidiera con los pantanos de la cuenca hidrográfica con un elevado volumen de reservas que impidiera que ejercieran su función de laminación, pantanos que esta vez estaban medio vacíos tras un sexenio de sequía.
Los promotores inmobiliarios parecen ignorar que la normativa vigente califica como inundables a efectos de edificación los suelos susceptibles de sufrir inundaciones cada 500 años.
Según las fuentes consultadas, el nuevo proyecto empresarial para Tablada no tiene posibilidad de salir adelante, porque bastaría con que municipios ribereños aguas abajo de Sevilla como San Juan, Gelves o Coria lo impugnaran como perjudicados por su ejecución para tumbarlo en los tribunales, máxime tras la devastadora Dana de Valencia. Como vimos en un anterior informe, se podrían inundar las zonas bajas de San Juan, Gelves, Coria y La Puebla al reducirse el colchón amortiguador que supone ahora la dehesa sin urbanizar
SIEMPRE LAS VIVIENDAS
Si se analiza la evolución del proyecto inmobiliario sobre la antigua dehesa de Tablada se observa un cambio progresivo en el discurso y en su «envoltorio», aunque el núcleo -urbanizar para construir miles de viviendas- se mantiene constante. He aquí una cronología basada en lo que se ha publicado a lo largo de los años.
1.-Antes de la crisis de 2008-2009: gran operación inmobiliaria
Cuando los suelos pasan a manos de los promotores privados (procedentes en gran parte de las antiguas cajas de ahorros sevillanas), el planteamiento es abiertamente urbanizador.
Las características del discurso inicial son creación de una “nueva ciudad” en Tablada, grandes equipamientos urbanos y decenas de miles de habitantes.
Algunos proyectos preliminares hablaban de unas 15.000 viviendas dentro de una urbanización con parque y equipamientos. En ese momento el mensaje era, básicamente, “la mayor operación urbanística de Sevilla desde la Expo 92”.
Un parque aparecía, pero como elemento complementario para revalorizar el suelo y la operación a ojos de los potenciales clientes.
2.- 2008-2010: cambio de narrativa (parque forestal)
Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y el fuerte rechazo político y social al proyecto inmobiliario, los promotores empiezan a modular su discurso. En esta fase se populariza una idea, la del “gran parque forestal metropolitano en Tablada”, pero el parque debía convivir con miles de viviendas y la urbanización seguía siendo el gran objetivo económico.
Fue en esta etapa cuando los promotores realizaron acciones de comunicación directa, como la exposición organizada en el hotel Inglaterra, donde se presentaban maquetas y propuestas para el futuro de Tablada. El mensaje evolucionó a “urbanismo sostenible con gran parque”.
3.- 2010-2015: el modelo “ciudad parque”
Tras aprobarse el PGOU de Sevilla de 2006, que protegía y aún protege Tablada, los promotores intentan reposicionar el proyecto.
La narrativa pasa a ser un gran parque central (150-200 ha) y ciudad residencial alrededor (unas 15.000 viviendas, aproximadamente).
Este esquema es muy típico del sector inmobiliario: primero se anuncia un parque; luego se introduce la urbanización como elemento para la financiación del mismo.
4.- 2023-2024: reactivación política
Tras la llegada a la Alcaldía de José Luis Sanz (PP), el tema vuelve al debate público.
En esta etapa aparecen declaraciones, principalmente las del alcalde a la cadena SER, que sugieren revisar el planeamiento de Tablada y estudiar usos residenciales.
Se reabre así el debate porque el PGOU vigente la considera suelo protegido por su valor ambiental y como llanura de inundación para las crecidas del Guadalquivir.

5.- 2026: el nuevo relato. “Sevilla 2029. Parque equipado”
La última campaña mediática muestra otro giro en la presentación. El nuevo proyecto se llama “Sevilla 2029. Parque equipado». Se presenta como gran parque fluvial.
Según lo difundido, el 67,7 % del suelo sería espacio público; el parque fluvial sería mayor que parques como el Alamillo o el Retiro.
El resto del suelo se reservaría para viviendas, equipamientos y actividades urbanas.
Aunque el número exacto de viviendas no siempre se destaca en la información reciente, el proyecto sigue incluyendo una gran operación inmobiliaria.
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