Aguas turbulentas

Espadas no puede plantear una cuestión de confianza hasta el año que viene y si le tumban Presupuestos u Ordenanzas

 Susana Serrano dramatiza en exceso cuando dice que pudo morir asfixiada durante el desalojo policial

En todo proceso de ruptura se hacen declaraciones que no contribuyen precisamente a reducir tensiones, tender puentes y recomponer la relación, sino a todo lo contrario: agudizan el enfrentamiento y propician que la(s) otra(s) parte(s) encuentren en las palabras que se dicen más razones para justificar su posición.

 Así lo estamos viendo en el que parece, si todos los interesados no se dan una tregua y abren un periodo de reflexión, inevitable final del acuerdo entre PSOE, Participa e IU para la elección de Espadas como alcalde hace dos años y a raíz de la chispa que ha provocado el encendido de la mecha: el desalojo policial del Ayuntamiento de ex eventuales de Lipasam mezclados con algunos ediles de las fuerzas de izquierda.

 Espadas ha estado muy institucional cuando ha hecho un llamamiento a todos los partidos representados en el Ayuntamiento para que reflexionen sobre su papel en esta crisis porque, a su juicio, los sevillanos no esperan de los grupos políticos una actitud de “tensión, radicalidad, confrontación….”.

 

Pero cuando el alcalde adopta un rol excesivamente dramático que estropea su discurso es cuando habla de intentos de desestabilización del Ayuntamiento: “No vamos a bajar la guardia -ha declarado- cuando parece que alguien nos está echando un pulso, porque un pulso a las instituciones y al gobierno local es un pulso a la ciudad”. Ello equivale a identificar su minoritario gobierno con Sevilla, en plan Luis XIV de Francia: “Sevilla soy yo”.

 Las amenazas de ruptura de pactos entre los partidos políticos (un día sí y otro no se las lanza en el Parlamento andaluz el portavoz de Ciudadanos, Juan Marín, a Susana Díaz) y/o de presentación de mociones de censura (la reciente de Pablo Iglesias a Mariano Rajoy) o cuestiones de confianza, como han hecho en Sevilla Participa e IU, forman parte de la vida democrática y son opciones previstas en nuestro ordenamiento jurídico. Rajoy no ha dicho que la moción de censura de Podemos ha sido un pulso a las instituciones, al Gobierno de la nación o a España, como tampoco lo dijo Adolfo Suárez cuando se la presentó Felipe González en su día.

 Así pues, la bronca entre los partidos de la izquierda local se limita a ser en todo caso un pulso a Espadas y al PSOE, que en las pasadas elecciones municipales obtuvieron 103.238 de los 321.206 votos válidos emitidos. Representan por tanto al 32,14% de la ciudad y no al 100% de la misma, como ha dicho Espadas de su gobierno en minoría.

 

Declaraciones como éstas, en las que se toma la parte por el todo, sólo contribuyen a soliviantar más a los socios de investidura. Participa ha reaccionado diciendo que Espadas se cree el Rey Sol.

EL HUECO DEL PP

Mientras Participa e IU dan por dinamitado el pacto de investidura porque a su juicio no se ha producido el comprometido giro a la izquierda en las políticas del Ayuntamiento, Espadas, consciente o inconscientemente, alimenta los argumentos de aquéllos cuando declara que “el sitio que ha dejado el PP vacío lo he ocupado yo”. Una declaración de este tipo sólo puede interpretarse por parte de sus socios  (¿o debemos decir ya ex socios?) de investidura como un desplazamiento hacia la derecha en el espectro político que confirma sus peores temores y les obligan a replantearse su apoyo al alcalde.

 Espadas ha afirmado que su objetivo político en estos dos años de mandato ha sido ensanchar el espectro electoral desde la centralidad huyendo de los extremos: “Yo quiero gobernar desde el centro hacia la izquierda”, aseveró. Sin embargo, el discurso de la ocupación del espacio del PP podría interpretarse como un intento de captación de votos por su derecha, lo que deja a Participa e IU en una incómoda posición como compañeros de viaje de un alcalde que por ensanchar su base electoral no tendría empacho en girar a la derecha.

O quizás no tanto, en línea con lo que decía Fraga de que la política hace extraños compañeros de cama. Y es que cuando le han preguntado al portavoz de IU, Daniel González Rojas, por la posibilidad de una moción de censura contra Espadas que le dé al PP el gobierno local, ha respondido: “Tendremos que estudiar si el proyecto del PP es nítidamente de izquierdas…. Creo que no. Pero toda propuesta se somete a consulta a las bases, que están muy molestas con Espadas. Si el alcalde está tan confiado en que lo está haciendo bien, que se someta a una cuestión de confianza”.

