La Consejería ya mantuvo esta tesis desde que en octubre de 2004 emitió su informe sobre el proyecto del vigente PGOU
Sanz ha descalificado a los técnicos del Departamento por frenar su plan de mantenerlos en el Casco Histórico
La Delegación Territorial de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha dictaminado que la Modificación Puntual Nº 64 del PGOU de Sevilla, con la que el gobierno de José Luis Sanz pretendía mantener los aparcamientos de rotación en el Casco Antiguo, debe someterse a una Evaluación Ambiental Estratégica Ordinaria. Con esta decisión, el Gobierno andaluz rechaza la tramitación simplificada (Informe Ambiental Estratégico) solicitada por el Ayuntamiento, al considerar que la propuesta puede tener efectos significativos sobre el medio ambiente y el patrimonio de la ciudad. La decisión se basó, como se recordará, en un informe negativo emitido por el Servicio de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura.
El alcalde hispalense, José Luis Sanz, reaccionó con cajas destempladas ante el rechazo, de momento temporal, de la Junta de Andalucía a sus planes e hizo las siguientes declaraciones a la Cadena SER: «Yo le solicitaría a la Consejería de Cultura que instara a algunos técnicos a que no dijeran tonterías. A que no dijeran tonterías. Estamos hablando de un informe que firma un técnico de la Consejería de Cultura opinando sobre un ámbito que excede a su actuación. No tiene ninguna competencia en esa materia. Aun así, la Gerencia Municipal de Urbanismo está ya trabajando en un contra informe para resolverlo».
Pese a que al alcalde le parece que desde la Consería de Cultura se dicen tonterías sobre sus propuestas urbanísticas, lo cierto es que este Departamento ha mantenido una posición coherente en materia de movilidad y patrimonio desde hace más de veinte años.

Encabezamiento del escrito dirigido hace veintidós años por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla
Así lo pone de manifiesto una resolución de la Dirección General de Bienes Culturales emitida el 27 de octubre de 2004 para informar sobre el proyecto del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Sevilla, y de la que por su interés vamos a reproducir exclusivamente lo referido al epígrafe III.2.2, titulado ‘La movilidad y la accesibilidad al Centro Histórico’:
La movilidad ha devenido en una cuestión capital dentro del marco de la sostenibilidad, como consecución de unos estándares de habitabilidad encauzando, por otra parte, el desplazamiento motorizado incuestionable para el funcionamiento normal de la ciudad.
En este capítulo, se advierte, en primer lugar, un cambio significativo con respecto del documento de Avance al haberse concretado las propuestas más significativas en este terreno y, por tanto, ofrecer una base más sólida para evaluar las consecuencias que tengan sobre el Conjunto Histórico, como receptor de una enorme proporción de los desplazamientos (motorizados o no) que tiene lugar en el interior de la ciudad. También debe hacerse explícito en este informe el reconocimiento de que las cuestiones referidas al tráfico son difíciles de abordar y nunca terminan de contentar a la población que se queja, habitualmente, de los atascos y de la invasión por los coches de los espacios destinados a los peatones, pero tampoco acepta de buen grado restricciones al uso del vehículo particular.
Desde el punto de vista del patrimonio histórico la cuestión de la movilidad resulta también fundamental no sólo por lo que supone de agresión a los monumentos históricos los gases contaminantes de los automóviles, sino principalmente porque el concepto de habitabilidad de los cascos históricos pasa por la generación de entornos amables libres del acoso de la circulación.
El Plan General reconoce la diferencia entre movilidad y accesibilidad, conceptos distintos medidos también en magnitudes distintas, primando la segunda sobre la primera. En este sentido, las propuestas de reurbanización del viario público como medio para rescatar del servicio al automóvil privado el amplio porcentaje de la red viaria del que disfruta actualmente resultan imprescindibles. Como también lo es priorizar el sistema de transportes público colectivo sobre el uso del vehículo privado para acceder al centro. El Metro de Sevilla se configura como la gran infraestructura que permitirá el traspaso modal del vehículo particular al transporte colectivo y, con ello, reducir la presión que hoy día sufre la ciudad por los miles de viajes que se producen diariamente del área metropolitana a la ciudad, muchos de los cuales también tienen como destino diversas partes del casco histórico. Igualmente resultan pertinentes las reformas en la urbanización de las rondas que circunvalan el casco histórico y en las que se prevé dejar plataformas reservadas para el transporte público colectivo, así como la semipeatonalización de la avenida de la Constitución o la calle San Fernando, por poner dos ejemplos paradigmáticos. La conversión del Conjunto Histórico de una «zona 30» debe celebrarse como un acierto por cuanto que esta medida de pacificación del tráfico tiene resultados notables en aquellas ciudades en las que se viene aplicando.
