El Consistorio abre esa posibilidad al disociar ambos inmuebles en las Normas Urbanísticas y no exigir un aval como garantía
Las Normas Urbanísticas incluidas por el gobierno de Sanz en la aprobación definitiva del Estudio de Ordenación de la parcela del nuevo estadio Benito Villamarín se basan en una figura denominada gestión asistemática, en virtud de la cual y pese a figurar el proyecto del Betis como una unidad constituida por el estadio y la mole anexa, el Consistorio permite disociar la construcción de uno y otra. La única condición esencial impuesta por el Ayuntamiento es que el Villamarín se acabe aunque no se construya o se termine la mole. La paradoja urbanística es que si ésta no se acaba, la Corporación Municipal no recibiría su compensación por la entrega de los suelos públicos (explanada de la calle Doctor Fleming y un vial de la avenida de La Palmera), compensación en forma de locales dentro de la mole. Y como en las Normas no figura la exigencia de un aval al Betis como garantía de la operación, podría darse el caso de que el gobierno local que preside el popular José Luis Sanz perdiera su participación en el proyecto.
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