CONFIANZA

Olvida el portavoz de IU  que, legalmente, Espadas no puede someterse a una cuestión de confianza así como así y de la noche a la mañana. El alcalde sólo puede plantear al Pleno una cuestión de confianza vinculada a la aprobación o modificación de cualquiera de los siguientes asuntos: 1) Los Presupuestos anuales; 2) El Reglamento orgánico; 3) Las Ordenanzas Fiscales; y 4) La aprobación que ponga fin a la tramitación de los instrumentos del planeamiento general de ámbito municipal (PGOU).

 

Para la presentación de la cuestión de confianza será requisito previo que el acuerdo correspondiente haya sido debatido en el Pleno y que éste no obtenga  la mayoría necesaria para su aprobación. El alcalde no puede plantear más de una cuestión de confianza cada año y tampoco en el último de su mandato. Así pues, teniendo en cuenta la normativa, sólo quedan tres opciones de que Espadas pueda plantear una cuestión de confianza y todas el año que viene, nunca en el último de su mandato: que el Pleno le tumbe los Presupuestos, las Ordenanzas Fiscales o un nuevo Reglamento municipal, ya que  no hay nuevo PGOU a la vista que pudiera suscitarla. Por tanto, González Rojas deberá esperar todavía un año para intentar que el alcalde plantee esa cuestión de confianza por la que él aboga, siempre que se quede en minoría en la votación de los Presupuestos y/o de las Ordenanzas Fiscales.

CENSURA

Participa Sevilla, por su parte, ha hablado de plantearle una moción de censura a Espadas, pero tampoco le saldrían las cuentas, salvo que contara con el apoyo del PP y acabara actuando en beneficio de este último.  Debería ser apoyada al menos por la mitad más uno (16) de los concejales e incluir un candidato alternativo a la Alcaldía. Participa e IU sólo tienen cinco ediles entre ambos. En el hipotético caso de que se sumara Ciudadanos a la causa serían ocho, por lo que para que triunfara una moción de censura  deberían echarse en brazos del PP, pero ya hemos visto lo declarado por el portavoz de IU, dispuesto a averiguar si el partido de la gaviota es también de izquierdas con tal de quitarle el bastón de mando a Espadas.

 

En esta escalada de declaraciones ha ido todavía más lejos la portavoz de Participa, Susana Serrano, la cual ha dicho que el desalojo del Ayuntamiento por parte de los agentes de Cabrera “puso en riesgo nuestras vidas, sobre todo por la asfixia que vivimos al rodearnos 25 policías para expulsarnos”.

 Si antes hablamos de la dramatización de Espadas con aquello de que echarle un pulso a su gobierno era echárselo a Sevilla, esta exageración de Susana Serrano en el sentido de que pudo morir asfixiada al verse rodeada por 25 policías la supera con creces. ¿Cómo se habría sentido la portavoz de Participa  si hubiera tenido que sufrir un desalojo de los “grises” en la época de Franco?

DEL NARANJA AL AZUL

El portavoz de Ciudadanos, Javier Millán, califica por su parte los dos años de mandato de Espadas como un tiempo perdido: “El alcalde -afirma- ha sido incapaz de cambiar el rumbo de la ciudad y seguimos estancados, incluso perdiendo competitividad como en turismo. Los grandes proyectos como Gavidia, Altadis, el Metro y Ciudad de la Justicia siguen empantanados. Le doy un sobresaliente en venta de humo y un suspenso en hechos”.

 

Quien hace estas declaraciones, como si no tuviera nada que ver con estos dos años “perdidos”, es quien le ha dado los balones de oxígeno a Espadas pactando con él los Presupuestos.

 El PP, que ha estado dos años ausente de la vida municipal sumido en sus divisiones internas tras la marcha de Zoido a Madrid, se halla expectante en medio de la bronca por aquello de a río revuelto, ganancia de pescadores, no vaya a ser que finalmente le presenten una moción de censura a Espadas y tenga que improvisar un candidato desde dentro que hoy por hoy no tiene. Quizás ese eventualidad es la que ha acelerado la destitución de un blando como Alberto Díaz al frente del grupo municipal y su sustitución por un duro como Beltrán Pérez

 Este es el complicado panorama que, tras dos años de plácida travesía, se le ha presentado de golpe y porrazo a Espadas en su particular cruce del ecuador: las aguas, otrora mansas, ahora bajan turbulentas.

 Quedémonos con una frase del alcalde evocadora de la “realpolitik” que se verá obligado a practicar más aún si cabe que antes: “Alguien que gobierna con sólo once concejales tiene que tener permanentemente la mano tendida a los demás porque si no es tonto”.

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