De la Rosa: el equivalente en Nervión a cambiar un chalé en la Palmera por un adosado en el Aljarafe

El delegado de Urbanismo avala el trueque de 10.000 m2 de zona verde en Eduardo Dato por otros tantos en la ciudad deportiva del Sevilla, a 6 kilómetros

El delegado de Urbanismo, Juan de la Rosa, ha garantizado que el Ayuntamiento de Sevilla vigilará para que con la operación del reforma del estadio Ramón Sánchez Pizjuán que promueve el Sevilla F.C., se cumpla «de forma escrupulosa» y que las acciones repercutirán en la ciudad, «fundamentalmente en los vecinos: no es sólo zonas verdes, sino también zonas públicas como la plaza y zonas de aparcamiento subterráneo», ha afirmado.

Según el delegado de Urbanismo, con la aprobación inicial del Estudio de Ordenación de la ‘Actuación de transformacion urbanística Nuevo Estadio Ramón Sánchez Pizjuán’, «se plantea una ordenación que permita modernizar el estadio, hacerlo más eficiente, más integrado en su entorno y más útil para la ciudadanía».

Además, en opinión del delegado esta actuación incorpora importantes beneficios para la ciudad, ya que entre las compensaciones que hará el Sevilla F. C. con el cambio de calificación de suelo necesario para la ampliación del estadio, figura la cesión de más de 10.000 m2 en la ciudad deportiva del club rojiblanco, que pasarán a ser zona verde de titularidad municipal.

Las declaraciones de Juan De la Rosa avalando desde el Ayuntamiento la operación especulativa del Sevilla F.C., una sociedad anónima deportiva y por tanto de carácter privado, me recuerdan a lo que dijo el entonces presidente del Betis, Manuel Ruiz de Lopera, cuando el alcalde Alejandro Rojas-Marcos le envió a sus mandamases en Urbanismo para tratar de convencerle de que tanto el club verdiblanco como el sevillista dejaran sus estadios y se trasladaran al de la Cartuja, a modo de coliseo deportivo comunal como el que en Milán comparten el Inter y el A.C. Milán, y dieran así un espaldarazo al proyecto olímpico del edil andalucista.

Manuel Ruiz de Lopera

Cuenta la leyenda, que Lopera justificó su negativa tajante a participar en la operación diciendo que supondría algo así como cambiar un chalé de lujo y exclusivo que el Betis tenia en la avenida de La Palmera (el eje urbanístico de la Gran Exposición Iberoamericana de 1929 ) por un adosado (compartido con su eterno rival) en el Aljarafe, ya que el estadio de la Cartuja dista 9 kilómetros por carretera del Benito Villamarín.

Salvando las distancias, nunca mejor dicho, ¿qué beneficio tiene para los vecinos de Nervión cambiar la zona verde de 10.000 m2 existente delante del estadio Ramón Sánchez Pizjuán para que el club sevillista dé su particular pelotazo urbanístico y comercial por otra equivalente en la ciudad deportiva Ramón Cisneros Palacios, camino de Montequinto y a seis kilómetros de distancia de su barrio?

La ruta más corta que deberían hacer los vecinos de Nervión para disfrutar de la zona verde que el Sevilla cedería al Ayuntamiento por ocupar la explanada de Eduardo Dato

Juan de la Rosa destaca que otra de las actuaciones previstas en el entorno del estadio sevillista será la creación de una gran plaza en la fachada de Eduardo Dato, «un espacio abierto, amable y pensado para el disfrute del ciudadano», afirma. Y añade que además, se incorporarán elementos como vuelos en las cubiertas y pérgolas «que generarán sombra, contribuyendo a mitigar el efecto isla de calor en el barrio».

La Gran Plaza de Nervión (abajo a la derecha) dista menos de 500 metros del estadio

Para Gran Plaza ya existe una genuina a tan sólo 468 metros de la fachada de Eduardo Dato y, además, ya les «vendieron» a los vecinos esa misma cantinela hace años con el proyecto del centro comercial Nervión Plaza, justo en la fachada Oeste del estadio. El espacio supuestamente abierto, amable y pensado para el disfrute del ciudadano en realidad está pensado para el disfrute comercial del Sevilla F.C. que así podrá tenerla a disposición de los bares, restaurantes y comercios que allí se instalen.

El delegado de Urbanismo también ha subrayado que gracias a este proyecto se eliminará el aparcamiento en superficie ocupado actualmente por autobuses y camiones, porque se construirán estacionamientos subterráneos, «uno de los cuales será cedido al Ayuntamiento para uso vecinal».

El delegado de Urbanismo, Juan de la Rosa

Juan de la Rosa se pone en evidencia a sí mismo y al gobierno de Sanz, que ha permitido -como también hicieron las corporaciones municipales anteriores porque todas han estado siempre al servicio de los poderes fácticos- la conversión de la zona verde teórica que es la explanada delante del estadio Sánchez Pizjuán en un aparcamiento de autobuses y de camiones, una afirmación que no cuadra con la imagen de los juegos infantiles y zonas de césped existente.

La zona supuestamente abandonada que según el delegado de Urbanismo se usa para aparcamiento de autobuses y camiones

Si se da validez a las palabras de De la Rosa, entonces atención a la jugada, que ya es un clásico en el Consistorio hispalense: con su inhibición, tal como en paralelo ha hecho históricamente en la explanada de Heliópolis delante del estadio bético, crea las condiciones (conversión de zona verde en aparcamiento, especialmente para los asistentes a los partidos de fútbol) de degradación del entorno, degradación que luego se usa para tratar de justificar la «dignificación» del mismo con un proyecto en beneficio de la sociedad anónima deportiva colindante pero que con total desfachatez se presenta ante la opinión pública como en beneficio de los vecinos en particular y de la ciudad en general.

El Ayuntamiento podría haber plantado árboles y arbustos, creado parterres e instalado pérgolas de sombra en esos 10.000 m2 de zona verde convertidos supuestamente en parking por su desidia para mitigar así el efecto isla de calor en Nervión, una mitigación que ahora atribuye en exclusiva a la construcción del nuevo estadio del Sevilla.

Dicho de otro modo: el mensaje es que si no hay nuevo estadio no dejará de hacer sol en la explanada, no dejarán de aparcar autobuses y camiones y Nervión seguirá sufriendo los efectos del cambio climático, ya que el gobierno de Sanz no tiene previsto mover un dedo por cambiar el ‘statu quo’ en caso contrario.

La conclusión es obvia menos para todo aquel, como el delegado de Urbanismo de Sanz, que no quiera verla pese a su evidencia: este proyecto no es una mejora urbana para Nervión, sino para mejorar las depauperadas arcas (la deuda neta reconocida ascendía a 88 millones de euros en diciembre de 2025) del club de Nervión, que es radicalmente distinto.

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