El modelo de accesibilidad interna dentro de la ciudad se articula en torno a una denominada <<Área Central>>, entendida como un centro ampliado circundado por un anillo perimetral que pretende canalizar el tráfico de vehículos particulares que, en la actualidad, lo hace por las rondas perimétricas al recinto murado de la ciudad.
Dentro de este paquete de medidas dirigidas a desincentivar el uso de los automóviles particulares como modo de transporte para acceder al casco histórico también se encuentran las referidas al control de los aparcamientos. Resulta un hecho constatado que el disponer de una plaza de aparcamiento accesible y barata —más aún si es gratuita— en el destino del viaje es un gran incentivo para que el viaje se realice en coche, mientras que, por el contrario, las dificultades de aparcamiento en destino son claramente disuasorias de su uso. Por ello, las políticas de control sobre los aparcamientos en el centro son una de las herramientas más poderosas para desincentivar el abuso del vehículo privado como medio de desplazamiento hacia el centro histórico. La prohibición de nuevos aparcamientos rotatorios en el área intramuros de la ciudad es una medida indispensable en este camino.
Todo este cúmulo de propuestas, cuya valoración debe ser positiva, por lo que supone de priorización de los desplazamientos motorizados en transportes colectivos, amén de otras actuaciones dirigidas expresamente al incentivo de los modos no motorizados (recordemos que la mitad de los viajes en ciudades medias europeas implica el recorrido de distancias en torno a los tres kilómetros). Y con ello la calidad urbana del conjunto histórico se verá aumentada.

Para Cultura, la red de microbuses en el Casco Antiguo no era una alternativa suficiente
Sin embargo, una cuestión suscita bastantes dudas: se trata de la red de microbuses que se habilitarán para acceder al centro urbano. Si bien se trata de mejorar la conexión entre los principales intercambiadores y las zonas del casco histórico, retirando las grandes zonas de paradas de autobuses existentes en la actualidad (plaza de la Encarnación, plaza Nueva y plaza del Duque), esta propuesta deja en el aire importantes incertidumbres sin cuya resolución todos los buenos propósitos recogidos en el Plan General sobre accesibilidad al casco histórico pueden verse radicalmente alterados. El sistema de microbuses recorre buena parte de la circunvalación del <<Área Central>> descrita en el Plan General. Ello supone que una persona pueda acceder al centro histórico en su vehículo particular (ya que siguen los aparcamientos rotatorios actualmente existentes), pero si desea hacerlo en un autobús deberá hacer un trasbordo. La cuestión no parece resolverse disponiendo un mayor número de microbuses, con objeto de aumentar la frecuencia de paso y reducir el tiempo de espera, pues difícilmente una flota de microbuses podrá abastecer el monto de pasajeros que se apean en estaciones como la plaza de la Encarnación o en la plaza del Duque.A ello se añade otra cuestión relativa a los aparcamientos en el centro histórico. El Plan General plantea —como ya se ha expresado— la prohibición de nuevos aparcamientos rotatorios en el centro—, pero siguen en vigor los ahora existentes y no se propone su rescate para convertirlos en aparcamientos de residentes. Además, comoquiera que el Plan General en materia de aparcamientos arrastra planes anteriores (singularmente el PIOV) ello significa que las políticas dirigidas a su construcción ya están en marcha, con algunos de los propuestos en la corona periférica del recinto amurallado en pleno funcionamiento, mientras que las propuestas dirigidas al favorecimiento del transporte colectivo están por desarrollarse. Esta distinta temporalidad sigue privilegiando el coche como modo de desplazamiento al centro, que es justamente lo que quiere evitarse. Por tanto, para favorecer el transporte público sería deseable no eliminar totalmente las paradas actualmente existentes en el centro histórico, o bien hacerlo cuando las medidas de disuasión del uso del vehículo privado estén ya en marcha.
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