Vecinos de Nervión, contra el nuevo estadio del Sevilla

Tres asociaciones denuncian la pérdida de 10.000 m2 de zonas verdes y el colapso de un entorno ya saturado

Alertan de que la «plaza pública» prometida es una «privatización encubierta» para bares y terrazas

Piden que el proyecto se aplace hasta alcanzar una solución que respete por igual los intereses del club y la calidad de vida en el barrio

Las asociaciones vecinales de Gran Plaza, Nervión Este y Ciudad Jardín y la plataforma vecinal Barrios Hartos alzan la voz de manera conjunta contra el proyecto de ampliación o nuevo del estadio del Sevilla FC. En su opinión, lo que se presenta como una modernización técnica supone, para quienes viven el barrio día a día, una amenaza directa a su calidad de vida y la pérdida irreversible de patrimonio público. Afirman que el proyecto no sólo amenaza con saturar el entorno, sino que impone un modelo de ciudad que prioriza el consumo frente al descanso y la convivencia.

Las asociaciones alertan sobre la fragilidad de la narrativa oficial. Se promete -afirman en una nota de prensa- una «gran plaza pública peatonal y sombreada», pero no existe ninguna garantía real de que, una vez aprobado el proyecto, el espacio no acabe colonizado por veladores.

«Los vecinos necesitamos un lugar donde pasear y descansar sin la obligación de consumir; un derecho que el proyecto de ejecución actual no blinda en absoluto», señalan desde las asociaciones. «No queremos un centro comercial al aire libre; queremos barrio. La zona ya cuenta con una oferta saturada de ocio (bares, comercios, veladores, el Nervión Plaza o El Corte Inglés). Resulta alarmante que el control de esta superficie termine en manos privadas. La ocupación de más de 10.000 m2 de suelo calificado como SIPS (Servicio de Interés Público y Social) se traduce en una privatización de terrenos que deberían satisfacer exclusivamente las necesidades de la comunidad», añaden.

Se pretende «compensar» la pérdida de suelo verde con terrenos en la carretera de Utrera, algo que los vecinos tachan de «burla». Aseveran que el principio de proximidad urbanística exige que el beneficio ambiental revierta en quienes sufren el impacto de la obra. Y añaden: «De poco le sirve a un abuelo de (la avenida) Eduardo Dato que el aire sea más puro en Montequinto mientras su calle se convierte en una isla de calor».

Estiman que esta deslocalización de las zonas verdes deja a Nervión desprotegido ante el aumento de las temperaturas y la contaminación.

Para las asociaciones vecinales, el rediseño del entorno amenaza con sepultar la oportunidad de transformar esos 10.000 m2 en un pulmón real para Sevilla, ya que sostienen que hasta ahora las administraciones han condenado la parcela al olvido y a un uso residual.

«Basta observar el pequeño parque infantil colindante, siempre desbordado, o la saturación de los columpios en Nervión Plaza», destacan. Y opinan que el barrio no necesita más asfalto, sino espacios humanos con arbolado maduro que den respiro a las familias.

El proyecto de nuevo estadio del Sevilla F.C.

La preocupación ha calado incluso entre los sevillistas más fieles. Muchos socios se encuentran en la encrucijada de defender a su equipo o proteger su hogar, su barrio. «Yo soy aficionado y abonado del Sevilla de toda la vida, pero una cosa es el fútbol y otra que me destrocen el barrio», afirma un socio residente en la zona. «Siento los colores como el que más, pero mis calles están por encima de una operación comercial», añade.

Miguel, presidente de la asociación de vecinos Nervión Este (AVNE), es tajante: “No estamos en contra del Sevilla FC, estamos en contra de un modelo que prioriza los ingresos económicos a la salud”. Por su parte, Águeda, presidenta de la asociación de vecinos de Gran Plaza, subraya que “invertir en megainfraestructuras no puede hacerse a costa de los espacios públicos”.

Desde la asociación La Esperanza, de Ciudad Jardín, añaden: «Queremos garantías reales y por escrito de que los 10.000 m de suelo público serán para una zona verde de libre acceso para el ciudadano».

Las entidades que representan a las familias de Nervión cierran filas con una petición directa al Ayuntamiento y al club sevillista: la suspensión del plan actual. Demandan un modelo que integre armónicamente a la entidad con su entorno y que no anteponga la rentabilidad económica a la habitabilidad. Sostienen que el futuro de Nervión no puede negociarse a costa de la calidad de vida de sus vecinos.

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